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Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Las microondas en la síntesis de nanomateriales

Yohuali Zarazua Aguilar, Franchescoli Didier Velázquez-Herrera y Amanda Stephanie Garzón Pérez Cita

Resumen

Durante las últimas décadas se han estudiado diferentes maneras de obtener nanomateriales (materiales que presentan tamaños de partícula hasta cien mil veces menor que un cabello humano). Los métodos tradicionales de síntesis requieren altas temperaturas y presiones, con el fin de obtener materiales con características específicas, como la cristalinidad, o el arreglo que tienen los átomos cuando forman una estructura. Para alcanzar estas altas temperaturas se emplean técnicas de calentamiento por convección o conducción, que suelen tomar varios días en obtener el resultado deseado. Es por ello que es importante buscar rutas que sean fáciles, rápidas, económicas y comercialmente viables para la producción de nanomateriales; una de las más importantes y versátiles investigadas en los últimos años es el uso microondas. Las microondas son ondas eléctricas y magnéticas generadas artificialmente, que provocan que las moléculas aumenten su movimiento, generando un sobrecalentamiento de manera fácil y rápida en una sustancia. Por lo anterior, una síntesis asistida por irradiación de microondas permite obtener nanomateriales con características específicas, ajustables a las necesidades de aplicación, como el tamaño y tipo de distribución de poros, el área superficial específica y la cristalinidad, que dependen en gran medida del tiempo, frecuencia y potencia de irradiación. Además, con el uso de las microondas se logra disminuir el tiempo que se emplea para la obtención de nanomateriales. Así, en este texto se abordará la importancia del uso de las microondas en la síntesis de nanomateriales a través de un contexto aplicativo y se dará una breve descripción histórica.
Palabras clave: microondas, síntesis, nanomateriales.

Microwaves in the synthesis of nanomaterials

Abstract

During the last decades, different ways of obtaining nanomaterials (materials that have particle sizes up to 100,000 times smaller than a human hair have been studied. Traditional synthesis methods require high temperatures and pressures in order to obtain specific characteristics such as crystallinity, that is, the arrangement that atoms have when they form a structure. To obtain high temperatures, convection or conduction techniques are used, which usually take several days for the desired result. That is why it is important to look for routes that are easy, fast, economical, and commercially viable to produce nanomaterials; currently, one of the most important is the use of microwave irradiation (exposure to radiation). Microwaves are artificially generated electrical and magnetic waves that cause molecules to collide with each other easily and quickly, causing overheating in a substance. Therefore, a synthesis by microwave irradiation allows to obtain nanomaterials with specific moldable characteristics that depend to a large extent on time, frequency, and irradiation power, such as size and type of pore distribution, specific surface area, and crystallinity. In addition, with the use of microwaves it is possible to reduce the time used to obtain such nanomaterials. Thus, in this text, the use of microwaves in the synthesis of nanomaterials will be addressed, in order to explain its importance through an application context and a brief historical description.
Keywords: microwave, synthesis, nanomaterials.

Introducción

Los nanomateriales son aquellos cuyo tamaño en cualquiera de sus dimensiones se encuentra entre 1 y 100 nanómetros (100,000 veces menores que un cabello humano). Obtener estos tamaños es posible gracias a la manipulación controlada de la estructura de los materiales por medio de técnicas de síntesis basadas en la modificación de la física, la química, la biología y la ciencia de los materiales (Gleiter, 2000; Silva y Medina, 2022).

En la actualidad, los nanomateriales pueden clasificarse de acuerdo con su aplicación, su estado de aglomeración, su morfología o forma, y su estructura. No obstante, la dimensión de la partícula es la característica más utilizada y completa, ya que de ella depende de la forma y el tamaño que presente. En la figura 1 se muestra un esquema de la clasificación por la dimensión del nanomaterial en el que se señalan todas las dimensiones de las estructuras que se encuentran entre 1 y 100 nm (Martínez-González et al., 2022).

Clasificación de nanomateriales por sus dimensiones

Figura 1. Clasificación de nanomateriales por sus dimensiones: cero dimensional (0D) indica que todas sus dimensiones se encuentran entre 1 y 100 nm, unidimensional (1D) muestra que dos de sus dimensiones se encuentran en el orden nanométrico, bidimensional (2D) presentan una sola dimensión que es menor a 100 nm y tridimensional (3D) indica que todas sus dimensiones son superiores a 100 nm.
Crédito: elaboración propia.

Dentro de los múltiples métodos de obtención de nanomateriales que se han desarrollado en los últimos años, el uso de la irradiación con microondas ha generado muchísima atención. Esto se debe a que permite obtenerlos con propiedades texturales, de forma, cristalinidad, distribución y tamaños de partícula específicos, a través de la optimización de condiciones como la potencia y frecuencia de irradiación. Asimismo, permite la disminución del tiempo de síntesis, acortando a segundos reacciones que por métodos de calentamiento normales tardan hasta 72 horas (Jhung et al., 2006; Rivera et al., 2009). Todo esto se logra gracias a que un horno de microondas genera ondas eléctricas y magnéticas que tratan de alinerase a los dipolos de las moleculas, es decir, a su parte negativa y positiva y, al hacerlo, orientan el crecimiento de las partículas.

Descubriendo las microondas

De manera general, es posible definir las microondas como una forma de energía electromagnética (interacción entre el magnetismo y la electricidad), que se encuentra en el extremo más bajo del espectro electromagnético (radiación que se propaga en el espacio en forma de ondas; ver figura 2). Este tipo de energía se ubica en longitudes de onda (espacio que hay entre una onda y otra) de 1 a 10-3 m, entre la radiación de infrarrojo y las ondas de radio, a frecuencias (número de ondas que pasan por un punto en un determinado tiempo) entre 0.3 y 300 GHz (Tompsett et al., 2006).

Espectro electromagnético

Figura 2. Espectro electromagnético.
Crédito: elaboración propia.

Con su descubrimiento, el uso de las microondas comenzó a popularizarse, principalmente en el hogar. El primer horno de microondas comercial fue desarrollado en la década de los años 40 por P. Spencer en la compañía Raytheon (Loupy, 2004). Spencer construía magnetrones para los equipos de radar durante la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión mientras observaba un radar, se dio cuenta de que el chocolate que traía en su bolsillo se había calentado, lo cual detonó su curiosidad y comenzó a investigar. Él dedujo que al colocar el magnetrón dentro de una caja de metal y al disparar las ondas eléctricas y magnéticas, éstas tenían un efecto de calentamiento en los alimentos que se colocaban dentro.

En los primeros años de investigación enfocada en el estudio del efecto de las microondas en las síntesis de compuestos químicos, los hornos de microondas domésticos fueron de gran utilidad para estudiar todas las propiedades que pueden ser modificadas o controladas en el desarrollo de nanomateriales. Los hornos de microondas operaban a una frecuencia de 2.45 GHz y era posible controlar la temperatura a través de sondas externas, que interrumpían la irradiación cuando el sistema llegaba a la temperatura deseada (Tompsett et al., 2006). Una de las características más importantes del valor de esta frecuencia en el proceso de síntesis es que la energía transmitida por los fotones (partículas elementales de la luz) es relativamente baja (0.0016 eV), por lo que no es posible romper los enlaces químicos de los reactivos involucrados, inhibiendo la generación de reacciones químicas.

Hoy en día, los hornos que se basan en microondas cuentan con un amplio rango de aplicaciones, que incluyen la esterilización, y el secado y síntesis de compuestos orgánicos e inorgánicos, por mencionar algunos. Haciendo énfasis en las reacciones de síntesis, parte de la energía de las microondas se absorbe por el nanomaterial y se transforma en calor, lo que permite que la temperatura se incremente de manera puntual. De una forma más técnica, el calentamiento se realiza con la energía suficiente (0.037 kcal/mol) para afectar únicamente a las moléculas, mas no a la estructura (la estructura se ve afectada con energías de entre 80 y 120 kcal/mol). Así, la energía de estas ondas sólo permite calentar de manera uniforme grandes secciones, sin afectar su composición química (Jubri et al., 2012).

Sintetizando nanomateriales con microondas

Durante el proceso de síntesis con microondas, las ondas electromagnéticas se dirigen directamente a las moléculas, lo que conduce al aumento de la polaridad (polo positivo y negativo en una molécula) de la solución. Este efecto provoca que las moléculas pasen de su estado fundamental (forma de una molécula sin reaccionar) al estado de transición (forma de las moléculas cuando se aplica energía), generando un rápido aumento de la temperatura en el núcleo de la mezcla de reacción. El proceso da como resultado un calentamiento más rápido y uniforme de la solución (ver figura 3). Este calentamiento no depende directamente de la conductividad térmica (capacidad para conducir el calor) del nanomaterial, sino de la alineación de los polos de las moléculas (positivos y negativos) presentes en el medio, lo cual es posible controlar gracias a la potencia y frecuencia con la que son irradiados los reactivos con las microondas (Kappe, 2004; Kappe y Dallinger, 2006).

Interacción entre las microondas y las moléculas

Figura 3. Interacción entre las microondas y las moléculas.
Crédito: elaboración propia.

El uso de microondas proporciona varias ventajas dentro de los procesos de síntesis, tales como el rápido calentamiento y el calentamiento y la reducción de los gases sin afectar la estructura. Gracias a estas ventajas, se mejoran las propiedades y la posibilidad de obtener nuevos nanomateriales y compuestos (Jubri et al., 2012).

Los hornos de microondas comúnmente utilizados en la síntesis constan de seis componentes básicos:

  1. El generador de microondas, también llamado magnetrón.
  2. La guía de ondas, la cavidad de microondas.
  3. El agitador (ondas a extenderse).
  4. El termostato.
  5. El aire de escape.

Estos componentes siguen una secuencia para poder generar las ondas electromagnéticas. Primero, el magnetrón produce las ondas que son propagadas directamente en la cavidad del horno, en donde un difusor (separador) las distribuye en diferentes direcciones para ser absorbidas por las moléculas presentes en el medio irradiado (ver figura 4; Arruda y Santelli, 1997).

Radiación en un horno de microondas

Figura 4. Radiación en un horno de microondas.
Crédito: elaboración propia.

En la síntesis por microondas se deben tomar en cuenta diversos factores, como el pH de la solución, potencia, tiempo del calentamiento, agitación, presión y temperatura (Tompsett et al., 2006). Al controlar todos estos factores durante el proceso de formación de nanomateriales, es posible controlar las propiedades texturales como área específica, tamaño y volumen de poro y, las propiedades morfológicas, como el tamaño y la textura de partícula (Zarazúa-Aguilar et al., 2018).

Dentro de los nanomateriales obtenidos con esta técnica, encontramos las arcillas, de las cuales los hidróxidos dobles laminares o compuestos tipo hidrotalcita son los que se sintetizan más frecuentemente. El proceso es muy común y consta de una serie de pasos que involucran la combinación de los diversos reactivos en un medio controlado bajo agitación constante; posteriormente, cuando se han mezclado, se hace uso de las microondas bajo condiciones de tiempo y temperatura determinadas. El uso de microondas disminuye el tiempo de síntesis y promueve la formación de un nanomaterial más uniforme y con tamaños de partícula más pequeños (Velázquez-Herrera y Fetter, 2022), en comparación con el uso de un método común de calentamiento, como en una autoclave, el cual es muy parecido a una olla de presión con la que se cocinan alimentos.

Conclusiones

Las microondas han ayudado al ser humano en diversas tareas, desde calentar agua para prepararse un café o un té, hasta obtener los más sofisticados y mejores nanomateriales, que se pueden usar para diversas aplicaciones en medicina, remediación de medio ambiente, ingeniería, etcétera. Desde el descubrimiento de su uso en nanomateriales, se han sintetizado diversos tipos, de los que se han estudiado las características de estructura y textura obtenidas por este método, optimizando al mínimo los tiempos de síntesis, y conociendo los parámetros de control. Así, cada nanomaterial puede ser diseñado de manera tal que cumpla con propiedades físicoquímicas específicas o con una función en particular, dependiendo de la naturaleza de aplicación.

Referencias

  • Arruda, M. A. Z., y Santelli, R. E. (1997). Mecanização no preparo de amostras por microondas: o estado da arte. Química Nova, 20(6). https://doi.org/10.1590/S0100-40421997000600012.
  • Jhung, S. H., Lee, J.-H., Forster, P. M., Férey, G., Cheetham, A. K., y Chang, J.-S. (2006). Microwave Synthesis of Hybrid Inorganic–Organic Porous Materials: Phase-Selective and Rapid Crystallization. Chemistry – A European Journal, 12(30), 7899-7905. https://doi.org/10.1002/chem.200600270.
  • Jubri, Z., Hussein, M. Z., Yahaya, A., y Zainal, Z. (2012). The effect of microwave-assisted synthesis on the physico-chemical properties of pamoate-intercalated layered double hydroxide. Nanoscience Methods, 1(1), 152-163. https://doi.org/10.1080/17458080.2011.630036.
  • Kappe, C. O. (2004). Controlled microwave heating in modern organic synthesis. Angewandte Chemie – International Edition, 43(46), 6250-6284. https://doi.org/10.1002/anie.200400655.
  • Kappe, C. O., y Dallinger, D. (2006). The impact of microwave synthesis on drug discovery. Nature Reviews Drug Discovery, 5(1), 51-63. https://doi.org/10.1038/nrd1926.
  • Loupy, A. (Ed.). (2004). Front Matter. Microwaves in Organic Synthesis. https://doi.org/10.1002/3527601775.fmatter.
  • Martínez-González, J., Flores Gil, A., Reyes-Contreras, D., Vigueras Santiago, E., y García-Orozco, I. (2022). Síntesis de nanoestructuras de carbono por molienda mecánica. En E. Vigueras Santiago y G. Martínez Barrera (Eds.), Materiales Avanzados y Nanomateriales: aprovechamiento de fuentes naturales y sus beneficios al medio ambiente (pp. 201-238). OmniaScience.
  • Rivera, J. A., Fetter, G., y Bosch, P. (2009). New hydroxyapatite–hydrotalcite composites ii. microwave irradiation effect on structure and texture. Journal of Porous Materials, 16(4), 409-418. https://doi.org/10.1007/s10934-008-9213-z.
  • Silva Y. J. E., y Medina S. C. A. (2022). Materiales y nanomateriales. Principios, aplicaciones y técnicas de caracterización. Escuela Superior Politécnica de Chimborazo.
  • Tompsett, G. A., Conner, W. C., y Yngvesson, K. S. (2006). Microwave Synthesis of Nanoporous Materials. ChemPhysChem, 7(2), 296-319. https://doi.org/10.1002/cphc.200500449.
  • Velázquez Herrera, F. D. y Fetter, G. (2022). Arcillas: Desvelando sus secretos. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla: Dirección General de Publicaciones. https://tinyurl.com/3mfa52vv.
  • Zarazúa-Aguilar, Y., Paredes-Carrera, S. P., Valenzuela-Zapata, M. A., y Sánchez-Ochoa, J. C. (2018). Cr (vi) and naftalene simultaneous degradation using layered double hydroxides CuZnGa (Degradación simultánea de Cr(vi) y naftaleno empleando compuestos tipo hidrotalcita CuZnGa). Revista Mexicana de Ingeniería Química, 17(2), 679-691. https://doi.org/10.24275/uam/izt/dcbi/revmexingquim/2018v17n2/zarazua.


Recepción: 08/2/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Economía circular en la formación para el empleo

Carlos Mogena Medina, Angelina Prado-Solano y Jorge Domínguez Durán Cita

Resumen

En el presente artículo se hace un recorrido por aquello que la economía circular supone para el planeta a nivel económico, social y medioambiental, y los beneficios que tendría la implantación de un módulo específico de economía circular, en la formación profesional para el empleo, dirigido a capacitar y concienciar para un desarrollo sostenible a trabajadores en las empresas. Además, se ahonda en el estado de la cuestión viendo cómo se aborda el citado tema desde las instituciones europeas hasta las instituciones autonómicas.
Palabras clave:economía circular, formación, empleo, desarrollo sostenible.

Circular Economy in training for employment

Abstract

This article looks at what the circular economy means for the planet on an economic, social and environmental level, and the benefits that the implementation of a specific Circular Economy (ce) module in Vocational Training for Employment, aimed at training and raising awareness for sustainable development among workers in companies would have. In addition, it delves into the state of the question by looking at how the issue is being addressed from European institutions to regional institutions.
Keywords: circular economy, training, employment, sustainable development.

Una crisis global que genera oportunidades

Desde mediados del siglo xviii, inmersos en una revolución industrial, el modo de producir y consumir ha estado basado en un modelo de economía lineal encaminado a la extracción de recursos del planeta, la producción intensiva de bienes para el consumo humano y su consiguiente generación de residuos. Este proceso ha generado un aumento del bienestar en muchos países del mundo, pero, a su vez, una situación insostenible que unida a la inestabilidad territorial ha dado sus frutos en forma de graves impactos ambientales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el esquilmo excesivo de los recursos naturales, la contaminación y, por ende, la desigualdad en muchos aspectos.

Actualmente, las graves tasas de desigualdad social y económica acrecentadas después de la crisis covid (Banco Mundial, 2022), el incremento constante de la población, el consumo masivo, la desaparición de la biodiversidad y el cambio climático, han llegado a niveles cercanos del colapso, que hacen necesarios otros enfoques de la economía, de los procesos productivos y del consumo (Stevens, 2020). Así, en los años previos a la pandemia por covid-19, el desarrollo económico y social ha provocado que se tuviesen los menores índices de pobreza de la historia (Bárcena, 2022), sin embargo, necesitamos abandonar el rumbo de economía lineal, debido al alto número de recursos naturales consumidos hasta la fecha, ya que según el aporte de la Huella Ecológica, que mide la cantidad de recursos naturales del planeta que consume cada país, los seres humanos consumieron los recursos de un año del planeta, impidiendo que éste pueda equilibrarlos en los cinco siguientes (Gareis, 2022).

Según el informe de Naciones Unidas (Kurbiel, 2021), cada año se añaden 83 millones de personas a la población mundial, esperándose que continúe la tendencia en alza. Esto provoca una sobrepoblación que lleva intrínseca un alto consumo de recursos naturales, contribuyendo al cambio climático y provocando riesgos que nos afectan en primera persona, poniendo en tela de juicio nuestra supervivencia. Prueba de ello es la situación en la que nos encontramos en la actualidad con la covid-19. Ante dicho escenario, buscar opciones que nos permitan poner en práctica otro modelo de economía es una máxima.

En esta situación de amenaza constante, desde finales del siglo xx, diversas organizaciones, organismos y estados, han ido firmando acuerdos con el objetivo de actuar contra el cambio climático. Esto ha confluido en el Acuerdo de París (2015), promovido por las Naciones Unidas (Alonso, 2019). Hablamos de una propuesta que busca soluciones contra el cambio climático, dándole una vuelta al modelo de producción y consumo, impulsando un nuevo sistema económico circular, que dé la posibilidad de garantizar el bienestar y la prosperidad de futuras generaciones.

Lo anterior, se ha convertido en un acto de responsabilidad global, donde la sociedad debe promover durante los próximos años la transición desde la economía lineal, intensiva en la explotación de los recursos, a una economía circular que permita el desarrollo de un sistema de adaptación, del actual escenario de escasez de materias primas y recursos energéticos, a partir de la capacidad de aprovechar el potencial de innovación de las administraciones, de la sociedad y de las empresas, para transformar los patrones económicos conocidos a la vez que se mejora el bienestar y se disminuye la desigualdad (Garabiza, 2021).

Un nuevo modelo económico, medioambiental, educativo y de orden social

Según el Parlamento Europeo, la Economía Circular (ec) es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes, todas las veces que sea posible para crear un valor añadido (Noticias Parlamento Europeo, 2018; ver figura 1). El objetivo de la ec es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, para así poder reducir al mínimo la generación de residuos (Gracia, 2021).

Pasos de la economía circular

Figura 1. Pasos que dan forma a una economía circular.
Crédito: Noticias Parlamento Europeo 2015.

Muy ligado al concepto de ec, encontramos el de Consumo Responsable (en adelante cr) que nos deriva a una forma de actuar donde las personas tienden a poner en práctica un consumo consciente y crítico donde se apuesta por el uso eficiente de los recursos naturales, que busca garantizar la sostenibilidad del medio ambiente a través de un modelo de consumo cíclico, en oposición a la lineal.

Según Haas (2015) la ec es uno de los temas más tratados a nivel mundial que tiene como principal objetivo ser uno de los pilares del Desarrollo Sostenible (en adelante ds).

Para algunos autores la economía circular es un ejercicio de responsabilidad humanitaria y una oportunidad estratégica para la mayoría de sectores ya que, aumentar la eficiencia en el uso de recursos, proporciona competitividad a las empresas gracias al consiguiente ahorro de costes, promueve el desarrollo de actividades y puestos de trabajo nuevos y de calidad, y reduce la dependencia de fuentes de materias primas y bienes importados (Ramírez, 2021). La economía circular tiene mucho que ver con la sostenibilidad, pero también con la innovación necesaria para generar empleo y oportunidades económicas (ver figura 2).

De modelo lineal a circular

Figura 2. De un modelo lineal a uno circular.
Crédito: Ambientum (2022).

Una propuesta de educación para el desarrollo sostenible

Por ello, entre las cuestiones urgentes a acometer es la educación, que nos ayudará a cambiar nuestro juicio, no sólo a título individual, sino también en el plano colectivo. Sin educación no puede haber un Desarrollo Sostenible. En palabras de Paulo Freire “la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” (1972).

La educación dota a las personas, de conocimiento, habilidades y de confianza, permitiéndoles cambiar su forma de pensar, actuar y conformar un futuro más respetuoso. El trabajo educacional, en simbiosis con una formación económica y tecnológica acorde a las circunstancias, provocará un desarrollo sostenible. Debido a esto, debemos integrar asignaturas de educación para el DS en todos los niveles y entornos educativos y de formación.

La Formación Profesional (fp) es una etapa educativa basada en sistemas de aprendizaje permanente que permite a la ciudadanía conocer y desempeñar determinadas profesiones en el mercado laboral (Unión Europea, 2020). Dentro de esta formación profesional existe una rama que es la fp para el Empleo, que tiene por finalidad impulsar y realizar una formación que contribuya al desarrollo personal y profesional de las personas trabajadoras (ocupadas y desempleadas), mejorando su posibilidad de empleo y su promoción en el trabajo. Esta formación debe responder a las necesidades del mercado laboral y estar orientada a la mejora de la competitividad empresarial.

El alumnado formado, pasará a trabajar en empresas que consumen asiduamente grandes cantidades de recursos naturales, por ello, resulta primordial que en sus planes de estudio encontremos una formación técnica específica y/o transversal sobre ds (unesco-unevoc, 2022) dirigida a abordar temas relacionados con la economía circular y la producción y consumo responsable.

Según la Organización Internacional del Trabajo (oit 2012) tener alumnos con estudios técnicos en relación con la economía verde y circular, podría crear hasta 60 millones de empleos en los siguientes años.

El Ordenamiento Jurídico Español está alineado con la estrategia de Economía Circular, pues la actual Ley Orgánica 3/2020 del 29 de diciembre de Educación (lomloe) que modifica a la aún vigente Ley Orgánica 2/2006 del 3 de mayo de Educación (loe) indica que uno de los principios pedagógicos sobre los que debe regir nuestra educación es el desarrollo sostenible. Además, según la Fundación Estatal para el Empleo (fundae) la formación profesional para el empleo está ligada a la Agenda 2030 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ods) aprobada por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015, y que constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo.

Para avanzar hacia un modelo de ec, el ods nº12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, pretende cambiar el modelo actual de producción y consumo para conseguir una gestión eficiente de los recursos naturales, poniendo en marcha procesos para evitar la pérdida de alimentos, un uso ecológico de los productos químicos y disminuir la generación de desechos. La lomloe añade una disposición adicional sexta titulada “Educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial”, que pretende impactar en el avance para la consecución de las metas del 4º ods de la Agenda 2030 de la nnuu: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Todo ello hace necesario poner el foco en el diseño de acciones formativas aplicando los conocimientos y conceptos basados en la Economía Circular, incluyendo la variable ambiental y la innovación como criterio en la toma de decisiones, que permitan la capacitación de profesionales y el impulso de nuevos empleos en el marco de la Economía Circular.

Estado de la cuestión

La economía verde está situada hoy en día en el epicentro de las políticas mundiales. En diciembre de 2019, la Unión Europea aprobó el Pacto Verde Europeo (2022), siendo el eje vertebrador que nos permita conseguir una sostenibilidad europea que lleve implícita la reducción de emisiones y la respuesta al cambio climático y medioambiental.

Extremadura es una región occidental española que limita con Portugal y está compuesta por las provincias de Cáceres y Badajoz. La población de Extremadura es de 1.067.710 habitantes (ine, 2019) por tanto, representa el 2,27% de la población española (47.026.208). Posee una densidad demográfica de 25,65 hab/km², muy inferior a la media de España. La provincia más poblada es Badajoz, con 673.559 habitantes y una superficie de 21.766 km², siendo así la provincia más extensa de España.

En mayo de 2018, a nivel autonómico, la Junta de Extremadura aprobaba la Estrategia extremeña de Economía Verde y Circular, denominada Extremadura 2030 (Junta de Extremadura, 2022). A través de ella, se buscaba posicionar a la región como punta de lanza de un cambio en el modelo productivo, siendo un referente de transición ecológica de la economía. Actualmente, más de 100.000 extremeños y extremeñas trabajan en sectores relacionados con la economía verde y circular, debido a que la Junta de Extremadura ha desarrollado más de 900 actuaciones en estos sectores con inversiones de cerca de 2.000 millones de euros.

Se pretende así que los pueblos y ciudades de Extremadura pasen, debido a la investigación e innovación en sectores verdes, a un desarrollo rural sostenible que les ayude a generar riqueza y empleo en ámbitos como la energía renovable, la política del agua, de residuos, los recursos naturales, la gestión forestal, la agricultura y ganadería ecológica, nuestra dehesa, la transformación industrial sostenible, el ocio y el deporte de naturaleza, el turismo verde, la construcción y el transporte sin emisiones (Junta de Extremadura, 2022; imagen 3) y ¿por qué no? en ámbitos como la educación.

Estrategia 2030 Extremadura

Imagen 3: “Estrategia 2030 Extremadura”.
Crédito: Junta de Extremadura.

Sin embargo, la crisis provocada por la pandemia covid-19 ha vuelto a evidenciar la verdadera importancia de una economía que luche contra los principales problemas a los que tenemos que hacer frente, cambio climático, despoblación, desempleo, enfermedades, deslocalización… Esta piedra en el camino ha provocado que la Unión Europea haya aprobado el Plan para la reconstrucción de Europa que, ayudará a luchar contra las principales consecuencias de la pandemia, y que será la nueva guía económica para los próximos años, con una movilización sin precedentes de fondos: 750.000 millones de euros, 140.000 para España, 72.000 en ayudas directas, articulados a través de los Proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica (perte) de los cuales el 37% serán para proyectos de economía verde, es decir, solo España tendrá que invertir en los próximos años más de 26.000 millones de euros en la transición ecológica de nuestra economía (Unión Europea, 2022).

Así el perte de Economía Circular, aprobado en el Consejo de Ministros del 08 de marzo de 2022, responde al objetivo de contribuir a los esfuerzos por lograr una economía sostenible, descarbonizada, eficiente en el uso de los recursos y competitiva. Es también una oportunidad para favorecer nuevos nichos de actividad y empleo, por ejemplo, asociados al reciclaje, la reparación y el sector servicios. El perte comprende 18 medidas distribuidos en dos líneas de acción:

  • Actuaciones sobre sectores clave: textil, plástico y bienes de equipo para la industria de las energías renovables.
  • Actuaciones transversales para impulsar la economía circular en la empresa.

Conclusiones

Actualmente, una nueva propuesta de contenidos que incorporen una capacitación en economía circular, puede que resulten un lastre para los integrantes de la comunidad educativa; sin embargo, son los que nos ayudarán a solucionar los actuales problemas a nivel social, ambiental y económico que están atacando a nuestro planeta. Por todo lo expuesto, consideramos que educar, a través de programas de formación profesional para el empleo, en economía circular y desarrollo sostenible puede ser garantía de éxito.

Que el cuidado del medio ambiente es un hecho que preocupa, no es una novedad. Pero, si a esto le añadimos que su cuidado está relacionado de manera directa con otras temáticas como son la economía y el empleo, es necesario que la ciudadanía crezca siendo consciente de su impacto y de los beneficios que aporta preservarlo. Tal y como afirma un estudio del Servicio Estatal para el Empleo Español (2022) este paradigma es transversal a todas las actividades humanas y resulta conveniente finalizar con el concepto de obsolescencia programada para que la circularidad quede entre todos nosotros.

A modo de reflexión, dejamos este video de la Fundación cotec que nos hace reflexionar sobre la importancia de implantar un modelo de economía circular.



Video 1. Economía Circular: descubre lo que es antes de que reviente el Planeta.
Crédito: cotec, 2017.


Referencias

  • Alonso, I. B. (2019). Acercamiento teórico al concepto de economía circular desde la perspectiva macro de la ciudad y el contexto poblacional extremeño. Actas del X International Greencities Congress 2019: 10º Foro de Inteligencia y Sostenibilidad Urbana, (págs. 128-141). Palacio de Ferias y Congresos de Málaga.
  • Bárcena, A. (2022). Repensar el desarrollo a partir de la igualdad. El Trimestre Económico, 89, 19-37.
  • cotec. (2017, 9 marzo). Economía circular: descubre lo que es antes de que reviente el planeta. [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Lc4-2cVKxp0.
  • Freire, P. (1972). Pedagogía de la esperanza: un reencuentro con la pedagogía del oprimido. Siglo Veintiuno Editores.
  • Fundación Estatal para la Formación. (2022, 16 de febrero). Sistema de Formación para el Empleo. https://www.fundae.es/formacion.
  • Garabiza, B. P. (2021). La aplicación del modelo de economía circular en Ecuador: Estudio de caso. Revista Espacios, 222-237.
  • Gareis, M. C. (2022, 19 de enero). La Huella Ecológica: un análisis de su origen conceptual y sus transformaciones metodológicas. Revista de Estudios Marítimos y Sociales, 187-208.
  • Haas, W. K. (2015). How circular is the Global Economy? An Assessment of Material Flows, Waste Production and Recycling in the European Union and the World in 2005. Journal of Industrial Ecology, 19 (5), 765-777.
  • Junta de Extremadura. (2022, 2 de febrero). Extremadura 2030. https://extremadura2030.com/.
  • Kurbiel, L. (2021, 26 de enero). Invirtiendo en los ods en un mundo post-covid. https://unsdg.un.org/es/latest/blog/invirtiendo-en-los-ods-en-un-mundo-post-covid.
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Recepción: 18/2/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Heridas crónicas: retos y tratamientos

Miriam V. Flores-Merino, Jaime Flores Estrada y Ma. Victoria Domínguez García Cita

Resumen

Las personas en buen estado de salud no tienen problemas con los procesos de cierre de heridas; sin embargo, en el mundo existen millones de personas con heridas crónicas, las cuales son consecuencia de padecimientos complejos. Un ejemplo claro son los pacientes con diabetes mellitus, que a menudo sufren complicaciones como la úlcera diabética, la cual es producto del retraso del proceso normal de cicatrización. Actualmente, hay varias terapias que pueden ayudar en los procesos de cierre de heridas crónicas, que van desde los tratamientos más tradicionales, como el retiro de piel muerta, hasta aquellos que incluyen el uso de piel artificial o materiales avanzados. No obstante, estos últimos son tratamientos costosos y complejos, lo que los hace poco accesibles, especialmente en países en vías de desarrollo. Por ello, en este artículo se abordan los retos relacionados con los tratamientos principales para las heridas crónicas.
Palabras clave: heridas crónicas, retos, tratamiento.

Chronic Wounds: challenges for their treatment

Abstract

People in good health do not have problems with wound closure processes; however, in the world there are millions of people with chronic wounds, which are the consequence of complex conditions. A clear example is patients with diabetes mellitus, who often suffer from complications such as diabetic ulcers, the product of a delay in the normal healing process. Several therapies help in the closure of chronic wounds, from the most traditional ones, such as the removal of dead skin, to those that include the use of artificial skin or advanced materials. However, the latter are expensive and complex treatments, which makes them little accessible, especially in developing countries. Therefore, this article addresses the challenges related to the main treatments for chronic wounds.
Keywords: chronic wounds, challenges, treatment.

Introducción

Una herida crónica se puede definir como una lesión que daña a la piel, es decir, que interrumpe su continuidad o integridad. Su característica principal es que no progresa de forma normal y ordenada para alcanzar su reparación (Bowers y Franco, 2020), en consecuencia, es una herida difícil de curar. De hecho, las heridas crónicas se diferencian de las agudas porque estas últimas son capaces de sanar en el tiempo esperado (ver figura 1). Los ejemplos más comunes de heridas crónicas son las úlceras diabéticas, las úlceras varicosas y las úlceras por presión (Frykberg y Banks, 2015).

Comparación entre una herida crónica y una con evolución normal

Figura 1. Comparación entre una herida crónica y una herida con evolución normal. La principal diferencia es que la herida crónica no cierra en el tiempo esperado (Bowers y Franco, 2020).

Es importante destacar que los problemas de salud relacionados con las heridas crónicas han llevado a los científicos y médicos a trabajar en tratamientos novedosos que ayuden a curar las heridas de los pacientes. El surgimiento de estos tratamientos se remonta a muchos años atrás, cuando se usaban diferentes mezclas de sustancia naturales o materiales que se aplicaban en las heridas para absorber el exudado, proteger la herida del exterior o para aliviar la lesión (Shah, 2011). Por ejemplo, en México, se ha documentado que los mayas utilizaban gusanos para la remoción de tejido muerto de las heridas, proceso que se conoce actualmente como desbridamiento , el cual que ayuda a mantener la herida limpia, lo que favorece una adecuada cicatrización. Asimismo, los mayas usaban diferentes preparaciones derivadas de plantas para curar las heridas (Hobson, 2016).

Los enfoques usados antiguamente para el tratamiento de las heridas no son del todo ajenos a los procesos de curación actuales, en los que se usan materiales llamados apósitos 1 con propósitos muy similares, como, por ejemplo, proteger la herida). Un apósito es un material que puede tener diferentes funciones entre las que podemos mencionar las siguientes: proteger la herida, absorber exudados, y promover el proceso de cicatrización (Fornes Pujalte et al., 2008). Sin embargo, también existen nuevos avances de la ingeniería en los que se combinan materiales con células o moléculas activas sintéticas o incluso biológicas, que ayudan a los procesos de cicatrización o de cierre de heridas de forma activa (Przekora, et al., 2020).

A pesar de que se han hecho grandes esfuerzos y avances en el estudio y curación de las heridas crónicas, existen todavía muchos retos. Esto se puede atribuir en gran parte a la variabilidad de las heridas, ya que se pueden encontrar heridas con diferente profundidad, incluso diferentes formas y orígenes de la lesión. Este abanico de características hace difícil saber cuáles heridas van a progresar favorablemente en el caso de personas con complicaciones (ejemplo: diabetes) y, por lo tanto, su tratamiento representa un desafío.

En el caso de México, el manejo de las heridas crónicas se ha enfocado en diferentes estrategias como, por ejemplo: programas de capacitación y educación para los profesionales de salud, guías de práctica clínica, así como la promoción del uso de tecnología y terapias avanzadas. Sin embargo, estas estrategias pueden variar de acuerdo con la región del país.

Heridas crónicas como un problema de salud

Uno de los factores que hace de las heridas crónicas un problema es el envejecimiento de la población, así como la prevalencia de la obesidad y otras enfermedades crónico-degenerativas, por lo que su tratamiento continúa siendo un reto clínico, social y económico. Más aún, la pandemia de covid-19 impactó negativamente en los pacientes con heridas crónicas, por ejemplo, muchos no pudieron dar seguimiento a sus tratamientos (Sen et al., 2021).

En el mundo y en particular en México es difícil encontrar datos actuales del número de personas que padecen de heridas crónicas; además de que los estudios sistemáticos de su prevalencia son escasos. Esto se debe a varios factores, uno de ellos tiene su origen en la definición de herida crónica : no hay un consenso claro de cuánto es el tiempo para que una herida sea considerada crónica (Martinengo, 2019). En la literatura se reporta que está de entre las cuatro semanas a los tres meses (Järbrink, et al., 2016), el cual es un marco de tiempo amplio. Incluso en algunas definiciones se conceptualiza a una herida crónica como aquella que no ha sanado en dos semanas (Liu, et al., 2017).

Otro aspecto incluye la heterogeneidad de los estudios, que hace difícil realizar comparaciones sistemáticas. Sin la información de una estadística precisa, el tratamiento y seguimiento de los pacientes que viven con heridas crónicas se vuelve una tarea compleja. Esto impide que el gobierno establezca a las heridas crónicas como prioridades. Así, un manejo adecuado debería partir también del estudio de la prevalencia y características de estas lesiones en la población (Järbrink, et al., 2016; Graves Zheng, 2014; ver figura 2).

Retos en la curación de heridas crónicas

Figura 2. Principales retos en la curación de heridas crónicas (Järbrink, et al., 2016; Martinengo, 2019; Sen, et al., 2021).

Estrategias para el tratamiento de heridas

Las estrategias que se usan para el tratamiento de las heridas son variadas, pero entre las principales están el desbridamiento, el uso de apósitos tradicionales, así como la utilización de materiales avanzados y desarrollos de estrategias biotecnológicas y de cultivo celular como la piel artificial (Han y Ceilley, 2017; Rezvani Ghomi et al., 2019 y Przekora, 2020; ver figura 3). Otros tratamientos incluyen el uso de autoinjertos (tomar piel sana del paciente) o aloinjertos (piel cadavérica). Sin embargo, a pesar de que tienen un rol importante en la actualidad, estos tratamientos tienen condiciones específicas para poder ser llevados a cabo y la dificultad, en su caso, de encontrar donadores.

Representación de tratamientos de las heridas crónicas

Figura 3. Representación de los principales tratamientos de las heridas crónicas, divididos en cuatro áreas: desbridamiento, apósitos tradicionales, materiales avanzados y piel artificial (Han y Ceilley, 2017; Rezvani Ghomi, et al. 2019 y Przekora, 2020).

Desbridamiento y apósitos

Hay que tener en mente que curar una herida crónica no implica sólo limpiarla o colocar una gasa. Para lograr el cierre de una herida primero se debe de tener claridad acerca de su origen (etiología); el objetivo es siempre lograr la cicatrización en el menor tiempo posible.

Una de las estrategias más empleadas y que se debe mencionar en el tratamiento de las heridas es el desbridamiento , que se refiere a la eliminación de tejido que ya no es viable. Se ha establecido que este proceso es una parte esencial en la curación; sin embargo, no existe una guía universal del tiempo oportuno o la frecuencia con que se debe realizar este proceso (Han y Ceilley, 2017), ya que depende del tipo y causa de la herida crónica.

Este procedimiento, aunque parece simple, es de vital importancia y la dificultad consiste en tratar de salvar la mayor cantidad de piel sana posible. Para lograrlo, existen diferentes técnicas o métodos como el desbridamiento mecánico y el quirúrgico. El primero usa fuerza mecánica; es una técnica que se considera efectiva en relación con el costo, pero comúnmente es dolorosa y llega a retirar incluso tejido sano. El método quirúrgico se realiza bajo anestesia; sin embargo, también llega a retirar tejido sano. Asimismo, y de manera más reciente, existe la tecnología jet de fluidos y la de terapia ultrasónica, que se caracterizan por ser estrategias más precisas y que evitan el uso del bisturí, además de que ayudan a eliminar el tejido dañado sin afectar al sano. Asimismo, desde el año 2006 ha surgido el llamado desbridamiento combinado , que, como su nombre lo dice, consiste en utilizar más de una sola técnica o método (Liu, et al., 2017).

Aunque es bien conocido entre los trabajadores de la salud que el desbridamiento es clave para el tratamiento de las heridas crónicas, también existen desventajas, pues el procedimiento corre el riesgo de terminar con sangrado excesivo (Manna, et al., 2021), irritación, daño de tejido sano e incluso una posible infección. Por esta razón, a la par del desbridamiento se usan diferentes materiales para ayudar al proceso de cierre de heridas.

Los materiales que son empleados para el tratamiento de heridas se han denominado comúnmente apósitos (Britto, et al., 2021). Éstos están fabricados de una variedad de materiales, dependiendo de su propósito; algunos de los más usados incluyen los compuestos de polímeros naturales o sintéticos (ejemplo: hidrocoloides). La función principal de los apósitos es proteger la herida para evitar su infección; están específicamente diseñados para entrar en contacto directo con la zona afectada y promover el proceso de cicatrización. Con el tiempo, la mejora de estos materiales ha permitido abarcar otras capacidades como la absorción de exudado y mantener un ambiente húmedo (Han y Ceilley, 2017).

Existen una gran variedad de apósitos en el mercado, que abarcan desde las gasas, hasta las espumas y los geles (Rezvani Ghomi, et al. 2019). La selección del apósito va a depender del tipo, profundidad, ubicación y extensión de la herida; otros factores a tomar en cuenta es la cantidad de secreción y si existe infección (Rezvani Ghomi, et al., 2019). De hecho, la misma variabilidad y naturaleza de las heridas crónicas han derivado en el surgimiento de diferentes tipos de apósitos.

Entre los materiales usados como apósitos se encuentran los hidrogeles, que son mezclas de polímeros con agua. También podemos mencionar a las gasas, que se combinan con iodo o con nanopartículas de plata para ayudar a combatir las bacterias (Shi et al, 2020; Bigliardi, et al., 2017; Rahim, et al., 2017).

En general, la gran cantidad de apósitos disponibles contribuye a que los tratamientos pueden diferir considerablemente de hospital a hospital en una misma ciudad. A pesar de que existen guías para el tratamiento de las heridas y para apoyar en la selección de los materiales a ocupar, éstos dependen también de los recursos económicos disponibles.

Piel artificial y materiales avanzados

La piel artificial ha sido desarrollada gracias a la ingeniería de tejidos (Przekora, 2020) y busca tener las mismas características y realizar las mismas funciones que la piel real. Para su desarrollo se usan materiales, células y otras moléculas biológicas que ayuden a regenerar la piel. Estas nuevas estrategias han surgido en respuesta a los pacientes que no responden a las terapias tradicionales (Dearman, et al, 2021).

Para crear la piel artificial se utilizan comúnmente células de la piel, que se obtienen de piel sobrante de cirugías o del mismo paciente. Estos tratamientos son avanzados y costosos, ya que para su producción, transporte y almacenamiento requieren condiciones especiales y, por lo tanto, no pueden ser aplicados o no están disponibles en cualquier lugar. Asimismo, sus funciones van más allá de los apósitos, ya que se involucran directamente en los procesos de regeneración de la piel al contener componentes vivos, en este caso las células. Esta piel creada en laboratorio es un tratamiento que puede ser temporal, es decir, que cubre la herida mientras sana, o que puede ser aplicada de forma permanente.

Uno de los mayores retos que aún persiste en este tipo de tratamiento, además del costo, es la vulnerabilidad que tiene la piel artificial a una posible infección, esto debido a que puede tomar hasta dos semanas para que los vasos sanguíneos se puedan conectar a la nueva piel que se va formando. Los vasos sanguíneos son clave para que las bacterias no crezcan y causen infección. Por ello, nuevas investigaciones se enfocan en obtener piel artificial que promueva el crecimiento de los vasos sanguíneos (Dearman, et al, 2021, Shahin, et al., 2020).

Panorama futuro y soluciones

El panorama del tratamiento de las heridas crónicas está en constante evolución, ya que depende de las condiciones de cada país, así como del contexto disponible en la atención médica. Algunas soluciones prometedoras se enfocan en el desarrollo de terapias avanzadas para acelerar el cierre de la herida, y en el uso de enfoques multidisciplinarios, que involucran la colaboración de profesionales de diferentes especialidades con el propósito de proporcionar un tratamiento integral.

Conclusiones

Las heridas crónicas son un problema de salud global que suele ser minimizado por la falta de estadísticas de su prevalencia y por la variabilidad de las lesiones y los tratamientos existentes. Desde hace muchos años se ha documentado el uso de materiales para ayudar a los procesos de cierre de herida; sin embargo, los tratamientos más novedosos, como la piel artificial, son costosos y poco accesibles para los sistemas de salud pública en México.

El reconocimiento de las heridas crónicas como un problema prioritario y la identificación de los retos que existen ayudarán y facilitaran el desarrollo de productos más accesibles y eficientes, que puedan ser usados en los pacientes que los necesitan. Al identificar las necesidades en el manejo de heridas crónicas, los investigadores y los profesionales de la salud pueden trabajar juntos para encontrar soluciones efectivas para el tratamiento y prevención de estas lesiones.

Finalmente, no hay que olvidar que el manejo efectivo de las heridas crónicas requiere de un enfoque multidisciplinarios y a la vez personalizados para atender los desafíos que representa cada paciente.

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Recepción: 28/2/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




La decadencia de la investigación de campo y su impacto en la conservación

Carlos Antonio Ríos-Saldaña, Miguel Delibes-Mateos y Catarina C. Ferreira Cita

Resumen

La investigación de campo es fundamental para mejorar nuestra comprensión de cómo se pueden reconocer, mitigar o evitar los impactos humanos en los sistemas biológicos. Sin embargo, la investigación de campo empírica ha perdido peso en las últimas décadas en relación con otros análisis. No obstante, instrumentos importantes para ayudar a establecer prioridades nacionales y globales en la conservación de la biodiversidad pueden verse gravemente obstaculizados por la disminución de la toma de datos de observación sólidos, que habitualmente son recopilados a través de la investigación de campo. Sostenemos que una aparente disminución en las investigaciones basadas en el trabajo de campo es el resultado de presiones de abajo hacia arriba, incluidas las asociadas con la publicación de artículos científicos y los sistemas de recompensas académicas, mientras que un segundo grupo de factores actúa de arriba hacia abajo, impulsado por las necesidades y prioridades actuales de la sociedad. Instamos a los investigadores, financiadores y revistas científicas, a comprometerse a realizar, financiar y divulgar, respectivamente, investigaciones de campo relevantes.
Palabras clave: factor de impacto, publicaciones científicas, citas, conservación de la biodiversidad.

The decline of field research and its impact on conservation

Abstract

Field-based research is fundamental to improving our understanding of how human impact on biological systems can be recognized, mitigated, or averted. However, the role of empirical field-based research has lost weight in recent decades relative to other analyzes. Nevertheless, important analytical instruments that help set national and global priorities for biodiversity conservation can be severely handicapped by the scarcity of sound observational data, collected through fieldwork. We argue that an apparent decline in field-based research is the result of bottom-up pressures, including those associated with the publishing and the academic reward systems, while a second set of factors act top-down, driven by current societal needs and priorities. We urge researchers, research funders and scientific journals to commit to conducting, funding and disseminating relevant fieldwork research, respectively.
Keywords: journal impact factor, scientific papers, citations, biodiversity conservation.

Introducción

Casi siempre que estamos en alguna reunión y nos preguntan por nuestra profesión, ya sabemos que la respuesta no va a ser sencilla. Y es que decir: “investigación científica” no dice mucho acerca de lo que realmente hacemos.

En el imaginario colectivo, el científico es con frecuencia una persona con bata blanca y lentes de seguridad, mezclando humeantes líquidos de colores en un laboratorio. La investigación científica es más que eso. Nosotros, por ejemplo, nos dedicamos a la ciencia de la conservación o biología de la conservación, es decir, aquella que se ocupa de la protección de la biodiversidad.

Investigación de campo

La investigación de campo se trata de una ciencia de la conservación que aspira, entre otras cosas, a entender los sistemas biológicos. No obstante, también se esfuerza por comprender el impacto que los seres humanos ocasionamos en éstos (Cardinale et al., 2012). Para conseguirlo, a veces tenemos que colgarnos con una cuerda en un acantilado, pasar muchas horas bajo el sol, lanzarnos al agua en un kayak, o bien, realizar encuestas (ver figura 1). Todo esto, que tiene como finalidad recolectar información para nuestras investigaciones, es lo que llamamos investigación de campo.

Investigación de campo

Figura 1. Investigación de campo. a) Colocación de videocámara sobre nido de águila real (Aquila chrysaetos). b) Cámara de video sobre nido de águila real. c) Recorrido en una colonia de perritos de las praderas (Cynomys mexicanus). d) Fotografiando al achichilique pico naranja (Aechmophorus clarkii) para nuevo registro. e) Campamento durante trabajos de campo.
Crédito: A. E. Ríos Saldaña y C. A. Ríos Saldaña.

La investigación de campo es muy importante porque es la base que permite generar conocimiento actualizado y robusto, que pueda respaldar la toma de decisiones sobre qué estrategias mejorarán la relación entre los humanos y la naturaleza. A pesar de ello, un estudio publicado en la revista científica Global Ecology and Conservation ha demostrado que el papel de la investigación de campo empírica ha disminuido considerablemente en las últimas décadas en todo el mundo, en comparación con el de otros tipos de estudios (Ríos-Saldaña et al., 2018; ver figura 2a). De hecho, desde la década de 1980 las publicaciones basadas en investigación de campo han disminuido en un 20%. En cambio, los estudios sintéticos (aquellos que sintetizan un gran volumen de información) aumentaron entre 600% (los basados en modelos matemáticos) y 800% (los estudios de big data; Ríos-Saldaña et al., 2018).

Estos estudios de big data y de modelación matemática son de gran utilidad para establecer prioridades nacionales y globales en la conservación de la biodiversidad (p. ej., Brum et al., 2017; Knox et al., 2016); no obstante, pueden verse seriamente perjudicados por la disminución en la toma de datos de observación, como los generados a través de la investigación de campo. Entonces, esta tendencia decreciente de la publicación de estudios basados en observaciones de campo puede tener repercusiones inmediatas tanto en la “alimentación” como en la validación en el mundo real de los estudios sintéticos (revisado en Ríos-Saldaña et al., 2018).

Nosotros sostenemos que se trata de dos conjuntos principales de fuerzas los que pueden ser responsables de esta disminución estimada en las investigaciones de campo desde los años ochenta (ver figura 2b). El primero alude a la forma en que funciona el sistema de evaluación académica (Ferreira et al., 2016), es decir, a la forma en la que se evalúa a los científicos, y que llamaremos presiones desde abajo. El segundo conjunto es el relacionado con las necesidades y prioridades actuales de la sociedad, a éste lo llamaremos presiones desde arriba.

Figura 2. Investigación de campo en las publicaciones de conservación. a) Tendencia de las publicaciones basadas en investigación de campo. b) Posibles presiones que causan la disminución en el número de estudios basados en investigación de campo.
Crédito: adaptada de Ríos-Saldaña et al. C. A., 2018. ® Elsevier B.V. 2018. Adaptado con permiso de los autores.

Presiones desde abajo

En muchas ocasiones, los tres principales criterios para evaluar el trabajo de los científicos son: 1) el número de artículos científicos publicados, 2) el número de veces que se esos artículos son citados, y 3) el factor de impacto de la revista en la que se publican esos artículos. El factor de impacto suele tomarse como un indicador de la “calidad” de una revista científica y se calcula dividiendo la cantidad de citas que reciben los artículos publicados en esa revista entre el número total de artículos publicados en un período de tiempo de dos años (Clarivate, s.f.). Ésta es la razón por la que los científicos estamos bajo una gran presión para publicar artículos, idealmente en revistas de alto factor de impacto, y que reciban un buen número de citas, porque esto puede brindarnos mejores oportunidades laborales, financiamiento para nuevos proyectos y crecimiento profesional (Gök et al., 2016; Reich, 2013).

En este contexto, hemos encontrado evidencias que apuntan a que los estudios basados en trabajo de campo reciben menos citas que otros. Además, de que estas investigaciones parecen publicarse con más frecuencia en revistas de bajo impacto (Ríos-Saldaña et al., 2018).

Lo anterior representa un problema porque, si se percibe que los estudios basados en trabajo de campo tienen un menor valor de publicación (Bini et al., 2005; Fitzsimmons Skevington, 2010), esto podría ocasionar dos situaciones:

  1. La falta de financiamiento para este tipo de estudios (Stephenson et al., 2022). Más de la mitad de la financiación para este tipo de investigaciones proviene de los gobiernos (Moussy et al., 2022). Así, cuando hay un recorte de presupuesto, se abandonan algunos proyectos de conservación que han realizado trabajo de campo por muchos años (Birkhead, 2014), obligando a los investigadores a buscar fuentes de financiamiento alternativas, como el crowdfunding, un tipo de financiación colectiva en la que se reúnen muchas pequeñas aportaciones individuales a través de una plataforma en línea (Birkhead, 2018).
  2. Que algunos investigadores eviten involucrarse en estudios de campo y, en cambio, se muevan hacia enfoques que ofrezcan mayores recompensas profesionales (Neff, 2018; Neff, 2020), como los estudios sintéticos que mencionamos con anterioridad. Por ejemplo, en México, los investigadores que logran ingresar al Sistema Nacional de Investigadores (sni), del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (conahcyt), reciben un estímulo económico que puede representar el 50% adicional de su sueldo. Para ingresar al sni, es necesario publicar artículos en estas revistas con factor de impacto (conacyt, 2022).

La cuestión es que los estudios sintéticos suelen tener un alcance y una escala más amplios y se considera que poseen un mayor impacto en la literatura sobre conservación y ecología (Hampton y Parker, 2011), lo que en última instancia mejora su potencial para atraer citas y aumenta su interés para los editores de las revistas de mayor impacto.

De esa manera, se crea un círculo vicioso: las revistas de primer nivel solicitan manuscritos que tengan un gran impacto y generen una gran cantidad de citas (como los estudios sintéticos), lo que podría distraer a los investigadores de realizar estudios basados en investigación de campo. Estas investigaciones de campo, a su vez, son menos citadas, lo que contribuyen a perpetuar el bajo factor de impacto de las revistas donde se publican. Las posibilidades de que los estudios basados en investigación de campo entren en este sistema de popularidad son escasas, especialmente si los propios científicos, las revistas y las agencias de financiación continúan reforzando positivamente el número de citas que reciben los artículos y el factor de impacto de las revistas como estándares de excelencia científica (Paulus et al., 2015).

Presiones desde arriba

Por otro lado, los responsables de la toma de decisiones exigen a los científicos que realicemos investigaciones que informen sobre las tendencias de la biodiversidad y el funcionamiento de los sistemas biológicos a diferentes escalas (Cardinale et al., 2012; Pimm et al., 2014). Esta presión es un impulsor clave para producir una investigación rápida que también requiere más datos, es más compleja y tiene un alcance global; características que desafían la naturaleza típicamente lenta, aislada y local de la mayoría de las investigaciones de campo.

Al mismo tiempo, se ha observado una disminución de las actitudes y el contacto con la naturaleza en las nuevas generaciones (Soga y Gaston, 2016). Esta creciente desconexión de la sociedad con la naturaleza puede ocasionar que se aprecie menos la relevancia de la investigación de campo por parte del público general (Hughes et al., 2017), lo que no sólo desanima a los investigadores a realizar este tipo de estudios, sino que también puede reducir el reclutamiento de nuevos científicos.

¿Cuál es el futuro de la investigación de campo?

Es incuestionable que la investigación de campo juega un papel esencial para nuestra mejor comprensión del mundo natural, pero los importantes desafíos a los que se enfrenta este tipo de investigación (presiones desde arriba y desde abajo) pueden dificultar su persistencia a largo plazo. Es cierto que puede haber casos en los que, probablemente, el conocimiento científico sea suficiente para tomar decisiones de conservación, como sugiere el creciente cuerpo de conocimiento sobre el valor de la información para la toma de decisiones ambientales (por ejemplo, Moore y Runge, 2012; Williams y Johnson, 2015). Sin embargo, esto no está generalizado y los esfuerzos para recopilar nueva información sobre biodiversidad se han debilitado genuinamente, como apuntan varios autores que también han detectado importantes sesgos taxonómicos y regionales en la recopilación de datos sobre biodiversidad (revisado en Ríos-Saldaña et al., 2018).

De esta manera, la investigación de campo sigue siendo esencial hoy en día y proporciona datos para las investigaciones sintéticas. Las amplias escalas espaciales y temporales de los cambios ecológicos globales deben documentarse continuamente, incluso cuando el conocimiento actual pueda parecer suficiente.

Por estas razones, instamos a la comunidad científica a encontrar formas de elevar el perfil de las investigaciones de campo. Por ejemplo, las revistas de primer nivel podrían replicar esfuerzos crecientes de crear secciones especiales dedicadas a la publicación de estudios puramente empíricos (Tewksbury et al., 2014), para aumentar así la popularidad de las investigaciones de campo.

Algunas revistas ya han empezado a dedicar secciones para publicar, por ejemplo, nuevos datos de campo o para aquellas especies de las que sabemos poco. Por ejemplo, la revista Animal Conservation, a finales del año 2017, creó una nueva sección en la que se puede publicar “conocimiento específico que los profesionales de la conservación necesitan de la ciencia, para abordar los problemas que enfrentan en la primera línea de la conservación” (Animal conservation, s.f.). Sin embargo, los cambios hechos en las publicaciones no se encuentran a la escala que necesitamos para resolver los desafíos ambientales que enfrentamos.

Al mismo tiempo, es imperativo que las agencias de financiación científica “etiqueten” fondos para las investigaciones de campo. Con ello, reconocerían que la única forma de avanzar para superar los períodos de transición de gran cambio ambiental (como el cambio climático) es la toma de decisiones fundamentada en evidencia, que se basa en datos recopilados a través de la investigación de campo.

Figura 3. Es necesario encontrar un equilibrio en la investigación, para poder tener una buena producción científica, pero sin que las métricas nos desvíen de los problemas regionales.
Crédito: elaboración propia.

A pesar de los crecientes esfuerzos de investigación a nivel mundial, destinados a abordar la actual crisis de biodiversidad, nuestro conocimiento de la ecología, la distribución y el estado de muchas especies aún es limitado (Dijkstra, 2016). Bajo tal escenario, las investigaciones de campo son poderosos aliados de los estudios sintéticos y de modelación, porque proporcionan datos que nos permiten, en primer lugar, identificar mejor las amenazas a la biodiversidad, y en segundo, diseñar las herramientas que usaremos para abordar dichas amenazas, tanto local como globalmente. Sólo si logramos unir el apoyo dentro de la comunidad científica por la investigación de campo, con el interés de la sociedad por la naturaleza, podremos aproximarnos a la protección de la biodiversidad y cumplir los diversos compromisos internacionales hechos globalmente en esta materia.

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Recepción: 20/4/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.




Vol. 24, Núm. 5, septiembre-octubre 2023




Dime cómo bebes y te diré qué riesgo tienes: prevención del consumo excesivo de alcohol

Aranzazú González Esqueda, Ma. de los Ángeles Vacio Muro y Martha Leticia Salazar Garza Cita

Resumen

Seguramente, en diversas ocasiones has escuchado sobre la importancia de consumir alcohol de manera responsable. No obstante, es complicado que entre tus conocidos encuentres a alguien capaz de aclarar con precisión lo que esto implica. En este artículo, encontrarás información relevante sobre el consumo de alcohol en nuestro país y las razones que llevan a las personas a beber en exceso. También desmentiremos algunos mitos comunes acerca del consumo excesivo de alcohol, los cuales seguramente has escuchado. Por último, proporcionaremos detalles sobre los niveles de consumo y las consecuencias negativas asociadas a cada uno, para ayudarte a determinar si lo más adecuado es abstenerse de beber alcohol o si es posible hacerlo de manera moderada y responsable.
Palabras clave: alcohol, consumo, responsable, mitos, consecuencias.

Tell me how you drink and I’ll tell you what risk you have: prevention of excessive alcohol consumption

Abstract

Surely, on different occasions, you have heard about the importance of consuming alcohol responsibly. However, it is difficult that among your acquaintances, you can find someone who can clarify exactly what this means. In this article, you will find information about alcohol consumption in our country and the reasons people have for excessive drinking. Additionally, we will debunk some common myths about excessive drinking that you have surely heard. Finally, we will provide information related to the levels of consumption and the negative consequences associated with each, in order to help you identify whether it is best to avoid drinking alcohol altogether or to do it moderately and responsibly.
Keywords: alcohol, consumption, responsible, myths, consequences.

Consumo de alcohol en México: retos y prevención

El alcohol es una de las principales drogas legales consumidas a nivel mundial y cuenta con una gran aceptación social, lo que promueve su consumo en grandes cantidades. Según la Organización Mundial de la Salud (oms, 2018), la Región de las Américas (que incluye a México) ocupa el segundo lugar en consumo de alcohol a nivel mundial, con un 54.1% de la población total que consume esta sustancia. En México, el consumo per cápita de alcohol puro es de 6.5 litros, ligeramente por debajo del promedio de 8.0 litros registrado en las Américas. Se estima que para el año 2025, México será uno de los países en la región que experimente un mayor aumento en su consumo de alcohol.

La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (encodat) (Villatoro et al., 2017) en nuestro país reveló que la mayoría (53.1%) de los encuestados comenzó a beber alcohol a los 17 años o antes. Además, se identificó el porcentaje de consumo excesivo de alcohol en el último año para cada estado (ver figura 1). Esto destaca la necesidad de educar a la población desde temprana edad sobre el uso del alcohol, con el fin de evitar patrones de consumo excesivos.

Consumo excesivo de alcohol en el último año

Figura 1. Consumo excesivo de alcohol en el último año.
Crédito: Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (2017).

Se ha observado que uno de los factores que impulsa el inicio o el mantenimiento del consumo de alcohol es la baja percepción de riesgo asociada con esta sustancia. Es decir, existe la creencia de que beber alcohol no es peligroso o supone un bajo riesgo (Méndez-Ruiz et al., 2018; Ruiz y Medina-Mora, 2014; Delgadillo et al., 2020; Pilatti et al., 2019). Esta percepción fomenta el consumo excesivo de alcohol. Por tanto, el objetivo de este documento es informar sobre algunos factores de riesgo, los niveles de consumo de alcohol y la forma de medirlo, con el propósito de prevenir el consumo excesivo de esta sustancia.

¿Para qué beben alcohol las personas?

El consumo de alcohol en la mayoría de las personas se vincula a la búsqueda de resultados placenteros o a la evasión de situaciones desagradables. Entre las gratificaciones asociadas al consumo de alcohol, se han registrado las siguientes: a) ser aceptado en un grupo social específico; b) reducir la tensión física; c) favorecer la socialización; d) escapar de emociones negativas; e) experimentar desinhibición, y f) sentirse más poderoso (Barradas et al., 2016; Rodríguez-Ramírez et al., 2018).

Estos resultados llevan a la creencia generalizada de que el alcohol conlleva numerosos beneficios, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez te has detenido a considerar si existen otras formas de obtener estos beneficios? Además, ¿qué tan ciertas son realmente estas creencias sobre el alcohol? A continuación, exploraremos algunas de estas creencias comunes para determinar si se trata de mitos o verdades.

Mitos y verdades del consumo de alcohol

Un mito es una creencia atribuida a algo que en realidad no posee esas cualidades (rae, 2022). En el contexto del consumo de alcohol, se refiere a las creencias que las personas asocian a esta sustancia, pero que en realidad carecen de fundamento. A continuación, en la tabla 1, presentamos algunos mitos y sus respectivas verdades:

Tabla 1. Comparación entre mitos y verdades del alcohol. Crédito: Elaboración propia.

Los mitos mencionados anteriormente son solo algunos ejemplos, existen muchos otros, pero estos son los más comunes. Si deseas obtener más información sobre mitos, te recomendamos ver el video 1.



Video 1. Lugo y 18 verdades sobre el alcohol, 2017.
Crédito: Lugo Potamio (2017).


Es importante destacar que los mitos pueden obstaculizar la toma de decisiones adecuadas con respecto a la cantidad de alcohol que se consume. Contar con información veraz permite tener una percepción más objetiva del riesgo, lo que ayuda a evitar el abuso del alcohol y el desarrollo de una adicción. Sin embargo, ¿cómo saber si se está abusando del alcohol?

Diferencia entre uso, abuso y dependencia

Para determinar qué tipo de relación tenemos con el alcohol, debemos considerar cuatro indicadores clave en nuestro consumo:

  1. Frecuencia: se refiere al intervalo de tiempo entre cada episodio de consumo.
  2. Cantidad: indica la cantidad de alcohol ingerida en cada episodio de consumo.
  3. Razones o Finalidad: son las motivaciones o propósitos detrás de beber alcohol.
  4. Consecuencias Negativas: comprende los efectos negativos experimentados debido al consumo de alcohol.

Estos indicadores nos permiten clasificar nuestro consumo en tres niveles: uso, abuso y dependencia. La tabla 2 muestra cómo se relacionan los cuatro indicadores dentro de cada nivel de consumo.

Uso Abuso Dependencia
Frecuencia Limitar el consumo a un máximo de 3 ocasiones por semana, alternando días de consumo y de no consumo. Consumo recurrente a pesar de tener problemas continuos debido al consumo de alcohol. Consumo mayor o durante un periodo más largo del que inicialmente se pretendía.
Cantidad No exceder de 3 tragos estándar por ocasión en mujeres y 4 en hombres. Consumo de más de 3 tragos estándar o más de 40 gramos diarios en mujeres, y más de 4 tragos estándar o más de 60 gramos diarios en hombres (Centros de Integración Juvenil, 2018). La cantidad requerida para obtener los efectos deseados es cada vez mayor.
Finalidad Disfrutar de la bebida y acompañar momentos agradables. Beber para sentir los efectos de la embriaguez. Beber por necesidad física y/o psicológica de consumir alcohol y tener dificultad para controlarlo, o para aliviar los síntomas de la abstinencia (Duffy, 2015).
Consecuencias negativas No suele causar problemas ni para quien lo consume ni para la sociedad. Se empiezan a presentar consecuencias a corto y mediano plazo, como ausentismo o bajo rendimiento relacionados con el consumo, problemas legales repetidos relacionados con el alcohol y daño general a la salud. Aumento del riesgo o padecimiento de enfermedades comórbidas (hígado graso, hepatitis alcohólica, cirrosis, crecimiento de la glándula parótida, etc.).

Tabla 2. Características del uso, abuso y dependencia de alcohol. Crédito: Elaboración propia.

Es posible que, incluso con esta información, no puedas identificarte con algún tipo de consumo de alcohol en particular. Si estás interesado en conocer qué tipo de bebedor eres y el nivel de riesgo asociado con tu consumo de alcohol, puedes acceder a ¿Qué tipo de bebedor(a) eres? – Trago Estándar, donde encontrarás más información relacionada con esta sustancia.

Es relevante mencionar que la clasificación de los tipos de bebedores de alcohol se basa en el concepto de “trago estándar”. A continuación, explicaremos con mayor detalle a qué nos referimos con este concepto.

¿Qué es un trago estándar?

Un trago estándar es la medida utilizada para determinar la cantidad de etanol puro que debe contener una porción de bebida (Nolla et al., 2015). De acuerdo con las Normas Oficiales Mexicanas 142 y 047, un trago estándar contiene aproximadamente 13 gramos de etanol puro (Secretaría de Salud, 2014; 2015). Por lo tanto, cuanto mayor sea el porcentaje de alcohol en una bebida, menor debe ser la cantidad de líquido servido para constituir un trago estándar. La figura 2 presenta diferentes envases de bebidas alcohólicas, indicando los mililitros que contienen y el porcentaje de alcohol en cada uno, todos ellos equivalentes a un trago estándar. Esta información es útil para medir la cantidad de alcohol que se consume en cada ocasión.

Figura 2. Tragos estándar según el % Alc. Vol. en bebidas.
Crédito: Elaboración propia.

Por otro lado, la figura 3 muestra los tragos estándar de alcohol sugeridos para hombres y mujeres por ocasión y en el transcurso de una semana. Como se puede observar, el número de tragos recomendados es diferente para cada sexo, debido a las razones explicadas en la sección de mitos.

Figura 3. Cantidad y frecuencia de tragos estándar recomendados según el sexo.
Crédito: Elaboración propia.

Con base en la medida del trago estándar y las recomendaciones específicas por sexo para un consumo moderado, es posible planificar el consumo de alcohol con el fin de evitar problemas o consecuencias negativas a corto, mediano y largo plazo. Además, existen otras estrategias que pueden ayudar a beber de manera responsable, las cuales se muestran en la figura 4.

Figura 4. Estrategias para un consumo responsable de alcohol.
Crédito: Elaboración propia.

Trazar un camino responsable: prevención y educación en el consumo de alcohol

Si bien el consumo de alcohol es aceptado y promovido en la sociedad, esto no lo convierte en una droga segura, ya que puede tener consecuencias negativas relacionadas con la forma en que se bebe. Por lo tanto, es importante practicar un consumo responsable, limitando las cantidades ingeridas en cada ocasión.

Las personas que acostumbran a beber alcohol en sus reuniones deben conocer las características de un consumo responsable (cantidad, frecuencia, finalidad y consecuencias), para prevenir el abuso del alcohol y, a largo plazo, evitar el desarrollo de una adicción a esta sustancia.

En conclusión, el conocimiento sobre el trago estándar y la adopción de hábitos de consumo responsables son fundamentales para evitar los riesgos asociados con el consumo de alcohol y mantener una buena salud física y mental. La prevención y la educación son clave para fomentar un consumo consciente y seguro de esta sustancia.

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Recepción: 09/09/2022. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079