Vol. 23, núm. 1 enero-febrero 2022

Filosofía para niños y adolescentes desde la Neuroeducación

Axel Rubalcava Gámez y Pablo Luis Hernández Adame Cita

Resumen

En este artículo, primeramente, se explica de manera concisa la dualidad sociedad-educación, que conlleva que los cambios sociales impactan gradualmente en los educativos y viceversa, dichos cambios dan origen a proyectos tanto sociales como educativos, de estos últimos se describen dos que han sido revolucionarios en las últimas décadas, por un lado, la Filosofía para niños y adolescentes de Matthew Lipman y Ann Margaret Sharp, y por el otro, la Neuroeducación. Después, se comprende el primer proyecto educativo mencionado desde los hallazgos científicos del segundo. Finalmente, se plantea la cuestión de que, si se puede hablar del surgimiento de un nuevo paradigma que podría denominarse Neuroeducación Filosófica o Neurofilosofía para niños y adolescentes o simplemente hablar de ambos proyectos educativos por separado, pero sin dejar de lado la comprensión hecha de uno sobre la mirada del otro.
Palabras clave: Filosofía para Niños y Adolescentes, pensamiento multidimensional, comunidad de diálogo filosófico y Neuroeducación.

Neurophilosophy for children and adolescents: stimulating multidimensional thinking

Abstract

In this article, first, the society-education duality is concisely explained, which implies that social changes gradually impact educational ones and vice versa, these changes give rise to both social and educational projects, of the latter, two projects are described that are being revolutionaries in the last decades, on the one hand, Philosophy for Children and Adolescents of Matthew Lipman and Ann Margaret Sharp, and on the other, Neuroeducation. Afterwards, the first educational project mentioned is understood from the scientific findings of the second. Finally, the question arises as to whether it is possible to speak of the emergence of a new paradigm that could be called Philosophical Neuroeducation or Neurophilosophy for Children and Adolescents or simply to speak of both educational projects separately, but without neglecting the understanding made of one on the gaze of the other.
Keywords: Philosophy for Children and Adolescents, multidimensional thinking, community of physiological dialogue and Neuroeducation.

Introducción

La raza humana está en constante evolución, la globalización y la sociedad del conocimiento a través de las ciencias y las tecnologías crecen a pasos agigantados, por lo que requieren individuos capaces de pensar globalmente y al mismo tiempo, que actúen localmente tomando en cuenta las características socioculturales, geográficas, históricas y económicas de la sociedad donde estén inmersos. Es así como, los cambios generales y particulares de la humanidad demandan pedagogías adaptadas y en constante evolución perfectible, es decir, que estén continuamente mejorando, puesto que existe una dualidad sociedad-educación, donde los cambios sociales impactan gradualmente en la educación y viceversa.

En las últimas décadas, más precisamente las de la segunda mitad del siglo xx y las que han transcurrido del siglo xxi, han emergido varios proyectos educativos revolucionarios como la Filosofía para niños y adolescentes y la Neuroeducación, en contraposición de la educación bancaria donde el docente y/o madre/padre de familia como autoridad trasmiten los conocimientos al alumno, éste último desde un rol pasivo, receptivo y no reflexivo (mecánico). No obstante, no ha habido muchos estudios en los que se comprenda el proceso teórico y práctico del primer proyecto educativo mencionado desde los hallazgos científicos del segundo. Por tanto, este artículo pretende, de una manera breve, comprender la Filosofía para niños y adolescentes desde la Neuroeducación.

Desarrollo

Primeramente, la Filosofía para niños y adolescentes —que tiene su raíz filosófica en el método socrático, el pragmatismo y el pluralismo— es una propuesta pedagógica que se empezó a crear a finales de los años sesenta en Estados Unidos por Matthew Lipman y Ann Margaret Sharp con los objetivos de que los estudiantes —desde el nivel inicial o preescolar hasta el bachillerato— construyan y clarifiquen conceptos filosóficos, desarrollen y practiquen habilidades de pensamiento y exploren y consoliden valores a través de la metodología de la comunidad de diálogo filosófico donde se establecen y evalúan acuerdos de participación democrática, se leen episodios y capítulos de las novelas filosóficas —o se usan otros materiales curriculares—, se lleva a cabo un diálogo filosófico donde se analiza y reflexiona la lectura por medio de preguntas y se enriquece con ejercicios, planes de discusión y actividades contenidas en los manuales para acompañar al facilitador en un ambiente de aprendizaje donde los integrantes se sientan seguros física, socioemocional y mentalmente (Echeverría, 2011).

Por otro lado, la Neuroeducación “es una nueva visión de la instrucción y la educación basada en los conocimientos acerca de cómo funciona el cerebro” (Mora, 2019, p. 29).

Figura 1. La Neuroeducación (Adaptación de Guillén, 2017).

Además, de acuerdo con Francisco Mora (2019), la Neuroeducación apunta a conocer las herramientas que la Neurociencia provee a la educación para hacerla más eficiente: que sirvan para identificar problemas neurológicos y/o psicológicos que impidan o interfieran en el aprendizaje de los estudiantes; que sirvan para formar mejores ciudadanos críticos, creativos y emocionalmente inteligentes; y que ayuden al maestro en mejorar su transposición didáctica, entendida como el proceso en donde se modifica o adapta el saber para hacerlo asequible de ser enseñado.

La forma de pensar, sentir y ser de una persona es el producto del funcionamiento de su cerebro en interacción con el resto de sus órganos y en relación con el medio que lo rodea. Tanto el cerebro como las neuronas que yacen en él son plásticas, es decir, cambiantes; a esta característica se le conoce como neuroplasticidad. Estos cambios neuronales son causados por estímulos que el cerebro, a través de la percepción y los sentidos, capta del medio ambiente. Las características de cada contexto —familiar, educativo y sociocultural— permean en el desarrollo de las áreas cerebrales de cada individuo. Por tanto, cada cerebro humano es diferente debido a su neuroplasticidad (Mora, 2019).

En tanto, las células nerviosas son las que viven en el sistema nervioso donde podemos encontrar neuronas y glías. Las neuronas, por medio de interacciones bioquímicas y eléctricas, producen conexiones llamadas sinapsis, a la formación de estas se le conoce como sinaptogénesis. Las sinapsis tienen la función de comunicar información —que se recibe del medio ambiente— de una neurona a otra, dicha información es transportada por sustancias químicas conocidas como neurotransmisores entre las cuales están: la serotonina, dopamina, las endorfinas, la epinefrina (adrenalina), norepinefrina (noradrenalina), entre otros. Las dendritas son aquellas partes de la neurona, en forma de raíces, que se encargan de transmitir y recibir las señales que se producen por las sinapsis. Por otro lado, las glías tienen la función de sostener y nutrir a las neuronas (Mora, 2019). Para mejor entendimiento en la referencia (García, 2019) se presenta un video donde se explica visualmente el proceso de formación de sinapsis o sinaptogénesis.



Video. Qué son las sinapsis. (Cerebrotes, 2019).

Las funciones de cada neurotransmisor son las siguientes: la serotonina produce felicidad y regula el ciclo sueño-vigilia; la dopamina causa sensaciones placenteras, la regulación de la memoria y el aprendizaje; la endorfina ocasiona una sensación de placer y euforia, promueve la calma y mejora el humor; la adrenalina o epinefrina se encarga de poner alerta al cuerpo; la noradrenalina o norepinefrina está implicada en la motivación; el glutamato es importante para la memoria y la mediación de la información motora, sensorial, cognitiva y emocional; y la acetilcolina participa en los procesos de memoria, asociación y pase de sueño y vigilia (García-Allen, 2016).

El cerebro, de manera general, se divide en tres partes: primitivo, límbico y neocórtex: el cerebro primitivo —o reptil— se encarga de los instintos básicos de supervivencia: deseo sexual, búsqueda de alimentos, el miedo a la muerte, etcétera; el cerebro límbico se ocupa de la afectividad —sentimientos, emociones y deseos—; y el cerebro neocórtex se responsabiliza de pensar de forma racional, creativa, abstracta e imaginativa (Hinojosa, 2012).

Si el medio ambiente que rodea al individuo es fundamental en el desarrollo de habilidades físicas, cognitivas y socioafectivas producto de la sinaptogénesis —formación de sinapsis o conexiones entre neuronas— y la neuroplasticidad —característica neuronal de estar en constante cambio—, entonces la puesta en práctica de la comunidad de diálogo filosófico donde se usan novelas filosóficas y/u otros materiales curriculares de forma gradual y eficiente produce cambios neuronales en el cerebro del estudiante. Se infiere que la construcción y clarificación de conceptos filosóficos, el desarrollo y practicidad de habilidades de pensamiento y la exploración y consolidación de valores son las manifestaciones de la formación de sinapsis y conexiones neuronales estimuladas mediante el diálogo filosófico.

Para lograr lo anterior, el docente debe ser, como dice Lipman, un facilitador “filosóficamente humilde y pedagógicamente fuerte” en donde planifique, implemente y evalúe estrategias pedagógicas y actividades didácticas (estímulos) que atiendan a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes manifestadas en su dimensión filosófica para que reaccionen produciendo los neurotransmisores que ayuden a encender la chispa de la curiosidad y la admiración en ellos y así darle paso a que el pensamiento multidimensional se estimule.

De acuerdo con Echeverría (2011), el pensamiento multidimensional es la meta educativa de la propuesta pedagógica de Filosofía para Niños y Adolescentes, y está formada por tres dimensiones: la primera es la crítica, la capacidad humana para pensar por sí misma; la segunda es la creativa, la habilidad de las personas para inventar cosas, ideas y soluciones ante los problemas; la tercera es la cuidadosa/valorativa, la destreza de la gente para tomar en cuenta a los demás desde los valores, la democracia y la congruencia entre el pensar, sentir, decir y hacer; sin embargo, otra investigación realizada por Leslie Cázares (2014) proponen una cuarta, la colaborativa, que es la capacidad de los individuos para mirar hacia el bien común tomando en cuenta la diversidad de ideas, intereses, necesidades, etc.

Nadie nace filosofando, es decir, nadie viene a este mundo pensando multidimensionalmente —pensando crítica, creativa, cuidadosa/valorativa y colaborativamente—. No obstante, según la neuroeducación, se nace con la potencialidad de filosofar, que sólo con el aprendizaje, producto de la implementación y evaluación de propuestas pedagógicas como Filosofía para niños y adolescentes con su metodología comunidad de diálogo filosófico logra convertir en hecho aquello que estaba únicamente en potencia. Entre más pronto se estimule el pensamiento multidimensional en los estudiantes más provechosos van a ser, puesto que las estimulaciones sinápticas, como afirma Francisco Mora (2019), son más frecuentes de pequeños que de grandes. Por eso Lipman (Echeverría, 2011) mencionó que el pensamiento filosófico se debe empezar a practicar desde pequeño y no esperarse hasta la universidad.

El pensamiento multidimensional se manifiesta a través de las habilidades de pensamiento las cuales se dividen en razonamiento, indagación, formación de conceptos y traducción/transferencia; la dimensión crítica se exterioriza en las habilidades de razonamiento e indagación, la dimensión creativa en las habilidades de indagación y formación de conceptos, las dimensiones cuidadosa/valorativa y colaborativa en las habilidades de traducción/transferencia (Echeverría, 2011).

Razonamiento Indagación Formación de conceptos Traducción/ transferencia
Conversión Formación de hipótesis Hacer distinciones Saber escuchar
Hacer Inferencias adecuadas Proponer ejemplos y contraejemplos Establecer conexiones Ser sensible a los sentimientos de los demás
Dar buenas razones Cuestionar adecuadamente Definir Inferir visiones del mundo
Realizar buenas analogías Contrastar Detectar similitudes Tener imaginación moral
Detectar presuposiciones Pedir evidencias Ser razonables Tener mente abierta
Pensar hipotéticamente Demandar criterios Relacionar, construir con la ayuda de los demás Respetar a los demás
Pensar silogísticamente Ser sensible al contexto Poner el ego en perspectiva
Detectar contradicciones Autocorregirse Seguir la indagación hacia donde ésta conduzca
Estandarizar Crear alternativas

Tabla 1. Tipos de habilidades de pensamiento (Adaptación de Echeverría, 2011).

Es evidente que, la naturaleza crítica y creativa de las habilidades de razonamiento, indagación y formación de conceptos se comprenden a través de la neurociencia cognitiva ya que esta investiga el desarrollo, la estructura y el funcionamiento de las áreas cerebrales que se estimulan cuando se ponen en práctica la creatividad y racionalidad.

Figura 2. Los lóbulos cerebrales (Adaptación de Guillén, 2017).

Por otro lado, la naturaleza cuidadosa/valorativa y colaborativa de las habilidades de traducción/transferencia se comprenden por medio de la neurociencia afectiva porque ésta estudia las estructuras cerebrales que están implicadas en los procesos emocionales y sentimentales (Goleman, 2016). En la Figura 3. Se muestran las partes del sistema límbico, que es aquella parte del cerebro que se encarga de la afectividad.

Figura 3. Partes del sistema límbico (Adaptada de Mora, 2017).

En cuestión de los valores dentro de las neurociencias, nace la Neuroética, que estudia, de forma general, el funcionamiento del cerebro y, en forma particular, los sistemas neuronales que, en interacción con un contexto sociocultural determinado, dan como resultado un ser ético y moral caracterizado por la puesta en práctica de valores tales como la puntualidad, la responsabilidad, la individualidad, el autocontrol, el respeto, la nobleza, la libertad, entre otros (Mora, 2019).

La Filosofía para niños y adolescentes y la metodología de la comunidad de diálogo filosófico tienen la intención de desarrollar y poner en práctica habilidades de pensamiento y explorar y consolidar valores en los estudiantes de educación básica y media superior, por medio de la construcción y clarificación de ideas o conceptos filosóficos y de la práctica consciente de los acuerdos de participación democrática para así, generar hábitos educativos que tienen su origen, como señala Goleman (2016) en los circuitos y redes neuronales que nacen de la neurogénesis, denominada como la capacidad neuronal de producir nuevas células nerviosas como las neuronas; una parte —células madre— se centra en crear más células nerviosas y la otra parte se van a la región del cerebro donde haga falta, transformándose en las células requeridas donde su cometido tiene que ver con el aprendizaje.

Conclusiones

Es así como se comprende brevemente la Filosofía para niños y adolescentes desde la Neuroeducación, aunque aún falta mucho camino por investigar. La cuestión queda en que, si se puede hablar, a partir de dicha comprensión, de una Neuroeducación Filosófica o de una Neurofilosofía para niños y adolescentes o simplemente hablar de ambos proyectos educativos por separado, pero sin dejar de lado la comprensión hecha de uno desde la mirada del otro; dado que el pensamiento multidimensional que plantea Lipman y Sharp se ve sustentado sólidamente por los hallazgos científicos de las neurociencias.

Referencias

  • Cázares, L. (2014). Imbricar Filosofía para Niños y Jóvenes en los centros escolares. Barcelona: Octaedro.
  • Cerebrotes. (2019, 19 de diciembre). Qué son las sinapsis – El diccionario del cerebro. . YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=DEzT_JM6WfY.
  • Echeverría, E. (2011). Filosofía para Niños. México D.F.: Ediciones SM.
  • García-Allen, J. (2016). Tipos de neurotransmisores: funciones y clasificación. Psicología y Mente. https://cutt.ly/PUw3u1h.
  • Goleman, D. (2016). El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos. Barcelona: Ediciones B, S. A. .
  • Guillén, J. C. (2017). Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica. USA: Createspace Independent Publishing Platform.
  • Hinojosa, M. (2012). Tips para preparar la clase diaria. Conceptos claves para las competencias docentes. D.F.: Trillas.
  • Mora, F. (2017). Cómo funciona el cerebro. Madrid: Alianza Editorial.
  • Mora, F. (2019). Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Madrid: Alianza Editorial.


Recepción: 11/05/2021. Aprobación: 08/12/2021.

Vol. 23, núm. 1 enero-febrero 2022

Cultivar la diversidad e inclusión en la educación

Verónica Cervantes López Cita

Resumen

A través de los años, la educación en México ha tenido constantes cambios debido a las diferentes reformas educativas, con la visión de elevar la calidad educativa, tomando en cuenta la diversidad e inclusión de los alumnos en todos los ámbitos del contexto escolar donde se desenvuelven. Resulta inquietante lo que será la educación dentro de pocos años con un sistema educativo justo e incluyente, ya que en la actualidad se llevan a cabo diversas estrategias de oportunidad para que los alumnos sean tomados en cuenta y ver la diversidad de cada uno como herramienta que favorezca el proceso de enseñanza aprendizaje y engrandecer las culturas y diferencias.
Palabras clave: Diversidad, identidad, inclusión, educación intercultural.

Cultivate diversity and inclusion in education

Abstract

Throughout the years, education in Mexico has had constant changes due to different educational reforms, with the vision of raising educational quality, considering the diversity and inclusion of students in all areas of the school context where they operate. It is disturbing what education will be in a few years with a fair and inclusive educational system, since at present various strategies of opportunity are carried out so that students are taken into account and see the diversity of each one as a tool that help the teaching-learning process and enhance cultures and differences.
Keywords: Diversity, identity, inclusion, intercultural education.

Introducción

Uno de los factores que enfrenta el ámbito educativo es la diversidad de alumnado que atiende, por lo que es conveniente aprovechar la riqueza que se tiene ante esas diferencias para convertirlas en fortalezas y para que cada centro educativo lo aborde de una manera que repercuta favorablemente en el proceso educativo, así como también en los integrantes de las familias y por consecuencia en la sociedad en general.

De esta manera, “La inclusión en el ámbito de la educación no sólo postula el derecho de las personas a ser diferentes como algo legítimo, sino que valora explícitamente la existencia de esa diversidad y promueve el trato equitativo”. (Secretaría de Educación Pública [SEP], 2017), promoviendo con ello que los estudiantes conserven tanto sus raíces como su esencia.

Un sistema educativo justo e incluyente constituye una de las palancas más eficaces para la transformación de la sociedad. Como señala Solari, para que la educación de calidad pueda tener el efecto de producir menor desigualdad, ella misma debe ser lo más igualmente distribuida posible. Cuando eso no ocurre, la desigualdad educativa limita la posibilidad de que niñas, niños y jóvenes en desventaja puedan salir de esa situación. (SEP, 2017).

Sin duda, los estudiantes al sentirse valorados sin importar la diversidad que se presente, se desenvolverán de una forma positiva, con una mejor autoestima y con la visión de apoyar a sus pares.

Desarrollo

El ser humano por naturaleza es un ser social, nace, crece y se reproduce dentro de varios ambientes, formándose para ser parte de una sociedad y dadas las características de la misma, lo va a formar como individuo. Por esto, cuando entra al ámbito educativo ya tiene una personalidad propia que va definiéndose con el transcurrir del tiempo hasta llegar a la meta, aunque esta sea corta en la mayoría de los casos. No todos los que ingresan al nivel medio superior logran terminar o continuar con sus estudios, una de las causas es la discriminación que viven por la diversidad que presenta cada uno y que resulta difícil adaptarse a un contexto de inequidad.

De acuerdo con los indicadores de media superior, la tasa de eficiencia terminal es del 66.7%, el 71.3% mujeres y 62.2% hombres; teniendo así un porcentaje de abandono escolar total de 10.3%, 8.3 mujeres y 12.5 % hombres. (SEP, 2021). En estos datos se incluyen las modalidades escolarizada y no escolarizada.

Indudablemente, como lo menciona Morales (2015) “lo que diferencia a cada ser humano es importante no solo de una forma individual, sino en interacción con las particularidades de las otras personas, punto clave dentro de los planteamientos de la interculturalidad en el abordaje de la diversidad” (p.4). Es necesario ver la educación como una posibilidad de cambio y de resolución de problemáticas que se presentan.

El docente ocupa un espacio muy importante en la vida diaria de cada alumno, porque contribuye con otra parte de la educación que es la de auxiliar con herramientas que ayuden a formarlo como individuo, para que se incorpore a una vida democrática y aprenda a salir adelante por sí mismo. Como tal, el educador deberá tomar actitudes positivas y empáticas que conlleven a una relación fructífera, y el educando cada día muestre más interés por el trabajo áulico. Deberá ser guía, apoyo, empático, tenaz, audaz para dar seguimiento a esta ardua tarea que es la de formar personas con principios y valores bien cimentados que se lleven a la práctica diaria en la vida cotidiana.

Para llegar a plenitud como seres humanos se necesita de otros. Aprender a vivir juntos es indispensable para realizar cualquier actividad.

Gran parte de la labor que se realiza en cualquier asociación social, educativa o empresarial, requiere que varias personas, con habilidades distintas, que se pongan de acuerdo y formen un equipo de trabajo. La paz y un mejor futuro, dependerá de que se logre desarrollar en todos, y principalmente en los educandos, habilidades para aceptar las diferencias, entenderse y colaborar unos con otros de manera inclusiva.

“La inclusión, pues, como propósito escolar alcanza a todos los alumnos; conlleva no excluir a nadie de la formación a la que tienen derecho por razones de justicia y democracia”. (González, 2008); tomando en cuenta que tienen derecho a la educación y que se debe brindar de la mejor manera para que su desarrollo sea eficaz y de calidad.

Es por lo anterior que los docentes tienen un gran compromiso de ayudar a que los educandos se desenvuelvan de forma inclusiva, con habilidades y tomen en cuenta que es necesario estar en constante actualización para poder cumplir con los requerimientos que la labor demanda.

“Es importante que, desde los procesos de formación tanto inicial como permanente, se promueva entre el profesorado la adquisición de las competencias necesarias para dar respuesta a los retos que supone la Educación Intercultural”. (Figueredo y Ortíz, 2014).

Entendiendo por dichas competencias interculturales, aquellas que permiten a las personas convivir en una sociedad diversa, así como comunicarse y relacionarse con los demás, también valorar las diferencias y expresar sus propias ideas; es muy importante practicar la empatía, la tolerancia y sobre todo el respetar los valores, creencias y la historia de cada alumno con el que socializan.

En definitiva, “es necesario cultivar actitudes interculturales, es decir, los docentes deben favorecer el desarrollo de competencias comportamentales en sus estudiantes a través de la formación de valores, tanto dentro como fuera del aula, hacia sus compañeros y personas adultas”. (Alarcón y Márquez, 2019).

Harris y Chapman; Muijs et al. (como se citó en Murillo et al., 2010), mencionan:

La educación inclusiva entendida como una escuela para la justicia social se rige por valores y principios tales como:

  1. Integridad y honestidad.
  2. Justicia y equidad.
  3. La promoción del respeto por todos los individuos.
  4. El reconocimiento de que todos los estudiantes tienen derecho a una educación basada en la igualdad de oportunidades.
  5. Preocupación por el bienestar y el desarrollo integral de los profesores y los estudiantes.
  6. Todos los estudiantes pueden aprender.
  7. La escuela debe responder a las necesidades particulares de cada estudiante.
  8. El punto de vista de los estudiantes es importante y tomado en cuenta.
  9. La diferencia es vista como una oportunidad para aprender y como una fuente de enriquecimiento.

Cabe resaltar, que el trabajo en colectivo y la unificación de criterios no solo de los docentes sino de todos los que laboran en las instituciones educativas son imprescindibles para el desarrollo de una educación en la diversidad, se busca siempre que los resultados sean favorables y que de ello resulten experiencias exitosas que se puedan mejorar aún más con la práctica.

Con respecto al tema, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917), hace referencia a la educación intercultural como un derecho de todo individuo.

Garantizar e incrementar los niveles de escolaridad, favoreciendo la educación bilingüe e intercultural, la alfabetización, la conclusión de la educación básica, la capacitación productiva y la educación media superior y superior. Establecer un sistema de becas para los estudiantes indígenas en todos los niveles. Definir y desarrollar programas educativos de contenido regional que reconozcan la herencia cultural de sus pueblos, de acuerdo con las leyes de la materia y en consulta con las comunidades indígenas. Impulsar el respeto y conocimiento de las diversas culturas existentes en la nación. (Art. 2º B. II).

En la todos de los planteles educativos se encuentran casos diversos, donde es necesario implementar estrategias para que se trabaje de una manera inclusiva el trato hacia los educandos y a la vez que ellos desarrollen habilidades donde se vea favorecido el proceso de enseñanza aprendizaje, así como las competencias que le servirán en la resolución de problemas que se presenten a lo largo de su vida, tal como se menciona en uno de los principios rectores que guían la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva (ENEI) en materia de educación inclusiva y que hace referencia a:

Diversidad: se traduce en una multiplicidad de formas de pensamiento, sentimiento y cultura. Es inherente a cualquier comunidad humana, sea pequeña o grande. La diversidad es expresión de libertad y se encarna jurídicamente en el derecho a la diferencia. Las sociedades abiertas y democráticas la protegen y la cultivan. En la educación básica se pretende que la diversidad sea una ventaja en dos sentidos: por un lado, permite aprender a convivir y, por otro, promueve el desarrollo cognitivo de los educandos. (SEP, 2019, p. 76)

En relación a la idea anterior, es indispensable que se cuente en los planteles educativos con un liderazgo efectivo, ya que de ello depende en gran parte el éxito en el desarrollo de cualquier estrategia que se pretenda implementar, el seguimiento correspondiente a casos que se presenten, así como también para la gestión tanto de recursos y apoyos en beneficio de toda comunidad escolar.

Implementar estrategias de equidad e inclusión en el sistema educativo implica responder y enfrentar, desde los procesos formativos actuales, a las desigualdades que se gestaron en el pasado, incluso desde el propio sistema educativo, y que han impedido y limitado el crecimiento integral y la movilidad social de millones de personas en México. Indica un proceso de transformación en el que las escuelas se desarrollan y adaptan a la diversidad de los alumnos. La diversidad y las diferencias nos enriquecen y nos hacen partícipes de una sociedad que aspira cada día a ser más justa e incluyente. La heterogeneidad debe reconocerse como cualidad cotidiana más que excepcional en el sistema educativo, puesto que gracias a ellas podremos desarrollarnos como personas iguales en capacidades sin importar nuestras condiciones de origen. (SEP, 2017).

Conclusión

Para que en México se desarrolle favorablemente la inclusión escolar y se acepte la diversidad en la educación, es imprescindible tener en cuenta la importancia del compromiso docente, así como de un liderazgo efectivo, para poder llevar a cabo la concientización sobre el gran trabajo que se puede realizar en conjunto con un fin común, que es el de mejorar la calidad educativa para que los alumnos sin importar su contexto, adquieran y desarrollen habilidades para un aprendizaje que le sirva para toda la vida.

Por lo antes expuesto, se puede llegar a las siguientes conclusiones del corto análisis sobre la diversidad e inclusión en la educación.

  • Todo cambio, reforma o transformación es bueno, pero sin un seguimiento es muy difícil y nada satisfactorio; por lo que los docentes tienen la responsabilidad de ser flexibles y adoptar una actitud positiva ante los cambios que se presentan, con la finalidad de que los alumnos desarrollen habilidades dentro de un contexto donde se reconozca su diversidad.
  • Aceptar los beneficios que puede tener la diversidad en todos sus aspectos dentro del contexto escolar.
  • Estar todos los docentes en el mismo canal y buscar las estrategias adecuadas para en realidad llevar a cabo la inclusión con equidad y eficacia.
  • Como docentes, estar en constante actualización, para un mejor desarrollo de los educandos.
  • Buscar como trabajadores de la educación, la manera de que el alumno se vaya apropiando de conocimientos basados en su interés y necesidad; así como también, implementar la equidad educativa.
  • Que nuestras autoridades acepten realmente el cambio que se requiere, para el bienestar de todos los inmiscuidos en el ámbito educativo, pero principalmente el de los educandos, ya que ellos son el futuro de nuestro México.
  • Contar en la institución educativa con un liderazgo efectivo, que guíe, gestione y sobre todo apoye en todo momento las acciones que deban realizarse para llevar a cabo la educación en la diversidad.

Hablar de equidad e inclusión es referirnos a un método que invita a la reflexión permanente sobre cómo transformar y mejorar los sistemas educativos, con el propósito de que respondan y atiendan la riqueza personal, social y cultural de los estudiantes. (SEP, 2017).

Referencias

Obras consultadas

  • Centro de Escritura Javeriano. (2020). Normas APA, séptima edición. Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali. https://cutt.ly/uIpxKpr


Recepción: 05/05/2021. Aprobación: 08/12/2021.

Vol. 22, núm. 6 noviembre-diciembre 2021

Buscar el mejoramiento docente en la educación a distancia

Alexis Haro Piña Cita

Resumen

La educación siempre ha estado en el desarrollo del ser humano. Desde que los padres decidieron instruir a sus hijos en aspectos como la caza o el cuidado de sí mismos, ésta ha servido para mejorar la calidad de vida y, del mismo modo, ha evolucionado drásticamente con el paso del tiempo. En medio de la pandemia de la covid-19, los docentes nos hemos visto obligados a no tener sesiones educativas de forma presencial, a las cuales estábamos acostumbrados. Con ello, obtuvimos experiencias en las que se pone en evidencia que nos hace falta desarrollar habilidades para clases digitales. El objetivo principal de este artículo es mencionar las áreas de oportunidad que tenemos en la educación a distancia. Asimismo, se revisarán cuestiones como: ¿qué beneficios tiene la educación en línea?, ¿qué aspectos en contra tiene?, ¿qué problemáticas existen? y ¿qué áreas de oportunidad tenemos en este momento y cómo podemos implementarlas?
Palabras clave: apoyo, escuela secundaria, desempeño académico, participación de padres de familia, clases en línea.

Searching for teacher improvement in online education

Abstract

Education has always been key for the development of human beings. Since parents decided to instruct their children in aspects such as hunting or taking care of themselves, it has served to improve the quality of life and, in the same way, it has drastically evolved over time. During covid-19 pandemic, teachers have been forced not to have face-to-face educational sessions, to which we were accustomed. With this, we obtained experiences that evidence the need to develop skills in digital classes. The main objective of this article is to mention the areas of opportunity that we have in distance education. In the same way, we review questions such as: what benefits does online education have? What are its cons? What problems exist? What areas of opportunity do we have at this time and how can we implement them?
Keywords: support, online education, high school, academic performance, parent’s involvement.

Introducción

La finalidad de este artículo es discutir las áreas de oportunidad en la educación a distancia, así como las posibilidades de aprovechar este tipo de enseñanza al máximo. Lo anterior conllevará mejores resultados cuando tengamos la posibilidad de aplicar de nueva cuenta esta modalidad tanto a corto como a largo plazo. Los beneficiados en la lectura de este texto serán los docentes, instituciones, padres de familia y directivos. Con ello, se podrá generar una visión en las áreas de oportunidad que existen en la educación a distancia, para facilitar la mejora del nivel educativo en los nuevos ciclos.

Autores como Balarin, Tobon, Cabello y Borges nos hacen reflexionar que la educación a distancia tiene ya un tiempo con nosotros y que puede ser mejorada mediante el cambio en las áreas de oportunidad. Las ideas que estos autores nos otorgan hacen hincapié en acciones que aumentarán el nivel de efectividad en este tipo de enseñanza y, gracias a ello, podremos generar una educación que garantice eficiencia y no un estancamiento. Para concluir, tenemos la finalidad de determinar cómo mejorarla, así como poder sacarle provecho.

El contexto de la pandemia

Debido a la aparición del virus sars-CoV-2, la educación a nivel global tuvo que cambiar de forma radical durante 2020 y 2021. Aún con las vacunas disponibles al momento de escribir este artículo, esta pandemia estará con nosotros por más tiempo del que pensábamos y el volver a la normalidad es muy distante, por lo que se origina una problemática para el sistema educativo. Aunado a todo esto, los docentes hemos enfrentado dificultades en la modalidad de enseñanza a distancia, la cual no esperábamos y que nos tomó de sorpresa.

¿Qué problemáticas está enfrentando el sistema educativo? En el ámbito de las clases en línea, algunas de las principales dificultades son: el desconocimiento de las plataformas digitales, alumnos —junto a padres de familia— que no saben cómo se lleva a cabo la educación a distancia, docentes que palidecen ante la tecnología nueva, presión de organismos educativos que necesitan ofrecer el producto para poder existir e, incluso, abandono escolar. Estas son algunas de las problemáticas más notorias y que aún no hemos atendido a gran escala en México.

Si buscamos mejorar en este ámbito, debemos realizar cambios y modificaciones pertinentes entre los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No esperábamos que esta nueva modalidad de educación fuera tan determinante y el que estemos en medio de una pandemia nos ayuda a entender su importancia.

Padres de familia y estudiantes

Así como los docentes y las instituciones ofrecen educación, también la familia influye en lo que aprenden los estudiantes. La educación inició en casa y después se crearon las escuelas, por lo cual la responsabilidad no sólo recae en las instituciones y/o docentes.

Balarin (2008) menciona que los padres de familia y los alumnos no comprenden el logro educativo ni cómo poder mejorarlo, pues muy pocos padres fueron capaces de especificar su rol con relación al proceso de aprendizaje de sus hijos y cómo pueden brindar apoyo en casa. Del mismo modo, relata que las familias con altos recursos económicos y niveles educativos están en mejor posición de apoyar el aprendizaje de sus hijos, mientras que las de menos recursos se inclinan a retrasar dicho aprendizaje. Esto no significa que los hijos de familias de clase alta tengan capacidades de pensamiento superiores, sino que tienen la facilidad de poder monitorear la educación de sus hijos dada la falta de necesidades económicas.

Otro de los actores principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje es el alumno y éste no sólo coexiste con personas en su aula, sino también en su casa. Ramírez y Andrade (2005) mencionan que los hábitos y conflictos que el joven percibe pueden contribuir al desarrollo de sus costumbres y prácticas sociales. Esto, en primera instancia, nos revela que una familia que dé seguimiento a su hijo podrá sacarle provecho a la educación a distancia, mientras que una que no lo haga afectará el desempeño académico del estudiante, lo que incluye la posibilidad de deserción.

Tobón (2006) aporta que las características del entorno socioeconómico y los nuevos cambios terminan afectando a las instituciones educativas. Los padres de familia ya no están tanto tiempo en casa como antes y, por ende, es difícil tener una supervisión en cada uno de los miembros de la familia. Encima de eso vivimos en una situación de pandemia, con la cual el contacto humano ha sido reducido para no crear más contagios.

Atria (2012), por su parte, exhibe las condiciones sociales de los países del continente americano y de cómo afectan a los estudiantes. Los valores y actitudes, así como el desempleo, violencia, problemas familiares y, en especial, la situación económica son problemas que los afectan y que se ven reflejados en su desempeño académico y en la motivación para aprender.

Tanto estudiantes como padres de familia tienen la responsabilidad de actuar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero esto no significa que dicha responsabilidad recaiga totalmente en ellos. Nosotros como docentes o instituciones educativas también participamos en dicho proceso y, por consiguiente, no podemos delegar la responsabilidad educativa únicamente a la familia.

Instituciones educativas

Las instituciones educativas son las encargadas de ofrecer un lugar donde se genera el proceso de enseñanza-aprendizaje y su tarea es brindar un espacio donde los estudiantes puedan recibir una educación de calidad, así como desarrollar un proceso de socialización sin impedimentos. Sin embargo, con la pandemia han surgido dificultades que no esperábamos en estos y otros aspectos.

La situación de las escuelas es muy interesante. Flores (2020) realizó una comparación entre dos institutos privados y pudo encontrar que una de esas dos escuelas se destacaba en conocimientos informáticos de una computadora, pero al mismo tiempo la otra institución se destacaba en aspectos como el uso de plataformas como Netflix. Esto no dista mucho de la realidad presente en todas las escuelas. Aunque tenemos problemáticas similares, cada escuela es distinta y si lo que buscamos es elevar el nivel académico, entonces, necesitamos atender las necesidades que afectan al proceso de enseñanza-aprendizaje de cada institución.

Las instituciones educativas siempre están en un proceso de transformación y, dado que debemos manejar la educación a distancia, éstas deben adaptarse a una nueva realidad, donde la meta principal es que la educación llegue a todos los estudiantes posibles. Con esto como punto de partida, podemos definir que el éxito en el rendimiento de los aprendices reside también en la escuela y no exclusivamente en el alumnado, por lo cual debemos de brindar un servicio que permita generar aprendizaje.

Domínguez Martínez (2010) expone que esta educación debe realizarse con una relación cordial entre docentes y padres de familia. Por ende, tanto los padres y profesores deben dar su apoyo continuo en el proceso educativo. En cuanto a este aspecto, Cabello (2016) relata que el marco de la participación de las familias parte de los mecanismos habilitados para ello, y es ahí donde podemos encontrar que se trata de un trabajo conjunto, que depende de todos y no de unos cuantos.

Para culminar, Pedro (2006) plantea que la participación de los padres de familia puede entorpecer la labor del maestro. Él menciona que existen padres sobreprotectores, que no dejan al docente trabajar o que quieren tener el control de la educación en sus manos. El docente es un agente que busca brindar educación y si algo lo detiene, entonces, no podrá proporcionarla. Con la tendencia al uso de nuevas tecnologías en esta realidad a distancia, los padres de familia deben también conocer cómo se usarán dichas herramientas, para que no surjan conflictos a futuro. Si los padres de familia le dan un uso incorrecto a la tecnología van a ocasionar más daño a los estudiantes.

Nuevas tecnologías

Un detalle que llama la atención es que desde hace años las nuevas tecnologías han transformado el comportamiento de la sociedad y ésta se ha adaptado al mismo ritmo. En el caso de la educación, la tecnología ha aportado muchísimas herramientas que facilitan la tarea del proceso de enseñanza-aprendizaje. Como los aparatos tecnológicos como televisores, tabletas, teléfonos inteligentes y computadoras salen al mercado constantemente, éstos tienden a bajar su precio, lo cual permite que puedan ser obtenidos por una mayor cantidad de la población.

Solano (2013) afirma que las nuevas tecnologías ya son parte de las familias y que han cambiado la forma de comunicarnos. Prácticamente cualquier persona puede tener acceso a estos dispositivos, ya que su costo puede llegar a ser bajo. Maria (2010) señala, por su parte, que la educación ya se ha unido a los nuevos medios digitales y comenta que internet puede usarse para obtener nuevos conocimientos, así como facilitar nuestra vida ante los problemas cotidianos. A pesar de que éste es el objetivo de toda tecnología, se debe de tener una supervisión continua, porque las personas pueden desvirtuar su uso de forma muy fácil y volverla un distractor.

La educación a distancia ha existido desde hace bastante tiempo y ha cambiado en consecuencia. Esta modalidad, que se utiliza fundamentalmente como auxiliar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ha tomado fuerza en los últimos años, especialmente en los sectores de educación superior. Sin embargo, en 2020 y 2021, todas las escuelas en México se vieron forzadas a utilizar la educación a distancia, dados los riesgos sanitarios que conlleva tener clases presenciales en medio de una pandemia.

En el dominio de la tecnología, autores como Cabero-Almenara et al. (2020) afirman que los estudiantes están inmersos en redes sociales y que esto puede causar adicción. En su estudio, encontró que la adicción a estas plataformas puede ser explicada por la satisfacción/tolerancia, problemas, obsesión por estar informado y la necesidad de estar conectado.

Otros como García y Fernández (2016) destacan una fuerte presencia de dispositivos móviles en jóvenes y adolescentes. Si bien, las redes sociales pueden ser empleadas como distractores, también pueden utilizarse para comunicar, interactuar, y localizar y demandar información, e incluso para crear convivencia, diversión y nuevos lenguajes de comunicación.

¿Cómo funciona la educación a distancia?

Ko y Rossen (2001) definen la educación a distancia como un proceso que incluye cursos dictados a través de correo electrónico, video, conexión vía teléfono o por televisión satelital. Esta es una forma de aprendizaje que no implica la clase tradicional, en la cual los estudiantes y el instructor deben estar en el mismo lugar al mismo tiempo.

Kearsley (2002), por su parte, menciona las características de la educación en línea: colaboración, conectividad, que está centrada en el estudiante, que no tiene límites de lugar y tiempo, que puede ser explorada, tener conocimiento compartido, experiencia multisensorial y autenticidad. Todas estas características son sumamente importantes para poder llevar de forma fructífera este tipo de aprendizaje y sin ellas nos estancaríamos.

¿Por qué avanzó tanto la educación a distancia?

Lorenzo (2007) habla que este tipo de educación comenzó a ganar mucha fuerza debido a su apertura, flexibilidad, eficacia, economía, privacidad, individualización, socialización, interacción, innovación y acceso a la calidad. Como podemos notar, son bastantes los beneficios que ofrece, y bien usada tiene la posibilidad de elevar el nivel académico de quienes la reciben.

Estos aspectos, como el poder acceder a los temas de forma instantánea (con el beneficio de que cada día internet crece de forma inconmensurable), así como que la interacción sea más directa y que el retorno de comentarios quede evidenciado, pueden ser aprovechados de forma idónea, con mejores resultados a futuro. Si nosotros disponemos y utilizamos esto a nuestro favor los resultados serán superiores.

Aun así, no todo es benéfico en la educación a distancia. Borges en su artículo “La frustración del estudiante en línea. Causas y acciones preventivas” (2005) hace notar las frustraciones que tienen cada participante del proceso de enseñanza-aprendizaje. Para los estudiantes, éstas incluyen el no disponer de suficiente tiempo, las expectativas irreales, el no tener estrategias y destrezas adecuadas para la formación en línea, no participar en actividades colaborativas, desconocer los canales de ayuda y no tener en cuenta el coste económico añadido. Algunos de los alumnos, incluso, tienen miedo por el desconocimiento de lo que se avecina.

Del lado del docente, tenemos factores como el no dar respuesta o darla tardíamente en la retroalimentación, tener presencia nula en el aula, no ser claro con las indicaciones, no mostrar cercanía con los estudiantes y contribuir a la sobrecarga del aprendiz. Kearsley (2002) hace notar que la educación en línea no es para todos los docentes, ya que exige más tiempo, conocimientos avanzados en programas de computadora y, sobre todo, el que el educador disfrute hacer este tipo de modalidad. Si el docente no encuentra el gusto por ella, entonces, la experiencia que tanto él como el estudiante vivirán no será grata.

Obviamente, también debemos mencionar las preocupaciones de las instituciones educativas y entre ellas resaltan el ofrecer una ayuda técnica deficiente, no ofrecer la adecuada capacitación en línea al docente, no dar una formación preliminar al estudiante, brindar expectativas irreales a los aprendices, pérdida de matrícula y no tener organizado el curso. Todas estas preocupaciones se suman al impacto económico que han recibido instituciones privadas, donde parte de sus estudiantes han emigrado a escuelas públicas. En el mismo sentido, las escuelas públicas han recibido un aumento de estudiantes que necesitan ser educados a distancia, lo cual conlleva a nuevas problemáticas. Es fácil solicitar que todos los alumnos tengan acceso a un dispositivo para clases en línea, pero la realidad apunta a que no todos pueden permitirse un gasto como ese, por más económico que pueda llegar a ser el dispositivo.

Para terminar, Vivanco (2020) describe el papel de los padres de familia y el acompañamiento que han hecho en medio de la pandemia. Algunos son analfabetos tecnológicos y por ello no cuentan con las habilidades para brindar un apoyo ni supervisión. Asimismo, el tiempo que los padres de familia pueden dedicar al apoyo educativo es variable. Algunos han conservado su empleo mientras que otros lo han perdido y necesitan salir a buscar los recursos necesarios, lo que causa un abandono en la supervisión. En familias con un poder adquisitivo alto, algunas de estas dificultades pueden ser inexistentes, pero para las de escasos recursos incluso son un impedimento para obtener la educación necesaria. Una familia de bajos ingresos difícilmente podrá tener una computadora, internet, teléfono inteligente o incluso una televisión, por lo cual no podrían llevar a cabo la educación a distancia.

Estas problemáticas no son nuevas, han existido desde hace más de 15 años. Siguen con nosotros y no sólo han aumentado gracias a la pandemia, sino que también su impacto en el aspecto académico ha sido mayor.

Áreas de oportunidad

Churchill (2004) sugiere la creación de un comité de aprendizaje en línea, la recolección de datos para propósitos educativos, el uso de una plataforma para la institución y seguir creando cursos de capacitación en línea. Todo esto con el objetivo de eliminar los problemas más comunes que se enfrentan en la educación a distancia.

Otra área de oportunidad es que debemos generar capacitación docente, estudiantil, de padres de familia y, por supuesto, de directivos en el área de este tipo de enseñanza, ya que no es un sistema que todos dominemos y, cuando se es necesario aplicar de forma inmediata, se denotan las fallas. No hacerlo causará complicaciones que pueden llevar meses en ser resueltas, y eso es algo que no podemos permitirnos en estos momentos.

Basándonos en lo analizado por Belén y Lázaro (2017), dentro de las áreas de oportunidad para estudiantes y padres de familia encontramos: el acordar la dedicación necesaria para la educación a distancia, ajustar lo necesario para aumentar la cantidad y calidad del tiempo disponible, revisar el volumen de los trabajos exigidos, saber cómo solicitar ayuda, participar activamente, y conocer la forma en la cual se entregarán las evidencias. Como podemos observar, no son situaciones complejas de realizar y el que los capacitemos beneficiará en gran manera el proceso educativo.

En el caso de los docentes, tenemos que fomentar la formación en línea, ayudar al estudiante en la adquisición de estrategias y destrezas, propiciar la colaboración entre alumnos, diseñar tareas/evaluaciones adecuadas, indicar qué esperamos de los aprendices, y hacer saber el margen de tiempo para la entrega de evidencia.

En el apartado de actividades durante las clases a distancia, podemos realizar la retroalimentación como comentarios escritos en las actividades que se nos envían, mostrar trabajos ya hechos para que sirvan de referencia, reflexionar sobre los temas en lugar de evidenciar calificaciones, proponer actividades que fomenten la estimulación del pensamiento, tomarnos tiempo en la clase para solucionar dudas emergentes, entre otras. Resulta necesario ser flexibles con los tiempos de entrega, sin embargo, eso no significa que los estudiantes los definan.

Para culminar, en el tema de áreas de oportunidad, encontramos que, para los directivos e instituciones educativas, se recomienda propiciar la colaboración entre docentes, ofrecer formación tanto para alumnos, padres de familia, docentes y directivos. Asimismo, el proporcionar ayuda técnica eficiente y asegurarse de que el material de aprendizaje sea adecuado servirá para poder tener éxito y, por ende, un servicio de calidad.

Conclusiones

Con la llegada del nuevo ciclo escolar 2021-2022, en México y muchos otros países, existe preocupación sobre la eficacia de la modalidad a distancia. Con plataformas como Google Classroom, Microsoft Teams, Webex, Zoom o los canales de televisión que brindaron su apoyo para impartir clases, el ofrecer un servicio de enseñanza a distancia no es complejo, lo difícil es asegurarse de poder dar una experiencia de calidad al educando, para que pueda desarrollar su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Si queremos elevar el nivel educativo y desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje, debemos llevar a cabo acciones como trabajar en conjunto. No obstante, dichas acciones deben ser constantes y no efímeras.

Nadie esperaba esta pandemia y todos hemos sido afectados de alguna forma u otra. Saldremos de esta situación, pero la clave reside en lo que estamos haciendo en este momento para superarla. Por ello, es vital que ofrezcamos lo mejor que podamos en la modalidad de educación a distancia.

Referencias

  • Andrés Cabello, S. y Giró Miranda, J. (2016). La participación de las familias en la escuela: una cuestión compleja. Revista De Evaluación De Programas y Políticas Públicas, 1(7), 28-47. https://doi.org/10.5944/reppp.7.2016.16302.
  • Balarin, M. y Cueto, S. (2008). La calidad de la participación de los padres de familia y el rendimiento estudiantil en las escuelas públicas peruanas. Grade; Niños del Milenio.
  • Rodríguez Fernández, S. y Romero Lozano, M. (2015, mayo-agosto). La función tutorial en Educación Infantil y Primaria: desempeño profesional del profesorado. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 18(2),43-56. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=217036214005.
  • Borges, F. (2005). La frustración del estudiante en línea. Causas y acciones preventivas. Digithum, (7), 0. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55000706.
  • Cabero-Almenara, J., Pérez-Díez de los Ríos, J. L. y Valencia-Ortiz, R. (2020). Escala para medir la adicción de estudiantes a las redes sociales. Convergencia, 27, e11834. https://doi.org/10.29101/crcs.v27i0.11834.
  • Churchill, A. (2004). Ensuring quality in online higher education courses. University of Massachusetts.
  • Domínguez Martínez, S. (2010, mayo). La Educación, cosa de dos: La escuela y la familia. Temas para la educación. Revista digital para profesionales de la enseñanza, (8). https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd7214.pdf.
  • Flores, E. (2020). Competencias digitales en educación secundaria, una comparación entre dos escuelas privadas de la ciudad de Durango. Redie.
  • García, M. y Fernández, C. [Coords.] (2016). Si lo vives, lo compartes. Cómo se comunican los jóvenes en un mundo digital. Fundación Telefónica-Ariel.
  • Kearsley, G. (2002, enero-febrero). Is online learning for everybody? Educational Technology, 42(1), 41-44. https://www.jstor.org/stable/44428721.
  • Ko, S. y Rossen, S. (2001). Teaching online: A practical guide. Houghton Mifflin.
  • Lorenzo, G. (2007). Por qué va ganando la educación a distancia. Editorial del Bened.
  • Maria, R. L. (2010, enero-abril). El uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ( ntics). Revista Electrónica “Actualidades”, 10(1), 1-13. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44713068018.
  • Ramírez Ruiz, M. y de Andrade, D. (2005). La familia y los factores de riesgo relacionados con el consumo de alcohol y tabaco en los niños y adolescentes (Guayaquil-Ecuador). Revista Latino-Americana de Enfermagem, 13(1), 813-818. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=281421851008.
  • Solano, A. y Viñaras, M. (2013). Las nuevas tecnologías en la familia y la educación: retos y riesgos de una realidad inevitable. Ediciones ceu.
  • Tobón, S., Carretero Díaz, M. Á, García Fraile, J. A. y Rial Sánchez, A. (2006). Competencias, calidad y educación superior. Cooperativa Editorial Magisterio.
  • Vivanco-Saraguro, A. (2020). Teleducación en tiempos de covid-19: brechas de desigualdad. CienciAméRica, 9(2), 166-175. https://doi.org/10.33210/ca.v9i2.307.


Recepción: 17/08/2020. Aprobación: 19/01/2021.

Vol. 22, núm. 6 noviembre-diciembre 2021

Lo que aprendimos a un año de haber comenzado la pandemia

Alan Sánchez Vázquez Cita

Resumen

Resulta importante hacer una reflexión en retrospectiva acerca del momento histórico en que nos encontramos como estudiantes, profesores y seres humanos. Es evidente que las dimensiones educativa y social se han visto trastocadas a un año de haber iniciado el confinamiento estricto en México y en el mundo. Muchas cosas se modificaron, pero ¿cómo lo estamos sobrellevando?

En este breve artículo, se hace un repaso sobre lo que hemos cambiado y mejorado, y que, una vez que regresemos a la llamada “nueva normalidad”, integraremos en nuestra nueva vivencia, desde lo académico hasta los aspectos social y emotivo.
Palabras clave: pandemia, aprendizaje, habilidades, sociedad.

What we learned a year after the beginning of the pandemic

Abstract

It is important to reflect in retrospect on the historical moment in which we find ourselves as students, teachers, and human beings. Evidently, the educational and social dimensions have been disrupted one year after the beginning of the strict confinement in Mexico and in the world. Many things have been modified, but how are we coping with it?

In this short article, we review what we have changed and improved, and that, once we return to the so-called “new normal”, we will integrate into our new experience, in the academic, social and emotional aspects.
Keywords: pandemic, learning, skills, society.

Para Elenita

Introducción

Hace aproximadamente un año y algunos meses comenzó el período de confinamiento estricto en México, y nuestras labores educativas y académicas cambiaron. El trayecto hacia la universidad, la gente que solíamos ver a nuestro paso, los holas, los buenos días, los desayunos en cafeterías, y las miradas de saludo que intercambiábamos en el transcurso de los pasillos de nuestra casa de estudios, desde hace tiempo ya no están. A más de un año de ese momento, ¿en dónde estamos como académicos, como estudiantes? ¿Qué hemos aprendido?

Figura 1. Ciudad Universitaria, UNAM (Ted’s photos-For Me & You, CC BY-NC-SA 2.0)

El período de contingencia por el virus sars-CoV-2 (covid-19) puede ser visto desde distintas perspectivas. En este breve artículo abordaré dos dimensiones, la dimensión educativa y la dimensión social.

Dimensión educativa

En el área de idiomas, en la que me desempeño, podemos decir que desde hace ya bastante tiempo hemos trabajado en plataformas educativas en línea, que han buscado desarrollar y fomentar el aprendizaje autónomo, donde el alumno se forme en estrategias que le permitan llevar a cabo un proceso de aprendizaje autorregulado, y que existan materiales y recursos educativos que ayuden al logro de las metas de aprendizaje en ambiente de autonomía. Prueba de ello son los portales English Media y Ambiente Virtual de Idiomas, proyectos de la unam en donde he tenido la oportunidad y honor de participar, y que durante la contingencia han sido ampliamente difundidos y utilizados por muchos estudiantes de la Universidad Nacional (ver figuras 2 y 3).

Figura 2. Portal de Proyectos English Media (CUAED, s.f.).

Figura 3. Portal de Ambiente Virtual de Idiomas (CUAIEED, s.f.).

Para distintos autores dentro del área del aprendizaje de idiomas, pero incluso en ámbitos como la filosofía o psicología, la autonomía no es un estado finito, sino un continuo en distintos niveles o estadios susceptibles a desarrollarse (Little, 2017, p. 25; Hiago y Sade, 2020, p. 29). Así, nuestros alumnos e incluso nosotros como académicos transitamos en alguna parte de este continuo. De ahí la importancia del desarrollo de materiales, recursos y actividades, que fomenten en los alumnos estrategias de autorregulación, que los ayuden a avanzar en el proceso de volverse más y mejores aprendientes autónomos.




Video. Plataforma Universitaria. Ambiente Virtual de Idiomas.


A lo anterior se le añade el incipiente conocimiento que muchos teníamos sobre plataformas de comunicación virtual —como Zoom, Meet, Webex—, o las de gestión de contenidos —como Google Classroom o Schoology—. Aprender a utilizar dichas herramientas y recursos añadidos fue algo que aprendimos prácticamente en la marcha, y también gracias a los innumerables cursos que se ofrecieron y se siguen ofertando en la Universidad. Aparentar que nuestros alumnos o nosotros mismos fuimos expertos desde el inicio y que no hubo equivocaciones —como abrir dos sesiones de Zoom y luego no saber a cuál debíamos ingresar U+2639 U+FE0F — sería tanto como pretender que la primera clase que dimos como docentes (en presencial) fue un éxito rotundo. Indudablemente, hubo mucho aprendizaje en cuanto a habilidades académicas que tanto docentes como discentes adquirimos a lo largo de este año de contingencia.

Lo anterior sólo significa que se ha avanzado un poco en este ámbito, definitivamente hay aspectos que deben abordarse, y siempre hay áreas de oportunidad. No obstante, reconocer aquello que hemos logrado nos permite observar también lo que aún falta por alcanzar.

Dimensión social

A lo largo de este último año hemos atravesado por distintas situaciones, algunas buenas y otras nada placenteras. En un inicio, algunos de nosotros llegamos a “disfrutar” del quedarnos en casa y no salir. De inmediato surgieron algunas ventajas mundanas como no gastar tanto combustible, la idea de pasar más tiempo con nuestras familias y mascotas, la posibilidad de comer más sano, actividades que, desde el privilegio de tener un trabajo que nos permite desempeñar nuestra labor académica desde casa, parecen positivas.

Sin embargo, no es la realidad de todos. Definitivamente no fue la realidad de muchos de nuestros estudiantes, compañeros, vecinos, o familiares. Algunos de los padres de nuestros alumnos o nuestros propios estudiantes sufrieron casi de inmediato un recorte en su sueldo y tuvieron que buscar otros medios para obtener recursos económicos a pesar de la contingencia. Algunos perdieron su trabajo.

Durante los primeros meses de la emergencia sanitaria, no sólo se hizo evidente la necesidad de mejorar la infraestructura de la red de internet en el país. De hecho, en términos más reales, muchos de nuestros alumnos y algunos profesores simplemente no tenían acceso a ella. Algunos tuvieron que ir a cafés-internet a tomar clase, compartir sus equipos de cómputo con otros miembros de su familia, o algunas otras opciones, las cuales probablemente no implicaban las mejores situaciones para atender una clase virtual.

Independientemente de los esfuerzos realizados por cada uno de los académicos, los llamados desde las instituciones educativas a la flexibilidad, a promover la empatía, a tratar de entender la realidad del otro, fueron muy necesarios y relevantes. Fue a través de la comprensión de la realidad de nuestros estudiantes, que adecuamos actividades, tiempos y formatos de entrega. En definitiva, no es igual una clase presencial a una clase virtual, y a todos nosotros la realidad de nuestros alumnos, sus necesidades, limitaciones, expectativas y la propia problemática social y personal se nos vino encima. Empatizar con nuestros semejantes y auxiliar cuando era posible fueron las constantes.

Figura 4. Salón vacío (Esparta PalmaCC BY 2.0).

Luego, vinieron cosas más complicadas. La pérdida de un ser querido puede trastornar la vida de cualquiera. Bajo una situación de pandemia, con restricciones para reunirse, se volvió complicado acompañar físicamente a nuestras propias familias. No obstante, la cercanía afectiva que se brindó mediante los distintos medios tecnológicos sirvió de apoyo para quienes estuvimos en esa situación. Entonces, el llamado a ser flexibles y a ser empáticos con nuestros estudiantes y con nuestra comunidad en general no sólo vino de la Universidad, sino de la propia vida, que nos empujó a intentar comprender la otredad, a apoyarnos, y a acompañarnos en una situación que, como hemos dicho, fue cambiando a lo largo de los meses.

Figura 5. “Vaciando el supermercado” (Eneas De Troya, CC BY 2.0).

En un ejercicio con 60 alumnos de la enes Unidad León, se les preguntó qué habían aprendido después de estar en confinamiento durante un año y en las condiciones actuales. Para muchos de ellos la experiencia ha tenido una suerte de sabor agridulce, por la fortuna de estar en casa, pero con el miedo e incertidumbre de no querer que su familia se contagie, esto aunado al estrés que significa trabajar y pasar mucho tiempo frente a la computadora. Para la gran mayoría, lo más importante fue valorar la salud y, por supuesto, la familia. Mediante una herramienta de nubes de palabras hemos incluido las ideas más frecuentes en las experiencias compartidas por los alumnos (ver figura 6).

Figura 6. Nube de palabras por alumnos de la ENES Unidad León.

Y, entonces, ¿qué hemos aprendido?

Hemos aprendido muchas y muy innovadoras estrategias docentes para apoyar y ayudar a construir el aprendizaje de nuestros alumnos a distancia. Aun cuando no era la formación de los docentes, nos hemos convertido en profesores en línea. Hemos aprendido a utilizar y a sacar el mayor provecho de las herramientas digitales y recursos electrónicos que nos ofrece nuestra casa de estudios, quizá con un poco de miedo e inseguridad en algunos casos, pero siempre con la convicción de promover el aprendizaje autónomo como parte de la esencia de la Universidad Nacional.

A pesar de que para muchos de nuestros alumnos el proceso de aprendizaje en este año ha sido sumamente complicado y confuso en muchas ocasiones, ellos, sin duda, han aprendido mucho acerca de autonomía y han aplicado (aún sin darse cuenta) estrategias que les permiten autorregular su aprendizaje y mantenerse motivados. Sí, aún queda mucho por aprender, pero una vez que regresemos a las aulas no seremos los mismos, volveremos con habilidades académicas que antes no teníamos y seremos capaces de aplicarlas en nuestra vida diaria.

Por otra parte, también hemos aprendido que reconocer, validar y empatizar con las situaciones que nuestra comunidad (alumnos, profesores, administrativos) ha vivido en este período nos permite conectar mejor y entender que más allá del ámbito educativo, existe una dimensión social y afectiva que forma parte integral de nosotros y que puede ayudar o inhibir que nuestros alumnos desarrollen sus habilidades y conocimientos. Ser flexible y empático con el otro será una habilidad que pondremos en práctica de ahora en adelante, tanto en la realidad a distancia como en la presencial. En palabras de Thedore Roosevelt: “A nadie le importa cuánto sabes, hasta que saben cuánto te importa”.

Referencias



Recepción: 22/04/2021. Aprobación: 07/09/2021.

Vol. 22, núm. 5 septiembre-octubre 2021

Clase a distancia en tiempos de pandemia: recomendaciones pedagógicas

Ana Elizabeth Copado Rodríguez y José Raúl Osorio Madrid Cita

Resumen

En este artículo se plantean cuatro recomendaciones pedagógicas para ayudar al profesor a alcanzar el éxito en la clase a distancia digital que se implementó en México desde que la pandemia covid-19 fue declarada. Éstas son: 1) planear tareas auténticas; 2) establecer un diálogo pedagógico; 3) preparar el ambiente de aprendizaje; y 4) ofrecer una retroalimentación formativa. Es así, que se proponen acciones docentes para desarrollar una clase a distancia con base en los principios de la enseñanza situada.
Palabras clave: clase a distancia, recomendaciones pedagógicas, enseñanza situada, covid-19.

Distance Learning Classroom: Pedagogical Recommendations for Success in Times of Pandemic COVID-19

Abstract

In this article, four pedagogical recommendations were raised to help the teacher achieve success in the digital distance classes that have been implemented in Mexico since the covid-19 pandemic was declared. These are: 1) planning authentic tasks; 2) establish a pedagogical dialogue; 3) prepare the learning environment; and 4) provide formative feedback. Thus, teaching actions are proposed to develop a distance class based on the principles of situated teaching.
Keywords: distance education class, pedagogical recommendations, situated learning, covid-19.

Introducción

La educación a distancia digital en tiempos de covid-19 ha originado problemas en el proceso educativo y ha transformado la enseñanza. A causa de la pandemia, se cerraron los centros escolares y se ha implementado la educación a distancia digital (Sánchez Mendiola et al., 2020), un acontecimiento histórico-social que ha impactado de manera inesperada en profesores y estudiantes, pues ha afectado de manera inmediata el proceso educativo, al generar una situación desconocida que ha dado pauta a la improvisación (Barrón, 2020). Dichos cambios en el trabajo docente deberán ser aprovechados como una oportunidad para reflexionar y diseñar estrategias didácticas que promuevan en el estudiante la motivación y el compromiso para continuar estudiando a distancia. Por ello, se proponen los siguientes conceptos clave para el desarrollo de recomendaciones pedagógicas (ver imagen 1).



Imagen 1. Conceptos clave en para las recomendaciones pedagógicas. Elaboración propia (2021).

El profesor desarrolla su práctica docente con base en su experiencia personal y profesional, y toma decisiones para enfrentar los problemas que se van presentando, los cuales pueden ser éticos, actitudinales, disciplinares y procedimentales, principalmente en el manejo de las tecnologías (Díaz Barriga, 2020). De ahí que, el objetivo central de este artículo es proponer al profesor cuatro recomendaciones pedagógicas con fundamento en la enseñanza situada, para alcanzar el éxito en una clase a distancia en el contexto de la pandemia de covid-19.

Para alcanzar el objetivo de este trabajo de divulgación científica, se estableció el siguiente cuestionamiento: ¿cuáles son las acciones docentes necesarias para impartir una clase a distancia en el contexto de la emergencia sanitaria? A partir de un análisis sobre los principios pedagógicos de la enseñanza situada, definida por Díaz Barriga Arceo (2006) como una estrategia de trabajo docente que le permita al estudiante el desarrollo de habilidades intelectuales para solucionar problemas en un contexto sociocultural, real y actual, se establecen cuatro recomendaciones pedagógicas para el desarrollo de una clase a distancia.

Desarrollo

La implementación de la educación a distancia digital ha traído un incremento en los problemas pedagógicos, según expresan profesores y estudiantes. Se retoman investigaciones sobresalientes por su impacto en las sugerencias para la solución de problemas educativos. Entre ellas están las de Cabero y Valencia (2021), Díaz Barriga, (2020), García Aretio (2020) y Sánchez Mendiola et al. (2020), en las que sobresale lo siguiente:

  • Ausentismo y abandono escolar. Es necesario conocer el perfil de los estudiantes, y a partir de allí establecer posibilidades que los motiven, no sólo a permanecer, sino a participar de manera activa en la clase.
  • Desinterés e inactividad por parte de los estudiantes. En ese sentido, es imprescindible convocarlos a la realización de actividades aplicables en un contexto real.
  • Falta de confianza para participar en la clase. Frente a esto se requiere entablar un diálogo pedagógico mediante conversaciones basadas en el respeto y la empatía, que disminuyan la ansiedad y aumenten la energía por aprender y permanecer como estudiantes a la distancia.
  • Desigualdad social y diferente nivel de dominio de las tecnologías digitales. Es necesario considerar que no todos los estudiantes ni los profesores tienen las mismas oportunidades ni las mismas posibilidades, no sólo en el contexto social y económico, sino a diferentes niveles en el aspecto intelectual y emocional, lo que impacta en el aprendizaje.

Comprender los problemas pedagógicos aquí mencionados requiere definir el concepto de educación a distancia digital como la estrategia educativa para impartir educación no presencial, con flexibilidad en la práctica docente para emigrar del currículum formal presencial hacia la clases a distancia, mediante el uso de las tecnologías digitales disponibles en internet. Se potencializa el término digital como ventaja para la comunicación síncrona (en vivo) entre el profesor y el estudiante, con el propósito de crear un vínculo pedagógico mediante el diálogo sobre la aplicación de los contenidos disciplinares en contextos reales.

Es oportuno resaltar que la educación a distancia digital se consolida con la experiencia y con los recursos con los que cuentan los profesores y los estudiantes. Hecha esta aclaración, enfatizaremos en lo oportuno de proporcionar las siguientes cuatro recomendaciones pedagógicas para el desarrollo de una clase a distancia con éxito.

Primera recomendación: planear tareas auténticas

Las actividades y tareas desde los principios pedagógicos de la enseñanza situada se caracterizan por la creatividad e innovación, ya sea mediante proyectos planeados o improvisados, que se relacionan con las competencias educativas y las necesidades detectadas en los estudiantes desde un contexto escolar y de la vida diaria (Díaz Barriga Arceo, 2006). Dichas actividades tienen una variedad de posibilidades para ser realizadas. La solución no es lineal ni estructurada, existen diferentes caminos para su solución, representada en un producto final de aplicación real, útil y significativo en la vida diaria (ver imagen 2).



Imagen 2. El aprendizaje situado es una recomendación pedagógica. Elaboración propia (2021).

Desde la enseñanza situada se propone desarrollar los siguientes momentos didácticos: a) al inicio para realizar un encuadre enmarcando los principios del aprendizaje situado; b) durante la clase desarrollar una secuencia didáctica con actividades sustentadas en la creatividad y la solución de problemas en un contexto real, y c) al cierre de la sesión, para realizar un evaluación y retroalimentación del aprendizaje de los estudiantes, se deberá establecer el diálogo pedagógico en un contexto didáctico que permita al profesor reconocer al estudiante.

Segunda recomendación: establecer un diálogo pedagógico

La solución de los problemas de aprendizaje no es tarea fácil ni se logra de manera inmediata. Acorde con el argumento expresado por Freire (2011), sobre el diálogo pedagógico entre el profesor y el estudiante se crea la fortaleza emocional e intelectual para el intercambio mutuo de saberes disciplinares contextualizados en la vida diaria, basado en los principios del respeto y afecto entre ambos. Avanzando en la recomendación, se expone el significado de las acciones docentes que permiten crear experiencias de la enseñanza situada desarrolladas mediante un diálogo pedagógico:

  • Manejar la atención es la habilidad para atraer el interés de los estudiantes para aplicar su experiencia en la solución de problemas reales.
  • Emplear el significado es comunicar desde la percepción hacia el contexto de la realidad que se puede solucionar.
  • Utilizar la confianza, la amabilidad y la cortesía fortalece la conversación asertiva para ofrecer una retroalimentación correctiva o sugerente que muestre una actitud abierta a escuchar y expresarse con un lenguaje sencillo, por ejemplo, la sencillez de un profesor para reconocer y vencer las dificultades en el manejo de las tecnologías puede orientar a los estudiantes para tener una actitud favorable al uso de éstas.

Tercera recomendación: preparar el ambiente de aprendizaje

Desarrollar la clase a distancia y en vivo requiere preparar el ambiente para el aprendizaje, por lo que resulta oportuno conocer los perfiles de los estudiantes. Se sugiere realizar un diagnóstico al inicio del curso, que proporcione información sobre los conocimientos disciplinares, habilidades intelectuales y áreas de oportunidad que requieren ser reforzadas en los estudiantes para mejorar. Entonces, es necesario identificar: ¿quién es el estudiante?, ¿cuáles son sus fortalezas? y ¿qué le parece interesante? De igual manera, hay que identificar las tecnologías que maneja y también aquéllas que tiene a su disposición. En seguida, se proponen los elementos didácticos desde el aprendizaje situado más importantes en una clase a distancia (ver imagen 3).

Se identificó el uso frecuente de las siguientes tecnologías digitales disponibles en internet para el desarrollo de la clase a distancia, a través de la videoconferencia (García Aretio, 2021 y Sánchez Mendiola et al., 2020): plataforma Zoom, Facebook, WhatsApp, Google Meet, Skype, YouTube, Microsoft Teams, entre otras plataformas. Se asume que dichas tecnologías abastecen de recursos para el aprendizaje, y que fortalecen la interrelación y el trabajo colaborativo en la enseñanza situada (ver imagen 4), por lo que se requiere solicitar al estudiante la cámara encendida, y en caso de detectar que éste toma clase en un lugar inapropiado para el aprendizaje, es necesario iniciar una conversación con un tono de orientación y respeto de manera personal. En el mismo nivel de importancia de la transformación de la práctica docente se considera el soporte tecnológico mediante las herramientas digitales.

Imagen 3. Principios didácticos del aprendizaje situado a distancia. Elaboración propia (2021).

El manejo del tiempo es un factor determinante para mantener la atención e interés del estudiante. Se recomienda intercalar una clase en vivo con una clase de autoestudio para permitirle al estudiante trabajar a su ritmo de aprendizaje. Se establece, además, que una tarea por sesión es suficiente, dado que saturarlo con exceso de actividades generará el sentimiento de dificultad y frustración, ocasionándole que elija ausentarse de clase.

Se debe considerar que existen múltiples factores que pueden intervenir e impedir el éxito de una clase a distancia. Por ejemplo, el clima y el medio ambiente pueden afectar la transmisión de la clase en vivo. En tal situación y ante la imposibilidad de desarrollar la clase, es importante comunicarle a los estudiantes de manera inmediata el problema que sucedió y establecer la fecha probable para recuperar la clase. Se requiere, por lo tanto, tener la posibilidad de una comunicación alternativa, por ejemplo, un grupo de chat (mensajería telefónica) o la lista de números de teléfono fijo.



Imagen 4. Los elementos de la clase a distancia. Elaboración propia (2021).

Cuarta recomendación: retroalimentación formativa

La retroalimentación formativa se dirige hacía una mejora del aprendizaje en relación con el propósito educativo. El profesor, por lo tanto, deberá mencionarle al estudiante los elementos correctos en los que ha acertado o aquellos que necesiten ser corregidos de manera oral o escrita. Para ello, se propone realizar las siguientes acciones:

  • Iniciar con un saludo respetuoso y amigable. Es necesario usar un lenguaje que estimule el diálogo fluido y fundamentado en la confianza.
  • Hacer un comentario positivo sobre la actividad que se desarrolló y motivarlos para despertar su compromiso. Iniciar la conversación con comentarios de aceptación e interés, de lo contrario, si se inicia con un comentario negativo, probablemente el estudiante tenga rechazo y no acepte la oportunidad de aprender.
  • Mencionar los aspectos negativos como áreas de oportunidad mediante el mensaje de la retroalimentación. El profesor puede expresar confianza en que el estudiante va a mejorar y que podrá atender las recomendaciones. Es necesario indicarle los pasos o el camino que debe seguir para mejorar, ya que si el profesor no deja claro lo que se tiene que mejorar, el estudiante puede considerar difícil, compleja, aburrida e inalcanzable la actividad que realiza.
  • No es pedagógico expresar juicios o adjetivos calificativos generalizados. El estudiante necesita conocer claramente la carencia o debilidad que presenta su trabajo, y mediante una expresión descriptiva puede focalizar lo que necesita hacer para mejorar su desempeño con fundamento en el propósito de la tarea solicitada.

Conclusión

En el contexto actual de la pandemia covid-19, los profesores han desarrollado experiencias de enseñanza que aún no han sido valoradas en cuanto a sus resultados, por lo que se propone mejorar la enseñanza desde la clase en vivo, con apoyo de las recomendaciones pedagógicas propuestas como estrategias docentes, que fortalecen no sólo el trabajo digital del profesor, sino que desmitifican estereotipos sobre la enseñanza a distancia, que refieren a la inflexibilidad del proceso educativo debido a la distancia física entre el profesor y el estudiantes.

Es oportuno mencionar que las recomendaciones pedagógicas propuestas promueven como estrategia docente el diálogo pedagógico con el estudiante, mediante valorar las fortalezas, áreas de oportunidad y propiciar la reflexión del alumno, además de brindarle sugerencias y recursos de apoyo para mejorar su aprendizaje. Dicho lo anterior, la retroalimentación es una oportunidad única para aumentar la calidad de las interacciones e interactividad entre el profesor y los estudiantes y, en consecuencia, una estrategia docente para fortalecer el aprendizaje creativo e innovador del contexto de la realidad escolar y de la vida diaria; que, adicionalmente, motiva y satisface de manera positiva a los estudiantes.

Referencias

  • Barrón Tirado, M. (2020). La educación en línea. Transiciones y disrupciones. En H. Casanova Cardiel (Coord.), Educación y pandemia: una visión académica (pp. 66-73). Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. https://cutt.ly/ynCF2Nv.
  • Cabero Almenara, J. y Valencia, R. (2020). Y el covid-19 transformó al sistema educativo: reflexiones y experiencias por aprender. ijeri: International Journal of Educational Research and Innovation, (15), 218–228. https://cutt.ly/WnCGw8s.
  • Díaz Barriga, A. (2020). La escuela ausente, la necesidad de replantear su significado. En H. Casanova Cardiel (Coord.), Educación y pandemia: una visión académica (pp. 19-29). Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. https://cutt.ly/GWFdf07.
  • Díaz Barriga Arceo, F. (2006). Enseñanza Situada: vínculo entre la escuela y la vida. Mc Graw-Hill. https://cutt.ly/MWFd2Ol.
  • Freire P. (2011). Pedagogía de la esperanza: Un reencuentro con la Pedagogía del oprimido (S. Mastrángelo, Trad.). Editorial Siglo xxi.
  • García Aretio, L. (2021). covid-19 y educación a distancia digital: preconfinamiento, confinamiento y posconfinamiento. ried. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 24(1), 9-32. https://cutt.ly/OnCGpIN.
  • Posgrado en Educación uatx. (2020, 16 de noviembre). La docencia en la educación superior en tiempos de distanciamiento social | Dr. Ángel Díaz Barriga . YouTube. https://youtu.be/4ufG_LD7LNg.
  • Sánchez Mendiola, M., Martínez Hernández, A., Torres Carrasco, R., Agüero Servín, M., Hernández Romo, A., Benavides Lara, M., Jaimes Vergara C. y Rendón Cazales, V. (2020). Retos educativos durante la pandemia de covid-19: Una encuesta a profesores de la unam [Ahead of print]. Revista Digital Universitaria (rdu). https://cutt.ly/NnC3ld2.


Recepción: 21/03/2021. Aprobación: 09/06/2021.

Show Buttons
Hide Buttons

Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079