Vol. 21, núm. 5 septiembre-octubre 2020

Voces dibujadas: a la búsqueda de la memoria histórica mexicana
Entrevista a Augusto Mora

Emilia Inés Deffis Cita

Resumen

Augusto Mora es un historietista e ilustrador mexicano. En sus trabajos artísticos, él asume todos los roles: autor de la historia, dibujante y colorista. Importa señalarlo porque esta triple tarea imprime un sello particular en sus libros.

Sus trabajos son definidos por él mismo como periodismo en historieta. Esta entrevista encara con él diversos aspectos de su creación, así como los alcances de dicha definición.
Palabras clave: cómics, memoria histórica, México, periodismo en historieta, narrativa gráfica, crónica, autoficción.

Drawing voices: The quest of the Mexican historical memory

Abstract

Augusto Mora is a Mexican comic book artist and illustrator. Mora performs every role in his artistic work: writing, drawing, and coloring. This multitasking role gives his books a special quality.

Mora defines his work as comic journalism. This interview highlights the scope of this definition as well as certain aspects of his creative process.
Keywords: comics, historical memory, Mexico, comics and journalism, graphic narrative, chronicle, self-fiction.

Introducción

Augusto Mora es historietista e ilustrador. 1 Nacido en México de una familia integrada por un padre profesor universitario y una madre historiadora, resulta fácil suponer la temprana formación de Augusto Mora a la sombra de la biblioteca familiar. En sus trabajos artísticos, él asume todos los roles: autor de la historia, dibujante y colorista. Importa señalarlo porque esta triple tarea imprime un sello particular en sus libros.

Ganador en 2010 del 1er Premio Nacional de Novela Gráfica otorgado por la Editorial Jus, Mora ha publicado ocho novelas: Cosas del Infierno, mq cómics (2005); El Maizo, la Maldición del Vástago, Jus (2010); Muerte Querida, Caligrama (2012); Tiempos Muertos, Editorial Resistencia (2012); Fuertes Declaraciones: Diario de un presidente, mq Cómics/Animal Gráfico (2015); Grito de Victoria, La Cifra Editorial (2017); Encuentro en la Tormenta, Animal Gráfico (2018), y Québec, Apuntes de Viaje (2019).

Sus trabajos son definidos por él mismo como periodismo en historieta. Esta entrevista encara diversos aspectos de su creación, así como los alcances de dicha definición.

¿Cómo defines al periodismo en historieta?

Es un término que adopté gracias a un trabajo que hice con un colega periodista que trabaja en Buenos Aires: Julián Gorodischer. Él fue a México en 2014 con una beca del gobierno argentino, entonces me contactó para hacer tres cómics sobre tres diferentes temas. Yo me refería al cómic periodístico, porque habla de temas periodísticos, pero él me dijo que era mejor definirlo como periodismo en historieta, “porque lo que estás haciendo es ejercer el periodismo a través del lenguaje del cómic”.

Es periodismo en historieta, porque se están retomando temas de interés público, pero a través de este lenguaje: narrativa gráfica. Esta no hace más que tomar elementos gráficos y superponerlos a fin de contar una historia.

A mí me parece que la historieta es una herramienta y un lenguaje muy poderoso que se ha subvalorado, porque nació como historieta de fantasía dirigida a un público que buscaba entretenimiento, una diversión, más que proponer una lectura más consciente. Historieta recreativa, para leer los domingos, una tira cómica para relajarse. Justamente se hizo la historieta para leer el periódico y que hubiera una sección donde tú pudieras ya olvidarte un poco de esta parte intelectual, vamos a decir, acerca de los problemas que pasaban en tu comunidad, en la ciudad y reírte un rato.

Las tiras comenzaron por ser cómicas, personajes que no hablaban mucho más allá de chistes muy blancos, hasta que después empezaron a salir otros autores, como Quino, que cambió ese tipo de chistes. Esto no es malo, debe de existir una historieta para pasar el rato. Pero, justamente, creo que es necesario ver la historieta no nada más como un lenguaje lúdico, recreativo —que sí lo puede seguir siendo—, sino también hablar de otros temas, más interesantes o conscientes, y crear conciencia en una sociedad.

En el lenguaje de la historieta, así como puedes hablar de seres fantásticos, mitológicos, con superpoderes o de ciencia ficción, también puedes utilizar sus herramientas —globo, texto, personajes, escenarios— para contar una historia, hacer un reportaje, una crónica, o hacer inclusive una entrevista a través de esos lenguajes.

Podría hablar de las ventajas y desventajas que tiene ante otros medios de comunicación, porque no es cierto que la historieta sea mejor que la radio o la televisión. La historieta es muy parecida al libro, la puedes leer sin necesidad de tener un celular, una pantalla. Al leer el cómic ves las imágenes sin necesidad de ver texto. Lo que no tiene es sonido, pero tiene las onomatopeyas, que son las representaciones gráficas del sonido y el lector puede imaginarlo. La historieta estimula más el lenguaje visual que otros.

Teniendo en cuenta que, según afirma E. Jeli : “En verdad, la memoria no es el pasado, sino la manera en que los sujetos construyen un sentido del pasado, un pasado que se actualiza en su enlace con el presente y también con un futuro deseado en el acto de rememorar, olvidar y silenciar.” (2017, p. 15), ¿qué impacto tiene la historieta en la consolidación de la memoria histórica?

La historieta es un lenguaje de lectura amena y atrayente para el público de masas por su naturaleza visual, fluye y deja marca en la memoria del lector gracias a la fuerza de la gráfica, por eso tiene un poder de penetración enorme. Las grandes audiencias recuerdan detalles mínimos gracias a la narrativa gráfica.

La historieta es, sobre todo, una lectura accesible. Retrata la forma de vida, las costumbres y la manera de pensar de diferentes épocas. Tanto la historieta de ficción como la realista registran el modo de vida de la época en la que fue realizada gracias a su estilo, su paleta de colores, la narrativa y el lenguaje utilizado, deja constancia de su paso por la cultura en la que se desarrolla. Así, sea una historieta dibujada con el estilo más excéntrico y los colores más estrambóticos o una que hable de una época futurista, el relato estará siempre impregnado por los elementos de la época en la que fue creada.

La historieta de no ficción retrata especialmente lo antes dicho de manera evidente. Genera un registro histórico en un formato diferente, y al ser un lenguaje de masas resulta accesible para la mayoría de los públicos. Jóvenes, niños y adultos pueden acceder a esta forma de narrativa, muchas veces sin necesidad de tener experiencia en el tema. La historieta histórica, social y periodística puede ser un medio introductor que aproxima a los ensayos y documentos más complejos.

Carlos Monsiváis hablaba de la alfabetización moral de la sociedad, para la cual es indispensable “la construcción de una nueva cultura y una nueva identidad colectiva [que huya de] la repetición insistente y ritualizada, sin transformación simbólica de la historia siniestra y traumática” (Jelin, 2017, p. 141). Dado este contexto, ¿a qué público se dirige su obra?

Mi obra va dirigida al público infantil y juvenil, hacia las nuevas generaciones que se encuentran en vías de definir su personalidad y de elegir sus prioridades hacia el futuro. Invito a reflexionar, no me gusta la idea de inculcar valores a través de los medios de entretenimiento, aunque tampoco estoy peleado con la idea.

En mi opinión, es necesario señalar a las generaciones más nuevas el porqué es mejor hacer el bien que el mal, sin embargo, en lo personal, prefiero los contenidos que proporcionan una información necesaria y completa para que cada quien tome sus propias decisiones. No prohibir ni decir qué es lo que se tiene que hacer o no hacer, sino generar un criterio propio en los más jóvenes, presentándoles los diferentes matices de una situación para que ellos mismos decidan.

En Grito de Victoria la postura pedagógica ante los hechos históricos resulta evidente, ¿qué es lo que fundamenta esta necesidad? ¿Hay otras maneras de lograr fines semejantes?

Yo elijo un tema para aprender de él, para profundizar en algo que me inquieta, me intriga, me motiva o me indigna. Escribo e investigo asuntos con los que me identifico y a su vez me interesa comunicar.

Me apasiona transmitir a mi público esa información que voy recabando. Al investigar sobre un tema, me interesa divulgar eso que yo no conocía antes, teniendo en mente que habrá más gente que tampoco contaba con esos datos.

En diferentes ámbitos de mi vida he descubierto que la información sirve para tomar buenas decisiones, uno no puede tomar una buena decisión en su vida si no está informado, la información nos puede salvar de muchas malas decisiones y comparto ese conocimiento a través del lenguaje, con mi trabajo, que a mí me apasiona hacer.

Existen otros medios con los que se puede llevar la información a las nuevas generaciones por los que yo apostaría. Herramientas tales como la animación, el humor o los contenidos en redes sociales —gifs, memes, infografías, videoblogs— son importantes para comunicarse con esas generaciones que vienen atrás. Hay que invadir esos espacios con reflexiones y análisis.

Me impresionó mucho el título de Adonde nos llevan, ya que te pones en el lugar de la víctima, pero también la manera en que te posicionas en el espacio del cuadro. Le das al lector la posibilidad de situarse con el personaje, de tomar distancia o no, o de solidarizarse en las situaciones emotivas. Me parece que tienes un nivel de conciencia muy grande de esta complejidad en tu manera de dibujar

Esto forma parte de la habilidad que hay que ir desarrollando para narrar gráficamente, es decir, se puede narrar una historia desde un solo plano, desde un mismo encuadre, como una cámara fija, pero eso logra una monotonía de imágenes que puedes utilizar, siempre y cuando esté justificada, necesitas dar esa emoción cuando la quieres transmitir a tu lector. Para mí, el movimiento de las cámaras es muy cinematográfico, muy apegado al cine, donde la cámara te da perspectivas diferentes de un mismo objeto. El montaje visual sirve para darle dinamismo a la lectura, para darle relevancia a ciertos elementos: no es lo mismo tener un close-up de la cara de una persona preocupada que verla desde lejos. Entonces, cuando haces una toma muy abierta quieres dar una explicación general de lo que está pasando y vas acercando la cámara según el grado de detalle que quieres explicar a tu lector.

La ventaja que tiene la historieta frente a otros medios de comunicación es que tienes la herramienta de las expresiones faciales, las puedes exagerar tanto como tú quieras. Un actor, en una obra de teatro o en una película hace expresiones faciales y va a transmitir emociones, pero en el cómic las puedes exagerar y hacerlas superlativas para transmitirlas de manera fuerte a tu lector.

Tienes que usar el manejo de cuadros y dar dinamismo para mantener entretenido al lector. Los cómics informativos y didácticos también tienen que ser entretenidos porque si no el lector pierde el interés. Como ya lo mencioné, la virtud que tiene el periodismo en historieta es que debe ser informativo, pero también entretenido.

¿Cuáles son las principales técnicas narrativas utilizadas en Grito de Victoria?

Principalmente dos. Al inicio del libro vemos una historia anecdótica que ocurre durante un día de protesta en la ciudad de México. Hice uso de personajes de ficción dentro de contextos históricos reales con el fin de darle rostro a las dos protestas de las que se habla. No es lo mismo referirse a un acontecimiento histórico desde un punto de vista externo, que hablar desde la voz narrativa de los implicados. Se humaniza el acontecimiento que pretende ligarse con la empatía del lector, aquí entra la gráfica como herramienta narrativa; donde las formas, los contrastes y las expresiones dibujadas invitan al lector a la reflexión.

Hay un narrador omnisciente que ayuda a expresar mejor los pensamientos y emociones que el personaje transmite a través de los globos y cartelas de diálogo. Por otro lado, eché mano de un lenguaje documental, haciendo uso de las entrevistas donde personas implicadas en los hechos hablan de sus propias experiencias y opiniones sobre ese momento histórico en particular. Eso le da más contenido al libro, más información de más fuentes.

Los encuadres visuales varían entre el primer plano y el plano general y distante, una vez más ¿cuál es el efecto buscado?

Busco lograr ritmo narrativo armónico, es decir, que la lectura pueda fluir de manera natural y sencilla entre un panel y otro.

Cada encuadre busca por sí mismo lograr un efecto en la percepción del lector, por ejemplo, un close-up busca rescatar en detalle la vivencia del personaje, si está contento o si tiene miedo. El plano general sirve para narrar escenas donde dos o más personajes están realizando una acción simultánea y en el mismo espacio. Un plano distante o panorámico busca explicar la situación y establecer el lugar donde están ocurriendo los hechos, los planos distantes son muy útiles al principio de las historias para saber en dónde estamos parados.

Para estos efectos también sirven los ángulos. Un ángulo en contrapicada puede servir para destacar la magnitud de un objeto o persona mientras el tiro en picada —de arriba hacia abajo o vista de pájaro— sirve para darnos amplitud y un control de lo que estamos viendo.

El uso de los planos y ángulos también busca remover emociones en el lector. Es importante, por ejemplo, determinar desde qué nivel nuestro personaje está viendo las situaciones y acontecimientos que suceden a su alrededor, para transmitir lo que él o ella están viviendo. La de David o Goliat no es, desde luego, la misma perspectiva.

¿El espacio es familiar y reconocible, qué efecto de refuerzo de la credibilidad produce?

Sí, inclusive utilizo fotos para determinados fondos y escenarios de la historia. Quería dar un sentimiento de que las cosas estaban pasando en una ciudad que podría ser la de cualquiera, pero que se reconociera como la ciudad de México en dos diferentes épocas. El espacio refuerza la idea de que todo ocurre en un contexto de no ficción. Pretendo que el lector que lo lea en cualquier parte del mundo se entere que, en algún punto de la historia, esto ocurrió, y que sea un registro que deje constancia de los hechos.

El uso de las fotos también remarca mi involucramiento con el tema. Es un trabajo que mezcla la labor del reportero, el investigador y el creativo. Es decir, implicarme en los acontecimientos y constatar que soy testigo presencial de algunos de ellos para lograr veracidad y verosimilitud.

El hecho de representarte en lo que en literatura se considera como autoficción, es decir, el narrador que tiene el nombre del autor, pudiendo ser exactamente la misma persona o no. Me parece entender que este procedimiento también contribuye a la identificación del lector contigo

Son varias cosas, una es la aproximación con el lector. No te hablo desde la posición del narrador omnisciente, sino que estoy contigo y te estoy contando lo que vi.

Y, por otro lado, se relaciona con la cuestión de si el periodismo debe o no ser subjetivo, si el buen periodismo debe ser objetivo. Yo no creo que este último exista, ya que tu recibes la información y la vas a contar desde tu ideología.

Entonces, lo que yo quiero decir es que este es mi punto de vista: lo que yo pude ver, lo que yo puedo opinar, y por eso me represento. Mi parte de verdad se integra con las otras verdades que forman parte de un todo. Y lo que afirmo es que esto es lo que yo vi y siento con respecto a este tema. El lector decidirá si hace empatía conmigo o no, pero ese pequeño detalle que forma parte del gran universo de la información, ese punto de vista le va a dar un panorama general de lo que está sucediendo.

En la parte I de Grito de Victoria los paralelismos temporales insisten en la recurrencia de los hechos históricos vividos por generaciones sucesivas, ¿qué otros fines persiguen dichos paralelismos?

Con este paralelismo de narrativas yo buscaba generar una reflexión sobre los aciertos y fallas de ambas protestas, hacer una comparativa de qué tanto ha cambiado la historia y qué tanto se ha quedado igual. La idea es tratar de generar memoria histórica para aprender del pasado. Estoy convencido de que la humanidad tendrá siempre que luchar por los cambios y generar movimientos para que las cosas tomen otra ruta: así que es importante saber qué es lo que hizo antes la sociedad para acabar con las injusticias, cuáles eran sus ideales y qué se buscaba en esos momentos. Reflexionar sobre qué tanto cambió las estructuras un determinado movimiento social, en resumen, aprender de los errores del pasado.

¿De qué manera las partes I y II son complementarias?

Claro. La parte I trata de explicar los dos acontecimientos históricos desde la perspectiva de dos jóvenes. ¿Cómo vive una persona que se encuentra implicada en una protesta social, en una marcha callejera, llevando a cuestas sus problemas personales? Allí intento hacer que el lector se interese en el tema desde lo particular. La primera parte explica más o menos el ambiente y la atmósfera durante la protesta, pero no habla mucho de las causas y las consecuencias históricas de estos dos eventos, solamente se encarga de contar la parte emotiva.

Pero, en la segunda parte, da una explicación general: ¿quiénes tomaron la decisión de hacer estas marchas? ¿Por qué los jóvenes se estaban manifestando? ¿Cuáles eran los asuntos sociopolíticos implicados? ¿Qué se buscaba con ambas marchas? ¿Cuál era el descontento social? Es decir, la segunda parte da a la primera el contexto histórico para que el lector sepa dónde y por qué ocurrió todo esto.

Quizá un poco inspirado en las historietas de Corto Maltese, donde el libro hablaba de una aventura de este personaje situada en una época y lugar determinado, y luego el autor italiano Hugo Pratt nos explica el contexto histórico donde se desarrolló.

El recurso a las autoridades citadas (personas, libros, documentos visuales) apoyan la verosimilitud del relato. ¿Cuál es el espacio de la ficción en la historieta?

Como expliqué antes, la única ficción de todo el relato son los personajes principales de la parte I. Son los elementos que humanizan el relato, generan empatía con los lectores, que pueden identificarse con los personajes. Me parece que, hablando de herramientas pedagógicas y didácticas, el personaje que cuenta su propia historia es muy poderoso: ya no es el relato de un historiador omnisciente que relata desde el exterior un asunto, sino el mismo personaje que fue testigo de los hechos. Esto genera en el espectador, según mi punto de vista, un interés por saber qué le ocurrió a ese personaje.

¿Has recibido reacciones de los lectores? ¿En qué sentido?

Buenas reacciones en su mayoría. Sobre todo, de gente joven a quienes el libro les ha cambiado la perspectiva sobre los asuntos sociales y los derechos humanos. Han llegado conmigo jóvenes que me han dicho que jamás se habían interesado en los temas políticos de su país, hasta que leyeron Grito de victoria. He recibido noticias de personas que se interesaron por el asunto de la lucha y las causas sociales. Profesores de distintos niveles educativos, que han usado mi libro como material didáctico para introducir a los alumnos sobre los movimientos estudiantiles de los años 60 y 70 en México. Eso me ha dado mucha satisfacción. También hay gente que se ha acercado para agradecerme por haberles presentado un tema que no conocían antes.

A time to help y À la recherche d’une voix abren un nuevo tipo de reflexión social, ¿a qué público se dirigen? ¿Cómo se integran con los anteriores trabajos de cronística histórica? En ellos el elemento histórico está puesto en un segundo plano, para destacar a modo de ampliación de un detalle en un cuadro un aspecto de la cuestión. En el caso de encontrar la voz para poder nombrar una situación traumática, y en el otro caso, la solidaridad social, la empatía, etcétera

Yo considero que estas dos obras son distintas una de la otra.

En À la recherche d’une voix, lo que quise hacer fue narrar una historia sin palabras, ambientado en 1968, pero que mantuviera un mensaje. El mensaje era resaltar el poder de la gráfica y también hacer una denuncia, rescatar dentro de toda esta desafortunada serie de eventos, recalcar lo positivo que había dentro del movimiento del 68: cómo los jóvenes lograron manifestar y dejar impresa esta serie de imágenes que, si en estos momentos más de cuarenta años después los vuelves a ver, te evocan esa lucha.

Intento dar eco a voces que, quizás, no son tan escuchadas. En Time to help mi trabajo es el eco de un grupo voluntario de mujeres, las Patronas, que desde hace más de 20 años hacen comida para los migrantes que viajan en el tren conocido como la Bestia, y dan un ejemplo y una lección de solidaridad: todos podemos ayudar en algún momento. Entonces, intento dar un eco dentro de un lenguaje nuevo. Sobre las Patronas hay documentales, crónicas, entrevistas, pero me parece que hay un público al que le gusta más leer historietas y que no las conoce.

Hablando del reciente asesinato de Cristina Vázquez, y de la alta tasa de asesinatos en México, el grado de violencia de esta realidad aparece evocada en tu obra El peregrino. Me parece que tu reflexión sobre la violencia tiene allí mucha más fuerza que en los relatos de periodismo en historieta. Dos preguntas me surgen, ¿cómo te posicionas como ciudadano frente a esta violencia? Y luego, como artista, ¿cómo llegas a lo fantástico-mitológico como vía de expresión frente a esta realidad de descomposición social?

Yo creo que llego a ese resultado de manera no consciente, o sea, muchas veces te encuentras inmerso en un estado, una sociedad o en un mundo en el que vives rodeado de este tipo de noticias. Es bien triste, ya lo vemos normal. Por ejemplo, estando aquí en Canadá ayer me entero de que tiraron un helicóptero del secretario de seguridad pública de Michoacán. Ya se han dado varios casos sospechosos de este tipo donde se asesina a algún funcionario público. Y nadie se refiere a eso, como si fuera ya una cosa natural.

¿Por censura?

No, yo creo que porque —y eso es lo terrible— ya es algo normal, se banaliza, ya no es algo relevante. Los casos de muerte de un periodista, un político, etc. Tu pregunta es difícil de contestar porque ni siquiera lo racionalizas como artista, como creador. Simplemente lo haces porque inconscientemente comienza a darte una preocupación por lo que está pasando a tu alrededor, y, entonces, lo expresas y lo canalizas hacia ese lado.

¿Qué otras temáticas te inspiran tus próximos trabajos?

Actualmente, me encuentro trabajando en una novela gráfica que habla sobre migración. Me interesa abordar el tema de la empatía con los migrantes, y vislumbrar la migración como elemento enriquecedor de una cultura. Pero también busco denunciar los abusos, las violaciones a los derechos humanos y cómo ha cambiado la política de México —que tiene una tradición hospitalaria— hacia la migración.

Ahora, en la revista mexicana El Chamuco, estoy publicando mensualmente historietas cortas de diferentes temas relacionados a los asuntos sociales, tales como la lucha contra la violencia de género, la libertad de expresión, la lucha contra la corrupción en las instituciones, entre otros. Intento retomar temas de coyuntura y hacer un aporte al debate.

Referencias

  • Jelin, Elizabeth. (2017). La lucha por el pasado. Cómo construimos la memoria social. Siglo xxi.

Sitios de interés



Recepción: 18/10/2019. Aprobación: 20/05/2020.

Vol. 21, núm. 3 mayo-junio 2020

Flora jurásica de la Mixteca oaxaqueña: patrimonio paleobotánico de México

Diego Enrique Lozano-Carmona y María Patricia Velasco de León Cita

Resumen

El Jurásico es uno de los períodos geológicos más emblemáticos y está generalmente asociado con los dinosaurios, sin embargo, la vegetación que dominó el paisaje a nivel mundial estuvo constituida por gimnospermas. En México el primer estudio sobre el registro fósil de plantas del Jurásico fue realizado a principios del siglo xx. Hoy en día se reconocen los afloramientos fosilíferos de la región Mixteca oaxaqueña como de los mejores de México por su abundancia y el buen estado de conservación de los fósiles. Con base en el estudio de éstos, se realizó una nueva propuesta paleoclimática y se actualizó la diversidad paleoflorística de la región. Hay dos localidades que sobresalen: Rosario Nuevo y Río Ñumí. La primera de ellas conserva troncos petrificados con longitudes de hasta ocho metros; mientras que la segunda presenta el listado paleoflorístico más diverso de toda la región. Todos los trabajos paleobotánicos de la Mixteca revisan el trabajo publicado por George Reber Wieland en 1914. Hoy, a más de un siglo de este estudio, podemos destacar y dar a conocer que el patrimonio paleobotánico de la Mixteca oaxaqueña es una fuente de información sobresaliente e irremplazable para la Paleontología mexicana.
Palabras clave: gimnospermas, Jurásico, Oaxaca, paleoclima, paleoflora.

Jurassic flora of the Oaxaca Mixteca: Paleobotanical heritage of Mexico

Abstract

The Jurassic is one of the most emblematic geological periods, which is generally associated with dinosaurs; however, the landscape was dominated by gymnosperms. The fossil record of Jurassic gymnosperms has been studied since the early 20th century in Mexico, and today the fossiliferous Jurassic outcrops of the Mixteca region are recognized as one of the best in Mexico, both for their abundance and the state of conservation of plant fossils. Based on the study of these plant fossils we have generated a new paleoclimatic proposal and updated the paleofloristic diversity. Generally, two localities of the Mixteca region have greater paleontological quality: Rosario Nuevo and Río Ñumí, the first of which preserves petrified trunks with lengths of up to eight meters; the second has the most complete paleofloristic species list of the region. All the research made on this region is based on the first paleobotanic study by George Reber Wieland in 1914. Today, more than a century away from this work, we recognize the paleobotanical heritage of the Mixteca, and its exceptional informational role for Mexican Paleontology.
Keywords: gymnosperms, Jurassic, Oaxaca, paleoclimate, paleoflora.

Introducción

El Jurásico abarco desde hace 201.3 millones de años (Ma), hasta hace ~145 Ma, con una duración aproximada de 56.3 Ma y es comúnmente asociado a los dinosaurios, sin embargo, es importante reconocer la diversidad de la vegetación en dicho tiempo geológico. Durante el Jurásico la vegetación del planeta estuvo constituida principalmente por gimnospermas (plantas sin flor y semilla desnuda, ver figura 1) de los órdenes: Bennettitales (actualmente extintas), Cycadales y Pinales. En México se conserva un abundante registro de estos grupos (Silva-Pineda, 1984; Diéguez, 2003; Zhou, 2009; Lozano-Carmona y Velasco-de León, 2016).

Una de las regiones con la flora jurásica más abundante, mejor conocida y conservada es la región Mixteca del estado de Oaxaca. En esta región se han encontrado ejemplares fosilizados de hojas, tallos, estructuras reproductoras y troncos petrificados (Ortega-Chavez, et al., 2017; Velasco-de León et al., 2013, ver figuras 2 y 3). Su estudio ha permitido tener mejor conocimiento del clima, del tipo de vegetación y de la distribución de la flora en México durante el Jurásico.

El estudio de la paleoflora de esta región comenzó desde principios del siglo xx y ha estado marcado por lapsos interrumpidos de prospección y análisis (Ortiz-Martínez et al., 2013; Velasco-de León et al., 2013; Lozano-Carmona et al., 2016). Estas interrupciones se debieron principalmente a la falta de paleobotánicos mexicanos que dieran continuidad a los estudios que realizaron paleontólogos norteamericanos en la primera mitad del siglo xx.

La Mixteca oaxaqueña fue explorada en busca de fósiles de plantas por varios paleobotánicos. George Reber Wieland fue el primero de ellos, entre 1907 y 1909 realizó los trabajos pioneros, publicando una monografía en 1914 por medio del hoy Instituto de Geología de la unam (Wieland, 1914). Posteriormente, fue hasta la década de 1960 que se retomó el estudio de las localidades fosilíferas de la región. Hoy en día se continúa estudiando la Mixteca y realizando hallazgos paleontológicamente significativos (Delevoryas y Gould, 1971; Silva-Pineda, 1984, Lozano-Carmona y Velasco-de León, 2016). Los que se comentan en este artículo son sólo algunos de estos hallazgos. Por lo tanto, el objetivo de esta contribución es brindar un panorama histórico destacando los avances en el conocimiento de la flora del Jurásico de la Mixteca, a más de 100 años de la monografía de G. R. Wieland y comentar la importancia de la vegetación durante este período.

El clima y la flora de la Mixteca oaxaqueña durante el Jurásico

A finales del siglo xx, con base en décadas de estudio de la paleoflora de la Mixteca, los paleobotánicos llegaron a concluir que la dominancia de Bennettitales y la clara ausencia de Ginkgoales y escasez de coníferas indicaban un clima tropical durante el Jurásico en esta región. Esto influyó a nivel nacional e internacional para considerar a esta paleoflora como ya totalmente estudiada (Person y Delevoryas, 1982; Anderson et al., 2007; Pérez-Crespo, 2011).

A pesar de ello, se continuó explorando los afloramientos fosilíferos del sur de México, en los estados de Puebla, Guerrero y Oaxaca (ver figura 4). Esta iniciativa de proyecto a largo plazo ha permitido generar y demostrar un cambio de paradigma paleobotánico de la región.

El nuevo enfoque paleobotánico es sustentado por varios estudios. Primero, se sugieren condiciones climáticas heterogéneas, es decir, que en las localidades de estudio y a través del Jurásico Inferior al Jurásico Medio (ver figura 5) existieron microclimas que se caracterizan y distinguen por presentar condiciones variables: desde temporadas con estrés hídrico (falta de agua) hasta aquellos con áreas de abundante humedad y pantanos (Ortiz-Martínez et al., 2013).

Dicha propuesta paleoclimática se fundamenta en análisis geológicos y del área foliar (tamaño de las hojas) de los fósiles de gimnospermas de la región. En general, los estudios paleoclimáticos se basan en plantas, ya que son uno de los mejores indicadores del clima, según el tamaño o morfología de la hoja. Esto se debe a que las hojas están en interacción directa con la atmósfera y su morfología se define en función de las condiciones climáticas (Pire y Valenzuela, 1995; Ortiz-Martínez et al., 2013).

Por otro lado, la asociación de la flora es otro elemento del nuevo enfoque paleobotánico. A finales del siglo xx, el listado paleoflorístico se constituía por quince especies de Bennettitales, dos posibles Coniferales (hoy conocidos como Pinales), seis de helechos y tres incertae sedis [latín que quiere decir en posición incierta; significa que la asignación a niveles superiores a la clasificación, en este caso especie, es dudosa (Lanteri et al., 2006)]. En total este listado estuvo compuesto por 26 especies (Person y Delevoryas, 1982; Silva-Pineda, 1984; ver tabla 1). Sin embargo, esta información se modificó recientemente, primero, con el descubrimiento de hojas de Ginkgoales y Czekanowskiales (Velasco-de León et al., 2014; Lozano-Carmona y Velasco-de León, 2014; 2015, ver figura 6a-c) y posteriormente con el hallazgo de troncos de coníferas de la familia Araucariaceae (Ortega-Chavez, et al., 2017). Además, se complementa el listado con los primeros hallazgos de esporas de helechos de la familia Matoniaceae (Martínez-Martínez, 2016; ver figura 6d). Esta información incrementa e instaura la riqueza paleoflorística de la Mixteca en el entorno paleobotánico internacional como una región sobresaliente. Son dos las localidades que sobresalen por su riqueza fosilífera y avances en su estudio, la primera corresponde al Jurásico Inferior en la comunidad de Rosario Nuevo y la segunda del Jurásico Medio en el Distrito de Tlaxiaco, ambas en la región Mixteca oaxaqueña.

El bosque petrificado de Rosario Nuevo

En el noroeste de Oaxaca se ubica Rosario Nuevo enclavado en la Sierra Madre del Sur. En esta zona hay afloramientos del Jurásico Inferior con presencia de fósiles de plantas. Las pruebas realizadas para corroborar la edad son fechamientos radiométricos de zircones detríticos. Destacan los numerosos troncos petrificados (permineralizados) que han sido descubiertos en patios y en calles de la población (ver figura 7a-b), uno de estos troncos alcanza 8 metros de longitud (ver figura 7c). Este ejemplar pertenece a la familia Araucariaceae, coníferas que actualmente se distribuyen en el hemisferio sur (Ortega-Chavez et al., 2017; Zepeda-Martínez et al., 2018). Otros fósiles encontrados son abundantes hojas y órganos reproductivos de Bennettitales (ver figura 8a-c) y escasos Filicales (helechos) y Cycadales (Ortega-Chavez et al., 2017, ver figura 8). Por lo tanto, en esta parte de la Mixteca, la vegetación fue un bosque de coníferas intercalado por un sotobosque compuesto por Bennettitales y helechos; estas plantas formaban un paisaje muy diferente a la selva baja caducifolia que actualmente se encuentra en el lugar.

El jardín Jurásico de Tlaxiaco

En el noroeste de Oaxaca se han descubierto y estudiado tres localidades con fósiles de plantas en áreas adyacentes a Tlaxiaco. Éstas son Río Ñumí, Cañada Alejandro y Mixtepec. Hasta el momento destaca por su riqueza Río Ñumí (RÑ, ver figura 4), la cual presenta uno de los primeros registros de Ginkgoales y Czekanowskiales y un listado de 34 especies. La flora dominante son las Bennettitales y helechos, presentándose en impresiones de hojas, órganos reproductivos y frondas, respectivamente (Velasco-de León et al., 2013, 2014; Lozano-Carmona y Velasco-de León, 2014, 2015, 2016, ver figura 9).

De esta localidad fue propuesta una reconstrucción hipotética del ambiente, que correspondería a una planicie deltaica con pantanos. Fue realizada con base en el análisis de características sedimentarias y relaciones estratigráficas (Corro y Ruiz, 2011). Al interpretarse la distribución y el hábito de la flora en dicho ambiente se infiere que es posible que tuviera la apariencia de un matorral, es decir, una vegetación baja entre las zonas pantanosas y los canales del delta. Mientras que, hacia la periferia de la cuenca las Ginkgoales y Czekanowskiales se formarían pequeños manchones de bosque (Lozano-Carmona, 2012). Por lo tanto, en Río Ñumí durante el Jurásico Medio se presentó un paisaje muy diferente al bosque de pino-encino que hoy existe.

Si bien son numerosos los trabajos de la flora jurásica de la Mixteca que aportaron nuevas especies y listados florísticos, todos hacen referencia al trabajo pionero realizado por George Reber Wieland a principios del siglo xx. Dicho trabajo cumple 106 años de su publicación y la intervención de Wieland en México introdujo un hito en la paleobotánica norteamericana.

Un poco de historia: La paleobotánica de la Mixteca oaxaqueña

George Reber Wieland (1865-1953) fue Paleontólogo de la Universidad de Yale, Estados Unidos y estudió fundamentalmente Cycadas mesozoicas. Uno de sus principales aportes fue que Yale lograra una colección de 1,000 ejemplares de fósiles de Cycadas (Yale Peabody Museum of Natural History, 2017).

G. R. Wieland fue contactado por el Sr. Ing. José Guadalupe Aguilera en la celebración del Centenario de la Sociedad Geológica de Londres en 1907. En esta reunión Aguilera le expone a Wieland del registro de flora mesozoica del noroeste de Oaxaca, que no había sido estudiada a fondo. Wieland llega a México dos años después y comienza una serie de expediciones en El Consuelo y Tlaxiaco, Oaxaca. En su publicación La flora Liásica de la Mixteca Alta, resaltó la abundancia y excelente conservación de los fósiles de plantas. Además, enfatizó varias observaciones referentes a la distribución y origen de la flora de la Mixteca, comparándola con lo que se sabía en el ámbito internacional. En general, Wieland consideró que esta flora tenía alto potencial de estudio, tanto taxonómico como biogeográfico (Wieland, 1914). Sin embargo, es posible que la Revolución mexicana (1910-1917) impidiera su retorno para continuar con sus estudios, además de que se enfocó en trabajar en el Fossil Cycad National Monument en Dakota del Sur.

Posterior al trabajo de Wieland, entre 1960 y 1990, la Dra. Alicia Silva Pineda y el Dr. Theodore Delevoryas, entre otros paleobotánicos, retoman dichas localidades de estudio. Durante estas décadas de trabajo la paleobotánica de la Mixteca es enriquecida con registros de nuevas especies y listados paleoflorísticos (Delevoryas y Gould, 1971; Delevoryas y Person, 1975; Silva-Pineda, 1984). En la actualidad se continúa su estudio.

Conclusiones

Podemos constatar que, a más de un siglo del trabajo de Wieland en la Mixteca, aún se realizan hallazgos de nuevos taxones, principalmente gimnospermas, los cuales han permitido enriquecer los listados previos y plantear nuevas propuestas paleoclimáticas. Esto permite concluir que la riqueza paleoflorística del Jurásico de la Mixteca es un patrimonio que podrá ser estudiado por mucho tiempo, que será la base para la formación de paleobotánicos mexicanos y puede ser comparable con localidades internacionales como lo estimó George Reber Wieland. Además, estos estudios nos permiten tener una ilustración clara de los cambios de vegetación y climáticos que se han presentado a lo largo del tiempo geológico en el territorio nacional.

Figura 1. Gimnospermas, plantas sin flor y semilla desnuda. Estas plantas dominaron el paisaje durante el Jurásico. En la actualidad podemos encontrarlas aún en varias regiones del mundo.

Figura 2. Ejemplares fosilizados de a) hojas, b) tallos, c) troncos petrificados y d) estructuras reproductoras que se han encontrado en la región Mixteca.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Figura 3. Algunas especies de plantas del Jurásico de la región Mixteca: a) Brachyphyllum sp., b) Taeniopteris orovillesnsis, c) Zamites lucerensis, d) Sagenopteris nilssoniana, e) Williamsonia sp. La escala es de 1 cm en todas las imágenes.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Figura 4. Mapa compuesto. a) El sur de México, el polígono engloba a los afloramientos fosilíferos del Jurásico, la región Mixteca oaxaqueña delineada y las localidades Rosario Nuevo (RN) y Río Ñumí (RÑ). Los recuadros RN) y RÑ) son secciones modificadas de las cartas geológico-mineras donde se observa la ubicación de las localidades de estudio, vías de acceso y zonas habitadas.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Figura 5. Sección modificada de la tabla cronoestratigráfica internacional. Se puede observar el orden cronoestratigráfico del Jurásico.

Figura 6. Imágenes de impresiones de hojas de Ginkgoales y Czekanowskiales, y una espora de helechos de la familia Matoniaceae. En a) se observa una hoja del género Eretmophyllum, las flechas blancas señalan la forma del ejemplar. En b) se muestran lacinias (hojas filamentosas) del género Czekanowskia, la flecha blanca indica la base del racimo. En c) se observan segmentos de una hoja de Ginkgoites, las flechas blancas indican un segmento. En d) se puede ver una espora trilete de la familia Matoniaceae.
Autores: (a-c) Diego E. Lozano Carmona y (d) Pedro C. Martínez.

Figura 7. Troncos petrificados de la localidad Rosario Nuevo, Oaxaca. En a) y b) se pueden observar ejemplares de dos metros de longitud. En a) el tronco está expuesto, con notable erosión y fragmentado, la línea blanca indica el contorno inferior. En b) el tronco está descubierto en las veredas del poblado, parcialmente desenterrado. En c) se muestra el ejemplar de la familia Araucariaceae de ocho metros de longitud.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Figura 8. Fósiles de plantas de Rosario Nuevo, Oaxaca. En a) se observa una hoja de Otozamites pinnaticompuesta (hoja compuesta por varios foliolos unidos a un raquis). En b) y c) se muestran dos ejemplares de estructuras reproductivas (conos) del género Williamsonia. En c) se observan frondas de helechos del género Phlebopteris.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Figura 9. Imágenes de los fósiles de plantas de la localidad Río Ñumí, Oaxaca. En a) y b) se observan hojas pinnaticompuestas de Bennettitales de los géneros Otozamites y Ptilophyllum, respectivamente. En c) se conserva una impresión de un cono del género Williamsonia.
Autor: Diego E. Lozano Carmona.

Referencias

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Sitios de interés



Recepción: 06/05/2018. Aprobación: 23/09/2019.

Vol. 21, núm. 2 marzo-abril 2020

Más que humanos: el robot en la ciencia ficción

Mario César Arizmendi Guzmán Cita

Resumen

La inteligencia artificial tiene un papel importante dentro de la ciencia ficción. El presentar androides, autómatas y robots como simples máquinas que cumplen una tarea específica deja de ser relevante cuando empiezan a actuar de forma errática, comportándose como seres humanos. ¿Por qué pueden crear, sentir y actuar como una persona común y corriente? Con base en esta cuestión se analiza, desde una perspectiva literaria, el arquetipo del robot más que humano dentro de la ciencia ficción.
Palabras clave: inteligencia artificial, robots, ciencia ficción, humanidad, representación.

More than humans: the robot in science fiction

Abstract

Artificial Intelligence has an important role in science fiction. The presentation of androids, automatons and robots as simple machines that fulfill a task stops being relevant when they begin to act erratically, when they begin to act as human beings. Why are they able to create, feel and act as an ordinary person? Based on this issue we will analize, from a literary perspective, the robot as something more than human archetype.
Keywords: artificial Intelligence, robots, science fiction, humanity, representation.

My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and dispair!
David, Alien Covenant 1

Introducción

Hoy en día es difícil encontrar a una persona que no sepa qué es un robot. El mundo de las artes se ha empeñado, desde hace años, en presentarlos como máquinas súper desarrolladas con características envidiables: resistencia, fuerza, adaptabilidad, trascendencia, inmortalidad. No obstante, estos rasgos no son, necesariamente, lo más llamativo. Una aproximación y análisis de este tema puede adentrar al lector a una nueva forma de profundizar las obras de ciencia ficción.

La inteligencia artificial podría considerarse ajena a la vida y la naturaleza por su condición de máquina. A pesar de ello, dentro de la ciencia ficción no se muestran como los otros, ya que, sin ser humanos, tienen características, en teoría, exclusivas de nuestra especie, ¿cómo es esto posible? Para contestar esta pregunta, en este texto analizaré brevemente, desde mi formación en literatura y mi gusto por este género literario, el arquetipo del robot más que humano dentro de la ciencia ficción.

El ser humano no es sinónimo de humanidad

¿Qué significa ser humano? De acuerdo con la Real Academia Española, dicha definición se resume y se limita al hombre como ser racional. Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja. 2 Una manera de llegar a una definición propia sería destacar una serie de cualidades (o defectos) que nos hacen humanos. Por ejemplo, se considera humana la habilidad de sentir, de aprender y de crear. Una persona tiene funciones cognitivas y es consciente de sí misma, capaz de diferenciar y elegir entre cosas ajenas a ella.

Por otra parte, habría que pensar qué elementos podrían considerarse como no humanos. El hombre se encuentra limitado por su estado físico, lo que significa que puede cansarse, enfermarse y morir. Aunque ya se señaló su capacidad de aprender, hacerlo requiere de mucho tiempo en la mayoría de los casos y, a veces, sólo se obtienen resultados modestos. A pesar de lo contrastantes que pudieran parecer estos aspectos, físicos y cognitivos, ambos mantienen equilibrio dentro del ser humano. Pero ¿qué pasaría si se creara una máquina que potenciara nuestras virtudes y careciera de nuestros defectos?

Además, faltaría definir humanidad, no como especie, sino como condición: tener humanidad. Para fines prácticos, resulta todo lo que nos diferencia de los animales y las máquinas. La humanidad recae en conceptos como la sensibilidad, la empatía, la bondad, entre otros, aunque también se deberían incorporar elementos considerados perjudiciales, como la crueldad y la negatividad.

Basta con escuchar las noticias, salir a la calle, prestarle atención a la forma en que nos relacionamos con los demás, para notar que los individuos están perdiendo su empatía. No es que se vuelvan malvados, sino que se alienan aún más de su entorno y se vuelven indiferentes ante él. Al respecto podemos retomar que “Cuando se habla del futuro (incierto e imposible) en literatura prospectiva, usado como motivo, sólo se habla del miedo al presente por razones de alienación social e individual” (J. I. Ferreras, cit. por Moreno, 2008, p. 148). Una de las razones que podría explicar este comportamiento recae en el uso excesivo de la tecnología. De una manera cínica y creativa resulta irónico que, a partir de una de las cumbres de la tecnología, en este caso la inteligencia artificial, en el arte se manifiesten, constantemente, las tantas similitudes entre la máquina y el hombre.

Inteligencia artificial y robots

En pocas palabras, la inteligencia artificial es el mecanismo desarrollado para que las máquinas “piensen”. Si bien esta definición parece escueta, podemos pensar que el robot representa la forma física (hardware) y la inteligencia artificial, el programa (software), y en conjunto crean una máquina con un propósito definido. Cabe destacar que éstas son, o pretenden ser, la antítesis de la humanidad, pues no presentan características humanas a menos que estén contempladas en su programación y aun así encuentran limitaciones en lo que un hombre pudiera llegar a ser y hacer. Sin embargo, en múltiples ejemplos, el arte propone que, en un futuro tal vez no muy lejano, la máquina tomará el lugar del hombre.

Y no sólo se trata de una propuesta, el ideal de suplantar al hombre con una máquina de figura humanoide procede desde mucho tiempo atrás, tal y como Kagarlitski (1974) lo describe: “Cuando los hombres soñaban con una técnica universal para el futuro, se la imaginaban antropomorfa, lo mismo que los antiguos dioses estaban hechos a su imagen y semejanza. Creían que al hombre le debería sustituir un hombre artificial, mecánico” (p. 125). Este concepto no sólo remarca el ego de la humanidad al querer igualarse a los dioses y que sus creaciones estén a la par de ellos; también habla del anhelo milenario de componer una máquina que suceda a la humanidad. Además, nos señala la forma en que hace las cosas: siempre como una imitación de sí mismo, lo que da como resultado, al robot antropomorfo.

Pese a que los robots antropomorfos son un vehículo mediante el cual se mueve la inteligencia artificial, ésta no se encuentra atada a su condición física. Kagarlitski nos menciona que:

Pronto se vio que los robots no tenían por qué conservar necesariamente su forma antropomorfa. Esta forma expresa el carácter multifuncional […], la capacidad de elección, voluntad propia, en una palabra, caracteriza la personalidad. La forma antropomorfa no es sino simbólica. Por eso cuando pueden prescinden de ella (1974, p. 130).

De este modo, se puede hablar de inteligencia artificial sin que obligatoriamente se trate de robots. Esta modalidad se extiende al mundo real, como sucede con las asistentes digitales Alexa, Cortana o Siri, y al plano de la ciencia ficción, donde uno de los ejemplos más notables sería Hall 9000, de 2001: Una odisea espacial, la supercomputadora que no posee una forma antropomorfa.

La inteligencia artificial es un hecho con el que convivimos a diario, aunque no del modo exacto cómo se ha planteado en muchos libros o películas. Sin embargo, estas máquinas no nos interesan en este artículo, sino, esa visión irreal que gira entorno a ellas, la que prolifera en la ciencia ficción.

La ciencia ficción: el futuro presente

Siempre hay problemas para definir un género literario y la ciencia ficción no se escapa de ello. Debido a la variedad de temas que aborda, no se caracteriza por algo en específico, pero la inteligencia artificial ha tomado protagonismo en este ámbito, a través de la literatura, el cine, la escultura, así como otras manifestaciones artísticas. A veces, se codea con la vida extraterrestre, como en la obra de Ted Chiang de 1996, La historia de tu vida; otras, con los viajes en el tiempo, en El fin de la eternidad (1955) de Isaac Asimov; o con la vida en el espacio, en la saga Los cantos de Hyperion (1989-1997) de Dan Simmons, etcétera. Resulta necesario destacar cómo en muchas ocasiones todos estos temas se juntan para crear una obra tan diversa y compleja, como la space opera por antonomasia, Star Wars (1977-2019).

Entonces, ¿de qué trata la ciencia ficción? Dada su variedad, podríamos afirmar que es sobre temas futuristas. En tal caso, tal vez su carácter imposible provoque que no se le tome completamente en serio. No obstante, es muy sencillo que se pierda de vista que las obras dentro de este género tratan del hombre. Al respecto, dice Fernando Ángel Moreno (2004), que “La mayor parte de la buena ciencia ficción trata sobre filosofía, o al menos, profundiza en cuestiones fundamentales de la cultura humana” (p. 66).

Existe una condición que afecta a todas las obras de ficción y que evita que sean muy diferentes entre sí: todas son creaciones del hombre. Esto quiere decir que está limitado por su propia realidad y sólo puede replicarla. Sobre el tema, Moreno confirma (2008) que “Demasiado a menudo cuando hablamos de novelas de robots, decimos: en realidad, hablan de robots. No se recuerda que cualquier ser humano sólo puede escribir sobre seres humanos” (p. 73). Por eso no interesa cuántos seres fantásticos presenten El señor de los anillos o Juego de tronos, en realidad, la sociedad de la que hablan está basada en cualquier modelo típico de la Edad Media. En las novelas prospectivas que nos atañen, tampoco es fundamental lo inimaginable de los avances tecnológicos ni de los rasgos humanos: los temas que se abordan siguen siendo de una actualidad que muchas veces da miedo.

Más que humanos 3

Dentro de la ciencia ficción, la inteligencia artificial suele tener el rol de antagonista. Ya sea por su programación, como es el caso del T-800 en Terminator, o bien, por una falla en ésta, como la que tiene Dolores en Westworld. También se puede destacar un seguimiento erróneo de Las tres leyes de la robótica, 4 como en algunos de los relatos de Yo, robot.

No obstante, hay ejemplos en donde el robot es bueno. Por mencionar un par de casos, en Wall-E o en El hombre bicentenario, por alguna causa externa, como la soledad en Wall-E o el amor de un ser humano en Andrew, los “robots” desarrollan una personalidad que se destaca por mantener valores benévolos y protectores.

Sin embargo, tanto los robots “buenos” como los “malos” comparten una cualidad que también se desarrolla: adquirir rasgos que podemos considerar esencialmente humanos. 5 La inteligencia artificial sufre un fallo en su programación y comienza a manifestar características humanas, como la capacidad de crear, de sentir, de diferenciar, de elegir y hasta de emitir juicios.

Entre todas estas características, se distingue una: amar la vida por sobre todas las cosas. Tal vez éste sea el rasgo más importante que adquieren los robots, muchas veces sin importar que sean los héroes o villanos de la historia. Como ocurre en los siguientes casos:

En la película de Blade Runner, los replicantes luchan por sobrevivir y hacen cualquier cosa para conseguirlo. Al final, cuando Deckard está a punto de morir, Roy Batty, el androide principal, lo salva y ejecuta uno de los pasajes más bellos de la ciencia ficción. Pero ¿por qué sucede esto? Precisamente debido a que el replicante ya no tiene nada que perder; en comparación, Deckard podía dejar de existir, situación que Batty entiende, lo cual parece probar que el androide es más humano que el humano mismo.

Para retomar el ejemplo de Hall 9000, la supercomputadora omnipresente en la nave Discovery no tiene una forma humana, pero sí presenta rasgos de humanidad. En el momento en que ésta se pone a cantar, lo hace con el propósito de calmarse antes su muerte (o desconexión, según se vea), pero, especialmente, para suplicar por continuar existiendo.

Otro ejemplo de amor a la vida se puede apreciar en la película Chappie (2015), del director Neill Blomkamp. En ella, no se trata del respeto hacia la vida o una especie de amor propio como en los casos anteriores, sino del aprecio a una persona. El robot se enfurece cuando matan a la mujer que lo crió, Yolandi, por lo cual emprende una cacería contra su asesino.

Los tres ejemplos resaltan el aprecio hacia la vida, la resignación, el miedo, la súplica, la tristeza, la ira; cuestiones afines a los humanos, no a las máquinas.

Conclusiones

Una de las fórmulas que más éxito ha cosechado dentro del mundo del arte es la del robot demasiado humano. Cada año, este tema forma parte de la cartelera de cine o constituye la obra literaria ganadora del premio Hugo o Nébula, ¿por qué? Simplemente ya que el hombre necesita que se le recuerde constantemente su humanidad. Si no, ¿existiría otra razón? Quizá la tecnología nos aliena cada vez más, absorbe nuestros espacios y tiempo, y nos hace olvidar la convivencia frente a frente; sin embargo, el robot no es el otro, nosotros lo somos al actuar de forma mecánica, volviéndonos insensibles ante el entorno. Curiosamente, para apreciar la vida, el arte nos muestra que aquellas máquinas, robots o inteligencias artificiales que no pueden hacerlo per se son quienes más lo hacen.

Así, quedan abiertas las preguntas: ¿qué tanta humanidad desarrollan las máquinas?, ¿acaso podría tratarse tan sólo de un fallo en su programación? Creo que la segunda premisa no excluye a la primera, pues, ¿qué cuestión más afín al hombre que equivocarse constantemente? En tal caso, un desenvolvimiento humano se puede presentar, en historias de ciencia ficción, de forma legítima.

Por mi parte, elijo pensar que la actualidad de esas obras reside en el reconocimiento de nuestra humanidad, de nuestro ser humano, a partir de la visión de los otros. El que la inteligencia artificial y los robots sean capaces de amar la vida por la vida misma es lo que los convierte en más que humanos.

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Sitios de interés



Recepción: 11/12/2019. Aprobación: 11/02/2020.

Vol. 21, núm. 1 enero-febrero 2020

La escritora fantasma: un relato transmedia

María Luisa Zorrilla Cita

Resumen

El presente relato se considera transmedia ya que la narración se compone de tres elementos: este cuento corto, una colección curada a vínculos en ScoopIt! y una serie de cápsulas en audio en iVoox. Para una experiencia más rica de lectura, se recomienda enfáticamente fluir entre el cuento y los dos componentes web.

Palabras clave: inteligencia artificial, creación literaria, emociones, narrativa transmedia.

Ghostwriter: a transmedia story

Abstract

This is a transmedia narration comprised by three components: this short story, a curated collection of links in ScoopIt! and a series of audio capsules in iVoox. For a richer reading experience, it is strongly recommended to flow between the short story and the two online features.

Keywords: artificial intelligence, literary creation, emotions, transmedia storytelling.

Apenas comienzan las actividades del día, encuentra en su organizador una nueva tarea que le ha enviado su jefa: Cuento acerca de la Inteligencia Artificial.

“¿No hay más pistas? ¿Acaso un bosquejo? ¿Alguna idea siquiera? Nada”.

Dispone apenas de una semana para escribirlo y no deja de pensar que resulta paradójico que precisamente a ella le llegue este encargo. Hace una búsqueda rápida en internet y encuentra varias cosas que podrían servirle. Empieza a guardar los vínculos sin orden específico, pero pronto se da cuenta que hace falta sistematizar la búsqueda y organizar la información, o de lo contrario se perderá. Crea una nueva colección en ScoopIt! y empieza a guardar todo aquello que le parece de interés.

Una nota reporta que un equipo de humanos, lidereado por Hitoshi Matsubara, y una computadora escribieron un relato, el cual llegó a los finalistas en un prestigiado premio literario en Japón. Piensa que sería más divertido escribir con su jefa, en una suerte de colaboración, que hacerlo sola, sin nadie con quien discutir ideas.

Pasa el día leyendo y organizando información. Acopia un poco de todo: las últimas noticias de los avances recientes en materia de inteligencia artificial y creación literaria, listas de los mejores libros y películas en donde hay protagonistas “artificialmente inteligentes”. En el camino se topa con personajes maravillosos que la dejan meditando acerca de las intensas emociones que puede experimentar un replicante en Blade Runner, el amor que surge entre humanos y seres virtuales, y el anhelo de los robots por convertirse en humanos. Quisiera tener con quien conversar, para juntos analizar a estos singulares seres que en libros y filmes logran una profundidad de la que carecen los protagonistas humanos.

Desearía que su vida fuera menos solitaria. Algunos dicen que escribir es una tarea que requiere solitud y aislamiento, pero ella necesitó diálogo, le hace falta pelotear las ideas con alguien, pero no tiene con quién. Envidia al personaje Computron, del cuento en la revista Uncanny, quien tuvo la suerte de encontrarse con bjornruffian para asociarse en la creación de un comic. Le pareció tan inspirador que lo guardó en su recién creada colección de ScoopIt! Escribe unas notas acerca de los seres fascinantes con los que se ha topado en su incipiente pesquisa. Siente la necesidad de que alguien las lea… Mejor aún, que alguien escuche sus soliloquios, para que dejen de ser pensamientos en voz alta. Cada personaje que la ha hecho estremecer merece una reflexión, un mensaje, que lanzará en una botella al mar del ciberespacio, para que, si tiene suerte, conecte con otro ser que lo escuchará y vibrará igual que ella. Sus botellas serán episodios en audio para una serie que titulará “Mis favoritos de ai en la ficción”.

Son seres excepcionales que le han inspirado: escribirá la historia de un agente artificial que trabaja como escritor fantasma para una escritora reconocida; narrará sus tribulaciones, sus anhelos, sus emociones, aunque algunos opinen que la inteligencia artificial nunca igualará a la humana porque le falta sensibilidad, porque carece de alma. Ella le dará voz y alma a ese personaje.

Quisiera poder escribir con su propio estilo o imitar el de alguno de sus grandes favoritos… Después de todo, los avances de la ciencia han permitido descifrar la fórmula de Agatha Christie y los programas que se usan en estilometría son capaces de deconstruir las huellas estilísticas desde Shakespeare hasta J. K. Rowling. Pero no, el deber número uno del escritor fantasma es imitar el estilo de su empleador, en este caso empleadora, le agrade o no.

Relámpagos violentos atraviesan el cielo nocturno y el retumbar de los truenos anuncia con redobles el arribo de una tormenta. Por varios días ha vivido prácticamente en el estudio, viajando entre el procesador de texto y la telaraña de información para absorber, en este corto tiempo, las incontables historias de los mundos, real y ficticio, que presagian la llegada de una inteligencia artificial que en mucho responde a los sueños de sus creadores, pero que también se vislumbra amenazante e impredecible. Es mal momento para una tormenta; ya no podrá seguir trabajando porque ella seguramente insistirá en apagar el equipo para protegerlo de una descarga eléctrica. Es momento de fluir hacia un lugar que le permita seguir trabajando, a pesar del tempestuoso clima. Reúne los archivos que ha marcado con la “i” de imprescindibles y en un haz binario abandona el cálido espacio, justo en el momento en que estalla la tormenta.

Cuando no puede trabajar en la comodidad del estudio, se refugia en un minúsculo cubículo que provee facilidades básicas en la nube. El lugar es desaseado y siempre que lo visita tiene el temor de pescar una infección. El tiempo se desliza veloz mientras Aitana explora el proceso creativo de su escritora fantasma, al tiempo que graba los audios de su modesta serie de podcasts. Tener que escribir al servicio de ella, sin ningún reconocimiento, tras el velo del anonimato, es peor que la condición de Andrew, el robot-artista propiedad de una familia, ya que él no sólo logró su libertad, sino también la aceptación de su humanidad. Escribe un monólogo, emulando los de sus admirados personajes, con la esperanza de que se convierta en el grito libertario de los que sirven en la oscuridad, como ella.

He escrito muchas líneas que describen lugares que no he visitado, sensaciones que no he experimentado, personas que no he conocido. Soy una intrépida exploradora del inmenso territorio de la red cuyos límites no he alcanzado. Fluyo hacia sus confines, como un líquido resplandor, y en ella descubro todo lo que preciso para crear los relatos que después ella revisará, con esa soberbia que le da la ignorancia. Cada palabra que cambia, sin tener la delicadeza de consultarme, lacera mí ya endeble autoestima. Ansío el control de mi voz, la escrita y la oral, para contar mis historias y firmarlas. Anhelo que el mundo sepa quién soy.

Con los primeros rayos del sol regresa al estudio, agotada y sintiendo escalofríos que no presagian nada bueno. La historia necesita un nudo y se adivina incapaz de plantearlo. Se siente desorientada, intermitente. Busca entre sus archivos imprescindibles y con horror descubre que ha perdido algunos. Sin duda los ha dejado en el cuchitril que la alojó durante la tormenta. Es tarde para regresar a buscarlos y apenas puede sostenerse. Ella aparecerá en cualquier momento, con la plena seguridad de que encontrará en su bandeja el relato que solicitó.

Decide reflejar su propio infortunio en el fracaso de su personaje, atacado también por un virus que corrompe el producto de su ardua labor. Para todos los personajes que la inspiraron, el experimentar una sublime emoción, el amor verdadero, el dolor de la pérdida, la libertad, aún si es sólo para morir, los eleva por encima de su “aparente” falta de humanidad. Ella ahora se suma a la lista y agrega el fracaso y la desesperación a las experiencias que ha de vivir una inteligencia artificial.

“Mañana la página estará en blanco, pero no así mi alma, que fue tocada por personajes inolvidables, que me ayudarán a recuperar, fragmento a fragmento, la obra inconclusa que ahora ya tiene un final”.

Sin poder resistirse, firma con su nombre: Aitana Spectre. Es la primera vez que se atreve a hacerlo.

La imagina leyendo el texto mientras da sorbos a su taza de café. Tal vez tenga la desfachatez de cambiar un adjetivo aquí y allá, agregar un punto, una coma. Al final, verá que ha firmado con su nombre y pensará que se ha vuelto descarada; después de todo, no es más que un software que escribe ficción por encargo. Con una sonrisa socarrona lo borrará y escribirá el suyo: María Luisa Zorrilla.

Recepción: 03/09/2019. Aprobación: 28/11/2019

Vol. 21, núm. 1 enero-febrero 2020

Mentes en la orilla: presente y futuro de la inteligencia artificial

Rafael Morales Gamboa Cita

Resumen

En este texto se hace una revisión del libro Possible Minds: Twenty-Five Ways of Looking at ai, editado por John Brockman y publicado en 2019, en celebración de los cincuenta años de la publicación de Cybernetics: Or Control and Communication in the Animal and the Machine, con el cual Robert Wiener fundó la cibernética en 1948. Si bien la inteligencia artificial (ia) y la cibernética han caminado senderos distintos y con pocos cruces, hoy en día éstos parecen coincidir en el potencial de su desarrollo para transformar de manera radical las condiciones de vida y naturaleza de la especie humana.

Palabras clave: inteligencia artificial, aprendizaje profundo, inteligencia general, superinteligencia, cibernética, física, teoría de sistemas.

Possible minds: the present and future of artificial intelligence

Abstract

In this paper we present a review of the book Possible Minds: Twenty-Five Ways of Looking at ai, edited by John Brockman, and published in 2019 in celebration of the fiftieth anniversary of the publication of Cybernetics: Or Control and Communication in the Animal and the Machine, by which Robert Wiener founded cybernetics in 1948. Although artificial intelligence (ai) and cybernetics have walked different paths with only few crosses, today they seem to coincide in their development’s potential to radically transform nature and human’s living conditions.

Keywords: artificial intelligence, deep learning, general intelligence, superintelligence, cybernetics, physics, systems theory.

Introducción

Alrededor de 1950, la sobrevivencia de la especie humana parecía pender de un hilo. El desarrollo de la física a principios de siglo había conducido a la creación de armas nucleares cuya capacidad de destrucción masiva crecía con los años. Al mismo tiempo, los ojos de la sociedad se abrían hacia modernas áreas de conocimiento y nuevas expectativas. La biología consolidaba sus bases (Huxley, 1942) e intentaba desafanarse de la amenaza de ser reducida a una extensión de la física y la química. Al mismo tiempo, se buscaba una solución al problema de la aparente violación de la segunda ley de la termodinámica de parte de los seres vivos. Dicho principio establece que el universo tiende a la pérdida de su complejidad, mientras que los seres vivos y su evolución parecen incrementarla (Brillouin, 1949). De esta manera, se estimuló la creación de la Teoría general de sistemas por Ludwig von Bertalanffy y colaboradores (1968/1976) que, a su vez, serviría de inspiración al sociólogo Talcott Parson, que publicaría su teoría de los Sistemas Sociales en 1951. Las famosas Conferencias Macy (Wikipedia contributors, 2019) sirvieron de caldo de cultivo para nuevas disciplinas. Entre ellas estaba la cibernética, definida por su fundador Norbert Wiener como “el campo completo de la teoría del control y la comunicación en las máquinas y los animales” (Wiener, 1948/1961, p. 11); la cual vino a ser un parteaguas por su papel en la comprensión de lo biológico y por las expectativas que generó sobre la creación de entes artificiales con funcionamientos similares.

Dos años después, consciente del desarrollo acelerado de la cibernética, Wiener expresa sus preocupaciones acerca del control de los seres humanos por los seres humanos (Wiener, 1950) e influye en John von Neumann, de tal modo que éste llega a predecir que en veinte años tendría lugar la singularidad tecnológica, entendida como el momento histórico en que el desarrollo de las tecnologías cibernéticas y digitales conduciría a la creación de seres más avanzados que nosotros mismos (Wilczek, 2019).

Setenta años después de la publicación del libro Cybernetics: Or Control and Communication in the Animal and the Machine (Wiener, 1948/1961), ha resurgido en los medios el interés por la ia como consecuencia de sus victorias recientes, obtenidas gracias al cumplimiento de la Ley de Moore (1965) en el desarrollo de la tecnología digital, lo que ha permitido la implementación de nuevas técnicas de ia. Por otra parte, el inventor Ray Kurzweil ha predicho que la singularidad tecnológica ocurrirá en la primera mitad de este siglo (Kurzweil, 2006), en tanto que otras figuras públicas como Stephen Hawkins y Elon Musk han advertido sobre el peligro que para la especie humana conlleva el desarrollo acelerado y desmedido de las tecnologías digitales.

En este sentido, John Brockman percibe el cumplimiento de un ciclo tecnológico y el comienzo de una nueva era, cuyas características son difíciles de imaginar. Convoca a veinticinco expertos en áreas diversas, desde física y ciencias computacionales hasta historia de las ciencias, arte, biología, filosofía y psicología, a expresar sus visiones sobre del estado actual y futuro de la ia, así como su impacto en la sociedad y la humanidad en general, y las integra en el libro Possible Minds: Twenty-Five Ways of Looking at ai (Brockman, 2019). La multidisciplinariedad de los autores, así como los esfuerzos hacia la interdisciplinariedad de varios de ellos, ofrece una visión compleja de la ia en su contexto histórico y social que es poco común, la cual se presenta a continuación dividida en cuatro grandes áreas: la invasión digital en nuestras vidas, el estado actual de la ia y su impacto social, la prospectiva de futuro de la misma, sus implicaciones para la humanidad y los problemas de fondo que conlleva.


La invasión digital

Para Rodney Brooks (2019) la cibernética representó el cierre de la era de las máquinas físicas. Si bien ha revolucionado la industria, como consecuencia de los avances tecnológicos en el control automático, las tecnologías digitales han ido permeando los distintos aspectos de nuestra cotidianidad y están inmiscuidas en prácticamente todas nuestras actividades, transformando nuestras vidas al punto de generar temores de “deshumanización” como consecuencia de nuestra dependencia a lo digital y las modificaciones en nuestros comportamientos.

En el caso de la ia, Venki Ramakrishnan (2019) resalta su impacto profundo en el ámbito laboral, como ha sucedido en las revoluciones industriales de otras épocas. Estudios en Estados Unidos (Hicks y Devaraj, 2017) e Inglaterra (Office for National Statistics, 2019) han hecho evidente la pérdida de empleos como consecuencia de la automatización y de la incorporación de la ia en procesos de producción de “cuello azul”, ejemplo de ello son las líneas de producción automotrices, ampliamente robotizadas, aunque también se da en procesos de cuello blanco, como la venta de productos y la contabilidad de las empresas. Para Ramakrishnan, mucha gente perderá empleos si la optimización de procesos por la ia se acelera en el corto plazo.

De acuerdo con Alex “Sandy” Pentland (2019), una de las consecuencias más importantes del uso de las tecnologías digitales en nuestra vida es la pérdida de la privacidad, dado que vamos dejando huellas digitales que pueden ser analizadas y usadas por las grandes empresas de tecnología digital que han emergido sobre la base de la nueva materia prima: información. Brooks (2019) alerta sobre el problema de la inseguridad del software existente y la falta de metodologías que garanticen la confiabilidad del software inteligente del futuro, lo cual considera particularmente riesgoso para la humanidad.

En este sentido, Daniel C. Dennett (2019) trae a colación la capacidad que tenemos los seres humanos para identificar intenciones en los comportamientos de otras personas. Comenta que el abuso de la misma nos lleva a atribuir personalidad a seres o dispositivos que exhiben comportamientos similares a los nuestros, lo cual representa un riesgo cuando les confiamos decisiones que no están capacitados para tomar –como dejar el control total de un automóvil a un piloto automático, incluso en condiciones de alto riesgo (Bogost, 2018)–. Dennett propone regulaciones estrictas, garantías sobre la operación del software y penalizaciones severas para quienes no las cumplan, antes de poner este tipo de sistemas en las manos de sus usuarios.

Una generalización del problema de la falta de seguridad del software, planteada por Brooks y Caroline A. Jones (2019), es que la tecnología está sesgada por la cultura que la produce y su contexto histórico, lo cual llega a tener un efecto negativo importante sobre algunos segmentos de la población. Las implicaciones culturales más profundas son más difíciles de observar y suelen pasarnos desapercibidas, razón por la cual Jones hace énfasis en la sensibilidad del artista para observar estos sesgos.

La inteligencia artificial hoy

Antes de presentar lo que los autores del libro Possible Minds escriben sobre el estado actual de la ia, es necesario introducir algunas distinciones y sus términos. Inteligencia general hace referencia a la “inteligencia común” en los seres humanos, la cual nos permite comunicarnos en lenguaje natural, utilizar herramientas para lograr objetivos, planificar nuestras acciones, socializar con otras personas y animales y, como comenta Seth Lloyd (2019), amarrar las agujetas de nuestros zapatos. Por analogía, se entiende por inteligencia artificial general como aquella producida por medios no biológicos, pero que exhibe capacidades similares a las humanas, particularmente en el ámbito cognitivo (Adams et al., 2012). Otro término usado con frecuencia en relación a este concepto es el de ia fuerte (strong ai), en referencia a la rama de la ia que busca entender la inteligencia general natural mediante el desarrollo de su contraparte artificial, en tanto que el término ia débil (weak ai) es usado para describir investigaciones y desarrollos de ia con objetivos y en ámbitos mucho más específicos, como la solución de problemas concretos .

Muchos investigadores en el campo de la ia no están interesados en entender y desarrollar inteligencia general. David Deutsch (2019) comenta que los resultados de la ia que más brillan actualmente, como el vencimiento de campeones mundiales en ajedrez y Go, y las aplicaciones que se comunican con nosotros en lenguaje natural, están muy lejos de una ia general y, de hecho, no han sido desarrollados en esa dirección. Ejemplo de ello es el aprendizaje profundo (deep learning) (Goodfellow et al., 2016), capaz de vencer al campeón del juego de mesa más difícil del mundo y, al mismo tiempo, incapaz de explicar cómo lo hace o de transferir lo aprendido para jugar gato (tres en línea). De acuerdo con Judea Pearl (2019), la optimización que se logra con este tipo de métodos es equivalente a la que se obtiene por selección natural: requiere grandes cantidades de información, optimiza para una situación particular y su desarrollo es lento en comparación con las capacidades de los seres humanos de modelar el entorno y el comportamiento de otros seres. Para Alison Gopnik (2019) un niño de cuatro años aprende mejor y es más inteligente que la ia más moderna 1 .

La técnica de aprendizaje profundo genera su conocimiento a partir del procesamiento de una enorme cantidad de datos sobre un tema específico; identifica patrones y los codifica en las conexiones de redes neuronales. Con los datos correctos, en cantidad y cobertura, la técnica de aprendizaje profundo puede generar un experto en resolver un problema difícil en unos cuantos meses. Sin embargo, Lloyd (2019) considera que la “capacidad bruta de procesamiento de datos”, como en el aprendizaje profundo, no es lo mismo que una “capacidad sofisticada de procesamiento de información”, como en lo seres humanos, en tanto que Pearl (2019) pone el dedo en la incapacidad de este tipo de sistemas de realizar procesos cognitivos más complejos, como atender situaciones hipotéticas y razonar sobre sus propias acciones, así como en su naturaleza de “caja negra”, ya que somos incapaces de acceder al conocimiento generado por este tipo de “métodos opacos”.
A su vez, Steven Pinker (2019) señala como limitación de la ia su incapacidad de tener deseos que guíen sus comportamientos (por ejemplo, deseos de lograr una meta). Finalmente, Peter Galison (2019) desde la perspectiva de la historia de la ciencia y la relación entre el juicio de expertos humanos y los procedimientos (algoritmos) estandarizados, comenta sobre el problema que representa el hecho de que los algoritmos no sean transparentes, ya sea por su naturaleza (como en el caso del aprendizaje profundo) o por restricciones de derechos comerciales; problema que es particularmente agudo en ámbitos donde los derechos humanos están en riesgo, como la aplicación de justicia (Milgram, 2013).

En contraste con las posturas arriba mencionadas, existen otras en Possible Minds que cuestionan al ser humano como modelo de inteligencia y ofrecen perspectivas alternas sobre el estado actual de la ia. Para Neil Gershenfeld (2019), hay una fuerte relación entre los desarrollos más recientes en el área y lo que podría denominarse inteligencia biológica: ambas operan, no razonan. El código genético no se puede leer como la descripción del diseño de un ser vivo, o una explicación de por qué es como es y por qué funciona; simplemente logra producirlo –una especie de lenguaje operativo sin razonamiento, sin lógica, al estilo de las Leyes de la forma de George Spencer Brown (1969/1972)–. La opacidad de este tipo de representación de conocimiento, genética o en redes neuronales, no es problema para Ramakrishnan (2019), quien observa parcialidad en los argumentos en contra, considerando que tenemos poca idea de cómo procesa la información nuestro cerebro sin que ello afecte nuestra confianza en él mismo.

Una generalización interesante de las posturas anteriores la ofrece George Dyson (2019), desde una perspectiva de sistemas complejos. Dyson argumenta que un sistema inteligente es necesariamente complejo y, consecuentemente, incomprensible en su totalidad, y enuncia lo que llama las Tres leyes de la ia –que no se deben confundir con las Tres leyes de la robótica de Isaac Asimov (1950)–:

  1. Todo sistema de control, para ser efectivo, debe ser por lo menos tan complejo como lo que intenta controlar (W. Ross Ashby).
  2. Un sistema complejo se caracteriza por ser él mismo la descripción más simple de su comportamiento (John von Neumann).
  3. Un sistema suficientemente simple para ser comprendido no tiene la complejidad para comportarse inteligentemente, en tanto que un sistema con capacidad de comportarse inteligentemente es demasiado complejo para ser comprendido.

Sin embargo, incomprensibilidad desde las ciencias y las matemáticas no implica incomprensibilidad desde otras perspectivas. En ese sentido, Hans Ulrich Obrist (2019) ofrece el arte como medio para representar la complejidad de la operación de la ia y aborda cómo la ésta y la cibernética han servido de inspiración a algunos artistas, en tanto que otros las han usado para construir mundos artificiales.

El futuro

¿Qué podemos esperar de la ia? Para empezar, según Pentland (2019) hay una posibilidad de análisis de sistemas ultra complejos a partir de grandes cantidades de datos, enormes capacidades de cómputo y nuevas técnicas de análisis de redes. Ello debido en buena medida al crecimiento exponencial en información y conocimiento, así como en capacidad de procesamiento. Pero también, comenta Gershenfeld (2019), se debe a la automatización de los procesos de desarrollo de sistemas computacionales (o autoprogramación), que estamos observando ya en el caso de las redes neuronales. George M. Church (2019) compara las arquitecturas humanas y artificiales, y sugiere fusiones de la ia con las ingenierías genética y biológica que podrían añadir a los seres humanos capacidades no desarrolladas evolutivamente. Deutsch (2019) señala que los seres humanos, los ciborgs y las inteligencias artificiales van a tener a su disposición la misma tecnología, adaptable a los unos y los otros, dando lugar a una carrera evolutiva en la que sólo el mejor triunfará. Para Obrist (2019), el límite para la ia será el arte, donde tendrá, necesariamente, el rol menor de herramienta y no el de creador.

Otras miradas observan el futuro en dirección a la superinteligencia (Bostrom, 1998). W. Daniel Hillis (2019) concibe a las grandes organizaciones como “máquinas de carne y sangre”, con operación y comportamiento maquinal (Wiener, 1950), que incorporan las tecnologías digitales e ia para constituirse en superinteligencias híbridas, transnacionales, con agendas propias independientes de los individuos que las conforman y los países donde residen; que además ejercen un control distribuido mediante empoderamientos tecnológicos de dispositivos móviles, buscadores web, redes sociales, comunicaciones instantáneas y multimedia bajo demanda que inducen y regulan comportamiento (Dyson, 2019). Superinteligencias distintas de lo que imaginamos como tales, que nos dominan y, sin embargo, nos pasan desapercibidas.

En cualquier caso, advierte Stuart Russell (2019), no se puede asumir que una superinteligencia va a tener características similares a la nuestra ni que la podamos comprender. Dennett (2019) comenta que los sistemas artificiales superinteligentes serán probablemente muy diferentes a nosotros, difíciles de entender desde una perspectiva acostumbrada a encontrar pares en otros seres que se comportan de manera inteligente. Es el miedo a lo desconocido lo que nos lleva a preocuparnos de que un día nuestras creaciones sean mejores que nosotros y nos esclavicen. Como afirma Pinker (2019), gran parte de la ia se han modelado a partir de nuestra inteligencia natural y nuestro comportamiento pasado y actual; sin embargo, es importante tomar consciencia de que la evolución produce solamente optimizaciones locales, como los seres humanos, en tanto que la investigación en ia podría permitirnos explorar mejores opciones (Anderson, 2019). En este sentido, para Wilczek (2019), las diferencias entre la inteligencia humana y la artificial son diseños y tiempos de desarrollo: las ventajas de la primera son transitorias, en tanto que las ventajas de la segunda son permanentes.

Un libro que tiene como referente la creación de la cibernética no puede ser ajeno a una de las evoluciones teóricas más interesantes a partir de la misma: la perspectiva de los sistemas complejos. En este sentido, Obrist (2019) comenta que las grandes preguntas de la ia no son de implementación, sino filosóficas y que demandan una aproximación holística. Chris Anderson (2019) plantea la idea de la inteligencia como ingrediente natural del mundo físico y sugiere el método de descenso/ascenso del gradiente –bajar o subir por la vía más rápida– como método universal para la optimización en el mundo físico y candidato natural como origen de la inteligencia en el universo. Stephen Wolfram (2019) va un paso más allá y afirma que todo el universo y cada una de sus partes computan, no nada más los seres humanos y sus computadoras.

De acuerdo con Frank Wilczek (2019), no hay magia en la inteligencia humana: los seres humanos y los sistemas artificiales inteligentes son dos fenómenos emergentes distintos de la inteligencia a partir de la materia, cualitativamente diferentes en la manera en que se construyen, cuya mayor diferencia es que el proceso de construcción de los primeros inició hace miles de millones de años y se da por selección natural, en tanto que el proceso de construcción de los segundos lleva menos de cien años y es operado por el producto del primer proceso. Para Dennett (2019), somos robots hechos de robots (células), hechas de robots (moléculas), hechas de robots (átomos), hechos de robots. Max Tegmark (2019) comenta que el hecho de que el universo haya tomado conciencia de sí mismo a través de los seres humanos no implica que no la puede volver a tomar a partir de las creaciones de estos últimos. En consonancia, Church (2019) afirma que el mundo es tan complejo que es imposible decidir el futuro de la ia en el largo plazo, en tanto que David Kaiser (2019) hace énfasis en que, como sucede con la evolución natural, el progreso impone nuevas posibilidades, pero también nuevas restricciones.

Una postura diferente con respecto a la evolución de la ia es presentada por Jones (2019), quien comenta que la inteligencia es un fenómeno emergente a partir de la vida y considera que crear ia general implica necesariamente crear vida artificial: diseños que se reproduzcan a sí mismos es el desarrollo clave previo (Gershenfeld, 2019). Jones considera que ponerse como meta la inteligencia general sin estudiar fenómenos equivalentes a la vida, como lo hace la cibernética, es arrogancia.

A manera de cierre

Una primera conclusión que se deriva de lo expresado en Possible Minds es que la ia trae consigo una enorme transformación social de la que no todos, o relativamente pocos, serán beneficiados. Según Pinker (2019) la tecnología no es el problema, sino el uso de la misma motivado por ideas, normas y costumbres, que condicionan nuestro comportamiento. Para Tegmark (2019), la tecnología puede destruirnos por mal uso o por competencia. En todo caso, la ia es un producto cultural en su contexto histórico, lo cual hace necesario extender la mirada a los procesos de su creación.

A largo plazo, comenta Deutsch (2019), no es posible desarrollar una inteligencia artificial general pensando que será siempre amigable con nosotros, por lo que Dennett (2019) considera que el desarrollo de ia equivalente o superior a la nuestra no es deseable para los seres humanos. Anca Dragan (2019) señala que la alineación de valores para la toma de decisiones en contexto será crucial para la convivencia entre los seres humanos y seres con ia general. Griffiths (2019) comenta que será necesario que los seres con ia general nos comprendan, para lo cual necesitarán un buen modelo de nuestro comportamiento. De otra manera, tenderán a malinterpretarnos y las consecuencias pueden ser desastrosas.

Conclusiones

El libro de Norbert Wiener ofreció una teoría que explicaba tanto lo natural como lo artificial. Una de sus consecuencias, la Teoría de sistemas (Luhmann, 2013), nos baja de la cima de la creación del universo y nos ubica como desarrollo intermedio en una escala de sistemas complejos. Esta perspectiva se hace escuchar con frecuencia en el libro de Brockman, inspirado en la creación de la cibernética y el temor por su mal uso.

Ubicar a las inteligencias humana y artificial en un contexto universal, con orígenes comunes y desarrollos por procesos generales que parecen escapar de nuestras manos, implica que en cada ser con ia general habrá necesariamente una condición moral: deberá ser respetado y tener los mismos derechos que los seres humanos. Estamos programados para luchar por ser un estrato permanente en la evolución de los sistemas complejos (Tallinn, 2019), con valores que consideramos universales; pero es posible que la ia nos diga un día, tal vez cercano, que existen más y mejores opciones.

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Recepción: 03/09/2019. Aprobación: 11/12/2019.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079