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Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Páncreas artificial: un paso hacia la gestión eficiente de la diabetes

Dolores Alejandra Ferreira de Loza, Héctor Ríos Barajas y José Roberto Franco Jaramillo Cita

Resumen

La diabetes mellitus, una enfermedad crónica incurable causada por problemas en la producción de insulina, resulta en hiperglucemia. Para abordar esto, se explora el páncreas artificial, un dispositivo destinado a emular las funciones reguladoras de la glucosa. Este artículo analiza la situación actual, los desafíos tecnológicos y las perspectivas para desarrollar un páncreas artificial seguro y completamente autónomo.
Palabras clave: páncreas artificial, diabetes mellitus, hiperglucemia, tratamiento de la diabetes, tecnologías de control glucémico.

Artificial pancreas: a step towards the efficient management of diabetes

Abstract

Diabetes mellitus, an incurable chronic disease caused by issues in insulin production, leads to hyperglycemia. To address this, the artificial pancreas is explored, a device intended to emulate the regulatory functions of glucose. This article examines the current status, technological challenges, and prospects for developing a safe and fully autonomous artificial pancreas.
Keywords: artificial pancreas, diabetes mellitus, hyperglycemia, diabetes treatment, glucose control technologies.

Enfermedad grave y debilitante

La diabetes mellitus (dm) es una enfermedad seria y debilitante, para la cual aún no se ha descubierto una cura. Esta afección se caracteriza por un aumento en los niveles de glucosa en la sangre, conocido como hiperglucemia. La hiperglucemia puede ser causada por la falta de insulina (dm tipo 1) o por una baja sensibilidad a la insulina (dm tipo 2). Cuando consumimos alimentos, especialmente carbohidratos, estos se descomponen en glucosa que se libera en el torrente sanguíneo. La insulina, una hormona producida en el páncreas, tiene la función de transportar las moléculas de glucosa desde el torrente sanguíneo hasta las células. Estas células utilizan la glucosa como fuente de energía para llevar a cabo sus funciones vitales. Con el transcurso del tiempo, la hiperglucemia puede dañar los vasos sanguíneos, lo que provoca complicaciones en diversos órganos y tejidos, como se muestra en la figura 1.

Complicaciones asociadas a la hiperglucemia

Figura 1. Complicaciones asociadas a la hiperglucemia.
Crédito: elaboración propia.

La diabetes mellitus también ha sido identificada como una importante comorbilidad durante pandemias virales, como la causada por el virus sarscov-2 (Singh et al., 2020). Datos recientes demuestran que los individuos con covid-19 y con glucosa descontrolada1 tienen un 40% más de probabilidad de experimentar una enfermedad grave, lo que aumenta el riesgo de hospitalización y mortalidad. Además, se ha observado que los pacientes con dm tipo 1 presentan un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte en comparación con los pacientes con dm tipo 2 (idf-t1d Index Report, 2023).

Carga económica onerosa

La diabetes mellitus representa una significativa carga económica tanto para naciones como para individuos. Los gastos directos, que pueden ser sufragados por pacientes o entidades tanto privadas como públicas, engloban medicamentos, suministros médicos, consultas, análisis clínicos y hospitalizaciones. En el año 2021, México destinó 19.9 mil millones de dólares al tratamiento de la diabetes, ubicándose en el octavo lugar a nivel global (idf, 2021). Según la Federación Mexicana de Diabetes, en 2019 el costo del tratamiento para un paciente con diabetes bajo control ascendió a alrededor de 90 mil pesos anuales.

Pandemia sin precedentes

Según la Federación Internacional de Diabetes, la diabetes mellitus constituye una pandemia de proporciones sin precedentes que está creciendo de manera desenfrenada. Para 2021, existían 535 millones de adultos con edades comprendidas entre 20 y 79 años que padecían diabetes, y se estima que esta cifra se incrementará a 700 millones para el año 2045. A nivel mundial, aproximadamente el 10.5% de la población sufre de diabetes, lo que significa que más de una de cada diez personas en el mundo vive actualmente con esta condición. México se posiciona en el séptimo puesto entre los países con mayor cantidad de adultos afectados por la enfermedad (idf, 2021). La figura 2 ilustra el aumento en el número de personas con diabetes y presenta el porcentaje de pacientes a nivel global y en México. Datos del 2022 ubican a la diabetes como la segunda causa de muerte en México después de las enfermedades cardíacas (inegi, 2022). Del total de personas que viven con diabetes a nivel mundial, cerca del 90% sufren de diabetes tipo 2. La evidencia sugiere que la diabetes tipo 2 puede prevenirse o retrasarse mediante cambios en la alimentación y el estilo de vida. En contraste, la diabetes tipo 1, no puede prevenirse y afecta a personas de todas las edades.

Número de pacientes adultos diabéticos

Figura 2. Número de pacientes adultos diabéticos entre 20 y 79 años, se estima que el 10% corresponde a pacientes insulino-dependientes. Porcentaje de pacientes adultos en el mundo y en México.
Crédito: elaboración propia.

Diabetes insulino-dependiente

La diabetes mellitus tipo 1, también conocida como diabetes insulino-dependiente, se origina debido a la destrucción de las células pancreáticas como resultado de una enfermedad viral o autoinmune. Los pacientes que padecen diabetes tipo 1, además de mantener una dieta rigurosa para controlar la ingesta de carbohidratos, necesitan administrarse múltiples inyecciones de insulina diariamente.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 ha experimentado avances significativos desde el momento en que se aisló por primera vez la insulina en 1922 y se comenzó a usar en pacientes diabéticos, hasta la actualidad (Kovatchev, B. y Kovatcheva, A., 2021). La figura 3 ilustra la cronología de estos avances. A partir de la década de los 70, se empezaron a desarrollar sistemas de regulación de glucosa para pacientes hospitalizados, popularmente conocidos como “páncreas artificial”. La característica distintiva de estos sistemas radica en su capacidad para detectar aumentos en los niveles de glucosa y liberar insulina en el torrente sanguíneo de manera similar a un páncreas sano, es decir, mediante la administración intravenosa (iv).

Evolución del tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1

Figura 3. Evolución del tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 (DMT1) o insulino-dependiente. Las flechas indican la evolución en la medición de la glucosa.
Crédito: elaboración propia.

Páncreas artificial: sistema de control en lazo cerrado

Un páncreas artificial es un sistema de control diseñado para emular las funciones de un páncreas saludable. Un sistema de control en lazo cerrado es un enfoque de toma de decisiones que utiliza información disponible, como las mediciones de los niveles de glucosa, para alcanzar un objetivo específico: mantener los niveles de glucosa en sangre en un valor deseado, a pesar de las incertidumbres relacionadas con la edad, el peso y la condición fisiológica de los pacientes, así como las variaciones causadas por factores externos como la ingesta de alimentos, la medicación, el nivel de actividad física, el estrés, entre otros. Con este propósito, el sistema detecta las fluctuaciones en los niveles de glucosa y dirige a la bomba de insulina a administrar una cantidad predeterminada de insulina a través de un algoritmo de control. Este algoritmo, esencial para el funcionamiento, consiste en un conjunto de procedimientos matemáticos que determinan la acción requerida. Asegura que se alcance el objetivo de manera autónoma, segura y confiable, sin intervención por parte del paciente o el médico. La figura 4.A ilustra los componentes del páncreas artificial y su disposición en un lazo cerrado. Esta tarea se asemeja a la operación de un sistema de aire acondicionado, que monitorea constantemente la temperatura de una habitación para mantenerla en un nivel deseado. Una vez que la temperatura alcanza dicho nivel, el sistema se apaga y solo se vuelve a encender si la temperatura aumenta por encima del valor deseado. El encendido del sistema de aire acondicionado ocurre automáticamente, es decir, de manera autónoma.

Las mediciones de glucosa y la administración de insulina intravenosa son procedimientos invasivos que conllevan riesgos, como infecciones y formación de coágulos, por lo que solo son adecuados para pacientes hospitalizados. Estos métodos no son recomendables para pacientes ambulatorios, es decir, aquellos que realizan actividades cotidianas como usar el transporte público, asistir a la escuela o al trabajo, hacer ejercicio, entre otras. A partir de la década de los 80, el desarrollo y la comercialización de dispositivos portátiles, como los monitores continuos de glucosa y las bombas de insulina, han mejorado el tratamiento de la enfermedad y, en consecuencia, la calidad de vida de los pacientes. Estos dispositivos portátiles miden los niveles de glucosa y administran insulina debajo de la piel, en el tejido subcutáneo (sc), evitando así los riesgos asociados con la administración intravenosa. Siguiendo las indicaciones médicas, el paciente ingresa la cantidad necesaria de insulina en la bomba en función de la medición proporcionada por el monitor continuo de glucosa.

Otro avance significativo en el tratamiento de la diabetes tipo 1 ocurrió en 2013, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (fda, por sus siglas en inglés) aprobó el simulador metabólico Uva/Padova. Este simulador reemplaza las pruebas preclínicas en animales y permite afinar y validar nuevos algoritmos de control de manera segura y ética (Dalla Man, C. et al., 2014). Esta aprobación aceleró el desarrollo de nuevos esquemas de regulación y dispositivos para apoyar el tratamiento de la diabetes insulino-dependiente.

Páncreas artificial y Sistema comercial DDAI

Figura 4. A) Páncreas artificial: sistema de control en lazo cerrado. B) Sistema comercial DDAI. El paciente debe de anunciar la ingesta de alimentos y la cantidad de carbohidratos que va a consumir.
Crédito: elaboración propia.

Riesgo de hipoglucemia en pacientes ambulatorios

Los medidores continuos de glucosa y las bombas de dosificación de insulina portátiles marcaron el inicio de la carrera tecnológica hacia el desarrollo de un páncreas artificial para pacientes en su vida cotidiana. No obstante, replicar el funcionamiento de un páncreas saludable ha demostrado ser excepcionalmente complicado en el ámbito ambulatorio. La dificultad radica en que los dispositivos portátiles utilizan la vía subcutánea (sc), en contraste con la vía intravenosa (iv) que emplearía un páncreas en óptimas condiciones. Esta diferencia provoca demoras en la acción de la insulina e inexactitudes en la medición de los niveles de glucosa. En consecuencia, los niveles de glucosa pueden experimentar fluctuaciones hacia la hiperglucemia o, en casos más graves, hacia la hipoglucemia. La hipoglucemia implica una disminución rápida de los niveles de glucosa que puede llevar al fallecimiento del paciente en cuestión de minutos.

Sistemas comerciales para pacientes ambulatorios

Los sistemas disponibles en el mercado son conocidos como Dispositivos de Dosificación Automática de Insulina (ddai). Estos sistemas constan de tres componentes esenciales: el medidor continuo de glucosa, la bomba de dosificación de insulina y el algoritmo de control en lazo cerrado (que puede estar integrado en la bomba o en una aplicación para dispositivos móviles). La figura 4.B proporciona un ejemplo de un sistema comercial en lazo cerrado. El medidor continuo de glucosa mide los niveles de glucosa en el tejido subcutáneo y transmite este valor al algoritmo de control cada cinco minutos. El algoritmo ajusta automáticamente la dosis de insulina y comunica a la bomba la cantidad precisa de insulina que debe administrarse cada cinco minutos. Sin embargo, es importante destacar que los ddai comerciales no son completamente autónomos; siguen un esquema de funcionamiento híbrido en el que el paciente debe realizar ciertas acciones en coordinación con el algoritmo de control. Por ejemplo, el paciente debe notificar cuando va a comer o a realizar actividad física, además de proporcionar la cantidad de carbohidratos que consumirá con la comida. La principal desventaja de este enfoque es su susceptibilidad a errores humanos.

El primer ddai comercial fue el Minimed® 670 g de Medtronic, aprobado por la fda en 2016 para su uso en pacientes ambulatorios. Desde entonces, han sido aprobados varios ddai, como el Diabeloop DBLG1® en 2018, Tandem Control-IQ™ en 2019, Minimed® 770 g y CamAPP® FX en 2020, Ominpod® 5 y Tidepool Loop en 2022, e iLet Bionic Pancreas y Minimed® 780 g en 2023 (Tubiana-Rufi et al., 2021) y (jdrf Blog, 2023).

Los ddai han desempeñado un papel importante en la reducción de eventos de hiperglucemia e hipoglucemia, al mantener los niveles de glucosa dentro del rango deseado durante períodos más prolongados. No obstante, es importante considerar que los ddai no son adecuados para todas las personas: su utilización puede ser incómoda y compleja, requiere capacitación previa y un manejo inadecuado puede poner en riesgo la vida del paciente. Además, los requisitos de dosificación de insulina deben superar la capacidad mínima de dosificación (por ejemplo, más de 8 UI diarias2 para el Minimed 670 g). Por último, los costos iniciales de inversión y los consumibles pueden ser una barrera para aquellos que carecen de seguro médico (Tubiana-Rufi et al., 2021). El médico especialista, en colaboración con el paciente, debe evaluar si los beneficios superan las posibles dificultades.

Alternativas para el porvenir

En la actualidad, distintos grupos y consorcios de investigación están abocados al desarrollo de un páncreas artificial completamente autónomo. Se están explorando diversas perspectivas:

  • Explorar alternativas a las vías intravenosa (iv) y subcutánea (sc) para la ubicación de sensores y bombas de insulina, como la vía intraperitoneal (Huyett et al., 2018).
  • Incorporar dispositivos “vestibles”, como rastreadores de actividad física (fitness trackers). La premisa de estos sistemas es minimizar la intervención del paciente y, en su lugar, emplear información como el ritmo cardíaco para detectar la realización de ejercicio, la conductividad eléctrica de la piel para detectar cambios emocionales, y datos sobre la ingesta y tipo de alimentos a través de aplicaciones móviles, entre otros (Patek et al., 2019).
  • Desarrollar sistemas bihormonales que empleen tanto insulina como glucagón. Estas dos hormonas en conjunto emulan la regulación de la glucosa en sangre que realiza un páncreas saludable (Rickels et al., 2018).
  • Utilizar biosensores basados en la integración de islotes pancreáticos funcionales. Estos biosensores ofrecen una respuesta más precisa a las necesidades de insulina, considerando una amplia variedad de entradas: medicamentos, factores nutricionales, hormonales, entre otros (Olcomendi et al., 2020).

Las tecnologías mencionadas anteriormente están en una etapa emergente y presentan un desafío constante para el desarrollo de nuevos sistemas de control en lazo cerrado, que aseguren los más altos estándares de seguridad y autonomía requeridos.

¿Qué hay de los pacientes con diabetes tipo 2?

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad de carácter progresivo, en la que con el tiempo los pacientes podrían necesitar inyecciones de insulina cuando otros tratamientos dejen de surtir efecto. Bajo estas circunstancias, los pacientes podrían considerar el uso de un ddai como una opción viable. En la actualidad, se están llevando a cabo ensayos clínicos con el fin de ampliar la aplicación de los ddai a pacientes con diabetes tipo 2 (Daly A. B. et al., 2023).

¿Sabías que en México…?

  • Más de 89,000 personas viven con diabetes tipo 1. De este grupo, un 12.21% son menores de 20 años, el 76.99% tiene edades comprendidas entre 20 y 59 años, mientras que el restante 10.8% son adultos mayores de 60 años (idf-t1d Index Report, 2022).
  • En nuestro país, el único ddai disponible es el Minimed® 670 g, el cual fue aprobado por la Cofepris3 en el año 2017. Para adquirir este sistema, es necesario realizar un pago inicial de aproximadamente 150,000 pesos mexicanos, que incluye la bomba de insulina con su algoritmo de control, un glucómetro y un sensor. Además, se deben destinar 12,000 pesos mensuales en consumibles, que abarcan sensores, cánulas, reservorios e insulina.

Conclusiones

La combinación de las nuevas tecnologías junto con los sistemas de control ha traído mejoras significativas al tratamiento de la diabetes y ha aliviado la carga psicológica tanto de los pacientes como de sus cuidadores. Sin embargo, los costos elevados constituyen una barrera fundamental que limita el acceso de los pacientes a estas innovaciones. Además, los actuales dispositivos ddai requieren de capacitación y están propensos a errores humanos que podrían poner en peligro la vida de los pacientes.

Los sistemas de control continuarán desempeñando un papel central en la integración de las tecnologías emergentes, como dispositivos complementarios para detectar la ingesta de alimentos, el ejercicio y el estrés, así como en la exploración de rutas alternativas para la administración de insulina y la implementación de biosensores. El objetivo es la creación de un dispositivo que regule los niveles de glucosa de manera autónoma, confiable y segura en pacientes en su vida cotidiana.

No obstante, abordar la diabetes requiere un enfoque multidimensional. Esto implica invertir en el desarrollo de nuevos medicamentos y dispositivos, ampliar el alcance de los sistemas de salud pública para garantizar el acceso al tratamiento, promover entornos saludables y educar a la población para que pueda tomar decisiones informadas en su manejo de la enfermedad. Solo a través de un esfuerzo conjunto en distintos frentes será posible abordar de manera efectiva el reto que representa la diabetes en la sociedad actual.

Referencias

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Recepción: 11/10/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Mitigando el cambio climático: árboles mecánicos y minería aérea

Ricardo Vega Ruiz Cita

Resumen

Desde que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático comenzó a regular las emisiones de gases de efecto invernadero, los países desarrollados emprendieron una carrera tecnológica centrada en la reducción de estos gases contaminantes. Este artículo describe los desarrollos tecnológicos que replican el funcionamiento de los árboles, ideados con la intención de controlar la velocidad y cantidad de dióxido de carbono capturado de la atmósfera. Además de funcionar como un medio para mitigar el cambio climático, estas tecnologías permiten que las empresas obtengan ganancias mediante la comercialización de los recursos que se extraen de la atmósfera. Sin embargo, también enfrentan importantes desafíos, tanto por las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero que tendrían que mitigar, como por las impredecibles consecuencias de hacer de la atmósfera un nuevo espacio de negocios.
Palabras clave: cambio climático, mercados de carbono, tecnología de captura, gases de efecto invernadero, minería aérea, árboles mecánicos.

Mitigating Climate Change: Mechanical Trees and Air Mining

Abstract

Since the United Nations Framework Convention on Climate Change began regulating greenhouse gas emissions, developed countries have embarked on a technological race focused on reducing these polluting gases. This article describes technological developments that replicate the functioning of trees, designed with the intention of controlling the speed and quantity of carbon dioxide captured from the atmosphere. In addition to serving to mitigate climate change, these technologies enable companies to profit by commercializing resources extracted from the atmosphere. However, they also face significant challenges, both due to the increasing greenhouse gas emissions they must mitigate and the unpredictable consequences of turning the atmosphere into a new business frontier.
Keywords: climate change, carbon markets, capture technology, greenhouse gases, air mining, mechanical trees.

Cambio climático

La evidencia científica ha demostrado que la principal causa del cambio climático radica en el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, especialmente el dióxido de carbono (Garduño, 2003, pp. 56-59). Este aumento de gases se debe principalmente al uso de combustibles fósiles tanto por parte de individuos como por parte de industrias que producen y transportan una amplia gama de mercancías, que incluyen derivados del petróleo, productos químicos, alimentos, materias primas, entre otros (Angus, 2016, p. 126).

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, uno de los organismos internacionales más importantes en este tema, estableció límites para las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los “países desarrollados”, los cuales son los principales contaminantes del mundo. Para cumplir con el compromiso de reducir sus emisiones, estos países pueden disminuir las actividades contaminantes que se llevan a cabo en su territorio o acudir a un mercado internacional conocido como el mercado de carbono, donde se compran y venden permisos de contaminación (Stephan y Lane, 2015). De esta manera, un país como Alemania, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero están reguladas, puede adquirir permisos de contaminación de otro país que haya logrado reducir sus emisiones y, por lo tanto, disponga de permisos adicionales que pueda vender. Con los permisos adquiridos, Alemania podrá emitir más gases de efecto invernadero de lo que originalmente le estaba permitido (Lohmann, 2012).

Desde que están bajo regulación, los países desarrollados buscan formas de reducir sus emisiones y cumplir con sus compromisos ante la Convención. Los bosques tropicales del mundo han sido uno de los principales recursos utilizados para alcanzar este objetivo (Global Forest Coalition, 2020, p. 4). Estos ecosistemas consisten en vastas extensiones de árboles que absorben y retienen grandes cantidades de dióxido de carbono atmosférico. A pesar de que algunos estudios han señalado las limitaciones de los bosques tropicales para fijar y retener carbono durante períodos prolongados, todavía se utilizan como “sumideros de carbono” (Seymour y Busch, 2016, p. 33).

Algunos países, como los de América Latina, implementan proyectos de reforestación y forestación para utilizar sus bosques como “esponjas” que absorben dióxido de carbono, “limpiando” así la atmósfera y preparándola para almacenar nuevamente este gas contaminante. El carbono capturado en el bosque se cuantifica (Moreno et al., 2016, p. 27) y se convierte en una cantidad determinada de permisos para emitir contaminantes, los cuales posteriormente se venden en el mercado de carbono a los países desarrollados que los utilizan para liberar nuevamente sus gases de efecto invernadero (Stephan y Lane, 2015).

Sin embargo, aunque los seres humanos pueden utilizar los bosques para capturar carbono, en última instancia, la velocidad con la que un árbol captura carbono depende de la naturaleza, y lo mismo ocurre con la cantidad y el tiempo que el carbono permanece fijado en el árbol. Además, dado el constante aumento de las emisiones de dióxido de carbono, parece que utilizar los bosques como medida para combatir el cambio climático tiene importantes limitaciones (Lohmann, 2000, p. 8). Ante esta situación, los países desarrollados están apostando por una nueva tecnología que, aunque surgió de un experimento escolar, parece sacada de una película de ciencia ficción.

Árboles mecánicos

Árboles mecánicos
Figura 1. Ilustración de los árboles mecánicos.
Tomado de Carbon Collect (2023).

En la década de 1990, el físico Klaus Lackner ayudaba a su hija en un proyecto de ciencias para su escuela en el que pretendía extraer el dióxido de carbono del aire. Con la ayuda de una bomba de aire de acuario y un producto químico, el hidróxido de sodio, lograron su cometido. A partir de entonces, Lackner se dedicó a pensar en formas de extraer grandes cantidades de dióxido de carbono del aire. Diseñó una “versión mecánica” de los árboles: torres metálicas con aberturas por las cuales circula el aire; una vez que el dióxido de carbono llega allí, se descompone y el carbono se fija en un filtro especial. Estas torres metálicas, dispuestas cercanas unas a otras, cual “granjas de árboles mecánicos”, tienen como único propósito combatir el cambio climático (Fialka, 2021; ver figura 1).

Este avance tecnológico, junto con otras innovaciones similares enfocadas en capturar y almacenar carbono de la atmósfera, no se ha quedado solo en el papel.

Actualmente, la empresa irlandesa Silicon Kingdom Holdings lleva a cabo la implementación comercial de las granjas de árboles mecánicos concebidas por Lackner (Hook, 2020), mientras que otras compañías, como Climateworks y Carbfix, también aplican tecnologías similares de manera comercial (dw, 2020; Haszeldine et al., 2018).

Minería aérea

A diferencia de los árboles naturales, que utilizan el dióxido de carbono que capturan de la atmósfera para construir sus células, los árboles mecánicos acumulan carbono en sus filtros, sin ningún otro propósito. No obstante, el desarrollo de esta tecnología ha permitido que el carbono capturado pueda utilizarse en diversos procesos productivos. Ha tenido éxito en la industria de alimentos y bebidas carbonatadas, en la producción de combustibles sintéticos y personalizados, en la fabricación de textiles, en la producción de hormigón, químicos, minerales, diamantes y muchos otros materiales y materias primas convencionales en la industria (Biniek et al., 2020; Gertner y Payne, 2021; Gonzalez et al., 2020; Roberts, 2020). En teoría, cualquier industria que utilice algún tipo de carbono subterráneo, como el petróleo, el carbón y sus derivados, podría reemplazarlo con carbono capturado de la atmósfera (Hook, 2020; Roberts, 2019; ver figura 2).

Ilustración de captura y uso de CO2

Figura 2. Ilustración de captura y uso de CO2.
Elaboración propia a partir de Hook (2020).

Aunque parezca asombroso, así como desde las profundidades de la tierra se extraen recursos como minerales o recursos fósiles que las empresas utilizan posteriormente para fabricar mercancías, la tecnología de captura y almacenamiento de carbono permite que ciertas empresas aprovechen la atmósfera para extraer un recurso, el carbono, que luego emplean en la fabricación de productos. Por esta razón, estas aplicaciones tecnológicas se conocen como “minería aérea” (Fialka, 2021). El profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Michigan, a cargo del proyecto Iniciativa Global de CO2, que busca hacer que el uso del carbono sea una actividad central en la industria de los Estados Unidos, asegura que asignar un valor al dióxido de carbono nos permite considerarlo no solo como un problema sino también como un recurso (Gertner y Payne, 2021).

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el principal asesor científico de la Convención, tiene buenas expectativas con respecto a estas tecnologías. En 2005, las incluyó en sus informes como tecnologías para reducir las emisiones (ipcc, 2005; McLean y Plaksina, 2019, p. 129; Romanak et al., 2021, p. 4), y en 2014 afirmó que no se podrán alcanzar los objetivos de reducción de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera si se retrasa la aplicación y expansión de la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (ipcc, 2014, p. 17).

A primera vista, parece que estas tecnologías son un remedio eficaz para abordar el cambio climático. A diferencia de otras opciones que implican pérdidas en las ganancias de las empresas al obligarlas a detener o modificar sus negocios, este tipo de tecnología crea incentivos económicos para que reduzcan su contaminación. Por un lado, las empresas pueden establecer negocios centrados en la captura de carbono para generar permisos de contaminación que venderán en el mercado de carbono; por otro lado, pueden utilizar el carbono capturado para venderlo o usarlo en la producción de bienes con los que también pueden obtener ganancias (ver figura 3).

El Instituto Global de Captura y Almacenamiento de Carbono reportó...

Figura 3. El Instituto Global de Captura y Almacenamiento de Carbono reportó en 2022 más de 190 instalaciones.
Tomado de Global ccs Institute (2022).

No obstante, estos desarrollos tecnológicos enfrentan importantes desafíos. Uno de ellos se relaciona con el potencial de captura de dióxido de carbono que existe en las plantas equipadas con esta tecnología. Este potencial sigue siendo modesto y, por lo tanto, no se compara con las cantidades de dióxido de carbono que necesitamos eliminar de la atmósfera. Además, esta tecnología se ha desarrollado casi exclusivamente para el dióxido de carbono, uno de varios gases de efecto invernadero. Por lo tanto, no podrá reducir las emisiones de otros gases, como el metano, el óxido nitroso y los hidrofluorocarbonos, que tienen un mayor impacto en el clima que el dióxido de carbono (Bui, Adjiman, Bardow, et al., 2018).

Otro desafío está relacionado con el cambio en la forma en que interactuamos con la atmósfera. Convertir la atmósfera en un nuevo espacio de negocios para las empresas puede tener consecuencias inesperadas y no deseadas. Sabemos que la causa principal del cambio climático radica en el aumento descontrolado de los gases de efecto invernadero, resultado de la extracción y quema de combustibles fósiles regulados no por criterios ecológicos, sino por el libre mercado y las oportunidades de ganancias para las empresas. Ahora, con la tecnología de captura, almacenamiento y uso de carbono, se introduce la lógica del mercado en los recursos de la atmósfera. Las empresas capturan y utilizan carbono de la atmósfera no porque sea beneficioso para el clima del planeta, sino porque es un negocio: con los recursos que extraen de la atmósfera, pueden obtener ganancias. En este punto, surge una preocupación importante en relación con los árboles mecánicos y tecnologías similares: si el uso de recursos naturales como el petróleo y otros combustibles fósiles para obtener ganancias sin considerar las consecuencias ambientales nos ha llevado a esta preocupante situación climática, ¿qué sucederá ahora que un espacio del planeta que antes estaba al margen de esta lógica, la atmósfera, comienza a ser utilizado como un nuevo espacio de negocios?

Referencias



Recepción: 11/11/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Nuestro breve espacio-tiempo en la madre Tierra y el cambio climático

Juan Carlos Cheang Wong y Juan Carlos Cheang Guzmán Cita

Resumen

La humanidad debería considerarse sumamente afortunada por las condiciones que permitieron el surgimiento de la vida tal y como la conocemos en la Tierra. Sin embargo, la actividad industrial de los últimos 150 años ha llevado a un deterioro ecológico y al cambio climático, poniendo en riesgo nuestra supervivencia. La evidencia científica sugiere que es posible revertir esta situación mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. El uso de energías limpias y tecnologías respetuosas con el medio ambiente puede conducir a un desarrollo más sostenible y en armonía con la naturaleza.
Palabras clave: origen de la vida, cambio climático, medio ambiente, desarrollo sostenible, huella de carbono.

Our brief space-time on Mother Earth and climate change

Abstract

Humanity should consider itself extremely fortunate for the conditions that allowed the emergence of life as we know it on Earth. However, the industrial activity of the last 150 years has led to ecological deterioration and climate change, jeopardizing our survival. Scientific evidence suggests that it is possible to reverse this situation through the reduction of greenhouse gas emissions and other pollutants. The use of clean energy and environmentally friendly technologies can lead to a more sustainable and harmonious development with nature.
Keywords: origin of life, climate change, environment, sustainable development, carbon footprint.



“El mundo globalizado de nuestros días está completamente carbonizado,
y requiere urgentemente de una acelerada descarbonización,
así es que aquel que lo descarbonice será un buen descarbonizador…”

Introducción

A lo largo del año se conmemoran más de 30 efemérides internacionales relacionadas con el medio ambiente. Entre las más emblemáticas, sobresalen el Día Internacional de la Madre Tierra, celebrado el 22 de abril; el Día Mundial del Medio Ambiente, observado el 5 de junio; y finalmente, el Día Mundial por la Protección de la Naturaleza, marcado en el 18 de octubre (Diainternacionalde). Estas fechas tienen como propósito principal concienciar a la población mundial sobre el impacto de nuestras acciones en el entorno y recordarnos nuestra responsabilidad como habitantes de la Tierra de preservarla para las generaciones venideras.

Numerosos estudios científicos (Bayón, 2022; Cook et al., 2016; Lynas et al., 2021) señalan que el ser humano, a través de sus diversas actividades —agricultura, construcción, ganadería, industria, transporte, entre otras—, es el principal causante del deterioro ambiental y del cambio climático global. Sin embargo, la respuesta a estos desafíos no ha estado a la altura de las transformaciones necesarias para mejorar la situación.

El objetivo fundamental de este artículo es asistir a los lectores en la evaluación de nuestra actuación como sociedad, en la comprensión de cómo las acciones humanas (factores antropogénicos) impactan en el planeta y, sobre todo, en la búsqueda de vías para mitigar o revertir esta problemática. La mejor manera de abordar este asunto es a través del enfoque científico, de manera multidisciplinaria y considerando diversos factores.

En particular, emplearemos conceptos fundamentales de la física, tales como tiempo, espacio, velocidad y energía, para contextualizar nuestra posición privilegiada como especie humana desde los albores de la vida en la Tierra. Posteriormente, exploraremos las actividades humanas que, si bien podrían haber sido sostenibles durante milenios, en la actualidad ya no lo son. La contaminación ambiental, el cambio climático global y la pérdida de biodiversidad, entre otros problemas graves, no solo comprometen nuestra salud y calidad de vida, sino también la supervivencia de todas las especies, incluyéndonos a nosotros mismos.

Todo esto constituye un precio excesivamente elevado a pagar por los excesos cometidos en aras del denominado “progreso de la civilización”. La responsabilidad de la humanidad reside en adoptar las medidas necesarias para implementar y continuar desarrollando tecnologías más respetuosas con el medio ambiente, con el fin de reducir la emisión de contaminantes y nuestra propia huella de carbono, además de promover la utilización de energías renovables.

Nuestro tiempo

Con el fin de apreciar con mayor claridad los trascendentales eventos acontecidos desde el origen del universo, el eminente astrónomo y divulgador científico Carl Sagan propuso la idea de condensar la historia cósmica en un calendario anual de 365 días (Sagan, 1977). De esta manera surgió el renombrado “Calendario Cósmico”, presentado en su célebre serie televisiva Cosmos (COMPLEXUS, 2011). Este calendario ficticio se inaugura el 1 de enero con el estallido del “Big Bang” y culmina en la época contemporánea, precisamente a las 12 de la medianoche del 31 de diciembre. Si consideramos que el Big Bang ocurrió hace aproximadamente 13,800 millones de años, cada segundo en el Calendario Cósmico equivaldría a 437 años terrestres. De este modo, se facilita la ubicación temporal de sucesos tan remotos como el surgimiento de la Vía Láctea el 1 de mayo, la formación del Sistema Solar el 9 de septiembre y la génesis de la Tierra el 14 de septiembre. Posteriormente, el 12 de noviembre emergen las primeras plantas, y para el 1 de diciembre, la atmósfera terrestre ya ostenta una riqueza en oxígeno. Hacia fin de año, entre el 19 y el 23 de diciembre, hacen su aparición los primeros peces, seguidos por vertebrados, insectos, anfibios y reptiles, en ese orden. Los dinosaurios se hacen presentes el 25 de diciembre y se extinguen el 30, debido al impacto del meteorito Chicxulub hace unos 66 millones de años, en la costa septentrional de la actual península de Yucatán (INMEDIA, 2020; ver video 1). De este modo, el 29 y 30 de diciembre se marcan los inicios de los primeros primates y grandes mamíferos. Finalmente, el Homo sapiens emerge, bastante tardío, el 31 de diciembre, a las 23:53 horas, es decir, a escasos 7 minutos del fin del Año Cósmico.



Video 1. Chicxulub, el meteorito que cambió al mundo.


Resulta evidente que las civilizaciones originarias (egipcia, sumeria, india, china, mesoamericana y andina) surgieron hace menos de 13 segundos. La antigüedad de nuestras civilizaciones palidece en comparación con la longevidad del universo, la Tierra u otras especies. Actualmente, nos encontramos en los estertores del Calendario Cósmico, y es a partir del último medio segundo —desde el inicio de la revolución industrial— que la humanidad puede ser señalada como la principal causante de la devastación medioambiental y del cambio climático, a raíz de sus acciones. Por lo tanto, recae en nuestras manos la posibilidad de detener e incluso revertir estos problemas que hemos generado en tan breve lapso. Esperemos que podamos perdurar durante algunos segundos cósmicos más en la Tierra, recordando las palabras de Nezahualcóyotl en su poema Yo lo pregunto: “Nada es eterno en la tierra: solo un breve instante aquí”.

Nuestro tamaño

Otras magnitudes físicas cruciales para comprender nuestra ubicación en el Universo son el tamaño de los objetos y las distancias que los separan. A veces, una imagen logra transmitir más que mil palabras. Los invitamos cordialmente a explorar el sitio web La Escala del Universo (Huang, 2012), que ofrece una comparativa ilustrativa de tamaños y distancias, abarcando desde lo ínfimo hasta lo grandioso en el universo observable. Estamos seguros de que quedarán maravillados al apreciar la vastedad del espacio y nuestra relativa pequeñez. Por ejemplo, el diámetro del Sol ronda los 109 metros —un “1” seguido de nueve “0”—, mientras que la envergadura de la Vía Láctea se extiende hasta los 1021 metros. Por último, el universo que hemos logrado observar sobrepasa los 1026 metros.

Para ilustrar de manera diferente: si nuestra galaxia se redujera al tamaño de la Tierra —con un diámetro de 1.27 × 107 metros—, el Sol tendría las dimensiones de un glóbulo blanco en nuestra sangre y el Universo Observable adquiriría el tamaño de la órbita de Neptuno. Esperamos sinceramente que estos valores astronómicos nos asistan, como especie, en la toma de conciencia acerca de nuestra ubicación en el vasto Universo.

Nuestra Tierra: un milagro para la vida

La Tierra se erige como un pequeño planeta rocoso, un diminuto grano de arena, con una superficie sólida que se encuentra cubierta en más del 70% por aguas líquidas. Asimismo, ostenta otras condiciones físicas y químicas sumamente excepcionales que han propiciado el surgimiento de la vida tal y como la conocemos. Esta esfera geológicamente activa engendra procesos químicos y climáticos que resultan propicios para la vida. Posee, además, un potente campo magnético generado por los metales fundidos en su núcleo, como el hierro, que nos resguarda contra el viento solar y la radiación cósmica. Por añadidura, la atmósfera terrestre, compuesta principalmente por nitrógeno y oxígeno, mantiene una temperatura constante en la superficie, regula el clima y el ciclo del agua, y nos brinda una capa de ozono que nos escuda de la radiación ultravioleta, la cual daña nuestro adn. Por si fuera poco, los gigantes planetarios —Júpiter y Saturno— han ejercido su papel de guardianes al protegernos de posibles impactos letales de asteroides, gracias a sus potentes campos gravitatorios. ¡Un sincero agradecimiento por su labor de limpiar nuestra órbita!

Por otro lado, el surgimiento de la vida fue también auspiciado por dos factores de igual relevancia. En primer lugar, la Tierra ocupa una ubicación idónea respecto al Sol —reconocida como la zona habitable—, lo cual brinda condiciones térmicas ideales para que el agua se conserve en su estado líquido —afortunadamente, también se presentan sus estados de vapor y hielo—. En segundo término, la Luna desempeña el papel fundamental de inducir mareas que agitan los océanos; esta constante agitación contribuyó a mezclar los componentes del caldo primordial o “sopa” primitiva, de acuerdo con la teoría esbozada en 1924 por Alexander Oparin (Oparin, 2003). Conforme a esta hipótesis, en nuestro planeta se gestaron las condiciones necesarias para la síntesis de compuestos orgánicos complejos a partir de los ingredientes inorgánicos más simples presentes en el caldo primordial. La preparación de esta “sopa” demandó un destello inicial —como un rayo o descarga eléctrica proveniente de la atmósfera—, el aumento de temperatura, una dosis de radiación ultravioleta proveniente del Sol y un constante revolver de los ingredientes en el “caldero” —gracias a las mareas—.

Por todo lo expuesto, es crucial que tomemos consciencia de que como especie hemos sido agraciados con la fortuna adicional de que las condiciones idóneas se presentaran para el florecimiento de la vida. No obstante, todo esto abre una puerta a un debate aparte, y quienes deseen profundizar pueden recurrir a las numerosas fuentes de información disponibles sobre el origen de la vida (Lazcano-Araujo, 2008; Facultad de Ciencias, unam, 2019). Para culminar, y en un guiño poético, hemos tenido la suerte fugaz de que “al despertar, el dinosaurio ya no estaba allí” (Mellizo, 1999).

Nuestro otro impacto: causas y consecuencias del cambio climático

Hace aproximadamente 3500 millones de años, la vida emergió en la Tierra cuando se logró establecer un delicado equilibrio entre las concentraciones de los componentes primordiales y las condiciones fisicoquímicas requeridas. A partir de aquel momento, la vida evolucionó gradualmente, con la irrupción de nuevas especies a lo largo de cientos de millones de años. Peces, insectos, anfibios, reptiles, dinosaurios, primates, mamíferos, mamuts, aves y, finalmente, nosotros, el Homo sapiens, siguieron un orden preestablecido. Es importante destacar que las culturas ancestrales persistieron apenas durante los últimos 6 segundos en comparación con nuestra civilización actual, equivalente al último tramo del calendario Cósmico.

Desde los inicios de la revolución industrial, marcados por la creación de la máquina de vapor impulsada por la quema de carbón, hasta nuestros días, la humanidad ha sido la responsable del deterioro ambiental. Durante este período, se han desarrollado diversas actividades en nombre del progreso tecnológico, como el uso de nuevas fuentes de energía como gas, petróleo y electricidad, y la invención de materiales como acero, cemento y plástico. También han surgido medios de transporte como automóviles, trenes y aviones, y sistemas de comunicación como radio, televisión e internet. Aunque inicialmente estas innovaciones buscaban mejorar la comodidad y calidad de vida, han contribuido al deterioro gradual del entorno y la salud. Para muchos, es inconcebible enfrentar el día a día sin dispositivos electrónicos, internet, vehículos y herramientas médicas. Curiosamente, la generación de electricidad, esencial para el funcionamiento diario de hogares, escuelas, oficinas, industrias y transportes, se ha convertido en la principal fuente de emisiones contaminantes, especialmente en la industria que quema combustibles fósiles. Estos gases, incluido el dióxido de carbono (CO2), son directamente responsables del calentamiento global del planeta (onu, 2019; ucs, 2021).

Numerosas pruebas científicas respaldan la afirmación de que las actividades humanas son responsables del aumento en la temperatura de la superficie terrestre —y de los océanos— en los últimos 150 años. Actualmente, el incremento promedio de la temperatura global a lo largo de la Tierra es de 1.1 °C por encima de los niveles preindustriales (Margetta, 2022). Aunque esta variación podría parecer sutil, es innegable que hemos presenciado cambios como “lluvias diferentes a las de antes”, “inundaciones sin precedente en mi época”, “sequías extremas y numerosos incendios inusuales”, y “estaciones que ya no siguen un patrón tan definido”. Otros efectos contundentes y rigurosamente documentados son la disminución del hielo en el Ártico, la Antártida y las cumbres montañosas, así como el aumento notable en los niveles de los océanos. En este contexto, el incremento del nivel del mar se debe en gran medida al calentamiento de los océanos —que almacenan el 90% de la energía excedente retenida en la Tierra— y al deshielo de los glaciares (Stone, 2021). Esto plantea una amenaza importante para las poblaciones costeras, ya que se estima que el nivel del mar aumenta a un ritmo aproximado de 3 mm por año. Es crucial destacar que estos efectos perjudiciales han tenido un impacto drástico en comunidades pequeñas, como la de pescadores en Tabasco, donde el mar ha avanzado sobre una porción significativa de El Bosque (Guillén, 2022).

Un ejemplo angustiante y cercano de los estragos ocasionados por el cambio climático en nuestro planeta se evidencia en la completa desaparición, en 2018, del glaciar Ayoloco, situado en la cima del volcán Iztaccíhuatl, a 4626 metros sobre el nivel del mar. Lamentablemente, este caso no es único en nuestro país; otros glaciares han experimentado el mismo destino y varios más se encuentran en peligro de extinción si no tomamos medidas para revertir esta tendencia. Les compartimos el enlace relacionado con la colocación de una placa conmemorativa de la extinción del glaciar Ayoloco (unam, 2021).

Nuestra huella de carbono

El cambio climático global que estamos experimentando, debido al calentamiento de nuestro entorno, es esencialmente provocado por la emisión de gases de efecto invernadero. Estos gases atrapan el calor en nuestro mundo industrializado, perturbando el ciclo del carbono (ver figura 1). Existe una correlación directa entre el aumento en la concentración de dióxido de carbono —presente tanto en la atmósfera como almacenado en océanos y suelos— y el incremento de la temperatura global del planeta, así como del nivel del mar. Además, actividades humanas como la agricultura y la ganadería también contribuyen significativamente a este daño ecológico, ya que estas industrias alimentarias extensivas y no sostenibles desencadenan la emisión de metano CH4, un gas de efecto invernadero hasta 25 veces más contaminante que el CO2 (Gibbens, 2020).

Ciclo de carbono

Figura 1. Ciclo de carbono.
Crédito: Elaboración propia.

Para abordar este problema, podemos no solo considerar la posibilidad de ajustar nuestra dieta personal, reduciendo el consumo de carne roja entre quienes puedan hacerlo, sino también explorar alternativas como modificar la alimentación del ganado (Carro, 2018), implementar procesos para transformar el metano en CO2 (bbc, 2019) o aplicar impuestos según la cantidad de gases emitidos por cada animal (S.S., 2022). Estas medidas, junto con otras soluciones, representan pasos cruciales para mejorar nuestra situación actual. Sin embargo, existen numerosos factores adicionales que también contribuyen al problema, tales como la contaminación en general, la deforestación, el derroche de energía y otros recursos naturales, así como la producción excesiva de bienes de consumo superfluos.

Como un recordatorio constante de que aún no hemos logrado una preservación efectiva de la naturaleza, podemos considerar un indicador vinculado a la sostenibilidad y al impacto ambiental de nuestras acciones: la huella de carbono. Esta métrica cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero producidas directa o indirectamente por procesos, personas, organizaciones, eventos o regiones geográficas, expresadas en masa equivalente de CO2 (Greenpeace, 2020). De este modo, las actividades que generan más emisiones son aquellas relacionadas con la generación y distribución de electricidad, la ganadería y el transporte en general. Los países altamente desarrollados y densamente poblados ostentan las emisiones más elevadas, pero también hay naciones con emisiones per cápita notables, como se ilustra en estas gráficas (ucs, 2021). Es importante destacar que las ciudades y áreas urbanas son responsables del 70% de las emisiones de origen antropogénico que llegan a la atmósfera. En aras de monitorear tales emisiones, la nasa ha instalado un sistema de vigilancia desde la Estación Espacial Internacional para evaluar las emisiones de CO2 de la mayoría de las ciudades del mundo (Miller, 2021).

Del mismo modo, cada uno de nosotros contribuye individualmente a una huella de carbono determinada por nuestras actividades y estilo de vida. En línea, existen diversos sitios web que permiten calcular nuestra huella de carbono personal (Carbonfootprint). Consideremos, por ejemplo, la huella de carbono resultante de consumir una simple hamburguesa (onu, 2018). Es fundamental tener en cuenta que este proceso implica alimentar al ganado durante dos años (requiriendo cantidades significativas de alimento y produciendo metano), cultivar el trigo y los vegetales que acompañan al pan —lo cual demanda agua y otros recursos—, además del transporte y la energía necesarios para preparar la hamburguesa. En total, esta elección culinaria contribuye con alrededor de 4 kilogramos equivalentes de CO2. Si extrapolamos esta cifra al consumo promedio de hamburguesas en Estados Unidos, el país acumula al menos 70 millones de toneladas equivalentes de CO2 en un año. Para una comparación más directa, esto equivale a la huella de carbono generada por el uso de más de 10 millones de autos en un año (Cascio, 2007). Para quienes sientan el estómago vacío, una alternativa más amigable con el medio ambiente podría ser un plato de lentejas, ya que su huella de carbono es inferior a 200 gramos equivalentes de CO2 (wef, 2022; ver figura 2). Otro estudio interesante se enfoca en los teléfonos celulares; considerando su fabricación, distribución y uso, su huella de carbono promedio se cifra en 70 kilogramos equivalentes de CO2 anuales. Esto se traduce globalmente en 580 millones de toneladas equivalentes de CO2 por año (Reboxed, 2021).

Alimentos con mayor huella de carbono

Figura 2. Alimentos que tienen la mayor huella de carbono.
Créditos: wef, 2022.

Estas reflexiones nos invitan a considerar la forma en que, como seres humanos, actuamos de manera egoísta en nuestro rol como habitantes del planeta Tierra. Durante los últimos 150 años, el impacto de la actividad humana ha modificado el ciclo natural del carbono, afectando la dinámica mediante la cual los océanos, la atmósfera, el suelo y las plantas intercambian este elemento vital. Un cambio positivo implica que los países y las personas adopten una economía más sostenible con una huella de carbono reducida (National Geographic, 2018). La descarbonización urgente exige que los individuos adapten sus patrones de consumo y que las entidades a mayor escala adopten una economía de bajas emisiones de carbono, con el fin de permitir que las futuras generaciones coexistan armoniosamente con nuestro planeta.

Conclusiones

A la luz de los argumentos presentados, queda claro que como especie humana somos extremadamente afortunados de que la vida haya encontrado su origen aquí en la Tierra. Indudablemente, adoptar un estilo de vida adecuado, en consonancia con un desarrollo más sostenible y equilibrado con la naturaleza, nos brindará la oportunidad de mitigar el calentamiento global inducido por la emisión de gases de efecto invernadero, que está estrechamente ligado a nuestra industrialización. ¿No consideran que todo este esfuerzo merece la pena, con el fin de preservar nuestra presencia en este breve espacio-tiempo que hasta ahora hemos ocupado en el vasto Universo?

Referencias



Recepción: 12/10/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Queso zacazonapan madurado: una tradición con historia

Vianey Colín-Navarro, Jair Jesús Sánchez-Valdés, Felipe López-González y Julieta Gertrudis Estrada-Flores Cita

Resumen

La producción del queso madurado Zacazonapan es parte de las costumbres, tradiciones y formas de vida de la población del municipio, y es un referente de la actividad cultural de la región. Además de que los pobladores consideran al queso como parte de su alimentación, su esencia y producción se ha transmitido de generación en generación, y representa no sólo un ingreso familiar, sino una forma de vida. Por ello, es importante concientizar, enseñar y motivar a las nuevas generaciones a fin de que valoren, conozcan y continúen con esta tradición.
Asimismo, la elaboración de este queso es también una actividad que permite que gente foránea (visitantes o turistas) admire y conozca el patrimonio gastronómico, lo que da pie a que se desarrolle el turismo agroecológico, que reditúa económicamente a las familias de la comunidad.
Palabras clave: productos artesanales, queso Zacazonapan, tradición, elaboración.

Ripened zacazonapan cheese: a tradition with history

Abstract

The production of Zacazonapan matured cheese is part of the customs, traditions, and ways of life of the population of Zacazonapan municipality and it is a benchmark for the cultural activity of the region. In addition to the fact that the inhabitants consider cheese as part of their diet, its essence and production have been transmitted from generation to generation, and represent not only a family income, but also a way of life. For this reason, it is important to raise awareness, teach and motivate the new generations so that they value, know, and continue with this tradition.
Additionally, the elaboration of this cheese is an activity that allows foreign people (visitors or tourists) to admire and learn about the gastronomic heritage of the community, which gives rise to the development of agroecological tourism that economically returns to the families of the Zacazonapan.
Keywords: artisanal products, Zacazonapan cheese, tradition, elaboration.

Introducción

La elaboración de productos artesanales es estudiada por el valor económico y cultural que representa para la región de origen cada uno de ellos. Este es el caso de los quesos tradicionales, cuya elaboración tiene como principal finalidad tener una mayor competitividad en los mercados locales, regionales o internacionales, apoyados por procesos como la denominación de origen para bienes agroalimentarios y artesanales, que permite su reconocimiento y protección para aumentar su calidad. Sin embargo, se ha evidenciado un panorama contradictorio para los quesos mexicanos, ya que aunque unos han logrado crecer en el mercado hay otros que presentan un proceso gradual de desaparición (Cervantes Escoto et al., 2017).

Los quesos tradicionales se encuentran en un punto crítico debido a la extinción de algunas variedades. Tal es el caso del queso añejo Zacazonapan, el cual es producido en la cabecera municipal de Zacazonapan, Estado de México, y en otras localidades cercanas (Arroyo Pedraza, 1999). Aunque su origen es desconocido, se cita como antecedente histórico al cura José Castillo y Piña: “decíanme que eran felices y que tenían 120 vacas de buen producto y que con la leche hacían exquisitos trocitos de queso riquísimo, exquisito y del que tenían grandes cantidades en marquetas” (Rebollar Rebollar et al., 2011, pp. 883-889). Estos escritos han permitido concluir que el municipio está vinculado a la producción quesera y el saber-hacer desde hace más de ciento cincuenta años.

El uso más común del queso Zacazonapan es como complemento, adobo, realce y salazón para varios platillos. El ingrediente principal de este queso, tanto en la cabecera municipal como en otras localidades, es la leche bronca de vaca. Generalmente su elaboración se lleva a cabo en las mismas viviendas de los productores —ya sea en un cuarto anexo que se destina exclusivamente para la producción, o bien en su cocina—; ahí mismo se cuelgan las llamadas percheras de carrizo, que son utilizadas para escurrir y almacenar los quesos. (Hernández Morales et al., 2011).

Una mirada al proceso de saber hacer

Las queserías donde se produce el queso añejo en Zacazonapan —que, por cierto, procesan aproximadamente 233 litros de leche por día— se distribuyen tanto en la cabecera municipal, donde se encuentra el mayor número de productores, como en sus comunidades. En éstas, la producción del queso es parte de las costumbres, tradiciones y formas de vida de la población. Los queseros son principalmente mujeres con edades entre los 45 y 70 años, por lo general sin escolaridad, quienes aprendieron a elaborar el queso por tradición familiar o trabajando en otras queserías. Se estima que las queserías existentes se han dedicado a esta actividad durante al menos diez años.

Hay dos tipos de queso añejo Zacazonapan: fresco y madurado. Ambos llevan el mismo proceso de producción, pero se consumen en diferentes tiempos. El queso fresco es menos salado y se come inmediatamente después de hecho; el madurado a partir de los 20 días de elaborado y se presenta casi siempre enchilado.

Ambas presentaciones son de forma rectangular con una superficie convexa; su textura es desmoronable y su sabor es fuerte y salado. Presenta valores de humedad en el rango de 30 a 40%; entre 25 y 33% de grasa; entre 28 y 30% de proteína; y de 2.0 a 2.8 % de sal.

El queso se fabrica durante todo el año, aunque la mayor producción se da de forma estacional, durante la época de lluvias. Esto es por la disponibilidad de grandes cantidades de forraje natural consumido por las vacas, que aumenta la producción y calidad composicional de la leche; además de que la humedad de la época permite orear y madurar el queso a temperatura ambiente (Hernández et al, 2011).

Los beneficios que proporciona la tradición

La venta del queso es la única o principal fuente de ingresos de quienes se dedican a su elaboración, aunque hay otras actividades económicas que complementan sus ingresos, como la ganadería o el comercio. La mano de obra es familiar en el 87.5% de las queserías. El 62.5% de los queseros compra la leche, mientras que el 37.5% de los productores están integrados verticalmente.1

El queso fresco se vende en piezas de forma cilíndrica, con un peso de 200 o 250 gr. En cambio, el queso añejo tiene forma rectangular, con una superficie convexa; su peso varía de 1 a 8 kg, aunque los bloques de 1, 1.5 y 2 kg son los más comunes. Se producen también otros derivados lácteos vinculados al proceso de elaboración del queso: el requesón y la crema, considerados como un ingreso adicional importante.

El precio del queso añejo oscila entre los 200 y 250 pesos por kilogramo. Su venta al consumidor final puede ser a crédito o de contado. La venta a crédito consiste en la entrega del queso a expendios, tiendas y mercados en forma semanal, realizándose el pago una semana después de su entrega. La mayoría de los clientes son constantes, se tienen puntos de venta definidos para cada quesero, e incluso clientes fieles que prefieren y buscan el queso de determinadas queserías. Una pequeña proporción de las ventas de queso es local, la mayor parte se comercializa en mercados y tiendas de las localidades cercanas, como Colorines, Santo Tomás de los Plátanos, Valle de Bravo, Tejupilco, Luvianos y Temascaltepec, también en el Estado de México.

Fortalecimiento y preservación del queso

Desde el año de 1988, el H. Ayuntamiento de Zacazonapan ha impulsado y fortalecido la actividad quesera a través de la organización anual de la Feria del Queso, celebrada el 25 de diciembre, de tal manera que coincide con otras festividades locales y regionales, principalmente religiosas. En este evento participan gran número de productores de queso y ganaderos, estos últimos se han ido sumando a esta actividad, ya que inicialmente sólo se presentaban productores queseros (Hernández et al., 2010).

Los quesos son evaluados en sus distintas presentaciones (fresco y madurado) por un jurado que se encarga de calificar sabor, olor, color de la pasta, textura y presentación, para finalmente ser degustado y ratificar la intensidad del sabor del queso en el paladar. Esta degustación da paso al dictamen final, en el que se nombran los tres primeros lugares, que se hacen acreedores a diversos premios, entre los que figuran refrigeradores, lavadoras, estufas, alimento para ganado, utensilios para la ordeña, entre otros.

Este evento permite promocionar y comercializar el queso que caracteriza a la región, dando a conocer su calidad a través de la cata y venta. Asimismo, promueve el agroturismo alimentario para el desarrollo de la comunidad a nivel económico y turístico, lo que deriva en mejores condiciones de vida para los pobladores (Blanco Murillo 2012).

El territorio podría desarrollar turismo rural, ya que goza de una belleza paisajística natural, especialmente en la temporada de lluvias, cuando todo “se pone verde”, pues la zona se encuentra inmersa en el tipo de vegetación de selva baja caducifolia. Los ganaderos cuentan con extensiones de tierra suficientes para dar recorridos y mostrar sus formas de producción, así como para hacer visitas a las queserías artesanales y que los turistas observen el proceso de elaboración del queso (Blanco y Riveros, 2004).

El rescate de la tradición

Los quesos artesanales realizados en algunas comunidades rurales en México generan valor agregado a lo que se produce en la región, ya que la materia prima para su elaboración es proporcionada por los mismos productores de leche de la comunidad, con lo que se crean oportunidades y se aporta estabilidad a los precios de la leche ante los efectos de la estacionalidad. Lo anterior permite la generación de empleos y el uso de mano de obra familiar, lo que da pie a una mejora de los ingresos en las comunidades donde se producen.

Por todo lo anterior, la producción de queso artesanal es relevante para la preservación del saber hacer local y la gastronomía regional (Grass-Ramírez y Cesín-Vargas, 2014), y está vinculanda de manera directa e indirecta con la producción quesera, la ganadería, el suministro de insumos, el ecoturismo y la conservación ambiental en el medio rural (Requier-Desjardins, 2017). Otro aspecto a considerar es la reputación del producto, es decir, el reconocimiento de la calidad por sus características organolépticas,2 las cuales deben ser reconocidas y valoradas por los consumidores, que ligan el producto directamente con su terruño.

El queso artesanal Zacazonapan tiene una fuerte raíz histórica e incorpora una importante tradición oral en torno a su producción y consumo (Villegas de Gante y Cervantes Escoto, 2012). No obstante, la fabricación artesanal del queso presenta una tendencia que podría conducir a su desaparición, ya que los productores que participan directamente en su producción fluctúan entre los 45 y 65 años, y todos ellos coinciden en que la fase del refregado3 representa mucho desgaste físico y que ésta no se puede sustituir del proceso de elaboración. Además, los jóvenes no ven en la producción de queso Zacazonapan una actividad de la que puedan extraer utilidades atractivas, aunque se reconoce también que hay otros tantos dispuestos a mejorar sus procesos para el beneficio personal y colectivo (Grass-Ramírez et al, 2013). Es importante señalar que esta tradición ha despertado el interés de distintas instancias educativas y privadas por conocer y preservar este saber hacer, en beneficio de los productores y del mismo municipio (Albarrán-Portillo et al., 2008).

Respecto al precio del queso, desde el punto de vista del productor, no resulta rentable, ya que según su percepción está mal pagado si se considera todo el trabajo que involucra su elaboración. Esto a pesar de que su precio es de aproximadamente $220.00 pesos por kilogramo, lo que es superior al que se paga por otro tipo de quesos artesanales (Tenate $120.00 y Cotija $200.00; Grass-Ramírez et al, 2013). Así, se puede considerar al queso Zacazonapan como uno de los quesos artesanales mejor pagados, pese al sentir de los productores. A pesar de estas discrepancias sobre su rentabilidad, la quesería artesanal reviste gran relevancia, no sólo porque elabora un producto de reconocidas bondades nutricionales y gustativas, sino por su capacidad para generar y mantener el empleo rural para un gran número de agentes de la cadena agroindustrial de la leche: ganaderos, queseros y comerciantes (Villegas de Gante y Cervantes Escoto, 2011).

Conclusiones

El queso artesanal Zacazonapan es un producto que caracteriza a toda una región. Es importante mantener la tradición de su fabricación no sólo por el beneficio económico que representa para los productores, sino también por la preservación del saber hacer heredado de madres a hijas, de padres a hijos, y que se ve reflejado en la Feria del queso, la cual permite dar a conocer el municipio y sus tradiciones.

Agradecimientos

Se agradece la participación de los productores de queso. La primera autora agradece al conacyt por la beca otorgada para la realización de sus estudios de posgrado.

Referencias

  • Albarrán-Portillo, B., García-Martínez, A., Hernández, M. J., Rebollar, R. Samuel, Rojo, R. R., Avilés, N. F., Espinoza, O. A., Esparza, J. S., Figueroa, S. A., Quintero, S. A., Bautista, N. H. y Arriaga, J. C. M. (2008, 27 al 31 de octubre). Caracterización del sistema de producción de leche en una comunidad campesina en el centro de México [Eje 1: Trabajo 46. 1-23]. iv Congreso Internacional de la Red sial, alfater Alimentación, Agricultura Familiar y Territorio, Mar del Plata, Argentina.
  • Arroyo Pedraza, E. J. L. (1999). Zacazonapan, Monografía Municipal. Instituto Mexiquense de Cultura, Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales, A.C.
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Recepción: 29/11/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Árboles y humanidad: un vínculo entre manejo forestal y antropología ecológica

Paloma López Colunga, René Murrieta-Galindo y Xochitl del Alba León Estrada Cita

Resumen

Sumérgete en un apasionante viaje que une antropología ecológica y el mundo forestal de Veracruz, México. Acompañado de evocadores refranes de la cultura popular, este artículo te conduce por un recorrido que entrelaza conceptos profundos con el marco normativo para el aprovechamiento de recursos forestales. Explora la riqueza de conocimientos ancestrales reflejada en refranes y descubre cómo se conecta con la naturaleza y la regulación en un relato ameno y analítico.
Palabras clave: manejo forestal, antropología ecológica, sustentabilidad, cultura popular, marco normativo.

Trees and humankind: a link between forest management and ecological anthropology

Abstract

Immerse yourself in a captivating journey that connects ecological anthropology and the world of forests in Veracruz, Mexico. Accompanied by evocative proverbs from popular culture, this article takes you on a tour that intertwines profound concepts with the regulatory framework for the utilization of forest resources. Explore the wealth of ancestral knowledge reflected in proverbs and discover how it aligns with nature and regulation in an engaging and analytical narrative.
Keywords: forest management, ecological anthropology, sustainability, popular culture, regulatory framework.

Introducción

La voz popular sostiene que “el que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo”. En la actualidad, nos enfrentamos a desafíos como el aumento del nivel del mar debido al deshielo de los glaciares a raíz del calentamiento global, la expansión de la frontera agrícola, la extinción de especies animales y vegetales, y una multitud de problemas que afectan al planeta en su conjunto y, a nivel regional, a nuestro país. Esto nos exige una reevaluación no sólo de nuestras prácticas actuales en la gestión de recursos naturales, sino también una atención renovada a las tradiciones, usos, costumbres e incluso los dichos y refranes populares. Con frecuencia, estos últimos encierran saberes profundos en torno al cuidado y preservación de nuestros recursos naturales.

Atendiendo al dicho “juego y paseo sólo para recreo”, embarquémonos en un recorrido que explorará una serie de refranes creados por la cultura popular en relación con la gestión forestal. Mediante diversos conceptos de antropología ecológica y tomando como ejemplo el marco normativo vigente para la explotación y transporte de productos forestales en el estado de Veracruz, México, buscaremos desvelar la riqueza de conocimiento que encierran. Este recorrido estará acompañado de imágenes originales y exclusivas, elaboradas por la artista @aantilopee, dichas ilustraciones brindan una interpretación visual de la gestión forestal.

Árbol copudo, da sombra, aunque no dé fruto: ¿qué es el manejo forestal?

El manejo forestal consiste en diferentes actividades y decisiones, cuyo fin, es: el aprovechamiento ordenado de los recursos forestales presentes en diversos ecosistemas. Aunque comúnmente lo relacionamos con actividades extractivas de madera, y por lo tanto con árboles, en realidad comprende varios aspectos; ecológicos, biológicos, geográficos, sociales y normativos, a través de los cuales se busca satisfacer las necesidades de la sociedad sin comprometer la provisión de bienes y servicios a futuro (Aguirre-Calderón, 2015).

Árbol que no frutea, bueno es para leña: ¿podemos hacer manejo forestal con los árboles que no están en el bosque?

Los ecosistemas forestales engloban áreas paisajísticas donde los árboles predominan, conformando comunidades biológicamente integradas que incluyen plantas, animales, hongos y microorganismos, junto con los suelos locales (substratos) y atmósferas (climas) con las cuales interactúan (Kimmins, 2003). En contraste, la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, publicada en el Diario Oficial de la Federación ( dof, 2018) define el terreno forestal como aquella superficie cubierta por vegetación forestal que proporciona bienes y servicios. Por el contrario, un terreno diverso a lo forestal, es aquel que no reúne las características y atributos biológicos de las definiciones de ecosistema forestal, vegetación forestal y vegetación secundaria nativa.

Considerando lo anterior, resulta válido señalar que incluso en terrenos destinados a la producción agrícola, cuando los árboles dejan de ser productivos, aún podrían estar sujetos a prácticas de manejo forestal. En estos casos, es posible aprovechar recursos como madera, leña, carbón y otros productos forestales. Además, otras superficies como parques, jardines y cafetales de sombra, que no cumplen la definición estricta de bosque, podrían albergar árboles envejecidos, improductivos o incluso afectados por plagas y enfermedades. Así, retomando la pregunta inicial, sí es viable implementar prácticas de manejo forestal en árboles que no se encuentran en contextos forestales tradicionales.

Del árbol caído todo el mundo hace leña: sobre el aprovechamiento forestal en México

No todos sabemos cómo empuñar un hacha y trocear un árbol hasta transformarlo en leña; aun así, se estima que en México se aprovechan anualmente 42.98 millones de m3 de madera procedentes de cinco fuentes principales:

  1. 66% aprovechamiento informal de madera a cargo de la población rural;
  2. 16% aprovechamiento procedente de autorizaciones legales;
  3. 16.30% explotaciones ilegales por grupos organizados;
  4. 1% cosecha de plantaciones forestales comerciales y;
  5. 0.70% de sistemas agroforestales (Caballero, 2010).

Estas fuentes identificadas; legales o ilegales, formales o informales, nos permiten afirmar que el aprovechamiento existe; ahora queda preguntarnos si, la vía elegida, se debe a la falta de información, difícil acceso a las instituciones reguladoras, o al desconocimiento de la normativa aplicable.

Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría: sobre antropogeografía

Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría
Figura 1. Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Crédito: @aantilopee.

La antropogeografía es una tendencia dentro del determinismo ambiental, sosteniendo que regiones geográficas con características afines generan homogeneidad cultural (Hoyos, 2003).

Esta perspectiva nos permite explorar cómo el entorno físico configura el comportamiento de las sociedades y cómo esto se manifiesta en diversos aspectos culturales y políticos.

Veracruz sirve como ejemplo, —su extensión de 7,146,131.02 hectáreas— se divide en 30% de superficie forestal, sujeta a manejo y aprovechamiento, y 70% de áreas no forestales, abarcando tierras agrícolas, pastizales, hábitats humanos y otros terrenos distintos de los forestales. Esto incluye cuerpos de agua y zonas sin vegetación ( semarnat, 2013).

A diferencia de otros estados, Veracruz alberga zonas que, si bien no son boscosas, cuentan con recursos forestales que se pueden aprovechar. Esta particularidad ha suscitado la necesidad de establecer regulaciones específicas para su manejo.

Mientras la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable ( lgsfs) abarca la regulación de actividades forestales en todo el país, incluyendo Veracruz ( dof, 2018), la explotación de recursos forestales en áreas no forestales, como zonas agrícolas, urbanas, cafetales de sombra o potreros, está bajo el amparo de la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave ( sedema).Esto se alinea con las disposiciones del Artículo 11 de la Ley Número 555 de Desarrollo Forestal Sustentable para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave y su Reglamento (Gaceta Oficial, 2016).

Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno: sobre ilegalidad

Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno
Figura 2. Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Crédito: @aantilopee.

La sedema es la instancia encargada de emitir las autorizaciones de aprovechamiento y transporte de madera.

Sin embargo, la verificación de la correcta utilización de esta documentación, tanto a nivel nacional como estatal, recae en personal carente de la información técnica necesaria para discernir los productos forestales derivados de las actividades de aprovechamiento.

El monitoreo y control de las autorizaciones para el aprovechamiento forestal y las guías para el transporte de madera en Veracruz enfrentan diversos obstáculos:

  1. Las instituciones estatales encargadas del proceso no siempre cuentan con personal técnico cualificado.
  2. Algunos de los formatos utilizados son susceptibles de alteración y en ocasiones no se dispone de presupuesto para actualizar su tecnología.
  3. Las fuerzas de seguridad estatales responsables de supervisar el transporte de madera carecen igualmente del conocimiento técnico requerido.

Esta falta de capacitación técnica y de recursos tecnológicos, por ende, propicia el auge del tráfico ilícito, ya que los documentos emitidos carecen del rastreo adecuado.

Árboles y hombres, por su fruto se conocen: sobre etnoecología y etnobotánica

Se estima que en Veracruz existen aproximadamente 975,000 hectáreas con potencial para ser utilizadas con fines tanto maderables como no maderables, sin dejar de lado las áreas susceptibles de reforestación o restauración. La riqueza de flora en este territorio ha resuelto las necesidades de las comunidades humanas a través de diversas prácticas de manejo forestal, agrícola y ganadero. A pesar de que la sociedad ha adquirido una comprensión más profunda del carácter integrado y holístico de los ecosistemas forestales, ahora busca una ordenación y manejo forestal que reemplace la producción tradicional de madera y otros recursos de valor singular (Kimmins, 2003).

En este contexto, estas prácticas han engendrado sabiduría que se trasmite de generación en generación, donde los grupos autóctonos o los ancianos de las comunidades acumulan un conocimiento excepcional sobre la utilización de diversas especies de madera. Gracias a años de experimentación, han llegado a comprender el mejor uso para cada especie en su entorno. No obstante, este conocimiento adquirido se desvanece a la par de la pérdida de la vegetación natural (Benítez et al., 2004).

El determinismo cultural, al abordar la pregunta de cómo el entorno afecta a la cultura y viceversa, genera un nuevo paradigma: la cultura es la que define y modifica el entorno. La Etnoecología propone entender la relación humano-entorno al estudiar las concepciones culturales del mundo, explorando los marcos, estructuras y saberes de las sociedades en cuestión, hasta llegar a la etnobotánica para analizar la conexión entre las plantas y las personas (Hoyos, 2003).

En Veracruz, se han llevado a cabo diversas investigaciones sobre las interacciones entre las plantas y las comunidades locales (Rodríguez et al., 2009), cómo se vinculan y cómo las plantas influyen en el desarrollo de las culturas en distintas regiones (Couttolenc-Brenis et al., 2005), y también sobre las relaciones entre los grupos humanos y su entorno vegetal. Esto implica el uso y aprovechamiento de las plantas en diferentes contextos culturales a lo largo del tiempo (Benítez et al., 2004). Todo esto enfatiza la importancia de estudiar el marco normativo para el aprovechamiento de las especies utilizadas por los grupos locales.

Un árbol se corta en una hora y no se cría en veinte años: sobre sostenibilidad y la agenda 2030

Un árbol se corta en una hora y no se cría en veinte años
Figura 4. Un árbol se corta en una hora y no se cría en veinte años.
Crédito: @aantilopee.

La sustentabilidad implica la producción de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas, siempre y cuando la población participe en las decisiones del proceso, y este ocurra dentro de los límites de la regeneración y el crecimiento natural de los recursos (Zarta, 2018).

El término “desarrollo sostenible” es más comúnmente utilizado en las ciencias sociales, económicas y políticas. Su enfoque central es el concepto de “desarrollo”, que debe ser mantenido de manera sostenible para que el sistema productivo se mantenga funcional. Por consiguiente, es crucial asegurar la preservación de los recursos naturales (Rivera-Hernández et al., 2017).

La figura 3 ilustra un ejemplo gráfico que nos ayuda a comprender la importancia de ambos términos en el contexto del aprovechamiento de los recursos forestales. A menudo concebimos el “desarrollo” como el espacio delimitado entre los recursos explotables y una tasa de aprovechamiento.

Mientras esta tasa no exceda los recursos aprovechables, el desarrollo puede ser sostenible. No obstante, en la realidad, la tasa de aprovechamiento no es constante; puede variar debido a factores económicos, ambientales, políticos y sociales, entre otros. Por consiguiente, el desarrollo debe ser entendido como una serie de acciones u objetivos diversos con el propósito de forjar un mundo más equitativo, que contribuya a generar un entorno social y económico capaz de capacitar a las naciones para superar los desafíos recurrentes en su desarrollo nacional (Rodríguez, 2016).

Desarrollo sostenible y aprovechamiento de recursos

Figura 3. Desarrollo sostenible y aprovechamiento de recursos.
Es de elaboración propia basada en ODS, 2015.

La Organización de las Naciones Unidas ( onu) adoptó la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 ( onu, 2018), lo cual nos plantea un horizonte de tiempo más breve que aquel requerido para cultivar los árboles que ya hemos talado. Aun así, aún contamos con diversas acciones que pueden contribuir al logro de varios objetivos de esta agenda. En el ámbito del manejo y aprovechamiento forestal, existen oportunidades para apoyar los objetivos de: agua limpia y saneamiento, industria, innovación e infraestructura, y vida de ecosistemas terrestres.

En el contexto de Veracruz, la existencia de una ley estatal que regula los aprovechamientos forestales en terrenos diversos a los forestales no garantiza por sí sola su cumplimiento ni efectividad. Es fundamental considerar una serie de acciones que involucren tanto a los poseedores de los recursos como a la sociedad en general. Estas acciones deben dirigirse a asegurar un aprovechamiento adecuado, así como la conservación y preservación de los recursos forestales en el estado. Este enfoque posibilita el desarrollo económico en el marco de la legalidad y en armonía con el equilibrio ecológico.

Del árbol enfermizo no esperes fruto rollizo: sobre cómo abordar las opciones de manejo forestal

Persiste en nuestra sociedad contemporánea la idea confusa de asociar conflicto a violencia. Esta idea, muchas veces alimentada por algunos políticos y medios de comunicación, desencadenará el nacimiento de mitos: la necesidad de la fuerza, la necesidad de la ayuda de Dios, de más poder, etcétera (Jiménez, 2016). Mediante el enfoque “La violencia como método para afrontar conflictos” (Jiménez, 2016), podemos teorizar sobre cómo el incorrecto enfoque en el aprovechamiento de los recursos forestales en Veracruz ha promovido una concepción errada sobre la tala y utilización de diversas especies de árboles maderables.

El esquema propuesto por Jiménez (2016) contempla cuatro momentos:

  1. La idea de una realidad sin conflictos o tranquilidad.
  2. El surgimiento de un mal que perturba el orden
  3. La búsqueda del regreso a esa realidad percibida como mejor.
  4. “Resuelto” el conflicto se percibe nuevamente la tranquilidad.

La figura 5 presenta de manera comparativa cómo se ha enfrentado el conflicto relacionado con el aprovechamiento forestal en Veracruz. Esta mentalidad encierra peligros, dado que sólo permite considerar dos opciones: ganar o perder, buenos o malos, triunfo o venganza, víctima o victimario, entre otros. Al reducir el manejo forestal a alternativas binarias como vegetación forestal versus cultivos, conservación-aprovechamiento, reforestación-deforestación, o incluso más bosques versus menos ciudades, estaríamos dejando de lado una serie de actividades productivas, actores sociales y programas gubernamentales que conforman el manejo y desarrollo forestal.

En el binomio aprovechar-conservar las acciones no son excluyentes. Podemos abordar diferentes momentos que contemplen ambas opciones dentro de un modelo cíclico. Por ejemplo:

  1. Diagnosticar el estado actual de los recursos forestales.
  2. Determinar y elegir opciones de aprovechamiento que contemplen las necesidades de las poblaciones o poseedores de los recursos.
  3. Establecer protocolos de acción y cumplimiento de la normatividad forestal aplicable.
  4. Considerar actividades de conservación de especies vegetales y animales presentes.
  5. Realizar un nuevo diagnóstico dadas las condiciones actuales de los recursos debido a las anteriores acciones.
La violencia como método de abordaje de conflictos en Veracruz

Figura 5. La violencia como método de abordaje de conflictos en Veracruz.
Crédito: elaboración propia.

Al únicamente considerar las opciones percibidas como “correctas” o asociadas a una realidad sin conflictos, viéndolas como puntos de partida o punto de llegada, ignoramos que, en realidad, el manejo forestal implica y requiere una serie de acciones y toma de decisiones más complejas, que podrían ser modelos cíclicos, lineales o gradientes de menor o mayor complejidad de acuerdo a las necesidades de la situación por resolver.

De lo anterior podemos concluir que para obtener un buen resultado del manejo forestal, o como nuestro refrán dice “un fruto rollizo” deberemos abordar las problemáticas forestales de manera integral y acompañada.

Árbol que crece torcido jamás su tronco endereza: sobre lo que nos espera

Adecuadas plantaciones, enriquecen las naciones
Figura 6. Adecuadas plantaciones, enriquecen las naciones.
Crédito: @aantilopee.

Basándonos en el ejercicio anterior, es de vital importancia subrayar la necesidad de realizar un análisis preciso y transparente del proceso administrativo estatal para la emisión de autorizaciones de aprovechamiento y transporte de productos forestales provenientes de terrenos distintos a los forestales en Veracruz. Este análisis debe también considerar una evaluación exhaustiva de las fortalezas y debilidades presentes en cada fase del proceso administrativo estatal.

Además, las acciones de manejo deben involucrar a los poseedores de los recursos, a quienes toman decisiones y al resto de la población. Esto permitiría integrar propuestas sólidas que tengan la capacidad de perdurar en el tiempo y que puedan ajustarse a medida que cambien las condiciones y requerimientos sociales, ambientales, políticos e incluso educativos.

Para culminar nuestro viaje por la sabiduría de la cultura popular y con la esperanza de haber despertado el interés de cada lector en profundizar en el acertado y valioso conocimiento contenido no solo en los refranes mencionados en este escrito, sino también en muchos otros que empleamos en nuestra vida cotidiana, concluimos con el refrán “árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán flores”.

Dado que su utilidad no debería limitarse a conversaciones informales, pueden convertirse en herramientas que reduzcan la distancia entre la academia, la ciencia y los poseedores de los recursos forestales.

Adecuadas plantaciones, enriquecen las naciones: o de dónde sacamos la información presentada:



Recepción: 7/12/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079