Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025

Un arma para adquirir resistencia: intercambio de información entre bacterias

Víctor Manuel García Maldonado y Adrian Fernando Alvarez Cita

Resumen

Aunque solemos pensar en las bacterias como enemigas, la mayoría son nuestras aliadas: viven con nosotros y contribuyen a mantenernos sanos. Sin embargo, algunas han aprendido a resistir los antibióticos, lo que representa una grave amenaza para la salud global. Este artículo explica cómo las bacterias comparten información genética mediante la llamada transferencia genética horizontal, un proceso que les permite volverse más fuertes y adaptarse rápidamente. A través de ejemplos claros y comparaciones curiosas —como el “sexo bacteriano” o la “comida de ADN”— se muestra cómo estos microorganismos aprenden y se defienden, y por qué el uso responsable de los antibióticos es clave para frenar la resistencia antimicrobiana.
Palabras clave: resistencia a los antibióticos, bacterias resistentes, transferencia genética horizontal, antimicrobianos, uso responsable de antibióticos.

A weapon to acquire resistance: Information exchange in bacteria

Abstract

Although we often think of bacteria as enemies, most of them are actually our allies: they live with us and help keep us healthy. However, some have learned to resist antibiotics, posing a serious threat to global health. This article explains how bacteria share genetic information through a process known as horizontal gene transfer, which allows them to become stronger and adapt quickly. Through clear examples and curious comparisons —such as “bacterial sex” or “DNA eating”— it shows how these microorganisms learn and defend themselves, and why the responsible use of antibiotics is key to curbing antimicrobial resistance.
Keywords: antibiotic resistance, resistant bacteria, horizontal gene transfer, antimicrobials, responsible antibiotic use.


Bacterias: nuestras compañeras… Y también enemigas

Seguro recuerdas aquella ocasión en que te sentiste muy mal por una infección estomacal o por una terrible infección de garganta; probablemente te recetaron antibióticos para matar a “esos bichos”. Por culpa de una bacteria sentiste dolor en el cuerpo o en el estómago por días y ahora las evitas a toda costa porque hacen daño. Así como tú, muchas personas piensan que las bacterias son inherentemente malas porque causan enfermedades y malestares; sin embargo, la gran mayoría son inofensivas y viven en casi todas partes. De hecho, nuestro cuerpo es hogar de millones de bacterias a las que podríamos llamar “buenas”, porque nos ayudan en la digestión, en la elaboración de algunas vitaminas y, en general, a estar sanos (Álvarez et al., 2021).

No obstante, bajo ciertas condiciones algunas bacterias “malas” sí que pueden enfermarnos. Las infecciones causadas por ellas representan un grave problema de salud pública debido a la resistencia a los antibióticos. Estas bacterias han desarrollado la capacidad de soportar dichos fármacos, es decir, sufrieron cambios que las volvieron más fuertes y que dificultan el tratamiento de las enfermedades que provocan, lo que causa más muertes (Organización Mundial de la Salud, 2021).

El problema de la resistencia a los antibióticos se ha vuelto tan serio que hoy nos enfrentamos a un grupo de bacterias especialmente peligrosas conocidas como bacterias ESKAPE. Este nombre proviene de las iniciales de seis especies: Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp y son responsables de muchas infecciones hospitalarias porque han aprendido a “escapar” de la mayoría de los antibióticos disponibles, por lo que resulta urgente desarrollar nuevos medicamentos capaces de detenerlas (Chávez-Jacobo, 2020).

Por increíble que parezca, las personas causamos en gran medida la generación de esta resistencia, debido al uso inadecuado que hacemos de los antibióticos. Esto ocurre, por ejemplo, cada vez que tomamos un antibiótico sin indicación médica o cuando no terminamos el tratamiento porque ya nos sentimos mejor. También pasa cuando se utilizan medicamentos incorrectamente en la agricultura o en la ganadería, para promover el crecimiento de los animales y plantas o para evitar que se enfermen (ver figura 1).

Resistencia bacteriana a los antibióticos

Figura 1. ¿Qué favorece la resistencia bacteriana a los antibióticos? a) El uso incorrecto de antibióticos ocurre en el área médica, la ganadería y la agricultura. b) La exposición recurrente a los antibióticos puede favorecer el crecimiento de bacterias resistentes (en rosado). c) Las bacterias resistentes pueden propagar su resistencia antibiótica a otras. d) Esto provoca que el tratamiento de las infecciones sea cada vez más complicado.
Créditos: elaboración propia con BioRender.com.

Y ¿cómo estas acciones logran que las bacterias sean más fuertes? Esto ocurre porque pueden intercambiar información unas con otras para soportar los antibióticos. ¡Así es! Utilizan ingeniosos mecanismos para compartir información que les permite luchar contra los fármacos que utilizamos para tratar las infecciones. Dichos mecanismos forman parte de lo que se denomina transferencia genética horizontal (tgh). Esto significa que las bacterias que tienen las herramientas necesarias para resistir la acción de un antibiótico comparten con otras un instructivo para que aprendan a fabricar las suyas. De esta manera, en poco tiempo toda una población bacteriana puede adquirir la nueva resistencia y, a su vez, seguir enseñándole a otras cómo volverse más fuertes. Sorprendente, ¿verdad?

Curso de supervivencia: el aprendizaje de las bacterias

En la naturaleza existen organismos que producen sustancias dañinas para las bacterias, por ejemplo, el hongo Penicillium chrysogenum que vemos crecer sobre el pan y las frutas y con el cual se fabrica la penicilina, un antibiótico del que quizá has escuchado. Para enfrentar estas sustancias letales, las bacterias tuvieron que desarrollar mecanismos que les permitieran sobrevivir a lo largo de su evolución.

Estos mecanismos de defensa, conocidos como resistencia intrínseca, incluyen unas bombas internas que las bacterias utilizan para expulsar antibióticos, así como “herramientas” capaces de inactivarlos, entre otros.1

Sin embargo, existe otra forma en que las bacterias pueden defenderse de de nuevos antibióticos y en menor tiempo, ya que no se necesita propiamente de un proceso evolutivo: cuando una población bacteriana cuenta con las armas necesarias para sobrellevar un antibiótico puede compartir con otras la información para que construyan las suyas. Este aprendizaje es la resistencia extrínseca y se cree que juega un papel importante en la creciente crisis de resistencia a los antibióticos.

¿Quieres saber qué métodos de aprendizaje tienen las bacterias? Pues aquí te van algunos mecanismos con los que comparten información.

Heredando el conocimiento

Las bacterias, a diferencia de nosotros, se reproducen mediante un proceso llamado fisión binaria que ocurre cuando una bacteria se divide en dos, cada una con el mismo adn, o sea, con toda su información genética. Gracias a ello todas las bacterias que descienden de una son genéticamente idénticas entre sí, es decir, son clones. Así, si una bacteria posee la información necesaria para resistir a determinado antibiótico, sus descendientes también la tendrán. Este es un tipo de transferencia de información que pasa entre padres e hijos, o progenitores y sus descendientes, llamada transferencia genética vertical, en la que básicamente se copia toda la información con la mayor fidelidad posible (aunque puede haber errores).

No obstante, las bacterias también pueden transferir adn mediante un intercambio cruzado unas con otras, o sea, que envían y reciben información entre ellas sin necesidad de ser familia. Este último proceso se denomina transferencia genética horizontal porque no proviene de los progenitores, sino de forma lateral.

Se sabe que las bacterias utilizan principalmente tres formas de tgh: la conjugación, la transformación y la transducción. Todos tienen en común que una envía el mensaje y otra la recibe, pero lo logran de distinta manera. Veamos primero la conjugación.

Uniones microscópicas

La reproducción de muchas especies requiere la unión sexual. Pero en el microscópico mundo de las bacterias no existen ni hembras ni machos. Cada bacteria es un individuo con capacidad de reproducirse por sí mismo.

¿Entonces las bacterias no necesitan del sexo? Para fines reproductivos no, porque, como se mencionó antes, realizan la fisión binaria para crear copias de sí mismas; no obstante, intercambian pequeñas porciones de adn unas con otras mediante un proceso llamado conjugación. Este procedimiento sería como el “sexo bacteriano” pues requiere de la unión entre una bacteria y otra. Para realizarlo, utilizan una estructura alargada por donde intercambian la información, el pili sexual, que puedes observar en la figura 2 (Llosa et al., 2002).

Conjugación bacteriana

Figura 2. Esquema general de una conjugación bacteriana. I) La bacteria donadora cederá adn a la bacteria receptora. II) Se establece el contacto físico entre las dos bacterias a través del pili sexual, formando un “puente”. III) El adn es transferido por el interior del pili. IV) La bacteria receptora adquiere el nuevo ADN, que puede tener información para resistir a los antibióticos.
Créditos: elaboración propia.

La conjugación es uno de los mecanismos de transferencia génetica horizontal que contribuye fuertemente en la resistencia a los antibióticos (Cabezón et al., 2015). Debido a que las bacterias pueden ser “promiscuas”, el “sexo bacteriano” tiene lugar tanto en individuos de la misma especie como entre especies cercanas, lo que facilita la rápida propagación de la resistencia antibiótica.

Esto puede convertirse en un problema para nosotros, ¿no lo crees? Y hay más, porque viene la siguiente forma de transferencia genética.

El postre es… ADN

Bajo condiciones específicas, algunas bacterias pueden “comer” adn que se encuentra libre en el ambiente, este fenómeno recibe el nombre de transformación (Ambur et al., 2016). ¿Te preguntas de dónde proviene este adn libre? ¡Veamos!

Cuando una bacteria muere y se rompe, libera su contenido al entorno incluyendo fragmentos de adn que quedan dispersos y que pueden ser absorbidos por bacterias vecinas (la figura 3 ilustra cómo una bacteria absorbe adn del medio).

Transformación bacteriana e intercambio de material genético

Figura 3. Transformación bacteriana e intercambio de material genético. a) Al romperse y morir, una bacteria libera su ADN al entorno. b) Otra bacteria puede permitir el ingreso de ADN libre (bacteria receptora), y con ello obtener nueva información. c) Algunas bacterias liberan ADN empaquetado en pequeñas vesículas, que luego pueden ser recibidas por otras bacterias (b).
Créditos: elaboración propia.

Algunas bacterias también son capaces de formar pequeñas bolsitas, o vesículas, que les permiten liberar sustancias de su interior, incluyendo información genética que luego puede ser tomada por otras.

En condiciones normales, las bacterias son incapaces de tomar adn extraño; para que puedan hacerlo, sufren algunos cambios que modifican su estructura y ayudan a incorporar el material genético de fuera. Cuando las bacterias están preparadas para realizar este proceso se dice que son competentes, aunque sólo lo son de forma breve y transitoria por influencia tanto de estímulos externos como internos. Algunas bacterias suelen activar este estado por causa de los antibióticos como un mecanismo de adaptación, mientras que otras son competentes en determinada etapa de su vida debido a la percepción de señales internas (Huang et al., 2021).

Pero no todo el adn libre puede ser tomado exitosamente: las bacterias reconocen qué tipo va a ingresar y deciden si lo conservan o no. Además, cuentan con un sistema propio que las protege de material genético invasor, de manera que la información reconocida como dañina es eliminada por unas “tijeras” que cortan adn, llamadas enzimas de restricción. Así, las bacterias se mantienen a salvo ante el ingreso de información potencialmente peligrosa.

Finalmente, conozcamos el último mecanismo de transferencia génetica horizontal.

Las bacterias también se enferman

Prácticamente cualquier ser vivo puede ser infectado por algún tipo de virus. Los virus que infectan bacterias se llaman bacteriófagos o fagos. Los fagos necesitan vivir dentro de una bacteria para reproducirse. Su hospedadores son muy específicos: por lo general se trata de una o unas pocas especies de bacterias relacionadas (Snyder et al., 2014).

Cuando un fago infecta, inyecta su adn en la bacteria. Una vez dentro, puede tomar dos caminos dependiendo de su tipo: en el primer caso tiene instrucciones para “secuestrar” y “ordenar” a la bacteria construir nuevos virus que, cuando están listos, libera con una explosión de la bacteria. Estos fagos que secuestran y matan se denominan virulentos.

Existen otros fagos que no dañan a las bacterias que infectan, o al menos no durante un tiempo; éste es el segundo caso. El llamado profago es un “vigilante silencioso” que engaña a la bacteria para que se reproduzca mientras combina su adn con el de su hospedadora, pasando desapercibido durante varias generaciones hasta que decide “despertar”. Estos fagos mentirosos se conocen como temperados.

Durante una infección, algunos fagos transfieren adn proveniente de la bacteria anterior que los liberó. Esto es la transducción (la figura 4 ilustra el proceso). Es generalizada si se transfiere material genético al azar y especializada si transfiere material específico (Snyder et al., 2013).

Transducción generalizada

Figura 4. Esquema de una transducción generalizada. a) El fago inyecta su ADN en la bacteria (ADN azul). b) El fago obliga a la bacteria a construir nuevos fagos. c) Durante el ensamblaje, algunos fagos incorporan ADN bacteriano (en rojo). d) La bacteria se rompe, muere y libera a los nuevos fagos. e) El fago con ADN bacteriano inyecta su información genética en otra bacteria. f) El ADN inyectado (rojo) se mezcla con el de la bacteria (azul).
Créditos: elaboración propia con BioRender.com

En la transducción generalizada fragmentos del adn bacteriano pueden ser empaquetados accidentalmente dentro de las nuevas partículas virales; estos virus defectuosos pueden inyectarlo en otra bacteria.

En la transducción especializada sólo participan los fagos temperados que normalmente integran su adn al de la bacteria. Si al separarse lo hacen de forma incorrecta, se llevan consigo parte del material genético bacteriano, por lo que los nuevos fagos liberados pueden infectar a otras bacterias y transferirles ese material genético.

Como puedes ver, en ambos casos la transducción ocurre cuando el adn de la bacteria es transportado por un virus hacia otras bacterias.

El uso de antibióticos con responsabilidad

Aunque no podemos evitar que los antibióticos pierdan su efectividad debido a la resistencia natural de las bacterias, existen varias medidas que podemos implementar para disminuir el surgimiento de bacterias resistentes.

Debes saber que los antibióticos no sirven para tratar infecciones ocasionadas por virus u hongos, por lo que sólo debemos usarlos cuando el médico o el veterinario los receten. Algunas enfermedades bacterianas pueden evitarse al vacunarnos y al vacunar a nuestros animales, de esta manera, disminuimos la necesidad de utilizar antibióticos; sin embargo, cuando sean necesarios, debemos usarlos exactamente durante el tiempo indicado.

Aunque es común su uso entre los ganaderos y agricultores, los antibióticos no deben usarse para promover el crecimiento de animales o plantas pues, además de no ser apropiado, los residuos terminan por contaminar el aire, el suelo y el agua, favoreciendo aún más la aparición de bacterias resistentes.

Como ves, la crisis de resistencia antibiótica es un problema de salud global que nos compete a todos. ¡Tú participación es muy importante!

Recursos adicionales

Referencias

  • Álvarez, J., Fernández Real, J. M., Guarner, F., Gueimonde, M., Rodríguez, J. M., Saenz de Pipaon, M., y Sanz, Y. (2021, 1 de agosto). Microbiota intestinal y salud. Gastroenterología y Hepatología, 44(7), 519-535. https://doi.org/10.1016/j.gastrohep.2021.01.009.
  • Ambur, O. H., Engelstädter, J., Johnsen, P. J., Miller, E. L., y Rozen, D. E. (2016, 16 de octubre). Steady at the wheel: conservative sex and the benefits of bacterial transformation. Philosophical Transaction of the Royal Society B: Biological Sciences, 371. https://doi.org/10.1098/rstb.2015.0528.
  • Cabezón, E., Ripoll-Rozada, J., Peña, A., De la Cruz, F., y Arechaga, I. (2015). Towards an integrated model of bacterial conjugation. fems Microbiology Reviews, 39(1), 81-95. https://doi.org/10.1111/1574-6976.12085.
  • Chávez-Jacobo, V. M. (2020, 19 de febrero). La batalla contra las superbacterias: No más antimicrobianos, no hay eskape. tip Revista especializada en Ciencias Químico-Biológicas, 23. https://doi.org/10.22201/fesz.23958723e.2020.0.202.
  • Huang, M., Liu, M., Huang, L., Wang, M., Jia, R., Zhu, D., Chen, S., Zhao, X., Zhang, S., Gao, Q., Zhang, L., y Cheng, A. (2021, noviembre). The activation and limitation of the bacterial natural transformation system: The function in genome evolution and stability. Microbiological Research, 252. https://doi.org/10.1016/j.micres.2021.126856.
  • Lee, A. R., Park, S. B., Kim, S. W., Jung, J. W., Chun, J. H., Kim, J., Kim, Y. R., Lazarte, J. M. S., Jang, H. B., Thompson, K. D., Jung, M., Ha, M. W., y Jung, T. S. (2022, 1 de abril). Membrane vesicles from antibiotic-resistant Staphylococcus aureus transfer antibiotic-resistance to antibiotic-susceptible Escherichia coli. Journal of Applied Microbiology. 132(4), 2746-2759. https://doi.org/10.1111/jam.15449.
  • Llosa, M., Gomis-Rüth, F. X., Coll, M., y De la Cruz, F. (2002, 28 de junio) Bacterial conjugation: a two-step mechanism for dna transport. Molecular Microbiology, 45(1),1-8. https://doi.org/10.1046/j.1365-2958.2002.03014.x.
  • Organización Mundial de la Salud (oms). (2021, 17 de noviembre). Resistencia a los antimicrobianos. https://tinyurl.com/4ny7wz7p.
  • Snyder, L., Peters, J., Henkin, T. y Champness, W. (2013). Molecular Genetics of Bacteria (4a. ed.). asm Press.
  • Toyofuku, M., Nomura, N., y Eberl, L. (2019). Types and origins of bacterial membrane vesicles. Nature Reviews Microbiology, 17(1), 13-24. https://doi.org/10.1038/s41579-018-0112-2.


Recepción: 2024/06/06. Aprobación: 2025/09/26. Publicación: 2025/11/03.

Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025

Propóleo power: cómo un ejército de abejas defiende tus encías

Juanita Valentina Ramirez-Torres, Cristian Torres-León y Nathiely Ramírez-Guzmán Cita

Resumen

En la boca se esconde un pequeño caos invisible: placa, bacterias y zonas inflamadas que, en personas con brackets u otros aparatos ortodónticos, pueden multiplicarse rápidamente. Frente a este ejército microscópico, surge un aliado inesperado: el propóleo. Las abejas lo crean mezclando resinas vegetales con cera y enzimas propias, y esta sustancia resinosa posee propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Estudios recientes muestran que ayuda a reducir la placa, controlar la inflamación de encías, cicatrizar úlceras y prevenir complicaciones frecuentes en tratamientos de ortodoncia. Sus aplicaciones van más allá de un simple enjuague: geles y biopelículas permiten un cuidado más directo y eficaz de los tejidos bucales. Producto del trabajo milenario de las abejas, el propóleo se convierte en un aliado silencioso en la rutina de cuidado oral. ¿Cómo puede una sustancia tan diminuta cambiar la manera en que enfrentamos los retos de la ortodoncia?
Palabras clave: propóleo, salud bucal, ortodoncia, enjuague natural, odontología preventiva.

Propolis Power: How an Army of Bees Protects Your Gums

Abstract

A small, invisible chaos hides in the mouth: plaque, bacteria, and inflamed areas that, in people with braces or other orthodontic appliances, can multiply rapidly. Against this microscopic army, an unexpected ally emerges: propolis. Bees produce it by mixing plant resins with wax and their own enzymes, and this resinous substance has antimicrobial, anti-inflammatory, and healing properties. Recent studies show it helps reduce plaque, control gum inflammation, heal ulcers, and prevent common complications during orthodontic treatment. Its applications go beyond a simple mouthwash: gels and biofilms allow more direct and effective care of oral tissues. The product of millennia of bee work, propolis becomes a silent ally in daily oral care. How can such a tiny substance change the way we face the challenges of orthodontics?
Keywords: propolis, oral health, orthodontics, natural mouthwash, preventive dentistry.


El poder curativo del propóleo: el escudo antibacteriano de la naturaleza

Dentro de la colmena, las abejas no dejan nada al azar. Mientras unas recolectan néctar para producir miel, otras trabajan con una sustancia distinta: el propóleo. Lo fabrican a partir de resinas vegetales que recogen de los árboles, las mezclan con cera y con sus propias enzimas para sellar grietas, desinfectar paredes y mantener la colmena a salvo de cualquier intruso. A diferencia de la miel, que alimenta, el propóleo protege: es el escudo químico de la comunidad.

Como toda obra colectiva, su composición varía de una colmena a otra, según las necesidades del enjambre: una receta viva, adaptada al entorno (ver imagen 1).

Cómo las abejas recolectan resina de los árboles

Imagen 1. Diagrama que muestra cómo las abejas recolectan resina de los árboles, la modifican con su saliva y la transportan a la colmena para producir propóleo, con el que fortalecen y limpian la estructura interna. Durante su extracción, se identifican metabolitos como flavonoides y terpenoides, que benefician la cavidad oral al reducir el sangrado y las lesiones.
Crédito: elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT, 2025).

Aproximadamente el 55 % del propóleo está compuesto por flavonoides y compuestos fenólicos, responsables de sus efectos terapéuticos; el 45 % restante corresponde a ceras y mezclas sin beneficios clínicos directos (Durán et al., 2022). Los flavonoides y los terpenos —presentes también en las plantas— son antioxidantes y protectores celulares naturales. En el propóleo, estos compuestos adquieren un papel clave: actúan como agentes antiinflamatorios, antimicrobianos y cicatrizantes.

Podría decirse que los flavonoides son diminutos guardianes celulares. Refuerzan las defensas del organismo y ayudan al sistema inmunológico a responder frente a virus, bacterias y células dañinas, como un ejército microscópico que vigila el equilibrio interior.

Un aliado contra la placa en quienes usan ortodoncia

Los problemas dentomaxilares son cada vez más comunes y han incrementado el uso de aparatos ortodónticos para corregirlos. Sin embargo, estos dispositivos pueden provocar efectos secundarios: sangrado de encías, inflamación, mal olor, hiperplasia y acumulación de placa. En conjunto, afectan directamente la salud bucal (Yanes y Martín, 2022).

La dificultad para mantener una higiene adecuada durante el tratamiento favorece la formación de biofilm, esa compleja comunidad microbiana unida por una matriz de exopolisacáridos bacterianos (Zerón, 2024, p. 197). Cuando se adhiere a los dientes y los brackets, el biofilm se convierte en un terreno fértil para caries y enfermedades orales.

Entre las complicaciones más comunes se encuentran las manchas blancas, visibles en entre el 13 % y el 50 % de los pacientes. Surgen por la acumulación de placa alrededor de los brackets y facilitan la proliferación de bacterias como Streptococcus mutans y Lactobacillus spp., responsables de la desmineralización del esmalte dental (Yanes y Martín, 2022).

Por ello, el papel del ortodoncista va más allá de ajustar alambres: también educa. Enseña técnicas de cepillado, hábitos de limpieza y la relación íntima entre placa, inflamación y salud bucal.

En este contexto, el propóleo aparece como un aliado inesperado. Reconocido por sus propiedades antimicrobianas y estrogénicas, ayuda a inhibir bacterias periodontales y previene complicaciones durante el tratamiento ortodóncico. Estudios recientes confirman su eficacia para controlar la placa y reducir la gingivitis en pacientes con aparatos fijos (Garzón et al., 2023).

Además, se ha observado que soluciones de propóleo —al 50 % y al 100 %— favorecen la cicatrización y regeneración del tejido periodontal en dientes desplazados, incluso en comparación con soluciones como la leche o la salina. Estos resultados destacan su potencial como agente natural para prevenir la acumulación de placa y mitigar sus efectos a largo plazo (Garzón et al., 2023).

Aunque hoy existen herramientas especializadas —como cepillos interdentales y enhebradores—, el éxito del tratamiento depende, sobre todo, de la constancia del paciente. Cepillarse o usar enjuague no basta si no se comprende la lógica invisible de la placa. Por eso, los ortodoncistas insisten en enseñar mejores técnicas de limpieza, un gesto de cuidado cotidiano que evita la inflamación y mantiene las encías sanas (Yanes y Martín, 2022) (ver imagen 2).

Uso del cepillo dental y la seda

Imagen 2. Representación científica del uso del cepillo dental y la seda para eliminar la placa bacteriana y prevenir la inflamación gingival en pacientes con ortodoncia.
Crédito: elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT, 2025).

Cómo ayuda el propóleo a prevenir infecciones y úlceras bucales

En la boca, cada herida cuenta una historia microscópica. Algunas sanan con rapidez; otras, como las causadas por tratamientos oncológicos o aparatos ortodóncicos, pueden volverse un campo de batalla inflamado y doloroso. A esta reacción se le conoce como mucositis, una inflamación de la mucosa bucal y del tracto digestivo que suele afectar a pacientes que reciben quimioterapia o radioterapia. Sin embargo, su aparición no se limita a ellos: estudios recientes muestran que también puede presentarse en personas con ortodoncia fija, donde la acumulación de placa bacteriana desencadena un proceso inflamatorio similar (Salvador Altamirano, 2023).

Frente a este panorama, el propóleo emerge como una alternativa. Gracias a sus propiedades regenerativas, cicatrizantes y antiinflamatorias, ha mostrado eficacia tanto en pacientes oncológicos como en quienes utilizan aparatos ortodóncicos fijos. Su acción antioxidante reduce los indicadores de inflamación, estimula mediadores antiinflamatorios y neutraliza los radicales libres, lo que favorece la cicatrización de la mucosa (Salvador Altamirano, 2023).

En este contexto, los enjuagues bucales con propóleo podrían convertirse en una estrategia preventiva eficaz, sobre todo si se utilizan antes de colocar los aparatos ortodóncicos. Así, sería posible disminuir tanto la frecuencia como la severidad de la mucositis en pacientes oncológicos y ortodóncicos (Salvador Altamirano, 2023).

Pero la mucositis no es el único reto dentro de la cavidad oral. Otra afección frecuente en quienes usan ortodoncia es la estomatitis aftosa recurrente (ear), caracterizada por pequeñas úlceras dolorosas, de bordes rojos, que afectan principalmente a mujeres entre los 10 y los 40 años. El tratamiento convencional incluye antiinflamatorios, antibióticos y, en algunos casos, anestésicos locales (Lobaina et al., 2021).

Diversas investigaciones han explorado el potencial del propóleo para tratar las úlceras de ear. Sus compuestos bioactivos —flavonoides y ácidos grasos, entre otros— ejercen una acción antimicrobiana contra bacterias asociadas a la caries y enfermedades periodontales, mientras su efecto antiinflamatorio fortalece la respuesta inmune del organismo (Lobaina et al., 2021). Un ejemplo relevante es el estudio de E. Premo y colaboradores, quienes evaluaron una tintura de propóleo al 5 % y comprobaron que reducía significativamente la incidencia de ear en los pacientes. Este hallazgo cobra especial importancia en personas con ortodoncia, donde el propóleo se perfila como una alternativa terapéutica más eficaz que los tratamientos convencionales (Lobaina et al., 2021).

A estos resultados se suman los de Fernanda y su equipo, quienes demostraron que el propóleo también posee propiedades anestésicas. Al evaluar una solución al 0.01 %, hallaron que era cuatro veces más efectiva que la procaína e incluso más potente que la cocaína para aliviar el dolor de las úlceras provocadas por aparatos ortodóncicos (Tapia y Jiménez, 2021).

La versatilidad del propóleo permite su aplicación directa sobre las lesiones o su incorporación en geles y enjuagues bucales. Estas presentaciones ofrecen un alivio rápido y son especialmente útiles para tratar úlceras localizadas en zonas de difícil acceso, consolidando al propóleo como una herramienta valiosa en el manejo de complicaciones orales tanto en pacientes ortodóncicos como oncológicos (Tapia y Jiménez, 2021).

Propóleo en tu rutina: enjuagues, pastas y otras formas de usarlo

El propóleo no solo protege a las abejas; también puede convertirse en un aliado cotidiano para nuestra salud bucal. Diversos estudios han comprobado su amplio efecto beneficioso en odontología y ortodoncia. Este compuesto natural actúa como un agente terapéutico eficaz, capaz de minimizar los efectos secundarios de otros tratamientos (Navarro et al., 2016).

Su uso en distintas formas farmacéuticas —como enjuagues, geles o tinturas— se presenta como una estrategia prometedora para prevenir y aliviar el dolor asociado con tratamientos ortodónticos. Estas aplicaciones ayudan a mitigar el trauma gingival y proporcionan alivio temporal ante el malestar, aprovechando las múltiples propiedades del propóleo para tratar diversas condiciones orales (Navarro et al., 2016) (ver imagen 3).

Aparato ortodóntico

Imagen 3. A la izquierda, la fricción del aparato ortodóntico genera inflamación y lesiones en las encías. A la derecha, tras aplicar un enjuague a base de propóleo, se observa una mejora en la cicatrización, reducción de la inflamación y un aspecto más saludable de los tejidos orales.
Crédito: elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT, 2025).

La conexión entre ortodoncia y periodoncia es estrecha: los dispositivos ortodónticos favorecen la retención de placa bacteriana y aumentan el riesgo de problemas como gingivitis, sangrado o dolor. En este sentido, el uso preventivo del propóleo podría desempeñar un papel fundamental al inhibir la formación de placa y caries, promover la salud gingival y reducir la inflamación y el sangrado. En conjunto, estas propiedades contribuyen a mantener una cavidad oral limpia y libre de complicaciones periodontales (Navarro et al., 2016).

Menos dolor y molestias: el propóleo en tratamientos ortodóncicos

En 2007, Fernández y su equipo investigaron el efecto analgésico del propóleo al 20 % en pacientes con hiperestesia dentinal, una condición caracterizada por la sensibilidad extrema a estímulos como el frío o el calor, causada por la apertura excesiva de los túbulos dentinales. Los resultados fueron notables: la tintura de propóleo redujo significativamente el dolor, proporcionando alivio completo en casos moderados en 48 horas y una reducción del 50 % en los casos severos en 72 horas. Este efecto se atribuye a su capacidad para penetrar el tejido dentinal y mejorar la permeabilidad del esmalte (Fernández et al., 2014).

Entre 2018 y 2020, Hernández y colaboradores evaluaron el uso del propóleo al 5 % en el tratamiento de la alveolitis, comparándolo con un tratamiento estándar. Los resultados mostraron una evolución favorable y una destacada eficacia analgésica, posiblemente mediada por la inhibición de enzimas inflamatorias como la ciclooxigenasa y la lipooxigenasa (Hernández et al., 2021).

Los metabolitos del propóleo, como los polifenoles y flavonoides, son responsables de sus efectos analgésicos, comparables a los de anestésicos convencionales. Además, favorecen la regeneración tisular y la cicatrización, estimulan enzimas relacionadas con el metabolismo celular y promueven la síntesis de colágeno.

Dentro de la llamada apiterapia —el uso medicinal de productos derivados de las abejas—, el propóleo ocupa un lugar destacado en odontología. Sus aplicaciones van desde la cicatrización de úlceras bucales hasta el manejo de la hiperestesia dentinal y la periodontitis crónica, sobresaliendo por su eficacia para aliviar el dolor y promover la salud oral (Olivera et al., 2021).

Cuándo no usarlo: contraindicaciones y precauciones

El propóleo ha sido ampliamente estudiado en términos de seguridad, y en general se considera un producto seguro, aunque cuenta con una dosis letal conocida. No afecta el funcionamiento del intestino ni del hígado y rara vez provoca alergias severas; sin embargo, se recomienda realizar pruebas de sensibilidad en personas con antecedentes alérgicos a productos derivados de las abejas (Padrón et al., 2012).

Aun así, se han identificado posibles efectos adversos. Puede causar reacciones cutáneas como erupciones y, en casos de exposición directa y concentrada, incluso lesiones en la mucosa oral. Un reporte clínico documentó la aparición de ulceraciones dolorosas en la cavidad bucal tras la aplicación tópica de un extracto de propóleo altamente concentrado, lo que evidencia su potencial riesgo cuando se emplea de manera inadecuada (Wimardhani y Soegyanto, 2014) (imagen 4).

Úlceras orales aftosas

Imagen 4. Úlceras orales aftosas observadas en diferentes zonas de la mucosa (labio, carrillo y lengua) asociadas al uso tópico de propóleo concentrado (Wimardhani y Soegyanto, 2014).
Crédito: elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT, 2025).

A pesar de estos riesgos, el propóleo sigue siendo valorado por sus propiedades terapéuticas: reduce la inflamación, combate bacterias y favorece la cicatrización. Aunque aún no se usa de manera generalizada en productos como pastas dentales, los estudios han demostrado su eficacia en el tratamiento de problemas bucales, especialmente en pacientes con ortodoncia. Esto refuerza la necesidad de continuar investigando para desarrollar productos que aprovechen su potencial desinfectante y protector frente a la placa bacteriana y otras infecciones orales.

En este sentido, el propóleo muestra un potencial significativo como tratamiento terapéutico en odontología, sobre todo para pacientes con aparatos ortodóncicos, donde podría contribuir al control de problemas periodontales y gingivales frecuentes.

¿Aliado seguro o riesgo potencial? Lo que dice la evidencia

El interés por el uso del propóleo en odontología ha crecido gracias a su acción antimicrobiana y sus múltiples propiedades terapéuticas. No obstante, su aplicación clínica plantea interrogantes sobre la forma adecuada de uso, la seguridad de las dosis y las posibles limitaciones según el tipo de paciente.

Las investigaciones coinciden en que, en concentraciones moderadas, el propóleo mantiene un perfil de seguridad aceptable y puede ofrecer resultados comparables a los de ciertos medicamentos convencionales. En enjuagues bucales, se ha probado con concentraciones de 1.25 %, 2.5 % y 5 %, logrando beneficios en la prevención y el control de la periodontitis sin causar daño a los fibroblastos. En cambio, las soluciones al 10 % muestran resultados variables: mientras algunos estudios reportan una ligera citotoxicidad, otros destacan su acción frente a bacterias periodontopatógenas, especialmente cuando se disuelve en alcohol etílico al 70 % (Márquez-Vega et al., 2025).

A nivel sistémico, se ha estimado que la dosis segura en humanos equivale a aproximadamente 1.4 mg/kg de peso corporal por día (alrededor de 70 mg diarios), con base en estudios en animales donde se observó un nivel sin efectos adversos de hasta 1400 mg/kg/día. En la cavidad oral, el propóleo ha mostrado actividad frente a especies de Candida y otros microorganismos, aunque con menor potencia que la clorhexidina al 0.2 %. Sin embargo, tiene la ventaja de ser menos citotóxico para los fibroblastos gingivales, lo que lo convierte en una alternativa interesante frente a agentes sintéticos de uso rutinario (Özan et al., 2007).

Incluso en dosis elevadas, el riesgo de toxicidad es bajo. Los efectos dañinos sobre células sanguíneas solo se han observado a concentraciones muy superiores a las recomendadas (15 veces la concentración mínima inhibitoria, CMI). Extractos específicos, como el propóleo de Sonora, han mostrado una acción protectora sobre los eritrocitos humanos frente a procesos de hemólisis —la destrucción prematura de glóbulos rojos, que reduce su vida media a menos de los 120 días normales— (López, 2024, p. 1057). En modelos animales, además, la suplementación con propóleo mejoró los parámetros sanguíneos y la producción de leche en bovinos, lo que refuerza su perfil de seguridad y beneficios en organismos superiores. Estos efectos se atribuyen a su riqueza en flavonoides, polifenoles y terpenoides, compuestos con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y protectoras frente a enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer y las patologías cardiovasculares (Mendoza Chamizo, 2024, p. 48).

Pese a la evidencia favorable, aún es necesario definir con mayor precisión cómo, en qué dosis y en qué tipo de pacientes debería recomendarse el propóleo. Este punto cobra especial importancia en personas con aparatología ortodóntica, ya que los residuos de azúcares presentes en el compuesto podrían favorecer la aparición de caries si no existe un control adecuado de la higiene. Por ello, su uso debe ser siempre supervisado por profesionales de la salud bucal y sustentado en la estandarización de presentaciones clínicas seguras y efectivas.

Conclusión: pequeñas abejas, grandes defensas

El propóleo representa mucho más que un recurso natural con propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias: se perfila como una herramienta estratégica dentro de la odontología moderna, capaz de responder a los retos que enfrentan tanto los pacientes oncológicos como aquellos en tratamiento ortodóncico. Su incorporación en biopelículas, enjuagues o geles no sólo ofrece alternativas terapéuticas accesibles y de bajo riesgo, sino que también abre la posibilidad de reducir complicaciones recurrentes como la mucositis y la estomatitis aftosa recurrente, condiciones que deterioran la calidad de vida y prolongan los procesos de rehabilitación oral.

Más allá de su efectividad clínica ya demostrada, el verdadero valor del propóleo radica en su potencial para integrarse a la innovación farmacéutica y contribuir al desarrollo de nuevas formulaciones que respondan a necesidades específicas de la práctica odontológica. La combinación entre tradición —pues se trata de un producto utilizado desde hace siglos— y evidencia científica moderna lo coloca en un punto de convergencia único, donde lo natural y lo biotecnológico pueden dialogar.

Avanzar en esta línea no sólo implica generar productos terapéuticos más eficaces, sino también promover un cambio en la visión del manejo de las complicaciones orales, priorizando estrategias preventivas y biocompatibles frente a enfoques exclusivamente farmacológicos. En este sentido, el propóleo no debe considerarse únicamente como un complemento, sino como un protagonista emergente en la búsqueda de tratamientos integrales, seguros y sustentables que fortalezcan tanto la ciencia como la práctica clínica en beneficio de los pacientes.

Referencias



Recepción: 2024/04/16. Aceptación: 2025/09/05. Publicación: 2025/11/03.

Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025

Avances tecnológicos y sostenibles en la extracción de aceites esenciales

Oscar Fernandez Platas y Luis Mejía Macario Cita

Resumen

Los aceites esenciales son el alma aromática de las plantas y contienen compuestos con propiedades terapéuticas, relajantes y antimicrobianas, presentes en especies como la lavanda y el eucalipto. Extraerlos, sin embargo, no es tarea sencilla. Los métodos tradicionales, como la hidrodestilación o la destilación por arrastre de vapor, han sido usados por siglos, pero suelen ser lentos y con rendimientos modestos. Hoy, la ciencia le da un giro moderno a este arte: la hidrodestilación asistida por microondas, la destilación por calentamiento óhmico y el uso de ultrasonido o enzimas permiten liberar los aceites de forma más rápida, eficiente y sostenible. En algunos casos, la extracción se reduce de horas a minutos, manteniendo aroma y calidad. Estas innovaciones podrían transformar la industria de los aceites esenciales, combinando tradición y tecnología, naturaleza y electricidad. Este artículo revela cómo la ciencia captura la esencia de las plantas para un futuro más fragante, veloz y sorprendente.
Palabras clave: aceites esenciales, extracción sostenible, microondas, calentamiento óhmico, biotecnología vegetal.

Technological and sustainable advances in the extraction of essential oils

Abstract

Essential oils are the aromatic soul of plants, containing compounds with therapeutic, relaxing, and antimicrobial properties, found in species like lavender and eucalyptus. Extracting them, however, is no simple task. Traditional methods, such as hydrodistillation or steam distillation, have been used for centuries but are often slow and yield modest amounts. Today, science is giving this ancient art a modern twist: microwave-assisted hydrodistillation, ohmic heating distillation, and the use of ultrasound or enzymes allow oils to be released faster, more efficiently, and more sustainably. In some cases, extraction times drop from hours to minutes, without compromising aroma or quality. These innovations could transform the essential oil industry, blending tradition with technology, and nature with electricity. This article explores how science is capturing the essence of plants for a faster, more fragrant, and surprisingly vibrant future.
Keywords: essential oils, sustainable extraction, microwaves, ohmic heating, plant biotechnology.

El alma aromática de las plantas

¿Alguna vez has disfrutado una infusión de manzanilla, usado orégano en tu comida, percibido el aroma relajante de la lavanda o sentido la frescura de una naranja? En esos momentos, probablemente estabas en contacto con aceites esenciales. Estos pequeños pero poderosos compuestos naturales se encuentran en distintas partes de las plantas —hojas, flores, cáscaras y frutos. Aunque solemos asociarlos con fragancias agradables, los aceites esenciales tienen mucho más que ofrecer: propiedades antioxidantes, antimicrobianas e incluso terapéuticas (González-Moreno et al., 2022). Sin embargo, a pesar de su presencia en numerosos productos de uso cotidiano, representan solo entre el 1% y el 3% del peso total de la planta, lo que los convierte en un recurso valioso y codiciado (Řebíčková et al., 2020).

Cómo se libera su esencia

Extraer un aceite esencial es, en cierto modo, liberar la esencia aromática de la planta. Durante siglos, los métodos tradicionales de hidrodestilación y destilación por arrastre de vapor han sido el puente entre la materia vegetal y ese líquido aromático que parece contener la esencia del mundo vegetal.

En la hidrodestilación, la planta se hierve y el vapor arrastra los compuestos volátiles que luego se separan en una fina capa de aceite. En la destilación por arrastre de vapor, el proceso es similar, aunque el vapor circula directamente a través del material vegetal. Ambas técnicas requieren paciencia: el calor y el tiempo permiten que la planta ceda su perfume, pero los rendimientos suelen ser bajos y los procesos, prolongados (Rassem et al., 2022).

Con el paso del tiempo, la tecnología ha entrado al laboratorio con la promesa de mejorar ese delicado ritual. Hoy se experimenta con métodos como la hidrodestilación asistida por microondas, el pretratamiento ultrasónico o el calentamiento óhmico, que aceleran la extracción sin comprometer la calidad del aceite. Incluso la combinación de microondas con enzimas ha demostrado una eficacia notable: una alquimia moderna que optimiza lo que antes requería horas (Cano-Botero et al., 2023).

El doble rostro del aroma

Cada proceso de destilación produce dos productos. Por un lado, el aceite esencial, donde se concentra la identidad aromática de la planta; por otro, el hidrolato o agua floral, que retiene los compuestos solubles en agua. Ambos son resultado de la misma alquimia, aunque con naturalezas distintas.

Para conservar el aceite, se almacenan los frascos en vidrio ámbar, como si se guardara una reliquia luminosa. La luz, sobre todo la solar, puede alterar sus moléculas volátiles y transformar tanto el aroma como las propiedades que lo hacen valioso (Ruiz et al., 2015; Aćimović et al., 2020; Rowshan et al., 2013). Un pequeño descuido en el almacenamiento puede convertir la esencia más pura en un líquido sin vida.

Un lenguaje químico de defensa y seducción

En la naturaleza, estos aceites no son adornos. Son el lenguaje químico con el que las plantas se defienden, seducen y sobreviven. Protegen del exceso de luz solar, repelen depredadores y atraen insectos polinizadores (Hoffmann, 2020). Sus principales actores —terpenoides y fenilpropanoides— son responsables de esa diversidad de aromas que va del frescor mentolado al dulzor de las flores (Sattayakhom et al., 2023).

De la misma manera en que las plantas los usan para sobrevivir, nosotros los hemos adoptado para curar, conservar y embellecer. El aceite de rosa reina en la cosmética; el de menta, en la medicina, por su acción analgésica y antibacteriana. Otros, como los de orégano o tomillo, se han convertido en aliados de la industria alimentaria por su capacidad para conservar alimentos sin recurrir a aditivos químicos (Mileva et al., 2021; Guananga-Díaz et al., 2022; Angarita-Navarro et al., 2022; Tubay et al., 2024).

Métodos convencionales y no convencionales: del vapor a la innovación

Obtener aceites esenciales no es magia, aunque el resultado pueda parecerlo. Detrás de este pequeño proceso aromático hay ciencia —y mucha paciencia—, pues existen diversas formas de extraer estos compuestos volátiles de las plantas. En términos generales, los métodos se dividen en dos grandes familias: los convencionales y los no convencionales, estos últimos más modernos y tecnológicos.

Entre los métodos tradicionales destacan la hidrodestilación y la destilación por arrastre de vapor, técnicas que durante siglos han sido pilares en la obtención de aceites esenciales. También se emplean variantes como la extracción con solventes o la turbodestilación. En esencia, el principio es sencillo: calentar la planta para que libere su esencia en forma de vapor, capturar ese vapor y condensarlo para obtener el aceite (Rodríguez et al., 2019).

Sin embargo, cuando el material vegetal es sensible o las condiciones no son las ideales, estos métodos pueden quedarse cortos. El uso de altas temperaturas y largos tiempos de extracción no solo reduce el rendimiento, sino que puede provocar la pérdida de compuestos valiosos o incluso la degradación del aceite (Stratakos y Koidis, 2015; Haro-González et al., 2021).

Ahí es donde entran en escena las tecnologías emergentes, una especie de superhéroes del laboratorio. Métodos no convencionales como la hidrodestilación asistida por microondas, la destilación con calentamiento óhmico, la extracción por ultrasonido o la extracción asistida por enzimas están transformando la manera en que se obtienen los aceites esenciales. Estas técnicas reducen los tiempos de extracción, mejoran los rendimientos, consumen menos energía y resultan más respetuosas con el medio ambiente (Haro-González et al., 2021).

Hidrodestilación: el clásico que aún brilla

La hidrodestilación es uno de esos métodos clásicos que resisten el paso del tiempo. Su principio es simple, casi artesanal, pero su eficacia sigue siendo indiscutible. La materia vegetal se hierve en agua; el vapor resultante arrastra consigo los compuestos aromáticos que la planta guarda en sus tejidos. Luego, ese vapor se conduce a un condensador, donde se enfría y se transforma nuevamente en líquido. En ese punto, ocurre una separación natural: el aceite esencial flota sobre el hidrolato, ya que tienen distinta densidad. Basta con decantar para obtener el aceite puro (Rodríguez et al., 2019).

El proceso puede tomar entre dos y cuatro horas, dependiendo de la cantidad de material y del equipo empleado (Casado, 2018; Golmohammadi et al., 2018). En la Figura 1 se muestra un ejemplo de este procedimiento aplicado a las cáscaras de naranja, la parte del fruto con mayor concentración de aceite esencial. El resultado es un líquido transparente con un leve tono amarillo pálido, cuyo componente principal es el limoneno, un compuesto reconocido por sus propiedades antisépticas y anticancerígenas (Cerón-Salazar y Cardona-Alzate, 2011; Casado, 2018).

Según un estudio, el rendimiento obtenido tras tres horas de hidrodestilación de cáscaras de naranja fue de apenas 0.42% (León Méndez et al., 2015). Es decir, de cada 100 gramos de cáscara se obtienen apenas 0.42 gramos de aceite esencial. Aunque parezca poco, este dato es clave: el rendimiento permite medir la eficiencia de los distintos métodos de extracción y comparar cuánto logra aprovechar cada técnica del material vegetal.


1_Proceso de hidrodestilación para obtener aceite esencial de naranja a partir de la cáscara

Figura 1. Proceso de hidrodestilación para obtener aceite esencial de naranja a partir de la cáscara.
Crédito: Oscar Fernandez Platas. Imagen diseñada con BioRender.

Destilación por arrastre de vapor: cuando el vapor hace el trabajo

En la destilación por arrastre de vapor, el calor no actúa directamente sobre la planta, sino que el vapor se convierte en el verdadero protagonista. A diferencia de la hidrodestilación, aquí la materia vegetal no se sumerge en agua: se coloca en un compartimento aparte, mientras una corriente de vapor atraviesa el material y rompe las glándulas donde se esconden los aceites. Luego, los compuestos aromáticos viajan con el vapor hasta el condensador, donde el enfriamiento los transforma en dos capas visibles: el aceite esencial y el hidrolato, fácilmente separables por decantación (Rodríguez et al., 2019).

En la Figura 2 se muestra este proceso aplicado a las flores de manzanilla. El aceite que se obtiene tiene un tono azul intenso, producto del camazuleno, y un aroma dulce y herbal. Su principal componente, el alfa-bisabolol, es reconocido por sus propiedades calmantes, antiinflamatorias y cicatrizantes (Mwaniki et al., 2015). En un estudio, esta técnica alcanzó un rendimiento del 3.1%, aunque requirió 12 horas de destilación continua (Gawde et al., 2014). El resultado lo vale: un aceite puro, potente y de alta calidad, pero a costa del tiempo.


2_Proceso de destilación por arrastre de vapor para la obtención del aceite esencial de manzanilla

Figura 2. Proceso de destilación por arrastre de vapor para la obtención del aceite esencial de manzanilla.
Crédito: Oscar Fernandez Platas. Imagen diseñada con BioRender.

Hidrodestilación asistida por microondas: tecnología que acelera aromas

En el laboratorio, la llegada de las microondas cambió las reglas del juego. La hidrodestilación asistida por microondas aprovecha la energía electromagnética para calentar la materia vegetal de manera rápida y uniforme (véase Figura 3). Este calentamiento provoca un aumento de temperatura y presión dentro de las células, hasta que se rompen las glándulas que almacenan los aceites. A partir de ahí, el proceso es similar al de la hidrodestilación tradicional: el vapor arrastra los compuestos aromáticos hacia el condensador, donde se separan del agua (Barotto, 2021).

Lo sorprendente es su eficiencia. Mientras que la hidrodestilación convencional puede tardar tres horas para obtener un 2.4% de aceite, y la destilación por arrastre de vapor requiere cuatro horas para alcanzar un 2.7%, la versión asistida por microondas logra un 2.2% en solo 50 minutos, y con una potencia de apenas 50 W (Altintas et al., 2013; Nakas et al., 2023). Una hazaña de velocidad sin sacrificar resultados.

Las ventajas son evidentes: procesos más rápidos, mayor eficiencia energética y rendimientos competitivos. Sin embargo, no todo se resuelve con presionar un botón. El control del calentamiento es esencial, pues un exceso de energía puede degradar compuestos volátiles y alterar la composición final del aceite (Selvamuthukumaran y Shi, 2017).

En la Figura 3 se ilustra el proceso aplicado al orégano, una planta rica en compuestos bioactivos. El aceite obtenido, de color amarillo rojizo, destaca por su contenido de carvacrol y timol, sustancias con reconocidas propiedades antimicrobianas, desinfectantes y antioxidantes (Hernández et al., 2016).


3_Hidrodestilación asistida con microondas para la extracción de aceite esencial de orégano

Figura 3. Hidrodestilación asistida con microondas para la extracción de aceite esencial de orégano.
Crédito: Oscar Fernandez Platas. Imagen diseñada con BioRender.

Hidrodestilación con pretratamiento ultrasónico: ¡el ultrasonido al rescate del aroma!

¿Qué pasaría si antes de aplicar calor se hiciera vibrar a la planta con ondas sonoras? Esa es la premisa de la hidrodestilación con pretratamiento ultrasónico. Antes de iniciar la destilación, se somete la materia vegetal a ondas de sonido de alta frecuencia, lo que provoca la formación de diminutas burbujas que estallan violentamente dentro del tejido. Ese fenómeno —conocido como cavitación— rompe las paredes celulares y deja una estructura más porosa, lista para liberar sus compuestos aromáticos (Yu et al., 2021).

Un ejemplo fascinante es el aceite esencial de clavo, un líquido de tono amarillo rojizo y aroma penetrante. Su principal componente, el eugenol, posee una fuerte capacidad antioxidante, además de propiedades antimicrobianas y analgésicas, lo que lo convierte en un ingrediente valioso en las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria (Golmakani et al., 2017).

En la Figura 4 se muestra este proceso, que combina precisión científica con la delicadeza del sonido. Los resultados hablan por sí solos: un estudio reportó un rendimiento del 14.19% tras 180 minutos de extracción con 400 W de potencia. En contraste, los métodos convencionales —hidrodestilación y destilación por arrastre de vapor— obtuvieron rendimientos menores (12.98% y 11.54%, respectivamente) y requirieron más tiempo y energía (240 minutos y 335 W) (Golmakani et al., 2017; Suttiarporn et al., 2024).


4_Hidrodestilación con pretratamiento ultrasónico para la obtención de aceite esencial de clavo

Figura 4. Hidrodestilación con pretratamiento ultrasónico para la obtención de aceite esencial de clavo.
Crédito: Oscar Fernandez Platas. Imagen diseñada con BioRender.

El pretratamiento ultrasónico no es solo un detalle técnico: representa una auténtica evolución. Permite extraer más aceite en menos tiempo y con un menor consumo energético. No obstante, aún quedan desafíos por resolver para su aplicación a gran escala, como el desarrollo de equipos ultrasónicos accesibles y sistemas híbridos más eficientes (Sarah et al., 2023).

Destilación óhmica: un toque eléctrico para acelerar la extracción

La destilación asistida por calentamiento óhmico le da un giro moderno al arte de extraer aceites esenciales. En lugar de depender del calor externo que se transmite poco a poco, aquí el calor se genera directamente dentro del agua mediante electricidad, como si el sistema tuviera calefacción interna (figura 5). Esto permite que la temperatura se distribuya de forma más uniforme y rápida, dejando atrás los métodos tradicionales que utilizan parrillas, mantas o mecheros. El resultado: menos tiempo de espera y menor riesgo de que los compuestos aromáticos se degraden por el exceso de calor (Kumar et al., 2023).

En la figura 5 se muestra el proceso de destilación por arrastre de vapor asistida por calentamiento óhmico aplicado a la extracción de aceite esencial de lavanda. Este aceite, de un delicado color amarillo pálido, es apreciado por sus propiedades antimicrobianas, conservantes, antiinflamatorias y analgésicas. Su componente principal es el linalool, reconocido por sus efectos terapéuticos (Kajjari et al., 2022; Gavahian y Chu, 2018).


5_Destilación por arrastre de vapor asistida con calentamiento óhmico para la extracción de aceite esencial de lavanda

Figura 5. Destilación por arrastre de vapor asistida con calentamiento óhmico para la extracción de aceite esencial de lavanda.
Crédito: Oscar Fernández Platas. Diseñada con BioRender.

Estudios comparativos han demostrado su efectividad: mientras que la destilación por arrastre de vapor tradicional alcanzó un rendimiento del 3.3% en 122.7 minutos, el método asistido por calentamiento óhmico logró un 3.8% en solo 50.3 minutos. ¡Más rápido y con mejor rendimiento! Todo esto utilizando la misma potencia de 500 W (Gavahian y Chu, 2018).

Además, esta técnica no solo es eficaz, sino también más sostenible. Utiliza agua como medio conductor, disminuye el tiempo de procesamiento y reduce la contaminación ambiental. En resumen, la destilación óhmica representa una evolución en la extracción de aceites esenciales, apostando por un enfoque más limpio, moderno y eficiente (Kumar et al., 2023).

Microondas y enzimas: la combinación que acelera la extracción de aceites esenciales

Antes de que las microondas actúen, esta técnica añade un paso crucial: un pretratamiento con enzimas. Pero no se trata de cualquier enzima. Aquí entran en acción la celulasa, hemicelulasa, ligninasa y pectinasa, encargadas de degradar los principales componentes de la pared celular. Así, se debilita la estructura de la materia vegetal y se facilita la liberación de los compuestos aromáticos atrapados (Boulila et al., 2015).

Con las paredes celulares ya debilitadas, se aplica la hidrodestilación asistida por microondas, que acelera el proceso sin comprometer la calidad del extracto. En la figura 6 se ilustra este procedimiento aplicado a las hojas de canela, de las cuales se obtiene un aceite esencial de color marrón, conocido por sus propiedades antioxidantes, antifúngicas y antimicrobianas. Su compuesto más abundante y característico es el cinamaldehído, reconocido por sus efectos terapéuticos (Wong et al., 2014).


6_Destilación asistida por microondas con pretratamiento enzimático para la extracción de aceite esencial de hojas de canela

Figura 6. Destilación asistida por microondas con pretratamiento enzimático para la extracción de aceite esencial de hojas de canela.
Crédito: Oscar Fernández Platas. Diseñada con BioRender.

¿Y qué tan efectiva es esta técnica? Un estudio comparó el método ham-pe con la hidrodestilación tradicional para extraer aceite esencial de hojas de canela. Mientras que la técnica convencional alcanzó un rendimiento del 0.72% en 240 minutos, ham-pe logró un 0.76% en tan solo 37 minutos, usando la misma potencia de 510 W (Liu et al., 2021). Una clara muestra de cómo la combinación de biotecnología y microondas puede optimizar la extracción, reduciendo drásticamente el tiempo y mejorando el rendimiento del aceite esencial.

Aceites esenciales, más rápidos y eficientes que nunca

Las nuevas tecnologías de extracción han demostrado ser alternativas muy prometedoras frente a los métodos tradicionales, al mejorar tanto el rendimiento como la velocidad del proceso. Métodos como la hidrodestilación y la destilación por arrastre de vapor, aunque muy utilizados, pueden ser más lentos y consumir más energía. En cambio, técnicas como la hidrodestilación asistida por microondas, la destilación por calentamiento óhmico y los pretratamientos ultrasónico o enzimático han logrado reducir drásticamente los tiempos de extracción —a veces de horas a solo minutos— manteniendo o incluso mejorando los rendimientos.

Estas innovaciones son clave para la industria de los aceites esenciales, ya que permiten obtener mayor cantidad de producto en menos tiempo, lo que puede aumentar la productividad y reducir costos. Aunque todavía existen desafíos para su implementación masiva, especialmente en términos de inversión y adaptación de equipos, el futuro de estas tecnologías parece muy prometedor: ofrecen un proceso de extracción más rápido, eficiente y sostenible.

Referencias

  • Aćimović, M., Tešević, V., Smiljanić, K., Cvetković, M., Stanković, J., Kiprovski, B., y Sikora, V. (2020). Hydrolates: By-products of essential oil distillation: Chemical composition, biological activity and potential uses. Advanced Technologies, 9(2), 54–70. https://doi.org/10.5937/savteh2002054a
  • Altintas, A., Tabanca, N., Tyihák, E., Ott, P. G., Móricz, Á. M., Mincsovics, E., y Wedge, D. E. (2013). Characterization of volatile constituents from Origanum onites and their antifungal and antibacterial activity. Journal of aoac International, 96(6), 1200–1208. https://doi.org/10.5740/jaoacint.SGEAltintas
  • Angarita-Navarro, A. M., Casas-Cárdenas, P. D., y López-Aguirre, J. P. (2022). Uso de aromaterapia en gestantes: una revisión de la literatura. Revista Ciencia y Cuidado, 19(1), 107–118. https://doi.org/10.22463/17949831.3092
  • Barotto, A. J. (2021). Extracción Verde De Aceites Esenciales. Investigación Joven, 8(2), 1–6.
  • Boulila, A., Hassen, I., Haouari, L., Mejri, F., Amor, I. Ben, Casabianca, H., y Hosni, K. (2015). Enzyme-assisted extraction of bioactive compounds from bay leaves (Laurus nobilis L.). Industrial Crops and Products, 74(2015), 485–493. https://doi.org/10.1016/j.indcrop.2015.05.050
  • Cano-Botero, J. L., Ospina-Balvuena, Y., Gutiérrez-Cifuentes, J. A., y Ríos-Vásquez, E. (2023). Hidrodestilación asistida por microondas de aceite esencial de Cúrcuma longa (rizomas): optimización mediante superficie de respuesta. Revista de Investigación, Desarrollo e Innovación, 13(1), 185–200. https://revistas.uptc.edu.co/index.php/investigacion_duitama/article/view/16061
  • Casado, I. (2018). Optimización de la extracción de Aceites Esenciales por destilación en Corriente de Vapor. Universidad Politécnica de Madrid, 1, 84. https://bit.ly/3ObkF1a
  • Cerón-Salazar, I., y Cardona-Alzate, C. (2011). Evaluación del proceso integral para la obtención de aceite esencial y pectina a partir de la cáscara de naranja. Ingeniería y Ciencia – Ing.Cienc., 7(13), 65–86. http://publicaciones.eafit.edu.co/index.php/ingciencia/article/view/401
  • Gavahian, M., y Chu, Y. H. (2018). Ohmic accelerated steam distillation of essential oil from lavender in comparison with conventional steam distillation. Innovative Food Science and Emerging Technologies, 50, 34–41. https://doi.org/10.1016/j.ifset.2018.10.006
  • Gawde, A., Cantrell, C. L., Zheljazkov, V. D., Astatkie, T., y Schlegel, V. (2014). Steam distillation extraction kinetics regression models to predict essential oil yield, composition, and bioactivity of chamomile oil. Industrial Crops and Products, 58, 61–67. https://doi.org/10.1016/j.indcrop.2014.04.001
  • Golmakani, M. T., Zare, M., y Razzaghi, S. (2017). Eugenol enrichment of clove bud essential oil using different microwave-assisted distillation methods. Food Science and Technology Research, 23(3), 385–394. https://doi.org/10.3136/fstr.23.385
  • Golmohammadi, M., Borghei, A., Zenouzi, A., Ashrafi, N., y Taherzadeh, M. J. (2018). Optimization of essential oil extraction from orange peels using steam explosion. Heliyon, 4(11). https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2018.e00893
  • González-Moreno, B. J., Piña-Barrera, A. M., Pérez-López, L. A., Galindo-Rodríguez, S. A., y Alvarez-Román, R. (2022). Aceites esenciales de origen natural: características químicas, técnicas de extracción y potencial aplicación biológica. Biología y Sociedad, 5(10). https://doi.org/10.29105/bys5.10-71
  • Guananga-Díaz, N., Guananga-Diaz, F., Luna-Logroño, N., y Sánchez-Rosero, A. (2022). Efecto antibacteriano de aceites esenciales de cítricos en jabones de aceite vegetal reciclado. 593 Digital Publisher ceit, 7(5–3), 87–100. https://doi.org/10.33386/593dp.2022.5-3.1512
  • Haro-González, J. N., Castillo-Herrera, G. A., Martínez-Velázquez, M., y Espinosa-Andrews, H. (2021). Clove essential oil (Syzygium aromaticum l. myrtaceae): Extraction, chemical composition, food applications, and essential bioactivity for human health. Molecules, 26(21). https://doi.org/10.3390/molecules26216387
  • Hernández, L., Abraham, M., Martínez, J., Pérez, L., y Mares, E. (2016). Aceite Esencial De Oregano Como Potencial Nutracéutico. Investigación y Desarrollo En Ciencia y Tecnología de Alimentos, 2(10), 1–6.
  • Hoffmann, K. H. (2020). Essential oils. Zeitschrift Fur Naturforschung – Section C Journal of Biosciences, 75(78), 177. https://doi.org/10.1515/znc-2020-0124
  • Kajjari, S., Joshi, R. S., Hugar, S. M., Gokhale, N., Meharwade, P., y Uppin, C. (2022). The Effects of Lavender Essential Oil and its Clinical Implications in Dentistry: A Review. International Journal of Clinical Pediatric Dentistry, 15(3), 385–388. https://doi.org/10.5005/jp-journals-10005-2378
  • Kumar, R., Chopra, S., Choudhary, A. K., Mani, I., Yadav, S., y Barua, S. (2023). Cleaner production of essential oils from Indian basil, lemongrass and coriander leaves using ultrasonic and ohmic heating pre-treatment systems. Scientific Reports, 13(1), 1–10. https://doi.org/10.1038/s41598-023-31090-0
  • León Méndez, G., Osorio Fortich, M. del R., Torrenegra, M. E., y González, J. G. (2015). Extraction, characterization and antioxidant activity of essential oil from plectranthus amboinicus L. Revista Cubana de Farmacia, 49(4), 708–718.
  • Liu, Z., Li, H., Cui, G., Wei, M., Zou, Z., y Ni, H. (2021). Efficient extraction of essential oil from Cinnamomum burmannii leaves using enzymolysis pretreatment and followed by microwave-assisted method. Lwt, 147(April), 111497. https://doi.org/10.1016/j.lwt.2021.111497
  • Mileva, M., Ilieva, Y., Jovtchev, G., Gateva, S., Zaharieva, M. M., Georgieva, A., Dimitrova, L., Dobreva, A., Angelova, T., Vilhelmova-Ilieva, N., Valcheva, V., y Najdenski, H. (2021). Rose flowers—a delicate perfume or a natural healer? Biomolecules, 11(1), 1–32. https://doi.org/10.3390/biom11010127
  • Mwaniki, J. M., Mwazighe, F. M., y Kamau, G. N. (2015). Analysis of Blue Chamomile Essential Oil produced by multi-solvent Solvent Extraction Clevenger Distillation Method. Africa Journal of Physical Sciences, 2(1), 1–10. https://uonjournals.uonbi.ac.ke/ojs/index.php/ajps/article/view/1005
  • Nakas, A., Giannarelli, G., Fotopoulos, I., Chainoglou, E., Peperidou, A., Kontogiannopoulos, K. N., Tsiaprazi-Stamou, A., Varsamis, V., Gika, H., Hadjipavlou-Litina, D., y Assimopoulou, A. N. (2023). Optimizing the Distillation of Greek Oregano—Do Process Parameters Affect Bioactive Aroma Constituents and In Vitro Antioxidant Activity? Molecules, 28(3), 1–20. https://doi.org/10.3390/molecules28030971
  • Rassem, H. H. A., Nour, A. H., Ali, G. A. M., Masood, N., Al-Bagawi, A. H., Alanazi, T. Y. A., Magam, S., y Assiri, M. A. (2022). Essential Oil from Hibiscus Flowers through Advanced Microwave-Assisted Hydrodistillation and Conventional Hydrodistillation. Journal of Chemistry, 2022. https://doi.org/10.1155/2022/2000237
  • Řebíčková, K., Bajer, T., Šilha, D., Ventura, K., y Bajerová, P. (2020). Comparison of Chemical Composition and Biological Properties of Essential Oils Obtained by Hydrodistillation and Steam Distillation of Laurus nobilis L. Plant Foods for Human Nutrition, 75(4), 495–504. https://doi.org/10.1007/s11130-020-00834-y
  • Rodriguez, M., Alcaraz, L., y Real, S. (2019). Procedimientos para la extracción de áceite en plantas aromáticas. Centro de Investigaciones Biologicas Del Noroeste,S.C, 12–17. https://cibnor.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1001/540/1/rodriguez_m.pdf
  • Rowshan, V., Bahmanzadegan, A., y Saharkhiz, M. J. (2013). Influence of storage conditions on the essential oil composition of Thymus daenensis Celak. Industrial Crops and Products, 49, 97–101. https://doi.org/10.1016/j.indcrop.2013.04.029
  • Ruiz, C., Díaz, C., y Rojas, R. (2015). Composición Química De Aceites Esenciales De 10 Plantas Aromáticas Peruanas. Revista de La Sociedad Química Del Perú, 81(2), 81–94. https://doi.org/10.37761/rsqp.v81i2.10
  • Sarah, M., Ardiansyah, D., Misran, E., y Madinah, I. (2023). Extraction of citronella oil from lemongrass (Cymbopogon winterianus) by sequential ultrasonic and microwave-assisted hydro-distillation. Alexandria Engineering Journal, 70, 569–583. https://doi.org/10.1016/j.aej.2023.03.019
  • Sattayakhom, A., Wichit, S., y Koomhin, P. (2023). The Effects of Essential Oils on the Nervous System: A Scoping Review. Molecules, 28(9), 1–23. https://doi.org/10.3390/molecules28093771
  • Selvamuthukumaran, M., y Shi, J. (2017). Recent advances in extraction of antioxidants from plant by-products processing industries. Food Quality and Safety, 1(1), 61–81. https://academic.oup.com/fqs/article/1/1/61/4791727
  • Stratakos, A. C., y Koidis, A. (2015). Methods for Extracting Essential Oils. In Essential Oils in Food Preservation, Flavor and Safety. Elsevier Inc. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-416641-7.00004-3
  • Suttiarporn, P., Seangwattana, T., Srisurat, T., Kongitthinon, K., Chumnanvej, N., y Luangkamin, S. (2024). Enhanced extraction of clove essential oil by ultrasound and microwave assisted hydrodistillation and their comparison in antioxidant activity. Current Research in Green and Sustainable Chemistry, 8(March), 100411. https://doi.org/10.1016/j.crgsc.2024.100411
  • Tubay, C., Zambrano, L., Loor, M. M., Moreira, K., y Revilla, K. (2024). Aceites esenciales en la conservación de alimentos : Una revisión Essentials oils in food preservation: A review Abstract. Revista Científica y Técnica Agropecuaria, Agroindustrial y Ambiental, 11(1), 62–80.
  • Wong, Y. C., Ahmad-Mudzaqqir, M. Y., y Wan-Nurdiyana, W. A. (2014). Extraction of essential oil from cinnamon (Cinnamomum zeylanicum). Oriental Journal of Chemistry, 30(1), 37–47. https://doi.org/10.13005/ojc/300105
  • Yu, F., Wan, N., Zheng, Q., Li, Y., Yang, M., y Wu, Z. (2021). Effects of ultrasound and microwave pretreatments on hydrodistillation extraction of essential oils from Kumquat peel. Food Science and Nutrition, 9(5), 2372–2380. https://doi.org/10.1002/fsn3.2073

Recepción: 2024/12/16. Aceptación: 2025/08/18. Publicación: 2025/11/03.

Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025

La luz al servicio de la medicina

Ángel de Jesús Jiménez Chávez y Angélica Cantero Téllez Cita

Resumen

La luz que todos conocemos (y amamos) —ya sea en forma de luz solar, que disfrutamos cada fría mañana sobre nuestro rostro; o la proveniente de una linterna, con la que podemos guiarnos por una oscura noche; la que podemos ver descompuesta en todos sus colores cuando aparece un arcoíris en el cielo— esa luz tiene un uso como arma contra el cáncer, ya que es un componente clave de la terapia fotodinámica. ¿Qué es esta terapia? y ¿cómo puede lograr esto? Continúa leyendo y averígualo.
Palabras clave: terapia fotodinámica, luz, fotosensibilizadores, oxígeno, cáncer.

Light in the service of medicine

Abstract

The light we all know (and love) —whether in the sunlight we enjoy on our faces each chilly morning, the beam from a flashlight that helps us find our way through a dark night, or split into all its colors when a rainbow appears in the sky— that light has a use as a weapon against cancer. It is a key component of photodynamic therapy. What is this therapy and how can it make it possible? Read on and find out.
Keywords: photodynamic therapy, light, photosensitizers, oxygen, cáncer.


El poder de la luz

¿Cómo es posible que algo tan agradable como la luz pueda hacer daño? Bueno, todos sabemos lo que puede hacer el sol: si te quedas dormido en la playa, despiertas con la piel bronceada y sufres del dolor por horas o días. Esto sucede ya que la luz es una forma de energía, la cual al tocar nuestra piel se convierte en calor y demasiado calor causa quemaduras en la piel; mientras más tiempo permanezcamos bajo el sol mayor serán las quemaduras. También podemos prenderle fuego a la madera o derretir objetos en instantes si utilizamos una lupa para concentrar la luz en un pequeño punto.

Así como la luz solar por sí misma puede lastimar, acelerar el envejecimiento de nuestra piel e incluso causar cáncer por exponernos de forma crónica y sin protección (Delgado-Villacis et al., 2022), existen sustancias que pueden causar que la luz nos lastime mucho incluso sin recibir tanto sol. Estos compuestos están presentes en diversas plantas, en muchos medicamentos y en nuestra propia sangre y tienen en común que son moléculas capaces de absorber la energía de la luz (Beani, 2022).

Moléculas que absorben la luz, ¿héroes o villanos?

Como seguro sabrás, las plantas medicinales se han usado por muchísimo tiempo y sus propiedades buenas o malas se han descubierto por prueba y error. Algunos de nuestros ancestros descubrieron de mala manera que, si se untaban en la piel algunas plantas y luego se exponían al sol, sufrían quemaduras muy dolorosas casi al instante. Esto lo conocemos hoy como fitofotodermatitis, palabra compuesta por fito referente a las plantas, foto relacionado a la luz y dermatitis que alude a una irritación en la piel (Blanco Rodicio et al., 2021). Durante mucho tiempo de la historia, los seres humanos evitamos el contacto con estas plantas, pues ¿a quién le gusta lastimarse la piel?

El avance de la ciencia permitió el descubrimiento de las partículas que causaban tan dolorosas lesiones y las llamaron fotosensibilizadores, lo cual describe muy bien su función: te hacen más sensible a la luz mientras que en la oscuridad son inofensivos (ingeniosos, ¿verdad?). Cada fotosensibilizador, mejor digámosle fs, se activa (aumentar su energía) con luz de un color particular (pero no con luz blanca porque está formada por muchos colores), lo que permite que los fs absorban más energía.

Pero si siempre nos han dicho que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, ¿a dónde va a parar la energía absorbida por los fs? ¿Y cómo es que estas partículas hacen que la luz nos lastime más? Bueno, estas partículas pueden hacer varias cosas con la energía que han absorbido (ver figura 1):

  1. Unos simplemente la pierden también como luz, pero de un color diferente (con menos energía), lo que se conoce como fluorescencia. Algunos animales emiten fluorescencia naturalmente, un buen ejemplo son los escorpiones, los cuales al ser iluminados con luz ultravioleta brillan de color verde.
  2. Los fs pueden perder la energía mediante la vibración de sus átomos, lo que causa que las cosas a su alrededor se calienten, llegando a temperaturas de más de 60°C en las cercanías.
  3. Otros fs pueden transferir la energía a otras partículas cercanas como el oxígeno y formar especies reactivas de oxígeno, conocidas comúnmente como ros (del inglés, Reactive Oxygen Species), las cuales en grandes cantidades dañan componentes vitales de las células lo que provoca que las que contienen los fs o las cercanas a ellos mueran tras ser iluminadas (Vicentini et al., 2017).
Fotosensibilizadores

Figura 1. ¿Qué hacen los fotosensibilizadores con la luz que absorben? Un fotosensibilizador (esfera azul) es iluminado con luz blanca como la del sol o luz de cierto color con un láser. Esto causa que el FS absorba la energía y se excite (esfera roja). Una vez excitado puede perder la energía básicamente de tres formas, como fluorescencia, como calor o transfiriéndola a moléculas cercanas para formas especies reactivas.
Créditos: elaboración propia.

Medicina basada en luz (y también en fotosensibilizadores)

Como ya te abras imaginado, algunos científicos muy astutos pensaron que se podía sacar provecho de estas partículas fotosensibles. ¿Qué pasaría si inyectamos un tumor con fs y luego lo iluminamos con un láser? Eso se preguntaron algunos y lo que encontraron fue que podían eliminarlos, aunque no todos, solamente ciertos tipos de cáncer en la etapa donde no se han esparcido las células tumorales.

En particular este método funcionó muy bien en tumores superficiales de la piel, ya que podían aplicarse los fs directamente en ellos y cubrir el resto de la piel para que no le diera la luz y así no murieran las células sanas cercanas. De esta manera surgió la terapia fotodinámica del cáncer (ver figura 2).

Terapia fotodinámica para eliminar células cancerosas

Figura 2. Así funciona la terapia fotodinámica para eliminar células cancerosas en la piel: cuando se detecta una lesión con células malignas en la piel, se aplica un fotosensibilizador en forma de crema y se cubre la zona alrededor de la lesión, después se ilumina la zona de la lesión utilizando un láser del color apropiado. Esto causa que las células malignas mueran y sean eliminadas; después del tiempo de recuperación se obtiene una piel libre de células malignas.
Créditos: elaboración propia.

Podría decirse que los fotosensibilizadores son pequeñas bombas que entran apagadas a las células (como un caballo de Troya) y, una vez dentro, son encendidas a distancia con luz, lo que provoca que estas pequeñas bombas exploten y causen la muerte sólo en el sitio donde se aplica la luz. Este tipo de terapia se emplea con mucho éxito desde los años noventa para el tratamiento del cáncer de piel y también se ha explorado su uso para el cáncer de esófago y de pulmón, principalmente.

Además, la terapia fotodinámica se usa en muchos tratamientos estéticos para la piel, como terapia de “rejuvenecimiento” y para la eliminación de manchas (Mordon et al., 2012). Como ya dijimos, la luz matará cualquier célula que tenga fs sin importar que sea sana o no. Por ello, estos tratamientos se aplican en forma de crema, lo que mata a unas pocas células sanas de la capa externa de la piel para que así las “nuevas” que están por debajo puedan tomar su lugar y tú puedas mostrar al mundo la belleza de un cutis terso y brillante por tus “células rejuveneciudas”, las cuales no tienen nada de ello, sólo no han estado expuestas al sol, la lluvia, el polvo, bacterias, virus, lágrimas y demás cosas.

Seguro te preguntas que, si esta terapia es tan efectiva, ¿por qué no curar todos los tumores con ella? Como hemos mencionado, para que funcione se requieren básicamente de dos cosas: 1) hacer llegar los fs a los tumores y 2) hacer llegar la luz a los fs. La terapia fotodinámica tuvo mucho éxito para lesiones en la piel o tumores superficiales porque el fotosensibilizador se puede poner como una crema directamente en la piel y sólo se aplica luz en la zona que se quiere tratar. Asimismo, la piel es la parte más fácil para iluminar, pues basta ver a cualquier niño jugar con una lampara y colocar su mano encima para ver como la luz atraviesa sus dedos y los hace brillar.

La luz en nuestro interior

Y ¿qué podemos hacer para que la terapia fotodinámica funcione para tumores más profundos en el cuerpo y no sólo para los que están en la superficie de la piel? O incluso, ¿cómo hacerle para eliminar bacterias, parásitos y demás cosas indeseables que se mueven dentro de nuestro cuerpo? Bueno, los científicos han hecho muchos intentos para lograr esto: han experimentado con otros tipos de luz además de la visible (la que se compone por la mezcla de los hermosos colores del arcoíris), como la infrarroja o los rayos X, las cuales no podemos ver a simple vista, pero tienen una mayor penetración en nuestros cuerpos.

Los rayos X nos atraviesan por completo, únicamente nuestros huesos pueden detener un poco de ellos (por eso las radiografías nos permiten ver nuestro esqueleto). No obstante, todos sabemos que recibir mucha de esta radiación no es bueno, pues puede causar cáncer y otras enfermedades por una exposición prolongada (esto se debe a que son tan poderosos que llegan al adn y lo dañan). Además, para el caso de las bacterias y parásitos, éstos pueden moverse de lugar por lo que se necesita irradiar todo el cuerpo para alcanzar a todos los patógenos, lo cual aumenta también los efectos secundarios.

La luz infrarroja es una alternativa a los rayos X. Esa no nos causa daño y tiene una mayor penetración en nosotros que la luz visible, aunque no tanta como los rayos X, pero también se necesita aplicar desde afuera del paciente con un poderoso láser para que una parte llegue al tumor.

Por lo anterior, la mejor alternativa consistiría en generar luz visible dentro del cuerpo y exactamente en el lugar donde se encuentre el tumor o los patógenos, pero ¿es esto posible?

Existen reacciones químicas que liberan energía en forma de luz, esto se conoce como quimioluminiscencia. Alguna vez habrás visto alguna película en donde el protagonista se encuentra en total oscuridad hasta que saca una pequeña barra, la dobla y comienza a brillar, iluminando su camino hasta la siguiente aventura. Bueno, estas barras contienen dos químicos en compartimientos separados, cuando la barra se dobla, el compartimiento interno se rompe y los químicos pueden mezclarse comenzando una rección entre ellos que produce luz, la cual se apagará cuando todos los químicos hayan reaccionado.

Otra forma en que la naturaleza puede producir luz es gracias a la bioluminiscencia. En este proceso participan unas proteínas muy especiales llamadas enzimas que toman una sustancia química, la transforman en otra y, mientras lo hacen, liberan luz. Para entenderlo mejor, pensemos en algo muy común: una manzana. Cuando la muerdes, la pulpa es clara y se ve apetitosa, pero si la dejas un rato sobre la mesa, al volver notarás que la parte expuesta se volvió café. Mucha gente cree que simplemente “se oxidó con el aire”, pero lo que en realidad ocurrió fue el trabajo de una enzima propia de la manzana llamada polifenol oxidasa. Al romperse las células con la mordida, la enzima se reúne con otras moléculas llamadas polifenoles y, con la ayuda del oxígeno del aire, las transforma en compuestos conocidos como melaninas, que son los responsables del color marrón.

En las enzimas que producen bioluminiscencia pasa algo parecido, pero el resultado es mucho más sorprendente. Su sustrato se llama luciferina y cuando la enzima lo transforma en otra molécula, en lugar de cambiar de color como la manzana, libera luz.

Estas proteínas bioluminiscentes están presentes en varios animales como las luciérnagas, esos pequeños animalitos capaces de iluminar el bosque utilizan la bioluminiscencia para producir su característica luz.

Por ello es que las proteínas bioluminiscentes se estudian como una buena opción para crear luz en nuestro interior y, específicamente, dentro de los tumores profundos para activar a los fs y eliminarlos sin la necesidad de utilizar fuentes de luz externa que no penetran los suficiente en nuestros cuerpos o que dañan nuestras células sanas (ver figura 3).

¿Qué tan profundo llega la luz dentro de nuestros cuerpos?

Figura 3. ¿Qué tan profundo llega la luz dentro de nuestros cuerpos? La luz blanca que proveniente del sol está formada por muchos colores. El color azul penetra solo unos 2-3 milímetros (0.2-0.3 centímetros); los colores cian, verde, amarillo, naranja y rojo penetran cada vez más, hasta aproximadamente 5 milímetros (medio centímetro). La luz infrarroja (invisible para nosotros) penetra hasta 10 centímetros en nuestros cuerpos. Los rayos X nos atraviesan completamente (pero son peligrosos). La luz producida por bioluminiscencia/quimioluminiscencia puede producirse a cualquier profundidad.
Créditos: elaboración propia.

En los primeros intentos de utilizar las proteínas bioluminiscentes para activar a los fs todo funcionó bien en el tubo de ensayo del laboratorio: las proteínas, que eran muchísimas, producían luz y ésta era captada y transformada por el fs porque ambos estaban juntos en ese pequeño tubito de vidrio. Sin embargo, cuando inyectaron estos componentes en ratoncitos los investigadores notaron que ambos tomaron caminos separados.

Esto ocurrió debido a que son de diferente naturaleza y tamaño, las proteínas son de 30 a 100 veces más grandes que los fs, por lo que éstos se dispersan mucho más rápido mientras que las primeras tardan un poquito más y, para poder producir ros o calor de forma eficiente, se necesita que los dos se mantengan juntos uno del otro, a unos cuantos nanómetros de distancia (1 nanómetro es igual a 0.000001 milímetros).

Para resolverlo, los científicos hicieron lo más lógico: los pegaron para que estuvieran siempre juntos, pero lamentablemente esto no funcionó muy bien porque estaban demasiado cerca y los fs no lograban captar la luz producida.

¿Qué se puede hacer para colocar los fs y las proteínas bioluminiscentes en los tumores con la separación exacta para que puedan matar a las células malignas? Es una pregunta que los investigadores actualmente están tratando de contestar.

¡El futuro de la medicina basada en luz es hoy, ¿oíste viejo?!

¿Alguna vez viste algún programa de ciencia ficción en donde los protagonistas entraban en una nave que empezaba a encogerse hasta tener el tamaño suficiente para entrar al cuerpo de alguien y navegar por su sangre y tejidos? Bueno, aún no hemos descubierto la forma de encoger naves hasta ese tamaño; sin embargo, sí hemos encontrado partículas que ya tienen un tamaño nanométrico, como los virus, y hemos podido modificarlos para que funcionen como pequeñas naves de carga de lo que nosotros deseemos.

¿Por qué no cargar los fs y las proteínas bioluminiscentes en estas pequeñas naves y dirigirlas hacia los tumores muy dentro del cuerpo? Esto se está evaluando favorablemente gracias a que se ha demostrado que varias nanopartículas (las pequeñas naves) son naturalmente capaces de entrar a los tumores por su pequeño tamaño (Ontiveros Gómez y Elizalde Peña, 2023). Entre los candidatos está el virus que provoca la gripe común, pero modificado para que en lugar de enfermar lleve los fs y las proteínas bioluminiscentes a los tumores (Shramova et al., 2022; ver figura 4).

¿Cómo el uso de nanopartículas mejora la terapia fotodinámica?

Figura 4. ¿Cómo el uso de nanopartículas mejora la terapia fotodinámica? Cuando se inyectan los fotosensibilizadores solos, debido a su diferencia de tamaño la mayoría se elimina rápidamente, por lo que hay que inyectar grandes cantidades para que una parte llegue al tumor, pero otra gran porción llega a otros tejidos sanos. Al cargar los fotosensibilizadores en nanopartículas, estas partículas funcionan como una nave de carga que aumenta su acumulación en los tumores sin requerir dosis tan altas y puede evitarse su acumulación en tejidos sanos.
Créditos: elaboración propia.

Hoy en día los científicos continúan buscando formas más eficientes, como la anterior, de eliminar a las células enfermas del interior de nuestros cuerpos y descubriendo moléculas cada vez más sensibles a la luz, nuevas proteínas bioluminiscentes más potentes y nuevas nanopartículas que sirvan como naves de carga para que la terapia fotodinámica llegue exactamente a los tumores.

En conclusión, la ciencia ha permitido que los humanos podamos utilizar el poder que contiene la luz como un arma para eliminar algunas enfermedades gracias a los fotosensibilizadores. El avance de la nanotecnología actual permite eliminar células tumorales con mayor precisión, mientras se investiga qué tipos de cáncer son más susceptibles a esta terapia y en cuáles se presentan menores efectos secundarios.

Con la modificación de las nanopartículas, podemos lograr que estas pequeñas naves puedan dirigirse a donde nosotros queramos, lo que puede contribuir a eliminar células tumorales, bacterias o parásitos sin importar en qué parte del cuerpo se encuentren. Aunque esta tecnología aún tiene mucho camino por recorrer, ¡la medicina basada en luz está más cerca de lo que crees!

Referencias

  • Beani, J.-C. (2022, marzo). Fotodermatosis: aspectos fundamentales, clasificación y diagnóstico. Lucitis idiopáticas. emc – Dermatología, 56(1), 1-19. https://doi.org/10.1016/S1761-2896(22)46055-9.
  • Blanco Rodicio, A., Martínez Baladrón, A., Otero Millán, L., y López Fernández, I. (2021, diciembre). Fitofotodermatitis. Formación Médica Continuada en Atención Primaria, 28(10), 573-575. https://doi.org/10.1016/j.fmc.2021.01.011.
  • Delgado-Villacis, C. H., Calvo-Betancur, V. D., y Escobar-Franco, M. M. (2022, octubre-diciembre). Fotoenvejecimiento cutáneo y su relación con el cáncer de piel: revisión sistemática. Medicina y Laboratorio, 26(4), 335-351. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=716479674003.
  • Ontiveros Gómez, L. A., y Elizalde Peña, E. A. (2023, enero-junio). Nanotecnología aplicada en terapia fotodinámica, una nueva generación: una revisión. Perspectivas de la ciencia y la tecnología, 6(10), 76-88. https://revistas.uaq.mx/index.php/perspectivas/article/view/721/912.
  • Mordon, S., Martínez-Carpio, P. A., Vélez, M., Alves, R., y Trelles, M. A. (2012, julio-septiembre). Terapia fotodinámica (pdt) en piel y estética: procedimiento, materiales y método en base a nuestra experiencia. Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana, 38(3), 287-295. https://dx.doi.org/10.4321/S0376-78922012000300012.
  • Shramova, E. I., Chumakov, S. P., Shipunova, V. O., Ryabova, A. V., Telegin, G. B., Kabashin, A. V., Deyev, S. M., y Proshkina, G. M. (2022, 21 de febrero). Genetically encoded bret-activated photodynamic therapy for the treatment of deep-seated tumors. Light: Science and Applications, 11(38). https://doi.org/10.1038/s41377-022-00729-4.
  • Vicentini, C., Tylcz, J.-B., Maire, C., Mordon, S., y Mortier, L. (2017, septiembre). Terapia fotodinámica. emc – Dermatología, 51(3), 1-8. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/S1761-2896(17)85934-3.


Recepción: 2024/02/06. Aprobación: 2025/09/26. Publicación: 2025/11/03.

Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025

El año uno de la autopublicación: Alberto Durero y su Apocalipsis

Raúl Marcó del Pont Lalli Cita

Resumen

La revolución digital modifica todo y no deja ningún punto fijo en el horizonte, por lo que nos presiona para despedirnos de las certezas sobre las que descansó el mundo moderno. Y la edición es uno de los grandes afectados por esta profunda mutación. Como todo se percibe novedoso, el cambio niega o desdibuja los aportes de una larga historia del mundo editorial. Tal es el caso de la autoimpresión, un fenómeno que ha cobrado una fuerza enorme y desafía a la industria establecida del libro. Este artículo reta esa mirada que anquilosa a la edición antes de Amazon y recupera como distinguido antecedente el primer libro autoeditado del que tengamos noticia, producido en un improbable 1498 por Alberto Durero, una de las figuras descollantes del Renacimiento germánico temprano.
Palabras clave: autoedición, Renacimiento, incunables, prensa de vanidad, mundo editorial.

Year One of Self-Publishing: Albrecht Dürer and his Apocalypse

Abstract

The digital revolution changes everything and leaves no fixed points on the horizon of practices, bidding farewell to the certainties on which the modern world rested. Publishing is one of the major players affected by this profound mutation. And, as everything is perceived as novel, such change denies or blurs the contributions of a long history of the publishing world. Such is the case of self-publishing, a phenomenon that has gained enormous strength and challenged the established book industry. This article defies the view that stiffens publishing before Amazon and recovers as a distinguished antecedent the first self-published book we know of, produced in an improbable 1498 by Albrecht Dürer, one of the outstanding figures of the early German Renaissance.
Keywords: self-publishing, Renaissance, incunabula, vanity press, publishing world.


Cinco títulos nuevos cada treinta segundos

En el mundo editorial, una obra enviada para su posible publicación, digamos a Planeta o Random House, tiene todas las posibilidades en contra. Un artículo en The New York Book Review calculó que las probabilidades de un escrito de ser aceptado eran de sólo 2 entre 29,998 (Menaker, 1981, p. 3).

La galopante escolarización posterior a la Segunda Guerra Mundial explica, al menos en parte, que todo ciudadano quiera convertirse en autor. Sin embargo, la escasez de tiempo, de fondos o de energía obliga a las casas editoras a tomar decisiones y escoger una ínfima parte de los materiales recibidos. Y, no obstante este recorte inmenso, el mundo recibe cinco nuevos títulos cada treinta segundos.1

Esa enorme masa de autores y escritos encontró en la autopublicación una salida. Y, aunque fue durante varias décadas ninguneada, se convirtió, en buena medida gracias a las posibilidades de producción y comercialización que abrió la digitalización, en un mundo paralelo y en competencia con los enormes grupos editoriales, como Penguin, Hachette, Anaya, Planeta, que, a pesar de continuar con un enorme poder, han visto notoriamente desafiada su relevancia.

¿Qué es la autopublicación? Podemos entenderla como el proceso editorial donde el autor de una obra es también el principal agente implicado en su publicación. En una editorial comercial la selección de los textos, que realiza un editor, está en el corazón del proceso. Los que se consideran mejores, normalmente los que se estime que puedan dar ganancias, tienen un lugar asegurado en las librerías. En el caso de los autopublicados, ese embudo selectivo fue desechado. Todo el proceso, toda la maquinaria, está dirigido a que el autor, aunque desconozca ese mundo, en poco tiempo pueda encontrarse con su libro impreso y puesto a la venta con un cierto esfuerzo de promoción.

En Book Wars, el sociólogo inglés John B. Thompson (2021) asegura que no hay un mapeo completo de este nuevo continente ni de su historia, pero que es posible delinearlo con brochazos gruesos y dividirlo en tres momentos. La impresión sin editores, la de los autores por su propia cuenta, comenzó de manera más sistemática durante la primera mitad del siglo xx, con lo que por entonces se llamaban despectivamente editoriales de vanidad (vanity presses). Estamos hablando de 1949, cuando los autores tenían que cubrir lo que hoy se antoja una pequeña fortuna: entre 5000 y 25,000 dólares por editar, imprimir y promover su obra.

La segunda fase tuvo lugar cuando hicieron su aparición los autoeditores de impresión bajo demanda, en la década de 1990: la impresión digital ya permitía tirajes reducidos con la misma calidad del offset. Ya no era necesario imprimir mil ejemplares para un costo unitario decente, eso se podía lograr produciendo unos pocos ejemplares y, sin un cargo adicional, imprimir más adelante los que se fueran necesitando. Además, los servicios abonados no superaban los 300 dólares.

Y así llegamos a los inicios del siglo xxi, cuando, nuevamente, el modelo de edición se puso de cabeza. Ahora los autores interesados en publicar no tendrían que pagar por hacerlo; por el contrario, la plataforma en la que publicaran, como Smashwords, Lulu o Blurb, Wattpad y Unbound, y, como iba a faltar, Amazon, le pagarían al autor, siempre y cuando su obra se vendiera, quedándose con una comisión para cubrir sus costes, notoriamente menor, por cierto, a la que se llevan hoy los libreros físicos.

Los datos son difíciles de comparar, en buena medida porque el principal autoeditor, Amazon, no da a conocer sus cifras. Sin embargo, la información derivada de la producción con isbn indica que los autopublicados alcanzan los poco más de dos millones, mientras que la impresión tradicional rondaba los tres millones (Millot, 2023).

Como el mundo del libro se considera un ámbito aferrado a prácticas arcanas y seguridades inalterables, revisar antecedentes vetustos de un proceso novedoso, como la autopublicación, puede verse como una pérdida de tiempo. Es así que varios estudiosos consideran un pasado muy breve. Por ejemplo, Thompson (2021) menciona como una de las primeras vanity presses a Dorrance Publishing, puesta en marcha en Pittsburgh en 1920. Por su parte, Daniel Benchimol, en una revisión del sector en América Latina, destaca como al ancestro más vetusto a Marcel Proust, quien ante el rechazo editorial de Por el camino de Swann, decidió pagar en 1913 con fondos propios no sólo la impresión de su obra, sino a un editor para que “publicara una reseña que él escribió en periódicos de la época, con el fin de fomentar el reconocimiento de su obra” (Benchimol, 2018, p. 13), algo que hoy es una práctica habitual.2 Sin embargo, la autopublicación tiene un inesperado ancestro célebre distante en el tiempo…

El Apocalipsis de la autopublicación

En 1498, el artista alemán Alberto Durero (1471-1528) publicó el Apocalipsis, un libro de quince grabados en madera de gran tamaño, elaborados con una maestría inigualable, y que fue el primero que no se hizo por encargo de algún mecenas. Hacía poco más de cuarenta años que Gutenberg había comenzado a cambiar el mundo con la impresión de su Biblia de 42 líneas. Y Durero, sin dudarlo, echó mano de ese nuevo y poderoso medio de comunicación, y dio a luz la primera obra diseñada, editada e impresa por cuenta y riesgo de un artista del que tenemos noticia (Panofsky, 1982, p. 75; Rublack, 2023, p. 2).3

Eran los tiempos de los incunables (literalmente, en la cuna), cuando el más vetusto de los medios de comunicación estaba tratando de entender hacia dónde podía dirigirse, aunque ya estaba, como decía Francis Bacon, “cambiando la apariencia y la condición del mundo entero” (Eisenstein, 2010, p. 3). Un universo inestablemente cambiante, similar al de nuestra presente mutación digital.

Que Durero fuera el artífice del primer libro autopublicado mucho se lo debe a que fue el artista de inicios de la modernidad que mejor entendió hacia dónde soplaban los nuevos vientos, y como pocos hizo que sus proyectos coincidieran con el rumbo de los cambios.

Autor del primer autorretrato independiente de la historia (Panofsky, 1982, p. 68), mostró una creatividad y una ambición enormes. Produjo un sinfín de obras innovadoras para diferentes soportes que fueron las primeras de su género. Fue también el primer artista visual en cuya obra tanto el arte como la autobiografía están indisolublemente vinculados (ver figura 1).

Autorretratos de Alberto Durero

Figura 1. Algunos de los autorretratos de Alberto Durero (1484, 1493, 1498 y 1500). El primero de ellos es cuando aún era un niño.
Créditos: Durero en Wikimedia Commons.

Impulsado por las posibilidades de una nueva era de la impresión, Durero también produjo xilografías baratas de temas novedosos con detalles naturalistas. Uno de sus grabados más famosos parece como si realmente hubiera visto al rinoceronte indio que desembarcó en Lisboa en 1515, aunque no fue así (ver figura 2).4

Alberto Durero, Rhinocerus (1515)

Figura 2. Alberto Durero, Rhinocerus (1515), Metropolitan Museum of Art.
Créditos: Durero en Wikimedia Commons.

Durero vivía en Núremberg, una ciudad con un enorme movimiento comercial y de ideas, que contaba con varias imprentas en funcionamiento a principios de la década de 1470. Uno de los impresores más destacados, Anton Koberger, publicaba hacia 1475 ediciones de la Vulgata, la Biblia en latín, algunas con grabados en madera, y era, casualmente, padrino de Durero (Rublack, 2023). A esto hay que añadirle que su padre era orfebre, con quien pasó años trabajando y aprendiendo en su taller, hasta que, contra la tradición medieval de continuidad artesanal padre-hijo, obtuvo el permiso de su progenitor para cambiar de profesión y seguir sus deseos y, claramente, sus enormes habilidades.

Durero fue un constante viajero. Una vez decidido su camino como artista plástico, visitó algunos de los talleres de los pintores más famosos de la época, tanto en Alemania como en Venecia. De ellos regresó cargado de ideas y fue entonces cuando compró su propia imprenta y publicó su Apocalipsis (1496-1498), un espectro aterrador de plagas devastadoras, hambrunas y guerras al final de los tiempos.

Apocalipsis o Las revelaciones de san Juan el Divino, como también se le conoce, por ser la imagen de su martirio con la que abre el libro, es sorprendente por ser el primer libro del arte occidental ilustrado y publicado por uno de los principales artistas de su tiempo (ver el video de la versión facsimilar o la galería completa del Apocalipsis de Durero). Como en otra serie de grabados religiosos, Durero previó un mercado interesado y produjo impresiones individuales que le dieron mucha más visibilidad al trabajo, e incluso contrató un agente para que promoviera y vendiera estas obras (Bartrum, 2002, p. 124).

A diferencia de las pinturas por encargo, por ejemplo, los grabados y otras imágenes producidas por Durero tenían impresiones múltiples, lo que multiplicaba el público que podía observarlas. Y esto facilitaba que las impresiones de un maestro venerado como él estuvieran al alcance financiero de individuos que carecían de los medios para aspirar a poseer un cuadro suyo.

Su trabajo, aunque tenía elementos conocidos, incluyó paisajes que no se habían visto en ilustraciones anteriores del Apocalipsis y que no fueron aceptados por quienes ilustraban las numerosas ediciones de la Biblia protestante de Lutero. No obstante, se convirtió en una imagen central del triunfo de la cristiandad sobre el mal, y se trató de manera común como parte del imaginario de la reforma protestante (Batrum, 2002, p. 125), a la que Durero dio su apoyo (véase Los cuatro apóstoles de la colección de la Pinacoteca Antigua de Múnich).

Su Apocalipsis, faltaba más, fue un nuevo tipo de libro ilustrado. Durero decidió que los grabados irían a página completa en las páginas impares (en un libro abierto, la página de la derecha), y las descripciones en la opuesta. El modelo sigue vigente hasta nuestros días, y resulta más adecuado que los modelos carolingios previos, con figuras pequeñas con textos descriptivos breves, o imágenes en el frente y descripciones en la vuelta de la página. A Durero no le interesaba que se comparara el texto con las ilustraciones en un determinado pasaje, sino que se vieran como dos versiones autónomas y continuas del mismo relato (Panofsky, 1982, p. 77).

Y para producir impresiones vívidas, condensó lo más que pudo el texto y transformó “meras situaciones o fenómenos en acción dramática”. Evitó las repeticiones, algo común en la época, y desechó pasajes que le parecieron carentes de dramatismo (Panofsky, 1982, p. 77), porque lo que buscaba era efectismo (ver video 1).



Video 1. Ilustrativo video sobre la vida y obra de Durero producido por la Deustche Welle.
Créditos: Arte y Ciencia (2017).


El ejemplo más sorprendente es su recreación de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Los presentó juntos, en un “espacio pictórico coherente”, y no en cuatro láminas separadas, como se hacía de manera tradicional, con el poderoso impacto que esto producía (ver figura 3).

Alberto Durero, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1498)

Figura 3. Alberto Durero, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1498).
Créditos: Durero en Wikimedia Commons.

El genio de Durero tiene la costumbre de aparecer en los más extraños contextos. Por ejemplo, es posible observar uno de sus dibujos más logrados, el de unas manos en oración, en la lápida del artista plástico pop Andy Wharhol, por cierto, monitoreada las 24 horas. El premio nobel de literatura, Günter Grass, en Del diario de un caracol de 1972, usa de sus grabados más crípticos, Melancolía i, para reflexionar sobre la inmovilidad del progreso. Y, por último, está Drácula, de Bram Stocker, que produjo Francis Ford Coppola en 1992. El retrato del conde colgado en el castillo se parece mucho al Autorretrato de Durero que se exhibe en la Alta Pinacoteca (el último recuadro en la figura 1), con la diferencia de que los rasgos son los de Gary Oldman, que interpreta al sanguinario vampiro (Ekserdjian, 2023). Tal vez por todo eso no debería sorprendernos que este artesano tardo medieval resulte el ancestro olvidado de una tecnología revolucionaria del nuevo milenio.

El gesto de Durero al publicar su Apocalipsis en 1498 no fue sólo un acto artístico, sino también una declaración de autonomía creativa. Al arriesgar su propio capital y usar la imprenta para llegar directamente al público, rompió con la dependencia del mecenazgo y anticipó el impulso que hoy anima a millones de autores a autopublicar. En su taller de Núremberg, como en las plataformas digitales actuales, se borraban las fronteras entre creador, editor y promotor. Durero buscaba visibilidad, control y permanencia, del mismo modo que lo hacen quienes hoy difunden sus textos en Amazon o Wattpad. Si en el Renacimiento la imprenta abría una era inédita de circulación de ideas, la autopublicación digital cumple un papel semejante en nuestro tiempo: ambos momentos marcan la entrada del autor al mercado sin intermediarios, recordándonos que toda revolución editorial favorece los actos de audacia individual.

Referencias

  • Arte y Ciencia (2017, 21 de enero). Alberto Durero / Documental [Video]. YouTube. https://youtu.be/ns8i_REqtcw?si=Oi8bWH3fwaQYpHhY.
  • Benchimol, D. (2018). Radiografía de la autopublicación en América Latina. cerlalc. https://tinyurl.com/mr3en9h6.
  • Bartrum, G. (2002). Albrecht Dürer and his Legacy. The Graphis Work of a Reinaisance Artist. Princeton University Press.
  • Durero, A. (1484). Autorretrato a la edad de 13 años [Imagen del retrato de la colección del Museo de Albertina, Viena]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/2hp4r5y2.
  • Durero, A. (1493). Autorretrato [Imagen del retrato de la colección del Museo de Louvre, París]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/3cp5c75y.
  • Durero, A. (1498). Autorretrato [Imagen del retrato de la colección del Museo del Prado, Madrid]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/yf2c4pmw.
  • Durero, A. (1498). Los cuatro jinetes del Apocalipsis [Imagen del libro Apocalipsis]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/3xsuwssy.
  • Durero, A. (1500). Autorretrato [Imagen del retrato de la colección de la Pinacoteca Antigua de Múnich]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/458j85xv.
  • Durero, A. (1515). Rhinocerus [Imagen de la xilografía de la colección del Museo Metropolitano de Arte, Nueva York]. Wikimedia Commons. https://tinyurl.com/5yta4uad.
  • Eisenstein, E. L. (2010). La imprenta como agente de cambio. Libraria y fce.
  • Ekserdjian, D. (2023). Albrecht Dürer: Art and Autobiography. Chicago University Press. https://tinyurl.com/5fnnfurj.
  • Laquintano, T. L. (2016). Mass Autorship and the Rise of Self-Publishing. University of Iowa Press. https://tinyurl.com/5dp6jukt.
  • Menaker, D. (1981, 1 de marzo). Unsolicited, Unloved MSS. New York Times Book Review. https://tinyurl.com/2pnyw4np.
  • Millot, J. (2023, 17 de febrero). Self-Publishing Is Thriving, According to Bowker Report. Publishers Weekly. https://tinyurl.com/5pfdkttt.
  • Panofsky, E. (1982). Vida y arte de Alberto Durero. Alianza.
  • Rublack, U. (2023). Dürer’s Lost Masterpiece. Art and society at the dawn of the global world. Oxford University Press.
  • Thompson, J. B. (2021). Book Wars: The Digital Revolution in Publishing. Polity. https://tinyurl.com/mr6pk5zf.
  • Zaid, G. (1996). Los demasiados libros. Océano.


Recepción: 2024/07/06. Aprobación: 2025/09/22. Publicación: 2025/11/03.

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram

Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079