Vol. 19, núm. 2 marzo-abril 2018

Hacer de la ciencia una experiencia en nuestro idioma

Luci Cruz Wilson, Alicia García Bergua y Guadalupe Zamarrón Garza Cita

Resumen

Luis Estrada, pionero de la divulgación de la ciencia en México pensaba, en 2002, que el internet era un lugar idóneo para las labores de la divulgación de la ciencia en el futuro, bajo la premisa de lograrlo de manera libre, creativa, seria y profunda. Como parte de su equipo y tras un largo periodo de trabajo como divulgadoras de la ciencia nos dimos cuenta de que quienes se educaran en esta actividad no sólo requerirían de una formación científica y conocimiento de los lenguajes de los medios de comunicación, sino del entrenamiento en el uso de herramientas literarias para permitir a nuestro idioma abarcar los difíciles y variados contenidos de la ciencia. Ésta es la razón por la que constituimos el Taller/Portal Cienciorama en 2012, un espacio principalmente universitario para escribir creativamente sobre ciencia, así como para dialogar y publicar artículos y noticias científicas accesibles. Pensamos que estas labores hacen posible crear y extender la cultura científica, que a su vez contribuye a la toma de decisiones relevantes para el futuro de la sociedad.
Palabras clave:divulgación, lenguaje ordinario, creatividad, ingenio, oficio literario, escritor, diálogo, discusión, reflexión, espíritu crítico, subversión.

Make science an experience in our language

Abstract

In 2002, Luis Estrada, science communication pioneer in Mexico, thought that the internet was the ideal place for future work towards the popularization of science, premised on the possibility of achieving this in a free, creative, serious and profound way. As part of his team and after a long period working as science communicators we realized that this activity required not only a scientific training and knowledge of media languages, but also the training in literary tools that allowed our language to cover the difficult and varied contents of science. This is the reason why we set up the Cienciorama Workshop / Portal in 2012, a primordially academic space open for participants to write creatively about science, to dialogue and publish articles and accessible scientific news. We think these tasks make possible the creation and extension of scientific culture, which contributes to making relevant decisions for the future of society.
Keywords: popularization, language, creativity, wit, literary skills, writer, dialog, argument, thoughtfulness, critical mind, subversion.

DATOS DE AUTOR

Luci Cruz Wilson

Estudió biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. En 1982 se integró al Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia de la UNAM dirigido por Luis Estrada. Como divulgadora de la ciencia ha trabajado en proyectos editoriales como autora o coautora de 28 libros de texto, de divulgación científica y diseño de juegos para niños (CONAFE, CONACULTA/ADN Editores, Santillana, Nuevo México, DGDC, ACMor, SEP). Ha ideado y realizado la coordinación editorial de las colecciones de libros para niños Salud para todos (ADN Editores/Instituto de Ciencia y Tecnología del DF) y ¿Qué te comes? (Academia de Ciencias de Morelos). Fue editora del boletín Salvia (INSP) y de la revista Pronatura. Ha participado en 23 proyectos museográficos, en las áreas de planeación, investigación documental e iconográfica (Margen Rojo, A.C.; Concepto M; Somedicyt), algunos de ellos son: Expo Lisboa -Exposición temporal- Entre Mares (1998); Museo de Historia Natural TAMUX, Cd. Victoria, Tamaulipas (2004); Exposición temporal Hábitat del Riesgo a la Sustentabilidad, Forum Monterrey (2007); Museo Centro de Interpretación Ecológica, Reserva de la Biósfera El Cielo, Tamaulipas (2010); Exposición temporal UNAM, Premio Príncipe de Asturias, Toledo, España (2010); Exposición temporal Paseo en Mapa, D.F. Antiguo Colegio de San Ildefonso (2010). Proyecto de remodelación, museografía y actualización de contenidos del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México (2013). Ha participado en proyectos de televisión y video como guionista en series sobre ciencia y medio ambiente (TVUNAM, Filmoteca de la UNAM, Canal 11 y Canal 22). Fue Coordinadora general del programa de televisión Ciencia Hoy (TVUNAM/Canal 11). Desde 2012 participa como Coordinadora del Taller/Portal Cienciorama de la DGDC-UNAM.

Alicia García Bergua

Es escritora. Nació en la Ciudad de México el 9 de septiembre de 1954. Estudió la licenciatura de filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1975 a 1988 trabajó en la revista Naturaleza, de la que llegó a ser jefa de redacción, y en el Centro de Comunicación de la Ciencia de la UNAM, donde se formó para hacer divulgación científica con el grupo fundador de la divulgación científica en México dirigido por Luis Estrada. Fue editora en la primera etapa como revista del suplemento La Jornada Semanal, 1988-1991. Coordinadora de publicaciones del Instituto Nacional Indigenista, 1991-1993. Guionista y asistente de la Coordinación de Información del Noticiero Cultural 9:30 de Canal 22 desde su comienzo en 1993 hasta 1996. Editora de la revista Este País de 1996 a 2001 y asistente editorial de Scientific American– México de 2004 a 2006. Ha realizado gran cantidad de trabajo editorial y de traducción de textos especializados y de divulgación de la ciencia, además de algunos libros. Ha impartido cursos y talleres sobre poesía en la Universidad del Claustro de Sor Juana (2009 y 2010) y en la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) (2008 y 2017). Trabaja actualmente en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM como editora e instructora del taller-portal de escritura creativa en divulgación científica Cienciorama, y como editora y escritora de textos de divulgación de la ciencia en la revista de ciencia para jóvenes ¿Cómo ves? Es autora de los libros de poesía Fatigarse entre fantasmas (Ediciones Toledo, 1991), La anchura de la calle (Conaculta, col. Práctica Mortal, 1996), Una naranja en medio de la tarde (Libros del Umbral/ Pablo Boullosa, 2005); Tramas (Cálamos-INBA-Conaculta, 2007), El libro de Carlos (Ed. Juan Malasuerte, 2007) y Ser y seguir siendo (editorial Textofilia 2013), del libro de ensayos Inmersiones (Dirección General de Publicaciones, UNAM, 2009) y de un libro de ensayos aún inédito La lucha con la zozobra. La libertad bajo palabra en México de cuatro poetas modernos: Villaurrutia, Owen, Cuesta y Paz y un libro de poemas inédito aún también, Salto y sueño. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de México en los periodos 2001-2007, 2011-2013 y lo es actualmente.

Guadalupe Zamarrón Garza

Tiene estudios de física, pintura, música y realización cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica en la UNAM. Desde el 2001 colabora en el Proyecto Cienciorama. Ha desarrollado principalmente en dos vertientes: editorial y audiovisual. Editorial: en las revistas Naturaleza y Chispa, principalmente. Coedición de libros sobre comunicación pública de la ciencia con universidades del país, cubanas, brasileñas y españolas. Experiencia audiovisual: conducción y realización de la serie La Ciencia y Usted transmitida por canal 11, y programas documentales por Canal 4, ambos productos del Conacyt. Realización de películas en 16 mm de la AIC (HOY AMC) y audiovisuales sobre educación en la SEP. Estudio sobre el sistema mexicano de educación superior para la ANUIES. Miembro fundador de la Somedicyt y presidenta entre 1991-2. Gestora de los congresos nacionales de divulgación de la ciencia, organizadora del congreso I y II y del Premio Alejandra Jaidar organizados por la Somedicyt. Organizadora del Evento-Curso de Ciencias Planetarias con el Museo de la CFE y Somedicyt: pláticas de divulgación impartidas por el Físico Luis Álvarez, presentación y diálogo en los Institutos de Astronomía y Geofísica de la UNAM y el curso y las pláticas en el Museo de la CFE. Iniciadora del área de televisión del Conacyt. 1973. Labores técnico-académicas en CUPRA, CUCC, TV y la DGIA, de la UNAM. Actualmente (2017-I8) es coordinadora del Proyecto Cienciorama que alberga la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y auspicia la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia, SOMEDICYT.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Cruz Wilson, Luci, García Bergua, Alicia y Zamarrón Garza, Guadalupe (2018). Hacer de la ciencia una experiencia en nuestro idioma. Revista Digital Universitaria (RDU). Vol. 19, núm. 2 marzo-abril. DOI: http://doi.org/10.22201/codeic.16076079e.2018.v19n1.a8.

Una idea en marcha

Desde que se inició el proyecto Cienciorama, a finales de 2002, y hasta el final de su primera etapa en 2012, la idea de Luis Estrada y su equipo fue, sobre todo instaurar una manera de hacer divulgación que consistía en dar a conocer los avances científicos más recientes de una manera confiable: proporcionando antecedentes, reflejando el gran dinamismo de la investigación científica, su espíritu y su proyección futura; además de crear un espacio de discusión y diálogo entre científicos, divulgadores, estudiantes y el público interesado en los avances de la ciencia. Para esto, Luis pensó que debían colaborar en el sitio los jóvenes estudiantes de ciencia e investigadores con ayuda de quienes editábamos los textos.

En 2003, para confeccionar la primera serie de materiales de Cienciorama se hicieron dos talleres con estudiantes universitarios de ciencia bajo la coordinación de Martín Bonfil y Susana Biro, divulgadores con formación científica.

En la segunda etapa de Cienciorama, que dio inicio a finales de 2012, existieron varias cuestiones que contribuyeron a intensificar algunos aspectos del trabajo, por mencionar algunas: el hecho de que internet se constituyó como un espacio para el diálogo a través de las redes sociales, y la necesidad de los colaboradores de expresarse literariamente; es decir, de usar con libertad y creatividad su propio lenguaje al escribir. Lo que descubrimos quienes reestructuramos Cienciorama como taller presencial en la segunda etapa, fue el deseo de los participantes que convocamos al taller, no sólo de escribir para compartir sus conocimientos, sino de aprender a hacerlo de una manera seria, profunda y profesional. Además, las reuniones dieron lugar a lo que se pueden considerar como tertulias literarias, en las que se habla de los temas y de los textos.

Diversidad de profesiones confluyen en Cienciorama. En la fotografía, Edgar Vargas (químico y actual administrador del portal y manejo de redes sociales), Fernando Vázquez (economista) y Laura Esquivel (bióloga).

Así, Cienciorama se constituyó sobre todo como un taller de divulgación crítica y de escritura creativa en un espacio de diálogo, pues las coordinadoras/editoras del proyecto partimos de la idea de que escribir no es redactar, escribir es pensar de manera ordenada y con el lenguaje preciso. Por eso les pedimos a los integrantes del taller un trabajo consciente de escritura en el que se atiendan todos los aspectos: la estructura con la cual se desarrollan las ideas, el modo en que éstas se narran y argumentan, y el lenguaje natural que se utiliza; así como el uso de metáforas y analogías, definiciones, explicaciones y comparaciones. Se vigila además que el contenido esté basado en trabajos de investigación –muchas veces se trata de investigaciones en las que ellos mismos participan–, que las conclusiones e ideas se desprendan del texto y que éste, al igual que los textos literarios, sea autocontenido y suficiente para entender algo a grandes rasgos. A la vez tenemos interés en que los participantes utilicen su lengua con ingenio y creatividad y que cultiven los géneros literarios que deseen y que más se ajusten a lo que quieren expresar.

La creatividad al escribir sobre ciencia

Dentro del ámbito de la divulgación de la ciencia no deja de ser un tema polémico el de quiénes están en la mejor posición para trasladar los contenidos del lenguaje que utilizan los científicos en sus prácticas, a un lenguaje ordinario o natural accesible a públicos más amplios. Para muchos, la respuesta es que son aquellos que tienen una formación científica; para otros, resulta dudoso pues muchas veces los científicos carecen de habilidades literarias o simplemente no las cultivan y tampoco manejan los métodos y técnicas de las ciencias de la comunicación. Aunque cada vez es más claro para los científicos que comunicar de manera más abierta los resultados de sus investigaciones los beneficia en el interior del mundo académico y da oportunidad, además, de acercar su conocimiento a un público más abierto e interesado en la ciencia. Sin embargo, en lo que todos coinciden es en que se requiere imaginación, ingenio y creatividad para trasladar con herramientas literarias los saberes de la ciencia a otros espacios donde se utiliza el lenguaje natural u ordinario. La divulgadora de la ciencia y escritora Ana María Sánchez dice que “tanto el quehacer científico como el literario son actividades intelectuales de creación”, que bien pueden combinarse en el arte de difundir la ciencia. Bajo esta premisa en el Taller/Portal Cienciorama se estimula a los estudiantes-colaboradores a que lean textos clásicos de divulgación y a que desarrollen el oficio de escritores al explorar distintas formas de descripción y narración. Estas exploraciones han dado lugar a que muchos de los participantes desarrollen su modo de escribir y adquieran cada vez mayores capacidades de expresar por escrito los temas que les interesan. Ver, por ejemplo, el primer texto de Edgar Rosas Reyna “Rotavirus: pequeños individuos con grandes repercusiones” y su última colaboración “El Bueno, el malo y el mobiloma”. O también el primero y el último de Natalia Martínez Ainsworth: “Rastreo de genes, del presente al pasado”, y “Cuando las lagartijas ligan”. Otro ejemplo significativo es el de Queletzu Paulina Aspra Polo, “Epigenética: el laberinto de los genes”, el primero, y “Los hijos del lechero”, el último. Otro ejemplo es el de Gerardo Martínez Avilés con su primer texto, “Estrellas binarias” y el último, “El principio antrópico”.

Mariana Esther Martínez (biomédica) escribe artículos y noticias para Cienciorama.

Formación en divulgación

El Taller Cienciorama va más allá de producir textos y de ser un ámbito de encuentro para dialogar, discutir y hablar de ciencia, es también un portal donde además se forma a los estudiantes-colaboradores y se publican sus tareas de divulgación por escrito. Pero ¿de qué tipo de divulgación hablamos? Esta actividad puede tener muchas características y facetas según su objetivo y el medio de comunicación o el público al que se dirige. En el taller hemos retomado parte de los principios que se desarrollaron en el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC, UNAM): una libertad amplia, creativa y crítica que se ejerce para cuestionar la manera en que se obtiene el conocimiento, su enseñanza e incluso el sistema académico y la ciencia misma. También nos proponemos que los contenidos sean lo más fieles posibles a la investigación original de la que proceden y desde luego nos importa ampliar nuestros saberes y conocimientos de manera permanente. Además, tratamos de que los participantes sitúen el conocimiento en contextos más generales para posibilitar la visualización de su importancia no sólo técnica sino como parte de avances más amplios y que sólo son posibles de entender a través de la interdisciplinaridad con la que se construye el conocimiento científico. Y si es pertinente, se les alienta también a que describan en sus textos los contextos y las repercusiones humanas y sociales de ese conocimiento en espacios concretos. Además, si bien los datos son importantes, tratamos de que transmitan el espíritu de dedicación, trabajo y pasión por el descubrimiento y el gozo del hallazgo con el que se construye la ciencia. Lo lúdico o divertido es un “plus” en cualquier comunicación, pero es más importante transmitir la esencia del contenido y despertar el interés en el lector. Por lo cual no tratamos de que envuelvan de retórica los contenidos sino de que encuentren en cada tema que elijan su lado más interesante y cercano al público en la medida de lo posible.

En un taller de Cienciorama: Agustín Ávila Casanueva (genómico y primer administrador del portal), Adriana Pliego (ingeniera biomédica y fisióloga), Patricia Hernández (física), Gerardo Martínez (astrónomo) y Gilberto Basilio (ingeniero).

La mejor cara de la subversión

Uno de los objetivos del Taller/Portal Cienciorama es que sea una plaza pública donde se debata y reflexione libremente sobre temas científicos y tecnológicos, y además se hable de las implicaciones sociales, económicas y políticas de muchos temas. Hace algunos años –anteriores al invento del control remoto de la televisión– la gente veía canales. Después de la aparición del control remoto la gente empezó a ver programas. Antes del gran auge de las redes sociales, la gente visitaba sitios o portales, y ahora se entera de sus contenidos a través de las visitas a las redes sociales o de alertas informativas enviadas desde muy diversos orígenes. Por esta razón la discusión externa sobre los materiales surge en las redes, principalmente Facebook, a donde se “mudó” la plaza pública. Aunque, por un lado y afortunadamente, la oferta informativa de divulgación científica es muy amplia, por otro, y desafortunadamente, resulta fácil extraviarse en el infinito universo de información que ofrece internet. Pero estamos convencidas de que un público lector con cultura científica sabrá la influencia que tienen la ciencia y la tecnología en su cotidianidad y en el desarrollo de una nación. Se requiere cada vez más de un público informado y participativo en temas cruciales como el cambio climático, la factibilidad del uso de organismos genéticamente modificados, el desarrollo de la inteligencia artificial o el delgado filo por el que se mueve la bioética, entre muchos otros. El conocimiento científico posibilita la capacidad de generar alternativas en diversos órdenes de la vida social. La confiabilidad y el espíritu crítico de los materiales del portal Cienciorama pueden facilitarle a la audiencia una mayor participación en la toma de decisiones y en la construcción de la vida democrática de México, esto es, la mejor cara de la subversión.

Un proyecto colectivo

Cienciorama es un proyecto colectivo, aunque las coordinadoras/editoras son las responsables directas, el proyecto no funciona verticalmente; todos en Cienciorama trabajamos desde 2013 y anteriormente desde 2002, con el objetivo común de que se escriban buenos textos de divulgación científica. Además, sabemos que un buen escrito es también un buen inicio para seguir formas y rutas muy distintas, desde constituir libros y revistas a ser la base de guiones videográficos, radiofónicos, museográficos o de entrevistas.

Al desarrollar los textos para el Taller/Portal Cienciorama, los estudiantes/colaboradores hacen mucha investigación documental que queda registrada en las bibliografías de cada artículo y esto convierte a Cienciorama también en un medio idóneo para buscar libros y artículos sobre distintos temas. Aunque la mayoría de los colaboradores de Cienciorama no se harán escritores científicos profesionales, hay quienes han hallado en la escritura una segunda vocación. El taller es también una forma de que futuros investigadores aprendan a comunicar ideas en sus proyectos, tesis y presentaciones de trabajos. Por ejemplo, el Dr. Miguel Ángel Martínez C., del Taller de Física de Radiaciones 2 de la Facultad de Ciencias de la UNAM envió un mensaje a Cienciorama que dice: “La participación de mi estudiante en el Taller/Portal Cienciorama le permitió mejorar notablemente sus habilidades de escritura. Y además de preparar su tesis de licenciatura colaboró en la escritura de un manual que será editado por la Facultad de Ciencias”.

Futuro para Cienciorama

Lo que esperamos en Cienciorama es formar personas que serán parte de la sociedadl y del ámbito de la investigación científica, de la educación o de la comunicación, para que divulguen la ciencia de manera seria, responsable, amable, y que su mensaje llegue a la mayor cantidad de gente posible. Esperamos que realicen un ejercicio permanente del conocimiento racional fundado en la crítica, puesto que el saber, como bien público, no puede usarse como mercancía. Esto es fundamental en un mundo donde el conocimiento científico es una herramienta de sobrevivencia, incluso para aquellos que no se dedican a él. Es claro que la ciencia es cultura y ésta es muy difícil de adquirir. Se requieren muchos años de estudio y trabajo para hacer investigación científica y divulgación de la ciencia, por ello es importante que sus resultados y grandes beneficios se compartan y valoren. En Cienciorama estamos creando el espacio idóneo para ello y dependerá de sus participantes que se continúe divulgando la ciencia de una manera libre, profunda y crítica, pues ello redunda en la propia investigación que se alimenta también de las buenas ideas de la gente.

Estamos apenas sentado las bases de ese espacio de comunicación de la ciencia para el mundo hispanohablante que crecerá y se transformará en manos de las siguientes generaciones.

Agradecemos a Arturo Orta la obtención de las fotografías del Taller.

Referencias

  • Gil Antón, Manuel (5 de octubre de 2001). La ciencia como elemento incómodo de la cultura”, Mesa redonda, Seminario de Cultura Mexicana.
  • Sara E. Brownell,1 Jordan V. Price,2 and Lawrence Steinman3. (2013). Science Communication to the General Public: Why We Need to Teach Undergraduate and Graduate Students this Skill as Part of Their Formal Scientific Training. octubre 2016, de J Undergrad Neurosci Educ Sitio web: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3852879/
  • KImberly Collins, David Shiffman y Jenny Rock (15 de octubre de 2013). “How Are Scientists Using Social Media in the Workplace?”Journal of Undergraduate Neuroscience Education, publicado en línea .
  • Sánchez, Ana María (2000). La Divulgación de la ciencia como literatura, Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM, col. Divulgación para divulgadores, México.

Conferencias

  • – Luis Estrada (2007), “LA UNAM y yo” .
  • – Luis Estrada (2009), “La comunicación de la ciencia”.
  • – A. Mondragón (2007), “Luis Estrada”.

Vol. 19, núm. 2 marzo-abril 2018

(Proto)escritores de ciencia en Cienciorama

Mariana Esther Martínez-Sánchez, Edgar Vargas Frías,
Adriana Cristina Pliego Carrillo, Silvia Zenteno Ponce de León
Y Carlos Velázquez Olvera
Cita

Resumen

Vivimos rodeados por la ciencia, desde el humilde asfalto que pisamos hasta la supercomputadora en nuestros bolsillos; el mundo a nuestro alrededor es el resultado de los avances en la ciencia y la tecnología; por ello es fundamental que las personas puedan acceder al conocimiento científico y tecnológico. De esta necesidad surge la importancia de la divulgación científica, ya que les da a las personas las herramientas para entender y cuestionar el mundo que los rodea. En ese entendimiento, los científicos tenemos un papel crucial porque muchos de nosotros hemos dedicado años de estudio –con recursos públicos en la mayoría de los casos– a la ciencia y la tecnología que soporta nuestra civilización. Sin embargo, traducir esos años de estudio en conceptos asequibles para otras personas no es trivial. Afortunadamente, la comunicación es una habilidad que puede ser aprendida y de ahí nace la importancia de talleres y portales de divulgación de la ciencia como Cienciorama. A continuación, presentamos los testimonios y experiencias de cinco de los estudiantes que colaboran en el taller y cómo ha impactado, no sólo su visión de la ciencia, sino de la política, el arte y la vida.
Palabras clave: taller, portal, internet, divulgación, conocimiento, ciencia, lenguaje, creatividad, cultura, libertad, democracia.

(Proto)science writers in Cienciorama

Abstract

We live surrounded by science, from the humble asphalt where we walk to the supercomputer in our pockets, the world that surrounds us is the result of advances in science and technology. This is why access to scientific knowledge is fundamental for people. From this necessity arises the importance of science outreach, as it gives people the tools to understand and question the world around them. In this process, we scientists have a crucial role, since many of us have devoted years of study –with public resources in most cases– to the science and technology that our civilization supports. However, translating those years of study into concepts that are accessible to other people is not trivial. Fortunately, communication is a skill that can be learned, from which the importance of workshops and portals for science outreach as Cienciorama is born. Below we present the testimonies of five of the students who collaborate in the workshop, who explain their experience in the workshop and how it has impacted not only their vision of science but also of politics, art, and life.
Key words: workshop, portal, internet, popularization, knowledge, science, language, creativity, culture, freedom, democracy.

Cienciorama y la transmisión del conocimiento

Adriana Pliego

Aunque no podemos verlo ni tocarlo, el conocimiento es algo que puede pasar de una persona a otra como si fuera un objeto. Por ejemplo, cuando se propaga una noticia, quien participa o es testigo de un acontecimiento será el portador de un conocimiento en ese momento. Cuando cuenta a sus conocidos sobre lo sucedido, les entrega ese conocimiento, mismo que puede darse a otras personas de la misma manera que llegó a ellos. Las habilidades también se transmiten de persona a persona; por ejemplo, la de aprender a leer. Una vez que leemos y adquirimos cierta experiencia en ello, también podemos transmitir esa habilidad a otros. No es tangible, pero estamos seguros de que hubo un momento en que no conocíamos algo, y que una vez que se nos dio, es nuestro.


“Implantes de memoria”, ilustración realizada por Silvia Zenteno para el artículo
Prótesis de la memoria escrito por Adriana Pliego

El conocimiento científico es como un regalo que se me ha otorgado desde muy joven a través de mis maestros, compañeros y otra variedad de personalidades en diferentes episodios de mi vida. Lo considero un conocimiento especial, no cualquiera. En un inicio se me dio sin que yo lo pidiera y, cuando lo tuve, me causó tal admiración y entusiasmo que me ha llevado a tomar decisiones personales importantes y actualmente está presente en gran parte de las actividades que realizo. Sin embargo, citando al personaje de televisión Sheldon Cooper durante las fiestas de Saturnalia, “el fundamento de dar regalos es la reciprocidad. No me has dado un regalo, Penny, sino una obligación”.

En lo personal, la idea de la reciprocidad, además del gusto por la ciencia, es uno de los principales motivos por los que, desde que era estudiante de licenciatura, me he involucrado en actividades de divulgación científica. Pienso que una manera de retribuir el conocimiento científico recibido a lo largo de mi educación –en su mayoría en instituciones públicas– es compartiéndolo con la sociedad. Un medio para lograr este objetivo ha sido el taller de escritura creativa Cienciorama, el cual, además de permitirme escribir sobre cualquier tema de ciencia de mi interés, con un enfoque no formal, ameno, y mediante el uso de recursos literarios, me ha ayudado a definir un estilo aún en formación. Cienciorama es un espacio en donde los integrantes recibimos retroalimentación continua sobre nuestros trabajos, tanto de las editoras, como del resto de los talleristas que provienen de diferentes áreas como biología, matemáticas, química, física y filosofía. La diversidad de perspectivas no sólo enriquecen el contenido de los textos, sino también contribuyen a construirnos una postura frente a temas nuevos.

Como maestra de licenciatura he utilizado en clase textos de Cienciorama como apoyo para explicar, por ejemplo, temas como la radiación, el método científico o los biosensores, entre muchos más. En general, a los estudiantes les agradan los textos y gracias a ellos pueden explicar bien los conceptos de interés para la clase. Esto último es importante resaltarlo, pues en una sociedad con tanta información falsa disponible, en Cienciorama se tiene especial cuidado en la forma en que comunicamos los conceptos científicos, casi con el rigor de las revistas indizadas. Es mi deseo secreto que cuando mis estudiantes exploren el sitio web Cienciorama, en un click se enamoren de la ciencia y reciban el regalo que yo recibí y también contribuyan a repartirlo en nuestra sociedad, que tanto lo necesita.

Ciencia y divulgación, un dúo inseparable

Carlos Alberto Velázquez Olivera

Hasta antes de mi participación en Cienciorama había considerado a la divulgación de la ciencia como una actividad secundaria y que cualquier persona podía hacer. Pensaba que bastaba con entrevistar a alguien que supiera sobre ciencia para escribir un texto aceptable. Sin embargo, la experiencia resultó completamente inesperada. La primera vez que me platicaron sobre Cienciorama yo traía en la cabeza una idea sencilla que me parecía muy divertida, quizás para compartirla en una clase de física: explicar la segunda ley de la termodinámica a través de lo que le pasa a los bolillos. Puede parecer extraño, pero no se me ocurría una manera más directa de explicar a los demás que la segunda ley de la termodinámica es tan fundamental que todo el tiempo estamos lidiando con ella aunque no nos demos cuenta.

La experiencia resultó muy gratificante y estimulante, ya que bastó con escribir un borrador, darle forma y mandarlo al proceso de revisión interactiva de Cienciorama para que poco después saliera publicado en el portal. Esto me animó a escribir otras ideas que había tenido para comunicar algunas cosas que aprendí durante mis estudios de licenciatura, maestría y doctorado en física, o que resultaban de conversaciones o de las clases que he dado, pero que no tenía manera de canalizarlas y expresarlas siendo estudiante. La escritura se convirtió en un vehículo excelente para expresar todas esas ideas que yo quería transmitir pero que no encontraba un lugar donde plasmarlas.


“Resistencia bacteriana”, ilustración realizada por Silvia Zenteno para el artículo
Resistencia bacteriana: ¿el fin de los antibióticos? escrito por Iván de Jesús Arellano Palma

Hoy en día, viendo un poco hacia atrás, puedo decir que Cienciorama me ha enseñado que la expresión escrita de nuestras ideas es un complemento necesario para todos los que estamos aprendiendo algo, pues nos da una manera muy personal de interactuar con el conocimiento que adquirimos, además de que me ha hecho comprender que la divulgación es una actividad necesaria de la ciencia. Dentro del ambiente de la divulgación se produce gran cantidad de ideas, analogías y metáforas, además de una cultura que gira alrededor de la ciencia, que aunque no incida de manera directa en la investigación, sí le da un sustrato enriquecido al animar a muchas personas a acercarse al conocimiento científico. Es como un abono que se le pone al árbol de la ciencia, que con el paso del tiempo nos dará sus frutos de nuevos descubrimientos.


Cienciorama y el ensayo de la libertad de expresión

Edgar Vargas Frías

“La lectura y el pensamiento crítico son peligrosos, ciertamente subversivos, en una sociedad injusta”, dice Carl Sagan en su libro, El mundo y sus demonios. Este autor, uno de los divulgares más reconocidos que ha dado el mundo, es quizás una de mis más grandes influencias personales.

Por otro lado, me considero parte de la generación que en el año 2012 intentó impedir, por medio de las manifestaciones públicas callejeras, el retorno al poder de un partido político corrupto. Fue a mediados de mis veintes cuando empecé a entender y ejercer poco a poco mis derechos como ciudadano, así como a participar activamente en la política, tanto estudiantil, como nacional. Algo que en un país democrático sería trivial, pero que en el nuestro es algo que se ha vuelto muy peligroso. Basta conocer la cifras de activistas, periodistas y defensores de derechos humanos agredidos en los últimos años para darse una idea de lo peligroso que es criticar a los gobernantes.

El espacio que me dan en Cienciorama para escribir tiene toda la influencia de lo antes expuesto, por lo que trato de aprovecharlo para ayudar a difundir conocimiento científico y a la vez de exponer algunos problemas o acciones relacionadas con el quehacer científico. Nuestras editoras, al mismo tiempo que me han ayudado a mejorar los textos que presento, me han dado libertad de tocar esos temas de manera crítica, e incluso experimentar con formas narrativas para contar los hallazgos científicos que abordo.


“Cromatina”, ilustración hecha por Silvia Zenteno para el artículo
Reparar errores: cuestión de vida o muerte escrito por Iván de Jesús Arellano.

De esa forma he podido contar mi experiencia en movimientos sociales junto con los conocimientos adquiridos en mi posgrado en ciencias químicas. He sido capaz de escribir sobre química en general, estudios sobre del origen de la vida en la Tierra, la búsqueda de este fenómeno más allá de nuestro planeta; el hallazgo y estudio de exoplanetas; además de presentar textos críticos sobre la política científica, nacional e internacional y reportar actos como el encuentro que tuvieron científicos con pueblos indígenas de Chiapas o las protestas que estudiantes de posgrado –e investigadores– hemos realizado por los recortes económicos que ha sufrido el país en materia educativa y científica.

El proyecto Cienciorama se preocupa por publicar con rigor científico y literario, con libertad y con espíritu crítico, por lo que es un excelente espacio para colaborar. Contribuir a la ampliación de la cultura científica de todos es una gran responsabilidad, más, si uno se considera un estudiante comprometido con la sociedad, y es un auténtico placer hacerlo con toda la libertad creativa posible.


Cienciorama y la interdisciplina

Mariana Esther Martínez-Sánchez

La ciencia es un árbol que crece de una pequeña semilla para extender sus ramas al cielo y sus raíces a lo más profundo de la ciencia. Pero nuestro árbol no está solo. Conforme crece, sus ramas se entrecruzan con las ramas de otros árboles formando un bosque de conocimiento. Es en este enramado donde existen muchos de los complejos problemas que asolan a nuestra sociedad: la obesidad, la violencia, el cambio climático… y que no son el resultado de una sola causa, sino de la interacción de múltiples actores. Esto hace que para resolverlos se requiera también de la colaboración de múltiples expertos, desde el científico en su laboratorio hasta el campesino que conoce el problema de muy cerca. En estos problemas complejos, la experiencia de cada persona es valiosa para entender facetas diferentes del problema. A cada persona le ha tomado años de observación adquirir un conocimiento concreto y adquirir experiencia a través de la práctica. Sin embargo, esta misma diversidad de experiencias puede dificultar la comunicación. Si le preguntas a un físico, a un biólogo y a un sociólogo qué es el desarrollo de un sistema, los tres darán respuestas diferentes, determinadas por su área de estudio. He ahí una de las grandes dificultades de la interdisciplina: ¿cómo comunicarse con una persona que tiene una experiencia tan diferente?


“Huellas de dinosaurio”, ilustración hecha por Silvia Zenteno para el artículo
El desierto que fue mar escrito por Efraín S. Galicia.

Se trata de una pregunta absolutamente personal. Durante mi doctorado trabajé en el desarrollo de modelos matemáticos para entender el sistema inmunológico, que es el encargado de defendernos de los patógenos que nos rodean. Como hay una gran diversidad de ellos –desde minúsculos virus hasta largos gusanos– el sistema inmunológico tiene gran cantidad de mecanismos para defendernos, dependiendo de aquello que nos amenaza. Conforme aprendemos más y más sobre este sistema de defensa, es más difícil de manejar debido a la gran cantidad de datos disponible. Por ello, muchos científicos nos dedicamos a desarrollar modelos computacionales que nos ayuden a entender mejor cómo funciona nuestro cuerpo. Para lograrlo es necesaria la colaboración tanto de biólogos como de especialistas en computación, por lo que una parte fundamental de mi doctorado fue aprender a comunicarme con gente de áreas muy distintas.

Esto no fue una empresa fácil, pero la comunicación es una habilidad que puede ser aprendida a través de la práctica. Cienciorama fue una ayuda invaluable para mí, ya que me dio múltiples herramientas para comunicarme con un público más amplio y las editoras y compañeros colaboradores me han ofrecido una gran retroalimentación para continuar mejorando. Gracias al taller aprendí que no todos los términos técnicos, que para mí son cotidianos, lo son para el resto de las personas; pero que una pequeña definición puede sortear esta brecha. Aprendí también a determinar qué detalles es necesario incluir y cuáles no, para explicar un concepto. Aprendí la utilidad de una buena metáfora y de un poco de humor. Pero, sobre todo, la divulgación de la ciencia me ha inculcado un profundo respeto por aquellos con los que me comunico. El conocimiento que yo he adquirido a lo largo de los años de estudio es un árbol que crece cada día gracias no sólo al sol y la tierra, sino a los árboles que me rodean. Después de todo, el bosque siempre es mucho más que un árbol.


Cienciorama y el encuentro con el arte

Silvia Zenteno

Todo comenzó en la primaria. La tarea, hacer el dibujo de un rinoceronte. Pero por más que lo borraba y lo volvía a trazar, no me gustaba. Quería que se viera igualito al de la foto, lo quería perfecto. Pero nada que quedaba. Mi mamá ofreció ayudarme a arreglarlo, pero yo quería que me saliera a mí. No recuerdo qué tan satisfecha quedé con el resultado en aquel momento, pero fue el inicio de mi gusto por la ilustración.

Desde entonces, pasé por varios cursos de dibujo, y el lápiz y la acuarela se convirtieron en mis técnicas favoritas. Sin embargo, a la hora de elegir carrera, mi lado racional matemático-biológico se impuso sobre mi lado artístico al que también le gustaba escribir historias. Grave error. O alguna vez lo llamé así. Porque sin importar cuánto me guste la ciencia y que me emocione cada que leo un artículo científico o de divulgación, no es suficiente para mí, necesitaba expresar mi lado artístico, y, seamos francos, la ciencia es una profesión celosa que exige toda tu atención y tiempo. Pero si sólo me dedicaba a dibujar y a escribir, ¿sería suficiente para mí? No, la ciencia también forma parte de mí. Ha forjado la manera en la que veo el mundo y cómo me enfrento a los problemas. No podía simplemente ignorar mi fascinación por todo lo relacionado con el cerebro. Entonces, ¿cómo combinar ambas partes esenciales para mí? La respuesta fue la divulgación de la ciencia. Pero ¿por dónde empezar?


“Cerebro y fuego”, ilustración realizada por Silvia Zenteno para el artículo
Dime con quién andas y te diré quién eres escrito por Silvia Zenteno De León.

Cienciorama es un proyecto que permite que estudiantes sin experiencia se acerquen a la divulgación de la ciencia a través de un taller formativo y un portal electrónico que nos da un espacio para compartir nuestros escritos, ayudándonos a mejorar nuestras habilidades de comunicación con el público en general por medio de críticas constructivas y la práctica. Originalmente me uní con la idea de poder aplicar en mis artículos las herramientas literarias que adquirí en el Diplomado en Creación que cursé, pero en la primera reunión a la que asistí me enteré que buscaban entre los colaboradores un ilustrador para las figuras de los artículos. No muy segura de que lo que hasta entonces hacía por mera diversión fuera suficiente, levanté la mano. El inicio fue arduo. En aquel entonces tenía poca experiencia con ilustración digital y las coordinadoras querían un estilo que distinguiera a Cienciorama. Pero poco a poco logramos acoplarnos; yo aprendí la forma en la que ellas querían que se expresaran las imágenes y ellas me fueron dando cada vez más “libertad artística”.

Cienciorama me ha dado la oportunidad de desarrollarme como divulgadora, fusionando mi entusiasmo por la ciencia y mi pasión por escribir e ilustrar. Ha sido la incubadora que me ha permitido incursionar en el complejo mundo de la divulgación de forma amigable, otorgándome los instrumentos necesarios para compartir mi entusiasmo con el público, así como oportunidades que en ningún otro lugar podría haber encontrado.


“El paseo de las constelaciones”, ilustración realizada por Silvia Zenteno para el artículo

A la luz de las estrellas, manual para astrónomos y enamorados
” escrito por Carlos Alberto Velázquez Olivera.

Cada que me siento a escribir un artículo nuevo, recuerdo mucho la vez que reprobé, junto con el resto de mis compañeros, un examen durante el primer semestre de la licenciatura. Nuestro profesor, un renombrado investigador al que por lo demás le tengo alta estima, nos dijo enfurecido que así nunca seríamos verdaderos científicos, sólo unos simples reporteros de la ciencia. Es el concepto en el que muchos investigadores tienen a la divulgación, cuando, en vez de usarla como insulto, debieran ser los primeros interesados en dar a conocer sus avances, y es un estigma que tenemos que romper, porque, parafraseando al Dr. Félix Recillas, otro de mis profesores de la licenciatura y la maestría: “Uno no puede llamarse científico si no es capaz de hacer que hasta su abuelita entienda la relevancia de la ciencia con la que trabaja”. A mi parecer, Cienciorama cumple una función transcendental en la formación de divulgadores, enseñándonos a transmitir y compartir tanto el conocimiento como el fervor que sentimos por la ciencia. Pero no sólo tiene las puertas abiertas para todos aquellos a los que les interesa la divulgación, además, resulta una plataforma única en la labor de atraer hacia la divulgación a científicos en formación, que quizá sólo desconocían su encanto por falta de oportunidades, motivaciones o apoyo para realizarla.

Vol. 19, núm. 1, enero-febrero.

Reflexiones sobre la formación docente
de una profesora-administradora

Ruth Torres Carrasco Cita
DOI: http://doi.org/10.22201/codeic.16076079e.2018.v19n1.a3
Recepción: 29/01/18. Aprobación: 07/02/18.

Resumen

Este texto tiene como objetivo presentar una aproximación conceptual a la formación docente, con la intención de motivar al lector —educador, profesor y aquellos que no han tenido algún acercamiento o no son expertos en este tema— a reflexionar acerca de la importancia que tiene este proceso en el desempeño de la función educativa, particularmente en el nivel universitario. Para ello es necesaria una breve distinción de los conceptos educación y formación, y de cómo el primero puede contribuir o ser el punto de partida para enmarcar e identificar el trabajo del segundo. Aquí también se presentan algunas concepciones que diversos autores hacen de la formación docente usando el término como un sinónimo de educación, y otros más que la utilizan ligada a un campo específico para su desempeño.
Palabras clave: formación docente, educación, profesora.

Reflections on teacher training from a teacher-administrator

Abstract

This text presents a conceptual approach to teacher training. The purpose is to motivate readers, teachers, and people with no experience on this topic to think about the importance of teacher training and its impact on the performance of educational actions, particularly at the university level. The differences between education and teacher training are discussed, and how the former can frame the meaning of the later. Several teacher-training definitions are presented.
Keywords: teacher training, higher education, teacher.

Educación y formación

Resulta complejo distinguir algunos conceptos que en lo cotidiano suelen identificarse como sinónimos. Educación y formación son ejemplo de ello, en particular en el campo educativo en el cual no son sinónimos, aunque en la práctica o en su uso habitual se presenten como tales. Para aclarar un poco estos conceptos, diremos, como muestra, que es común oír que se inscribe a un niño a determinada escuela para que “tenga una buena formación”, aunque podría decirse también “para que tenga una buena educación”, lo que nos hace pensar que el significado es el mismo.

Otros casos muestran que el uso indistinto de estas acepciones ya no es tan sencillo; así, algunas universidades imparten la carrera de Ciencias de la educación y nos parecería extraño, por decir lo menos, oír que alguien estudia Ciencias de la formación.

En algunos campos del saber se utiliza la palabra formación para referirse al modo de acceso al conocimiento de éstos; por ejemplo, en la formación psicoanalítica o la formación docente. En los casos anteriores sería raro decir educación docente o enseñanza docente; pero estos ejemplos nos dan la idea de que se trata de procesos diferentes y que, por ello, es necesario delimitar a la formación como un proceso de preparación para el ejercicio docente, por un lado; y para el ejercicio de determinada profesión, como el psicoanálisis, por el otro.

Etimológicamente, la palabra educación (del sustantivo educatio, educationis) procede del latín educare, que significa “criar, nutrir o alimentar, dirigir, encaminar, dictrinar”, y de exducere, que equivale a “sacar, llevar o conducir desde adentro hacia fuera” (Rosales Medrano y Rosales Badilla, 2013). De acuerdo con Rodríguez (Rodríguez López, 2000) esta doble etimología ha provocado el nacimiento de dos acepciones que, en principio, aparecen como opuestas pero en realidad comparten tanto el concepto de educación como el de formación. En la primera definición, la educación es un proceso de incremento, de proximidad desde fuera; en la segunda, se trata de una conducción, de un encausamiento de las disposiciones ya existentes en el sujeto para su uso hacia afuera.





Por otro lado, la palabra formación (del sustantivo formatio, formationis) proviene de la raíz latina formare, que significa “hacer algo dándole una forma que le es propia”; es un proceso que provoca la aparición de algo que no existía; cuando una persona adquiere un desarrollo, una actitud o una habilidad obtiene una formación que incluso pude preparar a otro.

De acuerdo con Aragón (Aragón Melchor, Méndez Barriga y Morales Reyes, 2013) el concepto de formación se emplea para referirse a la educación, preparación,o enseñanza en un determinado quehacer. En los países anglosajones en los que se inició el uso de este término (para después extenderse de manera general a otras latitudes) significa educación o entrenamiento, por lo que se puede entender como una función social de transmisión de conocimientos, habilidades y competencias suficientes para que las personas se integren a las actividades de producción de bienes o servicios e incluso a actividades relacionadas con aspectos culturales. Esta concepción es la que, en las disciplinas administrativas, tiene un mayor uso, pues es el fundamento con el que se conciben los procesos de capacitación.

Para Marcelo García (1989), “la formación puede entenderse como un proceso de desarrollo y de estructuración de la persona que se lleva a cabo bajo el doble efecto de la maduración interna y las posibilidades de aprendizaje y de experiencias de los sujetos”, por lo que el concepto formación tiene un sentido amplio que se refiere al proceso de conducción, adiestramiento e instrucción orientado a la valorización técnica, humana y cultural; así mismo, este autor afirma que tiene que ver con el conjunto de actividades indispensables, previamente seleccionadas, mediante las cuales se transmiten al individuo conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desempeñar una función o profesión de interés social, empresarial e institucional.

Desde la perspectiva de los modelos pedagógicos, se ha considerado a la formación como el proceso permanente de adquisición, estructuración y reestructuración de conductas —conocimientos, habilidades, valores— (Aragón Melchor, Méndez Barriga y Morales Reyes, 2013) para el desempeño de la docencia, por lo que damos cuenta de que formación docente se vincula con la función docente que tienen como propósito la enseñanza de determinada disciplina y para formar a otros en ella.

Hay que destacar que la formación del profesorado debe estar inmersa en un proceso continuo circunscrito en el campo de la educación y de las ciencias de la educación (Ferreres y Imbernón, sin fecha); incluso dentro de la formación permanente existe una serie de términos muy utilizados como sinónimos que hacen referencia a esta actividad tales como: educación permanente, formación permanente, formación continua, formación en ejercicio, formación técnico-profesional, entre otros.

De lo anterior, se desprende que se considera a la formación permanente de los profesores como un subsistema específico de formación en una institución educativa que se dirige al perfeccionamiento de la tarea educativa con la finalidad de conseguir un mejoramiento de ella y que le permita adecuarse a los cambios científicos, disciplinares y sociales de su entorno. La formación pretende, en un inicio, que los profesores se cuestionen a partir de su propia práctica, los procesos que sustentan la función docente como eje fundamental de su propio desempeño.

Si se parte de los conceptos anteriores —educación y formación—, el ejercicio de la función docente universitaria requiere de las dos concepciones, la de educación en un campo disciplinario y la de formación didáctico-pedagógica para su transmisión, ya que ambas instruirán (nutrirán) al docente, ofreciéndole un desarrollo de facultades cognitivas, intelectuales y técnicas que posteriormente utilizará para el perfeccionamiento de una actividad en la cual deba ser apto o adquiera la habilidad para llevarla a cabo. La docencia adopta entonces diversas características educativas y formativas que se manifiestan en el ejercicio de esta actividad cuya observación muestra que la práctica docente es heterogénea y que no se ajusta a un modelo uniforme de trabajo ya que la enseñanza varía de una disciplina a otra.





La función docente universitaria, su vínculo con la formación para su ejercicio

La función docente es una de las actividades sociales más importantes en el desarrollo de la humanidad. La docencia es considerada por varios autores y estudiosos del tema como difícil, compleja, ardua, intrincada e incluso poco valorada desde el punto de vista económico. En el caso de la docencia universitaria, y los profesores responsables de ella, se desarrollan otras actividades que hacen todavía más difícil el ejercicio de su función, ya que antes de ser docentes son profesionales 1 en alguna rama del conocimiento misma que transmiten a jóvenes que se encuentran en una etapa formativa para la adquisición de esos conocimientos científicos y técnicos que les permitirán ejercer una profesión.

Formar a otros profesionales a través de la función docente nos hace reflexionar sobre la responsabilidad que tienen lan universidades y quienes en ellas enseñan; los docentes y su ejercicio desempeñan un doble papel: transmitir los conocimientos técnicos o científicos para resolver los problemas y para que los alumnos se formen en el plano profesional pero también, en el plano personal, por lo que el profesor debe ser un ejemplo en su actuación moral. Debe ser ético y responsable de su quehacer, así como buscar los medios más adecuados para formar personas íntegras, críticas, reflexivas y útiles a la sociedad.

En la actualidad la función docente universitaria es vista desde muy diversos ángulos, los cuales tienen que ser examinados por los interesados en el tema para poder entender el trabajo de los profesores y la trascendencia del mismo hacia los alumnos y la institución en donde desempeña su labor. De lo anterior, surge una manera de caracterizar el quehacer de los profesores para entonces ocuparse desde lo institucional de ellos y para la búsqueda de una función más fructífera. Por ello, Ferreres e Imbernón (sin fecha) plantean que la función docente abarca diversas tareas en las que es necesario reflexionar para clasificarlas y emprender acciones que beneficien su cometido y preguntarse: ¿cuáles son sus condiciones de trabajo?, ¿qué formación profesional tienen?, ¿qué piensan de sus alumnos y la forma en cómo aprenden?, ¿qué y cómo realizan las tareas cotidianas de esta función?, los profesores para entonces ocuparse desde lo institucional de ellos y para la búsqueda de una función más fructífera. Por ello, Ferreres e Imbernón (sin fecha) plantean que la función docente abarca diversas tareas en las que es necesario reflexionar para clasificarlas y emprender acciones que beneficien su cometido y preguntarse ¿cuáles son sus condiciones de trabajo?, ¿qué formación profesional tienen?, ¿qué piensan de sus alumnos y la forma en cómo aprenden?, ¿qué y cómo realizan las tareas cotidianas de esta función?, ¿qué tipo de preparación han recibido para desarrollar la tarea educativa?, ¿cómo se relacionan con otros docentes?, ¿cuánto tiempo dedican a la labor docente?, ¿cómo conciben y conceptualizan a la docencia? y ¿cómo valoran el desempeño de su propia función docente? Con estas interrogantes y otras más se puede establecer un punto de partida para describir la identidad de un colectivo que es parte fundamental de la universidad y así reflexionar sobre una de las funciones primordiales de ésta, la docencia tratando de encontrar vertientes para un mejor desempeño docente.

Para ejercer la función docente universitaria no basta con conocer de una disciplina, se requiere de un conjunto de particularidades, tanto personales como profesionales para llevar a cabo esa labor, entre las que se incluye poseer cierto interés por preparación de estudiante en una actividad particular, o incluso reflexionar sobre la vocación que se debe tener para realizarla con entusiasmo. Como vimos líneas atrás, la palabra enseñar, significa “hacer que alguien aprenda algo, mostrar la forma”; por tanto, un docente muestra a sus educandos la forma de realizar o ejercer una actividad o profesión; pero en disciplinas tan técnicas o profesionalizantes como las financiero administrativas ¿quién le enseña al maestro a enseñar ese algo?

Ésta es una pregunta que puede tener varias respuestas que pueden ser el resultado de procesos de reflexión colectiva entre profesores que estén inmersos en tareas de formación docente. Una de las respuestas implica hacer una autoanálisis de la trayectoria y el desempeño en la tarea de enseñar, cómo se llegó a ella y qué motivaciones o razones propician el compromiso de permanecer ejerciéndola. La función docente se destina a un grupo social en el cual conviven diferentes tipos de formaciones, personalidades, intereses, apreciaciones sobre el tema, grupos humanos, complejidad de las disciplinas, conocimiento del proyecto educativo de la institución donde se realizará, entre otros aspectos; lo que hace complicada la dinámica de “enseñar a enseñar”. Es aquí donde el profesor universitario requiere de una preparación que le provea de metodologías, técnicas o herramientas didáctico-pedagógicas que le auxilien en su misión de enseñar.

Si bien es cierto que para ejercer la educación superior se requiere del conocimiento y la formación académica-profesional en ciertas disciplinas, también es cierto que la mayoría de los egresados de las licenciaturas en nuestro país que se incorporan al trabajo docente no poseen una preparación mínima básica para ejercer la docencia, debido a que, en general, los currículos de las carreras no incluyen asignaturas que les permitan adquirir los conocimientos y las habilidades para el desempeño de esta tarea (salvo aquellas profesiones como la psicología educativa o pedagogía), por lo tanto, esta actividad se hace un tanto improvisada, poco reflexiva y propicia que se repitan modelos que pueden obstaculizar la enseñanza o el aprendizaje; de lo anterior, se desprende que es indispensable que quien se dedica a la función docente en la educación superior se instruya didáctica y metodológicamente en la tarea de enseñar, por lo mismo es necesario invertir tiempo y esfuerzo para formarse como docentes.

La formación docente debe orientarse a ofrecer a los profesores los conocimientos teóricos-metodológicos y habilidades necesarios para aplicar en sus clases, las directrices establecidas en las normativas oficiales, así como propiciar un desarrollo profesional de los profesores que les facilite autonomía y la capacidad para tomar decisiones en cuanto a la construcción y elaboración de los conocimientos establecidos en el currículum. La formación docente no debe concebirse como algo puntual sino como un proceso de cambio y éste como un proceso de crecimiento personal (Rodríguez López, 2000) para el ejercicio de una docencia reflexiva y emancipadora.


Conclusiones

La formación implica algo intelectual y razonado, al mismo tiempo requiere de una serie de tareas que van desde una preparación disciplinar fundamental hasta el dominio de los tecnicismos propios de una profesión, pasando por el dominio de las técnicas del saber enseñar. Así pues, el primer problema que se ha de analizar en cualquier institución de educación superior y en particular en las universidades, es la formación del profesorado que estará en sus aulas, talleres y laboratorios. Existe una polémica respecto a lo que se denomina formación en los “programas de formación de profesores”, que se diferencian del entrenamiento y la capacitación, lo cual hace necesario analizar si la concepción pedagógica que los orienta, tiene una visión normativa y prescriptiva del conjunto de conocimientos que reclama el saber docente.

Una interrogante de interés en este sentido nos dice lo siguiente: ¿cuál es la formación de quienes se presentan como docentes del profesor universitario? Esto es, qué tipo de saber, qué tipo de experiencia y qué tipo de cultura se requiere para ser profesor de docentes universitarios, que a su vez formarán profesionistas que ejercerán un trabajo útil para la sociedad. La formación de profesores, por ende, es una actividad preponderante en toda institución de educación superior, por lo que es deseable que desde las estructuras organizacionales de las universidades, se facilite y se creen los espacios para que faciliten la inserción de los docentes a esta vital tarea universitaria.

El docente que ejerce esta función tiene un conocimiento disciplinar, aunque le falte desarrollar el aspecto formativo como profesor para ver a la actividad docente como otra profesión y no como un complemento a cualquier otra de carácter profesionalizante como lo fue en sus inicios el ejercicio docente en la universidad; éste tiene que ser uno de los objetivos de los que se compongan los programas de formación del profesorado. Esto llevará a los profesores a realizar una tarea educativa más situada y acorde con la disciplina.

En esta misma línea en la que se ve a la docencia como una profesión, con todas las incidencias que comprende, varios autores estudian la práctica docente como una profesión. Lo que ahora se llama profesionalización de la docencia se inicia con el análisis de la función docente como punto de partida, se transita por los aspectos técnico-instrumentales de la formación, se continua con la actualización docente y se debe llegar a la profesionalización, proceso de enorme importancia para el ejercicio de esta actividad en el nivel universitario.

En resumen, la formación docente es un proceso social de reflexión sobre la educación y el para qué, donde el profesor debe poseer conocimientos sobre una ciencia, una disciplina o un arte (formación académica) que combinados con aspectos epistemológicos, pedagógicos y didácticos, le permitan desarrollar las habilidades y capacidades necesarias en la transmisión de conocimientos, para la formación de futuros profesionales y para encaminarse a la profesionalización de la docencia universitaria.

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Vol. 19, núm. 1, enero-febrero.

El Observatorio del Estudiante de la Universidad de Barcelona. Una nueva forma de participación

María Ángeles Alegre-Sánchez, Isaac Calduch, Albert Gili Moreno y Gemma Fonrodona-Baldajos Cita
DOI: http://doi.org/10.22201/codeic.16076079e.2018.v19n1.a4 Recepción: 29/11/17. Aprobación: 7/1/18.

Resumen

En el 2012 la Universidad de Barcelona creó el Observatorio del Estudiante como una herramienta de participación activa, comprometida y responsable de los estudiantes. Su objetivo es obtener información que facilite una toma de decisiones informada en el ámbito de las políticas universitarias que les afectan. Es un espacio para visualizar el mundo del universitario, visto desde su perspectiva de valores y prioridades, donde el estudiante plantea aquello que le preocupa y encuentra mecanismos para buscar soluciones. Palabras clave: Observatorio, políticas, estudiantes universitarios, participación, dimensión social, empleabilidad.

The Student Observatory of the University of Barcelona. A new form of participation Abstract

The University of Barcelona created the Student Observatory in 2012, to foster participation and active communication. Its aim is to obtain data that facilitate informed decision-making on university policies regarding students. It opens up the world of university students, seen from their eyes, with their perspective on values and priorities. It is a mirror that clearly reflects students’ concerns and where they have the tools for finding solutions Keywords: Observatory, policy, university students, participation, social dimension, employability.

Introducción

La Universidad de Barcelona (UB), en su firme compromiso con la responsabilidad social universitaria, crea el Observatorio del Estudiante en 2012, como un espacio que tiene el objetivo de conocer y analizar las sensibilidades de los estudiantes, desde su propia perspectiva, para poder diseñar políticas universitarias que den una respuesta adecuada a sus necesidades y demandas. Dicha estructura organizativa se adscribe al Vicerrectorado de Estudiantes y Política Lingüística. El nacimiento del Observatorio, no sólo responde a un compromiso institucional, sino que también se enmarca en la filosofía del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Así, los objetivos del Observatorio del Estudiante se vinculan con los del EEES, compartiendo como seña de identidad el avance hacia una educación superior más equitativa e inclusiva, dos cualidades que deben ser entendidas desde una perspectiva integral relativa al acceso, la trayectoria y los resultados. De este modo, conocer los perfiles, las características y las condiciones de vida y estudio de los estudiantes universitarios se convierte en una cuestión imprescindible para hacer avances en este sentido, tal y como queda recogido en las conferencias ministeriales de Berlín (2003), Bergen (2005), Londres (2007), Lovaina (2009), Budapest (2010), Bucarest (2012) y Ereván (2015).
Ya desde de la declaración de Berlín (2003), se aboga por la necesaria implicación y participación activa y continua de los estudiantes en los procesos de decisión política, a la vez que se pone de relieve la necesidad de estudiar las condiciones de vida de los estudiantes, – pues éstas afectan a la realización de sus estudios–, y los eventuales obstáculos relacionados con su situación social y económica. En definitiva, poder contar con datos comparables que permitan disponer del perfil, trayectorias y condiciones de vida y estudio de los estudiantes. A nivel estatal, el Real Decreto 1791/2010, por el que se aprueba el Estatuto del Estudiante Universitario, recoge explícitamente las consideraciones de la Conferencia de Berlín sobre el papel del estudiante en la gestión pública de la educación superior y sobre la dimensión del estudiante como sujeto activo de su proceso de formación.

En consonancia con el EEES y los retos que presenta, la propuesta del Observatorio abre un nuevo escenario para el debate, la discusión, la reflexión y la elaboración de estudios relativos a la vida universitaria en un entorno de aprendizaje no formal; cuya finalidad no es otra que la de impulsar políticas universitarias que promuevan la dimensión social, la inclusión, la excelencia y la equidad participativa. Para alcanzar sus objetivos el Observatorio del Estudiante se desarrolla en tres líneas estratégicas:

  • La participación que se materializa a través de la Red de Estudiantes de Grado del Observatorio del Estudiante, constituida por la Comisión Permanente y los Grupos de Trabajo, y del apoyo técnico de estudios proporcionado por estudiantes de máster y doctorado.
  • La dimensión social del tejido universitario europeo definida de manera explícita en el Comunicado de Londres (2007), cuando señala que “la educación superior debe tener un papel esencial en la promoción de la cohesión social, en la reducción de las desigualdades y en la elevación del nivel del conocimiento, las habilidades y las competencias en el centro de la sociedad”. El Observatorio del Estudiante actúa como una herramienta de seguimiento del desarrollo de la dimensión social y de compromiso con la calidad y equidad educativas.
  • La empleabilidad asumida en Europa como el conjunto de logros –conocimientos, habilidades y atributos personales– que proporcionan a los graduados las mejores condiciones para obtener un empleo y para tener éxito en las diferentes ocupaciones que puedan elegir, con beneficios para ellos mismos y para el conjunto del mercado de trabajo, la comunidad y la economía (Yorke, 2004); abordando este concepto desde una perspectiva dinámica más allá de las definiciones clásicas de formación, empleo, ocupación y profesión, ya que la empleabilidad debe entenderse como el desarrollo en las personas de un potencial para ser empleado (Galán y Suárez, 2005). Así, el Observatorio del Estudiante actúa como una herramienta para facilitar e impulsar la empleabilidad, la transición al mercado laboral, el desarrollo profesional y la formación a lo largo de la vida.
A partir de estas tres líneas estratégicas se desarrollan los ámbitos de estudio del Observatorio del Estudiante, que tienen que ver con el acceso, la trayectoria y los resultados. En el siguiente apartado se concretan algunos de estos ámbitos en relación a los distintos grupos de trabajo existentes.

Una nueva forma de participación de los estudiantes en la vida universitaria

En el Observatorio del Estudiante los estudiantes tienen un papel central como motor de ideas y en la elaboración de los estudios de su propio ámbito, consiguiendo de esta manera una vía adicional de participación. Los estudiantes del Observatorio desarrollan las temáticas que les afectan en relación a sus condiciones de vida y de estudio de formas diversas: estudios, informes, actividades culturales, interacciones con alumni, con expertos, con servicios universitarios dirigidos a los estudiantes, etcétera. En definitiva, existe un contacto permanente con el conjunto de la institución. A la vez, el Observatorio del Estudiante permite agrupar y clasificar todos los estudios realizados o que se puedan iniciar en relación a estos temas tanto de la UB, como del sistema universitario catalán, español, europeo e internacional y la generación de sinergias con grupos de investigación.

La participación de los estudiantes se articula a través de la Red de Estudiantes de Grado, formada por Grupos de Trabajo y por la Comisión Permanente. Cada grupo está formado por entre tres y seis estudiantes que se coordinan y organizan a partir de reuniones periódicas presenciales y virtuales, con el fin de llevar a cabo actividades diversas, interactuando con profesores, investigadores y técnicos relacionados con el tema de trabajo en cada caso. Cada Grupo de Trabajo cuenta con un portavoz que pasa a formar parte de la Comisión Permanente del Observatorio del Estudiante y con el apoyo técnico de estudiantes de máster y doctorado, así como con el asesoramiento científico y técnico del Consejo Asesor y el Comité Técnico.

Figura 1. Organigrama del Observatorio del Estudiante

Los Grupos de Trabajo tratan temas de interés que les afectan directamente y temas institucionales cuando se considera necesario. Además, se apoyan iniciativas individuales de los propios estudiantes interesados en estudiar y hacer progresar diferentes temáticas del ámbito estudiantil. En este sentido, durante el período de recorrido del Observatorio del Estudiante se han configurado grupos de trabajo e iniciativas individuales, cuyas temáticas se ubican dentro de las líneas estratégicas de partida y buscan promover los principios de equidad, inclusión, solidaridad y excelencia en un contexto de crisis, caracterizado por dificultades presupuestarias, incremento de precios públicos, endurecimiento de los sistemas de becas, etcétera, mediante la participación responsable y comprometida de los estudiantes como actores esenciales para buscar soluciones creativas a los problemas que les afectan e influir en las toma de decisiones de las políticas universitarias en el ámbito estudiantil.

Tabla I. Actividades producto de los grupos de trabajo del Observatorio del Estudiante

Grupos de trabajo Actividad Resultados/logros
Salud y hábitos saludables Estudio adhesión a la dieta mediterránea de los estudiantes Artículo Comunicación en congreso
Victimización de los estudiantes Estudio de la victimización de los estudiantes Encuesta
Actividades culturales Jornada cultural Jornada “Arte, ciencia y pedagogía esculturas Baschet”
Lenguas Jornada sobre usos lingüísticos Proyecto de jornada “Conocimiento de los estudiantes sobre los usos lingüísticos”
Condiciones socioeconómicas Estudio sobre la afectación de la realidad económica y social en la vida universitaria Trabajo final de grado
Educación y pobreza Estudio del efecto de la pobreza en la educación superior Entrevistas Ponencia
Inserción social y profesional Estudio de inserción Informe inserción egresados Encuesta inserción doctores. Contribución (Proyecto Erasmus+ sobre empleabilidad)
Expectativas académicas Estudio de expectativas académicas con estudiantes recién llegados a la UB Encuesta Comunicación en congresos
Condiciones de vida y participación (ECoVIPEU-UB) Estudio ECoVIPEU-UB Informe Presentación
Rendimiento académico Estudio rendimiento académico estudiantes UB Informe rendimiento Informe perfiles Comunicación congreso
Discapacidad Estudio perfiles y trayectorias académicas Informe Comunicación en congreso
Participación política Estudio perfil sociopolítico estudiantes UB Encuesta Comunicación en congreso
Proceso de Bolonia Resumen ejecutivo “The Bologna Proces. Its impact in Europe and beyond” Resumen ejecutivo
Reforma estructuras académicas y administrativas UB Análisis y propuestas informe institucional Informe
Reforma Estatuto UB Análisis y propuestas informe institucional Informe
Guía de acreditación de las titulaciones Análisis y propuestas informe institucional Informe
 

Tabla 2. Actividades producto de iniciativas individuales en el Observatorio del Estudiante

Iniciativa individual Actividad Resultado/logro
Orientación profesional Espacio de comunicación entre estudiantes y egresados de Bellas Artes Proyecto “Recojamos pasos, construyamos caminos”
Refugiados Entrevistas Publicación “Aires del Islam”
Competencias profesionales Podología Estudio conocimiento de las competencias profesionales Podología Trabajo Final de Grado
La estadística en las Ciencias Sociales Jornada sobre la aplicabilidad de la estadística (Facultad de Educación) Presentación
Manual SPSS Elaboración del manual Manual básico SPSS. De un estudiante para los estudiantes
Manual Mendeley Elaboración del manual Manual básico de Mendeley. De un estudiante para los estudiantes

La voz de los estudiantes

Si bien sería interesante ver a detalle cada una de las iniciativas que se han dado en el Observatorio del Estudiante hasta el momento, la cantidad y variedad de las mismas –tal y como se refleja en las tablas anteriores– difícilmente permiten dicha profundización en este trabajo. Sin embargo, se incorpora el testimonio en primera persona de dos estudiantes que han participado en el Observatorio, a modo ilustrativo. Los casos escogidos muestran la diversidad de proyectos que se pueden llevar a cabo en este marco, tanto por el tipo de iniciativas –individuales y grupales–, como por sus actividades o logros –estudio, informe, jornada, plataforma de diálogo–. La propia filosofía del Observatorio promueve la inclusión de la voz de los estudiantes, mediante distintos formatos, en las diferentes plataformas en que éste se da conocer. El video de presentación web es un buen ejemplo en este sentido.

Una experiencia de participación transversal, por Albert Gili

La implicación en el Observatorio del Estudiante de la Universidad de Barcelona me ha permitido acercarme a varios proyectos e incitativas, así como conocer, a través de mis compañeros, diversas inquietudes y formas de trabajar. He podido ver más allá de los marcos de participación que conocía, como eran el de la representación estudiantil reglada en órganos colegiados, o el de las áreas de mis estudios (Bellas Artes y Ciencias políticas). Destaco en este relato de experiencias los tres proyectos que he vivido más de cerca y que se caracterizan por la diversidad de formato en sus resultados. El primer proyecto surge en 2013 a partir de la inquietud planteada por una compañera de la Facultad de Bellas Artes. Constata la necesidad, que comparte con otros estudiantes al final de su carrera, de conocer experiencias reales de titulados recientemente egresados para orientar mejor su futuro profesional. Con el apoyo del Observatorio, esta iniciativa tomó forma y se concretó en el proyecto ¡Recojamos pasos, construyamos caminos! El objetivo no es otro que el de recoger información sobre los recorridos profesionales de titulados que no haga más de tres años que han terminado la carrera de Bellas artes. El proyecto incluye una plataforma web para recoger experiencias a través de entrevistas textuales o videográficas y vehicular la interacción entre estudiantes y titulados. A través del Observatorio se concreta la colaboración con Alumni UB, un servicio que vincula a egresados de la Universidad, para hacer llegar la propuesta a los titulados.
Si bien el primer caso nace de una iniciativa individual, el segundo parte de la propuesta de un Grupo de Trabajo de la red del Observatorio, como es el grupo de Actividades Culturales. Los propios intereses de los estudiantes integrantes, que provienen de ámbitos tan diversos como las Bellas artes, la Comunicación o la Historia, orientan su actividad hacia una vertiente eminentemente práctica. Así, en 2015 el grupo aprovecha una iniciativa cultural innovadora, acogida por el Parque de las Humanidades y Ciencias Sociales recientemente inaugurado en la Universidad, para desarrollar una jornada. La propuesta cultural es una exposición entorno a las esculturas sonoras Baschet, dinamizada por especialistas del Taller Baschet de la Facultad de Bellas Artes. Las piezas de los hermanos Baschet se destacan por su invitación a la interacción, así como por su interés para disciplinas tan diferentes como pueden ser el arte, las ciencias, la Pedagogía, la Antropología, etcétera. Este componente de nexo de unión multidisciplinar es el que vertebra la Jornada, que los estudiantes organizan bajo el título de La escultura sonora como espacio de encuentro, y que cuenta con profesores, personal de gestión, estudiantes y profesionales del sector cultural entre los asistentes. El tercer caso se enmarca en el proceso de Reforma de Estructuras Académicas y Administrativas de la UB. Para redactar el Anteproyecto de Reforma (2015) se llevó a cabo una primera fase en la que se recogieron propuestas de la comunidad universitaria. El delegado del Rector, quien lideró el proceso, contactó con el Observatorio ofreciendo una reunión con miembros de la red de estudiantes. Dicha reunión dio lugar a un informe posterior que sistematizó las propuestas de los estudiantes participantes. Una vez publicado, el informe quedó integrado en el conjunto de documentos de reflexión presentados por la comunidad universitaria

Las experiencias relatadas recogen un planteamiento que me ha hecho valorar el Observatorio, más allá del descubrimiento personal, por su aportación innovadora al ámbito de la participación estudiantil. Pues el Observatorio no sólo abre un espacio a todo tipo de preguntas de los estudiantes, por inesperadas que sean, sino a cualquier forma de respuesta que el propio proceso participativo de los estudiantes produzca. Así lo evidencian nuestros ejemplos, en que caben tanto una plataforma de diálogo, como una jornada multidisciplinar o un informe de propuestas.

Expectativas académicas, un proyecto de y para los estudiantes universitarios, por Isaac Calduch

El proyecto Expectativas académicas de los estudiantes de nuevo acceso a la universidad es un claro ejemplo de una iniciativa de investigación, que nace de una inquietud personal como estudiante universitario. Este proyecto, que busca dar respuesta a qué esperan encontrarse en su vida académica universitaria aquellos estudiantes que acceden por primera vez a la universidad, tiene como semilla la propia experimentación de un cierto desajuste entre las expectativas iniciales y la realidad encontrada. Una percepción que no es exclusivamente personal, sino altamente compartida por muchos compañeros universitarios. A partir de la identificación de este problema, nace un interés intelectual por estudiar cuáles son dichas expectativas iniciales en el conjunto de estudiantes y conocer qué tanto distan de la realidad, siempre con la finalidad última de intentar mejorar las políticas de orientación preuniversitaria y los procesos de acogida de los estudiantes que empiezan su vida universitaria. Una vez presentada esta inquietud al Observatorio del Estudiante en forma de proyecto, se configuró un grupo de trabajo con otros estudiantes interesados en la temática y con asesores expertos. Un aspecto positivo a considerar es la existencia de una amplia interdisciplinaridad en el equipo, al estar conformado por estudiantes y expertos de distintas especialidades (Pedagogía, Psicología, Historia, Sociología y Estadística), a la vez que una interesante multiculturalidad.
Hablando desde mi experiencia –compartida con los compañeros–, me gustaría subrayar que la realización de este proyecto ha contribuido a desarrollar ciertas competencias. En este sentido, todos coincidimos en que las principales aportaciones a nivel competencial son el trabajo en equipo, el desarrollo de proyectos y la capacidad comunicativa. Tres competencias transversales que, en la actualidad, tienen una importancia mayúscula y que en muchos casos no se trabajan de forma exhaustiva en las aulas universitarias. A la vez, también me gustaría destacar ciertos aprendizajes a nivel metodológico en cuanto a la investigación se refiere, pues realizar un proyecto de investigación real y situado ayuda a consolidar dichas habilidades. Más allá del aprendizaje realizado durante el proceso, también es importante señalar los resultados que se derivan del proyecto, ya sea en forma de outputs directos (comunicaciones realizadas en congresos, informes técnicos y artículos) o de impacto en la institución. Un impacto que, en este caso, hace referencia a la mejora de aquellas políticas universitarias relacionadas con la orientación preuniversitaria y con los procesos de integración de los estudiantes recién llegados a la universidad. Aunque este impacto no sea visible ni medible hasta que transcurra un cierto tiempo, creo que son precisamente este tipo de proyectos, los que están más alineados con el sentido que mueve al Observatorio del Estudiante, pues más allá de promover y llevar a cabo propuestas de investigación para indagar en las condiciones de vida y estudio de los universitarios, lo esencial radica en la voluntad de que estas iniciativas comporten una mejora real en dichas condiciones. De este modo, el proyecto se constituye como una iniciativa que nace de los propios estudiantes, que es llevada a cabo por ellos mismos y que sirve para mejorar sus propias condiciones de vida y estudio como universitarios; en definitiva, un proyecto de los estudiantes universitarios y para los propios estudiantes universitarios.

Conclusiones

El modelo del Observatorio del Estudiante de la UB y su recorrido abre la puerta a una nueva vía de participación de los estudiantes que, a la vez, contribuye a elaborar políticas más ajustadas a sus necesidades y demandas. Además, permite recoger las buenas prácticas de los servicios universitarios respecto a la atención y formación integral de los estudiantes y establecer sinergias entre los diferentes grupos de investigación con un objeto de estudio común, el estudiante, abordado desde puntos de vista diferentes. Es, pues, un proyecto global en el que los tres estamentos universitarios tienen su papel, convirtiéndose en un proyecto de la Universidad y para la Universidad. El papel de la Red de Estudiantes es el factor esencial del Observatorio del Estudiante. La trayectoria que se presenta en relación al colectivo de estudiantes destaca por su participación responsable y comprometida en este marco. Esto se debe a que los tres elementos clave que favorecen la participación (información-formación, motivación y percepción de utilidad) se hacen claramente realidad. Los estudiantes miembros del Observatorio lo perciben como un proyecto innovador que facilita la mejora de las políticas universitarias dirigidas a los estudiantes y titulados en un escenario tanto de debate, discusión y reflexión como de trabajo con rigor científico que les permite obtener un beneficio directo en un espacio de aprendizaje no formal. En este sentido, la interacción con los expertos es una cuestión fundamental. Las opiniones, las sugerencias y las aportaciones de los trabajos de la Red de Estudiantes, sin duda, han de tener un efecto significativo en el proceso de transformación y modernización de la Universidad y en su respuesta a las nuevas necesidades sociales.

Así pues, en un momento crítico para la cultura del bienestar y en que las condiciones económicas están marcando las políticas, es bueno, e incluso necesario, no perder de vista las implicaciones que se derivan de poner en riesgo el acceso o la continuidad de los estudios de una parte de los estudiantes. ¿Cuáles serán los efectos de todo ello? ¿Cómo podremos, desde la Universidad, buscar soluciones que permitan paliar estos efectos? El Observatorio del Estudiante está llamado a asumir un papel central en la detección de causas y búsqueda de soluciones. Los estudiantes tienen la sensibilidad, el conocimiento y la creatividad para buscar soluciones imaginativas y viables que permitan minimizar el impacto negativo de este momento de crisis.

El Observatorio del Estudiante ha de poner en valor los principios de la Universidad de equidad, solidaridad, inclusión y excelencia –entendida siempre como mejora continua– y a su vez, mediante el Observatorio del Estudiante, ha de mostrar su cara más social o, en otras palabras, ha de hacer este retorno a la sociedad que nos rodea y por la cual trabaja, un entorno que solamente será óptimo si los estudiantes alcanzan los conocimientos necesarios y las competencias requeridas para ocupar un lugar importante en la sociedad.

Referencias

Vol. 18, Núm.8 noviembre-diciembre 2017.

Estudiantes y sus experiencias en B@UNAM

Susana Sabath
Cita

A través de videos y entrevistas, se da a conocer en un breve espacio el radio de acción del Bachillerato a Distancia B@UNAM. Este proyecto se aprobó en 2007, con el propósito de apoyar a migrantes hispanoparlantes residentes en el extranjero para continuar sus estudios. A lo largo de 10 años, se ha extendido a 34 países, 16 estados y 118 municipios de la República, dando oportunidad de cursarlo a deportistas de alto rendimiento, artistas, personas con capacidades diferentes, adolescentes, jóvenes y adultos, de áreas urbanas y rurales, quienes pueden ingresar al nivel superior y cuentan con herramientas para acceder a mejores empleos. Palabras clave: bachillerato a distancia, B@UNAM, oportunidades, estudiantes.

Referencias para ampliar la perspectiva sobre estudiantes B@UNAM:

Carrión, C., Romero, G., Sánchez, D. (2017). La tutoría en el B@UNAM. Casos de éxito en la retención de alumnos con alto riesgo de deserción. Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia, 68-77. Recuperado de http://bdistancia.ecoesad.org.mx/?articulo=la-tutoria-bunam-casos-exito-la-retencion-alumnos-alto-riesgo-desercion.

García, M. (2015). Los egresados de B@UNAM en el extranjero. Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia, 100-108. Recuperado de http://bdistancia.ecoesad.org.mx/?articulo=los-egresados-de-bunam-en-el-extranjero.

Hernández, P. (2011). Nuestros alumnos de la quinta generación. Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia, 64-68. Recuperado de http://bdistancia.ecoesad.org.mx/?articulo=nuestros-alumnos-de-la-quinta-generacion.

Hernández, P. (2011). Nuestros alumnos de la quinta generación. Revista Mexicana de Bachillerato a Distancias, 64-68. Recuperado de http://bdistancia.ecoesad.org.mx/?articulo=nuestros-alumnos-de-la-quinta-generacion.

Un artículo escrito por un estudiante:

Velasquez, G., Frías, M. (2017). Factores que influyen en la decisión del estudiante por el programa B@UNAM. Revista Mexicana de Bachillerato a Distancia. Recuperado de http://bdistancia.ecoesad.org.mx/?articulo=factores-que-influyen-en-la-decision-del-estudiante-por-el-programa-bunam.

Y el libro:

Delgado, M. (2015). Así viví mi bachillerato a distancia. CDMX, México: Secretaría de Educación, Gobierno del Distrito Federal.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079