Vol. 21, núm. 4 julio-agosto 2020

Un futuro mejor: perspectivas e igualdad de género

Rosa María del Ángel Martínez Cita

¿Cómo se resuelve un conflicto entre dos partes si una de ellas no cree que haya un problema, o sólo lo reconoce como uno pequeño, mientras que la otra parte ve un problema grande y continuo? Esta es sin duda la pregunta constante que se aplica a muchos temas, como el cambio climático, las interacciones ciudadano-policía y, para los efectos de este número, la paridad de género.

Todos vemos el universo a través de nuestros propios lentes. Y esa ventana al mundo está formada por la experiencia, la esperanza, las creencias, y los criterios y filtros personales. El desafío radica en descubrir cómo conciliar esas creencias arraigadas y opuestas, en aras de mejorar una situación.

En este sentido, el equipo editorial de la Revista Digital Universitaria (rdu) decidió invitar a un grupo de expertos en el tema de perspectiva de género, con la intención de que miremos a través de sus anteojos, para que nos ayuden a profundizar en las causas de estas brechas, así como saber en qué vamos respecto a violencia de género en México.

En este número especial, abordaremos, por un lado, proyectos de organizaciones civiles, como el de gendes que se especializa en la transversalidad de la perspectiva de género con enfoque en masculinidades. También conoceremos el trabajo de la organización Fondo maria, que apoya a las mujeres que buscan servicios de aborto legal y aboga por cambios a las leyes que restringen la autonomía reproductiva en México. Ambos artículos nos llevan a reflexionar sobre los desafíos de la inclusión de la perspectiva de género en las políticas públicas.

Por otro lado, se discutirá el concepto de revictimización, los mecanismos asociados con ésta, y el impacto y los riesgos para las mujeres, así como una reflexión sobre la importancia de incrementar la visibilidad de los derechos de las víctimas, y de su atención mediante la interseccionalidad y un enfoque especializado y diferencial.

Creemos firmemente que la educación es un medio para lograr un cambio social. Consideramos que las instituciones educativas pueden desempeñar un destacado papel en el logro de la igualdad de género. Es por ello, que en este número también discutiremos, por un lado, la importancia de la incorporación de la perspectiva de genero al currículo para atender la violencia de género y, por otro, el problema del acoso y violencia escolares en México.

Asimismo, trataremos un interesantísimo análisis de la asociación entre brujas y mujeres: ¿qué tan exacto es este estereotipo?, ¿por qué las mujeres son mucho más propensas a ser acusadas?

Es cierto que la información, en lugar de las anécdotas, siempre es útil. Aunque también ayuda reconocer que necesitamos una comprensión compartida de cada una de nuestras experiencias, si queremos cerrar las brechas en nuestra visión del mundo y hacer los cambios necesarios para mejorar la vida de todos. Pero ¿cómo podemos lograrlo? Necesitamos que la sociedad civil y las comunidades estén empoderadas y sean cada vez más audaces y valientes, para hacer lo correcto para las mujeres, las niñas y los niños, para las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, y los grupos que durante mucho tiempo han sido marginados y excluidos.

Este número especial es una pequeña aportación a la imperante necesidad de tener datos sólidos y desglosados sobre los derechos humanos y la igualdad de género, para descubrir en dónde se encuentran las mayores necesidades y garantizar la inclusión de los que hemos dejado rezagados. La igualdad de género, los derechos de las mujeres y los derechos humanos no pueden ser valores a los que simplemente aspiramos, sino que deben considerarse como los cimientos que fundamentan a la humanidad misma. Deben servir como nuestra guía, mientras navegamos este camino hacia un futuro mejor para todos.

Vol. 21, núm. 3 mayo-junio 2020

De certezas e incertidumbres. La tecnología como una manera de crear y transformar la educación y la sociedad

Mercedes de Agüero Servín Cita

“En cuanto tengo una certeza, la certeza es el mejor de mis calmantes; pero conocemos el efecto de los calmantes, dan sueño y entumecen el pensamiento. En cambio, una leve angustia, un pequeño debate, la pequeña ejecución de una idea permiten crear otra idea, dar a luz y hacer vivir una nueva teoría”
Boris Cyrulnik 1

En estos tiempos de pandemia por covid-19, en México las personas fuimos aconsejadas de permanecer en casa, lo que nos obligó a quienes se están educando por el sistema educativo nacional a pasar a lo que llamamos educación no presencial, o educación a distancia. La idea que está explícita y es compartida por varios, mediante las redes sociales, que es la manera en que hoy nos comunicamos, es que vivimos en las instituciones educativas momentos de incertidumbre y no sabemos cuándo y cómo regresaremos a la que parece ser una anhelada normalidad.

Cualquier cosa que la normalidad signifique para quien lea este número de la Revista Digital Universitaria (rdu), el hecho, si algo caracteriza a los procesos sociales, y a la educación como uno de éstos, es que no tenemos certezas en las interrelaciones académicas entre docentes, ni entre estudiantes y profesoras o profesores. Ya llevamos al menos tres décadas en el mundo analizando, dialogando y escribiendo acerca de las incertidumbres como rasgos de la posmodernidad.

Los momentos de sorpresa que surgen durante la conexión entre personas en los espacios educativos y las relaciones que se establecen en la manera en que suceden los procesos de enseñanza y aprendizaje nos hacen creer que “la normalidad” consiste en estos vínculos sociales y en los momentos de disfrutar al conocer, aprender, descubrir, y experimentar las riquezas y maravillas de la cultura. Así, muchas personas tienen la creencia de que lo que sucede en las escuelas y las universidades es parte de la “normalidad”, y esta creencia nos permite tener una sensación de certeza para nuestra vida cotidiana de trabajo y estudio.

Los artículos que se presentan en este número son evidencia de experiencias sociales e individuales mediadas por diversos desarrollos, científicos en dos artículos, mientras que el resto nos comparte algunas formas tecnológicas que varían ampliamente es sus temas, si se les mira por el contenido de la disciplina que atienden. No obstante, tienen el rasgo común de que todos nos sorprenden por compartir una situación que sale de lo cotidiano, es incierta y algo inesperada.

Cautiva cómo en Chile se prohibió el género musical mexicano de las “rancheras”, de la misma forma como se han prohibido tantas expresiones culturales y se ha perseguido a personas creativas en otros tiempos de autoritarismos en el mundo, para darle certeza a un régimen que llega imponiéndose. Esto generó para la tecnología disquera de los años setenta que los discos lp de música ranchera se convirtieran en contrabando en Chile.

Asimismo, en este número se comparten siete artículos que tratan a las tecnologías de la información y la comunicación (tic), así como a las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (tac). Los que tratan acerca de distintos desarrollos tecnológicos nos comparten el uso de las tecnologías electrónicas, digitales y de la información en búsqueda de bienestar, entendimiento, disfrute y claridad. Estos interesantes textos, en su conjunto, pueden ser vistos como intentos de búsqueda de certeza, con el fin de una mejor comprensión y bienestar social, ante la incertidumbre cotidiana de los efectos de la expresión de la inconformidad social, la adicción, el totalitarismo o la corrupción en la obra pública; todas problemáticas de impacto social y consecuencias inciertas para las personas y las comunidades. Así, transitamos desde la “Bitácora electrónica de obra pública: entre el gobierno electrónico y el abierto”, el uso de un software para la medición de las protestas sociales en la Ciudad de México, pasando por el disfrute de la novela por entregas a la de folletuit en Twitter y la música a través de un disco lp de acetato, hasta el uso del cigarrillo electrónico que contribuye más a problemas secundarios que a atender y solucionar la adicción al tabaco. Un último artículo expone y reflexiona el uso de las tic en la enseñanza de las ciencias, y hace evidente cómo las políticas y acciones educativas han sido desde hace 20 años para inversión en infraestructura tecnológica. Con poca o nula estrategia para la profesionalización educativa de los profesores, ni se resolvió el serio problema de carencia, deterioro o inadecuación de la infraestructura escolar en México, tanto de la Educación Básica como Media y Superior. Estas condiciones expresan la brecha de desigualdad sociocultural en las escuelas y hacen aún más fuerte el deseo de una realidad viable en la que las escuelas sean los contextos educativos democratizadores mediante las tic y las tac.

Inevitable sesgarme, por mi trayectoria en las ciencias sociales y las humanidades, hacia el artículo acerca de las coyunturas culturales provocadas por la innovación tecnológica a través de una sorprendente analogía entre la imprenta y Spotify. En el mismo sentido que este profesor de bachillerato nos lleva suavemente en el tiempo histórico siempre presente y hace preguntas interesantes acerca del libro, las listas de piezas de música, los podcasts y los audiolibros, me pregunto e invito al lector a mantener en su mente esta pregunta: ¿cómo es que el desarrollo de las tic y las tac pasa a ser un invento generalizado que en la pandemia se convierte en una coyuntura social para el cambio cultural en las instituciones de educación superior?

Esta es la segunda ocasión en que la rdu publica un artículo más de tipo científico que de divulgación, el otro fue a razón del temblor de septiembre de 2017. Ante la inquietud que se generó en los espacios educativos, al inicio del distanciamiento social en el mes de marzo y la transición forzada a la enseñanza y el aprendizaje desde casa, la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (codeic) realizó un sondeo entre docentes de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), a través de un cuestionario, para explorar las percepciones y condiciones en que los docentes iniciaban este cambio de situación educativa ante un hecho sin precedentes similares por más de 100 años en el mundo. En el estudio se ponen de manifiesto las necesidades institucionales en cuanto a la transformación tecnológica para la educación y se evidencia la necesidad de reflexionar de manera fundamental acerca de la visión e implementación de la educación en cualquier nivel educativo. Para el momento en que sale este número han transcurrido 5 semanas ya del “quédate en casa” en México y hoy están en circulación varios cuestionarios en las redes sociales. Los resultados del estudio que realiza la codeic tienen la cualidad de tomar una fotografía en el momento inicial a las condiciones y opiniones con que los profesores inician su trabajo docente a distancia.

El contexto social en cada región y localidad del país es distinto, por lo que es necesario realizar estudios regionales en educación para comprender los aspectos sociales y anímicos con que estudiantes y profesores lidian los procesos educativos no presenciales.

Varias coyunturas sociales –educativas–, económicas y medioambientales se evidenciaron desde diciembre 2019, cuando surgió la epidemia en Wuhan, China. La educativa es a la que aporta comprensión el estudio de la codeic acerca de los retos educativos que enfrentan los profesores durante la pandemia en la unam. La segunda coyuntura, la económica, expresa la desigualdad, inequidad y excesiva acumulación de la riqueza en el mundo en muy pocas manos. La tercera coyuntura es la medioambiental y tiene expresión y compromisos de los estados nacionales desde la Agenda 21, hace casi 30 años. Dicha agenda expresó claramente la necesidad de educar para una mejor relación con el planeta. De esta manera, los autores de “Sostenibilidad curricular: construir programas académicos integrales” explican cómo seguir cumpliendo el acuerdo de educar para la sobrevivencia y conservación natural, a través del concepto de sostenibilidad curricular. Con dicha perspectiva conceptual, proponen y narran una experiencia para llevar a la práctica el diseño y elaboración de planes y programas de estudio en las universidades, que se acerquen al compromiso de 2014 en la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible. La siguiente cita sintetiza en una frase la tarea aún pendiente del sistema educativo mexicano: “la posibilidad y el compromiso, mediante la educación, de establecer nuevos modelos de vida, conductas y valores para crear un futuro mejor”.

Deseo cerrar estas palabras de presentación del numero mayo-junio de la rdu comentando el estrecho vínculo que hay entre la sustentabilidad, el desarrollo tecnológico y la educación como función social para la transformación de las personas, comunidades y países a nuevos modos de vida, actividades y relaciones entre todos y con el planeta. La manera de comprender y sustentar con evidencia sólida y robusta qué educación queremos como país, como Universidad y como metrópolis se vincula, también, con la comprensión del actuar, sentir y pensar humanos, con la psicología y la cultura de cada uno y su comunidad. Los artículos que se refieren a la dimensión de la neuropsicología y la cognición nos llevan a mirar desde la neurolingüística cómo es que activamos el significado de una palabra en idiomas distintos; las autoras, a través del bilingüismo, muestran la relación del aprendizaje con los procesos mentales. El otro artículo utiliza las neurociencias para argumentar la forma en que el cerebro representa y elabora significados con base en las construcciones perceptuales y sociales de la imagen pública que efectúan las personas; arriesgado es el camino que toma la autora en este artículo que nos deja con varias preguntas en la mente más que respuestas contundentes.

Para quienes estamos fascinados por la era geológica del Jurásico, aquel maravilloso tiempo planetario de los dinosaurios, este número de la rdu cierra con un interesante y muy bello artículo acerca de la vegetación en la zona Mixteca de Oaxaca. La ciencia, además de objetiva y de ser el camino para la construcción de conocimiento fundamental, tiene una gran belleza, me refiero a la ética de la fascinación y el asombro intelectuales, y este artículo hace honor a esta dimensión pocas veces resaltada en las formas científicas de expresión.



Vol. 21, núm. 2 marzo-abril 2020

Educación de vanguardia: generar conocimiento científico y humanístico

Ana María del Pilar Martínez Hernández Cita

Sin duda, marzo de 2020 será recordado durante largo tiempo. En la redacción de la rdu queremos hacer énfasis en dos de los múltiples acontecimientos que han ocurrido en este mes, los que consideramos de mayor relevancia dados el interés, la inquietud y las múltiples reflexiones que han generado en la Universidad, en nuestra sociedad y en el mundo entero por su trascendencia para el futuro próximo de la humanidad.

El primero se relaciona con las convocatorias emitidas por un sinnúmero de organizaciones feministas para realizar una marcha el Día Internacional de la Mujer, y para que, en contraste, el día subsecuente, 9 de marzo, se realizará en México el denominado Un día sin nosotras. Cabe destacar que si bien la primera de las acciones mencionadas, la mega marcha, se ha venido realizando a lo largo de más de 45 años, desde la institucionalización de esta fecha por la Organización de las Naciones Unidas, en 1975.

Sin embargo, este año, el llamado a marchar en nuestro país, a través de la etiqueta #8M, se contextualizó en la exigencia imperativa de las mujeres de detener la violencia de género que ha venido incrementándose en los últimos tiempos, hasta llegar a la cifra promedio, durante 2019 y enero de 2020, de diez feminicidios diarios, lo mismo mujeres que de niñas.

La convocatoria reunió, según fuentes oficiales, a 80 mil asistentes en la capital de la República, cifra que según las organizaciones convocantes fue de al menos el doble. La relevancia de este acto es que como participantes superamos las ideologías y la pertenencia a partidos políticos y marchamos generaciones diversas: abuelas, madres, hijas, hermanas y nietas; contingentes ordenados de mujeres zapatistas, familiares de las mujeres asesinadas, una enorme cantidad de mujeres jóvenes, amigas, amigas de amigas, vecinas y compañeras de trabajo; grupos de maestras y alumnas universitarias, de instituciones públicas y privadas; madres de familia con sus hijas e hijos pequeños, mujeres de la tercera edad y con necesidades especiales; colectivos de la comunidad lgbtttiq, hombres heterosexuales que apoyan las demandas, organizaciones sociales y sindicales, entre otros.

Las calles contenían una marea humana ataviada en tonos lilas, violetas y morados, salpicados de pañuelos verdes y ropa negra, de luto. Las tomas fotográficas y los videos dan cuenta de una comunidad que, bailando, cantando, gritando consignas, avanzaba emanando fuerza y alegría desbordadas, mientras que, al mismo tiempo, con rabia exigía seguridad, alto a la impunidad, justicia e igualdad. Los carteles afirmaban “No somos histéricas, somos históricas”, “Mi mamá me enseñó a luchar”, “Ni siquiera tendríamos que estarles pidiendo que nos respeten”, además de las ya conocidas “Ni una menos” y “Nos queremos vivas”.

En contraste, el día siguiente, lunes 9 de marzo, se convocó a Un día sin mujeres o Un día sin nosotras. El llamado fue a realizar un paro nacional para protestar contra la violencia de género, así como para mostrar la trascendencia de nuestra participación en todos los ámbitos de la vida social: en el trabajo, la escuela, los servicios públicos y de salud, la vida económica y también en la doméstica. Se convocó a la ausencia, el silencio, la invisibilización, para hacer notar que somos imprescindibles en lo que hacemos, en lo que aportamos de manera cotidiana a la vida social. Emulando la huelga simbólica que las mujeres de Islandia realizaron el 24 de octubre de 1975, el grupo feminista Brujas del Mar, del estado de Veracruz, hizo la propuesta y la aceptación fue total.

Las calles lucieron vacías, al igual que el transporte público, donde para sorpresa de todos, los vagones o secciones destinadas a las mujeres fueron respetados. Se cancelaron actividades en escuelas, los comercios lucieron desiertos, en la mayoría de ellos no hubo compras ni vendedoras que atendieran a los clientes. Aunque también es cierto que muchas mujeres tuvieron que acudir a sus centros de trabajo porque les descontarían un día de salario o bajarían sus comisiones por ventas, o debido a que tienen sus propias microempresas, entre otras razones.

Las repercusiones económicas directas al pib se calculan en más de 35 mil millones de pesos, aunque se pudo haber alcanzado hasta 43.5 mil millones de pesos del valor agregado total a la economía de un día. Como dijo la sección Rayuela que apareció al día siguiente en el periódico La Jornada: “Fue un 9 de marzo inolvidable. Nunca una ausencia hizo tanto ruido”.

El segundo acontecimiento a destacar empezó mucho antes del mes de marzo y se extenderá más allá del de abril, se encuentra en su nivel máximo a nivel mundial, se refiere al brote epidémico provocado por una nueva especie de coronavirus, que produce la enfermedad que la Organización Mundial de la Salud (oms) ha denominado covid-19.

Los primeros casos del brote se detectaron en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la zona central de la República Popular China, en la confluencia de los ríos Yangtsé y Han. Es una ciudad de importancia histórica –data de más de 3,500 años–, política, financiera, económica, comercial, cultural y educativa, con una población de aproximadamente 11 millones de habitantes.

La enfermedad inició entre noviembre y diciembre del 2019; sin embargo, la oms declaró que representaba una amenaza global hasta el 30 de enero de 2020 (bbc, 2020; World Health Organization [who], 2020b), y hasta el momento confirmó la existencia de más de 191,127 personas contagiadas y 7,807 fallecidos (who, 2020a).

Sorprende el nivel de propagación de esta enfermedad que pasó de ser caracterizada como epidemia, en tanto el foco se localizaba sólo en China, al nivel de pandemia, dada la transmisión sostenida, eficaz y continua que ha tenido y afecta ya al mundo entero.

El contagio a otras regiones se dio inicialmente por importación, es decir, debido a personas infectadas de manera directa en Wuhan, que actuaron como portadoras del virus. Después, la transmisión de esta enfermedad ocurrió de estos sujetos a la población de los países a los que llegaron, iniciándose la fase de transmisión comunitaria, que se encuentra en expansión en los diversos países y continentes, ya que la característica de este virus es su alta transmisibilidad.

En apenas unas semanas, los casos de covid-19.se han multiplicado fuera de China, así como el número de países afectados. La oms estima, de manera preliminar, que la tasa de contagio del virus (R0), sin ningún tipo de intervención, es de 1.4 a 2.5 (who, 2020b), es decir, que cada persona infectada puede a su vez infectar a entre 1.4 y 2.5 personas, por lo que resulta difícil de controlar. Se pide a los gobiernos que tomen medidas urgentes, agresivas y sistemáticas para evitar que las cifras de contagio y defunciones sigan incrementándose de manera alarmante.

En el caso de México, se ha dado seguimiento a esta pandemia. Nuestro país posee un largo historial para lidiar con epidemias que nos han afectado y se encuentran documentadas desde la época prehispánica. Nos encontramos a la espera de que se tomen medidas radicales para evitar el contagio comunitario masivo e irreversible.

Por lo pronto, la unam ha implementado una política de distanciamiento y confinación de su población estudiantil y docente, dando la opción del trabajo a distancia para evitar una repercusión mayor a la inevitable expansión de la pandemia. Aislamiento. Habrá que actuar con absoluta responsabilidad y de manera prudente e informada para contribuir desde nuestro ámbito de intervención, a fin de evitar escenarios más críticos al que ya vivimos.

El equipo que edita la rdu se encuentra en proceso de integrar información acerca de los dos acontecimientos mencionados. En este número estamos estableciendo una serie de ligas para informarnos sobre la pandemia. Y, próximamente se publicará un número especial sobre el tema de género y lo que se está haciendo al respecto.

Mientras tanto, les invitamos a leer el conjunto de materiales que nos han enviado y que hemos seleccionado para el segundo número –marzo-abril– de este año. En ellos encontrarás una variedad de temas que seguramente generarán tu interés y que te aportarán nuevos conocimientos sobre diversos campos, que describimos a continuación.

Como siempre, en el apartado Varietas se abordan una serie de temas científicos de diversas áreas del conocimiento:

Al hielo comúnmente lo asociamos con los cubitos que nadan en una bebida, una pista de patinaje e incluso para disminuir los moretones, pero es mucho más que eso. Muchas historias se encuentran congeladas en los hielos terrestres y en el artículo “Historias congeladas en el hielo polar”, Guillermo N. Murray-Tortarolo nos llevará a las partículas de plomo atrapadas en el Polo Norte y nos hablará de cómo éstas reconstruyen la historia de nuestra humanidad. Después, viajaremos al espacio y nos contará la manera en que el berilio congelado nos ayuda a entender la historia de nuestro Sol. Finalmente, conoceremos el riesgo que el cambio climático implica para este recurso histórico y la memoria que podríamos perder si el hielo polar se derrite.

¿Has visto un insecto obeso? ¿Existe tal cosa? Es evidente que en humanos y animales domésticos la obesidad representa un serio problema, pero ¿qué hay de los animales silvestres? ¿Padecen obesidad? Daniel González-Tokman te invita a ahondar en el tema de la obesidad en insectos y a descubrir los mecanismos y procesos que intervienen en este fenómeno en su artículo “La obesidad, un raro padecimiento en los insectos”.

Antes de que puedan crecer nuevas plantas, las semillas deben abandonar la vaina. Pero ¿qué pasaría si todas las semillas producidas por una planta cayeran justo debajo de la planta madre? Las plantas nuevas estarían demasiado apretadas y la planta grande podría no dejarles suficiente luz o agua para que todas se desarrollen adecuadamente. Por lo anterior, es necesario que las semillas viajen más allá, este proceso se llama dispersión. En el artículo “Los aliados emplumados de los Copales y Cuajiotes de México: aves y la dispersión de semillas de Bursera”, Carlos A. Cultid-Medina y Yessica Rico nos hablan de la relación entre las aves y la burseras, en el proceso de la dispersión de semillas.

La producción de larvas de peces marinos, también llamada larvicultura, con fines de cría en estanques, ¿es rentable? En el artículo “¿Cultivo de peces marinos? Hablemos de Larvicultura en estanques”, Sergio Escárcega Rodríguez nos habla de esta práctica milenaria que consiste en cultivar organismos acuáticos como moluscos, peces, algas y pulpos, entre otros, para aumentar su producción. También nos pone al tanto de la situación actual de esta actividad en México y nos cuenta de un modelo de producción alternativo que abre la posibilidad de manejar enormes cantidades de larvas con mayores márgenes de sobrevivencia.

Muy probablemente has escuchado acerca de las medusas y de los corales. Éstos pertenecen al grupo de organismos acuáticos y venenosos, de cuerpo gelatinoso y con tentáculos, denominado cnidarios. En el artículo “Anémonas, corales y medusas: los cnidarios y su importancia médica”, Fernando Lazcano Pérez, Zayil Salazar Campos y Humberto González-Márquez nos brindan un recuento de las características de estos seres, su forma de vida y de la importancia que tienen para la farmacología.

En teoría, los enjuagues bucales ayudarían a eliminar las bacterias, pero su mal uso puede tener efectos adversos. En “Antisépticos orales, ¿los estamos utilizando de manera correcta?”, Saray Aranda Romo, Juan Manuel Mendoza Méndez, Juan Antonio Cepeda Bravo y Othoniel Hugo Aragón Martínez tratan la salud bucal, los tipos de enjuagues existentes, su funcionamiento y los riesgos que conllevan, debido a que alteran la microbiota oral.

La adolescencia es una etapa complicada por los diversos cambios que en ella ocurren. Así, implica desafíos en el tema de la sexualidad, en parte debido a la falta de educación sexual en nuestra sociedad. En “Más allá de pajaritos y abejitas: sexualidad en el adolescente mexicano”, Claudia Alejandra Cervantes Lara, Alicia Álvarez Aguirre y María Mercedes Moreno Gónzalez tocan cuestiones como el embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual y, además, presentan estrategias para alcanzar una sexualidad libre, informada y responsable.

Hay materias que son complicadas de entender. Pero ¿qué sucede cuando uno no es el problema? Irma Sofía Salinas Hernández aborda algunos resultados de estudios sobre el aprendizaje a nivel preparatoria y pone en evidencia que temas como la fotosíntesis y la respiración celular requieren habilidades cognitivas que aún no se han desarrollado entre los 12 y 16 años. De esta manera, nos da la respuesta de “¿Cómo sobrevivir a la enseñanza del metabolismo celular en bachillerato?”, en la sección Continuum educativo.

En la sección Universidades se habla de una plataforma digital que da acceso a diversos recursos y productos sobre innovación educativa, ¿lo imaginas? Pues la Coordinación de Desarrollo Educativo e Innovación Curricular (codeic) desarrolló el Repositorio de Innovación Educativa, un espacio dinámico de consulta, participación y discusión que facilita la sistematización y visibilización de las innovaciones educativas que se realizan en la unam. Roberto Santos Solórzano y Patricia González-Flores nos platican más de esta plataforma en el artículo “Innovar en compañía: el Repositorio de Innovación Educativa de la unam”.

Por último, no olvides visitar la sección Caleidoscopio y leer el artículo “Más que humanos: el robot en la ciencia ficción”, donde Mario César Arizmendi Guzmán nos propone una reflexión acerca de lo que significa el ser humano, a través de varias obras representativas de la literatura. ¿Quién es el verdadero autómata, aquel que en la ciencia ficción es capaz de crear y sentir? ¿O nosotros, cada vez más alienados, mecánicos e insensibles?

Esperamos, una vez más, cumplir con la misión de la rdu al hacer llegar a nuestros lectores y nuestras lectoras conocimiento científico, humanístico y educativo de vanguardia.

Referencias

Sitios de interés



Vol. 21, núm. 1 enero-febrero 2020

Inteligencia artificial: un punto de encuentro para todos

Guadalupe Vadillo Bueno Cita


“La ia está en todas partes.
No es esa cuestión temible y enorme en el futuro.
La ia está aquí con nosotros”
Fei-Fei Li

Este número no sólo es una colección de artículos: se trata de una llamada que nos convoca a pensar cómo estamos constantemente en contacto con agentes que usan inteligencia artificial (ia) y cómo su presencia e impacto en nuestra vida serán cada vez más amplios. Miles de artículos y noticias sobre este tema se publican a diario, sin embargo, es probable que no tengamos claridad sobre su estado de desarrollo, sus posibilidades de afectar nuestro contexto, sus retos y amenazas… Y es que hasta definirla resulta complejo, ya que existen enfoques variados y posturas contrapuestas. Se ha señalado incluso un efecto ia que consiste en que cuando sus desarrollos llegan al público general y se “normalizan” dejan de considerarse inteligencia como tal (Haenlein y Kaplan, 2019). Este efecto hace difícil contar con definiciones de ia que sean aceptadas universalmente. A esto se añade la complejidad de sus estados de evolución: desde la ia estrecha, pasando por la general, hasta la superinteligencia, así como de las competencias cognitivas, emocionales y sociales que integra (analítica, inspirada en humanos o humanizada) (Kaplan y Haenlein, 2020).

En general, se reconoce la importancia de saber de ia, de explorar sus posibilidades en el ámbito de cada persona o entidad y de ponerla en acción –por ejemplo, Liang, Lee y Workman, 2020, en el campo de la moda; Vercauteren, Unberath, Padoy y Navab, 2020 en medicina o Smith, 2020, en agricultura, por citar solo algunas áreas en que la ia tiene un impacto–. Hay quienes ya no sólo se quedan en ese nivel, como Lichtenhaler (2020), quien indica que las organizaciones deben considerar la inteligencia humana (ih), la artificial y la meta-inteligencia. Esta última renueva y recombina ia y ih para lograr transformaciones, dentro de la organización, de carácter incremental, modular, en su arquitectura de inteligencia y, en el más alto nivel, de tipo radical.

Le proponemos a nuestros lectores un banquete de enfoques y cuestionamientos sobre la ia. Degustarlo implicará reflexiones sobre las posibilidades inmediatas y de largo plazo que nos plantea, las dimensiones éticas que necesariamente se derivan de su introducción en nuestras vidas, y sobre cómo cambiaremos al tenerla cada vez más cerca en todas las esferas de nuestro acontecer diario.

En el área de humanidades, empezamos con el análisis que el especialista en decodificación de la imagen Alfonso Miranda hace sobre la ia en el arte. En el campo de la literatura, este número de la Revista Digital Universitaria (rdu) cuenta con un relato transmedia de una maravillosa escritora, la Dra. María Luisa Zorrilla, que explora las posibilidades de la ia en el área de la creación. El número se enriquece con un artículo desarrollado por la Dra. Jackie Bucio donde postula que la inteligencia colectiva derivada de una experiencia de crowdsourcing, unida a una ia, puede crear supermentes que aportan mayor beneficio que sólo un tipo de inteligencia. Así, describe una experiencia de la escenógrafa experimentadora Es Devlin en Londres. En su instalación, los paseantes aportan palabras para que un quinto león en la Plaza de Trafalgar presente poemas generados por una red neuronal que aprendió a escribir después de leer 25 millones de palabras de poesía del siglo xix.



Imagen 1. Contenidos del número 1, volumen 21 de la rdu.
Imagen elaborada a partir de una foto de Pixabay.

La Dra. Ana Lidia Franzoni, a partir de una entrevista que hizo con Mitsuku, un chatbot que dice ser una chica inglesa de 18 años, nos introduce en los tipos de respuestas que tienen dichas tecnologías conversacionales, cómo se crean y qué tan lejos estamos de poder realmente conversar con ellas.

El Dr. Juan Carlos Niebles, colombiano que trabaja para la Universidad de Stanford, sintetiza en una entrevista gran parte de lo que se postula en este número: la ia va a cambiar al mundo. Presenta el programa de Stanforfd ia4all, que tiene el propósito de promover una participación plural con alta representación de chicas en esta área.

Como un complemento a este número, un colectivo del Bachillerato a distancia de la unam invitó al Dr. Ron Arkin, del Georgia Institute of Technology, a una entrevista en la que compartió un poco de su amplia experiencia sobre robots y la ética que involucra su desarrollo y uso en diversas actividades humanas, incluyendo la guerra.

El Dr. Rafael Morales hace una detallada presentación de 25 visiones sobre la ia en un artículo sobre su presente y futuro. A partir del libro Possible Minds: Twenty-Five Ways of Looking at ia, describe, contrasta y organiza los planteamientos de especialistas de una variedad de disciplinas para confrontarnos ante ideas como el impacto de la ia en nuestra vida de trabajo, la pérdida de privacidad que podemos sufrir o las tres leyes de la ia.

Por último, lanzando una mirada hacia el futuro, cuestionamos a cuatro expertos mexicanos en este campo y revisamos algunos estudios sobre posibles escenarios para intentar identificar las aportaciones y riesgos que perciben en el horizonte. Algunos hablan de codependencia, otros de una ia peligrosa, capaz de provocar riesgos catastróficos. No obstante, prácticamente todos identifican muchos beneficios en muy diversos ámbitos de la actividad humana.

La experiencia de lectura de estas colaboraciones será única y tendrá resonancias distintas en cada lector, de acuerdo con sus posturas y expectativas con relación a la ia. Lo que seguramente será común es el enriquecimiento y el interés por conocer más de este tema, y la conclusión de que más nos vale saber de inteligencia artificial.

Referencias

  • Haenlein, M. y Kaplan, A. (2019). A brief history of artificial intelligence: on the past, present and future of artificial intelligence. California Management Review, 61(4), 5-14. doi: https://doi.org/10.1177/0008125619864925.
  • Kaplan, A. y Haenlein, M. (2020). Rulers of the world, unite! The challenges and opportunities of artificial intelligence. Business Horizons, 63(1), 37-50. doi: https://doi.org/10.1016/j.bushor.2019.09.003.
  • Liang, Y., Lee, S. H. y Workman, J. E. (2020). Implementation of artificial intelligence in fashion: Are consumers ready? Clothing and Textiles Research Journal, 38(1), 3-18. doi: https://doi.org/10.1177/0887302X19873437.
  • Lichtenhaler, U. (2020). Beyond artificial intelligence: Why companies need to go the extra step. Journal of Business Strategy, 41(1), 19-26. doi: https://doi.org/10.1108/JBS-05-2018-0086.
  • Smith, M. J. (2020). Getting value from artificial intelligence in agriculture. Animal Production Science, 60, 46-54. doi: https://doi.org/10.1071/AN18522.
  • Vercauteren, T., Unberath, M., Padoy, N. y Navab, N. (2020). CAI4CAI: The Rise of Contextual Artificial Intelligence in Computer-Assisted Interventions. Proceedings of the ieee, 106(1), 198-214. doi: https://doi.org/10.1109/JPROC.2019.2946993.
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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079