Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

Jugadas seguras, jugadas peligrosas: el sistema HLA
a través del fútbol

Maribel Soto-Nava y Reyna Lucero Felix-Soto Cita
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Resumen

El hla es un conjunto de moléculas que actúan como diferentes jugadas durante un partido de futbol realizadas por cada jugador (células). Estas jugadas son revisadas por el sistema inmunológico con ayuda de sus árbitros o linfocitos T CD8+ encargados de revisar y sancionar a los jugadores problemáticos. De esta manera, el sistema inmunológico puede distinguir jugadas seguras donde las células expresan moléculas propias y jugadas peligrosas que deben ser revisadas a detalle ya que pueden expresar fragmentos de virus, bacterias o células cancerosas. Conocer el tipo de jugadas o hla permitidos dentro de cada partido es muy importante para los trasplantes, las enfermedades autoinmunes, en la protección contra infecciones y en el embarazo para evitar que el producto sea rechazado. Incluso en la elección de pareja, ya que se prefieren perfiles más diferentes al propio para una descendencia más fuerte inmunológicamente hablando.
Palabras clave: hla, sistema inmunológico, infecciones, enfermedades autoinmunes, embarazo, cáncer.

Safe plays, dangerous plays: the HLA system through football soccer

Abstract

hla is a group of molecules that can be compared to the different plays performed by each player (cell) during a soccer match. These plays are monitored by the immune system with the help of its referees, the CD8+T lymphocytes, which are responsible for reviewing and penalizing problematic players. In this way, the immune system can distinguish between safe plays, in which cells display their own molecules, and dangerous plays that require closer inspection because they may contain fragments of viruses, bacteria, or cancer cells. Knowing the types of plays, or hla molecules, allowed in each match is extremely important in transplantation, autoimmune diseases, protection against infections, and pregnancy, where it helps prevent rejection of the fetus. hla diversity is even relevant in mate selection, as individuals tend to prefer partners with immune profiles that differ from their own, potentially contributing to offspring with a stronger immune system.
Keywords: hla, immune system, infections, autoimmune diseases, pregnancy, cancer.


El HLA, el catálogo de jugadas que el sistema inmunológico debe conocer en el juego

Imagina un partido de la final del mundial. Dos equipos corren detrás del balón, pero hay algo que nadie ve: el árbitro que revisa cada jugada realizada, los movimientos de cada jugador, sus pases y cuando marcan para meter un gol. Si el árbitro considera que una jugada es peligrosa, detiene el partido, saca tarjeta amarilla o roja y elimina al jugador conflictivo. Estas jugadas son como las moléculas hla (antígeno leucocitario humano), que son proteínas ubicadas en la superficie de casi todas las células del cuerpo. Funcionan como o identificadores que permiten al sistema inmune distinguir entre lo propio del organismo y lo ajeno (virus, bacterias, células tumorales o células de un trasplante).

En 1958, el médico francés Jean Dausset observó que algunos pacientes que recibían transfusiones o trasplantes desarrollaban anticuerpos que atacaban las células del donante. Descubrió que cada persona tiene un catálogo único de “jugadas” o moléculas en la superficie de sus células: los antígenos leucocitarios humanos, o simplemente hla. Este descubrimiento le valió el Premio Nobel en 1980 y cambió para siempre nuestra forma de entender el sistema inmune (Dausset et al., 1958).

Pero el hla no sólo provoca rechazos; es mucho más que eso: son las jugadas que cada célula o jugador puede realizar en un partido. El sistema inmunológico es quien, a través de sus árbitros o linfocitos T CD8+, revisa segundo a segundo cada jugada y decide cuál de ellas es segura o peligrosa para el resto de los jugadores y para el partido en general.

El sistema de alertas: el VAR celular del sistema inmunológico

Cada célula es como un jugador en la cancha, que puede hacer jugadas para meter un gol. Cuando un virus o una bacteria infecta a una célula, la célula corta la proteína enemiga en pedacitos pequeños (lo que se conoce como procesamiento de antígeno). El hla toma esos pedacitos, los coloca en su superficie y los exhibe, para todos los jugadores en el partido. Los linfocitos T CD8+ son los árbitros y asistentes del sistema inmunológico, quienes miran cada jugada y deciden si es segura o peligrosa, eliminando a los jugadores problemáticos.

Hay dos tipos de jugadas:

  • hla de clase i. Son como jugadas que cualquier jugador puede realizar. Están presentes en casi todas las células. Muestra fragmentos propios, de virus o de células cancerosas.
  • hla de clase ii. Presentes en células especializadas de nuestro sistema inmunológico. Son jugadas que sólo ciertos jugadores de élite pueden realizar y que nadie más puede hacer.

Gracias a este sistema de alertas, nuestro cuerpo distingue las jugadas seguras (lo propio) de las jugadas peligrosas (lo ajeno)… La mayoría de las veces.

Cuando el árbitro expulsa jugadores que no conoce y sus jugadas no parecen ser seguras

En un trasplante, el órgano donado llega con sus propias reglas o jugadas, las cuales no necesariamente son peligrosas, únicamente son diferentes a lo que conoce el árbitro. Si son muy distintas a las del receptor, el árbitro pita falta grave y saca tarjeta roja, lo que se traduce como un rechazo agudo o crónico. Por eso, los médicos solicitan una tipificación de hla,1 para conocer las reglas o jugadas exactas que porta el órgano del donador antes de realizar el trasplante. Cuanto más similares sean las jugadas realizadas entre ambos equipos, más tranquilo se juega el partido y más tiempo dura el trasplante. El hla sigue siendo el principal obstáculo cuando las jugadas no coinciden (Güell-Alonso et al., 2025).

Cuando el árbitro se equivoca

A veces, el árbitro confunde las jugadas seguras realizadas por un equipo con jugadas peligrosas y las sanciona de manera errónea. Entonces saca tarjetas rojas a células sanas y las ataca. Esto ocurre en la artritis reumatoide, la diabetes tipo 1 o en la esclerosis múltiple. Ciertos tipos de hla, como el hla-DR4, hla-DQ2 o hla-DQ8 (Ruiz-Pablos et al., 2025), aumentan el riesgo de que suceda este error de identificación.

No todas las personas con estas jugadas desarrollan la enfermedad; se necesitan factores ambientales, pero el riesgo aumenta significativamente. En estos casos, el árbitro cree que está protegiendo al equipo… Pero termina lastimándolo al eliminar sus jugadores sanos.

Algunas jugadas peligrosas son más fáciles de detectar que otras

No todas las jugadas peligrosas benefician al equipo en todos los partidos ni permiten detectar al jugador problemático de manera tan eficiente; dependen mucho de contra qué equipo estén jugando. Existen jugadas peligrosas que son realizadas por ciertos jugadores y el árbitro puede detectarlas rápidamente y sancionar al jugador que no juega limpio. Pero, en algunos partidos, contra algunos equipos muy particulares, las mismas jugadas peligrosas pueden no ser vistas por el árbitro y permitir que el jugador problemático siga en el partido por más tiempo.

De esta manera, las moléculas hla-B*57 se asocian con un mejor control de la infección por vih a nivel mundial; es decir, en este partido y contra este equipo, la jugada permite al árbitro detectarla como peligrosa de manera más eficiente y eliminar, sin ninguna duda, al jugador problemático. En tuberculosis, el hla-A*01 muestra cierta protección, mientras que hla-A*32 se asocia con una mayor susceptibilidad (Kumari et al., 2026). Por otro lado, ciertos hla hacen que seamos más vulnerables a covid-19 severo, como la molécula hla-C*04:01, lo que significa que esta jugada no permite la detección del jugador problemático de manera eficiente (Weiner et al., 2021). De esta manera, el hla es el set o catálogo de jugadas que cada uno hereda para enfrentar a los rivales; dependiendo de si la jugada fue hecha con maestría o no, tu árbitro será más o menos eficaz para eliminar al jugador problemático.

Cuando el árbitro decide que algunas jugadas peligrosas pueden ser seguras

Cuando una mujer está embarazada, durante nueve meses, la mitad de las jugadas hechas por los jugadores del bebé provienen del padre, las cuales pueden ser muy distintas a las jugadas de la madre. Para que no ocurra una tarjeta roja y, por ende, una “expulsión” del jugador, la placenta decide que el bebé hará jugadas “exclusivas”, conocidas como hla-G. Es como si, por ser el invitado vip en este partido, se le explicara al árbitro materno: “tranquilo, las jugadas de este jugador vip son seguras… Aunque parezcan que no”.

De esta manera, la placenta inhibe al árbitro y a sus ayudantes, principalmente a los linfocitos T CD8+, modula la función de las células NK2 y promueve la producción de mensajeros químicos, llamados citocinas, que reducen la respuesta inmunológica. Se ha demostrado que niveles bajos de hla-G se asocian con abortos recurrentes y preeclampsia. Gracias al hla-G, la mayoría de los embarazos transcurren sin que la madre rechace al feto (Zhuang et al., 2021).

El catálogo de jugadas también influye de quién nos enamoramos

Uno de los descubrimientos más curiosos es que el hla también juega en los partidos del amor. Estudios han mostrado que las mujeres prefieren el olor corporal de hombres con hla muy diferente al suyo. Es como si el árbitro dijera: “esta jugada nunca la había visto y es distinta a la tuya… ¡Un buen partido para los hijos!” (y una excelente decisión evolutiva). Elegir pareja con hla distinto aumenta la diversidad inmunológica de la descendencia. Aunque el efecto no es absoluto, ya que influyen otros factores, la idea de que nuestro sistema inmune tiene voz en la atracción inicial sigue siendo uno de los ejemplos más fascinantes. El amor, al parecer, también se decide según el catálogo de jugadas que tenemos (Wedekind et al., 1995).

Estas jugadas también ayudan a ganar el partido final contra el cáncer

Las células cancerosas son rivales muy astutas; a veces cambian o esconden sus jugadas. Como el jugador más astuto en un torneo, éste realiza sus jugadas con mucha habilidad, tanta que ni el árbitro ni sus asistentes puedan identificar sus jugadas peligrosas. Al esconder sus jugadas, disminuyen la presentación de antígenos tumorales y logran pasar desapercibidas ante el árbitro (principalmente ante los linfocitos T CD8+) (Dhatchinamoorthy et al., 2021).

Sin embargo, el árbitro últimamente está recibiendo ayuda de nuevas técnicas farmacológicas que potencian su labor de dos formas principales. Por un lado, algunas terapias vuelven a hacer distinguibles las jugadas hla para que el tumor vuelva a ser “visible” para los linfocitos T CD8+. Por otro lado, la innovadora terapia inmune donde se usan células modificadas genéticamente, llamadas células car-t, funciona como si tuviéramos un equipo de asistentes de árbitro (o un var) altamente entrenado, que tiene unos binoculares especiales o receptores artificiales (el car) que les permiten reconocer directamente las jugadas particulares en las células cancerosas, sin necesidad de que las células les muestren la jugada completa; es como si ellas tuvieran una forma de leer la mente de cada jugador problemático y detectar la jugada peligrosa que quiere realizar.

El árbitro nunca duerme

El hla es una de las moléculas más variables del genoma humano. Por esta razón, la evolución la ha conservado durante millones de años y ha ampliado su repertorio. Esto no es un defecto, es una excelente herramienta que nos ha permitido sobrevivir en un mundo lleno de rivales invisibles.

La próxima vez que escuches que alguien “rechazó” un trasplante, que tiene una enfermedad autoinmune o que “nunca se enferma de gripe”, recuerda que detrás hay una serie de jugadas realizadas y revisadas por un árbitro trabajando 24/7. Este árbitro revisa constantemente cada una de las jugadas y decide qué tan seguras son para que el partido se lleve a cabo. A veces se equivoca, es cierto, pero otras veces salva el partido y, por lo tanto, la vida. En el fondo, es lo que nos hace únicos y nos ayuda a sobrevivir en un mundo lleno de rivales invisibles.




Jugadas potencialmente peligrosas

Figura 1. Diferentes jugadas realizadas que pueden ser potencialmente peligrosas. El sistema inmune, con ayuda de sus árbitros (linfocitos T CD8+), revisa a detalle cada una de estas jugadas. Las respuestas seguras son aquellas moléculas hla que expresan proteínas propias, mientras que las jugadas peligrosas son aquellas moléculas hla que expresan proteínas de virus o bacterias presentes dentro de la célula. Conocer las jugadas hla permite entender mejor la función del sistema inmunológico.
Créditos: imagen realizada por ChatGPT, revisada por los autores.



Lecturas complementarias

Declaración en el uso de IA

Se utilizó Chatgpt para la realización de la figura 1 (https://chatgpt.com/share/6a736004-e578-83e8-af06-aeb444860c35), así como las modificaciones realizadas hasta obtener la figura final presente en el texto.

Se uso también para revisar la redacción del resumen en inglés.

Referencias

  • Dausset, J., Colombani, J., y Evelin, J. (1958). Présence de l’antigène Rh (D) dans les leucocytes et les plaquettes humaines. Vox Sanguinis, 3(4), 266-276. https://doi.org/10.1111/j.1423-0410.1958.tb03620.x.
  • Dhatchinamoorthy, K., Colbert, J. D., y Rock, K. L. (2021). Cancer Immune Evasion Through Loss of mhc Class i Antigen Presentation. Frontiers in Immunology, 12, 636568. https://doi.org/10.3389/fimmu.2021.636568.
  • Güell-Alonso, R., Cabrera-Pérez, R., y Vives, J. (2025). Immunocompatibility in transplantation: adapting to a changing therapeutic landscape. Frontiers in Immunology, 16. https://doi.org/10.3389/fimmu.2025.1648534.
  • Kumari, N., Kumar, R., Patro, I. K., y Das, A. (2026). Association of hla class i allele and tuberculosis susceptibility: a systematic review and meta-analysis. Scientific Reports, 16, 1578. https://doi.org/10.1038/s41598-025-31012-2.
  • Ruiz-Pablos, M., Paiva, B., y Zabaleta, A. (2025). The origin of autoimmune diseases: is there a role for ancestral hla-ii haplotypes in immune hyperactivity. Frontiers in Immunology, 16, 1710571. https://doi.org/10.3389/fimmu.2025.1710571.
  • Wedekind, C., Seebeck, T., Bettens, F., y Paepke, A. J. (1995). mhc-dependent mate preferences in humans. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 260(1359), 245-249. https://doi.org/10.1098/rspb.1995.0087.
  • Weiner, J., Suwalski, P., Holtgrewe, M., Rakitko, A., Thibeault, C., Müller, M., Patriki, D., Quedenau, C., Krüger, U., Ilinsky, V., Popov, I., Balnis, J., Jaitovich, A., Helbig, E. T., Lippert, L. J., Stubbemann, P., Real, L. M., Macías, J., Pineda, J. A., … Heidecker, B. (2021). Increased risk of severe clinical course of COVID-19 in carriers of HLA-C*04:01. EClinicalMedicine, 40. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2021.101099.
  • Zhuang, B., Shang, J., y Yao, Y. (2021). hla-g: An Important Mediator of Maternal-Fetal Immune-Tolerance. Frontiers in Immunology, 12, 744324. https://doi.org/10.3389/fimmu.2021.744324.

 

Recepción: 2026/06/02. Aceptación: 2026/08/05. Publicación: 2026/08/14.

 

Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

La Copa Mundial 2026: psicología social del fervor, cultura del consumo y crisis de pertenencia

Boris Berenzon Gorn y Juan José Sánchez Sosa Cita

Resumen

La Copa Mundial de la fifa 2026, organizada de manera transnacional entre México, Estados Unidos y Canadá, constituye más que un acontecimiento deportivo: es un dispositivo cultural de alcance global que permite leer los afectos, tensiones y síntomas de las sociedades contemporáneas. Este texto analiza el mundial como un ritual secular intensivo donde convergen identidad, consumo, psicología colectiva y economía del espectáculo. Desde una perspectiva interdisciplinaria —que articula teoría crítica, psicología social, antropología cultural e historia— se examina cómo el fervor futbolístico opera simultáneamente como espacio de pertenencia y como mecanismo de regulación emocional en contextos marcados por la precariedad, la fragmentación social y la hiperconectividad digital.
Palabras clave: fútbol, psicología social, identidad colectiva, cultura del espectáculo; rituales contemporáneos, consumo cultural.

The 2026 World Cup: the social psychology of fervor, consumer culture, and the crisis of belonging

Abstract

fifa World Cup 2026, jointly hosted by Mexico, the United States, and Canada, represents far more than a global sporting event. It functions as a large-scale cultural dispositif through which contemporary societies reveal their emotional structures, social tensions, and symbolic needs. This article examines the World Cup as an intensified secular ritual, where identity, collective psychology, consumption, and spectacle intersect. From an interdisciplinary perspective —that integrates critical theory, social psychology, cultural anthropology, and history—, this article examines how soccer fervor operates simultaneously as a space of belonging and as a mechanism for emotional regulation in contexts marked by precarity, social fragmentation, and digital hyperconnectivity.
Keywords: soccer, social psychology, collective identity, spectacle culture; contemporary rituals, cultural consumption.


Temporada de excepción

Partido
Créditos: foto de James Kirkup en Unsplash.

La Copa del Mundo no “llega” a una sociedad: la atraviesa.

Se instala como una temporada de excepción —del 11 de junio al 19 de julio de 2026, con 48 selecciones y 104 partidos— y convierte ciudades enteras en escenarios de circulación emocional, económica y mediática (Federación Internacional de Fútbol Asociación [fifa], 2026).

En ese período, se intensifica algo que normalmente está disperso: el deseo de pertenecer, la necesidad de sentido, la búsqueda de una épica compartida.

El fútbol, entonces, deja de ser fútbol. Se vuelve un dispositivo social total: ritual, mercancía, espejo, anestesia y, a veces, chispa.

Lo interesante —y lo inquietante— es que hoy el mundial ocurre en una época donde la vida cotidiana se ha vuelto más fragmentaria, más ansiosa y más algorítmica, y donde la comunidad se anhela casi con la misma fuerza con que se ha vuelto difícil sostenerla.

Por eso conviene mirar la Copa 2026 como lo que en realidad es: una gran prueba de estrés cultural. No para “culpar” al fútbol, sino para leer lo que éste revela.

El mundial como ritual secular: “nosotros” por unas semanas

En sociología clásica, Émile Durkheim (2003) llamó efervescencia colectiva a esa energía que surge cuando un grupo se reúne y la emoción se contagia hasta volverse algo más grande que la suma de individuos. Hoy el fenómeno se observa con nitidez en conciertos, peregrinaciones, protestas… Y estadios. La prensa reciente incluso lo describe como we mode (Stumm, 2025) o sincronía fisiológica: la alegría compartida como tecnología de vínculo (Tuomela, 2013).

La Copa del Mundo multiplica esa lógica: no sólo concentra multitudes; también organiza el tiempo, los gestos, el lenguaje y la respiración de millones. Es un ritual secular global que funciona como una “religión breve”: himnos, colores, peregrinaciones urbanas, liturgias (cantar, gritar, abrazar desconocidos). En términos durkheimianos, se fabrica lo sagrado de lo profano por unas semanas.

Pero aquí aparece un giro decisivo del presente: la efervescencia ya no es sólo presencial. Está plataformizada. Se produce y se administra mediante pantallas, clips, repeticiones, narrativas instantáneas. La emoción es real, sí, pero su circulación es un negocio continuo. Y ese negocio aprende —cada vez mejor— a gobernar el fervor.

Psicología social del fanatismo: identidad, autoestima y “yo en equipo”

Para comprender el componente psicológico del mundial hay que dejar atrás la idea simplista de “distracción”. En realidad, el fútbol internacional opera como un laboratorio intensivo de identidad social: la pertenencia a un grupo (mi selección, mi nación imaginada) se vuelve una fuente rápida de autoestima, certeza y orientación en contextos de incertidumbre.

La investigación contemporánea sobre afición deportiva retoma la tradición de la Social Identity Theory (Tajfel, 1981): la gente se define en parte por sus pertenencias, compara “nosotros” vs “ellos” y busca proteger o elevar su autovaloración mediante la identificación grupal. Koo et al. (2025) lo explica con claridad y discute sus límites: la pertenencia deportiva no es sólo cognitiva, es afectiva, relacional y, a veces, visceral.

De ahí fenómenos conocidos en psicología del deporte y sociología de medios:

  • BIRGing (basking in reflected glory). “Brillar” con la victoria ajena; el triunfo del equipo se siente como triunfo propio (Cialdini et al., 1976).
  • CORFing (cutting off reflected failure). Distanciarse de la derrota: “jugaron mal”, “ellos fallaron”, “no somos eso” (Wann, 2001).

El mundial intensifica ambos mecanismos. En sociedades donde el reconocimiento personal se ha vuelto más frágil (precariedad, competencia, soledad urbana, ansiedad digital), el “yo” encuentra una prótesis emotiva en el “nosotros” futbolero.

Cuando la pertenencia se vuelve fusión: el punto crítico del “nosotros”

Sin embargo, hay momentos en que la identidad no es sólo “me identifico”: es “me fundo”. La literatura reciente sobre identity fusion ayuda a entender por qué ciertos rituales colectivos disparan conductas extremadamente solidarias… O extremadamente agresivas. Un estudio en Humanities and Social Sciences Communications analiza rituales de aficionados y conecta efervescencia colectiva con fusión identitaria (Su et al., 2025).

¿La idea central? Que algunos entornos ritualizados —especialmente los de alta intensidad emocional— pueden producir una sensación de “ser uno con el grupo”, donde el límite entre individuo y colectivo se adelgaza. Eso explica tanto la belleza del fútbol (comunidad espontánea) como sus sombras (hostilidad, violencia simbólica, odio al otro, linchamientos digitales).

Aquí la Copa 2026 fue un termómetro: en un ecosistema saturado de polarización y cámaras de eco, ¿la efervescencia derivará en encuentro o en agresión performativa?

Cultura digital y economía de la atención: el mundial como máquina de captura

Partido
Créditos: Foto de mahyar motebassem en Unsplash.

El mundial contemporáneo ya no se limita a vender boletos o camisetas: vende tiempo de vida.

Captura atención, la convierte en dato, y el dato en segmentación comercial. La afición se vuelve un campo de extracción.

La investigación sobre fandom en la era digital muestra cómo las comunidades se organizan, evolucionan emocionalmente y pueden entrar en espirales de conflicto en plataformas. Un estudio de 2025 propone un marco para entender la evolución afectiva del fandom en el entorno digital y sus tensiones (Cheng y Wu, 2025).

Y el contexto tecnológico de 2026 añade un ingrediente: personalización algorítmica, automatización creativa, marketing cada vez más íntimo.

La discusión académica sobre inteligencia artifical generativa aplicada al deporte y al engagement de fans advierte dilemas sobre autonomía del consumidor, monetización de datos y manipulación conductual (Lee Ludvigsen et al., 2022).

En este punto, el mundial funciona como un experimento masivo: ¿cuánto de lo que sentimos será “nuestro” y cuánto será inducido por la arquitectura de plataformas diseñada para intensificar emoción y consumo?

Megaevento y sociedad: promesa, gasto, legado y disputa

La Copa Mundial no es sólo emoción: es infraestructura, turismo, seguridad, reordenamiento urbano, política de marca de país. fifa publicó en marzo de 2025 un análisis de impacto socioeconómico que estima gasto total relacionado con el evento y cuantifica efectos macroeconómicos y sociales, usando metodologías como sroi (Retorno Social de la Inversión) alineadas con guías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde).

Pero la sociología de megaeventos insiste en algo: los impactos no son “automáticos”. Dependen de gobernanza, transparencia, distribución real de beneficios y costos. La literatura contemporánea sobre megaeventos en la década de 2020 subraya problemas estructurales de gobernanza y rendición de cuentas, además de efectos ambivalentes sobre ciudades y comunidades (Grix y Lee, 2013).

Y en el caso 2026 hay un rasgo singular: la transnacionalidad de la sede (tres países) no sólo complica la logística; también reconfigura la narrativa identitaria del torneo, como han discutido análisis académicos sobre el marco de hosting compartido (Beissel y Kohe, 2020). Incluso en lo aparentemente menor (fan zones, festivales) se ve la tensión. Por ejemplo, la cancelación de un FanFest planeado cerca de la Estatua de la Libertad en Nueva York y el giro hacia celebraciones comunitarias dispersas muestra cómo se renegocia la experiencia pública del mundial (Associated Press, 2026).

El síntoma cultural: carencia afectiva, crisis de comunidad y hambre de épica

Con todo esto, la pregunta ya no es ¿qué significa el mundial?, sino: ¿por qué lo necesitamos tanto? La Copa del Mundo ofrece tres cosas que hoy escasean: un relato común en sociedades fragmentadas, un calendario compartido en tiempos desordenados, y un permiso para sentir en culturas donde el afecto suele privatizarse o medicalizarse.

Ese permiso puede ser precioso. Pero también puede ser un sustituto: el mundo social se precariza, y la épica se alquila por semanas. El riesgo no es el juego, es la colonización del deseo por la mercancía emocional. Por eso, el análisis crítico no debe moralizar (“está mal que la gente goce”), sino politizar la pregunta: ¿qué condiciones sociales hacen que el goce colectivo sea tan raro que tengamos que comprarlo como evento global?

Una lectura final: la Copa 2026 como espejo norteamericano

México, Estados Unidos y Canadá fueron el gran escenario de un ritual planetario. En esa geografía se cruzan migración, desigualdad, tecnología, securitización, industrias culturales, tensiones identitarias y la promesa ambigua del “entretenimiento” como idioma común.

La Copa 2026 puede considerarse —si se empuja deliberadamente— un laboratorio de hospitalidad, cultura pública, memoria urbana y encuentro. O puede ser, a la inercia del mercado, una máquina de captura: turismo extractivo, privatización del espacio público, hiperconsumo y una efervescencia que se disipa en resaca.

En términos de teoría crítica, la pregunta decisiva es si el ritual amplifica la vida común o sólo la simula. Y, psicológicamente, si el “nosotros” futbolero nos entrena para sostener comunidad… O sólo para consumirla.

Referencias

  • Associated Press. (2026). A World Cup FanFest that had been planned near the Statue of Liberty is canceled. Associated Press. https://tinyurl.com/2b52kc2w.
  • Beissel, A. S., y Kohe, G. Z. (2020). United as one: the 2026 fifa Men’s World Cup hosting vision and the symbolic politics of legacy. Managing Sport And Leisure, 27(6), 593-613. https://doi.org/10.1080/23750472.2020.1846138.
  • Cheng, Y., y Wu, Y. et al. (2025). The formation mechanism of “sports fandom circle” in the digital media era: An analysis from the perspective of fan emotional dynamic development. PLoS One, 20(9): e0330900. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0330900.
  • Cialdini, R. B., Borden, R. J., Thorne, A., Walker, M. R., Freeman, S., y Sloan, L. R. (1976). Basking in reflected glory: Three (football) field studies. Journal Of Personality And Social Psychology, 34(3), 366-375. ttps://doi.org/10.1037/0022-3514.34.3.366.
  • Durkheim, É. (2003). Las formas elementales de la vida religiosa. Alianza Editorial.
  • fifa. (2025). fifa World Cup 2026: Socioeconomic impact analysis (March 2025). Fédération Internationale de Football Association.
  • fifa. (2026). World Cup 2026: Match schedule, fixtures stadiums. Fédération Internationale de Football Association.
  • Grix, J., y Lee, D. (2013). Soft Power, Sports Mega-Events and Emerging States: The Lure of the Politics of Attraction. Global Society, 27(4), 521-536. https://doi.org/10.1080/13600826.2013.827632
  • Koo, T., Kwon, H. H., Shin, J., y Baeck, J. (2025). Is social identity theory enough to cover sports fans’ behavior? Additional perspective from identity fusion theory. Frontiers in Psychology, 16. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1574520.
  • Lee Ludvigsen, J. A., Rookwood, J., y Parnell, D. (2022). The sport mega-events of the 2020s: Governance, impacts and future directions. Sport in Society, 25(4). https://doi.org/10.1080/17430437.2022.2026086.
  • Stumm, A. (2025). Move. Cheer. Dance. Do the wave: How to tap into the collective joy of “we mode”. The Free Press. https://tinyurl.com/y8hrcb95
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  • Tajfel, H. (1981). Human Groups and Social Categories: Studies in Social Psychology. CUP Archive.
  • Tuomela, R. (2013). Social ontology. En Oxford University Press eBooks.https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780199978267.001.0001.
  • Wann, D. L. (2001). Sport fans: The Psychology and Social Impact of Spectators. Psychology Press.


Recepción: 2025/06/01. Aceptación: 2026/07/27. Publicación: 2026/08/14.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

Juegos de mesa: evolución, beneficios y rumbos

Oscar Alejandro Palacios Rodríguez Cita

Resumen

Del ajedrez y el dominó a Catan, los juegos de mesa han sabido reinventarse al ritmo de cada época sin perder su doble papel: entretenimiento y expresión cultural. Pese al avance tecnológico —o quizá gracias a él—, su popularidad no ha dejado de crecer: hoy sostienen comunidades, festivales y un mercado que ya supera a los videojuegos en financiamiento colectivo. Pero el fenómeno va más allá del negocio. Jugar mejora el aprendizaje, fomenta hábitos saludables y fortalece los lazos sociales, al combinar creatividad y diversión en una misma experiencia. Este ensayo recorre esa evolución y sus beneficios, y plantea una invitación: estudiar los juegos de mesa desde distintas disciplinas para entender sus ventajas en diferentes contextos y etapas de la vida.
Palabras clave: juegos de mesa, Catan, salud mental, comunidad, aprendizaje.

Board games: evolution, benefits and directions

Abstract

From chess and dominoes to Catan, board games have kept reinventing themselves with each era, without losing their dual role as entertainment and cultural expression. Despite technological progress —or perhaps because of it— their popularity keeps growing: today they sustain communities, festivals, and a market that already outpaces video games in crowdfunding. But the phenomenon goes beyond business. Playing improves learning, encourages healthy habits, and strengthens social bonds by blending creativity with fun. This essay traces that evolution and its benefits, and issues an invitation: to study board games across disciplines and uncover their advantages in different contexts and stages of life.
Keywords: board games, Catan, mental health, community, learning.


De Nefertari a Catan: el renacimiento del tablero

Actualmente, la mayoría de las personas hemos jugado algún tipo de juego de mesa o contamos con alguno en nuestras casas. Según Donovan (citado en Bosque, 2023), estos han estado presentes desde hace mucho tiempo en la historia de la humanidad; pues en un hallazgo arqueológico del antiguo Egipto (3000 a. C.), se encontró una pintura que muestra a la reina Nefertari jugando un juego llamado Senet, que significa “pasar”. Este juego consiste en un tablero para dos personas, donde, a través de palitos y dados especiales, se van adelantando, bloqueando e intercambiando posiciones con el oponente, lo cual ha hecho que se relacione al ajedrez (Bosque, 2023).

Nefertari, reina de Egipto, jugando Senet

Figura 1. Senet. Nefertari, reina de Egipto, jugando Senet.
Créditos: Nina de Garis Davies.

Para Noda et al. (2019), los juegos de mesa son una actividad en la cual se juega con la colocación, el movimiento y la eliminación de piezas en un tablero; dichas piezas se mueven de manera particular o en un determinado patrón. A lo largo del tiempo, estos juegos han evolucionado de acuerdo con los cambios sociales y culturales, así como los avances tecnológicos recientes (Bosque, 2023). De esta manera, ahora se cuenta con juegos de mesa que han formado parte de la historia y la cultura popular como el ajedrez, las damas chinas, el dominó, entre otros, los cuales han sido definidos como “clásicos”; así como aquellos que son producidos en masa por grandes compañías y suelen encontrarse en cadenas comerciales o supermercados como lo son el Monopoly, el Uno, el Scrabble, el Turista, etc., los cuales han sido catalogados como “juegos comerciales o juguetes” (Bosque, 2023).

A pesar del avance tecnológico en el entretenimiento, los juegos de mesa se han convertido en un fenómeno mundial, dado que representan una afición o un pasatiempo que los ha convertido en un gran mercado en todo el mundo (Bosque, 2023; Sousa y Bernardo, 2019). El reciente interés en estos se debe, en gran parte, al éxito alcanzado por Los Colonos de Catan, conocido popularmente como Catan. Este juego, creado en 1995, ganó el premio más prestigioso para los juegos de mesa, el Spiel des Jahres. Desde el siglo xxi, Catan se ha convertido en una tendencia que ha marcado el inicio de una era en la que los denominados “juegos de mesa modernos” han ganado popularidad y han atraído a nuevos jugadores en todo el mundo (Sousa y Bernardo, 2019).

Ludoteca de Kawa Games

Figura 2. Ludoteca de Kawa Games, cafetería ubicada en San Luis Potosí.
Créditos: Fabricio Avelar.

Los juegos modernos se caracterizan por tener dinámicas y temáticas novedosas; además de que en su caja o su portada aparecen claramente los nombres del autor(a), el diseñador(a) y/o el ilustrador(a) (Sousa y Bernardo, 2019). De esta forma, tienen un proceso creativo parecido a los libros; son producto de la participación de autores y el acuerdo con editoriales para recibir una comisión por cada venta. Asimismo, es común negociar licencias con editoriales de otros países para ampliar su distribución internacional. Esto ha llevado a que, para la venta de un juego, influya si es sabido que es de una autora o un autor reconocido dentro del mundo de los juegos de mesa modernos (Bosque, 2023). Según Woods (citado en Bosque, 2023), esto surgió del llamado Manifiesto del posavasos; momento en el cual un grupo de autores asistió a la feria del juguete de Núremberg, Alemania, en 1988, donde firmaron un posavasos como protesta y manifiesto para no vender juegos a empresas que no incluyeran el nombre del diseñador en la caja.

Party Panda Pirates

Figura 3. Juego de mesa moderno. Party Panda Pirates, juego diseñado por Iván Escalante y publicado por Destesable Games y Draco Studios.
Créditos: Fabricio Avelar.

En este contexto, Alemania ha tenido un papel importante en la historia moderna de los juegos de mesa, cuyo origen es posterior a la Segunda Guerra Mundial; pues durante esta época se priorizó mantener las actividades sociales y culturales. Particularmente, la influencia de Alemania se ha consolidado desde la década de 1980 con la creación del Spiel des Jahres; premio entregado cada año para reconocer la excelencia de dichos juegos y que ha impulsado su desarrollo y popularidad a nivel mundial (Sousa y Bernardo, 2019).

La transmisión de contenido digital en redes sociales y diversos medios ha contribuido a que el fenómeno de los juegos de mesa se haya globalizado (Sousa y Bernardo, 2019). Ejemplo de esto es la Board Game Geek (bgg), el sitio y la comunidad más grandes en el mundo para encontrar información sobre juegos de mesa (Bosque, 2023; Sousa y Bernardo, 2019). Así pues, los jugadores modernos se han convertido en aficionados que fomentan comunidades y eventos para promover la cultura de estos juegos (Sousa y Bernardo, 2019).

El éxito actual de los juegos de mesa es tal que, desde el 2018, han superado a los videojuegos en los fondos recaudados en el sitio Kickstarter; plataforma de financiamiento colectivo que permite a personas, empresas y creadores obtener recursos económicos para desarrollar proyectos creativos antes de que se produzcan en masa (Sousa y Bernardo, 2019). Se estima que los fondos recaudados en dicho sitio pasaron de 84.6 millones de dólares en 2015 a 233.8 millones en el 2020, lo que hace a los juegos de mesa la categoría más popular (Search Logistics, 2026).

Jugar como terapia: salud, mente y comunidad

Estudios científicos han demostrado que los juegos de mesa son una herramienta valiosa para mejorar el proceso de enseñanza, ya que permiten transmitir conocimientos educativos de manera lúdica y atractiva. En la enseñanza con infancias se ha demostrado que mejora su habilidad matemática al incorporar este tipo de juegos (Noda et al., 2019). Asimismo, se ha encontrado que su uso en la educación con estudiantes del campo de la salud aumenta sus conocimientos en diversos temas (Epstein et al., 2021; Noda et al., 2019).

Party Panda Pirates

Imagen 4. Nuestro grupo de juego. Grupo de amistades jugando Catan en la cafetería Kawa Games.
Créditos: Fabricio Avelar.

De forma general, se ha encontrado que los juegos de mesa son una actividad de entrenamiento que contribuye al mejoramiento de la salud. En pacientes en general, se han implementado con el fin de promover hábitos para una alimentación y una sexualidad saludables (Epstein et al., 2021; Nakao, 2019). Asimismo, se han utilizado con fines informativos, para mejorar la comprensión de infecciones transmisibles, el embarazo y la lactancia; además de ayudar en el abandono del alcohol y el tabaco (Epstein et al., 2021; Nakao, 2019).

Particularmente, en la población mayor se han encontrado beneficios físicos y cognitivos. Por un lado, en personas residentes, la implementación de juegos de mesa ayudó a mejorar su marcha, su fuerza y su equilibrio (Epstein et al., 2021). Por otro lado, su uso en personas con demencia ha mostrado mejorías en la memoria, la atención y la planificación; además de contribuir al mejoramiento de las redes interpersonales (Nakao, 2019; Noda et al., 2019).

Por su parte, en el tema de salud mental, se ha identificado que ayudan a prevenir la depresión y la ansiedad en personas con alzhéimer (Nakao, 2019; Noda et al., 2019); así como la aparición de ataques de pánico en infancias con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (tdah) (Nakao, 2019; Noda et al., 2019).

Además, su uso fomenta la interacción y el intercambio de experiencias, lo que convierte a los juegos de mesa en un recurso social que favorece la motivación, el aprendizaje y las interacciones personales (Noda et al., 2019). Jugar permite compartir un espacio y un momento con familiares y/o amistades, algo que hoy en día parece ser un desafío frente al enorme crecimiento de la era digital. En este contexto, los juegos de mesa se presentan como una experiencia social atractiva que promueve la participación activa de dos o más personas que se reúnen para disfrutar de una actividad lúdica conjunta (Bosque, 2023; Sousa y Bernardo, 2019).

El tablero del futuro

Los juegos de mesa han experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas, que ha llevado a la formación de comunidades dedicadas a promover su uso a través de festivales, exposiciones, redes sociales y otros medios. Hoy en día, la diversidad de juegos de mesa es asombrosa, desde los clásicos y los comerciales disponibles en cualquier tienda departamental, hasta los modernos y los complejos que aspiran a ser reconocidos como bienes culturales y obras de autor.

Esta diversidad ha dado lugar a una amplia variedad de clasificaciones y niveles de dificultad, lo que ha permitido que personas de todas las edades y con diferentes intereses puedan adentrarse en el enorme mundo de los juegos de mesa. En la era de la digitalización, jugar estos tipos de juegos representa una valiosa oportunidad para que retomen la interacción social presencial y fortalezcan las relaciones familiares y amistosas.

La aplicación en la educación y la salud de los juegos de mesa destaca como un recurso efectivo para el aprendizaje en las aulas y el bienestar general. Un aspecto especialmente relevante de los juegos actuales es la nobleza de sus componentes, ya que muchos de ellos son independientes del idioma, lo que permite su disfrute universal sin depender de una lengua específica. No obstante, esta aparente generalidad invita a reflexionar sobre su accesibilidad y alcance. Las desigualdades económicas pueden limitar su adquisición y las diferencias culturales pueden influir en la dinámica de juego; asimismo, cabe analizar las limitaciones pedagógicas, puesto que la mayoría fueron concebidos con fines recreativos más que educativos.

Finalmente, es importante señalar que la investigación sobre los efectos y los beneficios de los juegos de mesa es un campo reciente que requiere un enfoque interdisciplinario. La literatura científica ha comenzado a documentar sus ventajas en diversos contextos y en distintas etapas de la vida, lo que resalta la importancia de su estudio en el panorama actual del entretenimiento.

Referencias



Recepción: 30/05/2025. Aceptación: 01/07/2026. Publicación: 14/08/2026.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 27, núm. 3 agosto-octubre 2026

Pensando juntos un futuro mejor para la CaprinoCultura
en las zonas áridas

Andrea Valeria Guzmán-Miranda, Elisabeth Huber-Sannwald y Natalia Martínez-Tagüeña Cita

Resumen

Entre matorrales espinosos y suelos resecos del Altiplano Potosino, criar cabras es mucho más que una actividad productiva: es una forma de vida que se transmite de generación en generación. Este ensayo narra una experiencia de investigación participativa en la que pastoras, pastores, funcionarios públicos y académicos se sentaron a dialogar sobre el presente y el futuro de la CaprinoCultura. A través de ejercicios como los “Ríos de Vida” o la metáfora de la bicicleta, el texto explora cómo voces que rara vez coinciden lograron construir juntas una mirada más justa sobre el pastoreo en zonas áridas. Una reflexión sobre lo que significa escuchar, aprender y tejer alianzas para imaginar futuros posibles en territorios que, lejos de estar vacíos, rebosan de historia y conocimiento.
Palabras clave: pastoreo de cabras, CaprinoCultura, zonas áridas, Altiplano Potosino, investigación participativa.

Thinking Together a better Future for the CaprinoCultura in Arid Zones

Abstract

Amid thorny scrub and parched soils in Mexico’s Altiplano Potosino, herding goats is far more than a productive activity — it is a way of life passed down through generations. This essay recounts a participatory research experience in which herders, public officials and academics sat down to discuss the present and future of CaprinoCultura. Through exercises like the “Rivers of Life” or the bicycle metaphor, the piece explores how voices that rarely meet managed to build, together, a fairer view of herding in arid lands. A reflection on what it means to listen, learn and weave alliances to imagine possible futures in territories that, far from being empty, overflow with history and knowledge.
Keywords: goat grazing, goat farming, arid zones, Potosino Altiplano, participatory research.


La CaprinoCultura en las zonas áridas

Cuando era niña, imaginaba los desiertos como lugares vacíos y aislados. Así los mostraban en la televisión o en los libros: paisajes deshabitados, silenciosos, sin vegetación. Pero bastan un par de viajes al norte de San Luis Potosí para descubrir que estos territorios están llenos de historia, conocimiento y formas de vida que han sabido adaptarse. Entre paisajes secos y vegetación espinosa encontré algo que cambió mi forma de mirarlos: encontré a la CaprinoCultura.

Y sí, como has notado, escribí CaprinoCultura con dos ces mayúsculas para resaltar que no sólo se trata de criar cabras; es una forma de vida con un gran valor cultural. Esta manera de vivir tiene siglos en las zonas áridas de México y sigue vigente gracias a quienes, generación tras generación, han aprendido a habitar estos entornos. La CaprinoCultura no es sólo un medio de subsistencia: es una práctica familiar que sigue los ritmos del clima y que genera y conserva conocimiento (Mora Ledesma, 2011). Además, en México se estima que sostiene a cientos de miles de familias, en particular en las zonas áridas y semiáridas del país (Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera [siap], 2023).

Sin embargo, hoy esta forma de vida enfrenta desafíos múltiples: lluvias cada vez más escasas e irregulares (Rocha-Escalante et al., 2022); suelos áridos con señales de deterioro (Delgado-Padierna et al., 2024); fragmentación del paisaje a causa de megaproyectos mineros o agrícolas (Montiel Torres, 2019), y una juventud que, al no ver futuro en el pastoreo, opta por migrar y deja la cría de cabras a personas de mayor edad (Mora-Ledesma, 2020).

Al comenzar a estudiar la CaprinoCultura, recuerdo una de las primeras pláticas con don Justino, un pastor del Altiplano Potosino, quien habló sobre los cambios drásticos en la temporalidad y la duración de las lluvias. Señaló que el campo está más seco que cuando era niño, y mencionó que las plantas que en años anteriores alimentaban bien a su ganado hoy apenas sobreviven. Doña Carmen, otra pastora del Altiplano, nos contó cómo han tenido que reducir y modificar las rutas de pastoreo que se usaron durante generaciones (figura 1).

Estas conversaciones me hicieron ver que, desde fuera, solemos pensar que todos los sistemas ganaderos deterioran los entornos naturales (Steinfeld et al., 2006). Pero al mirarlos de cerca entendí que no siempre es así. Los sistemas de ganadería tradicional o a pequeña escala, como la CaprinoCultura, comprenden prácticas que pueden conservar la vegetación y los conocimientos heredados sobre cómo adaptarse a los cambios y a la variabilidad de las zonas áridas (Reid et al., 2014).

Caprinocultor y caprinocultora

Figura 1. Caprinocultor y caprinocultora describiendo sus territorios de pastoreo.
Créditos: Elisabeth Huber-Sannwald.

¿Y qué quisimos hacer para mejorar el futuro de la CaprinoCultura?

En mayo de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y Pastores. A partir de ello, creció el interés por comprender, desde una mirada más amplia, los sistemas ganaderos tradicionales o a pequeña escala, como la CaprinoCultura. Asimismo, cada vez se reconoce más la importancia de integrar el conocimiento local y de valorar los saberes de quienes han vivido, caminado y cuidado los espacios donde estos sistemas se insertan (Manzano et al., 2021). Sólo así es posible representar y entender de forma más justa y completa la relación que existe entre estas personas y sus territorios.

Es por esto que en 2022 iniciamos un proyecto de investigación participativa con la intención de salir del instituto y aprender de primera mano de quienes habitan y conocen los territorios donde se desarrolla la CaprinoCultura: de quienes han logrado adaptarse a entornos que, desde fuera, podrían parecer inhabitables.

Con este propósito, reunimos en un mismo espacio a personas que pocas veces conversan entre sí, pero que resultan decisivas en el desarrollo de la CaprinoCultura: pastoras y pastores, instituciones de gobierno, especialistas y estudiantes de diferentes disciplinas, y organizaciones civiles. Mediante herramientas participativas, generamos un diálogo horizontal y equitativo para identificar qué acciones podíamos impulsar en conjunto para mejorar el futuro de esta forma de vida.

En estos encuentros surgieron diálogos valiosos entre los distintos actores. Desde la academia, reconocimos que no lo sabemos todo, que con frecuencia tendemos a generalizar los sistemas ganaderos desde marcos externos, sin atender a las particularidades. Las y los representantes del gobierno escucharon con atención las necesidades de las personas que viven del pastoreo. Y, quizá lo más importante, las y los pastores compartieron no sólo sus preocupaciones, sino también sus historias, sus prácticas y sus propuestas sobre cómo trazar un futuro mejor para la CaprinoCultura.

Escuchar el pasado para entender el presente: los Ríos de Vida

Uno de los ejercicios más significativos durante las reuniones fue la elaboración de “Ríos de Vida” (figura 2). Para ello, recurrimos a la metáfora de un río, donde cada grupo representó los hitos en la historia de la CaprinoCultura. Los tramos con lluvias constantes, rebaños grandes y apoyos externos se dibujaron como caudales abundantes, mientras que las sequías, la migración de jóvenes o la falta de políticas públicas aparecieron como piedras o cascadas que interrumpían el cauce.

Cada grupo trazó su propio río y, al compartirlos, descubrimos coincidencias, pero también perspectivas que se complementaban. Esta diversidad de miradas no sólo enriqueció nuestra comprensión del pasado, sino que nos mostró que, para imaginar un futuro mejor, la CaprinoCultura necesita ser reconocida y valorada por todas las voces que la habitan.

Ríos de vida

Figura 2. Ríos de vida (arriba) y grupos sectoriales elaborando estos ejercicios (abajo).
Créditos: Francisco Javier Delgado González.

Nombrar la CaprinoCultura desde quienes la viven

Otro hito importante en estas reuniones fue responder una pregunta aparentemente simple: ¿qué es la CaprinoCultura? Las respuestas, escritas en papelitos de colores, decían cosas como “actividad noble”, “la mejor vida de un campesino” o “el patrimonio de nuestra familia” (figura 3). Esta lluvia de ideas nos mostró que la CaprinoCultura no puede entenderse sólo con indicadores productivos. Es una forma de vida arraigada, con hondura, a los territorios áridos, y reconocerla como tal es una manera de defender su identidad, sus saberes, sus prácticas y sus vínculos, que van más allá de su valor económico y productivo.

Lluvia de ideas

Figura 3. Lluvia de ideas sobre lo que significa la CaprinoCultura.
Créditos: elaboración propia generada en https://www.wordclouds.com/.

Pedalear juntos para mejorar el futuro de la CaprinoCultura

Una de las actividades que alentó la colaboración y la generación de ideas entre los participantes fue “echar a andar la bicicleta” (figura 4). En grupos conformados por personas de diferentes sectores, debían asociar las partes de una bicicleta con los elementos necesarios para poner en marcha la CaprinoCultura. A cada grupo se le asignó una meta definida de antemano: CaprinoCultura creativa, saludable, reconocida, con mejores ingresos, organizada y funcional.

El ejercicio generó reflexiones colectivas sobre los desafíos, pero también sobre las acciones que podrían permitir alcanzar un futuro mejor para la CaprinoCultura. Entre las ideas que surgieron destacan: impulsar la motivación de las nuevas generaciones, acortar las cadenas de comercialización, y recuperar el conocimiento tradicional combinándolo con nuevas formas de innovación. También se propusieron acciones concretas, como organizar ferias locales y regionales para promover productos, y crear espacios de encuentro entre comunidades, académicos y estudiantes para compartir conocimientos y experiencias.

Ejemplos de bicicletas

Figura 4. Ejemplos de bicicletas construidas durante el ejercicio participativo.
Créditos: Andrea Valeria Guzmán Miranda.

Pasar de estos diálogos a la acción colectiva: una alianza para el futuro

De estos encuentros surgió la idea de formalizar una Alianza Multisectorial por la CaprinoCultura en el Altiplano Potosino (Huber-Sannwald et al., 2022): una red dinámica de personas comprometidas con dar a conocer, fortalecer y promover el respeto por esta forma de vida. Una alianza donde se reconozca que las zonas áridas no son territorios vacíos, sino espacios donde existen y persisten sistemas socioecológicos —como la CaprinoCultura— que albergan saberes, memorias e innovaciones.

Para que la CaprinoCultura prospere, necesita ser valorada y acompañada con políticas públicas contextualizadas, con personas que escuchen y enseñen el valor del territorio, con consumidores que aprecien los productos locales y, sobre todo, con puentes que conecten conocimientos entre generaciones, entre disciplinas y entre sectores.

Hoy, cuando recorro el norte de México, ya no percibo las zonas áridas como desiertos vacíos, sino como territorios vivos, llenos de historia, conocimiento y formas de vida que resisten y se adaptan. Veo también oportunidades para construir alternativas más justas para quienes habitan estos espacios. Esta experiencia me permitió comprender que la CaprinoCultura no sólo enfrenta desafíos ambientales y sociales, sino también una falta de vinculación entre los actores que están inmersos en ella. Con estos acercamientos se hizo evidente que su fortalecimiento no depende únicamente de soluciones técnicas o productivas, sino de la capacidad de articular conocimientos, experiencias y perspectivas entre sectores que, durante muchos años, han trabajado por separado.

De esta forma, pensar el futuro de la CaprinoCultura implica construir espacios de diálogo y colaboración multisectorial donde los saberes locales, la ciencia y las políticas públicas se reconozcan como igualmente valiosos y complementarios. Para lograrlo hacen falta alianzas, vínculos con otros sectores y, sobre todo, sentarse a la sombra de un mezquite a conversar y compartir tunas, gorditas y relatos. Porque es en estos encuentros donde podemos empezar a pensar futuros distintos.

Referencias

  • Huber-Sannwald, E., Lauterio-Martínez, C., Mayoral, Z., y Hernández Medrano, J. (2022). Sustainable land use practices for Mexican drylands Phase 1. A multi-stakeholder assessment of the nexus livestock production, ecosystem services and climate change (Informe técnico final). ipicyt.
  • Manzano, P., Burgas, D., Cadahía, L., Eronen, J. T., Fernández-Llamazares, Á., Bencherif, S., Holand, Ø., Seitsonen, O., Byambaa, B., Fortelius, M., Fernández-Giménez, M. E., Galvin, K. A., Cabeza, M., y Stenseth, N. C. (2021). Toward a holistic understanding of pastoralism. One Earth, 4(5), 651–665. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2021.04.012.
  • Montiel Torres, M. A. (2019). Globalización y producción campesina de alimentos en las zonas áridas de San Luis Potosí (México). Revista de El Colegio de San Luis, (20), 559–581. https://doi.org/10.21696/rcsl92020191066.
  • Mora Ledesma, M. I. (2011). “Vámonos con todo y chivas”. Sistemas de supervivencia en las culturas ganaderas del norte de San Luis Potosí. Revista de El Colegio de San Luis, (1), 48–66. https://doi.org/10.21696/rcsl012011479.
  • Mora-Ledesma, I. (2020). Saberes del sustento: pastoreo, territorio y conocimientos. La cultura alimentaria en el desierto (1a ed.). El Colegio de San Luis, A. C.
  • Delgado-Padierna, A., Negrete-Sánchez, L. O., Rendón-Huerta, J. A., García-López, J. C., Lee-Rangel, H. A., Álvarez Fuentes, G., y Castro-Rivera, R. (2024). Riesgo de erosión por intensidad y frecuencia de pastoreo en agostadero bajo cuatro condiciones de manejo en el Altiplano Mexicano. Terra Latinoamericana. https://doi.org/10.28940/terra.
  • Reid, R. S., Fernández-Giménez, M. E., y Galvin, K. A. (2014). Dynamics and resilience of rangelands and pastoral peoples around the globe. Annual Review of Environment and Resources, 39, 217–242. https://doi.org/10.1146/annurev-environ-020713-163329.
  • Rocha-Escalante, H., Jaimes-Arredondo, A., Cardona-Benavides, A., Rodríguez-Cuevas, C., Giácoman-Vallejos, G., Aceves-De Alba, J., García-Arreola, M. E., y Cisneros-Almazán, R. (2022). Rainfall and temperature trends in the Altiplano Potosino Region, Mexico (1975-2015). Tecnología y Ciencias del Agua, 13(4), 75–126. https://doi.org/10.24850/j-tyca-2022-04-02.
  • Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (siap). (2022). Producción Ganadera: Cierre de la estadística pecuaria 2022. Servicio de 1403 Información Agroalimentaria y Pesquera.Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
  • Steinfeld, H., Gerber, J., Wassenaar, T., Castel, V., Rosales, M., y De Haan, C. (2006). Livestock’s long shadow: environmental issues and options. fao.


Recepción: 1/07/2025. Aceptación: 01/06/2026. Publicación: 14/08/2026.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 23, núm. 2 marzo-abril 2022

Historias de alacranes

Clementina Equihua Zamora y Aline Angeles Cita

Resumen

Los escorpiones son depredadores interesantes y por su posible peligro para los seres humanos. En este texto se conocen diferentes aspectos de estos animales, desde su toxicidad hasta su evolución, y la investigación existente en la química de su veneno y sus potenciales aplicaciones.
Palabras clave: veneno, antiveneno, evolución, antiviral, agente antimicrobiano.

Stories of scorpions

Abstract

Scorpions are interesting predators, and because of their possible danger to humans. In this text, different aspects of these animals are discussed, from their toxicity to their evolution, and the research on the chemistry of their poison, for potential applications.
Keywords: venom, antivenom, evolution, antiviral, antimicrobial agent.

Un animal depredador acecha a sus presas. Espera con paciencia a que se distraigan o a que el viento esté a su favor y entonces atacan. Los desenlaces varían, los hemos visto muchas veces en los programas acerca de la naturaleza. Pero pocas veces observamos lo que pasa en nuestras propias casas.

Hace unas semanas, una noche, mi hijo nos mandó por WhatsApp una foto de unas pinzas de alacrán que se asomaban debajo de una tabla de su baño. No comentamos mucho. A la noche siguiente nos mandó otra foto igual: las pinzas asomando por debajo de la tabla. Y así por varias noches más. Un día mi esposo, que trabaja con animales dijo: —Está cazando.

Figura. Centruroides limpidus o alacrán de Morelos es uno de los alacranes venenosos en México.

En ese momento entendí que depredadores vienen en todos los tamaños y aprecié la grandeza del pequeño animal. Los alacranes son cazadores nocturnos y solitarios. Esperan en un lugar a que pase una cucaracha, cualquier otro insecto, incluso otro alacrán, o hasta algún pequeño vertebrado, como una lagartija, para tener algo que comer.

Los alacranes son artrópodos en el grupo de los arácnidos. En la historia de nuestro planeta, fueron de los primeros animales en colonizar la tierra. Hay dos grupos de artrópodos que conocemos muy bien: los insectos y los arácnidos, que incluyen a las arañas, las garrapatas y los alacranes.

La línea evolutiva de los insectos es básicamente de animales herbívoros y la de los arácnidos de depredadores. Una manera fácil de distinguir a los insectos es porque tienen tres pares de patas, antenas y alas. Los arácnidos tienen cuatro pares de patas y no tienen alas ni antenas.

Como dije, los artrópodos han estado por muchísimo tiempo en nuestro planeta. A principios de 2020 la revista Nature publicó el descubrimiento de un fósil de alacrán de hace 430 millones de años. El animal en el fósil demuestra que la morfología de los alacranes ha cambiado muy poco con el paso del tiempo, por eso se dice que son fósiles vivientes (Pérez Ortega).

Hay alacranes en casi todo nuestro planeta, con excepción de los climas extremadamente fríos del Ártico y la Antártida. Los alacranes no tienen ni garras ni dientes para cazar, pero sí pinzas y un aguijón que utilizan para inyectar veneno a sus presas e inmovilizarlas. Todos los alacranes poseen veneno, sin embargo, no todos son tóxicos para el ser humano, aunque sí duele el piquete.

En México hay alacranes en todos lados, desde el nivel del mar hasta altitudes superiores a los 2,500 msnm. En este país, se estima que hay casi 300 especies, de las cuales 21 son consideradas peligrosas para los humanos. Repito, los piquetes de alacranes no siempre son peligrosos porque la composición de su veneno varía, pero cuando llegan a serlo, pueden ser un problema de salud pública, ya que su neurotoxicidad puede provocar la muerte. Cuando son venenosos el grado de problema que ocasionan depende de la cantidad de veneno que inyectan y de las características de la persona: tamaño y estado de salud, por ejemplo.

En México Alejandro Alagón, investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), ha estudiado animales venenosos, incluyendo alacranes, durante más de 30 años (ver video). En un artículo que publicó con su equipo en 2020 en la revista Toxicon, informa que, a pesar de que es frecuente encontrar alacranes venenosos en zonas urbanas del centro de México y en la región del Pacífico, el número de incidentes fatales se ha mantenido estable en los últimos años. Para darnos una idea, dice que durante la década de 1960 se reportaban al año más de 1,500 muertes por piquete de alacrán y desde principios de este siglo, se reportan menos de 50 muertes anuales. Reconoce que mucha de esta reducción en el número de muertes se debe a mejores servicios de salud y mayor accesibilidad a ellos (Chippaux et al., 2020). Pero también a que se ha avanzado mucho en el desarrollo de antivenenos, en los que él y su equipo de trabajo han jugado un papel muy importante.



Video. Investigaciones de Alejandro Alagón (TV UNAM, 2018).


Pero además del interés por conocer sobre el veneno de los alacranes y los compuestos químicos que lo acompañan para prevenir muertes por picaduras, un grupo de investigadores, turcos, daneses y brasileños revisa para la revista Biomedicines muchos estudios que pueden ser la vía para el desarrollo de nuevas terapias. Por ejemplo, mencionan que, a partir de los venenos de alacranes es posible el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos, de bioinsecticidas, de antibióticos más específicos y de medicamentos para combatir infecciones por hongos (Ahmadi et al., 2020).

Aún más, algunas investigaciones biomédicas de compuestos en el veneno de los alacranes están dirigidas a buscar alternativas para combatir enfermedades virales. Por ejemplo, un derivado del compuesto mucroporin, que se obtiene de la especie Lychas mucronatus, tiene actividad antiviral en contra de virus de arn, entre ellos, sars-CoV-1 y el de la influenza H5N1 (Ahmadi et al., 2020). Así, los autores del artículo “Scorpion Venom: Detriments and Benefits” hablan de otros posibles usos de los compuestos en el veneno de los alacranes, lo cual hace que más que desagradables los alacranes sean sorprendentes.

Bill, el alacrán del baño de mi hijo, dejó su escondite por ahí del quinto día. Ya no supimos más de él. Lo que sí nos dejó fue un pretexto para conocer más de estos pequeños visitantes de nuestras casas.

Referencias



Recepción: 20/07/2021. Aprobación: 17/02/2021.

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079