Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

Cuidar como oficio y como profesión: la historia social de la enfermería

Silvia Bautista, María Guadalupe Martel Gallegos y Minerva García Rangel Cita

Resumen

El cuidado sostiene la vida cotidiana, pero no siempre recibe el reconocimiento que merece. Este artículo recorre la historia de la enfermería desde su raíz doméstica hasta su consolidación como profesión, mostrando cómo el género, la religión, la medicina y el Estado han moldeado su imagen social y sus condiciones laborales. A través de escenas reconocibles —la vacunación, el hospital, el hogar— se explica qué significa cuidar y por qué la enfermería va mucho más allá de la asistencia. El texto aborda el surgimiento de las escuelas de enfermería en México, los conflictos por el reconocimiento profesional, la lucha por una retribución justa y las contradicciones expuestas durante la pandemia de la covid-19. Al final, plantea una pregunta de fondo: qué lugar ocupa el cuidado en nuestras sociedades y qué implica reconocerlo como un trabajo esencial para vivir con dignidad.
Palabras clave: enfermería, cuidado, historia de la enfermería, profesionalización de la enfermería, salud pública.

Care as an Occupation and as a Profession: The Social History of Nursing

Abstract

Care sustains everyday life, yet it does not always receive the recognition it deserves. This article traces the history of nursing from its domestic roots to its consolidation as a profession, showing how gender, religion, medicine, and the State have shaped its social image and working conditions. Through familiar scenes—vaccination campaigns, hospitals, and the home—it explains what it means to care and why nursing goes far beyond assistance. The text examines the emergence of nursing schools in Mexico, conflicts over professional recognition, the struggle for fair compensation, and the contradictions laid bare during the covid-19 pandemic. In closing, it raises a fundamental question: what place does care occupy in our societies, and what does it mean to recognize it as essential work for living with dignity?
Keywords: nursing, care, history of nursing, professionalization of nursing, public health.

Zapatero a su zapato: qué es la enfermería

Cada profesión tiene una labor que la caracteriza: una función que la distingue de otras y le da razón de ser en una sociedad. En el caso de la enfermería, su eje central es el cuidado. Por ello, para entender qué es la enfermería, primero es necesario comprender qué significa cuidar. El término alude a atender las necesidades básicas de alguien que no puede hacerlo por sí mismo, con la intención de mejorar su calidad de vida o la de su familia.

Cuidar implica procurar el bienestar de otra persona, enseñarle prácticas favorables para su salud, acompañarla en su ejecución o, cuando es necesario, realizarlas por ella. El cuidado profesional ofrece ejemplos claros, como el que ocurre en los hospitales. Ajustar un suero, explicar las precauciones al momento del alta o aplicar una vacuna forman parte de ese entramado cotidiano. Incluso quienes no recuerdan su primera inmunización llevan en el cuerpo una marca temprana de ese cuidado: una vacuna aplicada cuando eran bebés.

La vacunación contra la covid-19, en cambio, permanece viva en la memoria colectiva. Personas de todas las edades y géneros acudieron a los puestos de vacunación en escenas difíciles de olvidar. Si las campañas de vacunación ya convocaban multitudes, las de la covid-19 se transformaron en eventos masivos, a veces acompañados de música y actividades recreativas, como las clases de zumba de Pandemio, Vacuna y Covidio en salas de espera de la Ciudad de México (figura 1). Detrás de esa logística se encontraba una idea central: el cuidado no se limita a individuos, sino que se extiende a familias, grupos y comunidades.




Fotografía de Pandemio, Vacuna y Covidio en una campaña de vacunación

Figura 1. Pandemio, Vacuna y Covidio en una campaña de vacunación. Créditos: Secretaría de Salud de la Ciudad de México (2021).

Las labores de cuidado también atraviesan la vida doméstica. Preparar alimentos, alimentar a un bebé o asistir a una persona mayor son actividades que suelen realizarse en el hogar y, por lo general, de forma no remunerada. Así, conviven el cuidado profesional, como el que ejerce la enfermería, y el cuidado doméstico, integrado a la rutina familiar. Al formar parte del día a día, una gran proporción de estas tareas permanece invisibilizada en términos económicos.

Desde una definición institucional, la enfermería es una ciencia y un arte. Reúne conocimientos, principios, habilidades y actitudes orientadas a intervenir en el cuidado. En ese sentido, constituye una actividad económica: el personal de enfermería recibe un salario, tiene horarios, vacaciones y responsabilidades definidas. Como ocurre en otras profesiones, las funciones dependen del nivel de formación.

Las estudiantes realizan cuidados básicos bajo supervisión, como parte de su aprendizaje. Les siguen los técnicos en enfermería, capaces de ejecutar procedimientos de mayor complejidad de manera autónoma. La licenciatura amplía ese campo: además del cuidado directo, permite desempeñarse en docencia, administración y proyectos de investigación. Quienes cuentan con una especialidad asumen cuidados altamente especializados, por ejemplo, en unidades de cuidados intensivos, con bebés prematuros o con pacientes que presentan enfermedades poco frecuentes, del orden de un caso por cada cien mil personas.

Las enfermeras con maestría y doctorado se encuentran principalmente en jefaturas, universidades y centros de investigación, donde gestionan el cuidado desde una perspectiva amplia. No obstante, en ocasiones también ejercen en centros de salud u hospitales. Las trayectorias profesionales, como la vida misma, no siempre siguen líneas rectas.

Cuidar en casa, cuidar como profesión

Reconocer la diferencia entre cuidado doméstico y cuidado profesional permite entender su peso social. Históricamente, el cuidado doméstico no remunerado fue asignado a mujeres y niñas, lo que influyó de manera decisiva en el surgimiento de la enfermería como actividad económica. No es casual que al primer periodo de su historia se le denomine etapa doméstica.

El género no fue el único factor. A esta etapa se sumaron la vocacional, la técnica y, finalmente, la profesional. El presente artículo aborda estos elementos y la manera en que moldearon la imagen contemporánea de la enfermería.

Érase una vez en enfermería

La noción del cuidado materno constituye uno de los primeros eslabones en la historia de la enfermería. Como seres sociales, las personas cuidamos a otras para sostener la vida en comunidad. Desde la década de los ochenta se ha planteado que la empatía, la compasión y la solidaridad no dependen del género. Sin embargo, durante siglos se atribuyó a las mujeres un supuesto instinto maternal que las predisponía al cuidado. Hoy, esa idea se cuestiona a partir de modelos de distribución igualitaria en el hogar y de paternidad responsable.

Aun así, la enfermería continúa siendo ejercida mayoritariamente por mujeres, lo que mantiene una imagen femenina de la profesión. En años recientes, la incorporación de estudiantes masculinos ha contribuido a debilitar la creencia de que se trata de una actividad exclusiva de las mujeres.

La influencia militar también dejó huella en la enfermería, sobre todo en contextos bélicos, donde el cuidado de los heridos adquirió un papel central. Una figura resulta clave en este punto: Florence Nightingale, cuyo nacimiento dio origen al Día Internacional de la Enfermería (figura 2). Su trabajo durante la Guerra de Crimea transformó las condiciones ambientales de los hospitales militares y redujo la mortalidad. Más tarde fundó escuelas de enfermería y difundió un modelo de cuidado que se replicó a escala mundial, hecho reconocido como el inicio de la enfermería profesional (Bernan y Snyder, 2013).




Fotografía del Memorial dedicado a Florence Nightingale en Princes Road, Liverpool

Figura 2. Memorial dedicado a Florence Nightingale en Princes Road, Liverpool. Créditos: Nash (2016).

La religión también influyó de manera profunda en la conformación de la enfermería. Antes de Nightingale, la formación del personal estaba a cargo de órdenes religiosas en distintas regiones del mundo, lo que se conoce como la etapa vocacional. Aún hoy existen escuelas vinculadas a instituciones religiosas y celebraciones litúrgicas asociadas a eventos de la profesión. Un ejemplo relevante es Sor Callista Roy, autora del modelo de adaptación, uno de los pilares teóricos del quehacer enfermero.

Esta herencia religiosa, sin embargo, tuvo consecuencias en la retribución económica y en las condiciones laborales. Conceptos como vocación, abnegación o amor al prójimo se asociaron de tal forma a la enfermería que, en ocasiones, la retribución emocional sustituyó a la económica (figura 3).




Fotografía de la obra Tres monjas en el portal de una iglesia de Armand Gautier. Esta obra en acuarela y gouache representa la etapa vocacional y la influencia de las órdenes religiosas en el cuidado

Figura 3. Three Nuns in the Portal of a Church (Tres monjas en el portal de una iglesia), de Armand Gautier. Esta obra en acuarela y gouache representa la etapa vocacional y la influencia de las órdenes religiosas en el cuidado. Créditos: Gautier (1825–1894).

A la escuela: las escuelas de enfermería en México

Mientras las escuelas fundadas por Nightingale se expandían en Europa y Estados Unidos, América Latina vivía un proceso distinto. En México existió un periodo en el que la Iglesia regulaba la educación y el sistema de salud. Tras guerras y reformas legales, el país se consolidó como un Estado laico y las órdenes religiosas dejaron de encargarse del cuidado de los enfermos.

El cambio no implicó una independencia plena para la enfermería, sino un relevo en el mando. La medicina se adelantó en asumir el liderazgo del nuevo sistema de salud, lo que reforzó la percepción de la enfermería como actividad auxiliar. Esta relación marcó el surgimiento de las escuelas de enfermería, muchas de ellas dependientes de las facultades de Medicina.

A inicios del siglo xx, las mujeres no tenían derecho al voto ni acceso amplio a la educación universitaria. Ante la necesidad de personal capacitado y la ausencia del cuidado religioso, el consenso social consideró apropiado que las mujeres estudiaran enfermería (Castañeda Godínez, 2010). Nance (2018) sintetiza este contexto al describir un modelo de ayudantes femeninas con dependencia médico-técnica, disciplina semimilitar y connotaciones religiosas.

En este escenario nació la Escuela de Enfermería que más tarde se convertiría en la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la unam. El proceso fue complejo. Casos como el de Rose Crowder, quien renunció tras la reducción de su salario y la falta de condiciones dignas, o el de Rose Warden, despedida por exigir recursos básicos, evidencian las tensiones de la época. Finalmente, con la llegada de Gertrut Friedrich y Maude Dato, la escuela fue inaugurada oficialmente en 1907.

Ese mismo año se prohibió el ingreso de hombres. En 1911 la escuela se trasladó a la Escuela de Medicina, de la que dependió hasta 1948, cuando las enfermeras comenzaron a formar a nuevas generaciones de enfermeras.

En búsqueda del reconocimiento

Una profesión se define por un campo específico de conocimientos y habilidades, pero también por los mecanismos que la regulan y la reconocen socialmente. La enfermería cuenta con validación legal en México y en tratados internacionales. El artículo quinto de la Constitución establece la libertad de ejercer una profesión lícita y prohíbe el trabajo sin retribución justa.

A pesar de ello, el reconocimiento no siempre se refleja en la práctica. Durante décadas, la enfermería titulada permaneció en el tabulador de salarios mínimos, aun cuando la Ley General de Salud de 1984 ya exigía títulos profesionales o certificados de especialización para su ejercicio.

La enfermera Graciela Arroyo impulsó, a inicios del sexenio de Vicente Fox, el reconocimiento profesional de la enfermería. Gracias a su labor, en 2005 la profesión salió del tabulador de salarios mínimos (Jiménez-Sánchez, 2020). Hoy existen organismos dedicados a regular y fortalecer su desarrollo, como la Comisión Permanente de Enfermería y el Consejo Mexicano para la Acreditación de Enfermería.

2020: el año de la enfermería

El año 2020 estaba destinado a celebrar al personal de enfermería y partería. La pandemia de la covid-19 transformó esa conmemoración en un escenario inesperado. La sociedad osciló entre el aplauso y la agresión, entre el reconocimiento y el miedo. Mientras algunos llamaban héroes al personal de salud, otros lo discriminaban por temor al contagio (Abuabara, 2020).

El miedo, comprensible en contextos de crisis, derivó en actitudes contradictorias. Al mismo tiempo, la pandemia evidenció las carencias de los sistemas de salud y la fragilidad de la confianza social frente a la desinformación. El diálogo entre profesiones y ciudadanía se volvió una necesidad urgente, no sólo para enfrentar emergencias, sino para construir una imagen social sólida del cuidado (figura 4).




Fotografía de una doctora colocándose guantes de protección como parte del equipo de seguridad

Figura 4. Doctora colocándose guantes de protección como parte del equipo de seguridad. Créditos: Wirestock (s.f.).

Cerrar el círculo del cuidado

La historia de la enfermería es compleja y no se agota en un solo recorrido. Persisten problemáticas como el síndrome de burnout o la contratación de personal con licenciatura o posgrado en categorías técnicas. Recordar que la salud es un derecho y que el trabajo digno también lo es permite volver al punto de partida: el cuidado.

Zapateros y enfermeras, oficios y profesiones, comparten un anhelo común: vivir con dignidad. Ya sea en el hogar o en el hospital, el reconocimiento del cuidado sigue siendo el hilo que atraviesa esta historia.

Referencias


Recepción: 2024/06/24. Aprobación: 2025/08/05. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

Medusas: una reproducción extravagante

Mónica Reza Cita

Resumen

La reproducción es el proceso biológico por el cual se perpetúan las especies. Este proceso tiene sus variantes, llegando a ser algo complicado en algunos animales, como la medusa. El ciclo de vida de las medusas incluye etapas o fases durante las cuales los organismos son de distinto tamaño e incluso tienen forma diferente. En una etapa de su vida, cuando tienen la forma medusa, son visibles y atractivas, porque son grandes, de colores y se les puede ver nadando en el agua; en ella, se reproducen de manera sexual porque son machos o hembras. Pero en otra etapa se encuentran como pólipos, son muy pequeños, se encuentran sumergidos y adheridos a conchas, rocas o muelles y no tienen un sexo diferenciado, es decir que son asexuales, por lo que su reproducción cambia.
Palabras clave: medusas, pólipos, reproducción, asexuales, clonación.

Jellyfish: An outrageous reproduction

Abstract

Reproduction is a biological process by which species perpetuate. This process has its variants, becoming somewhat complicated in some animals, such as the jellyfish. The life cycle of jellyfish includes stages or phases during which organisms are of different sizes and even have different shapes. At one stage of their life, when they have the jellyfish form, they are visible and attractive because they are large, colorful, and can be seen swimming in the water; in this phase, they reproduce sexually because they are male or female. But in another stage, called polyp, they are very small, they are submerged and attached to shells, rocks, or docks, and they do not have a differentiated sex, which means they are asexual, so their reproduction changes.
Keywords: jellyfish, polyp, asexual reproduction, cloning.


Para crear vida se necesitan dos… ¿O no?

En nuestra especie, y en el mundo actual en el que vivimos, a veces resulta difícil conseguir una pareja con la cual podamos pensar en formar una familia. Esto no sólo nos pasa a los humanos; en general, la reproducción es un proceso complicado en todo el reino animal. Para muchos animales es todo un reto, por lo que recurren a ciertas estrategias para llamar la atención de potenciales parejas.

¿Has visto cómo los pavorreales machos abren su majestuoso plumaje de la cola para atraer la atención de las hembras? Como ellos, varias aves macho realizan curiosas danzas.

Otros animales, como los peces, también llevan a cabo comportamientos llamativos para atraer a su pareja: giran, brincan e incluso dibujan formas geométricas en la arena, como el pez globo, y ni qué decir del potente canto de las ranas para atraer hembras. También hay animales menos artísticos que pelean entre sí para ganar el derecho de aparearse con las hembras, tales son los carneros que golpean fuertemente sus cabezas y cuernos entre sí, o los elefantes marinos que se engarzan en feroces peleas.

Sin embargo, hay otros que, aunque no tienen que enfrentarse al reto de encontrar pareja, presentan un ciclo reproductivo muy diferente. En esta ocasión conocerás el de la medusa, uno de los animales más antiguos del planeta que puede reproducirse con o sin pareja y sin ser macho o hembra, en una etapa de su vida. ¿Cómo lo hace?

Una gran gelatina irritante

Las medusas son animales muy simples en su estructura física. En su cuerpo no tienen sistemas complejos como el respiratorio o el nervioso de los humanos; tampoco tienen órganos como cerebro, corazón o hígado; ni partes corporales como patas u oídos. Las primeras medusas existieron mucho antes que los dinosaurios, entre 500 y 600 millones de años atrás, y así con su simplicidad corporal han sobrevivido hasta la actualidad (Hagadorn et al., 2002).

Seguro viste alguna vez la película de Buscando a Nemo o la serie de Bob Esponja. Ambas muestran una imagen más o menos acertada de lo que es una medusa común: tiene un cuerpo de campana, gelatinoso, con consistencia similar a la de una gomita. Por debajo, justo en el borde, surgen los tentáculos que paralizan y atrapan a sus presas para después llevarlas hacia los brazos orales, que se encuentran debajo de la campana, en la parte central. Los tentáculos pueden ser largos y delgados como las que salen en Buscando a Nemo (ver figura 1) o cortos como las de Bob Esponja, aunque otras simplemente no los tienen. Su función es llevar la comida al interior de la medusa.

Anatomía de una medusa

Figura 1. Anatomía de una medusa (Chrysaora).
Créditos: modificado de National Oceanic and Atmospheric Administration, 2024.

Existen medusas en todos los mares del mundo y a distintas profundidades. Las hay de muy distintos tamaños, desde unos cuantos milímetros hasta la impresionante medusa Melena de León (Nemopilema nomura), cuya campana alcanza los dos metros de diámetro (Uye, 2008) y casi los 40 metros de longitud con sus tentáculos bien estirados, lo que es más de lo que mide la ballena azul. Podría sonar como una pesadilla encontrarse en el mar con una medusa de este tamaño y que nos confunda con sus presas, pero ¡tranquilos! Eso no pasa porque las medusas se alimentan principalmente de plancton,1 huevos, larvas de otros animales y peces pequeños (Álvarez-Tello et al., 2016).

En la serie y en la película mencionadas también se muestra lo peligrosos que pueden ser sus tentáculos: ¿recuerdas la escena donde Dory y Marlin pasan por el campo de medusas evitando su parte inferior? ¿O en Bob Esponja cuando las medusas dan toques a los personajes? Aunque pudiera sentirse algo parecido a la corriente eléctrica, en realidad, los tentáculos de las medusas tienen unos arpones diminutos, imposibles de ver a simple vista, que al tocarlos disparan descargas de toxinas con los que paralizan o matan a sus presas (Birsa et al., 2010).

Si tocáramos los tentáculos de alguna medusa obtendríamos irritación dolorosa o enrojecimiento en la piel, incluso ampollas en la zona. Sin embargo, hay algunas especies de medusas que pueden ser más dañinas, pues sus toxinas podrían causarnos reacciones severas como sangrado y complicaciones peligrosas, como fallas en el corazón y en el sistema nervioso (Birsa et al., 2010).

Padres irresponsables

El ciclo de vida de una medusa incluye etapas o fases donde poseen distinto tamaño y forma, por lo que su comportamiento y funciones también lo son, por lo que su comportamiento y funciones también son distintas (Arai, 1997). La fase más conocida, y la más vistosa, es la medusa porque aquí tienen mayor tamaño y variedad de colores, además de que se desplazan de un lado a otro, lo que facilita su observación. No obstante, es la fase en la que viven menos tiempo, desde un par de meses hasta poco más de un año, según la especie (Lucas et al., 2012).

En la mayoría de las especies existen medusas machos y medusas hembras, todas las medusas adultas se ven iguales y la única diferencia entre sexos son sus gametos2 (Lucas et al., 2012), los cuales sueltan en el agua y al encontrarse se fecundan dando origen a una larva microscópica y ovalada llamada plánula (ver figura 2; Genzano et al., 2014). Esta larva nadará en el agua hasta encontrar un lugar adecuado para adherirse y continuar su desarrollo.

Ciclo de vida de la medusa Nemopilema nomurai

Figura 2. Ciclo de vida de la medusa Nemopilema nomurai.
Créditos: modificado de Kawahara et al., 2006.

Podríamos decir que las medusas no saben de cuidado parental, pues liberan sus gametos y se olvidan de los hijos que producen. No les dan protección, alimento, enseñanza, ni ningún tipo de asistencia, es decir, invierten poco o nada de esfuerzo en cuidar a sus descendientes. Su objetivo consiste en producir cientos o miles de hijos con la esperanza de que algunos sobrevivan por su propia cuenta.

En biología, a este comportamiento reproductivo se le conoce como estrategia tipo r y normalmente la realizan organismos pequeños, de vida corta, que se reproducen y crecen muy rápidamente. Otros animales que la practican son los insectos, peces y tortugas, así como varios invertebrados marinos y terrestres (Horta, 2012). Como puedes ver, las medusas no se llevan el premio a los mejores padres del reino animal.

¿Sexo indefinido?

En el ciclo de vida de las medusas, después de que la plánula se fijó a algún sustrato continúa su desarrollo hasta transformarse en un animal pequeñito (de 1 a 4 mm) llamado pólipo (ver figura 2). En las fotografías mostradas en la figura 3 puedes observar con tus propios ojos cómo son: están formados por un pie con un disco pedal o base, por medio del cual se fijan al sustrato (figura 3a), luego tienen un cuerpo en forma de copa, que en algunas especies luce similar a una copa de vino, en otras a una de champán y en otras más a una de martini (figura 3b). En la parte superior central del cuerpo tienen una boca, que puede ser de distinto tamaño, y alrededor, en los bordes, se encuentran los tentáculos, los cuales generalmente son largos y delgados. Todos estos elementos varían según la especie.

Anatomía y variedad de formas de pólipos

Figura 3. a) Anatomía del pólipo. b) Variedad de formas de pólipos.
Créditos: fotografías tomadas por Mónica Reza.

Los tentáculos son los que permiten que el pólipo capture el alimento y lo dirijan hacia la boca. Dentro de su cuerpo tienen una cavidad gástrica, algo como un estómago, donde digieren su alimento, parecido a cuando son adultas. Pero lo que no tienen los pólipos, a diferencia de la fase medusa, son gónadas,3 por lo que no tienen un sexo diferenciado, no producen gametos y, en consecuencia, no son ni machos ni hembras y pueden vivir así por varios años (Arai, 1997; Lucas et al., 2012) y reproducirse.

¿Y, entonces, cómo lo logran si no hay unión de óvulos con espermatozoides? Pues resulta que en esta fase la reproducción cambia de sexual a asexual (Genzano et al., 2014).

Ejército de clones

¿Conoces a los Clone Troopers o soldados clon de Star Wars? Son un ejército de soldados genéticamente idénticos; según la historia fueron creados a partir del adn del famoso cazarrecompensas Jango Fett para servir a la República Galáctica. Parecidos a ellos, los pólipos se reproducen naturalmente haciendo copias idénticas de sí mismos y en poco tiempo son capaces de crear una gran colonia de pólipos clones de distintas maneras.

Una de estas formas consiste en estirar una porción de su cuerpo que poco a poco se transforma en un pólipo pequeño. Esta prolongación puede salir del cuerpo (gemación) o del pie (estolón) y puedes verlo en las fotografías a y b de la figura 4. Cuando está casi terminado, el nuevo pólipo se desprende del original y se fija en el fondo, en donde continúa su crecimiento (Schiariti et al., 2014).

Puede ocurrir también que, a partir de la base de ese estolón se quede adherido al sustrato un pequeño quiste llamado podocisto (ver figura 4c), que contiene tejido del pólipo original cubierto por una capa protectora de quitina.3 De estos podocistos pueden emerger en poco tiempo nuevos pólipos o permanecer latentes por mucho tiempo en espera de mejores condiciones ambientales (Schiariti et al., 2014).

También sucede que el pólipo original forma una segunda boca y divide su cuerpo por la mitad y a lo largo (como puedes ver en la fotografía d de la figura 4) y así de cada mitad se forma un pólipo clon (fisión).

Formas de reproducción asexual del pólipo

Figura 4. Formas de reproducción asexual del pólipo. a) Gemación, cuando sale del cuerpo. b) Estolón, cuando es una prolongación del pie. c) Podocisto, cuando deja un fragmento del estolón adherido al sustrato. d) Fisión, cuando el pólipo se divide a lo largo del cuerpo.
Créditos: fotografía a tomada por Guadalupe Vallejo; fotografías b, c y d por Mónica Reza.

Producción en cadena

Si vuelves a mirar la figura 2 notarás que en el ciclo de vida de las medusas el pólipo pasa por un proceso llamado estrobilación, el cual también es un tipo de reproducción asexual y funciona igual que una producción en cadena de nuevas medusas. En este proceso, el pólipo alarga su cuerpo y lo divide en varios segmentos transversales, como en rodajas.

Observa las fotografías de la figura 5. En ellas puedes notar que cada uno de los segmentos experimentó una metamorfosis, un cambio en su forma, para generar lo que se conoce como éfira que es una etapa previa a la de medusa (puedes revisar de nuevo la figura 2 para ver las secuencias y los tiempos de cada etapa).

Un pólipo forma nuevas medusas

Figura 5. Cómo un pólipo forma nuevas medusas por estrobilación.
Créditos: fotografías tomadas por Mónica Reza.

Cuando están listas las éfiras (entre 5 y 7 días según Kawahara et al., 2006), quedan acomodadas como si fueran bloques empalmados o una torre de post-it, y así como estas notas adhesivas se desprenden, también lo hacen las éfiras una a una empezando por la más externa.

La éfira recién liberada mide solamente entre uno y cinco mm, tiene forma de estrella y al desprenderse nada libre en el mar. A partir de este momento se dedica a comer para crecer muy rápido, hasta tres veces más que cualquier otro animal, y conforme crece se transforma gradualmente en una medusa adulta (Arai, 1997; Genzano et al., 2014).

En la figura 6 se muestra su desarrollo y cómo crece la campana que le da su forma típica. La medusa Melena de León (Nemopilema nomura) puede transformarse de una pequeña éfira de entre dos a tres mm en una gran medusa de más de un metro de diámetro y 95 kilos en seis o siete meses (Kawahara et al., 2006). Una vez adulta maduran sus gónadas, se diferencia en macho o hembra y comienza su reproducción de tipo sexual, repitiendo el ciclo de la vida.

Desarrollo de éfira a medusa

Figura 6. Desarrollo de éfira a medusa.
Créditos: fotografías tomadas por Marcela González-Valdovinos.

Conclusiones

Ahora ya sabes que en la vasta inmensidad de los mares no todos los animales buscan y cortejan a una pareja para reproducirse. El caso de las medusas es especial porque, además de producir cientos de descendientes para asegurar su sobrevivencia como especie, a lo largo de su vida posen distintas formas en las que su reproducción cambia: hay medusas machos y hembras, pero también pólipos y éfiras asexuales capaces de replicarse, como en una película de ciencia ficción.

Así que cuando veas medusas en el mar o en acuarios, recuerda que están en una etapa de su vida y que pasaron por mucho para que podamos verlas así, desde clonarse como Jango Fett hasta realizar una producción en cadena. ¿Alguna vez te imaginaste esto? De verdad que la reproducción de las medusas es algo extravagante y asombrosa.

Agradecimientos

Agradezco al Laboratorio de Fisiología Marina del cibnor por prestar a los organismos vivos que aparecen en las fotografías y al Laboratorio de Ecología Pesquera Cuantitativa del cibnor por facilitar el uso del equipo para tomar las fotografías.

Referencias

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Recepción: 2024/06/02. Aprobación: 2025/06/25. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

El archivo de lo diminuto: la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango

Daniel Ochoa-García, M. Celina González-Güereca, Gerardo Antonio Hinojosa Ontiveros, Isaías Chairez-Hernández, Rebeca Álvarez-Zagoya y Miguel Ángel Soto-Cárdenas Cita

Resumen

Más allá de lo que percibimos a simple vista, existe un universo de seis patas que sostiene el equilibrio del planeta. La Colección Entomológica del ciidir-Durango funciona como un santuario científico y educativo que resguarda aproximadamente 20 000 ejemplares; una cifra que revela la inmensa riqueza de órdenes como Coleoptera (escarabajos), Lepidoptera (mariposas) e Hymenoptera (hormigas). A través de métodos minuciosos de preservación en seco y alcohol, este acervo no sólo ofrece un pilar para la taxonomía y la ecología, sino que se convierte en un aula viva para estudiantes de diversos niveles. En un contexto de crisis climática, estas colecciones son la base para generar estrategias de conservación y divulgar la importancia de preservar lo pequeño para asegurar la vida en grande.
Palabras clave: biodiversidad, colecciones científicas, taxonomía, entomología, conservación ambiental.

The Archive of the Tiny: The CIIDIR-Durango Entomological Collection

Abstract

Beyond what meets the eye, there is a six-legged universe that sustains our planet’s balance. The ciidir-Durango Entomological Collection serves as a scientific and educational sanctuary, housing approximately 20,000 specimens—a figure that reveals the immense richness of orders such as Coleoptera (beetles), Lepidoptera (butterflies), and Hymenoptera (ants and bees). Through meticulous dry and alcohol preservation methods, this archive does more than just provide a pillar for taxonomy and ecology; it becomes a living classroom for students of all academic levels. In the context of the climate crisis, these collections are the foundation for generating conservation strategies and for communicating the importance of preserving the small to ensure life on a grand scale.
Keywords: biodiversity, scientific collections, taxonomy, entomology, environmental conservation.


Una muestra del increíble mundo de los insectos

¿Te gustan los insectos? Es muy probable que algunos te resulten simpáticos, como las mariposas o las mariquitas; pero habrá otros que quizá no tanto, como las hormigas o las abejas. Existen de tantos tipos y en tal cantidad que, seguramente, no hemos visto ni siquiera una pequeña parte de ellos.

¿Sabías que existen aproximadamente un millón de especies conocidas de insectos (Foottit y Adler, 2009), pero se estima que podrían existir entre dos y 80 millones más (Stork, 1993; Erwin, 2004)? Esta enorme diversidad los convierte en uno de los grupos de animales más diversos en la Tierra, por lo que siempre desempeñan un papel en muchos de los roles cruciales de los ecosistemas: participan en la polinización de plantas (ver figura 1), son alimento fundamental de muchos depredadores y contribuyen en la descomposición de materia orgánica (Eggleton, 2020).

Escarabajo polinizando una flor

Figura 1. Escarabajo polinizando una flor.
Créditos: fotografía de Daniel Ochoa-García.

¿Y cómo sabemos tanto de ellos? Porque se les estudia de muchas maneras; una de ellas es por medio de las colecciones científicas que, como su nombre lo indica, son conjuntos de ejemplares o especímenes —es decir, los propios insectos u otros organismos, incluso rocas y minerales— conservados de varios modos para analizarlos de cerca.

Las colecciones científicas representan un pilar fundamental en el estudio y comprensión del mundo natural (Cristín y Perrilliat, 2011), porque abarcan desde especímenes biológicos hasta objetos geológicos y culturales; lo que permite a los investigadores explorar la biodiversidad, la evolución y otros fenómenos naturales con un detalle sin precedentes (Márquez-Luna y otros, 2022). Además, desempeñan un papel crucial en la educación y formación de nuevas generaciones de científicos.

Es así como las colecciones de insectos o entomológicas, que se centran en la recopilación y estudio de estos organismos, son especialmente importantes ya que nos muestran su inmensa diversidad y relevancia ecológica. Para ilustrarlo mejor, en este artículo te contaremos sobre la Colección Entomológica ciidir-Durango y cuál es su papel en la ciencia, la educación e incluso en la conservación de la biodiversidad.

Frío y orden: una colección minuciosa

La Colección Entomológica del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (ciidir) en Durango se distingue por su organización meticulosa y condiciones de conservación. Las instalaciones están diseñadas para mantener un ambiente óptimo para la preservación de los especímenes, con una temperatura constante de 18 °C y una humedad relativa del 25 %; estas condiciones son cruciales para evitar la degradación de los ejemplares a corto y largo plazo (Márquez-Luna y otros, 2022).

Los especímenes pueden guardarse mediante dos métodos: montaje en seco y conservados en alcohol. El montaje en seco se utiliza en insectos que mantienen adecuadamente su estructura al deshidratarse; se colocan directamente en seco y se montan en gavetas de madera que ofrecen protección física y permiten una manipulación segura y de fácil acceso. Este método tradicional de almacenamiento ha demostrado ser eficaz para la conservación de insectos, manteniendo su integridad física y visual (ver figura 2).

En contraste, otros organismos —especialmente aquellos de cuerpo blando o muy pequeño como las larvas— se preservan en alcohol al 70 % o permanecen temporalmente en este medio hasta su posterior montaje, cuando el ejemplar lo permite.

Ejemplares resguardados en seco

Figura 2. Ejemplo de organización de ejemplares resguardados en seco en la Colección Entomológica del ciidir-Durango.
Créditos: fotografía de Claudia Soto.

Viales con insectos preservados en alcohol

Figura 3. Viales con insectos preservados en alcohol, parte del material biológico resguardado en la colección entomológica para su estudio y conservación.
Créditos: fotografía de Daniel Ochoa-García.

La colección alberga aproximadamente 20 000 ejemplares incluyendo ambos métodos de conservación. Se estima que alrededor de 8000 ejemplares están montados en seco, mientras que 12 000 más están en proceso de montaje preservados en alcohol al 70 %. Esta dualidad en los métodos de conservación permite una mayor flexibilidad para el manejo y estudio de los especímenes.

Entre los insectos más representados de la Colección Entomológica ciidir-Durango se encuentran las órdenes Coleoptera (escarabajos), Lepidoptera (mariposas y polillas) e Hymenoptera (hormigas, abejas y avispas). Estos grupos destacan por su diversidad, abundancia y por su relevancia ecológica en los ecosistemas y la agricultura.

El acomodo de los ejemplares sigue los lineamientos establecidos por Johnson y Triplehorn (2004), que proporcionan un marco sistemático y lógico para la organización de colecciones entomológicas. Este sistema facilita la identificación y localización de especímenes, promoviendo una mayor eficiencia para la investigación y el estudio.1

Con todo, hay que mencionar que actualmente se realiza el proyecto “Reestructuración de la Colección Entomológica ciidir-Durango-ipn” (sip-20241304) con el objetivo de mejorar aún más la estructura y organización de la colección; esto le dará mayor relevancia a nivel nacional y fortalecerá su contribución en las investigaciones de insectos.

El aporte del CIIDIR-Durango: conocimiento para todos

La colección proporciona material de estudio y referencia para investigaciones en taxonomía, ecología y biología evolutiva (Gutiérrez y Pine, 2017). Además, es una herramienta vital para estudios relacionados con el control biológico, los cuales buscan utilizar insectos para moderar plagas de manera sostenible (Dooley y Smith-Pardo, 2013).

En el ámbito educativo, este acervo ofrece oportunidades de aprendizaje práctico para estudiantes de licenciatura, maestría, doctorado y posdoctorado. La interacción directa con los especímenes permite a los alumnos desarrollar habilidades reales en identificación y clasificación; así como una comprensión profunda de la diversidad de los insectos y su papel ecológico (ver figura 4).

Equipo docente y estudiantil de la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango

Figura 4. Parte del equipo docente y estudiantil de la Colección Entomológica del CIIDIR-Durango.
Créditos: fotografía de Claudia Soto.

Además, la colección colabora en actividades de divulgación científica como ferias de ciencias, convenciones vocacionales y talleres dirigidos a niñas, niños y jóvenes (ver figura 5). En definitiva: no sólo es un recurso invaluable para la investigación científica, también desempeña un papel crucial en la educación (Martín-Albaladejo, 2014).

Actividades de divulgación y talleres educativos

Figura 5. Actividades de divulgación y talleres educativos realizados por la Colección Entomológica del ciidir-Durango para fomentar el interés científico en nuevas generaciones.
Créditos: Norma Piedra, Gerardo A. Hinojosa-Ontiveros y Daniel Ochoa-García.

¿Cómo ayuda a la conservación de la biodiversidad?

Las colecciones entomológicas son esenciales para la taxonomía, la ciencia que clasifica y nombra a los organismos (Delgadillo y Góngora, 2009). Estas permiten a los científicos identificar y describir nuevas especies, estudiar las relaciones evolutivas entre diferentes grupos de insectos y monitorear los cambios en las poblaciones a lo largo del tiempo.

La información obtenida de estos archivos biológicos puede ayudar en la formación de estrategias para la conservación y el manejo ambiental (Márquez-Luna y otros, 2022); esto se debe a que los insectos son piezas clave por su desempeño en roles vitales dentro de los ecosistemas, ya sea como polinizadores, descomponedores o como parte esencial de las cadenas alimenticias.

Preservar lo pequeño para aprender en grande

Una colección como la del ciidir-Durango es un recurso de inmenso valor tanto para la investigación científica como para la educación. Su cuidadosa organización y mantenimiento aseguran la preservación de los especímenes y facilitan su acceso para el estudio; al albergar una vasta diversidad de insectos, proporciona una base sólida para investigaciones de taxonomía, ecología y conservación. Además, su papel en la formación de nuevos científicos subraya su importancia en la educación entomológica.

Ahora que conoces otra forma en la que los insectos ayudan a todos, seguro los verás de distinta forma. En un mundo donde la biodiversidad enfrenta amenazas constantes, colecciones como la del ciidir-Durango son esenciales para comprender, conservar y aprovechar de manera sostenible nuestros recursos naturales.

Agradecimientos

Agradecemos al Instituto Politécnico Nacional (ipn) y a la Secretaría de Investigación y Posgrado (sip) por su apoyo y financiación a través del proyecto sip 20241304.

Referencias

  • Cristín, A. y Perrilliat, M. C. (2011). Las colecciones científicas y la protección del patrimonio paleontológico. Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, 63(3), 421-427. https://doi.org/10.18268/BSGM2011v63n3a4.
  • Delgadillo, I. y Góngora, F. (2009, 27 de diciembre). Colecciones Biológicas: Estrategias didácticas en la enseñanza-aprendizaje de la Biología. Bio-grafía, 2(3), 131-140. https://doi.org/10.17227/20271034.vol.2num.3bio-grafia131.140.
  • Dooley, J. W. y Smith-Pardo, A. H. (2013, septiembre). Value of entomological collections in the study of biodiversity: Examples from the collection of hard scales (Hemiptera: Diaspididae), whiteflies (Hemiptera: Aleyrodidae) and sweat bees (Hymenoptera: Halictidae) at the California Academy of Sciences. Boletín del Museo Entomológico Francisco Luís Gallego, 5(3), 7-15. https://ciencias.medellin.unal.edu.co/museos/entomologico/images/Boletin/2013-09/3.pdf.
  • Eggleton, P. (2020, octubre). The state of the world’s insects. Annual Review of Environment and Resources, 45(1), 61-82. https://doi.org/10.1146/annurev-environ-012420-050035.
  • Erwin, T. L. (2004). The biodiversity question: how many species of terrestrial arthropods are there? En M. D. Lowman y H. B. Rinker (Eds.), Forest Canopies (2.a ed., pp. 259-269). Elsevier Academic Press.
  • Foottit, R. G. y Adler, P. H. (Eds.). (2009). Insect biodiversity: science and society. Wiley-Blackwell. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/book/10.1002/9781444308211.
  • Gutiérrez, E. E. y Pine, R. H. (2017, 24 de marzo). Specimen collection crucial to taxonomy. Science, 355(6331), 1275. https://doi.org/10.1126/science.aan0926.
  • Johnson, N. F. y Triplehorn, C. A. (Eds.). (2005). Borror and Delong’s Introduction to the study of insects (7.a ed.). Thompson Brooks Cole. https://tinyurl.com/y5kf3hyw.
  • Márquez-Luna, J., Manríquez-Morán, N. L., Castillo-Cerón, J. M. y Goyenechea, I. (2022, 31 de agosto). Colecciones entomológicas: importancia y problemática. Investigación y Ciencia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, 86. https://doi.org/10.33064/iycuaa2022863624.
  • Martín-Albaladejo, C. (2014). El Museo Nacional de Ciencias Naturales y la enseñanza de las Ciencias de la Naturaleza en España: Las colecciones como herramienta didáctica. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Sección Aula, Museos y Colecciones, 1, 7-24.
  • Stork, N. E. (1993, junio). How many species are there? Biodiversity and Conservation, 2, 215-323. https://doi.org/10.1007/BF00056669.


Recepción: 2024/06/24. Aprobación: 2025/08/05. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

Aerogeneradores sin aspas: viento que carga tu celular

Erick Javier López Sánchez y Norma Yanet Sánchez Torres Cita

Resumen

¿Es posible cargar tu celular con el viento usando materiales de ferretería? Hoy dependemos tanto de los teléfonos móviles que mantenerlos con batería cargada se ha vuelto indispensable. Aunque la energía que consumen es pequeña, la cantidad de recargas diarias y el número de usuarios hacen que el impacto sea considerablemente alto. Este artículo explora una idea sorprendente: construir un aerogenerador casero sin palas capaz de generar electricidad para recargar dispositivos móviles sin recurrir a la red eléctrica. Una propuesta innovadora que combina creatividad, ciencia y sustentabilidad, y que podría ayudar a reducir tu huella eléctrica.
Palabras clave: aerogenerador sin palas, energía eólica casera, Vortex Bladeless, energías limpias, inducción de Faraday.

Bladeless Wind Turbines: Wind Power That Charges Your Phone

Abstract

Is it possible to charge your phone with the wind using common hardware store materials? Today, we depend so much on mobile phones that keeping them charged has become essential. Although the energy they consume is relatively small, the number of daily recharges and the vast number of users make the overall impact considerably high. This article explores a surprising idea: building a homemade, bladeless wind generator capable of producing electricity to recharge mobile devices without relying on the power grid. An innovative proposal that come.
Keywords: bladeless wind turbine, DIY wind power, Vortex Bladeless, clean energy, Faraday’s law of induction.


Cuando la luz se apaga

La electricidad es una de las formas de energía más utilizadas en nuestros días. Muchos de los aparatos y dispositivos de uso cotidiano funcionan gracias a ella: lámparas, teléfonos celulares, computadoras y otros artefactos que acompañan la vida diaria. Basta un apagón para advertir su ausencia. Se apagan las lámparas o los focos incandescentes, las computadoras, el refrigerador, la televisión y todo aquello que depende del suministro eléctrico. Durante ese lapso, sólo permanecen activos los dispositivos con baterías cargadas, como las computadoras portátiles (laptops), las tabletas y los teléfonos celulares. Sin embargo, sin electricidad no hay servicio de internet, y sin la red estos aparatos resultan aburridos o incluso inútiles. Ante esa circunstancia, la única opción es esperar a que la luz regrese.1

Ahora bien, pensemos en un escenario distinto: hay una tarea pendiente que no requiere conexión a internet, pero la batería de la computadora o la tableta está por agotarse. El problema podría resolverse de manera parcial mediante un aparato que proporcione energía eléctrica mientras se restablece el suministro, como un sistema de alimentación ininterrumpida —conocido en México como No-Break, cuya batería eventualmente también se agotará— o mediante un dispositivo capaz de generar de forma constante la energía necesaria para mantener encendida la computadora, al menos el tiempo suficiente para terminar la tarea.

Generar energía eléctrica requiere una infraestructura compleja y costosa, así como personal especializado que la opere con precisión. Con frecuencia, la electricidad se produce a partir de la quema de combustibles como el petróleo y el carbón —plantas termoeléctricas—, lo que genera emisiones contaminantes. El agua también permite generar electricidad —hidroeléctricas— al hacerla pasar por sistemas de palas y bobinas que giran lubricadas con aceites. Estos aceites pueden mezclarse con el agua y contaminarla.

Existen, no obstante, alternativas limpias y sustentables que aprovechan recursos inagotables, como la energía solar. Cada vez más empresas y algunos hogares optan por instalar celdas solares, que gracias a la investigación científica y al avance tecnológico son más baratas y eficientes. Aun así, hoy esta tecnología sigue siendo cara e inaccesible para la mayoría de las personas. El mar también ofrece distintas posibilidades energéticas: las olas, las mareas o las corrientes marinas. El subsuelo proporciona energía geotérmica y, en un ejercicio de imaginación científica, incluso volcanes y temblores podrían permitirnos “embotellar” energía para usarla a voluntad (McGuire, 2012).

Otra alternativa es la generación eléctrica mediante aerogeneradores, dispositivos que transforman la energía del viento en electricidad. Los parques eólicos se componen de aerogeneradores grandes y pesados, con aspas —o palas— similares a las de un ventilador,2 que miden entre cinco y ochenta metros de largo y giran unas quince veces por minuto. Es como subirse a una rueda de la fortuna y dar quince vueltas en un minuto. Sin embargo, instalar un aerogenerador de cincuenta metros de altura en el techo de una casa no resulta viable.

¿Qué pasaría si se eliminaran las palas y el aerogenerador se redujera a un metro de altura? En ese caso, podría instalarse en el techo de una vivienda y, siempre que soplara el viento, proporcionar energía eléctrica limpia, casi gratuita. Además, un aerogenerador sin palas es barato y relativamente sencillo de construir. Al menos permitiría cargar el celular o la tableta, mantener encendida la computadora, usar lámparas ahorradoras y quizá hasta la televisión. Esto se traduciría en un ahorro visible en el recibo de luz.

De los molinos al viento moderno

Desde la antigüedad, los aerogeneradores han contado con aspas, al igual que un ventilador. Sus antecesores son los molinos de viento, como los descritos en Don Quijote,3 que no generaban electricidad, pero aprovechaban la energía del viento para moler granos y producir harina (figura 1a).

Precursores del aerogenerador sin palas

Figura 1. Algunos precursores del aerogenerador sin palas. (a) Molino típico de Cartagena.
Créditos: modificado de Vizcaíno (2020, p. 14).
(b) Parque eólico La Ventosa, Oaxaca, México.
Créditos: Difer (2007).

Cuando los aerogeneradores de tres palas alcanzaron una eficiencia suficiente, se construyeron parques eólicos integrados por numerosos dispositivos capaces de producir grandes cantidades de energía eléctrica para abastecer ciudades enteras (figura 1b). No obstante, presentan desventajas: se descomponen, son ruidosos y desprenden el olor de los aceites usados para evitar que las palas se traben y para facilitar su giro (Conde, 2023). Además, muchas aves migratorias mueren al ser alcanzadas por las palas (Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos et al., 2024). En México se producen pocos megavatios con este tipo de energía, entre otras razones, por el impacto en el paisaje y la biodiversidad, así como por conflictos territoriales y protestas asociadas a grandes proyectos de ordenación territorial (Castillo, 2011; Zárate y Fraga, 2016).

También se han desarrollado aerogeneradores de menor tamaño para granjas, carreteras o viviendas, conocidos como generadores de tecnología mini-eólica (Cárdenas, 2019; O’Dell, 2007). Sin embargo, su sistema giratorio presenta problemas similares a los ya descritos y su costo es comparable con el de los sistemas de paneles solares.

El principio que mueve la electricidad

Casi cualquier generador produce energía eléctrica gracias al principio físico conocido como la ley de inducción de Faraday (Resnick et al., 2007, p. 775), en el que se genera una corriente en un circuito cerrado formado por un alambre —en forma de espira o bobina— por el que pasa un campo magnético variable en el tiempo (ver figura 2).

Cómo se produce una corriente inducida

Figura 2. El campo magnético B está entrando a la página (cruces ×). Cuando la espira conductora cerrada se retira del campo con velocidad v, se produce una corriente inducida i.
Créditos: modificado de Resnick et al. (2007, p. 780).

Mientras más rápido varíe el campo magnético a través de la espira, más corriente eléctrica se producirá. El principio físico es relativamente simple: se colocan unas bobinas fijas y se hacen girar unos imanes cerca de ellas (figura 3a), o se ponen fijos los imanes y lo que se mueve son las bobinas (figura 3b). A las partes fijas del generador se les llama estator y a las partes móviles rotor (Enríquez, 2004). El movimiento ocurre por la caída de agua que hace girar unas aspas conectadas al rotor en una hidroeléctrica, o por el movimiento de las palas —conectadas al rotor— en un aerogenerador. Según el principio de inducción de Faraday, mientras más rápido cambie el campo magnético de los imanes a través de las bobinas, más grande será la corriente eléctrica que se induce en ellas y mayor será la energía que se obtenga.

Bobinas

Figura 3. (a) Las bobinas están fijas en la pared interior y los imanes giran en el centro (imagen de dominio público). (b) El imán está fijo rodeando a las bobinas, y éstas son las que giran en el centro.
Créditos: modificado de Pérez y Cuevas (2010, p. 18).

Cuando el viento oscila

El aerogenerador sin palas fue inventado por el español David Yáñez (2018) entre 2015 y 2017, inspirado desde 2004 en el colapso del puente de Tacoma Narrows (Cenzano y Samper, 2007). Si no tiene palas, ¿cómo produce electricidad? La respuesta se encuentra en otro efecto físico: la calle de von Kármán (Guyon et al., 2001, p. 107).

Este fenómeno ocurre cuando un fluido, como el aire o el agua, pasa alrededor de un cuerpo sólido. Si la velocidad es suficientemente alta, se generan remolinos alternados a cada lado del objeto. En el aerogenerador sin palas, el cuerpo es un poste vertical, fijo en la base y móvil en la parte superior, de modo que el viento lo hace oscilar (figura 4).

Calle de von Kármán formada por la Isla Guadalupe

Figura 4. Calle de von Kármán formada por la Isla Guadalupe (Baja California, México) en las nubes que la rodean.
Créditos: Stevens y Allen (2017).

La oscilación asociada a esta calle de vórtices concentra energía cinética que se transforma en electricidad mediante imanes y bobinas ubicados dentro de la parte móvil del poste. Así, no se requieren palas que giren a gran velocidad para producir energía eléctrica. Para una visualización más clara de su funcionamiento puede consultarse el video de Hidalgo (2020). Las ventajas del aerogenerador sin palas frente al aerogenerador convencional pueden observarse en la tabla 1.

Dispositivo Ventajas Desventajas
Con palas
  • mayor producción de energía;
  • tecnología probada y en funcionamiento.
  • mantenimiento costoso;
  • ruidoso y peligroso;
  • alto costo de fabricación.
Sin palas
  • no requiere mantenimiento;
  • silencioso y no peligroso;
  • bajo costo de fabricación.
  • poca producción energética;
  • tecnología aún no completamente probada;
  • vibraciones.

Tabla 1. Ventajas y desventajas de distintos aerogeneradores.

Los prototipos de aerogeneradores sin palas desarrollados por Vortex Bladeless (Piñero y Videira, 2017) se muestran en la figura 5.

Prototipos de aerogeneradores

Figura 5. Prototipos de aerogeneradores de la empresa Vortex Bladeless: (a) Nano (85 cm), junto a una laptop; (b) Tacoma (2.75 m), frente a su inventor.
Créditos: imágenes con permiso de Vortex Bladeless.

Un aerogenerador sin palas presenta menos averías y los imanes y bobinas que utiliza funcionan durante toda su vida útil. Es eficiente porque opera sin importar la dirección del viento. Además, no representa un peligro para las aves que pasan cerca; incluso podrían posarse en su parte superior.

Mirar hacia adelante

Bajo el supuesto de que un aerogenerador sin palas de tres metros de altura puede abastecer una parte de los requerimientos eléctricos de un hogar promedio —dispositivos pequeños o una vivienda con consumo mínimo, como una familia de hasta tres integrantes—, se plantea la hipótesis de que es posible fabricarlo de manera casera. Para ello se utilizarían materiales disponibles en ferreterías, tlapalerías y tiendas de componentes eléctricos y electrónicos, sin necesidad de tecnología sofisticada.

El dispositivo estaría conformado por una base fija, instalable en el techo o en el piso en una zona ventosa; un poste de material liviano con movilidad limitada; imanes de neodimio que generan campos magnéticos intensos; alambre de cobre para las bobinas y un sistema que regule la corriente eléctrica producida por el movimiento del poste.

A partir de una estimación basada en una búsqueda rápida de precios en internet —alambre, tubos, imanes, inversor, entre otros materiales—, un aerogenerador sin palas casero tendría un costo aproximado de entre MXN 1,600 y MXN 6,500 en septiembre de 2025, sin considerar mantenimiento. La cota superior de este rango representa cerca del 11 % de un costo de referencia de MXN 60,000, lo que resalta la conveniencia económica de esta tecnología. La propuesta resulta factible porque, hasta la fecha, la empresa Vortex Bladeless (Piñero y Videira, 2017) no ha comercializado sus productos.

Antes de construir el dispositivo, es posible realizar simulaciones numéricas para optimizar materiales y reducir costos. Estas simulaciones funcionan como un “laboratorio en la computadora”, en el que se pueden modificar parámetros como la velocidad del viento o la geometría del poste —triangular, pentagonal o circular— sin gastar un solo peso.

Algunas simulaciones realizadas con el programa OpenFOAM4 proporcionan información sobre la frecuencia de producción de vórtices, lo que permite asociarla con rangos de velocidad del viento y diseñar dispositivos más eficientes.

Simulaciones numéricas en OpenFOAM

Figura 6. Simulaciones numéricas en OpenFOAM: (a) poste circular; (b) poste triangular con el viento perpendicular a uno de sus lados.
Créditos: elaboración propia.5

En la figura 6 se observa que, para un mismo tipo de viento, la geometría circular produce más vórtices, aunque de menor tamaño, que la triangular.

Hacia una brisa sostenible

Muchas energías limpias y sustentables siguen siendo de difícil acceso para las familias. Sin embargo, los avances tecnológicos permitirán, de forma paulatina, que los hogares cuenten con sus propios generadores de energía limpia.

Los aerogeneradores con palas presentan problemas adicionales, como altos costos de mantenimiento y afectaciones a la sociedad y a la naturaleza. En contraste, los aerogeneradores sin palas se perfilan como una alternativa prometedora para la generación de energía eléctrica limpia y sustentable, sin representar un riesgo para las aves migratorias. En España se desarrollan investigaciones intensivas para que los aerogeneradores sin palas de gran tamaño compitan con los convencionales y, en el futuro, puedan sustituirlos. En México, se realizan estudios para evaluar la viabilidad de implementar estos dispositivos en los hogares, con el fin de cubrir parte del consumo energético, sobre todo de dispositivos móviles como teléfonos celulares, laptops, tabletas y audífonos, que consumen poca energía, pero de manera constante.

A la pregunta de si es posible cargar un celular con un aerogenerador sin palas, la respuesta es afirmativa. No obstante, la tecnología aún se encuentra en una etapa de pruebas teóricas y experimentales. Por ello, se desarrollan ensayos de laboratorio orientados a la construcción de aerogeneradores sin palas caseros, utilizando materiales accesibles y de bajo costo.

¿Te gustaría colocar en la azotea de tu casa uno para que produzca, aunque sea, una parte de la electricidad que consumimos a diario? ¿Crees que sea posible construir tu propio aerogenerador sin palas para tu casa?

Agradecimientos

Los autores agradecen al snii-secihti. El presente trabajo se desarrolló en el marco de los estudios de doctorado en Ciencias de la Sustentabilidad de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, para la obtención del grado.

Referencias



Recepción: 2024/07/07. Aprobación: 2025/09/13. Publicación: 2026/02/09.

Vol. 27, núm. 1 febrero-abril 2026

La promesa de la nanotecnología en la purificación del agua

Bertin Anzaldo, René Gutiérrez y Olivia Hernández-Cruz Cita

Resumen

La nanotecnología abre un horizonte prometedor para enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestra época: el acceso a agua limpia y segura. Al manipular materiales en una escala diminuta (millones de veces más pequeños que un grano de arena), las nanopartículas y los nanomateriales resultan altamente eficaces para eliminar contaminantes, patógenos y metales pesados del agua. Este artículo explora los orígenes y la evolución de las tecnologías de tratamiento de agua hasta la irrupción de la nanotecnología. Aunque estos logros son cruciales, es importante considerar los retos relacionados con la seguridad, el impacto ambiental de los nanomateriales y su regulación, para garantizar un uso sostenible a largo plazo.
Palabras clave: nanotecnología, purificación del agua, sostenibilidad, retos ambientales.

The Promise of Nanotechnology for Water Purification

Abstract

Nanotechnology opens a promising horizon for addressing one of the most significant challenges of our time: access to clean and safe water. By manipulating materials on a tiny scale (millions of times smaller than a grain of sand), nanoparticles and nanomaterials are highly effective at removing contaminants, pathogens, and heavy metals from water. This article explores the origins and evolution of water treatment technologies up to the emergence of nanotechnology. While these achievements are crucial, it is essential to consider the challenges related to their safety, environmental impact, and regulation, to ensure its sustainable long-term use.
Keywords: nanotechnology, water purification, sustainability, environmental challenges.


Del río al cántaro: las primeras técnicas de purificación

Si vivieras hace 3,000 años y tuvieras sed, ¿cómo purificarías el agua? A lo largo de la historia, las personas han ideado distintas maneras para limpiar el agua. Nuestros ancestros probaban de todo: desde hervirla hasta dejarla reposar bajo el sol, como si los rayos tuvieran poderes mágicos de limpieza. Durante siglos y sin herramientas de análisis como las que tenemos hoy en día, la calidad del agua se evaluaba únicamente por su transparencia y sabor.

Papiros egipcios indican que hacia el año 500 a.e.c., en Egipto ya se utilizaba alumbre para eliminar partículas suspendidas en el agua, lo que podría considerarse como uno de los primeros controles de calidad. En la India, hace más de 4000 años, el tratamiento de agua consistía en hervirla, exponerla al sol y sumergir en ella varias veces una pieza de cobre caliente; por último, se filtraba y dejaba enfriar en vasijas de barro (Jadhav, 2014).

Más tarde, en el siglo viii a.e.c., el alquimista árabe Geber destilaba agua para preparar medicamentos y en el siglo xi el médico persa Avicena recomendaba a los viajeros filtrar el agua con un paño o hervirla antes de beberla (Hall y Dietrich, 2000).

Estas técnicas fueron útiles durante siglos, pero con el crecimiento de las ciudades y la llegada de la industrialización resultaron insuficientes. Los sistemas de purificación comenzaron a saturarse y ya no bastaban para enfrentar los contaminantes modernos. Fue entonces cuando quedó claro que las ciudades y las fábricas traían consigo nuevos contaminantes que exigían soluciones mucho más sofisticadas.

El reto del agua en la ciudad: nuevos problemas

Actualmente, los desechos industriales contienen demasiadas sustancias dañinas y contaminantes esparcidos dentro del agua. Para enfrentar este reto, se desarrollaron muchos métodos de depuración: algunos de ellos logran que los contaminantes floten en la superficie del agua (flotación, así como la nata que sube al calentar la leche), otros atrapan las sustancias en la superficie de un material limpiador (adsorción, como un imán atrayendo los contaminantes), mientras que otros más transforman los contaminantes en sedimentos mediante una reacción química (precipitación química).

También se han desarrollado técnicas como el intercambio iónico, en el que los iones contaminantes pasan por membranas especiales que los sustituyen por otros menos dañinos o inofensivos; la coagulación y floculación, que agrupan impurezas en partículas más grandes hasta formar bolas de suciedad fáciles de retirar; y las membranas de filtración, que actúan como barreras que retienen impurezas mientras que dejan pasar el agua limpia.

En cuanto a la desinfección, métodos como la ozonización y el uso de cloro se volvieron tratamientos habituales. El ozono, es una molécula formada por tres átomos de oxígeno (o3) y es muy eficaz para eliminar bacterias, virus y otros contaminantes, pero esta alta reactividad lo hace tener un lado oscuro: puede formar compuestos secundarios tan dañinos como los contaminantes que se desean eliminar.

Estas limitaciones crearon una nueva pregunta: ¿existiría una forma de purificar el agua sin producir compuestos dañinos? La respuesta comenzó a llegar desde un mundo invisible: la nanotecnología.

Sabías que

El giro hacia la nanotecnología

Durante siglos, la humanidad apenas podía imaginar que la clave de su futuro pudiera depender de partículas tan diminutas que escapan al ojo humano. En 1959, el físico Richard Feynman lanzó una idea provocadora en su célebre conferencia Hay mucho espacio en el fondo: ¿qué pasaría si pudiéramos organizar los átomos uno por uno? Su visión de un mundo construido átomo a átomo, que parecía de ciencia ficción, inspiró a generaciones de científicos, sobre todo cuando la invención del microscopio de efecto túnel permitió mirar y manipular la materia a una escala minúscula (Ball, 2009).

Por otro lado, en los primeros años de la década de los setenta, el profesor japonés Norio Taniguchi de la Universidad de Ciencias de Tokio acuñó por primera vez el término nanotecnología, describiéndola como el arte de manipular materiales átomo por átomo o molécula por molécula (Bayda et al., 2019). Él predijo que un día seríamos capaces de diseñar y controlar materiales a una escala increíblemente diminuta, incluso más pequeña que el ancho de un cabello humano. Hoy sabemos que un nanómetro equivale a una millonésima parte de un metro, es decir que podríamos dividir un cabello humano en cien mil hebras. Es en este territorio casi intangible donde emergen propiedades sorprendentes.

¿Cómo algo infinitamente pequeño puede ayudarnos? La respuesta podría estar en los nanomateriales, diminutas estructuras capaces de actuar como filtros, catalizadores o verdaderos “superlimpiadores invisibles” (Westerhoff et al., 2016). Su poder radica en la enorme superficie escondida en su ínfimo tamaño: la superficie que queda disponible para interactuar con otras sustancias es desproporcionadamente más grande que su dimensión.

Una manera sencilla de imaginarlo es con una hoja de papel: lisa su superficie parece limitada, pero si la arrugas, la misma hoja expone muchas más zonas al aire, es decir, que su estructura logra proporcionar más contacto con el ambiente del que aparenta. Además, su superficie puede contener cargas eléctricas que cambian la forma en que interactúa con su entorno y, lo más sorprendente es que, en muchos casos, ¡los científicos pueden modificar estas propiedades a voluntad! ¿Puedes creerlo?

Estas particularidades también repercuten en su comportamiento frente al agua: mientras que algunos materiales pueden mezclarse con facilidad (hidrofilicidad), otros la repelen (hidrofobicidad). Esta dualidad abre la posibilidad de diseñar materiales que se adapten a distintas situaciones, otorgándoles un papel único en procesos como la purificación y el tratamiento de agua.

Sabías que

Los soldados diminutos

El agua nos resulta tan común que a menudo olvidamos su fragilidad. Frente a contaminantes cada vez más resistentes, ¿estaremos a tiempo de hacer algo al respecto? El uso de nanomateriales para la limpieza y purificación del agua es la respuesta más prometedora que tenemos ahora. Estos materiales forman un ejército diverso en el que cada integrante tiene un papel único (ver figura 3).

Clasificación de nanomateriales

Figura 3. Clasificación de nanomateriales que pueden ser utilizados para el tratamiento del agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Nanopartículas metálicas

Estas diminutas partículas hechas a partir de metales como el oro (Au) o la plata (Ag) tienen un talento especial: cuando reciben luz pueden activar reacciones químicas que transforman contaminantes en sustancias menos dañinas, como si la luz del sol les diera energía para limpiar el agua.

Los científicos han comprobado que estas partículas actúan como imanes invisibles capaces de atraer impurezas y eliminar restos de fármacos o pesticidas que suelen colarse en los ríos y mantos acuíferos (Gottschalk y Nowack, 2011).

Cuando estas nanopartículas se combinan con óxido de grafeno (og), un material parecido a una hoja ultrafina de carbón, se vuelven aún más eficientes. Juntos actúan para eliminar bacterias y evitan la formación de esas costras pegajosas (bioincrustaciones) que se acumulan en filtros o tuberías descuidadas (Sun et al., 2015). En este caso el tamaño sí importa: cuanto más pequeñas y homogéneas sean, mejor hacen su trabajo de purificación.

Nanocatalizadores

Los nanocatalizadores funcionan como aceleradores dentro del agua: no sólo atrapan contaminantes difíciles de eliminar, sino que también los rompen químicamente y los transforman en compuestos menos dañinos, lo que les permite reaccionar con múltiples contaminantes a la vez y acelerar los procesos de purificación del agua.

Algunos nanocatalizadores se construyen como verdaderas colmenas microscópicas, formadas por átomos de metal unidos a moléculas orgánicas que crean redes tridimensionales llenas de diminutos pasadizos. Estas estructuras, llamadas metalorgánicas, pueden diseñarse para atrapar contaminantes específicos, unos verdaderos filtros hechos a la medida.

Según su composición, los nanocatalizadores pueden ser metálicos, magnéticos, mezclas de óxidos o arquitecturas mofs que llevan la purificación del agua a otro nivel.

Nanoadsorbentes

Estos materiales actúan como cazadores invisibles de contaminantes gracias a su enorme área superficial y a los diminutos poros que los recorren. Entre ellos, los más conocidos son los nanotubos de carbono, unos popotes microscópicos capaces de atrapar metales pesados, pesticidas y otras impurezas difíciles de eliminar.

Lo interesante es que no todos los nanotubos son iguales; según la forma en que se fabriquen cambian sus propiedades y se convierten en especialistas frente a distintos contaminantes (Mishra y Sundaram, 2023). Algunos tienen superficies repelentes al agua (hidrofóbicas) que ayudan a separar impurezas flotantes, mientras que otros incorporan grupos funcionales, pequeños ganchos químicos, que se adhieren con fuerza a moléculas no deseadas.

Otros nanoadsorbentes destacados son las zeolitas, estructuras cristalinas con cavidades microscópicas que actúan como tamices selectivos atrapando toxinas y metales pesados, mientras que dejan pasar lo no dañino. Su capacidad de almacenamiento es enorme y lo mejor es que pueden modificarse para ser aún más precisas en su captura de contaminantes específicos.

Por su parte, los dendrímeros se asemejan a diminutos árboles moleculares con ramas que terminan en múltiples puntos activos. Estas terminaciones funcionan como brazos químicos que atrapan y retienen metales pesados, pesticidas o colorantes mediante interacciones químicas. Gracias a esta versatilidad, los dendrímeros se consideran adsorbentes altamente selectivos, capaces de adaptarse a distintos escenarios de purificación.

Nanomembranas

Estas membranas son como una piel inteligente y ultrafina, tan delgada que su grosor se mide en millonésimas de milímetro y tienen la sorprendente capacidad de dejar pasar sólo agua limpia. Se pueden fabricar a partir de dendrímeros, nanotubos de carbono o nanopartículas y se presentan en distintas formas: desde tubitos invisibles hasta láminas planas en dos dimensiones.

Existen dos caminos para crearlas: en uno se obtienen “deshojando” materiales capa por capa, como si pelaras una cebolla, mientras que en el otro se construyen químicamente, diseñadas a la medida. Cuando se ensamblan múltiples capas se forma una membrana mayor más resistente (Rehmar et al., 2020), que mejora su capacidad exponencialmente si se le incorporan dendrímeros en capas ultradelgadas. Estas membranas híbridas tienen un “filtro” mejorado y refuerzan el desempeño del sistema de purificación.

Estas tecnologías todavía no son de uso masivo, pero los experimentos confirman que pueden reducir costos energéticos, compactar instalaciones y superar en eficacia a los métodos convencionales. La clave está en que cada nanomaterial aporta un superpoder distinto: unos atrapan, otros degradan, algunos bloquean y otros impiden la proliferación de organismos indeseados.

El reto ahora no es científico, sino social y económico: ¿cómo pasar de la escala de laboratorio a plantas de tratamiento capaces de abastecer ciudades enteras? ¿Podremos garantizar que estas soluciones sean seguras, accesibles y sostenibles? La respuesta sigue en construcción. Hoy, numerosos grupos de investigación experimentan con nanomateriales para mejorar los procesos de tratamiento de aguas residuales (Qu et al., 2013).

Usos de nanotecnología

Figura 4. Usos de nanotecnología en el tratamiento del agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Del laboratorio a la planta de tratamiento: retos y perspectivas

La nanotecnología ya no es sólo teoría: cruzó la frontera del laboratorio hacia aplicaciones reales (ver tabla 1).

Tabla

Créditos: Elaboración propia con base en Shen et al. (2019).

Estos ejemplos demuestran que la nanotecnología aplicada a la purificación del agua se emplea con resultados alentadores en contextos industriales, urbanos y rurales. Sin embargo, persisten las dudas e incertidumbres: aunque muchos sistemas funcionan bien en plantas pequeñas, no se ha comprobado su viabilidad en grandes instalaciones y los costos de producción de nanomateriales son más altos que los de tecnologías convencionales, lo que limita su adopción masiva. A esto se suma la urgencia de mejorar su durabilidad y asegurar su eficacia en condiciones reales de uso continuo.

En paralelo, la falta de información fiable sobre su seguridad y manejo deja preguntas sobre los efectos de liberar nanomateriales en el ambiente y a la salud (Nagar y Pradeep, 2020). Además, no olvidemos el reto de la equidad en el acceso, es decir, garantizar que estas tecnologías no sean exclusivas de países o sectores con mayor poder adquisitivo, sino que lleguen también a las comunidades más vulnerables (ver figura 5).

Retos de la nanotecnología

Figura 5. Retos de la nanotecnología para el tratamiento de agua.
Créditos: elaboración propia con Chatgpt y PowerPoint.

Más que promesa, una necesidad

Con todo, las perspectivas son optimistas. Los resultados experimentales y las pruebas piloto muestran que la nanotecnología puede reducir instalaciones y costos energéticos, además de ofrecer soluciones donde los métodos tradicionales fallan. El verdadero desafío ahora es avanzar hacia una adopción responsable, segura y sostenible, que combine innovación tecnológica con políticas públicas y modelos sociales incluyentes. Sólo así será posible transformar este sueño científico en una realidad al servicio de todos.

Con ello, también emergen nuestras responsabilidades; comprender y evaluar los riesgos asociados con el uso de nanomateriales será fundamental para avanzar hacia un futuro sostenible. Este camino exige una colaboración entre científicos, industrias, gobiernos y comunidades, de modo que la nanotecnología no quede en un experimento aislado, sino que se convierta en una herramienta tangible para garantizar la calidad y seguridad de nuestro recurso vital.

La cuestión no es únicamente qué puede hacer la nanotecnología por el agua, sino qué estamos dispuestos a hacer nosotros para que esa promesa se convierta en una realidad justa y accesible. El agua es más que un recurso, es vida. Cuidarla y asegurarla para las próximas generaciones será quizá la mayor prueba de nuestra capacidad colectiva para usar la ciencia en favor de la humanidad.

Agradecimientos

O. Hernández-Cruz agradece la beca posdoctoral SECIHTI No. 2331329

Referencias



Recepción: 2024/07/18. Aprobación: 2025/08/20. Publicación: 2026/02/09.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079