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Vol. 20, núm. 1 enero-febrero 2019

Espacios de aprendizaje a través de tu mirada

Julio Arnoldo Prado Saavedra Cita

Resumen

En este artículo invitamos al lector a un dar un paseo introspectivo por un paisaje visual y sonoro, a partir de los trabajos ganadores que participaron en un concurso inédito en su tipo. Con ello, esperamos que el lector explore, imagine y reflexione sobre sus propios espacios de aprendizaje. También, nos gustaría compartir la experiencia de esta iniciativa de la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (CODEIC) que derivó en el Concurso de imágenes fijas y en movimiento: “Espacios de aprendizaje del alumnado de la UNAM”.
Palabras clave: espacios de aprendizaje, aprendizaje, aprendiz, educación, comunidad, experiencias, imágenes, movimiento, universidad.

Your view on learning spaces

Abstract

In this article we invite the reader to do an introspective visual and sonorous walk-through of the winning works of one of a kind context: “Espacios de aprendizaje del alumnado de la UNAM” (“Learning spaces from students at UNAM”). With this we hope that the reader explores, imagines and reflects about his own learning spaces. Additionally, we would like to share the experience of the Coordination of Educational Development and Curriculum Innovation (CODEIC)’s initiative that resulted in this fixed and moving images contest.
Keywords: learning spaces, learning, education, community, experiences, images, movement, university.



“A diferencia de los enfoques tradicionales, como el de los constructivistas (centrados en el individuo), o de los conductistas que lo hacen en el ambiente; los nuevos avances en el aprendizaje nos permiten mirar más allá de esta dicotomía y entender a los espacios de aprendizaje como los entornos que alimentan al aprendiz: los espacios didácticos que resultan de la emergencia que nace de la interacción entre el individuo y su entorno”

André Giordan,1 2016

Sumérgete en los trabajos ganadores…

Categoría I. Imagen fija de los espacios donde mejor aprendo

Categoría II. Imagen en movimiento de los espacios donde mejor aprendo



1º lugar. El paisaje ha cambiado en los espacios de aprendizaje, de Miguel Ángel Gaxiola García.

2º lugar. Realidad del aprendizaje en la UNAM, de Miguel Morales Gutiérrez y Víctor Jesús Cordero Mondragón.

3º lugar. Las formas de aprender de León, de León Magno Meléndez Cuéllar.

Mención honorífica. Espacios de aprendizaje ideales, de José Eduardo Cantú Jaime.

Categoría III. Imagen fija de los espacios de aprendizaje que imagino

Categoría IV. Imagen en movimiento de los espacios de aprendizaje que imagino



1º lugar. Laboratorio de aprendizaje, de Itzel Ariana Hernández Moncada.

¿Qué son los espacios de aprendizaje? ¿Cómo definirlos sin que por ello se limiten sus posibilidades?

¿Por qué un concurso de espacios de aprendizaje?

Con frecuencia se menciona que la única constante es el cambio, que la única forma para que las organizaciones progresen y contribuyan a resolver los problemas de la era moderna es a través de la capacidad de innovar (González et al. 2018).

Para la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (CODEIC) el estudio, diseño, desarrollo e impulso de experiencias de innovación educativa son tareas que forman parte de sus funciones esenciales –podría decirse que están escritas en su ADN–. En lo que respecta a los espacios de aprendizaje, son cada vez más las instituciones de educación superior que están reorganizando sus entornos físicos, rediseñándolos para promover cambios en las experiencias de aprendizaje (González et al. 2018).

A mediados de marzo del 2017, Jonas Nordquist2 visitó nuestra universidad e impartió en las instalaciones de la CODEIC una conferencia titulada: “Aligning of learning spaces with the curriculum in higher education” (“Alineando los espacios de aprendizaje con el currículum en educación superior”). Posteriormente, en el auditorio de la Unidad de Posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó la conferencia: “Learning spaces and teaching in higher education” (“Espacios de aprendizaje y enseñanza en educación superior”).

Más sobre el trabajo de Jonas Nordquist

Te recomendamos cualquiera de las siguientes lecturas:

• Participatory design beyond borders Se presenta una introducción en la que el editor analiza varios informes sobre temas que incluyen el desarrollo de espacios de aprendizaje en educación, la importancia para empoderar a los profesores y académicos, y el desarrollo del diseño participativo.

• Aligning physical learning spaces with the curriculum Esta guía explora temas emergentes sobre la alineación de los espacios de aprendizaje con un currículo cambiante en la educación médica. Dado que la tecnología y los nuevos métodos de enseñanza han alterado la naturaleza del aprendizaje en la educación médica, es necesario volver a pensar cómo los espacios de aprendizaje físicos están alineados con el plan de estudios.

De esa visita quedó patente para nosotros la relevancia de identificar los tipos de espacios que se usan para practicar, socializar o conectar con los demás y sus niveles de agregación, como pueden ser: clase, facultad, campus, ciudad, entre otros. Sin perder de vista el rango completo de ámbitos donde el aprendizaje tiene lugar. Al respecto, Harrison y Hutton sugieren que hay tres factores vinculados con el diseño de los espacios educativos, los cuales pueden incidir en el aprendizaje: tecnologías, teorías de aprendizaje (para visibilizar e interactuar) y políticas. Un reto adicional es lograr alinear el currículo con los espacios de aprendizaje.

Dicho intercambio de perspectivas y experiencias nos motivó a formular interrogantes sobre la naturaleza y diversidad de los espacios de aprendizaje en la UNAM. Intuyendo que la existencia y uso de estos espacios era intrínseco a la diversidad de nuestra comunidad y a los múltiples ámbitos en los que interactúan los universitarios, fue claro para nosotros la importancia de conocer (y reconocer), de primera mano, cómo se perciben y viven dichos espacios entre nuestra comunidad estudiantil. Así fue que decidimos organizar un concurso e invitar al alumnado a participar retratando o capturando sus espacios de aprendizaje (reales o imaginarios) a través de imágenes fijas o en movimiento.

¿Cómo fue?

El día 3 de septiembre del 2018 publicamos oficialmente en Gaceta UNAM, la convocatoria de participación al Concurso de imágenes fijas y en movimiento: “Espacios de aprendizaje del alumnado de la UNAM”. Abierta a todos los niveles y modalidades de estudio de la UNAM, con el único requisito de estar inscritos en el periodo escolar 2019 (semestral o anual).

Se propusieron cuatro categorías de participación:

  1. Imagen fija de los espacios donde mejor aprendo.
  2. Imagen en movimiento de los espacios donde mejor aprendo.
  3. Imagen fija de los espacios de aprendizaje que imagino.
  4. Imagen en movimiento de los espacios de aprendizaje que imagino.

Según la categoría, los trabajos participantes debían representar a través de imágenes fijas o en movimiento los espacios individuales o colectivos donde mejor aprendemos en la UNAM; y transmitir de manera gráfica respuestas a las siguientes preguntas: ¿dónde aprendo?, ¿qué hago para aprender?, ¿con qué aprendo?, ¿con quién aprendo? y ¿cuándo aprendo?

La respuesta fue gradual y paulatinamente comenzaron a llegaron a llegar los trabajos. Cuando faltaba un mes para que cerrara la convocatoria, tuvimos que tomar algunas decisiones importantes para darle mayor difusión al concurso. La respuesta de toda la comunidad fue muy positiva, las entidades académicas nos abrieron sus espacios de difusión y pudimos anunciarnos con carteles, lonas, spots… También extendimos el plazo de la convocatoria por una semana más.

Los resultados del concurso están publicados en https://www.codeic.unam.mx:7171/concursos/faces/externalHome.xhtml.

¿Qué resultó?

Al cierre de la convocatoria, habíamos recibido un total de 94 trabajos, provenientes de 19 entidades de la UNAM, una cifra modesta pero muy significativa e importante para nosotros.

La selección de los ganadores se llevó a cabo en un proceso de cuatro etapas (ver gráfica 1 y tabla 1):

  1. Recepción y filtrado de los trabajos participantes a través de la plataforma en línea.
  2. Revisión por parte del Comité técnico en los rubros de formato, funcionalidad, pertinencia temática y categórica.
  3. Evaluación y calificación por parte del grupo de expertos o jueces, en los rubros de tratamiento conceptual, composición, creatividad y mención de honor (siendo esta última optativa e independiente de la calificación final).
  4. Ponderación y valoración final a cargo del grupo de especialistas del Comité técnico.


Figura 1. Desarrollo de la selección de los trabajos por categoría y etapa de evaluación.
Categoría Etapa 1 Etapa 2 Etapa 3 Etapa 4
Imagen fija de los espacios donde mejor aprendo 55 45 7 5
Imagen en movimiento de los espacios donde mejor aprendo 13 12 5 4
Imagen fija de los espacios de aprendizaje que imagino 11 7 3 3
Imagen en movimiento de los espacios de aprendizaje que imagino 4 3 2 1

En la tabla 2 se presentan los nombres de los alumnos, y sus respectivas obras, que resultaron ganadores o que obtuvieron mención honorífica.

Tabla 2. Trabajos ganadores y con mención de honor por categoría.










Esta experiencia nos abrió tantas ventanas a las realidades de nuestros alumnos como trabajos participantes recibimos. A la par de que nos permitió interactuar con nuestra comunidad a nivel académico e institucional. La realidad fue más sorprendente de lo que suponíamos. En efecto, pudimos constatar que los espacios de aprendizaje plasmados en los trabajos –fuera por elección, convicción o circunstancia– mostraron una amplitud de usos y procesos de aprendizaje situados en escenarios disímbolos y fluctuantes. Pero en todos ellos una constante era clara: los estudiantes habían tomado para sí estos espacios y los habían dotado de elementos necesarios para su aprendizaje.

Efectivamente, Giordan (2018) nos recuerda que el mundo exterior no enseña directamente al individuo lo que se supone que debe aprender. Por el contrario, el estudiante debe producir significados a partir de los datos recuperados en el entorno. Una acción adquiere un significado en función de las condiciones en que se encuentra el individuo y sobre la base de su historia.

Por ello debemos de tener muy en cuenta los espacios de aprendizaje y sus elementos. Pues como nos dice Giordan, de sus múltiples interacciones surge un tipo de prosodia con tiempos marcados y rítmicos: es este proceso el que crea la dinámica del aprendizaje. En la siguiente figura enlistamos algunos de estos elementos e interacciones (Giordan, 2016) que pudimos constatar en los trabajos participantes.


Figura 2. Principales elementos observados en los trabajos participantes.

¿Qué sigue?

Nos gustaría llegar a más alumnos para que compartan con nosotros cómo viven sus experiencias de aprendizaje. Queremos, primeramente, que su participación contribuya a extender sus espacios de expresión creativa, que pongan en práctica curiosidad, tenacidad y talento para redescubrir con nosotros más de una narrativa que nos ayude a expandir nuestros horizontes.

En el año 2019 lanzaremos la segunda edición del concurso, pero antes queremos sumar otras actividades que contribuyan a la expresión creativa con apoyo de aplicaciones digitales sencillas. Nuestra universidad es un microcosmos maravilloso, no sólo por sus espacios increíbles, sino por toda la comunidad que la conforma. Por ello, pensamos que podemos contribuir a reunir en un mismo espacio a profesionales del cine y del arte (expertos en producción de contenidos multimedia) con alumnos que quieran explorar y compartir, y que estén motivados para aprender y recorrer nuevos caminos de expresión.

Referencias

  • Giordan, A. (2016). Apprendre! Paris: Éditions Belin. Recuperado de: https://www.belin-editeur.com/apprendre-0#anchor1.
  • González, P., Hernández, A., Luna, V., Martínez, A., Torres, R. y Sánchez, M. (2018). Innovación educativa en la Universidad Nacional Autónoma de México En: Sánchez, M. y Escamilla, J. Perspectiva de la Innovación Educativa en las Universidades de México. México: Editorial Imagia. Recuperado de: https://bit.ly/2G96VW8.
  • Harrison A, Hutton L. 2014. Design for the changing educational landscape: Space, place and the future of learning. London: Routledge.
  • Nordquist, J., Sundberg, K., y Laing, A. (2016). Aligning physical learning spaces with the curriculum: AMEE Guide No. 107. Medical Teacher, 38(8), 755–768. DOI: https://doi.org/10.3109/0142159X.2016.1147541.
  • Nordquist, J., y Watter, M. (2017). Participatory design beyond borders. European Journal of Education, 52(3), 327–335. DOI: https://doi.org/10.1111/ejed.12227.


Agradecimientos

Primeramente, a mi colega la Mtra. Patricia González Flores, per su invaluable apoyo y generosidad en la revisión de la primera versión del presente artículo. Así mismo, al Dr. Melchor Sánchez Mendiola, por impulsarnos y motivarnos a compartir nuestro trabajo con la comunidad universitaria. Finalmente, quisiera agradecer a la Dra. Magda Campillo Labrandero y a todo el equipo editorial de la revista RDU por su inmenso y profesional apoyo.

Vol. 20, núm. 1 enero-febrero 2019

El círculo de diseño social

Diego Alatorre Guzmán Cita

Resumen

El presente artículo describe un modelo que resignifica el ejercicio creativo hacia un panorama más humanista que gira en torno a la dimensión social del diseño; que parte de la motivación intrínseca de quienes se encuentran en el proceso del diseño, que se alimenta de la diversidad e inspira imaginarios futuros más inclusivos, acordes a las necesidades de la mayoría y con el objetivo de generar experiencias didácticas redondas a través de las cuales promover la creación colaborativa.
Palabras clave: diseño, social, interacción, colaboración, creatividad.

The Social Design Circle

Abstract

In this paper a new projected model is described, one that re-signifies creative exercise towards a more humanist outlook on design’s social dimension; one that follows each participant’s intrinsic motivation, nurtures on diversity and inspires future imaginaries that integrate and meet the needs of most of us; on the quest for sound didactic experiences that foster collaborative creation.
Keywords: design, community, interaction, collaboration, creativity.

Introducción1

Producto de la dedicación y el empeño para entender el diseño, el tema central de este texto consiste en explorar uno de los procesos que más han llamado mi atención como diseñador: nuestra capacidad para convertir lo imposible en ideas, las ideas en conceptos y los conceptos en soluciones que satisfagan los retos que se nos presentan. Si bien la capacidad de sobreponernos a los problemas es francamente sorprendente, es todavía más extraordinario lograrlo de manera plural, respetando las expectativas y los imaginarios de otras personas.

Lejos de ofrecer una receta infalible, la dimensión social del diseño denota la importancia de trabajar en equipo. Esta tercera dimensión aporta a las dos previamente identificadas en el método CIDI, un modelo desarrollado colaborativamente a finales de los ochenta y principios de los noventa entre los profesores del Taller de Diseño del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, que identifica y caracteriza las dimensiones tecnológicas (factores funcionales y productivos) y humana (factores ergonómicos y estéticos), como determinantes del diseño industrial. La visión bidimensional parte de la identificación de oportunidades a partir de las cuales se definen los requerimientos de diseño necesarios para componer objetos y productos (sobre todo materiales, es decir, cosas), que satisfagan las necesidades de un sector poblacional.

Aunque esta visión contempla la incidencia del diseño en un contexto complejo, la profundidad del modelo se adquiere únicamente hasta que hacemos explícita una tercera dimensión (ver diagrama 1). A través de la dimensión social integramos dentro del modelo tradicional tanto los factores económicos (valor, precio y mercado) como los éticos y culturales (recursos, relaciones y bagaje cultural). Es entonces que nos es posible abordar las problemáticas desde una nueva perspectiva, a partir de la cual el proceso se vuelve más pertinente que los objetos y, consecuentemente, podemos empezar a hablar de nuevos tipos de productos (materiales e intangibles).



Diagrama 1. El modelo tridimensional del diseño (Equihua, López-Aguado y Alatorre, 2018).

Desde esta perspectiva, nos es posible entender a los artefactos que diseñamos como herramientas, medios o facilitadores de dinámicas sociales a partir de los cuales somos capaces de procurar objetivos más sutiles, que van más allá de los objetos (Illich, 1978) y procuran satisfacer las necesidades del público objetivo, sin requerir necesariamente del impacto material de los objetos-producto (Elizalde, 1992, ver diagrama 2).



Diagrama 2. Descripción geométrica de los artefactos triangulantes a partir de las caracterización de los artefactos conviviales: intención, objeto y objetivo (Illich, 1978); y de los sistemas descritos por el desarrollo a escala humana: necesidad, bien y satisfactor (Elizalde, 1992).

El círculo de diseño social

Geométricamente parecido a una lemniscata de Bernoulli –una curva en forma de infinito (∞)– o una banda de Moebius, el círculo de diseño social nos permite visualizar las tres dimensiones del diseño a lo largo de un proceso construido en tres puntos (de inicio, de inflexión y final), entre los que se sitúan seis fases que retoman los cuatro estilos del aprendizaje (Kolb, 1984, ver diagrama 3) e integran dos fases extra en sus extremos: la introducción y la reflexión. A partir de estas dos últimas, se hace explícita la naturaleza colaborativa de los procesos de diseño, evidenciando la necesidad de situar el trabajo en un espacio de conciliación, promoviendo un ciclo más amplio que integra y da sentido a la experiencia de los participantes. Mientras la fase inicial facilita la coordinación, derribando las barreras psicosociales entre los participantes, la fase final asienta el conocimiento, permitiendo el aprendizaje significativo (ver diagrama 4).



Diagrama 3. Los estilos de aprendizaje de David Kolb (1984).




Diagrama 4. Caracterización de los tres puntos y los seis estados del círculo de diseño social a partir de los elementos de la personalidad integral: emoción, razón y acción (Ortiz, 1994) y desde la óptica de los artefactos conviviales: intención, objeto y objetivo (Illich, 1978).

El círculo de diseño social se puede entender en dos diferentes temporalidades: primero, como una proyección histórica que nos puede ayudar a planear un proyecto, en cuyo caso el punto cada fase puede planificarse como una etapa cuya duración varía dependiendo de la complejidad del proyecto y de los recursos disponibles. El punto de inicio y el punto final demarcan la duración de un ciclo, al mismo tiempo que el punto final de un círculo puede conectarse al inicial de siguiente, siendo posible darle varias vueltas al círculo (ver diagrama 5).

Una segunda lectura del círculo permite entender el proceso a partir de la caracterización del punto de inflexión: aquel momento en el que logramos entender un problema, conectando ideas para construir un concepto o una posible solución a un problema definido previamente. Desde esta perspectiva, el círculo de diseño social trata de ese momento de hallazgo o resolución, cuando se “prender el foco” o “cae el veinte”.

A continuación, describo los diferentes elementos que caracterizan al círculo de diseño social, teniendo como hilo conductor el modelo previamente descrito, partiendo del punto de inicio, pasando por el entendimiento del pasado, mismo que convertiremos, al pasar por el punto de inflexión, en una propuesta a futuro y que plantea, a manera de conclusión, un punto final.



Diagrama 5. El círculo de diseño social hace explícita la naturaleza iterativa del diseño y la capacidad del proceso para convertir nuestro entendimiento del pasado en propuestas a futuro.

Un punto de inicio

Todo proyecto tiene un inicio, sin embargo, debido a la naturaleza cambiante que suelen tener los proyectos de diseño, a veces puede ser difícil describir con claridad el momento preciso en el que comenzamos o en el que nos damos cuenta de que ya estamos inmersos en un emprendimiento en particular.

Rastrear el origen o mantener con claridad la fecha de inicio de un proyecto permite contener el objetivo, evaluar la participación de los integrantes del equipo, darle seguimiento a los avances y eventualmente nos permite rendir informes más puntuales de los resultados.

Las coherencias estructurales (el pasado)

En la búsqueda para entender la naturaleza y la magnitud del reto que estamos a punto de abordar, podemos dividir al círculo en dos partes: la primera corresponde al tiempo que tenemos para entender y darle sentido al contexto, es decir, explorar cómo se comportan los elementos existentes en el sistema en donde queremos incidir. En referencia al punto de inflexión, llamamos a esa mitad el pasado, pues es a partir de la integración del conocimiento adquirido durante este tiempo, que emergen las ideas y conceptos que dan forma a el futuro, que corresponde al tiempo que invertimos en convertir el bagaje técnico y cultural adquirido hasta entonces en una propuesta que responde a los objetivos definidos previamente.

Dentro de este pasado se encuentran las primeras tres etapas del círculo de diseño:

1. Introducción. El objetivo principal a alcanzar en este primer estado es generar confianza entre los participantes. Esto se logra por medio de su vinculación dentro del contexto de trabajo. Los juegos, las dinámicas grupales y otras herramientas lúdicas pueden ayudar a derribar las barreras psicosociales entre los diferentes participantes, y abrir vías para que se apropien del proceso, permitiendo enmarcar la problemática u oportunidad original en una relevante para sí mismos (ver imagen 1).



Imagen 1. Los asistentes al primer Diplomado de Diseño Industrial de Objetos hacen explícitas sus ganas de colaborar, compartiendo técnicas y objetivos para la creación de series cortas de productos que denoten las habilidades artesanales y de diseño de los participantes. Centro de las Artes de San Agustín, 2015.

La capacidad de un grupo para autogestionarse suele estar relacionada con la existencia de una atmósfera de trabajo agradable, en la que los participantes se sientan incluidos, dentro de un ambiente horizontal que facilite el libre intercambio y con la libertad para colaborar y opinar respetuosamente.

2. Investigación. Una vez armado un equipo funcional es mucho más fácil reunir los recursos necesarios para comenzar, definir la dirección a seguir y procurar información que nos otorgue un mejor entendimiento de la situación actual.

En este momento es importante generar empatía por los miembros del equipo, potenciales consumidores y demás personas involucradas en el proyecto. La evidencia que se vaya encontrando deberá ser catalogada y documentada, pues corresponde a la fundamentación de los resultados esperados.

3. Análisis. En función de la información recuperada, procedemos a evaluar su relevancia mediante diferentes filtros que permiten entender y dar sentido a la problemática identificada. Conectando datos, comparando hallazgos, generando categorías y reagrupando acontecimientos construimos una visión crítica, más amplia, completa (ver imagen 2). Esta etapa concluye en el momento que contamos con una idea clara de lo que queremos hacer, criterios definidos, un público objetivo y, si no una estrategia de acción, al menos los indicios de que eventualmente podremos llegar alcanzar el objetivo deseado.



Imagen 2. Explorar las múltiples consideraciones de un proyecto mediante la diagramación de los elementos y las relaciones entre estos puede ayudar a entender mejor las coherencias estructurales del sistema donde se pretende incidir. Proyecto BICI.ON dentro del taller de innovación social 2017-2.

El punto de inflexión

Al principio puede ser que no nos demos cuenta. A veces sucede entre sueños, cuando hablamos con un amigo, en un concierto o mientras leemos un libro. Es, sin embargo, fundamental estar atento para atrapar los estímulos correctos y no dejarlos escapar. El punto de inflexión puede considerarse como una epifanía cuya magnitud está relacionada, por un lado, con la cabalidad con que hayamos entendido el problema y, por otro, con la sinceridad con que logremos comunicar el conocimiento adquirido y traducirlo en pautas para la acción, por medio de un concepto, por ejemplo.

El paso de la primera mitad del círculo de diseño social a la segunda es quizá uno de los mayores secretos y coincidencias entre los diseñadores: requiere de la capacidad para convertir las ideas en conceptos. Conciliar el análisis con la síntesis es un momento crítico, pues la consistencia del proceso entero depende en gran manera de la calidad de los conceptos construidos al cruzar el punto de inflexión (ver diagrama 6).



Diagrama 6. El punto de inflexión.

La pertinencia de este momento, en el que dos neuronas hacen sinapsis, en el que un concepto cobra sentido, en el que conectamos forma y contenido en un mismo ente, nos permite caracterizar la existencia del estado de confusión (Markova, 2015). A diferencia del punto de inflexión –cuya duración es prácticamente ínfima, pues sucede en un abrir y cerrar de ojos–, el estado de confusión corresponde al tiempo en el que sorteamos, combinamos y le damos sentido al conocimiento adquirido, generalmente resultante de una etapa divergente y previa a una convergente. Este puede durar meses, o incluso años y es por eso que es un estado y no un punto (ver diagrama 7).



Diagrama 7. El estado de confusión.

Este estado, lejos de ser una amenaza para el proyecto, nos permite entender al diseño como una sucesión continua de fases convergentes y divergentes, dentro de las cuales solemos encontrar las respuestas más inusuales. Al ordenar ideas, combinar expectativas y distinguir prioridades nos será más sencillo comunicar nuestras intuiciones y juntos elaborar alternativas para continuar con el proceso.

Una propuesta a futuro

Según Mihaly Csikszentmihalyi (2000), la creatividad es la emoción que nos permite innovar y su ejercicio incrementa la felicidad, lo que nos hace disfrutar de las actividades que realizamos, pero que también nos hace ser más productivos y saludables (Desmet, 2013).

El bagaje cultural y todas aquellas experiencias previas que nos hacen ser quienes somos están relacionadas con la creatividad, el ingenio y la técnica; de manera que es a través de éstas que conseguimos materializar nuestras ideas. A continuación, una vez cruzado el punto de inflexión, se invierte el sentido de la lógica en el algoritmo. A partir de aquí no hay marcha atrás, nos encontramos en el futuro, al que corresponden las tres etapas restantes del círculo.

4. Síntesis. Componemos, convertimos el estímulo en significado. En este estado el objetivo es hacer tangible el conocimiento y comenzar a materializar nuestras ideas, ya sea en maquetas de trabajo, en prototipos u otros artefactos que nos permitan poner a prueba las consideraciones de nuestras propuestas. Aquí convertimos nuestro entendimiento del sistema estudiado en una intención colectiva, ya sea a través de la transformación material o mediante el reacomodo de los elementos previamente existentes en un contexto (ver imagen 3).



Imagen 3. La transformación del material –en este caso, de la espuma– nos ayuda a hacer tangibles los pensamientos. Es un primer acercamiento a la tridimensionalidad de los objetos. Primer Diplomado de Diseño Industrial de Objetos, CaSa, UNAM, 2015.

Para facilitar el tránsito por esta etapa, procuramos ejercicios convergentes en los que debemos estar conscientes de que pocas veces logramos construir algo correctamente a la primera oportunidad, por lo que es necesario hacer varias pruebas antes de construir una versión final. Con práctica y paciencia conseguiremos soluciones cada vez más elaboradas técnicamente, que resuelvan las problemáticas de maneras más eficientes; soluciones más robustas, que aseguren mejores respuestas o acerquen los beneficios obtenidos a poblaciones cada vez mayores.

5. Aplicación. Definida la solución y construido un potencial satisfactorio, procedemos a verificar si existe una relación asertiva entre el impacto esperado y los resultados de nuestra maqueta, prototipo o simulador, una versión beta que podemos poner a prueba, y socializar así los resultados alcanzados, permitir la validación y obtener retroalimentación (ver imagen 4).

Dentro de este estado intentamos observar, valorar y entender cómo interactúa nuestra propuesta con su contexto con el objetivo de identificar qué funciona y qué tiene que mejorarse. Mientras menos tardamos en confirmar nuestros aciertos o desechar decisiones fallidas más recursos ahorraremos. Ésta también es una muy buena oportunidad de vincularnos con nuevos aliados estratégicos que puedan ayudarnos a llevar a cabo, y más lejos, nuestras intenciones.



Imagen 4. La implementación de las propuestas de diseño en contextos reales no sólo permite socializar los productos diseñados, sino que también abre la posibilidad para reflexionar acerca de los resultados alcanzados y la reacción del público. Peatoniños, colaboración entre el Laboratorio para la Ciudad y Diseño de Experiencias, 2017-1.

6. Reflexión. Corresponde, sobre todo, al ejercicio de abrirnos a la dimensión ética del por qué diseñamos. Involucra, por un lado, rendir cuentas de lo acontecido, comunicar los resultados del proyecto, y, por el otro, contrastar las expectativas originales de los participantes con respeto a la ejecución final.

El proceso de reflexión es básico para aprender y no volver a cometer los mismos errores en el futuro, al mismo tiempo que busca abrir nuevos canales para mantener el proyecto vivo y la posibilidad de realizar una siguiente iteración del proceso, retomando las fortalezas y depurando las incoherencias.

Un final sin final

Entender el proceso de diseño como una continua evolución nos permite concebir nuestra profesión como una búsqueda inagotable de variables, criticables y perfectibles, para generar nuevas versiones, cada vez mejores, de nuestras intenciones. Es el principio básico a través del cual aspiramos al perfeccionamiento y no a la perfección: cuando disfrutamos, cuando combinamos, cuando enfocamos todas nuestras energías en el continuo proceso de construcción, desconstrucción y reconstrucción.

En el punto final evaluamos si queremos continuar en el proceso: una vez terminado el círculo, no nos queda más que despedirnos o volver a empezar. Esta decisión deberá considerar a todos y cada uno de los participantes, pues sólo quienes concilien la continuación de un proyecto de manera intrínseca serán los que realmente le echarán ganas a las diferentes actividades que conlleva trabajar colaborativamente. Sólo entonces valdrá la pena y lograremos antepornemos al futuro, construyéndolo.

Referencias

  • Csikszentmihalyi, M. (2000). Fluir. Una psicología de la felicidad (8a ed.). Córcega, Barcerlona: Editorial Kairós.
  • Desmet, P. y Pohlmeyer A. E. (2013). Positive design: An introduction to design for subjective well-being. International Journal of Design, 7(3), 5-19. Recuperado de: https://pdfs.semanticscholar.org/c937/c1ada7f29ba64ab79b898d8ebe4d02c66d67.pdf.
  • Elizalde, A. (2003). Desarrollo humano y ética para la sustentabilidad. México, D.F.: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Recuperado de: http://www.deliberaweb.com/dades/documents/497/1272915541.pdf.
  • Illich, I. (1978). La convivencialidad. Recuperado de: https://www.ivanillich.org.mx/convivencial.pdf.
  • Kolb, D. (1984). Experiential learning: Experience as the source of learning and development. New Jersey: FT press.
  • Markova, D. y McArthur A. (2015). Collaborative intelligence. Thinking with People Who Think Differently. Nueva York, NY: Spiegel & Grau.
  • Ortiz, P. (1994). El Sistema de la Personalidad. Lima: Orión.



Recepción: 16/11/2018. Aprobación: 10/12/2018.

Vol. 20, núm. 1 enero-febrero 2019

Diseño de libro pop-up como ventana
a la arquitectura ecuatoriana

Gonzalo Abraham Viñán Carrasco, Luis Arturo Alemán Mendoza y Rodrigo Wilmer Sabando Bastidas Cita

Resumen

El presente trabajo tiene como objetivo describir el proceso de diseño de un libro recreativo pop-up sobre los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, para el fortalecimiento de los conocimientos culturales en estudiantes de educación básica. El pop-up como técnica de construcción de piezas móviles de papel sirve para crear imágenes en movimiento, que estimulan la atención y promueven la imaginación de los niños.

El proyecto se abordó en tres fases. En la primera se aplicó una entrevista y se llevó a cabo la observación del participante para identificar el nivel de conocimiento de los docentes y alumnos sobre la historia de los monumentos; asimismo, se constató la situación actual de los siete monumentos edificados en diferentes puntos de la ciudad. En la segunda fase se desarrolló el proceso de diseño, la estructuración del brief, bocetaje, mecanismo, digitalización y prototipo. En la tercera fase se aplicó la validación, evidenciando que el uso de libros pop-up en niños de educación básica es un recurso didáctico que mejora el nivel de concentración, estimula la imaginación y genera un aprendizaje integral sobre el tema de los monumentos; así, el uso metodológico de esta técnica fortalecerá la identidad ciudadana.
Palabras clave: pop-up, diseño gráfico, monumentos, ilustración, educación.

Design of a pop-up book as a window on the Ecuadorian architecture

Abstract

The aim of this work is to describe the design process of a pop-up recreational book about the monuments of Santo Domingo city, Ecuador, for the strengthening of cultural knowledge in basic education students. Pop-up as a construction technique for moving paper parts is used to create moving images that stimulate attention and promote children’s imagination.

The project was addressed in three phases. In the first one an interview was applied and a participant observation was undertaken to identify the level of knowledge of the teachers and students on the monuments’ history and the current situation of the seven monuments built in different parts of the city. In the second phase, the design process was developed: brief structuring, sketching, mechanism, digitization and prototype. In the third phase, validation was applied, showing that the use of pop-up books in children of basic education is a didactic resource that improves the concentration level, stimulates the imagination and generates an integral learning on the monuments theme. Therefore, the methodological use of this technique will strengthen the identity of citizens.
Keywords: pop-up, graphic design, monuments, illustration, education.

Introducción

Ecuador es un país sudamericano dividido en 24 provincias, una de ellas es Santo Domingo de los Tsáchilas, que forma parte de la región costa. Su capital es la ciudad de Santo Domingo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), de acuerdo con el censo del 2010, cuenta con 241, 972 habitantes.

Figura 1. Vista panorámica de la ciudad de Santo Domingo desde el Cerro Bombolí.
Fuente: http://www.santodomingo.gob.ec/situación/.

En la ciudad de Santo Domingo existen siete monumentos que son considerados parte del patrimonio tangible y que por situaciones de trascendencia histórica se han constituido como parte importante de su entorno social y cultural. Los monumentos cada día se deterioran por las condiciones climáticas de la zona, falta de mantenimiento y uso inadecuado por parte de usuarios, con ello se desvanece parte de la historia e identidad de la ciudad, que debe ser trasmitida de generación en generación a través del proceso de enseñanza-aprendizaje en niños de educación básica.

En el sector educativo, la malla curricular de educación general básica emitida por el Ministerio de Educación en 2010, en el bloque curricular “Mi ciudad, mi pueblo”, dispone: “Describir a las personas que habitan en la ciudad o pueblo, por medio del reconocimiento de sus características culturales, edad y otras particularidades que hacen distintiva a la localidad”. Por ello es necesario rescatar y difundir parte de la identidad de la ciudad a través de un libro pop-up dirigido a los estudiantes de tercer año de educación básica, quienes serán el puente trasmisor de este conocimiento hacia sus familias, para generar sentido de pertenencia hacia la ciudad.

Al realizar una revisión sobre los antecedentes científicos del objeto de estudio se encuentra como referente al autor Calle (2013) con su tesis titulada Libro Pop-up: usando el cuento como material didáctico para el taller ”todos ganamos con la inclusión, de la escuela de ciudadanía TÚ DECIDES, en la que señala como resultados positivos del uso de libros móviles que brindan un lenguaje divertido y que en cada página toman formas creativas, lo que logra captar la atención del niño y mejorar su entendimiento.

Asimismo, Bermeo Parra (2016), en su tesis titulada Diseño de material didáctico con técnica Pop-up como material educativo de la fauna endémica de las islas Galápagos, menciona como conclusiones importantes que el libro pop-up se convierte en una herramienta de alto impacto, ya que su imagen gráfica captura la atención y facilita la enseñanza y el aprendizaje dentro de un contexto educativo, al mismo tiempo que es estimulante porque permite adquirir nuevos conceptos, habilidades y actitudes para el aprendizaje y desarrollo intelectual de los estudiantes.

Así, los libros didácticos son muy importantes para que las personas interactúen con el conocimiento, ya que los diseños de los mismos pueden permanecer en la memoria de quienes logran como espectadores transformarse en participantes activos de su aprendizaje (Fernández, Valero y Martínez, 2012). Esto y el hecho de que la literatura infantil es un excelente medio para promover la educación intercultural son la base de la interrogante que aborda nuestro estudio: ¿cómo elaborar un libro recreativo pop-up sobre los monumentos edificados de la ciudad de Santo Domingo, para el fortalecimiento de los conocimientos culturales en los estudiantes de educación general básica?

Se propone que el libro recreativo pop-up, además de ser un referente didáctico para los estudiantes de educación básica, también puede contribuir a preservar, valorar, fomentar y difundir los monumentos y su valor histórico como parte de la identidad cultural de la ciudad para garantizar un legado a futuras generaciones. De esta forma, se pretende que los conocimientos obtenidos durante la investigación aporten al ámbito educativo, así como la creación de materiales recreativos y didácticos que fortalezcan el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes de educación general básica.

Por lo tanto, este trabajo se centra en describir el proceso de diseño de un libro recreativo pop-up sobre los monumentos edificados de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, para el fortalecimiento de los conocimientos culturales de los estudiantes de educación básica. De manera específica, hay tres objetivos: 1) caracterizar la situación actual de los monumentos de la ciudad de Santo Domingo; 2) determinar un tipo de ilustración que sea de fácil interpretación para los alumnos de tercer año de educación básica; y 3) diseñar un libro pop-up aplicando técnicas de ilustración e ingeniería del papel.

Ingeniería de papel en el diseño de un libro pop-up

El papel es uno de los soportes primordiales para la realización de materiales didácticos, es la materia prima más asequible para jugar, escribir, dibujar y se ha convertido en fuente principal de la comunicación gráfica (Blasco, 2016). Existen diversas técnicas para manipular este soporte. Una de ellas es la ingeniería de papel que hace referencia “al diseño y creación de mecanismos de papel dispuestos en los libros móviles” (Serrano, 20154178). Estos mecanismos consisten en elaborar estructuras volumétricas de papel mediante técnicas de corte, doblado y pegado, para animar las ilustraciones y escenas creadas sobre un determinado contenido.

Un libro móvil o pop-up es una publicación de tipo editorial basado en imágenes tridimensionales, las cuales se arman al abrir las páginas del libro, también contiene mecanismos que permiten su movilidad e interacción con el usuario como lengüetas, texturas, solapas, ruletas y pestañas, empleadas como recursos para presentar didácticamente textos e imágenes complementarias para la comprensión y estimulación de la imaginación sobre un contenido determinado (García, 2018).

Figura 2. Ejemplo de página de libro pop-up.

La técnica del pop-up cautiva a creativos, arquitectos, diseñadores, artistas y especialmente a niños, mostrando cómo el papel plegado y la interactividad con el mismo pueden aportar significados y transmitir ideas sobre diversos contenidos, lo que lo convierte en un elemento diferenciador durante la comunicación (Samara, 2004).

Dicha técnica se caracteriza principalmente porque su soporte es el papel; cuando se despliegan o se abren páginas de una publicación cobra forma una ilustración, pasa de lo bidimensional a lo tridimensional. Por otro lado, la animación de los personajes ilustrados estimula la imaginación del lector, y elementos como lengüetas, solapas o ruletas le permiten complementar la imagen con información relevante sobre la temática abordada.

En cuanto a su estructura existen cuatro tipos de pop-up, el de 90º, 180º, 360º y diorama. Para este estudio se emplea el de 180º, en el cual las cubiertas se abren y quedan planas, como se muestra en la figura 2, y la ilustración adquiere una vista en tres dimensiones. Asimismo, se agregan mecanismos para la lectura de datos complementarios sobre la publicación.

Figura 3. Ejemplo de ingeniería del papel en el desarrollo de libro pop-up.

Proceso del desarrollo del libro pop-up

En la primera fase de investigación se recopilan todos los requerimientos necesarios del cliente, del público y del contexto de exploración, para entender cómo codificar los objetos de diseño (Pontis, 2016). En la segunda fase se realiza el brief, que consiste en realizar un documento con las especificaciones oficiales sobre el encargo de diseño que solicita el cliente, deben especificarse los objetos de diseño que solicita, definir las características, el público destinatario, el contexto de implementación, entre otros (Godoy, 2016).

Con los requerimientos establecidos se procede a la acción de bocetear, que consiste en realizar propuestas gráficas sobre papel tanto de los personajes y diagramación de texto e imagen. Luego se crea el mecanismo del libro pop-up (considerando las estructuras desplegables y los elementos complementarios como lengüetas, ruletas y solapas); con esta información se realiza el machote, que es el documento que guía en la digitalización, empaquetado e impresión hasta lograr el prototipo final.

Relación entre patrimonio cultural y comunicación visual

En Ecuador el patrimonio se ve sustentado por el reglamento general a la Ley de Patrimonio Cultural del 19 noviembre de 2004. En su artículo 4 literal A dispone lo siguiente: “Investigar, conservar, preservar, restaurar, exhibir y promocionar el patrimonio cultural en el Ecuador.”

Los monumentos que se encuentran en Santo Domingo tienen un valor patrimonial, ya que narran parte de la historia y desarrollo de la ciudad desde la colonización hasta su provincialización. Se trata de bienes inmuebles que componen realizaciones de carácter arquitectónico o de ingeniería, u obras de escultura colosal siempre y cuando sigan la línea histórica, científica, artística o social (López, 2014). Adquieren trascendencia cuando la estructura física es testimonio de cultura, identidad y construye o expresa testimonios hacia la sociedad. Así, las creaciones arquitectónicas no sólo comprenden grandes creaciones, sino también obras modestas que con el tiempo han adquirido valor patrimonial.

Por otra parte, la comunicación visual se refiere a la forma de expresarse mediante imágenes. Asimismo, se considera a las piezas de diseño como un discurso que se manifiesta mediante signos lingüísticos, icónicos y cromáticos, codificados para un fácil entendimiento por parte de la audiencia (Gamonal y García, 2015).

El patrimonio expresado en los monumentos traspasa fronteras y con el paso del tiempo va creciendo su importancia dentro de una sociedad más globalizada. Si la comunicación es realizada mediante elementos lúdicos como los libros tridimensionales pop-up, se podrá llevar a cabo una mejor asimilación de la información (Blasco, 2016: 56) sobre la historia de cada monumento de la ciudad, ya que cuando el estudiante interactúe directamente con el libro móvil se sentirá implicado con el diseño, logrando trasmitir un mensaje que perdurará en el usuario receptor.

Sin la comunicación y sus características visuales, sería difícil poder expresar un significado relevante aparte de los ya conocidos; el observador necesita información que le genere el interés deseado para saber más del significado de cada monumento, su historia, su razón de estar ahí e incluso su valor cívico.

Respecto a la valoración, la UNESCO establece ciertas normativas que indican que los bienes patrimoniales no sólo son valiosos como tal, sino que, también su entorno es una parte importante del elemento monumental o arquitectónico que se encuentre en el sitio y que debe ser aprovechado como recurso de comunicación visual.

Metodología

El estudio se basa en el enfoque cualitativo. Con ello se pretende entender de mejor manera los fenómenos que se presentan en las distintas aulas de clase con los estudiantes de tercer año de educación general básica, explorando sus experiencias e intereses. Se emplea la investigación-acción, ya que se acerca al objeto de estudio de manera directa y práctica, proporcionando una solución al problema presentado (Elliott y Pérez, 1990: 82). De esta manera, permite analizar el conocimiento que tienen los estudiantes y docentes acerca de los monumentos edificados de Santo Domingo de los Colorados y codificar un libro pop-up acorde a las necesidades educativas.

La muestra del estudio está segmentada de forma no probabilística por conveniencia; se seleccionaron dos grupos de estudiantes de tercer año de educación general básica de una institución fiscal y otra particular que tiene convenio con la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Sede Santo Domingo. Lo anterior hizo viable que la investigación de campo estuviera dirigida hacia 193 estudiantes: 40 estudiantes del tercer año de educación básica de la Unidad Educativa Particular Santa María de la Trinidad y 153 estudiantes de tercer año de educación general básica de la Unidad Educativa Fiscal Hortensia Vásquez. Las técnicas e instrumentos de recolección de datos fueron la entrevista en profundidad, observación participante y análisis documental.

La entrevista en profundidad permitió obtener datos mediante diálogos entre el entrevistado y el investigador a través de un listado de temas sobre patrimonio cultural, monumentos de la ciudad de Santo Domingo, educación y didáctica, y libro pop-up. Estuvo dirigida a docentes y representantes del departamento de Arte y Cultura del GAD Municipal de Santo Domingo, historiadores y escritores, para conocer qué expectativas tienen del uso del libro didáctico y de su implantación en las aulas.

La observación participante proporcionó datos sobre las actitudes de los estudiantes al interactuar con un libro didáctico pop-up y permitió obtener cualidades conductuales que afirman la necesidad de realizar este producto editorial; de igual forma, se determinó el estilo ilustrativo acorde con la edad, tipo de formato, tamaño y características básicas que debe cumplir el documento para su aplicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El instrumento utilizado se basó en una ficha que identifica el tipo de ilustración adecuado a la edad, especificaciones físicas de la publicación y demás requerimientos necesarios para configurar el libro.

También se aplicó una observación participante a los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, en la cual se determinó su estructura general (vista del entorno, acceso, calle, redondel, parque), fotografía de diferentes planos, elementos de complemento (ambientación, valor histórico, placa informativa) y material de construcción, con la finalidad de seleccionar los monumentos que prestan las condiciones históricas, culturales e identitarias para formar parte del libro.

Adicionalmente, se aplicó el análisis documental con la finalidad de extraer datos de documentos como libros, folletos y videos sobre la historia de los monumentos edificados en la ciudad de Santo Domingo de los Colorados, lo cual aportó información de cómo se ha manejado el tema en las instituciones educativas y en el municipio. Estos datos fueron registrados en fichas de extracción de notas.

Los instrumentos aplicados fueron previamente validados por dos profesionales en el ámbito de la educación, antropología y patrimonio cultural. El primero labora dentro del Departamento de Arte y Cultura del GAD Municipal de Santo Domingo, el segundo es docente universitario en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Sede Santo Domingo.

Resultados

Los resultados obtenidos se plantean en tres fases que permitieron estudiar con mejor entendimiento los problemas que se encontraron así como sus soluciones (ver tabla 1).

Tabla 1. Matriz de relación entre objetivos y resultados.

Objetivos Resultados
1. Caracterizar la situación actual de los monumentos de la ciudad de Santo Domingo. 1. Diagnóstico sobre la situación actual de los monumentos de la ciudad de Santo Domingo.
2. Determinar un tipo de ilustración que sea de fácil interpretación para los alumnos de tercer año de educación general básica. 2. Identificación de un tipo de ilustración de fácil interpretación para los alumnos de tercer año de educación general básica.
3.Diseñar un libro pop-up aplicando técnicas de ilustración e ingeniería del papel. 3. Diseño de un libro pop-up aplicando técnicas de ilustración e ingeniería del papel.

Nota: Los resultados se redactan en forma ordenada a partir de la siguiente


Diagnóstico sobre la situación actual de los monumentos

Como parte del diagnóstico, se aplicó la entrevista en profundidad a siete personas relacionadas con educación (estudiantes y profesores), antropología, historia de la ciudad y patrimonio cultural. Asimismo, se realizó la observación de los monumentos con la finalidad de establecer la situación actual a nivel físico, histórico e identitario. Dentro de la entrevista, la pregunta de mayor relevancia fue: “¿Considera usted que promover el estudio de los monumentos edificados contribuirá en el crecimiento del conocimiento cultural de los niños de la ciudad de Santo Domingo?” (ver tabla 2).

Tabla 2.Resultados de una pregunta aplicada en la entrevista en profundidad.

¿Considera usted que promover el estudio de los monumentos edificados contribuirá en el crecimiento del conocimiento cultural de los niños de la ciudad de Santo Domingo?
Número de entrevistado Respuesta
1 Sí porque mediante los monumentos se puede rescatar la historia y proceso de crecimiento de la ciudad. Este contenido actualmente no se aborda en el aula.
2 Totalmente de acuerdo porque contribuirá de forma didáctica con un material que actualmente no se dispone, y por ello no se aborda este tema importante en la formación del eje de identidad ciudadana.
3 De acuerdo[,] porque fortalece el sentido de pertenencia e identidad. Adicional se motiva al municipio a trabajar en el mantenimiento de estos espacios culturales.
4 Cada monumento relata características de un período determinado de la colonización, cantonización y provincialización, por ello es fundamental difundirlo en las aulas.
5 Los monumentos son espacios de historia y es necesario difundirlo[s] mediante productos editoriales que los niños puedan decodificarlos y difundirlo[s] en su grupo familiar.
6 Como estudiante de educación básica en la asignatura de Estudios Sociales no se pudo tratar el tema de los monumentos de Santo Domingo.
7 Mis abuelitos me han hablado sobre los monumentos, pero en la escuela la profesora no ha dado clases de este tema.

Nota: esta pregunta es la más importante de la entrevista en profundidad, por ello se colocan las respuestas textuales.

Santo Domingo es una ciudad llena de tradiciones y atractivos, por lo que para el sector educativo surge la necesidad de tener algún tipo de material didáctico que contribuya en el conocimiento de la historia y la procedencia de los diferentes monumentos que se encuentran en la ciudad, fomentando el sentido de pertenencia en los niños y por medio de ellos hacia sus familias. Se resaltan los monumentos Abraham Calazacón, El Colono, Indio Colorado que fueron fundamentales en la colonización, cantonización y provincialización.

Actualmente, como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, no se dicta dicho contenido; y desde la perspectiva de los entrevistados es fundamental para fortalecer la identidad ciudadana, ya que cada monumento relata características fundamentales de un período determinado de la colonización, cantonización y provincialización de Santo Domingo, Ecuador.

Posterior a la entrevista, se aplicó la observación de los siete monumentos, entre los cuales se encuentran tres patrimoniales y cuatro edificados ubicados en diferentes puntos geográficos de la ciudad, permitiendo recolectar información sobre su morfología espacial y ambiental para plasmar sus características visuales más importantes en el libro didáctico pop-up. Se detalla la lista de monumentos que fueron objeto de la observación (ver figura 4):

  • Monumento Indio Colorado
  • Monumento al Colono
  • Monumento Sueño de Bolívar
  • Monumento Monseñor Emilio Lorenzo Stehle
  • Monumento Abraham Calazacón
  • Monumento Jaime Roldós y Martha Bucaram
  • Monumento Virgen del Rosario

En cada monumento se aplicó una observación basada en parámetros como vista del entorno, acceso, ambientación, valor histórico, placa informativa, materiales de construcción. La observación participante realizada permitió determinar que los monumentos edificados que actualmente forman parte del ornato de la ciudad no poseen la atención requerida, a pesar de que algunos de ellos tienen décadas de existencia. Las instituciones que deben encargarse de preservar y fomentar su historia no cuentan con un organismo que se dedique a su difusión y mantenimiento, por lo que dejan en el olvido estos referentes simbólicos que necesitan ser difundidos didácticamente para fortalecer el sentido de pertenencia de los habitantes y más aún de los niños a quienes está dirigido el libro pop-up.


Figura 4. Fotografía de los siete monumentos en los cuales se aplicó la observación.

Identificación del tipo de ilustraciones acorde a niños de educación general básica

Para elaborar un libro pop-up se realizó una segunda observación participante que determinó qué tipo de ilustraciones son las adecuadas para la comprensión por parte de los estudiantes de educación general básica, para esto se estipuló que las instituciones educativas (fiscal y particular) utilizan libros didácticos de diferentes editoriales, pero con un mismo recurso gráfico que son las ilustraciones infantiles. En la tabla 3 se presentan las características gráficas que se han obtenido para establecer como eje la elaboración del libro pop-up sobre los monumentos edificados en la ciudad de Santo Domingo.

Tabla 3. Ilustraciones de libros educativos para instituciones educativas.

Mediante las observaciones y el análisis de cada libro didáctico de los niños de educación básica, se pudo evidenciar que las publicaciones cuentan con una estructura que se enfoca principalmente en presentar ilustraciones con trazos orgánicos, cada página se compone de texto que refuerza la ilustración. El asunto es representado mediante la interacción con los personajes en las ilustraciones, ambientación y aspectos de la comunicación; se usan colores vivos y alegres y su contenido complementa lo que el texto narra. El problema radica en que los libros son de tipo bidimensional, lo que hace que el niño pierda interés.

Aproximación a la propuesta

Para la elaboración del libro pop-up se emplearon ilustraciones infantiles basadas en lápices de colores, así como el uso de software para dar tratamiento detallado a las imágenes en relación con su referente. Se cuidaron los aspectos de diagramación y tipografía para que sea legible e inteligible por parte del lector. También, en cuanto al código cromático, se hace uso de primarios y complementarios, que definen el entorno de las páginas como del monumento volumétrico dentro del formato propuesto. Las ilustraciones que se elaboraron se basan en referentes reales siguiendo un proceso de interpretación de dichos monumentos para que los estudiantes puedan asociar las ilustraciones con la realidad (ver figuras 5 y 6).



Figura 5. Bocetos e ilustraciones de monumento elaborados a partir de los resultados de los libros utilizados por parte de las instituciones educativas.

Cada monumento presenta un mismo estilo ilustrativo que está compuesto por trazos orgánicos con el uso de pínceles digitales, ya que el objetivo es que las imágenes sean un complemento narrativo (Dalley y Ibeas, 1992). Por lo cual, el libro pop-up es de fácil entendimiento en cuanto a sus elementos que decoran las páginas y sus mecanismos.

Propuesta de libro pop-up aplicando técnicas de ilustración e ingeniería del papel

Como lo afirma Parra (2016) tanto los mecanismos como las ilustraciones se transforman en una herramienta de mayor impacto, dado que las imágenes gráficas capturan la atención y facilitan la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes a quienes está dirigido el proyecto. Los monumentos presentados en el desarrollo de la propuesta han sido seleccionados mediante el análisis de los resultados 1 y 2, sus características contribuyeron en la creación de concepto, ilustración, diagramación y mecanismo del libro pop-up.

Como punto de partida para el diseño del libro se hace una selección del contenido, y los diferentes monumentos con sus elementos que lo rodean, como redondel, parque, pileta, avenida, etcétera. En esta fase, los bocetos son realizados a mano alzada para poder configurar el mensaje propuesto (ver figura 6). Posteriormente se realiza el boceto a color, digitalización y creación de mecanismo para el diseño del prototipo (ver figura 7).



Figura 6. Ejemplo de proceso de bocetaje de los monumentos.



Figura 7. Ejemplo de proceso de bocetaje a color, digitalización y creación de mecanismo.

En la tercera etapa, ya con todos los recursos diseñados, se realiza el armado del libro pop-up sobre los monumentos edificados, enfatizando en la creación de un ambiente que refleje características identitarias de la ciudad (ver figura 8).



Figura 8. Acabados de los monumentos con técnica pop-up.

La interpretación de los monumentos patrimoniales y edificados tiene relación con los elementos propuestos en el objetivo 2, en el que se detalla la cromática con colores primarios, técnica digital y estilo infantil. De esta manera, se evidencia la simbiosis, un recurso dialógico en el cual el texto necesita de la imagen y la imagen del texto; así, tomando en cuenta el referente real que se encuentra técnicamente sustentado por su historia, dentro del contexto educativo ayuda a estimular y adquirir nuevos conceptos, habilidades y actitudes para el aprendizaje y el desarrollo intelectual.

Los elementos conceptuales y formales se encuentran presentes en cada parte del proceso de las ilustraciones, llegando al punto final del mecanismo que será complementado con su respectivo texto.

Cada monumento presenta un mismo estilo ilustrativo que está compuesto por trazos orgánicos con el uso de pínceles digitales, ya que el objetivo es que las imágenes sean un complemento narrativo (Dalley y Ibeas, 1992); por lo cual, el libro pop-up es de fácil entendimiento en cuanto a los elementos que decoran las páginas y sus mecanismos. Esta fase de creación de los monumentos con base en las referencias reales es idónea para los alumnos de educación básica, ya que a esa edad les permite visualizar con más detalle los rasgos y diferencias que contiene cada página y a su vez poder ver la referencia real de la cual se han obtenido las ilustraciones.

Como lo afirma Parra (2016), tanto los mecanismos como las ilustraciones se transforman en una herramienta de mayor impacto, dado que las imágenes gráficas capturan la atención y facilitan la enseñanza y aprendizaje de los estudiantes a quienes está dirigido el proyecto.

Validación de la propuesta

Se realizó la validación mediante un testeo dirigido a profesionales y estudiantes que aportaron con su conocimiento para dar una valoración sobre la elaboración del libro pop-up. Los parámetros considerados fueron calidad gráfica, corrección estilística y legibilidad como elementos de referencia y puntos de evaluación. Cada participante emitió un comentario cualitativo segmentado en cinco escalas: excelente, muy bueno, bueno, regular, insuficiente (ver tabla 3 y gráfica 1).

Tabla 3. Resultados de la validación.

Parámetros Excelente Muy bueno Bueno Regular Insuficiente Total participantes
Calidad Gráfica 22 3

25

Corrección estilística 20 3 2
Legibilidad 19 4 2




Figura 8. Acabados de los monumentos con técnica pop-up.

En la gráfica 1 se observa que la validación se aplicó a 25 personas (5 especialistas y 21 estudiantes de educación general básica), los resultados se encuentran en la escala de muy bueno y excelente, lo que constata que el libro pop-up presenta una información funcional: los participantes pueden leer y entender el contenido; su estilo de ilustración y sistema de armado son únicos y muy creativos para presentar el tema de los monumentos; el lenguaje icónico, cromático, tipográfico y diagramación presentan una alta calidad en su gráfica; lo que lo convierte en una herramienta didáctica e interactiva que fortalece el proceso de enseñanza-aprendizaje sobre el tema de la identidad y cultura de Santo Domingo.

Conclusiones

El proceso de recolección de información de los monumentos de Santo Domingo permite entender el propósito de su creación y asociarlos con la cultura para que la sociedad entienda que son parte de la historia de la ciudad. Los monumentos que están considerados en el proyecto han sido intervenidos de distintas maneras, siendo objeto de manipulaciones que en algunos casos han deteriorado su imagen, como consecuencia, los habitantes han perdido el interés de conocer sobre su verdadera historia y valor cultural.

Las técnicas y procesos de ilustración han sido esenciales para que los niños de las unidades educativas puedan asociar el monumento real con la imagen que se encuentra en el libro pop-up, siendo, de esta manera, una interpretación de la realidad que estimula la imaginación y que es de fácil entendimiento para los estudiantes de educación básica.

El mecanismo ergonómico de armado es de 180 grados, lo que aumenta el impacto de recepción y decodificación del mensaje dado que la construcción de cada imagen durante la lectura del libro captura la atención y facilita la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes a quienes está dirigido el proyecto.

El libro pop-up tiene gran acogida por parte de los niños, los cuales consideran que el tener un libro didáctico llama la atención debido al tamaño y la fácil interacción con la información que se encuentra en las páginas, ya que la utilización de formas irregulares y orgánicas es importante para que pueda ser dinámico y entendible, lo que es acorde con sus necesidades educativas.

El libro pop-up como material didáctico tridimensional presenta texturas, lengüetas, discos móviles, volumetrías, que permiten en el receptor la captura espontánea de las imágenes, potenciando el proceso de enseñanza-aprendizaje con fines de identidad y promoción de la cultura y patrimonio de la ciudad de Santo Domingo.

Referencias

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Si te interesa saber más sobre el tema del pop-up




Recepción: 8/9/2017. Aprobación: 10/12/2018.

Vol. 20, núm. 1 enero-febrero 2019

Trazar el futuro: conservación ambiental,
aprendizajes y estilos de vida

Equipo editorial Cita


“…se durmieron con la música del dulce canto de Bregalad,
que parecía lamentar en muchas lenguas
la caída de los árboles que él había amado…”
Las dos torres, J. R. R. Tolkien

En el equipo editorial de la Revista Digital Universitaria quisimos iniciar este año con un número dedicado, en buena parte, a la relación ser humano-medio ambiente. El cómo influimos en nuestro entorno, de manera inconsciente o reflexionada, y cómo este se ve afectado, es una problemática actual que tiene un impacto tangible en nuestra vida y lo tendrá en el porvenir que construimos día a día con el conocimiento que tenemos de nuestro planeta, de lo que estamos provocando en él y de lo que podemos hacer para cambiarlo. Aunque dicha relación es el eje de este número, no dejamos de lado la esencia temática que nos caracteriza: innovación, cultura y docencia.

En este número se incluyen diez interesantes artículos. La sección Varietas se enfoca al cambio ambiental y las conductas encaminadas hacia el cuidado del entorno; los textos seleccionados van desde la conservación del ajolote, la contaminación por hidrocarburos en el Caribe mexicano, la aplicación de la microbiota de insectos en la agricultura, el tiempo, clima y fenómenos atmosféricos, hasta la salud y cultura alimentaria en México y las conductas encaminadas hacia el cuidado del medio ambiente. Los dos artículos de la sección Continuum educativo dan voz a los profesores universitarios al incluir en el primero una reflexión sobre el reconocimiento a los docentes, formas alternativas de enseñanza y una propuesta para fortalecerla; y, en el segundo, un planteamiento de un modelo novedoso y colaborativo que impacta los procesos de diseño social. En Universidades presentamos las imágenes ganadoras del concurso promovido por la codeic en torno a los “Espacios de aprendizaje”, cuyo objetivo fue que los estudiantes universitarios expresaran de manera gráfica los espacios donde mejor aprenden. Por último, en Caleidoscopio se aborda a fondo el proceso de elaboración de un libro pop-up sobre los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, diseñado con la intención de fortalecer el conocimiento y la identidad cultural de sus lectores.

En nuestro primer artículo, la utilización indistinta de los términos tiempo y clima es abordada por Vítor Manuel Torres Puente quien, con un enfoque especializado, nos explica que tiempo meteorológico es el estado actual de la atmósfera, mientras que clima es la variación media del tiempo atmosférico en períodos de 30 años o más. Así, a partir de estas dos definiciones expone otros tipos de variaciones climáticas que corresponden a varias escalas temporales, algunas con las que estamos familiarizados —al menos en teoría—, como el cambio climático, y otras que tal vez no sabíamos que existían, como las variabilidades intraestacional, interanual y climática. El autor expone qué origina estos fenómenos atmosféricos y cómo son estudiados y predichos.

En el artículo “El mítico monstruo del lago: la conservación del ajolote de Xochimilco” los autores nos confrontan con la realidad que vive el anfibio Ambystoma mexicanum, una especie representativa del territorio mexicano, ya que es endémica de la cuenca de México. A través de las perspectivas histórica, cultural, biológica y ecológica los autores nos sumergen en el interesante mundo de esta especie, que ha estado presente en el imaginario mexicano desde antes de la Conquista; que es capaz de conservar rasgos larvales, por lo que ha sido multiestudiado en diversos ámbitos de investigación, y que, lamentablemente, se encuentra en peligro de extinción por el deterioro de su hábitat, provocado por la expansión de los asentamientos humanos, la introducción de otras especies y el suministro de agua de mala calidad. Divulgar el conocimiento sobre este mítico monstruo del lago será pieza clave para su conservación.

Elber José Sandoval Herazo y Manuel Alejandro Lizardi Jiménez abordan el tema del Caribe mexicano, una zona relevante tanto económica como ecológicamente. El preservar sus manglares, arrecifes de coral y praderas de pastos marinos es vital debido a su importancia para la conservación de especies y el papel que juegan al mitigar el efecto de ciertos fenómenos naturales adversos. La estabilidad, de por sí delicada, de estos ecosistemas ha sido afectada en los últimos años por contaminación con hidrocarburos, especialmente la generada por asfalto. Los autores proponen que conocer el estado actual de contaminación por estos agentes en el Caribe mexicano será el punto de partida para proponer alternativas de remediación.

El artículo “Los microorganismos asociados a los insectos y su aplicación en la agricultura” nos adentra en un mundo microscópico de gran impacto en el futuro por sus aplicaciones en la agricultura: nos referimos a la microbiota asociada a insectos, ese conjunto de microorganismos —protistas, hongos, arqueas y bacterias— que viven en o sobre los insectos y que, a través de una coevolución de millones de años, beneficia a sus hospederos en aspectos como la nutrición y digestión; regulación de su fisiología y desarrollo; protección ante patógenos y sustancias nocivas, entre otros. Este fenómeno de coevolución en el caso de insectos y plantas hace que la microbiota tenga una aplicación tecnológica en la agricultura, con miras al incremento nutricional y fomento del crecimiento de los cultivos, así como la protección contra plagas.

Emmanuel Poblete Trujillo y Esperanza López Vázquez explican la relación entre la conducta sustentable —entendida como el conjunto de acciones encaminadas a la protección de los recursos naturales y socioculturales del planeta— con la intergeneracionalidad —es decir, la relación y los procesos de interacción que se da entre personas de diferentes generaciones y los procesos entre ellas—. Esta relación ha sido un tema poco explorado; sin embargo, los autores plantean la relevancia de comprender que las acciones y prácticas para mejorar y proteger nuestro medio ambiente son adquiridas, reguladas y modificadas desde el entorno familiar.

En el artículo “Salud y cultura alimentaria”, las autoras hacen una revisión de la cultura alimentaria en México y analizan su influencia en el estado de salud de la población. Asimismo, proponen la reformulación de estrategias y modelos de intervención dirigidos a atender los problemas de salud derivados de una inadecuada alimentación.

En la sección Continuum educativo Melchor Sánchez Mendiola nos invita a reflexionar sobre el trabajo de los docentes. Propone que se reconozca la docencia de calidad y se fomente una cultura que promueva el desarrollo educativo continuo de los profesores, a través de una serie de planteamientos que incluyen implementar programas de evaluación de la docencia, identificar a los jóvenes que tengan habilidades y motivación en el área educativa, así como establecer mecanismos de reconocimiento formal para aquellos docentes que destaquen en la labor educativa, entre otros aspectos.

En esta misma sección, Diego Alatorre Guzmán describe el “Círculo de diseño social”, un modelo de creación colaborativa en los procesos de diseño. Dicho modelo se alimenta de la capacidad de los participantes para, a través del trabajo colectivo, convertir lo imposible en ideas, las ideas en conceptos y los conceptos en soluciones concretas.

Continuando con las actividades que estimulan la imaginación y fortalecen la identidad colectiva invitamos al lector a conocer la obra de los ganadores del concurso de imágenes fijas y en movimiento: “Espacios de aprendizaje del alumnado de la unam”, promovido desde la codeic. Asimismo, Julio Saavedra comparte con nosotros su experiencia como uno de los organizadores de este concurso.

Para finalizar, Gonzalo Abraham Viñán Carrasco, Luis Arturo Alemán Mendoza y Rodrigo Wilmer Sabando Bastidas, describen el proceso de diseño de un libro pop-up basado en los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, desde la etapa de recolección de información sobre los monumentos, hasta las técnicas y procesos de ilustración, para finalizar con el mecanismo de armado.

Esperamos que ustedes, nuestros lectores de la RDU, disfruten este primer número de 2019, que sus artículos les permitan acercarse a temas y conceptos desconocidos o profundizar en algunos de ellos, y que este nuevo conocimiento los conduzca a reflexionar sobre el papel que el ser humano y su estilo de vida desempeñan en el entorno. Los invitamos a compartir el contenido de su interés con otros integrantes de la comunidad universitaria o de su círculo cercano para comunicar los avances del conocimiento en diversos ámbitos del pensamiento humano.

Vol. 20, núm. 2 marzo-abril 2019

Epigénesis: secuelas de una infancia adversa

Sofia Gonzalez Salinas, Sergio Manuel Sánchez Moguel y Nelida Ramírez Jiménez Cita

Resumen

El maltrato infantil es un problema de salud pública a nivel mundial cuyas secuelas a largo plazo han sido poco descritas. Diversos estudios demuestran que una infancia adversa predispone al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, inmunológicas y psiquiátricas en la edad adulta. Pero ¿cuál es el mecanismo que permite observar estos cambios patológicos varias décadas después de que ocurrieron los eventos adversos? Una posible respuesta reside en las modificaciones epigenéticas del genoma de las células, las cuales influyen en la expresión de la información hereditaria sin alterar la secuencia de nucleótidos del genoma. Los estudios más recientes sugieren que los cambios en la metilación del material genético son uno de los mecanismos epigenéticos a través del cual las historias de maltrato dejan huellas en la salud física y emocional del adulto.
Palabras clave: infancia, maltrato, epigénesis, adn, metilación.

Epigenesis: consequences of an adverse childhood

Abstract

Maltreatment during early-life is a world health problem whose long-term consequences have been poorly described. Multiple studies show that an adverse childhood increases the risk of developing cardiovascular, metabolic, inmunologic and psiquiatric disorders in adulthood. However, how is it that several years after the adverse event physiological and behavioral alterations can still be observed? A possible explanation relies on epigenetic alterations in the cells’ genome, which affects the expression of hereditary information without changing its nucleotide sequence. Recent studies suggest that changes in methylation patterns of genetic material are one of the epigenetic mechanisms through which an adverse infancy leaves a footprint in an adult’s physical and emotional health.
Keywords: childhood, child-abuse, epigenesis, dna, methylation.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud reconoce que el maltrato infantil es un problema de salud pública a nivel mundial (Butchart, Harvey, Mian, y Fürniss, 2009). En México, alrededor de 13% de los niños entre 6 y 9 años indican que son maltratados en su hogar (Hernández Dávila, 2013). Por otra parte, se ha reportado que 42.2% de mujeres jóvenes sufrieron violencia física durante la niñez, e incluso cuando estaban embarazadas (Cuevas, Blanco, Juárez, Palma, y Valdez-Santiago, 2006; Olaiz, Rojas, Valdez, Franco, y Palma, 2006). El maltrato a las mujeres embarazadas provoca daños también en el feto, ya que estos bebés presentan mayores complicaciones durante y después del parto y tienen un bajo peso al nacer (Valdez-Santiago y Sanín-Aguirre, 1996); como veremos más adelante, el maltrato infantil podría incluso iniciar desde el útero de la madre.

¿Cómo se establece este vínculo entre lo que ocurrió en los primeros años de vida con afecciones en la edad adulta? La hipótesis de Barker propone que las enfermedades del adulto tienen un origen fetal. Esta hipótesis se fundamentó en la observación de que un bajo peso al nacer se relacionaba con problemas de salud en el adulto (Calkins y Devaskar, 2011). La hipótesis del origen fetal de las enfermedades establece que las afecciones en el adulto son probablemente debidas a etapas ”plásticas” durante el desarrollo, en las cuales el feto puede tener cambios en respuesta a su entorno (Calkins y Devaskar, 2011). La hipótesis de Barker ha ayudado a entender por qué el organismo responde de manera anómala cuando hubo antecedentes de maltrato infantil. Un elemento importante para explicar los cambios a largo plazo de una infancia adversa son las modificaciones epigenéticas. Este tema es poco conocido no sólo en la población en general sino también en las ciencias biológicas y de la salud; sin embargo, su entendimiento provee la posibilidad de desarrollar nuevos tratamientos para evitar que una infancia adversa deje huellas en la edad adulta.

Alteraciones fisiológicas y psicológicas provocadas por una pobre calidad de vida durante la infancia

Primero, es importante concebir el impacto que tiene el maltrato infantil en la salud física y mental del adulto para después entender procesos que ocurren a nivel celular, tales como la epigénesis, que podrían ser los responsables de mantener a largo plazo las alteraciones en la salud.

Las alteraciones fisiológicas (cambios en el funcionamiento de órganos y sistemas) relacionadas con una pobre calidad de vida durante el período de gestación o infancia se pueden clasificar en: 1) cardiometabólicas, 2) inmunitarias, 3) neuroanatómicas y 4) hormonales. Dentro de las alteraciones cardiometabólicas se ha encontrado que los adultos que vivieron situaciones estresantes durante el período de gestación o infancia –tales como vivir en un entorno de bajo nivel socioeconómico o cuyas madres sufrieron un divorcio durante el embarazo, tuvieron problemas de pareja, o presenciaron alguna catástrofe natural o social– presentan con mayor frecuencia diagnósticos de diabetes, obesidad, altos niveles de colesterol, niveles elevados de glucosa, alteraciones en la coagulación sanguínea, enfermedades coronarias, problemas renales, circulatorios y respiratorios (Entringer, Wüst et al., 2008; Lin y Liu, 2014; Roseboom, Painter, van Abeelen, Veenendaal y de Rooij, 2011; Sotomayor, 2013; Tamayo, Christian y Rathmann, 2010).

Con respecto al funcionamiento del sistema inmune, un estudio encontró que éste responde de manera incrementada en mujeres adultas cuyas madres sufrieron eventos negativos durante el embarazo –por ejemplo, conflictos de pareja, enfermedad grave o muerte de alguien cercano, problemas financieros, desaprobación familiar, etcétera– (Entringer, Kumsta et al., 2008). Una respuesta aumentada del sistema inmune también se ha observado en niños con estatus socioeconómico bajo (Azad et al., 2012).

Cambios en la composición y tamaño del cerebro también se relacionan con una infancia adversa. Un estudio que incluyó a adolescentes que vivían con familias adoptivas, pero que durante su infancia vivieron en orfanatorios rumanos, donde la calidad de atención era muy baja, mostró un menor porcentaje tanto de sustancia blanca (axones neuronales) como de sustancia gris cerebral (somas neuronales) con respecto a adolescentes que siempre vivieron con su familia biológica (Mehta et al., 2009). La amígdala es una región del cerebro localizada en el lóbulo temporal, ampliamente vinculada con la regulación de emociones de tipo negativo. Diversos estudios muestran que los niños que vivieron en orfanatos presentan un mayor tamaño de amígdala (Mehta et al., 2009; Tottenham et al., 2010). Incluso se ha encontrado una correlación directa entre el tamaño de amígdala y el tiempo que vivieron en los orfanatos antes de ser adoptados (Tottenham et al., 2010); un mayor tamaño se correlaciona a su vez con menor capacidad de regular las emociones, mayores niveles de ansiedad y mayor incidencia de desórdenes psiquiátricos (Tottenham et al., 2010). Además de la amígdala, otras regiones cerebrales que presentan un tamaño reducido, relacionado con una baja calidad de vida durante la infancia, son la corteza anterior cingulada, la corteza prefrontal y el núcleo caudado (Cohen et al., 2006; Tomoda et al., 2009), las cuales son importantes en procesos como el control inhibitorio, la atención y la toma de decisiones.

La respuesta fisiológica ante una situación estresante o de peligro está guiada por el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (eje hpa), el cual regula la producción y liberación de hormonas del estrés tales como la adrenocorticotropa, la hormona liberadora de corticotropina, cortisol, corticosterona, adrenalina y noradrenalina. Las niñas y adolescentes que sufrieron abuso sexual muestran alteraciones basales en el eje hpa, pero su sistema hormonal responde de manera adecuada cuando es estimulado (De Bellis et al., 1994). Sin embargo, mujeres adultas con antecedentes de maltrato infantil muestran una respuesta incrementada del eje hpa ante una situación de estrés, la respuesta fue aún mayor en aquellas con síntomas de depresión o ansiedad (Heim et al., 2000). En la figura 1 se resumen las alteraciones fisiológicas observadas en la adultez como consecuencia de experiencias adversas en la infancia.



Figura 1. Alteraciones en el adulto relacionadas con experiencias adversas en la infancia.

En el aspecto psicológico se ha encontrado que los niños y adolescentes que sufren abuso sexual o de tipo psicológico tienen con frecuencia ideas suicidas, mayores intentos de suicidio, presentan distimia –un tipo de depresión crónica–, tienen problemas afectivos, de ansiedad, somáticos, de atención e hiperactividad, y de conducta; incluso, los adolescentes que percibieron a sus padres como más abusivos mostraron mayores problemas psicológicos (De Bellis et al., 1994; Espinoza-Gómez et al., 2010; Iram Rizvi y Najam, 2014; Páramo Castillo y Chávez Hernández, 2007; Pérez-Amezcua et al., 2010). Sin embargo, estos problemas de la infancia no se quedan en esa etapa; adultos con antecedentes de infancia adversa también presentan problemas de ansiedad, depresión, disociación y alteraciones del sueño (Downs y Rindels, 2004; Negele, Kaufhold, Kallenbach y Leuzinger-Bohleber, 2015; Springer, Sheridan, Kuo, y Carnes, 2007). Adicionalmente, algunos trabajos muestran que mayores afecciones en la salud mental del adulto se relacionan con eventos adversos en la infancia en comparación de la ocurrencia de éstos en la edad adulta (McCauley et al., 1997; Shrira, Shmotkin, y Litwin, 2012; Zlotnick, Warshaw, Shea, y Keller, 1997).

A pesar de las experiencias adversas, los niños pueden recuperar habilidades mentales dependiendo de la edad en la que se realice la intervención. En el trabajo de Beckett et al. (2006) se estudiaron niños que vivieron en orfanatos de Rumania y que posteriormente fueron adoptados en Reino Unido. Los niños que vivieron en orfanatos rumanos sólo 6 meses antes de ser adoptados mostraron un desarrollo intelectual adecuado para su edad de estudio (11 años), mientras que los niños que permanecieron más de 24 meses en instituciones de Rumania antes de ser adoptados en Reino Unido mostraron una menor capacidad intelectual. Estos resultados son altamente promisorios, ya que indican que la huella de maltrato es reversible si se interviene en el momento adecuado. Sin embargo, aún no se conocen los detalles de las terapias más efectivas y del alcance de las mejorías con respecto a la predisposición al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, funcionamiento del sistema inmune, funcionamiento del eje hpa y de la composición cerebral.

Epigénesis: hacia el ADN y más allá

Ahora que hemos explorado el impacto que tiene una infancia adversa en la salud del niño y del adulto, tratemos de entender las bases celulares que subyacen a esta huella de maltrato. Si colocamos la palabra “epigénesis” en cualquier buscador en internet encontraremos definiciones relacionadas con el desarrollo de órganos. La epigénesis “molecular” a la que nos queremos referir en este artículo dista mucho de estas definiciones, vamos a ver que prácticamente es la responsable de tener varios tipos de célula en nuestro cuerpo y finalmente distintos órganos y sistemas.

Podemos definir la epigénesis como las marcas químicas reversibles que se añaden al material genético y que no alteran su composición nucleotídica, pero que sí influyen en su expresión. Vayamos ahora explicando cada parte de esta definición. El material genético se refiere a todo el ácido desoxirribonucleico (adn) localizado en una célula, principalmente en el núcleo celular –no hay que pasar por alto que en la mitocondria también hay adn y que también tiene marcas epigenéticas (Ghosh, Singh, Sengupta y Scaria, 2015)–. El adn se conforma por la unión de los nuclétidos adenina, timina, citosina y guanina, por fosfatos y por un azúcar llamada desoxirribosa; estos elementos forman dos cadenas que corren en sentido opuesto (para conocer más sobre la estructura e historia del adn revisar Gil Trejo, Laureano Viveros, y González-Salinas, 2018; González-Salinas, 2018). A su vez, el material genético se compone por regiones codificantes o genes y regiones no codificantes que incluyen zonas regulatorias. Para su correcto empaquetamiento dentro de la célula, el adn se enrolla en un conjunto de proteínas denominadas histonas (¡si lo extendiéramos el adn mediría 2 metros y una célula mide 100,000 veces menos!). A esta unión de adn e histonas se le conoce como cromatina (ver figura 2). A los genes y a las histonas se les pueden añadir modificaciones epigenéticas que, si bien no alteran la secuencia del adn o de las histonas, sí pueden alterar cómo se expresa determinado gen. Con expresión del gen nos referimos al producto que se genera a partir de él, que corresponde primero a un ácido ribonucleico (arn), de tipo mensajero, que ”transmite” la información que posteriormente se traduce en una proteína. Los arn mensajeros (arnm) son una copia de una sola cadena del arn y están compuestos por las bases nitrogenadas adenina, uracilo, citosina y guanina, por fosfatos y el azúcar llamada ribosa y en conjunto forman un cadena sencilla. Por otra parte, las proteínas son los caballitos de batalla de la célula ya que participan en muchos procesos como producción de nuevas proteínas, crecimiento celular, división celular, replicación del material genético, actividad metabólica, entre otras.

El principal cambio epigenético que sufre el adn es la metilación que consiste en la adición de grupos metilo (ch3) en regiones ricas en citosinas y guaninas conocidas como islas cpg. Comúnmente la metilación del adn se asocia con la represión de la expresión génica. Dentro de las modificaciones que sufren las histonas tenemos la acetilación, fosforilación, metilación, ubiquitinación, y sumoilación. A pesar de que aún no se encuentra un código de combinaciones en las histonas que nos indique con claridad el efecto de dichas modificaciones sobre la expresión génica, se sabe bien que la acetilación se relaciona con mayor expresión. Los cambios epigenéticos son reversibles y se valen de diversas enzimas que agregan o quitan las respectivas modificaciones químicas (Delgado-Coello, 2011). Entonces, la expresión de los genes en una determinada región dependerá de las marcas epigenéticas localizadas en ella y, subsecuentemente, la cantidad de arnm disponible y de proteína. El conjunto de genes expresados en determinadas células va a permitir que ciertas proteínas estén disponibles para su funcionamiento; es este particular grupo de proteínas lo que confiere la identidad y función a los tipos celulares y tejidos. Veamos un ejemplo, la rodopsina es una proteína encargada de captar la luz del ambiente y así transmitir a nuestro cerebro información de lo que observamos. Esta proteína se encuentra en altas concentraciones en las células de la retina y se corresponde con un bajo porcentaje de metilación de su gen mientras que el porcentaje de metilación de este mismo gen es muy alto en células del riñón o del cerebro y la cantidad de rodopsina en esos tejidos es prácticamente nula (Merbs et al., 2012).

En los últimos años, múltiples grupos de investigación han inspirado su trabajo en el estudio de los cambios epigenéticos que ocurren en el cerebro y su relación con el estrés, el envejecimiento y enfermedades mentales (Murgatroyd y Spengler, 2011). Durante períodos críticos como la infancia, procesos como el aprendizaje, almacenamiento y formación de la memoria, lenguaje y habilidades motrices tienen un crecimiento exponencial (Taliaz, 2013). A estas habilidades les subyacen etapas del desarrollo cerebral que involucran la generación de nuevas neuronas, migración de neuronas a distintas partes del cerebro, crecimiento de axones y dendritas (prolongaciones de las neuronas), formación de nuevas conexiones entre neuronas (sinápsis), muerte celular, eliminación de algunas conexiones sinápticas y formación de mielina en los axones neuronales –importante para la propagación del impulso eléctrico a lo largo del axón de la neurona– (Kolb, Mychasiuk, Muhammad y Gibb, 2013). Estos cambios deben ocurrir en momentos, lugares y en cantidades precisas, ya que alteraciones en estas etapas se han vinculado con el desarrollo de desórdenes como el autismo, epilepsia o esquizofrenia (Mochida y Walsh, 2004).

Justo después de la fertilización del óvulo, se establecen marcas epigenéticas en algunos de los genes del nuevo ser siguiendo el patrón de marcas encontradas en los padres, a estas primeras marcas se les conoce como impronta genómica. El cerebro expresa particularmete un alto número de genes que sufren impronta genómica y se ha vinculado a este conjunto de genes con el desarrollo del cerebro, la conducta reproductiva, las emociones y la cognición (Ho-Shing y Dulac, 2019). Adicionalmente, se ha encontrado que el establecimiento de las marcas de metilación del adn en una región del cerebro llamada corteza frontal ocurre durante los primeros años de vida y hasta los primeros años de la edad adulta coincidiendo con la formación de conexiones neuronales (Lister et al., 2013). Además, se ha reportado que las neuronas tienen una alta proporción de metilación no canónica en donde se agregan grupos metilo a los pares de nucleótidos ca, cc o ct en lugar de los nucleótidos cg (Lister et al., 2013); la relevancia de este patrón inusual de metilación aún está siendo estudiado.

Papel de la epigénesis en las alteraciones causadas por experiencias tempranas adversas

Los primeros estudios que vincularon las experiencias adversas tempranas con cambios epigenéticos en la edad adulta fueron desarrollados en ratas: un grupo madre proveía cuidado y atención hacia sus crías, y otro mostraba cuidados maternos mínimos. Se demostró que los bajos niveles de cuidado materno llevan a una disminución en el arnm del gen que codifica para el receptor de glucocorticoides –hormona liberada cuando se activa el eje hpa– en el hipocampo de la progenie cuando es adulta; el bajo cuidado materno también se vinculó con un aumento en la metilación del adn (Weaver, 2007; Weaver et al., 2004).



Figura 2. Cambios epigenéticos producidos por experiencias adversas.

Estudios realizados en humanos han tomado un enfoque global evaluando cambios epigenéticos en miles de genes de manera simultánea. Se han analizado muestras post-mortem tomadas de la región cerebral llamada hipocampo, de sangre y de saliva tanto en adolescentes como en adultos (Essex et al., 2013; Labonté et al., 2012; Provençal et al., 2014; Tobi et al., 2009) que sufrieron una infancia adversa como crecer en un estatus socioeconómico bajo, un período de hambruna debido a una guerra, episodios de abuso sexual o niveles altos de estrés dentro del núcleo familiar. Se sugiere que hay un mayor grado de metilación adn en los pacientes que sufrieron una infacia de maltrato (Labonté et al., 2012), mientras que el grado de metilación es reducido en adultos cuyas madres vivieron un período de hambruna (Tobi, van den Heuvel et al., 2018); algunos trabajos indican que los patrones de metilación del adn podrían depender del género (Essex et al., 2013; Tobi et al., 2009). Con respecto a los sitios del genoma donde ocurren los cambios epigenéticos, algunos trabajos sugieren que hay sitios en el genoma más vulnerables a almacenar esas huellas químicas (Borghol et al., 2012; Provençal et al., 2014).

Existen estudios que apoyan la propuesta de que los primeros años de vida son una etapa altamente vulnerable de sufrir cambios en la fisiología humana: se ha encontrado que los cambios epigenéticos en el adulto están mayormente vinculados con una pobre calidad de vida en la infancia que en la misma edad adulta (Borghol et al., 2012). Por otra parte, en muestras provenientes de adultos cuyas madres vivieron su embarazo durante un período de hambruna se observan cambios en la metilación de genes relacionados con el metabolismo; estas marcas de metilación se relacionan a su vez con el índice de masa corporal y con el nivel de triglicéridos en el adulto (Tobi, Slieker et al., 2018).

Modelando matemáticamente los cambios en el epigenoma –conjunto de marcas epigenéticas de todo el material genético– de embriones se ha propuesto que una reducción en la variabilidad de las huellas de metilación del adn después de la fertilización podría ser el vínculo entre experiencias adversas en el útero y el patrón de metilación observado en el adulto (Tobi, van den Heuvel et al., 2018); así, las experiencias adversas que vive la madre durante la gestación estarían restringiendo el establecimiento de marcas de metilación del adn en el feto.

Recientemente se reportó que las alteraciones epigenéticas causadas por eventos adversos podrían heredarse a lo largo de generaciones. En muestras de sangre obtenidas de sobrevivientes del Holocausto judío se observó una alta metilación del gen fkbp5 (fk506 binding protein 5), el cual participa en la regulación inmune y en el plegamiento y tráfico de proteínas). De manera aún más interesante se observan cambios en la metilación de este mismo gen en los hijos de estos sobrevivientes, aunque los cambios fueron menos pronunciados (Yehuda et al., 2016), sugiriendo así una “dilución” de los cambios epigenéticos a través de generaciones, a pesar de que una huella de la información se mantiene.

Conclusiones

Una pobre calidad de vida durante el período de gestación o la infancia causa alteraciones cardiometabólicas, inmunitarias, neuroanatómicas y hormonales en el adulto. Dentro de las alteraciones psicológicas existe una mayor propensión a desarrollar depresión, ansiedad y, en general, desórdenes en el estado de ánimo. La epigénesis, que se refiere a modificaciones químicas reversibles en el adn o histonas, lo que altera la expresión génica, se postula como uno de los mecanismos que permitirían dejar huellas en el genoma, que originarían que varios años después de un evento adverso se observen secuelas en la salud del adulto.

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Recepción: 19/12/2017. Aprobación: 25/01/2019.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079