Vol. 20, núm. 1 enero-febrero 2019

Trazar el futuro: conservación ambiental, aprendizajes y estilos de vida

Equipo editorial Cita


“…se durmieron con la música del dulce canto de Bregalad,
que parecía lamentar en muchas lenguas
la caída de los árboles que él había amado…”
Las dos torres, J. R. R. Tolkien

En el equipo editorial de la Revista Digital Universitaria quisimos iniciar este año con un número dedicado, en buena parte, a la relación ser humano-medio ambiente. El cómo influimos en nuestro entorno, de manera inconsciente o reflexionada, y cómo este se ve afectado, es una problemática actual que tiene un impacto tangible en nuestra vida y lo tendrá en el porvenir que construimos día a día con el conocimiento que tenemos de nuestro planeta, de lo que estamos provocando en él y de lo que podemos hacer para cambiarlo. Aunque dicha relación es el eje de este número, no dejamos de lado la esencia temática que nos caracteriza: innovación, cultura y docencia.

En este número se incluyen diez interesantes artículos. La sección Varietas se enfoca al cambio ambiental y las conductas encaminadas hacia el cuidado del entorno; los textos seleccionados van desde la conservación del ajolote, la contaminación por hidrocarburos en el Caribe mexicano, la aplicación de la microbiota de insectos en la agricultura, el tiempo, clima y fenómenos atmosféricos, hasta la salud y cultura alimentaria en México y las conductas encaminadas hacia el cuidado del medio ambiente. Los dos artículos de la sección Continuum educativo dan voz a los profesores universitarios al incluir en el primero una reflexión sobre el reconocimiento a los docentes, formas alternativas de enseñanza y una propuesta para fortalecerla; y, en el segundo, un planteamiento de un modelo novedoso y colaborativo que impacta los procesos de diseño social. En Universidades presentamos las imágenes ganadoras del concurso promovido por la codeic en torno a los “Espacios de aprendizaje”, cuyo objetivo fue que los estudiantes universitarios expresaran de manera gráfica los espacios donde mejor aprenden. Por último, en Caleidoscopio se aborda a fondo el proceso de elaboración de un libro pop-up sobre los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, diseñado con la intención de fortalecer el conocimiento y la identidad cultural de sus lectores.

En nuestro primer artículo, la utilización indistinta de los términos tiempo y clima es abordada por Vítor Manuel Torres Puente quien, con un enfoque especializado, nos explica que tiempo meteorológico es el estado actual de la atmósfera, mientras que clima es la variación media del tiempo atmosférico en períodos de 30 años o más. Así, a partir de estas dos definiciones expone otros tipos de variaciones climáticas que corresponden a varias escalas temporales, algunas con las que estamos familiarizados —al menos en teoría—, como el cambio climático, y otras que tal vez no sabíamos que existían, como las variabilidades intraestacional, interanual y climática. El autor expone qué origina estos fenómenos atmosféricos y cómo son estudiados y predichos.

En el artículo “El mítico monstruo del lago: la conservación del ajolote de Xochimilco” los autores nos confrontan con la realidad que vive el anfibio Ambystoma mexicanum, una especie representativa del territorio mexicano, ya que es endémica de la cuenca de México. A través de las perspectivas histórica, cultural, biológica y ecológica los autores nos sumergen en el interesante mundo de esta especie, que ha estado presente en el imaginario mexicano desde antes de la Conquista; que es capaz de conservar rasgos larvales, por lo que ha sido multiestudiado en diversos ámbitos de investigación, y que, lamentablemente, se encuentra en peligro de extinción por el deterioro de su hábitat, provocado por la expansión de los asentamientos humanos, la introducción de otras especies y el suministro de agua de mala calidad. Divulgar el conocimiento sobre este mítico monstruo del lago será pieza clave para su conservación.

Elber José Sandoval Herazo y Manuel Alejandro Lizardi Jiménez abordan el tema del Caribe mexicano, una zona relevante tanto económica como ecológicamente. El preservar sus manglares, arrecifes de coral y praderas de pastos marinos es vital debido a su importancia para la conservación de especies y el papel que juegan al mitigar el efecto de ciertos fenómenos naturales adversos. La estabilidad, de por sí delicada, de estos ecosistemas ha sido afectada en los últimos años por contaminación con hidrocarburos, especialmente la generada por asfalto. Los autores proponen que conocer el estado actual de contaminación por estos agentes en el Caribe mexicano será el punto de partida para proponer alternativas de remediación.

El artículo “Los microorganismos asociados a los insectos y su aplicación en la agricultura” nos adentra en un mundo microscópico de gran impacto en el futuro por sus aplicaciones en la agricultura: nos referimos a la microbiota asociada a insectos, ese conjunto de microorganismos —protistas, hongos, arqueas y bacterias— que viven en o sobre los insectos y que, a través de una coevolución de millones de años, beneficia a sus hospederos en aspectos como la nutrición y digestión; regulación de su fisiología y desarrollo; protección ante patógenos y sustancias nocivas, entre otros. Este fenómeno de coevolución en el caso de insectos y plantas hace que la microbiota tenga una aplicación tecnológica en la agricultura, con miras al incremento nutricional y fomento del crecimiento de los cultivos, así como la protección contra plagas.

Emmanuel Poblete Trujillo y Esperanza López Vázquez explican la relación entre la conducta sustentable —entendida como el conjunto de acciones encaminadas a la protección de los recursos naturales y socioculturales del planeta— con la intergeneracionalidad —es decir, la relación y los procesos de interacción que se da entre personas de diferentes generaciones y los procesos entre ellas—. Esta relación ha sido un tema poco explorado; sin embargo, los autores plantean la relevancia de comprender que las acciones y prácticas para mejorar y proteger nuestro medio ambiente son adquiridas, reguladas y modificadas desde el entorno familiar.

En el artículo “Salud y cultura alimentaria”, las autoras hacen una revisión de la cultura alimentaria en México y analizan su influencia en el estado de salud de la población. Asimismo, proponen la reformulación de estrategias y modelos de intervención dirigidos a atender los problemas de salud derivados de una inadecuada alimentación.

En la sección Continuum educativo Melchor Sánchez Mendiola nos invita a reflexionar sobre el trabajo de los docentes. Propone que se reconozca la docencia de calidad y se fomente una cultura que promueva el desarrollo educativo continuo de los profesores, a través de una serie de planteamientos que incluyen implementar programas de evaluación de la docencia, identificar a los jóvenes que tengan habilidades y motivación en el área educativa, así como establecer mecanismos de reconocimiento formal para aquellos docentes que destaquen en la labor educativa, entre otros aspectos.

En esta misma sección, Diego Alatorre Guzmán describe el “Círculo de diseño social”, un modelo de creación colaborativa en los procesos de diseño. Dicho modelo se alimenta de la capacidad de los participantes para, a través del trabajo colectivo, convertir lo imposible en ideas, las ideas en conceptos y los conceptos en soluciones concretas.

Continuando con las actividades que estimulan la imaginación y fortalecen la identidad colectiva invitamos al lector a conocer la obra de los ganadores del concurso de imágenes fijas y en movimiento: “Espacios de aprendizaje del alumnado de la unam”, promovido desde la codeic. Asimismo, Julio Saavedra comparte con nosotros su experiencia como uno de los organizadores de este concurso.

Para finalizar, Gonzalo Abraham Viñán Carrasco, Luis Arturo Alemán Mendoza y Rodrigo Wilmer Sabando Bastidas, describen el proceso de diseño de un libro pop-up basado en los monumentos de la ciudad de Santo Domingo, Ecuador, desde la etapa de recolección de información sobre los monumentos, hasta las técnicas y procesos de ilustración, para finalizar con el mecanismo de armado.

Esperamos que ustedes, nuestros lectores de la RDU, disfruten este primer número de 2019, que sus artículos les permitan acercarse a temas y conceptos desconocidos o profundizar en algunos de ellos, y que este nuevo conocimiento los conduzca a reflexionar sobre el papel que el ser humano y su estilo de vida desempeñan en el entorno. Los invitamos a compartir el contenido de su interés con otros integrantes de la comunidad universitaria o de su círculo cercano para comunicar los avances del conocimiento en diversos ámbitos del pensamiento humano.

Vol. 19, núm. 6 noviembre-diciembre 2018

¿Qué es la evaluación educativa? Perspectivas y experiencias

Dr. Enrique Graue Wiechers
Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México
Cita

Cuando el Dr. Melchor Sánchez Mendiola, Coordinador de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular de la Secretaría General de la unam, me solicitó una introducción a este número sobre la evaluación en la Revista Digital Universitaria, acepté con mucho gusto por la importancia del tema y por las características de este medio de difusión.

Empezaré por esto último. La Revista Digital Universitaria está ya cumpliendo un año de su nueva época y con ella llegaron nuevos ímpetus y alientos que se han materializado en lo que la Revista hoy en día es: un medio contemporáneo de comunicación, dirigido a todos los miembros de nuestra comunidad, fresco y original, con rigor académico, provocador, de fácil lectura y comprensión, y accesible en todo momento y lugar.

Es una revista que hay que celebrar.

Se trata de introducir este número que versará sobre evaluación. Tema, por cierto, en el que cualquier universitario es o cree ser experto, o al menos conocedor, pues nos hemos pasado la vida siendo evaluados o evaluando a otros miembros de la comunidad.

Nos evaluamos constantemente para superarnos en diversas actividades académicas, en el salón de clases, aportaciones científicas, estudios comparativos, calidad de difusión del conocimiento y de la cultura o nuestra eficiencia administrativa.

En una institución como nuestra casa de estudios los sistemas de evaluación son tantos y tan variados como lo son las labores de la Universidad. Por ello, sólo a través de la comprensión y mejoría permanente de las distintas formas de evaluación es que podremos tener una visión integral del cumplimiento de nuestras misiones sustantivas.

Este número de la Revista Digital Universitaria analiza las experiencias de alumnos, profesores y académicos sobre diversas pruebas y modos de evaluación. Con ello, desde una diversidad de perspectivas, aporta elementos necesarios para que la cultura de la evaluación crezca y se fortalezca, pues ésta es un elemento inherente e indisoluble de los efectos de la educación.

Vol. 19, núm. 5 septiembre-octubre 2018

El conocimiento y su implicación en nuestra vida cotidiana

Carina Itzel Gálvez García Cita


En una sociedad democrática, […] los ciudadanos necesitan tener unos conocimientos básicos de las cuestiones científicas, de modo que puedan tomar decisiones informadas y no depender únicamente de los expertos
Stephen Hawking

La Revista Digital Universitaria representa un esfuerzo por comunicar la infinidad de investigaciones que se producen en diferentes universidades, espacios educativos y centros de investigación. Tenemos la certeza de que todos los sujetos involucrados en el quehacer universitario, tanto investigadores como docentes y estudiantes, poseen y son productores de información valiosa que es digna de divulgarse, en este sentido, abrimos las puertas de la RDU a la participación plural y diversa con el objetivo de conocer y transmitir el conocimiento, las experiencias y los descubrimientos que se originan en diferentes instituciones del país.

De tal manera, en este número podemos encontrar una gran diversidad de temas y formas de producir y expresar conocimiento; pero, a pesar de sus diferencias, cada uno de los artículos contenidos tienen algo en común: que nos muestran las aplicaciones concretas que puede tener la investigación y la búsqueda de conocimiento científico.

En principio, nos adentramos a entender qué son los isótopos (esos gemelos gordos de los elementos químicos) y de la pluma de Fabiola Murguia y Guillermo Murray descubrimos cómo han servido para estudiar desde el origen de la Luna, la historia de la Tierra, los caminos de la humanidad a través del tiempo, hasta la medicina nuclear y sus diferentes aplicaciones.

Por su parte, Stéphanie Thébault hace una importante aportación en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas para atender el edema macular por diabetes, una enfermedad común entre la población mexicana, que tiene como consecuencia la pérdida de visión. Esperamos que estas aportaciones den frutos y se cristalicen en una mejor calidad de vida para los pacientes.

El equipo conformado por Laura Escobar, Priscilla Avalos y Mara Medeiros expone un panorama acerca de cómo se ha implementado el uso de redes sociales para proporcionar a la población información acerca de una enfermedad rara, la acidosis tubular renal, creando una comunicación entre investigadores y pacientes.

A partir de preguntarse cómo nos enfrentamos a la realidad, Eneyda Suñer nos introduce en el universo de las matemáticas como la manera que tiene el ser humano de abstraer su entorno y objetivarlo. Y, siguiendo en la línea de las matemáticas, Atahualpa Solórzano hace un recorrido por la historia del número π, las aproximaciones que se hicieron para llegar a él y los problemas que quedan abiertos al respecto.

En la sección Continuum educativo se presentan dos artículos en los que se da voz a los docentes. En el primero, Mónica Sánchez y Diego Serrano exploran un modelo de aprendizaje colaborativo en el que se esboza a los estudiantes como agentes activos de su propio proceso de aprendizaje; se expone el trabajo realizado con futuros arquitectos como una manera de beneficiar a la sociedad con el conocimiento adquirido durante la licenciatura. En el segundo artículo, Jesús García Reyes apunta a la inclusión de temas relacionados con la ciudadanía en los programas pedagógicos del bachillerato, en específico en la UNAM.

Para la sección Universidades se retoma el legado de José Vasconcelos como ideólogo de un proyecto de nación que incluía los aspectos educativo, cultural, político y artístico como parte de un pensamiento filosófico. En el artículo de Martha Cecilia Calderón se analiza la repercusión cultural que tuvo en el país y las artes, en especial en la Escuela Mexicana de Pintura.

Por último, pero no menos importante, en la sección Caleidoscopio se presenta a una nueva habitante en los terrenos del campus de Ciudad Universitaria de la UNAM, nada menos que la iguana negra o garrobo, una especie exótica que no pertenece a este hábitat, fue registrada por Edmundo Pérez en las inmediaciones de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), ¿por qué se encuentra aquí?, ¿cuáles son las posibles consecuencias de su estadía en la UNAM?, éstos son algunos de los temas que se abordan en la nota.

Esperamos que con los artículos aquí presentados se interesen en aspectos fundamentales de la ciencia y los invitamos a que lean, compartan y utilicen la información en ellos contenida.

Vol. 19, núm. 4 julio-agosto 2018

Y el viaje continúa: primer año de la nueva época de la RDU

Magda Campillo Labrandero y Samuel Arroyo Nava Cita

El número de julio-agosto de la RDU llega justo al año de que iniciamos la nueva época, en un periodo de transición gubernamental de gran trascendencia para el país que da fin a un largo proceso electoral y durante uno de los eventos deportivos de futbol más importantes a nivel internacional. En este contexto presentamos a ustedes, amables lectores, esta edición de la RDU, con la seguridad que la disfrutarán tanto como nosotros.

La sección de Varietas se compone de cuatro artículos que giran en torno a diferentes facetas de la actividad científica. En “Heterociclos: pequeñas y maravillosas estructuras en el organismo humano” Delia Hernández, Oscar García, Raúl Colorado y Esmeralda Sánchez, nos describen el fascinante mundo de estos compuestos químicos, así como algunas estructuras fundamentales de nuestro organismo en las que se encuentran estos diminutos anillos. Aunque todos sabemos que la química y la farmacéutica guardan una relación cercana, en general desconocemos el largo y costoso camino que recorre un medicamento antes de llegar a la estantería de la farmacia. Germán Novoa, en su artículo “El ser humano como conejillo de indias”, nos habla de los derechos y las obligaciones de los participantes voluntarios (tanto sanos como enfermos), en los estudios clínicos que se realizan para desarrollar los medicamentos que consumimos hoy en día. El autor nos describe las rigurosas etapas que sigue la industria farmacéutica para el desarrollo de sus investigaciones, así como los principios éticos que debe tener cualquier investigación en la que participen humanos.

En esta época de tecnología y comunicación, la información disponible (sobre prácticamente cualquier tema) puede ser abrumadora; basta hacer una búsqueda en internet para comprobarlo. Eduardo Álvarez y Layla Michán en su texto “La ciencia de la ciencia” nos hablan de la cienciometría, una nueva forma de analizar la gran cantidad de información científica que, gracias al auge digital, crece cada día de manera exponencial. La cienciometría busca analizar la información de la producción científica y a través de métodos que se basan en tomar los artículos científicos, busca tendencias, patrones, relaciones y crea indicadores.

No obstante, la gran cantidad de información que deriva de la investigación científica, reducir la brecha entre el conocimiento original y su aplicación sigue siendo un reto permanente. Flora Hernández y Melchor Sánchez Mendiola en su artículo “Investigación traslacional en educación: Un puente entre teoría y práctica educativa”, mencionan que la traslación busca ser un vínculo entre docentes e investigadores para que, con base en la mejor evidencia científica, se puedan diseñar propuestas para la mejora de la educación. El artículo anterior se complementa con el texto de Yazmín Lara, Adriana Olvera y Maura Pompa, “Los docentes como investigadores de su práctica”. Las autoras describen un diplomado que ejemplifica una actividad relacionada con la traslación en la educación y rescatan las experiencias de los asistentes; éste se presenta en la sección de Continuum educativo – La voz de los docentes.

Con el compromiso que caracteriza a la RDU de dar voz a los alumnos, en esta ocasión Montserrat Mendoza, alumna de licenciatura, nos habla del proceso de elegir la carrera de Arquitectura y comparte algunas reflexiones sobre la belleza arquitectónica del campus de Ciudad Universitaria.

Pese a la época tan complicada que vive nuestro país, Gonzalo Soltero en su artículo “¿Cuánto vale tu felicidad?” nos cambia la jugada en la sección Universidades y nos presenta un panorama alentador ya que los mexicanos reportan, en encuestas nacionales e internacionales, los puntajes más altos de felicidad y satisfacción de vida (bienestar subjetivo) y resulta que uno de los mayores satisfactores consiste en ser estudiante; las estadísticas indican que la educación es un ingrediente importante para la felicidad humana.

Por último, en el marco de la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018, la sección de Caleidoscopio se compone de una infografía que diseñaron Maura Pompa y Samuel Arroyo sobre mujeres y hombres futbolistas que han triunfado en las canchas y en la vida universitaria. La alineación de este número se complementa con una Trivoshka con datos interesantes sobre el país sede del mundial, ésta fue elaborada por Maxim Barkov y ella combina el conocimiento de su cultura natal: la rusa, y la aculturación que le dan varios años de residir en México; retamos al lector a contestar las preguntas y divertirse un rato.

Con estas lecturas cerramos el tercer número del año e iniciamos el periodo vacacional en la UNAM. Deseamos a los universitarios un merecido descanso y los invitamos a disfrutar de la RDU.

Vol. 19, núm. 3 mayo-junio 2018

La transversalidad de la Luz

Ana María Cetto Kramis y María Teresa Josefina Pérez de Celis Cita

“La mucha luz es como la mucha sombra: no deja ver…”.

Octavio Paz

Damos la bienvenida al Día Internacional de la Luz con este número de mayo de la RDU dedicado por entero al tema de la luz.

Tras el exitoso Año Internacional de la Luz 2015, la Conferencia General de la UNESCO, a instancias de la Federación Rusa, Ghana, México y Nueva Zelandia, proclamó en noviembre pasado el Día Internacional de la Luz (DIL), que se celebra cada 16 de mayo.

El propósito del DIL es contar con un punto focal anual para la apreciación del papel que juega la luz en nuestras vidas. Éste vasto tema dará pie a que diferentes sectores alrededor del mundo participen en actividades orientadas a reflexionar sobre la luz en la ciencia y la tecnología, el arte y la cultura, en campos tan diversos como la salud, la educación, las comunicaciones, la energía y el desarrollo sustentable.

En el marco de la celebración del lanzamiento del DIL, la RDU ha conjuntado en el presente número una selección de artículos de destacados especialistas que invitan a adentrarnos en el conocimiento de diferentes aspectos y expresiones de este apasionante fenómeno.

La historia de la iluminación artificial es casi tan antigua como la de la humanidad misma, puesto que comienza con las primeras fogatas que encendió el hombre primitivo para procurarse calor y alejar los peligros de la noche. Durante milenios la luz artificial se produjo por combustión; así se iluminaban las ciudades y las casas. Muchas han sido las formas de iluminación hasta que, hace apenas unas décadas, surgieron los tubos fluorescentes que sustituyeron a las lámparas incandescentes, y más recientemente las lámparas led, de eficiencia cada vez mayor. Con todo y esto, como nos dice Luis de la Peña en su artículo “La naturaleza de la luz”, el Sol sigue siendo el rey. Hoy sabemos que el Sol nos alumbra mientras se come a sí mismo, y con apenas una fracción de la energía basta para iluminarnos, calentarnos y mantener la vida sobre la Tierra.

También nos hemos adentrado en el alma de la luz en un intento por desentrañar el misterio de su naturaleza. La luz es inasible; no podemos tomar un puñado de ella y observarla a través de una lupa, ni rebanarla con una navaja. Conocemos la luz sólo a través de su interacción con la materia. No sorprende entonces que, durante siglos, no se tuviera idea de qué está hecha. Ahora sabemos muchas cosas: que la luz es radiación electromagnética, que porta energía, que ésta se nos presenta cuantizada, que la luz blanca contiene todos los colores y, aun así, según nuestro autor, ‘seguramente ignoramos mucho más de lo que sabemos’.

Por otra parte, es precisamente gracias a la luz que hemos podido formarnos una idea del mundo que nos rodea: de qué está hecho el universo, cuáles son sus constituyentes, cuánto tiempo lleva de existencia y cómo adquirió la estructura que hoy conocemos.

En la Edad Media los alquimistas se esforzaban en vano por fabricar oro por transmutación química a partir de otras sustancias de menor valor. Gracias a los avances de la física nuclear de hace poco menos de un siglo, hemos aprendido que no se transmuta un elemento en otro mediante una reacción química; hay que ir al corazón de los átomos, bombardear sus núcleos o hacerlos chocar violentamente para cambiar su composición interna. Pero para que el metal precioso y otros elementos más pesados que él se produzcan en cantidades abundantes —como las que se encuentran por ejemplo sobre la superficie de nuestro planeta— se requiere de procesos cataclísmicos masivos, tales como la explosión de una supernova o el choque de dos estrellas. Como nos explica Miguel Alcubierre en su artículo “El choque de estrellas de neutrones y la alquimia del universo”, esto es lo que hemos aprendido de un choque espectacular ocurrido hace 130 millones de años y observado en 2017, tanto en ondas gravitacionales como en todo el espectro de luz, desde los rayos gamma hasta las ondas de radio, pasando por los rayos X, la luz visible y la luz infrarroja.

¿Cuánto más nos falta por descubrir acerca del universo, mediante la detección de luz con la ayuda de instrumentos cada vez más poderosos y sofisticados?

En otros foros 1 hemos mencionado que la luz artificial comprende hoy día un complejo sistema destinado a mantener iluminados los espacios habitados para hacer posible la realización de actividades nocturnas en un mundo cada vez más urbanizado e industrializado. Aunque en intensidad y ubicuidad es insignificante en comparación con la luz que nos llega del Sol, la luz artificial representa un factor de desarrollo importante para la humanidad. Sin embargo, en tiempos recientes, sobre todo a raíz de la comercialización de fuentes cada más eficientes y versátiles, esta iluminación se nos va de las manos, debido a que la luz nocturna excesiva es reconocida hoy como un problema ambiental, que lleva a la necesidad de formular políticas y normas para evitar o en su caso combatir la contaminación lumínica.

Los efectos negativos a que da lugar esta contaminación están presentes en diferentes aspectos que en conjunto ameritan el desarrollo de un enfoque integral. Más allá de obstaculizar la observación astronómica al interferir con la visibilidad de la bóveda celeste, se encuentran otros efectos que demandan atención.

La iluminación artificial afecta a aquellos organismos con patrones de vida nocturna relacionados con la migración, nutrición, reproducción e interacción colectiva. Asimismo, impacta al ser humano y causa desórdenes en sus procesos biológicos que incluyen afectaciones a la correcta segregación de melatonina, una hormona de vital importancia en las funciones neurales y de gran influencia en el sistema inmunológico. Así, como lo describen Natalí Guerrero y Carolina Escobar en su artículo “El lado oscuro de la luz: los efectos adversos de la luz por la noche”, los ritmos circadianos se ven fuertemente afectados, lo que ocasiona la perdida del orden temporal y repercute en la conducta y en la fisiología del individuo.

Comprender todos los impactos ambientales que produce la luz artificial requiere vincular el conocimiento de este tipo de efectos sobre los organismos, con estudios sistemáticos de la intensidad, la distribución espacial y la composición espectral de la luz. En este sentido, es importante prestar atención a la óptica de la atmosfera terrestre y a las interacciones entre la luz y las partículas suspendidas a nivel de la troposfera. Junto con la atmósfera, los cambios temporales y espaciales de la contaminación lumínica están determinados por la función de emisión de las fuentes de luz terrestres.

El alcance de la luz artificial nocturna ha aumentado rápidamente en las últimas décadas junto con el crecimiento poblacional y urbano. La cantidad de luz emitida desde cualquier urbanización depende de las acciones de los individuos al interior de la comunidad y de todas las características que conforman un sistema urbano (económicas, culturales, hábitos de consumo, la estructura urbana, entre otras).

Como nos lo comenta Héctor Solano en su colaboración, “SKyMeAPP: un proyecto de ciencia ciudadana para el estudio de la contaminación lumínica”, los análisis de la función de emisión se dificultan debido tanto a la falta de dispositivos de medición adecuados, como a la carencia de datos estadísticos. Es por ello que el proyecto de ciencia ciudadana SKyMeAPP abre una posibilidad fantástica para propiciar colaboraciones de investigación entre científicos y voluntarios, para contribuir al estudio de la contaminación lumínica a nivel mundial.

La luz tiene la capacidad de conferir personalidad a los espacios. Sea cual fuere el lugar en que nos encontramos —cerrado o abierto, natural o construido— con un poco de observación caemos en la cuenta de que la iluminación, ya sea natural o artificial, es uno de los grandes factores que definen el ambiente. La luz condiciona la forma en que percibimos el mundo y el cómo nos sentimos, afecta nuestra salud y estado de ánimo e influye en la conducta; por todo esto es importante el diseño de iluminación.

Víctor Palacio nos presenta la relación entre “Arquitectura, diseño de iluminación y educación”. Así, la luz revela espacios y determina la percepción que tenemos de la arquitectura. Nos permite apreciar sus cualidades, su tamaño, su forma, sus texturas, su color. Saber diseñar la iluminación de un espacio garantiza satisfacer los requerimientos de las personas que lo usan y proporciona soluciones creativas e innovadoras para lograr el equilibrio entre necesidades estéticas y funcionales.

¡Qué importancia cobra el aspecto educativo! Gracias a una visión global, en la que intervienen numerosas disciplinas, el diseño en iluminación aporta soluciones integrales, de ahí la riqueza de las propuestas educativas dedicadas al conocimiento de la luz en todas sus vertientes. La formación de un diseñador de iluminación debe permitirle combinar los aspectos técnicos con los aspectos estéticos y artísticos para dar lugar a resultados emocionantes, equilibrados y sostenibles. También debe el diseñador conocer las aplicaciones de los productos y tecnologías existentes en el mercado, explorar y aprender a diseñar conceptos respetuosos del entorno e integrados con el paisaje. La profesión del diseñador de iluminación resulta así una profesión integral, que al día de hoy cuenta ya con una presencia clara y constante y con sus propios espacios educativos de formación.

Se ha destinado una sección de este número de RDU a la singular experiencia con el proyecto “A todas luces, diálogo de saberes entre arte y ciencia”, narrada por tres de sus participantes: José Ramón Hernández, Isaías Hernández y Federico Nájera, e ilustrada con un Caleidoscopio de fotografías que hablan por sí mismas. La realización de este proyecto fue posible gracias a una aportación económica de los Estados Miembros de la UNESCO a través del Programa de Participación 2016-2017. Es de destacarse la colaboración estrecha que se dio entre los diversos actores: la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO, el Museo de la Luz de la UNAM y la Asociación de Artistas Plásticos de México, además de las autoridades, los docentes y alumnos de las seis escuelas asociadas a la Red PEA en diferentes Estados de la República. Los resultados derivados del trabajo conjunto han dado pie a que un maestro y un alumno sean invitados a presentarlos en la ceremonia del DIL en la UNESCO, y a que se considere someter una nueva propuesta que daría continuidad a esta gratificante experiencia y aseguraría un beneficio duradero de la misma.

Con estos materiales, estimado lector, esperamos abrir su apetito y despertar su curiosidad por acercarse más al inacabable tema de la luz en sus múltiples facetas. Para celebrar con nosotros este 16 de mayo, lo invitamos a visitar la página web del Día Internacional de la Luz (www.diadelaluz.unam.mx), asistir a las actividades anunciadas en ella y, ¿por qué no?, sumar sus propias iniciativas al programa de los festejos.

Ana María Cetto

María Teresa Josefina Pérez de Celis

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079