Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025
Cruzar puentes: entre la vida, el conocimiento y la vulnerabilidad
Luz Gisela Macias Carrillo CitaEn días pasados, Julieta Fierro (Ciudad de México, 1948-2025) concluyó su viaje entre nosotros. Julieta fue física, astrónoma, profesora, divulgadora… También fue bailarina en varios escenarios, en los que nos invitaba a ser planetas, soles y galaxias. Fue curiosa y miró hacia la lejanía del cosmos para comprenderlo. Fue generosa y compartió con la sociedad aquello que la humanidad ha logrado traducir de las estrellas. Finalmente, fue una mujer comprometida, que, entre otras causas, defendió el derecho a disfrutar y vivir la ciencia, una ciencia en la que también se cometen errores y de la que obtenemos verdades parciales.
En sus últimos años, su visión crítica le permitió mirar hacia las ciencias médicas y cuestionarse hasta qué punto la obligación de los profesionales de la salud de prolongar la vida puede sostenerse si esto significa también prolongar de manera innecesaria el sufrimiento físico y mental de adultos mayores y personas con enfermedades terminales. En sus últimos años, Julieta miró hacia estas ciencias y les hizo muchas preguntas sobre la vida, la muerte y el dolor: así comenzó a edificar su puente entre la comprensión de la vulnerabilidad de los seres humanos y su relación con lo que se conoce como el derecho a una muerte digna.
Julieta no sólo nos compartió conocimientos, también nos invitó a adoptar una visión del mundo, donde la ciencia funciona como vínculo entre la emoción del entendimiento y el compromiso con nuestros posicionamientos personales. Esa capacidad de tender puentes inspira este número de la Revista Digital Universitaria, donde exploramos otros puentes en construcción para reconocer distintas vulnerabilidades y el funcionamiento de los sistemas para hacer frente a las amenazas.
Cada artículo cuenta con detalle de relojería y emoción de pantalla grande, las batallas que ocurren dentro y fuera de nosotros, así como las defensas que se despliegan en ellas para contrarrestar ataques y evitar posibles escenarios catastróficos. De esta manera, cruzaremos entre la fascinación por comprender el funcionamiento de nuestro propio cuerpo y otros sistemas, pasando por el asombro de conocer algunas innovaciones tecnológicas y finalmente, nos haremos preguntas en torno a lo ético, que nos permitirán definir una postura o nos generarán más preguntas.
Dentro de cada persona se libran distintas batallas y comenzaremos con las que ocurren en nuestra cabeza. En “La frontera de los pensamientos” conoceremos la compleja movilización que ocurre en la barrera hematoencefálica, una especie de barrera defensiva que rodea nuestro cerebro, protegiéndolo de posibles eventos adversos. Las diversas actividades de comunicación y transporte que ocurren en esta barrera, no las percibimos en nuestro día a día, pero hay otras batallas que pueden turbarnos en lo cotidiano.
Así lo veremos en “¡No es tu culpa!, tal vez estés siendo víctima de gaslighting”. En este texto comprenderemos cómo ocurre cierto abuso psicológico, proveniente incluso de nuestros seres queridos y de médicos, cuya intención es manipularnos y que termina por alterar la forma en que percibimos la realidad. Por su parte, en “Voces de Maratuma: entre la esquizofrenia y la escritura” conoceremos las anécdotas de Maratuma, el nombre común de un grupo de personas que viven con esquizofrenia y que a través de la escritura nos hablan de los traumas, del dolor y del duelo. Las batallas, en estos casos, no sólo ocurren en las barreras biológicas, como las de nuestro cerebro, sino que asedian las trincheras del tiempo, las memorias y los afectos.
Ahora miremos a nuestras defensas, que no son del todo infranqueables. En “Un arma para adquirir resistencia: intercambio de información entre bacterias” aprenderemos cómo las bacterias adquieren resistencia a los medicamentos que tomamos para eliminarlos, es decir, a los antibióticos. ¡Spoiler! La adquieren en más de una manera e incluso algunos virus les resultan aliados, pero también hay más de una medida para disminuir el surgimiento de bacterias resistentes, de las que podemos ser parte.
Existen defensas que se pueden conseguir en gomitas, miel o enjuague bucal: el propóleo. En “Propóleo power: cómo un ejército de abejas defiende tus encías”, conoceremos cómo una sustancia producida por las abejas puede protegernos de bacterias y apoyar en procesos de cicatrización y desinflamación en distintas empresas, desde personas con tratamientos odontológicos, como los brackets, y en pacientes que luchan contra el cáncer. Aunque, claro, una dosis inadecuada de propóleo también puede ser peligrosa.
Continuando con la multiplicidad de defensas al alcance, toca el turno de un grupo muy aromático: los aceites esenciales. En “Avances tecnológicos y sostenibles en la extracción de aceites esenciales”, conoceremos los métodos tradicionales y los más nuevos para extraer los compuestos aromáticos de algunas plantas o frutos, como la lavanda o la naranja. Estas sustancias son sumamente versátiles porque además de proteger a las plantas de depredadores, de usarse para la creación de perfumes, cosméticos o jabones, también tienen propiedades antimicrobianas, desinfectantes, antioxidantes y más.
Ahora damos paso a una forma de energía que está a nuestro alrededor durante el día, que puede hacernos daño si nos exponemos demasiado a ella, pero que también puede ser usada para curarnos: la luz. En “La luz al servicio de la medicina” conoceremos qué es la terapia fotodinámica, cuál es el papel de la luz en el tratamiento del cáncer y cómo ciertas nanopartículas podrían transportar proteínas bioluminiscentes (como las de las luciérnagas) para generar luz en nuestro interior, en particular en tumores profundos.
Pero antes del colapso de cualquier sistema hay señales y la anticipación con la que las reconozcamos puede ser la diferencia entre la prevención y la cura. Un grupo de artículos aborda ciertos bioindicadores, que son aquellos procesos u organismos biológicos que evidencían las características de su entorno, lo que nos da luz sobre el estado de conservación o contaminación del mismo.
En “Virus, plásticos y genes rebeldes: el cáncer en lobos marinos”, se nos muestra un proceso complejo, en el que la desprotección de nuestros mares también vulnera la vida de sus habitantes. Porque entre la contaminación por pesticidas y microplásticos, la presencia de algunos virus y los problemas genéticos causados por la disminución de las poblaciones, son las focas, las morsas, así como los lobos y los elefantes marinos quienes sufren la tragedia que pudo prevenirse.
Por su parte, en “Lengua de perro y pata de cabra: secretos del mar en los mercados de Oaxaca”, encontraremos más señales de alerta en nuestros mares. Descubriremos qué es la pesca artesanal y cómo la falta de regulación no sólo deja en indefensión normativa a las comunidades de pescadores, sino que también pone en riesgo la sostenibilidad de esta práctica, al incidir en la disminución de poblaciones de las especies que se comercializan y de las especies de captura incidental. ¿Qué tienen en común estas dos últimas historias?
Volviendo a la tierra, ahora tenemos una historia de hongos. En “Arquitectos del suelo: cómo los hongos sostienen los ecosistemas”, nos platican cómo los hongos son bioindicadores de la calidad del suelo. Frente a la desaparición y disminución de poblaciones de hongos en nuestro país, como reflejo de daños ecológicos, tenemos ciertas alternativas como la reforestación responsable y algunos aliados, como el palo de tinte. Hay agentes microscópicos que parecen invisibles, pero mirarlos a tiempo puede ser clave en la prevención.
En los ambientes sociales también ocurren vulneraciones a ciertos principios compartidos, como la integridad académica en entornos universitarios. En “Prevención del plagio en el posgrado: curso ‘El formato de citación apa 7’” conocemos los resultados de un taller impartido en la Escuela Superior de Comercio y Administración Tepepan, que como su nombre lo indica, tiene la finalidad de prevenir el plagio. En estos tiempos de inteligencia artificial, estas prácticas han adquirido nuevos matices y dimensiones, por lo que las dudas y preocupaciones de estudiantes y docentes son comprensibles.
Finalmente, en “El valor del error y la confianza en el aula: una mirada desde la experiencia” se comparte la historia de Mateo, un joven que ha transitado por distintas fronteras territoriales e institucionales, sorteando diferentes dificultades en sus procesos de aprendizaje, en los que también encontró el acompañamiento y la guía de docentes. Aprender es un proceso que nos desafía, pero con la mediación adecuada, las murallas resultan más fáciles de derribar.
Espero que esta editorial sirva como una invitación a construir nuestros puentes. Para observar y preguntar, preguntar mucho, sobre lo minúsculo y lo inmenso, lo que existe dentro y fuera de distintas fronteras, lo bello y lo doloroso. Para comprender y defender aquello que nos parece justo: la educación, la ciencia, la vida y la muerte dignas, entre otros. Para recordar a Julieta y su legado.
Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025
La frontera de los pensamientos
Ivan Alquisiras-Burgos, Hilda Angélica Martínez-Becerril, Arturo Hernández Cruz y Penélope Aguilera CitaResumen
Este artículo aborda de manera sencilla la estructura y función de la barrera hematoencefálica, destacando que a pesar de ser una barrera defensiva que protege el cerebro, no es estática; por lo contrario, es altamente dinámica y capaz de regular el tráfico de moléculas entre el flujo sanguíneo y el territorio cerebral. Al comparar las asombrosas similitudes que comparten las barreras naturales en el cuerpo humano con las fronteras físicas utilizadas por la humanidad para delimitar o proteger territorios, se hace hincapié en lo fundamental de su papel en el correcto funcionamiento del cerebro. Del mismo modo, se aborda el impacto que tiene el daño a esta estructura defensiva en el desarrollo de neuropatologías.
Palabras clave: territorio cerebral, barrera hematoencefálica, edema cerebral, células endoteliales.
The frontier of the mind
Abstract
This article provides an accessible overview of the structure and function of the blood–brain barrier, emphasizing that although it acts as a defensive shield protecting the brain, it is not static; on the contrary, it is highly dynamic and capable of regulating the exchange of molecules between the bloodstream and the brain. By drawing parallels between the remarkable similarities of natural barriers in the human body and the physical frontiers used by humanity to delimit or safeguard territories, the article highlights the crucial role of the blood–brain barrier in ensuring proper brain function. It also explores how damage to this defensive structure contributes to the development of neuropathologies.
Keywords: cerebral territory, blood-brain barrier, cerebral edema, endothelial cells.
Un muro defensivo
Las fronteras son utilizadas por el ser humano para establecer limitaciones territoriales entre naciones, en las que los gobiernos ejercen su jurisdicción sobre un espacio acotado; de esta manera, lo que ocurra fuera de dicho territorio pasa a ser problema del vecino. Además, generalmente, la población dentro de un territorio delimitado por una frontera comparte características particulares que pueden ser de origen étnico o cultural. Esta idea no es exclusiva de la geografía y puede usarse en la biología; por ejemplo, las células nerviosas que poseen características particulares y requerimientos únicos para su funcionamiento han establecido una frontera para delimitar al cerebro del resto del organismo, denominada barrera hematoencefálica, de las palabras griegas hemato, que significa sangre y encéfalo, dentro de la cabeza o cerebro.
La barrera hematoencefálica es una barrera física que delimita el territorio cerebral y protege a las más de 100 mil millones de células nerviosas de amenazas externas. Esto nos recuerda al poema escrito por el emperador chino Yangdi a principios del siglo vii en el que escribe sobre la necesidad de una gran muralla defensiva:
Lo anterior nos demuestra que la necesidad de generar barreras físicas para proteger regiones potencialmente vulnerables es un comportamiento tanto natural como social, que va desde nivel celular hasta emperadores chinos que construyeron una muralla de 21,200 kilómetros de longitud para defender su territorio.
Aunque ambas sirven para proteger un territorio, la barrera hematoencefálica es diferente de la Gran Muralla China pues, apesar de ser defensiva. Por otro lado, su estructura no rodea el territorio cerebral. Es más similar a los diques construidos por los antiguos mexicas para evitar el desbordamiento de los canales que irrigaban la gran Tenochtitlán. Estos diques permitieron que los habitantes de la antigua ciudad azteca separaran regiones del lago y establecieran zonas residenciales para cimentar las bases de los templos construidos enteramente de piedra en medio del lago de Texcoco. De manera interesante, también contribuyeron a que en algunas zonas la salinidad del agua disminuyera, lo que propició la formación de ambientes distintos a ambos lados del muro (Infobae, 2022).
Así como canales de irrigación, actualmente sabemos que los vasos sanguíneos transportan oxígeno y nutrientes por todo el organismo, pero aquellos que suministran de nutrientes al cerebro poseen propiedades únicas que les permiten limitar el paso de moléculas entre el torrente sanguíneo y el tejido cerebral, como los diques de los mexicas. Es decir, tienen la capacidad de formar una barrera para la creación de microambientes distintos entre el torrente sanguíneo y el territorio cerebral (Begley, 2006).
La red de vasos sanguíneos cerebrales se extiende aproximadamente 650 kilómetros en humanos, brindando una amplia superficie de protección (Acarón et al., 2019). Esta extensión supera con creces la infraestructura hidráulica de los mexicas, quienes, a la llegada de los españoles, contaban con ocho diques de entre 2.5 y 16 kilómetros de longitud (Izazola, 2001). Para lograr esta hazaña, las células que forman los vasos sanguíneos cerebrales, llamadas células endoteliales, han adquirido características especiales, por ejemplo, son extremadamente delgadas, casi un 39% más que otras células endoteliales en distintas partes del cuerpo humano; y, al mismo tiempo, son células muy alargadas. Por lo que en el cerebro, forman un muro extremadamente fino con un grosor de menos de un cuarto de micra1 (Profaci et al., 2020).
Figura 1. La barrera hematoencefálica pensada como canales y diques mexicas. Aunque la función de la barrera hematoencefálica es defensiva, su estructura no es la de una muralla que rodea el territorio cerebral; es similar a los canales y diques construidos por los antiguos mexicas que irrigaban la gran Tenochtitlán.
Crédito: Hilda Angélica Martínez-Becerril.
Ya te estarás preguntando: ¿cómo puede proteger una barrera tan delgada como la hematoencefálica? Es necesario entender que su eficacia no está dada por el grosor, sino por la fuerza de unión entre las células endoteliales. Aunque casi todas las células del cuerpo humano poseen algún grado de unión, las de la barrera hematoencefálica tienen características únicas. Su alta resistencia se debe a la presencia de uniones estrechas, complejos formados por múltiples proteínas que actúan como anclajes y refuerzan su integridad (Daneman y Prat, 2015). Estas proteínas se anclan al citoesqueleto (es decir, el esqueleto de la célula) y cruzan la pared celular externa formando bucles con las de la célula vecina, como si fuesen pernos y tornillos, una especie de sujetadores que afianzan las células desde sus entrañas y las mantienen fuertemente unidas entre sí. La unión es tan resistente que para desensamblar estos complejos sería necesario aplicar una fuerza de torsión adecuada o romper completamente las piezas. Es así, que la unión de estas proteínas limita el flujo de moléculas desde el torrente sanguíneo, impidiendo que nada pueda pasar entre las células, ni siquiera moléculas tan pequeñas como sales o el agua.
Un territorio con comunicación única
Antes de continuar, es necesario preguntarnos: ¿por qué es tan importante mantener controlada la composición del territorio cerebral? Para responder esta interrogante debemos entender que las células nerviosas, o neuronas, son las encargadas de transmitir mensajes en el cerebro y en todo el cuerpo mediante extensas redes de comunicación que crean para gestionar tareas como el control de movimiento, el aprendizaje y la memoria (Azarfar et al., 2018). Estos mensajes químicos están mediados por moléculas denominadas neurotransmisores y, como las palomas mensajeras, se encargan de llevar el mensaje a través de los circuitos y redes neuronales. Es así como las neuronas liberan neurotransmisores al medio extracelular, es decir, el espacio que rodea a las células, para que otras puedan captarlos y el mensaje sea recibido e interpretado (Lovinger, 2008).
La manera en la que son interpretados estos mensajes químicos depende de la combinación de varios elementos, como el tipo de neurotransmisor liberado, la clase de receptor activado y el número de ellos presentes durante la transmisión del mensaje (Lovinger, 2008). Por lo tanto, para mantener la claridad de los mensajes, es necesario tener un control estricto tanto del tipo como del número de neurotransmisores presentes en el territorio cerebral, de tal forma que nada pueda interferir con la comunicación celular.
En ello reside la importancia de la barrera hematoencefálica, pues mantiene la cantidad de palomas mensajeras a raya, evitando así graves afecciones en la comunicación nerviosa. Un ejemplo es el glutamato, un neurotransmisor responsable de la comunicación química entre neuronas, cuya concentración en la sangre es aproximadamente cincuenta veces mayor que en el espacio extracelular del territorio cerebral; la barrera tiene el papel esencial de mantenerlo confinado en el torrente sanguíneo y evitar que éste se desborde por todo el territorio (Lu et al., 2025).
En otras palabras, es necesaria para crear un territorio confinado con características únicas y que aseguren un control de los procesos que permiten la comunicación nerviosa. Es tan vital que su formación y maduración coincide con el inicio de la comunicación nerviosa durante la gestación y durante las primeras etapas del desarrollo en mamíferos (Blanchette y Daneman, 2015; ver figura 2).
Figura 2. La barrera hematoencefálica es necesaria para crear un territorio confinado con características únicas, asegurando el control de los procesos que permiten la comunicación nerviosa.
Crédito: Hilda Angélica Martínez-Becerril.
Una frontera congestionada
Aunque el cerebro es un órgano que forma parte de un organismo, la complejidad de sus necesidades lo obliga a separarse y determinar por sí mismo los procesos que se llevan a cabo dentro de él para asegurar el bienestar general de las células nerviosas y su compleja comunicación. El territorio cerebral funciona como un país autónomo en donde las células nerviosas se las arreglan para que la mayor parte de lo que necesitan para el funcionamiento cerebral se sintetice localmente (Zhou y Danbolt, 2014). De hecho, ésta es una característica indispensable para ser considerados neurotransmisores en este territorio autónomo (Blakely y Edwards, 2012).
Pese a lo anterior, el cerebro no puede estar totalmente aislado, pues existe una infinidad de moléculas que necesitan ir y venir desde el torrente sanguíneo al territorio cerebral y viceversa, permitiendo tanto el ingreso de nutrientes como la transferencia de información (Hladky y Barrand, 2018).
Al igual que una frontera comercial entre dos países vecinos, el desempeño está dado por la logística de intercambio. Desde este punto de vista, es difícil imaginar una frontera tan abarrotada como la hematoencefálica, con miles de moléculas queriendo entrar y salir al mismo tiempo. Las células endoteliales que la forman se las arreglan para mantenerla funcional al poseer a ambos lados de su membrana una serie de transportadores especializados, por lo que todo intercambio a través de la barrera ocurre solo a través de ellas de manera continua, consensada y ordenada. Es un proceso muy selectivo porque no dejarán pasar nada que no sea a través de transportadores específicos (Kadry et al., 2020; ver figura 3).
Figura 3. Frontera hematoencefálica con una infinidad de moléculas que necesitan ir y venir desde el torrente sanguíneo al territorio cerebral y viceversa, permitiendo tanto el ingreso de nutrientes y la transferencia de información.
Crédito: Hilda Angélica Martínez-Becerril.
Existen casi tantos transportadores como nutrientes que necesitan atravesar la barrera hematoencefálica desde el torrente sanguíneo hacia el tejido cerebral. Del mismo modo, del otro lado del muro, las células endoteliales poseen tantos transportadores como los diversos productos de desecho que necesitan ser expulsados desde el territorio cerebral a la sangre (Sweeney et al., 2019). En ese sentido, estas células funcionan también como agentes fronterizos para salvaguardar los intereses de las células nerviosas.
Esta seguridad fronteriza está encargada no sólo de regular el suministro de nutrientes a través de la barrera, sino que también apoya a las células nerviosas para identificar en qué regiones con más actividad neuronal son necesarios, por lo que permite un mayor flujo hacia las zonas con mayor demanda energética (Tournissac et al., 2024).
Por eso, la barrera hematoencefálica, a pesar de ser una frontera casi totalmente impermeable, no es estática; es muy dinámica porque responde en todo momento a las necesidades de las células nerviosas.
Seguridad fronteriza
Al ser una frontera altamente dinámica, la seguridad es un tema de preocupación. Para lograr la enorme tarea de resguardar 650 kilómetros, las células endoteliales han implementado un sistema de seguridad que sería la envidia de cualquier país, especialmente de aquellas naciones con duras restricciones comerciales o migratorias.
El sistema de la barrera hematoencefálica es tan eficiente que detiene casi totalmente cualquier flujo ilícito e irregular de moléculas que se produzca en esta región fronteriza. Este carácter “ilícito” de ciertas moléculas tiene su origen en sus propiedades químicas que les permiten evadir la especificidad de los transportadores y atravesar libremente la membrana de las células endoteliales.
Para detener el tráfico irregular, los agentes de seguridad endoteliales utilizan otro tipo de proteínas, denominadas transportadores de salida o tipo abc del inglés atp-binding cassette. Estos transportadores aprovechan su posición privilegiada dentro de las células (es decir, en la membrana que está en contacto con el torrente sanguíneo) para reconocer moléculas indeseables que han logrado atravesar y regresarlas desde el interior de las células endoteliales a la sangre, para intentar salvaguardar la integridad de las células nerviosas y conferirles protección (Eng et al., 2022).
A diferencia de otros transportadores, los de tipo abc acarrean moléculas en contra de su gradiente de concentración (o sea, cuesta arriba) por lo que expulsarlas representa un reto energético (Wijaya et al., 2017). A pesar de ello, las células fronterizas están dispuestas a tomar las medidas necesarias y destinar energía para detener el flujo de toxinas y moléculas indeseables. En otras palabras, el éxito de este sistema de seguridad está basado en la cantidad de recursos invertidos en este mecanismo.
Un dato curioso es que, en el inicio de varias enfermedades neurodegenerativas, entre las que se incluyen la epilepsia y el desarrollo de tumores cerebrales, las células que forman la barrera hematoencefálica aumentan la cantidad de los transportadores abc, casi como si advirtieran que algo anda mal en el territorio cerebral e intentan de alguna manera mejorar drásticamente la seguridad en la frontera y detener el daño.
Lamentablemente, la mayoría de estas enfermedades tienen su origen dentro del territorio cerebral, más allá de la barrera, por lo que aumentar la cantidad de los transportadores de tipo abc no hace gran diferencia. Por el contrario, representan un verdadero problema para los médicos que intentan curar estas enfermedades, debido a la dificultad que enfrentan los medicamentos para atravesar el muro. Por lo anterior, uno de los retos al diseñar nuevos fármacos y terapias cuyo blanco se encuentra en el territorio cerebral es la capacidad de evadir la seguridad de la frontera cerebral (Löscher y Potschka, 2005).
La caída del muro
Por ello, es común que en casi todas las patologías que afectan al territorio cerebral se dañen a los agentes de seguridad endoteliales. Dada la importancia que este muro divisorio tiene para el funcionamiento cerebral, es momento de detenernos un minuto y preguntarnos: ¿qué sucede cuando esa frontera colapsa?
Al igual que un dique de contención, los factores que provocan el fallo en una barrera con estas características son: la saturación que tiene que ver con el gradiente hidráulico, o sea la cantidad de agua que deja pasar, el desgaste y finalmente la falla estructural que llevará a la inevitable fractura de una parte del muro, dejando una abertura por la cual el agua inundará el territorio que de otro modo estaría protegido.
La falla estructural de la barrera hematoencefálica puede ser repentina o gradual, causada por un debilitamiento interno. El daño inicia con el aumento del flujo de agua y sodio a través de canales especializados: uno de ellos es el complejo sur1-trpm4-aqp4, el cual mueve agua y sales del torrente sanguíneo hacia el interior de las células endoteliales y estimula su hinchazón. Esto ocasiona que las uniones estrechas —encargadas de mantener las células unidas— se desensamblen, por lo que los microvasos sanguíneos pierden gradualmente su integridad estructural (Gu et al., 2022).
Si la barrera hematoencefálica funciona como un dique para evitar el paso libre de agua desde el torrente sanguíneo al territorio cerebral, la pérdida estructural es el inicio de un evento catastrófico, como un tsunami o maremoto, clínicamente denominado edema cerebral, en el que moléculas pequeñas arrastran grandes cantidades de agua a su paso, formando un torrente de líquido con alta energía y de gran volumen que termina por inundar el territorio cerebral (Stokum et al., 2015; ver figura 4; consultar el artículo “El naufragio de los pensamientos”).
Figura 4. Edema cerebral: barrera hematoencéfalica con pérdida estructural.
Crédito: Hilda Angélica Martínez-Becerril.
Durante este proceso, los torrentes de agua y sales logran atravesar sin resistencia macromoléculas como proteínas del plasma y aminoácido (Stokum et al., 2015). Esto ocasiona que las células endoteliales que forman la barrera hematoencefálica se hinchen hasta que el muro estalla como si fuese dinamitado. Es así que se forman enormes huecos en la barrera protectora que permiten el paso libre de células del torrente sanguíneo al territorio cerebral que provocan afectaciones en los procesos neurológicos.
La inundación del territorio cerebral causa hinchazón del tejido por aumento de fluidos. Como la expansión del tejido está limitada por el cráneo, el agua que entra a torrentes genera una fuerte presión intracraneal y lesiones adicionales por compresión del tejido cerebral, que a su vez tienen un impacto crucial en la morbilidad y la mortalidad de las personas que sufren edema cerebral (Thorén et al., 2017).
El daño a la barrera hematoencefálica y la progresión a hemorragia nos recuerda que, a pesar de que fue diseñada para resistir casi cualquier amenaza que venga desde el torrente sanguíneo, su estructura no es infalible. La caída de este muro defensivo es comparable con lo acontecido en Noruega el 1 de noviembre de 1570, cuando se rompieron los diques que mantenían el agua de mar confinada, lo que causó más de 20,000 víctimas mortales por la “Inundación del Día de todos los Santos”, un evento tan dramático que marcó la historia de la humanidad (Arrizabalaga, 2017).
Actualmente, las estrategias para mantener la estructura de la barrera hematoencefálica incluyen detener el daño desde el inicio, mucho antes de que se ocurra un tsunami cerebral. Una de estas estrategias consiste en prevenir el flujo inicial de sodio y agua al interior de las células endoteliales. Para lograrlo, se ha subrayado la importancia de controlar la actividad del complejo sur1-trpm4-aqp4, que tiende a ser más abundante y activo en diversas enfermedades cerebrales. Este complejo participa en las etapas iniciales de la formación del edema, y su actividad puede modularse mediante reguladores de la expresión génica o bloqueadores específicos del canal(Alquisiras-Burgos et al., 2020). Si se normaliza la actividad del complejo, se evitará la saturación de la barrera y la consecuente caída del muro.
Agradecimientos
Este trabajo fue financiado por el conacyt a través del proyecto Ciencia Básica de Frontera cbf-2023-2024-2706. Agradecemos el apoyo de la beca doctoral otorgada a a-mb (cvu 957183) Finalmente, quiero agradecer a J.A.R.V., por su apoyo afectuoso a lo largo de la preparación de este manuscrito.
Referencias
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Recepción: 2023/05/26. Aprobación: 2025/02/19. Publicación: 2025/11/03.
Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025
¡No es tu culpa! Tal vez estés siendo víctima de gaslighting
Ana Gabriela Ziranda Rangel y Roberto Oropeza Tena CitaResumen
El gaslighting es un tipo de abuso psicológico que daña la salud mental de la persona que lo sufre; su objetivo es hacerle dudar de su propia realidad y de quién es. Puede estar presente en las relaciones familiares, escolares, laborales o de amistad. Se podría manifestar de distintas maneras, como por la manipulación, las mentiras o la minimización de experiencias, entre otras. Normalmente, se presenta de forma sutil, lo que hace difícil identificarlo. Una vez que se reconoce, es importante establecer algunas estrategias que nos pueden ayudar a afrontarlo. Algunas de ellas son poner límites, distinguir las acciones asociadas o confiar en sí mismo. El objetivo de este texto es dar a conocer qué es el gaslighting, sus efectos negativos y qué estrategias podemos implementar para combatirlo.
Palabras clave: gaslighting, manipulación, abuso psicológico, ansiedad, depresión.
It is not your fault! Maybe you are being victim of gaslighting
Abstract
Gaslighting is a type of psychological abuse that harms the mental health of the person experiencing it; it aims to make them doubt their own reality and sense of self. It can occur within families, at school, in the workplace, or in friendships. It may manifest in different ways, such as through manipulation, lies, or the minimization of experiences, among others. Usually, it appears in subtle forms, which makes it difficult to identify. Once it is recognized, it is important to establish certain strategies that can help cope with it. Some of these include setting boundaries, identifying associated behaviors, and trusting oneself. The purpose of this text is to explain what gaslighting is, its negative effects, and which strategies we can implement to counter it.
Keywords: gaslighting, manipulation, psychological abuse, anxiety, depression.
Así comienza
“Como hombre, siento que no puedo decir nada” fue el título que la bbc News (2018) le dio a una historia contada por un hombre víctima de gaslighting. Él cuenta las situaciones que vivió con su esposa y que lo llevaron a necesitar terapia por el dolor que le causó: ella le llamaba frecuentemente a su trabajo para decirle que había un problema en casa y que tenía que regresar; cuando él lo hacía, ella le decía que había exagerado. Perdió un trabajo por esas situaciones. El punto más difícil de su relación llegó cuando ella ocasionó un accidente de auto; fue un momento importante porque entendió que tenía que separarse de ella. Siendo hombre, sentía que no podía hablar de ello porque la gente veía el abuso como algo que él tenía que resolver solo.
El gaslighting no es un fenómeno reciente que haya surgido espontáneamente, aunque en los últimos años ha sido más visible por posts en las redes sociales, en páginas de internet, hasta en videos de YouTube y TikTok. Esta situación ha llamado la atención de muchas personas, incluso especialistas de la psicología. Si buscas información sobre ello, notarás los distintos ámbitos en los que se ha reconocido, como son la política, los lugares de trabajo, en el médico, en las relaciones familiares o de pareja, por decir los más comunes.
Pese a ello, darte cuenta de que eres víctima es muy difícil: es necesario derribar muchas capas de manipulación para poder notarlo. Esto puede tomar mucho tiempo y sufrimiento, hasta llegar a sentir que has alcanzado tu límite y tengas que pedir ayuda, lo que es muy normal y recomendado.
Si dejas que el gaslighting transcurra es posible que tu salud mental se vea severamente afectada, porque altera la forma en la que percibes la realidad. Por ejemplo, tú puedes recordar una situación de cierta manera, pero la otra persona puede manipular los hechos buscando su conveniencia para luego reprochártelo, lo que hará que dudes de ti.
Estas situaciones no son nada nuevas, pero ¿cómo surge el término? Su aparición se remonta a 1938, en una obra de teatro escrita por Patrick Hamilton titulada Gas Light. Posteriormente, en 1944 se hizo una película de esta obra; en ella, un hombre busca volver loca a su esposa escondiendo objetos, colocándolos en otro lado y haciéndole creer que ella era la responsable para que, ante el desconcierto, creyera que olvidaba las situaciones, esto con el fin de apoderarse de sus joyas (López-Santiago, 2023).
Ahora bien, ¿qué es?
El gaslighting es un tipo de abuso psicológico que busca manipular a una persona para que cuestione su propia percepción de la realidad y además tener total control sobre ella (Guy, 2024). Covert (2019) la define como una
En este tipo de relaciones son comunes circunstancias como la siguiente:
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo es que estas personas logran hacernos dudar de nuestra realidad? ¿Cómo logran confundirnos?
Video 1. ¿Discusión o gaslighting? (Psych2Go Español – Psicología Para Llevar, 2022).
Tácticas utilizadas por el gaslighter
Los gaslighters suelen mentir con regularidad, manipulan las situaciones a su conveniencia para hacerte sentir mal. Te pueden culpabilizar de los problemas que llegan a ocurrir, minimizan tus experiencias, vivencias y sentimientos; cuestionan la credibilidad de lo que haces y dices y ocultan o retienen información para su conveniencia.
Pueden hacer uso de esa misma información para sorprenderte cuando creen que es necesario, ya que puedes no recordar en qué momento sucedió y recurren al uso de bromas ofensivas o de palabras amorosas para escudarse (Guy, 2024; Petric, 2022). Frases como “¡sólo estaba bromeando!”, “¡te estás volviendo loca(o)!”, “¡eso nunca pasó!”, “¡tú lo estás imaginando!”, “te amo, ¿cómo podría hacerte daño?”, “no era mi intención”, “¡estás exagerando!”, “¿de qué estás hablando?” y “¡estás siendo demasiado sensible!” son muy utilizadas cuando se quiere hacer gaslighting.
En un principio, estas tácticas parecen inofensivas; sin embargo, por la constancia se convierten en patrones abusivos, porque lo vamos interiorizando hasta que desconfiemos y dudemos de nosotros mismos y de nuestra capacidad para recordar las cosas tales como sucedieron.
Algunas señales de que eres víctima del gaslighting son las siguientes (Guy, 2024; Stern y Brackett, 2023):
- Te cuestionas constantemente.
- Te etiquetan como demasiado sensible o paranoica(o).
- Dudas de tus propias creencias, percepción e intuición.
- Te disculpas aun cuando no has hecho nada malo.
- Te sientes confundida(o).
- Tienes problemas para tomar decisiones, aun las más sencillas.
- Le mientes a tu familia y amigos para defender a la otra persona.
- Sientes que no puedes hacer nada bien.
¿Existen etapas dentro del gaslighting?
Podríamos pensar que el gaslighting es un fenómeno que ocurre de manera rápida, en un período corto, pero la realidad es que no. Puede permanecer durante mucho tiempo y no es hasta que la víctima se da cuenta de lo que está realmente pasando que puede ponerle un fin.
De acuerdo con Stern (2007), durante el curso del gaslighting se pueden encontrar tres etapas, las cuales no tienen una duración específica debido a que no es posible determinar en qué momento se pasa de una a otra (p. 9-11). Las etapas son las siguientes:
- Incredulidad. En esta etapa el gaslighter empieza a realizar comentarios manipuladores o fuera de lugar, como “estás exagerando, no sucedió así”, que pueden desconcertar. Aquí aún se tiene confianza en la percepción propia y se tratan de ignorar esos comentarios, aunque éstos pueden llegar a generar ansiedad, confusión o frustración.
- Defensa. Se siente la necesidad de defenderse y demostrarle al gaslighter que se encuentra equivocado. Esto provoca discusiones constantes, genera desesperación y una obsesión por ganar su aprobación, a pesar de que ya no se esté tan seguro de obtenerla.
- Depresión. La persona que sufre gaslighting se encuentra agotada, no existe la energía suficiente para defenderse. Se comienza a interiorizar las afirmaciones del gaslighter, creyendo verdaderamente en lo que dice. Además, tiene pensamientos intrusivos que generan inseguridad y una sensación de estar haciendo todo mal. Esto le consume poco a poco hasta aceptar todo lo que se le ha impuesto.
Figura 1. Todo está bien.
Créditos: Heidy Sofia Sandoval Almonte, para este artículo.
¿Qué efectos genera?
Este fenómeno genera en el gaslightee, persona víctima del gaslighting, efectos como la desconfianza, autoestima baja, cuestionamiento del criterio propio, confusión, indecisión o duda en la toma de decisiones, titubeo sobre su memoria y percepción. Todo esto afecta sus actividades cotidianas, su habilidad de comunicación y de relacionarse con los demás; también puede ocasionar ansiedad, depresión e inclusive psicosis (Covert, 2019; Petric, 2022).
Figura 2. El antes y el después de un ¡te amo! malintencionado.
Créditos: Heidy Sofia Sandoval Almonte, para este artículo.
¿Sólo pasa con las parejas sentimentales?
El gaslighting se encuentra en diferentes contextos de la vida cotidiana, porque lo puede realizar cualquier persona, desde alguien cercano hasta otros que no necesariamente tienen un interés en nosotros. Por lo anterior, puede ser una pareja sentimental, un amigo, un familiar, un compañero de trabajo, tu propio jefe, un médico o un servidor público, entre otros (Covert, 2019).
Algunos de los contextos en donde se puede presentar son los siguientes:
- En las relaciones familiares el gaslighting pasa desapercibido debido a que a las figuras paternas o maternas se les atribuye el rol de cuidadores, enmascarando la manipulación con acciones de protección. Por ejemplo, una madre puede controlar consciente o inconscientemente a su hijo, haciendo comentarios que invaliden o minimicen sus sentimientos u opiniones. Estas acciones logran que su hijo titubee de sus propias decisiones y de sí mismo (Covert, 2019).
- En las relaciones de trabajo llega a ocurrir cuando hay acciones que causan que los colegas duden de sí mismos o de su desempeño, de manera que sea perjudicial para sus carreras. Además de excluirlos, se pueden hacer chismes dentro de la organización, menospreciar sus habilidades, restarles importancia a sus esfuerzos e invalidarlos emocionalmente, dañando significativamente su autoestima, lo que termina afectando su rendimiento laboral y personal (Aurangzeb et al., 2023, como se citó en Khan et al., 2024).
- En las relaciones de pareja sucede cuando se hace o se menciona cualquier cosa para demeritar aquello por lo que se ha esforzado el otro; le hace sentir insuficiente. Asimismo, se recalca lo mucho que exagera las cosas, ya que “no ha sido para tanto” y lo culpabiliza de lo que pasa. Hoover (2016) también describe acciones en las que se observa esta violencia cuando se excusan con frases como “te caíste por las escaleras” (él la empujó por las escaleras) o “fue un accidente” (él la golpeo y no fue un accidente).
- En la amistad ocurre cuando las personas buscan presionarte para que actúes fuera de tus convicciones y puedas encajar con ellas, también te hacen sentir culpable por situaciones que no propiciaste. Un ejemplo es cuando quien consideras amigo daña tu reputación, ya sea inventando un chisme o haciendo algo que te perjudique, y en el momento que lo confrontas te pregunta “¿por qué estás enojado conmigo?, ¿qué he hecho mal?” o frases que te hagan sentir mal porque consideran que exageras la situación.
- El gaslighting médico se presenta cuando se cuestiona la autenticidad del sentir del paciente, además de minimizar sus síntomas o su padecimiento, lo que llega a provocar el aplazamiento del diagnóstico y tratamiento oportuno (Muñoz Merino, 2024). La invalidación de las experiencias de la gente en el sistema de salud resulta en frustración, duda y sentimientos de aislamiento (Kahn et al., 2024).
Un ejemplo en la medicina sería el caso de Maya Kowalski (Muñoz Merino, 2024), quien fue diagnosticada con Síndrome de Dolor Regional Complejo (sdrc),1 que le causaba pérdida de fuerza en las piernas, tos, dolores generalizados y otros malestares. Recibió un tratamiento con ketamina2 y obtuvo un resultado favorable; sin embargo, recayó en una crisis y fue trasladada al hospital en el que era tratada. Una vez allí, los médicos desconocieron su historial clínico y sospecharon erróneamente de su madre; por ello, afirmaron que fue ella quien le había administrado dosis elevadas de ketamina.
Esto provocó que Maya fuera puesta bajo custodia del Estado durante meses en los que no recibió el tratamiento adecuado, por lo que su salud se deterioró. Así permaneció hasta que su diagnóstico inicial fue confirmado y pudo regresar con su familia. Ello demuestra cómo el gaslighting médico puede ser perjudicial y peligroso para quienes lo viven, pues, en este caso, tanto el hospital como el sistema de salud se negaron desde un inicio a confirmar su diagnóstico, ignorando y desestimando lo que su madre les decía.
¿Y cómo lo enfrento?
Las personas que ejercen el gaslighting tienen una motivación para hacerlo. No es que no sepan que lo que están haciendo es incorrecto, ¡saben que sí! Su propósito es tener poder y control sobre el gaslightee y alterar su realidad, haciéndolo a través de acciones y palabras que en un inicio parecen inofensivas, su uso constante logra que cuestione su propia realidad, su percepción de las cosas y se sienta confundido de no saber lo que es real o no. Una vez interiorizada esta distorsión, se vuelve difícil ver las señales y es complicado poder confrontarlo, poder volver a confiar en sí mismo y en sus creencias.
El gaslighting no es fácil de afrontar, pero no quiere decir que es imposible. Requiere de mucho esfuerzo y tiempo, principalmente porque es difícil identificarlo y aceptarlo sobre todo si proviene de alguien cercano, aunque también puede venir de alguien desconocido.
Debes mantener la confianza en tus propios conocimientos, en tus instintos y recuperar energía cuando te sientas agotado. Es importante que establezcas límites y, más aún, que encuentres un grupo de apoyo donde sepas que no te juzgarán y te brindarán toda la ayuda posible. Asimismo, te sugerimos prestar atención a tus propias emociones y sentimientos y a las acciones que el gaslighter realiza. Cuando no estés seguro de que éstas sean correctas, busca distanciarte y alejarte por tu propia seguridad. Recuerda que el gaslighter es el responsable de su comportamiento, ¡no tú! (Stern y Brackett, 2023; Guy, 2024). Las acciones que el gaslighter realice son responsabilidad suya.
En el momento que consideres necesario pedir ayuda, hazlo, acércate a un profesional que te pueda brindar toda la necesaria.
Canales para pedir ayuda
- Locatel o llama al 55 56 58 11 11
- Línea de la vida o llama al 800 911 2000
- Línea de atención psicológica o llama al 55 50 25 08 55
- Centro simi de Salud Emocional o llama al 800 911 32 32
Recursos adicionales
Referencias
- bbc News. (2018, 1 de febrero). “Pensé que me estaba volviendo loca… pensé en suicidarme”: historias de mujeres y hombres que han sido víctimas del “gaslighting”. https://www.bbc.com/mundo/noticias-42723046.
- Covert, T. J. (2019). Gaslighting: The Narcissist´s favorite tool of manipulation. How to avoid the Gaslight Effect and Recovery from Emotional and Narcissistic Abuse. Publicación independiente.
- Guy-Evans, O. (2024, 24 de enero). What Is Gaslighting? Examples, Types, Causes, and How to Respond. Simply Psychology. https://www.simplypsychology.org/what-is-gaslighting.html.
- Hamilton, P. (1938). Gas light. Penguin.
- Hoover, C. (2016). It ends with us. Atria Paperback.
- Khan, K., Tariq, N., y Majeed, S. (2024, 1 de marzo). Psychological impact of medical gaslighting on Women: A systematic review. Journal of Professional and Applied Psychology, 5(1). 110-125. https://doi.org/10.52053/jpap.v5i1.249.
- López-Santiago, J. (2023). Gaslighting: The emotional abuse that destroys self-confidence. En S, Vélez Candelario (Ed.), The Household as a Human Capital Incubator (pp. 1-23). Cambridge Scholars Publishing. https://www.cambridgescholars.com/resources/pdfs/978-1-5275-0498-1-sample.pdf.
- Muñoz Merino, J. M. (2024, 1 de julio). La historia de Maya Kowalski: no hacer el mal. Medicina y Ética: Revista Internacional de Bioética y Ética Médica, 35(3), 603-639. https://doi.org/10.36105/mye.2024v35n3.01.
- Petric, D. (2022, abril). Psychology of Abusive Human Behavior. Open Journal of Medical Psychology, 11(2) 29-38. https://www.scirp.org/journal/paperinformation?paperid=116357.
- Psych2Go Español – Psicología Para Llevar (2022, 3 de mayo). ¿Discusión o gaslighting? YouTube [Video]. https://youtu.be/7DWU5B4uIPA?si=y2yGYHz7VEBSqXQS.
- Stern, R. (2007). The Gaslight Effect: How to Spot and Survive the Hidden Manipulation Others Use to Control Your Life. Harmony Books.
- Stern, R., y Brackett, M. (2023, 21 julio). Gaslighting is emotional abuse. Here´s how to recognize and stop it. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/wellness/2023/07/21/gaslighting-families-emotional-abuse-identify-prevent/.
Recepción: 2024/03/23. Aprobación: 2025/09/26. Publicación: 2025/11/03.
Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025
Virus, plásticos y genes rebeldes: el cáncer en lobos marinos
María Ximena Anaya González, Lili Pelayo González y Claudia J. Hernández Camacho CitaResumen
Los lobos marinos, focas, morsas y elefantes marinos, conocidos como pinnípedos, son mamíferos marinos que hoy enfrentan una amenaza silenciosa: el cáncer. Esta enfermedad, que afecta sobre todo sus sistemas reproductivo y urinario, se ha convertido en una señal de alerta de lo que está pasando en los océanos. En este artículo se exploran tres causas principales que están detrás de su aparición: la contaminación por pesticidas y microplásticos, la presencia de virus como el otarinoherpesvirus-1 y el papilomavirus, y los problemas genéticos provocados por la reproducción entre animales emparentados, algo que ocurre cuando las poblaciones disminuyen. El objetivo de este texto es mostrar cómo nuestras acciones están dejando huella en la salud del mar y en la vida de sus especies. También propone soluciones urgentes, como reducir el uso de plásticos, fortalecer la conservación marina y fomentar la educación ambiental, para que estos animales pasen de ser víctimas silenciosas a señales vivas de recuperación en los océanos.
Palabras clave: cáncer, contaminantes, pinnípedos, tumor, virus, contaminación marina.
Virus, plastics and rebel genes: cancer in sea lions
Abstract
Sea lions, seals, walruses, and elephant seals, known as pinnipeds, are marine mammals now facing a silent threat: cancer. This disease, which mainly affects their reproductive and urinary systems, has become a warning sign of what is happening in the oceans. This article explores three main causes behind the emergence of cancer: contamination from pesticides and microplastics, the presence of viruses such as Otarine herpesvirus-1 and papillomavirus, and genetic problems caused by inbreeding, which occurs when populations decline. The aim of this text is to reveal how human actions are leaving a mark on the ocean’s health and shaping disease in marine wildlife. It also proposes urgent solutions, such as reducing plastic use, strengthening marine conservation, and promoting environmental education, so that these animals can go from being silent victims to living indicators of ocean recovery.
Keywords: cancer, pollutants, pinnipeds, tumor, virus, marine pollution.
Los presagios del mar
Los lobos marinos, focas y morsas, conocidos como pinnípedos, son mamíferos marinos que pueden considerarse anfibios debido a su capacidad para vivir dentro y fuera del agua. Estos animales son de los pocos que navegan entre el océano y la tierra, y cada miembro de este grupo tiene una personalidad única: tenemos a los lobos marinos con sus aletas delanteras grandes y fuertes, a los lobos finos con su perfil y pelaje elegante (familia Otariidae), a las focas con sus aletas traseras adaptadas a la vida marina (familia Phocidae) y a las morsas con sus grandes colmillos (familia Odobenidae).
Estos peludos tienen una función ecológica muy importante: son los oráculos del mar, es decir que son bioindicadores del estado de su ecosistema debido a su sensibilidad a los cambios en el entorno marino. Si algo está mal en el mar, se ve reflejado en ellos, como lo hacían los antiguos oráculos al predecir el futuro. En la actualidad su salud nos envía un mensaje urgente.
Cuando los observamos descansando en los hielos o en las playas de algunas islas remotas parece que todo en su vida es felicidad, pero no es así. Ellos también enfrentan amenazas que los acechan todo el tiempo, como depredadores (las temibles orcas y tiburones), las redes que dejan los pescadores a la deriva o la falta de alimento; sin embargo, hay otras amenazas que no se ven y que son igual de letales que las anteriores: las enfermedades, en especial el cáncer. Al estudiar sus tumores, los científicos han descubierto patrones inquietantes, células enfermas multiplicándose como constelaciones que se expanden sin control, dibujando un mapa de daño donde antes había vida.
¿Qué está causando este “zodiaco oscuro” en su piel? Este artículo busca demostrar cómo la contaminación, los virus y la actividad humana convergen para impulsar el cáncer en pinnípedos, transformando su piel en un mapa de alerta temprana para la salud oceánica.
De constelaciones a tumores: cuando las células pierden su rumbo
La constelación de Cáncer, representada por un cangrejo en el zodiaco, es un patrón de estrellas que los antiguos astrónomos unieron con líneas imaginarias en el firmamento. En el océano también se forma otro tipo de constelaciones: grupos de células que, como estrellas rebeldes, se multiplican sin control formando tumores. La llamada enfermedad del cáncer ocurre cuando las células olvidan su función y migran a otros tejidos, alterando su estructura y generando tumores que se expanden de manera caótica. Es como si las estrellas de una constelación de pronto decidieran migrar a otra; en ese proceso, las demás constelaciones se verían afectadas, perderían su forma distintiva y ya no podríamos reconocerlas.
El nombre cáncer proviene del latín karkinos que significa cangrejo. Hipócrates, el padre de la medicina, utilizó este término por la forma en la que los tumores y los nódulos linfáticos1 se ramifican: igual que las extremidades y pinzas de estos crustáceos (Afify y Seno, 2023). Esta enfermedad puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y se ha observado en casi todos los vertebrados independientemente de su tamaño y esperanza de vida (Caulin y Maley, 2011). Existe evidencia de que las aves y reptiles tienen índices más bajos de cáncer que los mamíferos; en un estudio basado en más de 9000 necropsias2 se encontró esta enfermedad en el 2.8% en mamíferos, 1.9% en aves y 2.2% en reptiles (Effron et al., 1977).
En los pinnípedos, la presencia de cáncer es más común de lo que se piensa: desde la década de los ochentase reportaron tumores en lobos marinos (Gulland et al., 1996) y son más recurrentes en las vías urinarias y el aparato reproductor (Lipscomb et al, 2000). Aunque se han documentado casos en múltiples especies, el más afectado es el lobo marino de California (Zalophus californianus; King et al., 2002; ver figura 1).
Figura 1. Lobo marino de California (Zalophus californianus). Los Islotes, Golfo de California, BCS, México.
Créditos: Lili Pelayo.
La mayoría de los diagnósticos provienen de lobos marinos de California varados en la costa de California, Estados Unidos, y en el Golfo de California, México; sin embargo, los pinnípedos californianos no son los únicos afectados por esta preocupante condición, ya que se han registrado tumores en el aparato reproductivo de lobos marinos sudamericanos (Otaria byronia) en Perú (Chauca et al., 2021) y Malta (Biancani et al., 2010). Además, en el zoológico de Bristol en Reino Unido se informó el primer caso del mismo tipo de cáncer en los lobos finos sudamericanos (Arctocephalus australis) en 2011 (Dagleish et al, 2013).
Más allá de los lobos marinos y los lobos finos, también se han documentado casos de tumores en otras especies de pinnípedos, como los elefantes marinos del sur (Mirounga leonina) en Georgia del Sur (Mawdesley-Thomas, 1971) y en la foca manchada (Phoca largha) en Alaska (Rotstein et al., 2019). Aunque los tumores en las vías urinarias y el aparato reproductivo son los más comunes, también se ha encontrado evidencia de tumores en otras partes de su organismo como el hígado, las mamas y la piel (Newman y Smith, 2006; ver figura 2).
Figura 2. Reportes a nivel mundial de presencia de cáncer en pinnípedos.
Créditos: Ximena Anaya.
En este punto, seguro te preguntas ¿por qué les da cáncer a los oráculos marinos?
La herencia
El cáncer se presenta en estos carismáticos animales debido a la suma de varios factores. Uno de ellos es el genético, ya que, al igual que en los humanos, las enfermedades pueden transmitirse de generación en generación a través de los genes. Otro factor determinante es la endogamia, que sucede cuando se reproducen entre parientes cercanos, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer (Browning et al., 2014), pues al reducir la diversidad genética se pierden variantes protectoras que podrían neutralizar mutaciones peligrosas y además se acumulan versiones defectuosas de genes que en poblaciones diversas serían eliminadas.
La endogamia suele tener lugar en poblaciones que disminuyen drásticamente o que están cerca de la extinción. Algunos ejemplos de especies en México que han atravesado este tipo de procesos son el lobo marino de California, el lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi) y el elefante marino del norte (Mirounga angustirostris).
Cuantos menos ejemplares de estas especies haya, más vulnerables son frente al cáncer. Ejemplos de ello son los lobos marinos de California en la Isla Santa Margarita, Bahía Magdalena, México, con un 75% menos de su población (Pelayo-González et al., 2021); la casi extinción del lobo fino de Guadalupe por la caza humana y eventos de calentamiento marino3 (Barrón et al., 2003; ver figura 3) o las disminuciones poblacionales de la colonia de elefantes marinos del norte en el Archipiélago de San Benito en el Océano Pacífico (Rodríguez-Rafael et al., 2023).
Figura 3. Lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi), Las Ánimas, Golfo de California, BCS, México.
Créditos: Lili Pelayo.
El cambio climático actúa como un cómplice silencioso de este proceso, pues cuando se reduce la disponibilidad de presas (Rodríguez-Rafael et al., 2023) y disminuye la condición corporal de los animales por falta de alimento, las poblaciones, ya mermadas por la caza histórica (Barrón et al., 2003), se debilitan aún más. El resultado es un círculo vicioso: con menos individuos hay mayor endogamia, lo que causa más incidencia de cáncer y por lo tanto una menor recuperación poblacional.
Océanos envenenados
A esto se suma otro factor de riesgo, la acumulación de contaminantes: éstos no sólo alteran ecosistemas, son sustancias capaces de interferir en el correcto funcionamiento del sistema hormonal de los pinnípedos, pues se exponen a ellos por contacto y a través de su alimentación.
Entre los más peligrosos destacan dos: los organoclorados y los microplásticos.
Los organoclorados son compuestos químicos derivados del carbono y el cloro y se usan principalmente como pesticidas (ddt) y en la industria eléctrica, en transformadores o aceites industriales (pcb). Estos compuestos son especialmente peligrosos porque se acumulan en la grasa corporal de los lobos marinos y en órganos importantes como el cerebro, el hígado y la placenta; también pueden llegar a sus crías a través de la leche materna (Niño-Torres et al., 2007) o en las heces (Vergara et al., 2019). Causan daños graves en el cuerpo porque afectan el material genético de las células (es decir que son genotóxicos), lo que hace que las células se multipliquen de manera anormal y produzcan cambios no deseados en el adn (Ennaceur et al., 2008). Lo peor de todo es que se usan desde la década de los treinta y pueden permanecer en el ambiente durante más de 10 años (Farrington y Takada, 2014).
Por su parte, los microplásticos son partículas diminutas menores de cinco mm, que se originan principalmente por la descomposición de desechos plásticos. Pueden alterar la expresión de genes, es decir, el “encendido” o “apagado” de genes según las necesidades del organismo. Su peligro se multiplica porque actúan como “caballos de Troya”, pues pueden transportar patógenos, toxinas y aditivos químicos con efectos carcinógenos, que se activan cuando entran en el organismo; además, obstruyen las vías digestivas generando estrés fisiológico crónico que debilita los sistemas inmunes de los animales (Ortega-Borchardt et al., 2023).
De la presa al depredador
Los pinnípedos incorporan estos tóxicos principalmente mediante la biomagnificación (Nelms et al., 2018), o a la concentración progresiva de dichos tóxicos en la cadena alimenticia, pues algunas de sus presas como peces y calamares ingieren microplásticos porque los confunden con alimento, mientras que otras, como los moluscos, los retienen de manera involuntaria en su sistema. De esta manera, los oráculos del mar son expuestos a los microplásticos a través de una exposición secundaria, es decir, cuando consumen presas que ya los contienen o que están adheridos a ellos. Así, cuando un lobo marino digiere peces con contaminantes, éstos ingresan a su cuerpo (ver figura 4). Por lo anterior, es urgente tomar conciencia de que reducir la contaminación marina es crucial para preservar nuestros océanos y su fauna.
Figura 4. Ruta por medio de la cual ciertos contaminantes entran al organismo de los pinnípedos. Se observan cuatro diferentes momentos: 1) contaminación del mar por basura y desechos; 2) peces ingieren basura; 3) lobo marino alimentándose de peces que comieron basura y 4) dos focas que han ingerido plásticos y basura del mar.
Créditos: elaboración propia con IA de Canva.
Meteoros virales: los patógenos que reescriben el firmamento celular
La contaminación no es el único agente externo que puede inducir cáncer, las células pueden verse afectadas por la presencia de ciertos virus. Imagina al genoma4 como un cielo estrellado, donde cada constelación representa un tejido sano. Los virus oncogénicos, que favorecen el desarrollo de cáncer, actúan como meteoros que impactan este firmamento celular: cuando chocan con ciertos genes fundamentales en la división celular los cambian creando nuevas y peligrosas configuraciones: estrellas mutantes que se multiplican aceleradamente y se convierten en células cancerosas, rompiendo la armonía del cosmos corporal.
Uno de estos virus es el Gammaherpesvirus tipo 1 Otarino (Othv-1), identificado con frecuencia en tumores del tracto urinario y reproductivo de pinnípedos (Lipscomb et al., 2000). El hallazgo de este virus resultó particularmente relevante, ya que otros gammaherpesvirus han sido asociados con el desarrollo de cáncer en distintas especies animales, incluidos los seres humanos (Pesavento et al., 2018). Su presencia en los tumores de estos mamíferos marinos lo han convertido en un objeto de estudio destacado y su relación con el cáncer sigue siendo investigada (Dagleish et al., 2013).
Otro virus cuyo nombre seguramente has escuchado es el papilomavirus. Así es, los mamíferos marinos también pueden contraerlo, se trata de un papilomavirus especifico de pinnípedos y los científicos creen que podría estar asociado con una transformación previa al desarrollo de cáncer (Pesavento et al., 2018). ¿Te suena familiar? Exactamente, esto también ha sido propuesto en el cáncer del cuello uterino humano (ver figura 5).
Figura 5. Factores que influyen en el desarrollo del cáncer.
Créditos: Ximena Anaya.
Todos para uno y uno para todos
Los estudios recientes han permitido comprender que la relación entre distintos factores como contaminantes, genes y virus son determinantes en el desarrollo del cáncer en pinnípedos. La mayoría de los descubrimientos provienen del lobo marino de California, una de las especies más abundantes en el océano Pacífico y cuyas colonias cercanas a la costa han facilitado la toma de muestras gracias al análisis de animales varados. Esta accesibilidad ha permitido entender cómo es que interactúan los diversos factores causantes del cáncer, así como el generar o implementar alternativas para su mitigación y control.
Y así como las constelaciones guiaban a los navegantes, estos hallazgos nos orientan hacia soluciones: reducir la contaminación que envenena el hogar de los pinnípedos, como los plásticos de un solo uso; promover la limpieza en las playas y áreas costeras; apoyar la implementación de políticas y regulaciones que promuevan la conservación marina, e informar a otros sobre el impacto de nuestros hábitos y las actividades comerciales en la salud del océano.
Cada acción es una nueva estrella en esta constelación de conservación y, si ajustamos nuestro rumbo, los pinnípedos podrán dejar de ser espejos de nuestro descuido para convertirse nuevamente en señales de un océano saludable.
Recursos adicionales
- Un misterioso cáncer afecta a los lobos marinos; ¿los culpables? Herpes y químicos tóxicos
- Milestones in Science: California Sea Lion Cancer [Video]
- Podcast: Sentinels of the Sea, Ep. 1: California sea lion cancer [Video]
Referencias
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Recepción: 2024/06/27. Aprobación: 2025/02/07. Publicación: 2025/11/03.
Vol. 26, núm. 5, noviembre-enero 2025
Lengua de perro y pata de cabra: secretos del mar en los mercados de Oaxaca
Savilu Fuente-Cid, Mariela Ramos-Sánchez y María Del Rosario Piedad Cid-Rodríguez CitaResumen
Entre el aroma del pan, la sal del mar y las tortillas calientes del mercado de San Pedro Pochutla, se esconden dos tesoros curiosos: la lengua de perro y la pata de cabra. A simple vista parecen extrañas, pero para las comunidades costeras son parte de la dieta y del ingreso familiar. Este estudio, basado en entrevistas y trabajo de campo, muestra cómo se recolectan, venden y disfrutan en ceviches, caldos y guisos, y alerta sobre la falta de regulación que amenaza su sostenibilidad. Historias, sabores y brillos húmedos: así llega el mar a la mesa oaxaqueña.
Palabras clave: lengua de perro, pata de cabra, pesca artesanal, mariscos Oaxaca, recursos marinos.
Dog’s Tongue and Gooseneck Barnacle: Secrets of the Sea in Oaxaca’s Markets
Abstract
Amid the aroma of bread, the salt of the sea, and the warm tortillas at the San Pedro Pochutla market, two curious treasures hide: dog’s tongue and gooseneck barnacles. At first glance, they may seem strange, but for coastal communities, they are part of the diet and family income. This study, based on interviews and fieldwork, shows how these organisms are collected, sold, and enjoyed in ceviches, soups, and stews, while highlighting the lack of regulation that threatens their sustainability. Stories, flavors, and glistening textures: this is how the sea reaches the Oaxacan table.
Keywords: dog’s tongue, gooseneck barnacle, artisanal fishing, Oaxaca seafood, marine resources.
Un lunes cualquiera, al caminar por el mercado de San Pedro Pochutla, los sentidos se despiertan como en un concierto desordenado. El aire vibra con aromas que parecen pelear entre sí: la sal y las algas del pescado fresco se mezclan con la tierra húmeda y la arena traída en los pies, mientras el olor de moluscos recién sacados de las rocas compite con el pan recién horneado, las tortillas calientes, el chilito frito y las verduras recién cortadas.
Los sonidos completan la escena. Voces de vendedores pregonando precios y ofertas —algunas con rimas improvisadas, otras con gritos largos para llamar la atención— se mezclan con las risas de niños corriendo entre los puestos, el golpe seco de la madera al acomodar cajas y el chapoteo del agua de los contenedores con mariscos. Entre murmullos de clientes regateando y comentando la frescura de los productos, se percibe el latido cotidiano del mercado.
Entre flores, frutas, verduras, tortillas y panes, surge un rincón marino que casi pasa desapercibido: bandejas que reflejan la luz como espejos diminutos. Allí descansan las lenguas de perro, pequeños cuerpos ovalados que parecen armaduras en miniatura. Un poco más allá, se exhiben racimos de criaturas extrañas, con uñas duras unidas a tallos carnosos: las patas de cabra. Brillos húmedos, formas extrañas, mini-armaduras que llaman la atención si miras con detalle, invitando a conocer mejor su forma y partes comestibles (Figura 1).
Figura 1. Morfología externa y áreas comestibles de la lengua de perro (Chiton articulatus) consumida en la costa de Oaxaca. La lengua de perro muestra placas, cinturón y el pie (la parte comestible).
Crédito: Mariela Ramos-Sánchez.
A simple vista, podrían pasar desapercibidas entre el pescado asado o los camarones frescos, pero para las comunidades de la costa central de Oaxaca estas especies tienen un lugar especial en la mesa y en la vida diaria. Su historia es la de los sabores locales, de los esfuerzos de pescadores y vendedoras, y también de la falta de atención normativa hacia recursos que, aunque modestos, sostienen economías de subsistencia familiar. Este estudio, a partir de entrevistas y de trabajo de campo, documenta precisamente estas prácticas de consumo y pesca ribereña.
Los guerreros del mar y quienes los extraen
La llamada lengua de perro —también conocida como “cucaracha de mar” en Jalisco y Guerrero— es en realidad un molusco: Chiton articulatus. Con ocho placas superpuestas que recuerdan una armadura, este organismo se aferra con fuerza a las rocas golpeadas por el oleaje. Su pie musculoso, ese que luego se convierte en bocado, le da el equilibrio perfecto entre movilidad y defensa, haciéndolo un verdadero guerrero del intermareal (Abadia-Chanona et al., 2016; Valencia-Cayetano et al., 2024).
A su lado, y en la zona más expuesta del intermareal, aparecen las patas de cabra del género Pollicipes. Son crustáceos filtradores que viven en colonias, agarrados con su pedúnculo cilíndrico a las superficies rocosas (Barnes, 1996; Cruz et al., 2010; Sousa et al., 2025). En su extremo, las placas calcificadas protegen al animal como un puño de capítulos o uñas marinas (ver figura 2).
Figura 2. Morfología externa y áreas comestibles de la pata de cabra (Pollicipes sp.) consumida en la costa de Oaxaca. La pata de cabra está formada por pedúnculo y capítulo o uña, siendo el músculo interno del pedúnculo la parte comestible.
Crédito: Mariela Ramos-Sánchez.
Entre piedras y tinas: la vida que sostiene el mar
La cadena productiva de la lengua de perro y la pata de cabra inicia en el “litoral rocoso”, zona donde las olas golpean directamente las rocas, y termina con la comercialización de los organismos en los alrededores del mercado de San Pedro o en restaurantes y cantinas del municipio de San Pedro Pochutla.
La pesca o extracción de la lengua de perro ocurre en playas como Tahueca, La Mina o La Boquilla; mientras que la pata de cabra se recolecta principalmente en Playa La Mina (Figura 3). Estas playas se ubican a entre 30 minutos y una hora de la ciudad de Pochutla. Durante la marea baja, que dura aproximadamente tres horas, los hombres conocidos como piedreros se internan entre las rocas húmedas, desprendiendo quitones y racimos de patas de cabra con herramientas de punta, principalmente cuchillos. Muchos combinan esta actividad con otras ocupaciones —servicio de taxis, meseros, trabajos de construcción o estudios— como fuente de ingreso.
Figura 3. Localidades de pesca de la lengua de perro y de la pata de cabra en el litoral del municipio de San Pedro Pochutla.
Crédito: Savilu Fuente-Cid.
Posteriormente, son las mujeres quienes toman el relevo. Frente al mercado municipal de San Pedro, alinean sus productos en tinas plásticas: las lenguas de perro, ordenadas como pequeñas monedas marinas; las patas de cabra, ofrecidas en manojos que parecen ramos extraños (Figura 4). Esta actividad genera ingresos para la economía familiar, aunque en muchos casos la valoración va más allá del beneficio económico y culinario. La venta dura entre tres y cuatro horas y ocurre principalmente durante la Cuaresma (marzo-abril) y las vacaciones (julio y diciembre). En contraste, se interrumpe en mayo y junio, cuando el litoral rocoso se vuelve inaccesible por fenómenos naturales como el mar de fondo o el oleaje alto de la temporada de huracanes (Centro Nacional de Prevención de Desastres, 2018).
Figura 4. Comercialización de la lengua de perro y la pata de cabra a los alrededores del mercado de San Pedro Pochutla; se observan los sitios de venta y las bandejas utilizadas como unidad de medida.
Créditos: fotos Mariela Del Rosario Piedad Cid-Rodríguez y Carlos Rodríguez; elaboración: Mariela Ramos-Sánchez.
El costo de la lengua de perro oscila entre $10, $20 y $50 por bandejita, que contiene entre 30 y 49 organismos de distintos tamaños (aproximadamente 70 × 35 mm a 20 × 10 mm). Las patas de cabra se comercializan a $25 por dos colonias o manojos, con 9 a 16 organismos cada uno.
Ganancias y desigualdades: el valor del mar
En Guerrero, la pesca del quitón genera ganancias diarias que promedian $524.55 pesos, con un rango que va de $250 a $900 (Olea-de la Cruz et al., 2013). En la costa oaxaqueña, los ingresos por actividades similares oscilan entre $200 en 2015 y $800 en 2025. Las patas de cabra, por su parte, alcanzan precios mucho más altos en países como España y Portugal —hasta $2,755 por kilogramo—, reflejo de los riesgos que implica su recolección (Cruz et al., 2010; de Luis, 2020). En contraste, en Oaxaca las ganancias diarias se mantienen entre $100 y $200.
Estas diferencias llaman la atención y plantean preguntas importantes: ¿por qué, si en Europa el valor refleja los riesgos, aquí los precios y ganancias son tan bajos? ¿Podría buscarse un pago más justo para las comunidades que dependen de estos recursos? ¿Influyen los modos de consumo y preparación en su valoración local? Aunque no tenemos todas las respuestas, estas interrogantes muestran la necesidad de conocer mejor cómo se extraen, comercializan y consumen estas especies.
Sabores del litoral: del ceviche al caldo
En la cocina, la lengua de perro se transforma. Su pie carnoso se limpia y, a veces, se pica para preparar amarillos de quitón, ceviches frescos, caldos reconfortantes o guisos a la mexicana con jitomate, cebolla y chile (Figura 5). Su sabor es intenso, con un toque mineral que recuerda al mar abierto. Algunos restaurantes lo presentan como platillo exótico, entre 20 y 28 piezas acompañadas de pulpo o camarón, a precios de $85 a $120. En cantinas se sirve como botana o ceviche, alcanzando hasta $150.
Figura 5. Algunas formas de preparación y consumo de la lengua de perro: caldo de quitón, ceviche y quitón a la mexicana.
Créditos: fotos Carlos Rodríguez; elaboración: Mariela Ramos-Sánchez.
Las patas de cabra, en cambio, se disfrutan en caldo. Sólo se consume el pedúnculo, una carne suave y salada que, según quienes la prueban, “sabe a mar profundo, a pulpo”.
Cuando la ley no alcanza el mar
En México, esta actividad se clasifica como pesca de consumo doméstico, según la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables (2023). Sin embargo, en las costas del Pacífico sur —particularmente Oaxaca y Guerrero— la recolección de moluscos y crustáceos como la lengua de perro y la pata de cabra ha cobrado relevancia económica.
La lengua de perro aparece en la Carta Nacional Pesquera (2023), donde se reconoce como recurso de apoyo alimenticio para comunidades costeras. Su recolección suele ser temporal o complementaria a otras actividades pesqueras, sobre todo cuando disminuye la captura de especies de mayor valor comercial. También se menciona su uso como carnada en la pesca artesanal.
A pesar de este reconocimiento, la especie carece de medidas regulatorias específicas: no hay vedas oficiales, tallas mínimas obligatorias ni planes de manejo adaptativo. No está bajo ninguna categoría de protección especial. Estudios sugieren una talla óptima de captura de 59.54 mm (Olea-de la Cruz et al., 2013), aunque en Michoacán, Colima y Jalisco se ha documentado sobreexplotación que ha reducido sus poblaciones (Holguín, 2006). En Oaxaca, la especie se reproduce todo el año, con mayor intensidad entre septiembre y diciembre, y se sugiere una veda de julio a diciembre y una talla mínima de 60 mm (Abadía-Chanona, 2015). Sin embargo, la falta de estudios recientes dificulta conocer con certeza el estado poblacional local.
La situación de la pata de cabra es aún más crítica, pues no figura en los instrumentos normativos vigentes, limitando cualquier esfuerzo de aprovechamiento sustentable (Valencia-Cayetano et al., 2024) y dejando a las comunidades en indefensión normativa.
La ausencia de regulación también afecta especies capturadas incidentalmente, como el caracol púrpura (Plicopurpura columellaris), protegido por la nom-059-semarnat-2010, y la concha de burro (Nerita funiculata). Aunque estas especies son cultural y ecológicamente relevantes (Cid-Rodríguez et al., 2015), no deben desviar la atención del problema central: la necesidad urgente de reconocer y regular la pesca de la lengua de perro y la pata de cabra.
Según la fao (2022), la pesca artesanal puede avanzar hacia la sustentabilidad si se gestiona adecuadamente. Con medidas como vedas comunitarias, tallas mínimas, monitoreo participativo y esquemas de comercialización local o regional, la recolección de estos moluscos y crustáceos podría pasar de práctica marginal a actividad productiva reconocida, regulada y sostenible.
Historias que sostienen el mar
La lengua de perro y la pata de cabra no son solo nombres curiosos: forman parte de la dieta cotidiana y sostienen economías de subsistencia para las comunidades de la costa central de Oaxaca. Sin embargo, aún es necesario profundizar en los aspectos económicos, sociales y culturales que rodean su aprovechamiento por las poblaciones locales.
En San Pedro Pochutla, la participación en la cadena de valor parece repartida de manera equitativa entre las familias: los hombres, conocidos como piedreros, se internan en las rocas del litoral para recolectar los organismos, mientras que las mujeres llevan adelante la venta frente al mercado, entre bandejitas que reflejan la luz como espejos diminutos.
Para avanzar hacia una gestión sustentable, es fundamental ampliar el conocimiento sobre la biología de estas especies, su interacción con otros organismos y su estado poblacional. También resulta urgente desarrollar evaluaciones regulatorias que incluyan planes de manejo específicos y normas de pesca ribereña, considerando los efectos de la captura incidental de especies como la concha de burro y el caracol púrpura, cuya extracción también carece de regulación adecuada.
Al cerrar el recorrido por el mercado, con los aromas de mar y tierra aún flotando en el aire y el brillo húmedo de las bandejitas en la memoria, queda claro que estas especies no solo alimentan cuerpos: también sostienen historias, esfuerzos y saberes que merecen ser reconocidos y protegidos.
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Recepción: 2024/05/15. Aceptación: 2025/08/21. Publicación: 2025/11/03.