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Vol. 26, Núm. 1, enero-febrero 2025

Sororidad laboral: hacia una cultura de apoyo y equidad entre mujeres

Selene Castañeda Burciaga Cita

Resumen

La creciente incorporación de la mujer en diversas áreas laborales ha intensificado las dinámicas de rivalidad y competencia, exacerbando las brechas de género perpetuadas por el pensamiento patriarcal. Ante este panorama, la sororidad surge como una estrategia transformadora que fomenta la solidaridad y la alianza entre mujeres. Al establecer relaciones basadas en el reconocimiento mutuo de nuestras fortalezas y diferencias, se impulsa tanto el empoderamiento individual como colectivo. Promover la sororidad en el entorno laboral no sólo favorece la autorrealización y el éxito de las mujeres, sino que también impacta positivamente en el desempeño organizacional y en la creación de ambientes de trabajo más productivos y equitativos.
Palabras clave: sororidad, empoderamiento, mujeres en el trabajo, relaciones laborales, igualdad de género.

Labor Sorority: Towards a Culture of Support and Equity Among Women

Abstract

The increasing incorporation of women into various work sectors has intensified dynamics of rivalry and competition, exacerbating gender gaps perpetuated by patriarchal thinking. In this context, sorority emerges as a transformative strategy that fosters solidarity and alliances among women. By establishing relationships based on mutual recognition of our strengths and differences, both individual and collective empowerment are promoted. Promoting sorority in the workplace not only favors women’s self-realization and success, but also positively impacts organizational performance and the creation of more productive and equitable work environments.
Keywords: sorority, empowerment, women in the workplace, labor relations, gender equality.


Sororidad: repensar las relaciones entre mujeres

Cuando hablamos de las relaciones de género, solemos enfocarnos en el estudio de la interacción entre hombres y mujeres, es decir, desde una perspectiva intergenérica (géneros distintos). Sin embargo, resulta importante reconocer y analizar aquellas relaciones intragenéricas (del mismo género) entre mujeres. Esto cobra relevancia debido a la creciente incorporación de la mujer en diversos ámbitos, con una mayor presencia y despliegue de nuestras potencialidades.

Al respecto, existe una amplia variedad de información sobre las diferencias entre hombres y mujeres, basadas en aspectos culturales y educativos. Estas destacan cómo las mujeres, a lo largo de la historia, hemos sido consideradas inferiores al varón. Esta forma de abordar las diferencias ha propiciado un cambio de paradigma lento, pero prometedor, hacia una sociedad que busca la equidad entre géneros.

A pesar de los esfuerzos por lograr esta equidad y facilitar mayores oportunidades de desarrollo para las mujeres, persisten cuestiones que dificultan nuestro crecimiento. Entre ellas, las prácticas de enemistad entre nosotras mismas, que acentúan nuestras diferencias, ya sea por competencia o rivalidad. Esto abre la puerta a reflexionar sobre la posibilidad de construir una alianza entre mujeres, fundamentada en una relación de hermandad y solidaridad: la sororidad.

En este punto, me permito comentar que este tema, hasta hace algún tiempo, me resultaba ajeno. Comencé a ser consciente de las relaciones entre mis iguales cuando estas afectaron mi experiencia como mujer, persona y trabajadora. Por ejemplo, al tener que justificar mi progreso laboral basándome en méritos propios, esfuerzo y dedicación; o al acreditar la legitimidad de mis amistades con hombres. Sobre este último aspecto, es importante mencionar que crecí acompañada de hombres y normalicé las relaciones fraternales, amistosas y cordiales entre géneros. Nunca imaginé que fuera de mi entorno estas pudieran tener connotaciones distintas, y mucho menos negativas.

Derivado de estas experiencias, inicié un proceso de reflexión sobre cómo nos relacionamos las mujeres entre nosotras y cuánto de lo que hacemos puede potenciar o debilitar el desarrollo de otra mujer. Incluso me pregunté hasta qué punto he sido responsable de perpetuar esa enemistad histórica entre mujeres. Fue entonces cuando comprendí que, como sociedad y como mujeres, resulta más cómodo culpar al hombre de las dificultades de nuestro progreso. Sin embargo, una gran parte de los retos que enfrentamos son ocasionados por nosotras mismas.

Desde la sororidad, las mujeres podemos construir relaciones favorables, afirmándonos como iguales, reconociendo conscientemente las fortalezas de cada una y liberándonos del pensamiento patriarcal que fomenta la rivalidad entre pares. La sororidad, entonces, impulsa la autorrealización individual y colectiva.

En el ámbito laboral, donde las diferencias de género ya imponen un sinfín de dificultades, la rivalidad entre mujeres es palpable. Esta se manifiesta, por ejemplo, en el menosprecio de los logros o capacidades y en la desacreditación mutua. Por lo tanto, el reto es cómo propiciar la sororidad en este contexto, de forma que las mujeres celebremos los triunfos de nuestras iguales desde el reconocimiento de sus diferencias.

Hablamos de una reestructuración de los modos de crianza, de una nueva concepción de los roles preestablecidos para las mujeres y, sobre todo, de cómo nos percibimos entre nosotras mismas.

La sororidad: una alianza transformadora entre mujeres

La sororidad es una dimensión política, ética y práctica del feminismo contemporáneo que busca establecer relaciones positivas y alianzas entre mujeres para eliminar cualquier forma de opresión social, fundamentando el apoyo mutuo y el empoderamiento individual y colectivo (Lagarde, 2012). Según la Real Academia Española (rae, 2023), el término se define como “relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento”. Su origen etimológico proviene del latín soror, que significa hermana carnal.

De acuerdo con Lagarde (2012), la sororidad es intrínsecamente transformadora, ya que implica la amistad entre mujeres, quienes históricamente han sido colocadas como enemigas por el patriarcado. La autora describe este concepto como una alianza feminista que encarna la amistad entre mujeres. Diferentes culturas han adaptado el término: en francés es sororité, en italiano sororitá, y en inglés sisterhood. Por su parte, Delgadillo y Trejo (2022) subrayan que la sororidad es un pacto entre mujeres para combatir el mito de la competitividad destructiva y la superioridad basada en comparaciones de clase o apariencia. Estos autores destacan que la sororidad cuestiona los sentimientos de rivalidad implantados entre mujeres.

Retomando a Lagarde (2012), los objetivos ético-políticos de la sororidad incluyen la identificación entre mujeres como semejantes, la necesidad de una alianza de género, la defensa contra cualquier forma de violencia, la difusión del feminismo, y el reconocimiento de la legitimidad de la propia sexualidad y la de las demás. Por su parte, Pérez et al. (2018) plantean que la sororidad es un espacio de mediación para alcanzar la plenitud como mujeres, dirigiendo habilidades como el cuidado hacia una misma y hacia otras mujeres. Además, proponen que esta alianza colaborativa ayuda a evitar la competencia destructiva, independientemente de las afinidades personales, y promueve el reconocimiento mutuo.

En síntesis, la sororidad representa una solidaridad entre mujeres que fomenta una sociedad más justa y equitativa. Busca erradicar los pensamientos limitantes que han sido impuestos y reproducidos entre mujeres, los cuales han obstaculizado el crecimiento colectivo y perpetuado la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.



Nube de palabras

Superando la enemistad histórica: el desafío de la sororidad

La sociedad actual carga con una enemistad histórica entre mujeres y una división interna del género femenino, manifestada en la constante antagonización entre pares. Como señala Lagarde (2012), la sororidad busca desarmar esta rivalidad para construir relaciones entre mujeres basadas en afirmaciones individuales y respeto mutuo. Según la autora, las mujeres suelen compararse de manera competitiva, exaltando como superior lo propio o lo ajeno.

Estas relaciones de amor-odio entre mujeres están condicionadas por la envidia, que fomenta la rivalidad y perpetúa la competencia por espacios en un mundo patriarcal. En este escenario, el ascenso de una mujer a menudo implica la eliminación de otra, ya sea por diferencias ideológicas, valores antagónicos o creencias. Este enfrentamiento desempodera a las mujeres, fragmentando su fuerza política y colectiva (Lagarde, 2012).

Reconocer el origen de esta enemistad es fundamental para erradicarla. Lagarde (2012) explica que esta rivalidad surge de la organización patriarcal del mundo y es reforzada desde la educación y la socialización de género. Por ello, es indispensable combatir cualquier forma de violencia entre mujeres, como la deslegitimación, la desconfianza, el descrédito o la discriminación. La sororidad ofrece una vía para desmontar estas dinámicas y desarraigar la enemistad histórica.

Mejía-Vázquez et al. (2021) señalan que la vida de las mujeres está definida por estructuras patriarcales de poder, que perpetúan diversas formas de opresión a través de la competencia y el enfrentamiento entre mujeres. A su vez, Pérez et al. (2018) cuestionan cómo las mujeres pueden exigir empatía hacia sus problemáticas si no practican la solidaridad entre ellas mismas. De este modo, la sororidad se posiciona como una herramienta clave para desmantelar la confrontación misógina internalizada y promover alianzas constructivas entre mujeres.

Sororidad en el trabajo: construyendo espacios de apoyo y respeto

Existen comportamientos dentro de la dinámica laboral de las mujeres que a menudo se realizan sin analizar su impacto. Sin embargo, el actuar que atente contra otra mujer no debe justificarse en hábitos o rutinas establecidas. Es necesario tener plena conciencia del rol que desempeñamos como compañeras, madres, hermanas, hijas, o en cualquier otra faceta de nuestras vidas.

Como señala Lagarde (2012), en la sociedad capitalista las mujeres nos vemos en una constante lucha entre nosotras para ocupar espacios y avanzar en nuestras posiciones, lo cual se ha vuelto una práctica normalizada. Para construir relaciones laborales solidarias y crear un entorno seguro para todas, es imprescindible dejar de producir juicios sobre el comportamiento de otras mujeres.

De acuerdo con Lagarde (2012), la sororidad depende de distintas condiciones, entre las que destacan la conciencia de género, es decir, reconocer “yo soy mujer, yo soy la otra mujer”; valorar las diferencias y semejanzas entre nosotras; considerar la individualidad de cada una y, finalmente, avanzar unidas, compartiendo recursos, espacios y bienes, para impulsar a aquellas con mayores necesidades, potenciándonos unas a otras.

imagen ilustrativa

Además, como lo plantea Martínez (2017), el empoderamiento requiere establecer relaciones interpersonales con mujeres de más experiencia, fomentando la mentorización en el ámbito laboral, ya sea formal o informal, sin jerarquías, sino como un aprendizaje colectivo donde todas podamos aportar.

Es fundamental celebrar los logros de nuestras compañeras, reconociendo el valor de su esfuerzo sin prejuicios sobre cómo alcanzan mejores condiciones laborales. También se debe respetar las decisiones de las mujeres respecto a su cuerpo, apariencia y forma de vestir, promoviendo una cultura de aceptación y evitando las críticas. Asimismo, es necesario rechazar cualquier forma de acoso o violencia hacia las mujeres y apoyar su testimonio.

En esta misma línea, Lavoignet et al. (2023) enfatizan la importancia de generar entornos laborales saludables, promoviendo una cultura de paz, inclusión y equidad de género. La sororidad debe ser parte de la concientización en los centros de trabajo, fomentando redes de apoyo que fortalezcan las habilidades de las mujeres. Así, la plenitud de la mujer se convierte en una responsabilidad colectiva, que comienza con cómo nos percibimos, apoyamos y respetamos entre nosotras.

Ser sorora: hacia una transformación colectiva y solidaria

Hablar del empoderamiento de la mujer es hablar de un proceso de transformación individual que trastoca lo colectivo. Es la modificación de una sociedad que transite hacia el reconocimiento de la individualidad de la mujer y, al mismo tiempo, impulse un deseo de apoyo entre mujeres, independientemente de la relación que guarde una con la otra, es decir, fundando nuestras relaciones en la sororidad.

Ser sorora es la trascendencia del pensamiento a la acción, lo cual no sólo se da desde las trincheras sociales o políticas, sino que puede ser resuelto desde el lugar que cada mujer ocupe, ya sea como inspiración para las nuevas generaciones o como refuerzo para las que ya se encuentran en la lucha laboral diaria. Los actos se reflejan en pequeños gestos de apoyo, tales como el reconocimiento al trabajo, palabras de aliento, respeto a las decisiones de las demás, e incluso con el silencio al no replicar comentarios dañinos que transgredan la moral de la mujer.

Hablamos entonces de la conciencia del concepto de sororidad, ya que, si bien pueden existir prácticas solidarias entre mujeres en los centros de trabajo, éstas no siempre permean en todas las que allí trabajan, debido a que suelen darse entre grupos aislados y con afinidad. Por lo tanto, no existe una cultura corporativa y colectiva de apoyo entre todas las mujeres, y por ende, prevalece la rivalidad y competencia que promueven la brecha de la mujer frente al hombre.

Sin duda, la sororidad en el trabajo puede ser un factor de éxito que se encamine no sólo al desarrollo y plenitud de la mujer, sino que pueda repercutir en el desempeño laboral, de tal forma que los centros de trabajo evidencien una mejor productividad y un adecuado clima organizacional. Vale decir que ser sorora es una responsabilidad que cada mujer asume para propiciar su crecimiento y el de las demás; sin embargo, las acciones no deben ser exclusivas de las mujeres, ya que tanto hombres como mujeres deben abonar a una sociedad inclusiva y respetuosa de las singularidades de cada persona, concibiéndose desde una perspectiva holística.

¡Basta de luchar entre nosotras! Transformemos esas ansias de superación y justicia en una lucha para y por nosotras. Seamos una luz que guíe el transitar de las próximas generaciones. Honremos a esas mujeres que se esfuerzan día a día, en lo cotidiano, en lo simple o en la complejidad del mundo laboral masculinizado. Para mí, ser sorora es trascender más allá de las limitaciones y enemistades entre mujeres, un nivel de pensamiento individualista arraigado y perpetuado en cada mujer, de tal manera que podamos liberarnos y desplegar todas nuestras potencialidades en beneficio de una mejor sociedad y un crecimiento al unísono con todas nuestras hermanas.

Recursos complementarios:

Referencias



Recepción: 2023/10/03. Aprobación: 2024/09/11. Publicación: 2025/01/13.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.


Vol. 26, Núm. 1, enero-febrero 2025

De lo científico a lo social: el conocimiento como cambio cultural

Rosa María del Ángel Martínez Cita

“La ciencia es más que un cuerpo de conocimiento. Es una forma de pensar.
Una forma de interrogar escépticamente al universo
con un profundo entendimiento de la falibilidad humana.”
Carl Sagan1

El conocimiento, como un río que fluye entre montañas, se entrelaza con las diversas corrientes de nuestra existencia: lo cultural, lo ético, lo social y lo tecnológico. En este número de la Revista Digital Universitaria, nos adentramos en los pliegues de esa corriente, explorando cómo el saber, en sus múltiples formas, se convierte en un catalizador de cambios culturales, ampliando horizontes y abriendo nuevas sendas de entendimiento.

Como señala Carl Sagan, la ciencia es una búsqueda constante de sentido, pero también un campo donde convergen las ideas que transforman nuestras formas de ver y vivir el mundo. En esta edición, presentamos una muestra de cómo el conocimiento —en sus distintas manifestaciones— no sólo nos explica la naturaleza que nos rodea, sino que también tiene el poder de cambiar la cultura y la vida cotidiana, proponiendo nuevas formas de entender lo que significa ser humanos.

La ciencia y la tecnología, en constante diálogo con la sociedad, son herramientas que nos explican el universo, pero que también lo transforman. En este viaje nos acompañan voces que invitan a reflexionar sobre la relación entre lo científico y lo social. Desde los enigmáticos ecosistemas que habitan en las profundidades marinas, tratados en “Sistemas hidrotermales: secretos del océano profundo”, hasta las complejidades del calor en los espacios cotidianos, exploradas en “¿Cómo se observa el calor en los espacios que caminamos?”, cada artículo refleja cómo el conocimiento se teje con la realidad cotidiana.

La mirada crítica sobre la vida marina se expone en “CO2 y vida marina: una conexión que debemos entender”, donde se analiza el impacto del dióxido de carbono en los ecosistemas acuáticos. Por su parte, “El naufragio de los pensamientos” nos invita a profundizar en la mente humana, ese espacio donde las ideas flotan y, a veces, se pierden como barcos en el mar. En un tono más práctico, “¿Por qué perdemos el olfato durante la infección por covid-19?” nos guía a través de los misterios biológicos de una pandemia que alteró nuestra forma de interactuar con el mundo, mientras que “Fermentación láctica: estrategia sustentable en la valorización de residuos de camarón” ofrece una visión novedosa sobre cómo transformar los desechos en recursos útiles.

En este número también reflexionamos sobre la naturaleza misma. “Germinación de orquídeas: la clave está en la relación con los hongos” explora la simbiosis entre las plantas y los hongos, mostrando que la vida es un constante intercambio. A la par, “Almidón al rescate: creando empaques sostenibles y biodegradables” nos invita a pensar cómo los recursos naturales pueden ser aliados en la búsqueda de soluciones ecológicas.

De forma paralela, “La dualidad de la tortuga de orejas rojas: mascota carismática y especie invasora” nos hace cuestionar nuestra relación con los seres con los que convivimos y cómo nuestras decisiones afectan los ecosistemas.

La ciencia también se encuentra con la tecnología y la inteligencia artificial, como lo expone “Presencia y uso de la inteligencia artificial generativa en la Universidad Nacional Autónoma de México”, donde se investiga cómo estas herramientas emergentes transforman el panorama educativo y de investigación.

Los ríos de Morelos revelan sus secretos en “Las microalgas en los ríos de Morelos”, un cortometraje que destaca la importancia de estos microorganismos para preservar el equilibrio ecológico. Por otro lado, “Museos universitarios: oasis para la enseñanza y el aprendizaje” nos recuerda que los museos son mucho más que lugares de exhibición; son espacios donde el saber se transforma y se comparte.

Finalmente, exploramos temas que tocan las fibras más humanas. “Bolaño y la ética de la literatura: entre la marginalidad y la dignidad” reflexiona sobre la literatura como un espacio de resistencia ética y social, mientras que “Sororidad laboral: hacia una cultura de apoyo y equidad entre mujeres” nos invita a repensar las relaciones laborales desde una perspectiva solidaria y equitativa.

En este año que comienza, la Revista Digital Universitaria celebra 25 años de existencia, un hito que invita a reflexionar sobre el papel que ha jugado en el panorama académico y cultural. A lo largo de su trayectoria, la Revista ha reafirmado su compromiso con la divulgación y la educación, buscando hacer del conocimiento un motor de transformación social y cultural. Hoy, más que nunca, creo que nuestra misión sigue vigente: hacer del saber no sólo una herramienta científica, sino también un proceso colectivo que trascienda las aulas y los laboratorios, impulsando cambios en todos los aspectos de nuestra sociedad.

Como señaló Sagan, la ciencia exige una mentalidad abierta y escéptica que reconozca tanto nuestras capacidades como nuestras limitaciones. Esa perspectiva me parece fundamental, y en este número exploramos cómo esa misma búsqueda se convierte en un puente entre lo científico y lo social, promoviendo una reflexión crítica y un cambio cultural.

El conocimiento, al igual que la ciencia, nos invita a mirar más allá de lo evidente, a cuestionar lo establecido y a imaginar nuevas posibilidades. Es en ese proceso —que considero debe estar cargado de humildad y curiosidad—, donde reside su verdadero poder: no sólo explicar el universo, sino contribuir a construir un mundo más reflexivo, equitativo y conectado.

A lo largo de 25 años, la rdu ha sido un puente entre generaciones, disciplinas y pensamientos. Actualmente nuestra revista sigue labrando el camino para consolidarse como un espacio donde lo científico, lo humanístico, lo artístico y lo social convergen para transformar realidades. Porque el conocimiento, en su capacidad para conectarnos, inspirarnos y cambiarnos, es, sin duda, la mayor riqueza que compartimos como humanidad.

Referencias

Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025
Número especial

¿Por qué es importante incluir poblaciones poco estudiadas en la investigación psicolingüística?

Stanislav Mulík, Armando Quetzalcóatl Angulo Chavira y Natalia Arias-Trejo Cita

Resumen

Este artículo explora cómo dos grupos tradicionalmente poco estudiados pueden ofrecer valiosos conocimientos sobre el procesamiento y aprendizaje del lenguaje: las personas con síndrome de Down y los hablantes de lenguas indígenas. A pesar de enfrentar desafíos cognitivos y en la producción de habla, las personas con síndrome de Down demuestran habilidades lingüísticas notables, como una comprensión avanzada del vocabulario y la capacidad de anticipar información lingüística. Estos hallazgos podrían llevar a intervenciones más eficaces para mejorar sus habilidades de comunicación. Por otro lado, se analiza el bilingüismo en hablantes de lenguas indígenas, cuyas experiencias lingüísticas a menudo difieren de las de los hablantes de lenguas mayoritarias. El desarrollo del vocabulario en estos hablantes está influenciado por factores culturales, lo que presenta una visión única sobre cómo se aprende el lenguaje en contextos diversos. Este artículo destaca la necesidad de ampliar la investigación psicolingüística para incluir una mayor diversidad de poblaciones, lo cual no solo beneficia el avance científico, sino que también promueve una sociedad más inclusiva.
Palabras clave: Síndrome de Down, ilingüismo indígena, psicolingüística, desarrollo del vocabulario, inclusión social.

Why is it important to include understudied populations in psycholinguistic research?

Abstract

This article explores how two traditionally understudied groups can offer valuable insights into language processing and learning: individuals with Down syndrome and speakers of indigenous languages. Despite facing cognitive and speech production challenges, individuals with Down syndrome demonstrate remarkable linguistic skills, such as advanced vocabulary comprehension and the ability to anticipate linguistic information. These findings could lead to more effective interventions to improve their communication skills. On the other hand, the article examines bilingualism in indigenous language speakers, whose linguistic experiences often differ from those of speakers of majority languages. Vocabulary development in these speakers is influenced by cultural factors, providing a unique perspective on how language is learned in diverse contexts. This article highlights the need to expand psycholinguistic research to include a broader diversity of populations, which not only benefits scientific progress but also promotes a more inclusive society.
Keywords: Down Syndrome, Indigenous Bilingualism, Psycholinguistics, Vocabulary Development, Social Inclusion.


Introducción

La psicolingüística busca conocer cómo los humanos procesamos el lenguaje, por medio de experimentos controlados que aíslan, miden o manipulan los fenómenos de interés. Gracias a este campo de estudio, hoy en día tenemos conocimientos sobre los mecanismos de aprendizaje de lenguas y la producción o percepción del habla.

En la investigación psicolingüística, normalmente se estudia a grupos que en sus diversas características representan al promedio de la población. Un ejemplo son las personas neurotípicas ––aquellas que no presentan trastornos neurológicos ni problemas en el aprendizaje, comprensión y uso del lenguaje––. La elección de la población suele estar motivada por la necesidad de los investigadores de tener control sobre los diferentes aspectos que pueden afectar a los resultados de los experimentos psicolingüísticos. Además, se suele considerar alumnos universitarios debido a la facilidad que supone reclutarlos. Aunque los estudiantes pueden tener características representativas del grueso de la población, en ningún caso representan toda la diversidad que naturalmente existe en la humanidad. Esta variabilidad incluye personas con problemas de visión o audición, personas en situación de pobreza, personas con alteraciones genéticas o los hablantes de lenguas desprestigiadas, entre muchas otras. Todas estas características causan particularidades en el desarrollo y uso de lenguaje.

En este artículo, exponemos la idea de que estudiar poblaciones que no representan el comportamiento típico es muy provechoso para el entendimiento del lenguaje. A continuación, ilustramos nuestro punto con dos poblaciones muy diferentes que, en general, son poco estudiadas en la psicolingüística. Por un lado, presentamos un acercamiento a la manera en la cual las personas con síndrome de Down comprenden el lenguaje. Por otro lado, revisamos algunos estudios sobre el lenguaje en niños indígenas que pueden ser bilingües. Es importante recalcar que nuestra intención no es comparar estas poblaciones —ya que una población tiene una alteración genética y la otra no—. Más bien, este artículo intenta evidenciar la importancia de estudiar el lenguaje de poblaciones marginadas por diferentes razones, tanto para el avance científico como para su inclusión social.

Personas con síndrome de Down

El síndrome de Down es un trastorno genético provocado por una copia extra, completa o parcial, del cromosoma 21, y es la causa biológica más frecuente de discapacidad intelectual en el mundo, aproximadamente uno de cada mil niños nace con él. La Organización Mundial de la Salud introdujo el término trisomía 21 para hacer referencia a las personas con síndrome de Down, ya que todavía en los años setenta se hablaba de ellas como individuos con retraso mental. Este término estigmatizante surgió a raíz de que en el síndrome de Down se presenta un desarrollo cognitivo menor al esperado de acuerdo con la edad.

Los niños con síndrome de Down presentan características físicas específicas, como una cavidad oral pequeña y una lengua alargada, que impactan su capacidad para hablar (ver figura 1). Asimismo, experimentan infecciones frecuentes del oído medio y esto hace que perciban los sonidos de manera distorsionada. Además, se ha reportado que los niños con síndrome de Down tienen una probabilidad cuatro veces mayor que los niños neurotípicos (aquellos cuyo desarrollo cognitivo se encuentra dentro de patrones normativos) de presentar alteraciones en la eficiencia de sueño, como despertares frecuentes y problemas de respiración. Estas deficiencias también afectan las características del lenguaje, principalmente en el desarrollo del vocabulario temprano, en la producción del habla y en su capacidad de memoria de trabajo, o sea, la información que se mantiene presente en la mente para, por ejemplo, comprender toda una oración.

Figura 1. Una niña jugando que presenta las características físicas típicas de una persona con síndrome de Down.
Crédito: pikisuperstar, s.f.

¿Qué se sabe de las habilidades de lenguaje en niños con síndrome de Down?

Una de las áreas de ventaja de los niños con síndrome de Down es la comprensión de vocabulario, en contraste con su producción. Carencias en la producción de palabras pueden ser el resultado de una deficiente memoria a corto plazo. Al igual que los demás niños, los que tienen síndrome de Down empiezan a decir sus primeras palabras en el segundo año de su vida. Sin embargo, a partir de ese momento adquieren nuevas palabras a un ritmo más lento que los niños neurotípicos. Un paso importante en el desarrollo típico del léxico es la explosión del vocabulario —un incremento rápido en la adquisición de palabras que ocurre cerca de los dos años—. Este aumento también se ha visto en los niños con síndrome de Down, aunque se da entre los 3 y los 5 años de edad.

La comprensión de vocabulario en niños con síndrome de Down, similar a los niños neurotípicos, puede ser producto de habilidades conservadas en el aprendizaje de palabras. Por ejemplo, identifican correctamente objetos familiares como cama o leche y pueden hacer uso de estrategias como la exclusividad mutua —asignar una palabra nueva a un objeto nuevo cuando se sabe que los otros objetos son familiares y ya poseen un nombre—. Aún más, recientemente, en el Laboratorio de Psicolingüística de la unam demostramos que los niños con síndrome de Down extienden palabras recién aprendidas a otros objetos de la misma forma. Por ejemplo, un objeto redondo que rebota puede ser de un color o multicolor, pero siempre se le llama pelota. Esta estrategia de extensión permite considerar rasgos constantes para asignar significado e ignorar características secundarias —como el color—.

Las personas con síndrome de Down también son capaces de anticipar información lingüística; por ejemplo, pueden usar el contexto de una oración como “La gallina pone…” para anticipar que terminará en la palabra huevos (ver figura 2). Esta habilidad es similar a la presentada en niños neurotípicos con una edad de desarrollo parecida, siempre y cuando los verbos están altamente relacionados con la palabra a predecir (p. ej., leer – libro). Sin embargo, cuando la relación es menor, tienen problemas para anticipar la siguiente palabra. En conjunto, los estudios previos sugieren que las personas con síndrome de Down basan su predicción principalmente en asociaciones y muestran dificultad cuando las asociaciones entre palabras son débiles (Arias-Trejo et al., 2019; Angulo-Chavira et al., 2022). Estas diferencias podrían explicar algunos de los obstáculos con los que se encuentran para aprender y usar el lenguaje, pero el estudio de esta población también aporta información muy valiosa sobre la relación y la independencia entre los procesos de producción y comprensión del lenguaje.

Figura 2. Los niños con síndrome de Down pueden anticipar información lingüística altamente probable.
Crédito: modificada de prostooleh, s.f.

Hablantes de lenguas indígenas

Se estima que a nivel mundial actualmente existen alrededor de 7000 lenguas, de las cuales la mayoría son indígenas. Una lengua indígena se puede entender como una lengua que se habla por un grupo étnico vulnerable y autóctono de una región específica (ver figura 3). Algunas lenguas indígenas tienen sólo un pequeño número de usuarios —son lenguas minoritarias— y muchas están en peligro de extinción (Moseley, 2010).

Figura 3. Niña hablante del idioma balinés, una de las numerosas lenguas indígenas del mundo.
Crédito: Kireyonok_Yuliya, s.f.

En México, entre 5 y 10% de la población hablan alguna lengua indígena, o lengua originaria. Éstas pertenecen a 11 familias lingüísticas diferentes. Se pueden organizar en 68 agrupaciones, que constituyen hasta 364 variantes regionales. La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (2023) estipula que todas las lenguas son lenguas nacionales, pero en la práctica aún existe mucha discriminación lingüística y falta de inclusión (La Prensa, 2024). Además, existe muy poca investigación del bilingüismo de lenguas indígenas mexicanas y el español desde el enfoque psicolingüístico, ya que este tema se suele estudiar más desde el punto de vista de lenguas en contacto o educación indígena (Serrano, 2019).

Muy a menudo, los hablantes de lenguas indígenas también hablan la lengua mayoritaria del entorno en el cual viven. A diferencia del bilingüismo de lenguas mayoritarias —por ejemplo, hablar inglés y español—, el bilingüismo indígena suele ser caracterizado por un desplazamiento lingüístico, cuando una lengua desplaza o sustituye a otra, que casi siempre resulta en el detrimento o hasta pérdida de la lengua indígena (Chi Pech, 2023). Aun así, hablar o entender una lengua indígena junto con el español es bilingüismo (Mulík et al., 2021).

¿Qué nos dicen estudios con niños indígenas sobre el lenguaje?

Los hablantes de lenguas indígenas tienden a escribir y leer en la lengua mayoritaria pero no en la lengua indígena, el uso de la cual se mantiene a menudo por medio de la tradición oral. En el caso de niños indígenas, el desarrollo de su vocabulario en la lengua indígena podría ser diferente que en la lengua mayoritaria. Por ejemplo, un estudio realizado con hablantes de lenguas indígenas de Australia reportó que el desarrollo del vocabulario de los niños indígenas en inglés ––la lengua mayoritaria–– estaba relacionado con la actividad de lectura de libros en inglés entre padres e hijos (ver figura 4). En contraste, no se encontró el efecto de lectura de libros en lengua indígena en el vocabulario de esta lengua. El factor que sí tuvo efecto en el vocabulario en la lengua indígena fue la participación de los niños en la práctica de narración oral de cuentos en esta lengua (Farrant et al., 2014). Esto apunta a una necesidad de actividades culturalmente apropiadas para el desarrollo de vocabulario en niños hablantes de lenguas indígenas, ya que habrá estrategias de desarrollo del lenguaje que ayudan más que otras.

Figura 4. Las diferentes prácticas narrativas pueden estar relacionadas con diferentes lenguas en los niños bilingües. Izquierda, tradición oral. Derecha, lectura de libros.
Créditos: freepik, s.f.a; freepik, s.f.b.

Más allá del desarrollo de vocabulario, los estudios psicolingüísticos que se han realizado con niños indígenas nos ofrecen conocimiento sobre, por ejemplo, si los pensamientos sobre números son posibles sin la existencia de las palabras que los pueden expresar. La gran mayoría de las lenguas del mundo cuenta con palabras para los números exactos, así que los hablantes están acostumbrados a pensar en cantidades exactas que tienen un nombre. Sin embargo, un estudio reportó que la habilidad de pensar en números exactos no depende de si la lengua tiene palabras para cantidades exactas. El estudio se llevó a cabo en Australia con tres grupos de niños entre 4 y 7 años, quienes hablaban ya sea el warlpiri, el anindilyakwa o el inglés. A diferencia del inglés, ninguna de estas dos lenguas indígenas australianas cuenta con palabras que se refieren a números. Cuando los investigadores compararon la manera en la cual los tres grupos de niños australianos realizaban tareas numéricas con hasta 12 objetos, no encontraron ninguna diferencia entre ellos y, en consecuencia, pudieron concluir que el procesamiento numérico no depende de la posibilidad de expresarlo en palabras, sino del concepto de número que los humanos desarrollamos de manera ajena al lenguaje (Butterworth et al., 2008).

¿Qué podríamos aprender si consideramos a los niños indígenas en los estudios de bilingüismo de corte psicolingüístico?

Algunos hablantes de lenguas indígenas mexicanas y el español pueden considerarse como hablantes de herencia (Mulík et al., 2021). Los hablantes de herencia son aquellas personas bilingües que en casa suelen utilizar su lengua materna —lengua de herencia—, pero en contextos escolares o laborales le dan más uso a la lengua mayoritaria —en el caso de México, el español—. El bilingüismo de herencia está muy extendido por el mundo y en nuestro país, porque surge, por ejemplo, en situaciones de migración o de diferentes niveles de prestigio de las lenguas. Un ejemplo de un hablante de herencia sería un hijo de migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos: habla el español en casa, pero el inglés en todos los demás contextos sociales.

La exposición a una lengua de herencia desde el nacimiento puede influir en diversos aspectos del desarrollo lingüístico. Tradicionalmente, se ha presupuesto que los niños asignan un nombre por objeto, sin embargo, los infantes bilingües demuestran que este proceso de aprendizaje de vocabulario puede ser más flexible (Gangopadhyay y Kaushanskaya, 2020). Estos niños se percatan de que un mismo objeto puede tener dos denominaciones distintas; por ejemplo, mientras que en español decimos tortilla, en otomí se le nombra hme (pronunciada con la h sonora, como en la palabra house del inglés). Al principio, este proceso de asignación de dos palabras para un mismo objeto puede resultar en un vocabulario relativamente más reducido en ambas lenguas, si lo comparamos con el de los niños monolingües. No obstante, a largo plazo, los niños bilingües no sólo igualan, sino que en ocasiones superan el vocabulario de niños monolingües de la misma edad. Lo anterior es evidente en niños bilingües que aprenden dos lenguas prestigiosas que usan de manera continua. Sin embargo, no está claro qué ocurre cuando una de las lenguas se va perdiendo, como sucede con algunos hablantes de herencia en México.

Para abordar estas dinámicas en una población que ha sido poco representada en la investigación psicolingüística, en nuestro laboratorio estamos llevando a cabo estudios con niños bilingües que hablan tanto una lengua indígena como el español (por ejemplo, Mulík y Arias-Trejo, 2025). Con estos estudios, esperamos proporcionar información novedosa y valiosa sobre los procesos de adquisición de vocabulario en niños bilingües de una lengua minoritaria y una lengua mayoritaria. De esta manera, pretendemos contribuir a una mejor comprensión de los fenómenos de aprendizaje y pérdida de lenguas, especialmente en el contexto de la diversidad lingüística de México. Asimismo, invitamos a otros investigadores del área de la psicolingüística a aumentar los esfuerzos sobre el bilingüismo indígena mexicano.

Conclusiones

En este trabajo, abordamos dos poblaciones muy diferentes con las que hemos trabajado en nuestro laboratorio, para ejemplificar cómo su estudio desde la psicolingüística puede ayudarnos a responder algunas preguntas fundamentales en este campo de investigación. Como el lector puede apreciar, muchas de las preguntas siguen sin ser respondidas, por lo que son necesarios más estudios de esta índole. La investigación en estas áreas es crucial para mejorar la calidad de vida y apoyar el aprendizaje y desarrollo de habilidades lingüísticas en personas con síndrome de Down, así como para generar conocimiento sobre diferentes tipos de bilingüismo y apoyar en erradicar el estigma del bilingüismo indígena y la preservación y revalorización de las lenguas originarias en México y en el mundo. La inclusión de poblaciones poco investigadas en los estudios psicolingüísticos tiene serias implicaciones tanto científicas —una mejor generalización de los resultados hacia la diversidad poblacional— como sociales —una mayor inclusión y aceptación de los grupos marginados y vulnerables—.

Referencias

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Recepción: 2023/06/27. Aprobación: 2025/02/07. Publicación: 2025/03/11.




Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.


Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025
Número especial

¿Qué hay en el plato de la totoaba? Descubre su dieta con ciencia forense

Alicia Abadía Cardoso, Yolanda Schramm Urrutia, Ivone Giffard Mena, Arlette Pacheco Sandoval y Jennyfers Chong Robles Cita

Resumen

La totoaba, un pez único de México, estuvo al borde de la extinción debido a la sobrepesca. Para salvarla, la Universidad Autónoma de Baja California ha logrado avances significativos con un proyecto de reproducción en cautiverio. Pero aún falta mucho por aprender sobre su biología, como qué come en su hábitat natural. Afortunadamente, técnicas genéticas innovadoras, como la metagenómica, ahora nos permiten conocer con precisión las especies que forman parte de su dieta. Este descubrimiento no sólo mejora las estrategias de conservación de la totoaba en su entorno natural, sino que también optimiza su desarrollo en cautiverio. Al entender mejor sus necesidades alimenticias, se pueden tomar decisiones más informadas para proteger a esta especie en peligro y asegurar su futuro.
Palabras clave: totoaba, conservación, metagenómica, extinción, dieta.

What’s on the totoaba’s plate? Discover its diet with forensic science

Abstract

The totoaba, a unique fish from Mexico, was on the brink of extinction due to overfishing. To save it, the Autonomous University of Baja California has made significant progress with a captive breeding project. However, much is still to be learned about its biology, such as what it eats in its natural habitat. Fortunately, innovative genetic techniques, such as metagenomics, now allow us to accurately identify the species that make up its diet. This discovery not only enhances conservation strategies for the totoaba in its natural environment but also optimizes its development in captivity. By better understanding its nutritional needs, more informed decisions can be made to protect this endangered species and secure its future.
Keywords: totoaba, conservation, metagenomics, extinction, diet.


En el corazón del Golfo de California

El operativo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (profepa) fue un golpe certero: cuatro totoabas, dos hembras y dos machos de entre 81 y 136 cm, que por su tamaño eran consideradas adultas (Berdegué, 1955), fueron decomisadas. Estas fueron capturadas en una red de pesca ilegal y retiradas rápidamente de las aguas del Golfo de California, donde ya no tenían escape. Las “policías del mar” las sacaron del agua, frescas, y con un futuro incierto. Esta acción no sólo representó un acto de justicia en el océano, sino que también ofreció la oportunidad de desvelar uno de los secretos mejor guardados de estos gigantes marinos: ¿qué comen realmente las totoabas en su hábitat natural?

Las totoabas (Totoaba macdonaldi), esos imponentes gigantes marinos que habitan en el Golfo de California, han intrigado a los científicos durante décadas. ¿De qué se alimentan? ¿Cómo entendemos su dieta? A través de la ciencia y la genética, se ha logrado desvelar parte de sus secretos mediante el uso de técnicas innovadoras.

¡La totoaba es un pez realmente grande! Puede medir hasta dos metros y alcanzar un peso de 135 kg cuando es adulto. Este pez habita exclusivamente en las zonas costeras del Golfo de California, desde el Delta del Río Colorado, pasando por las costas de Baja California y Sonora, hasta llegar a Sinaloa (Figura 1) (Cisneros-Mata et al., 1995). Es tan única que sólo se encuentra en este ecosistema, lo que la convierte en una especie endémica. Además, las totoabas migran para reproducirse. Entre febrero y mayo, todas viajan hacia el Delta del Río Colorado, donde se agrupan. Después de este periodo, los juveniles y adultos regresan al sur, hacia las aguas más profundas de las grandes islas (Berdegué, 1955; Cisneros-Mata et al., 1995).

Distribución de la totoaba

Figura 1. Distribución de la totoaba en la zona costera del Alto Golfo de California (en azul).
Crédito: modificado de Arvizu y Chávez, 1972.

Durante varias décadas, la pesca indiscriminada de totoaba casi llevó a la especie a la extinción. En 1975, la totoaba fue declarada en peligro de extinción, y se prohibió su pesca (semarnat, 2010). Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por protegerla, la totoaba se asemeja a otro pez muy valorado en Asia, el bahaba, al que se le atribuyen, de manera infundada, propiedades medicinales y afrodisíacas. Este pez está tan amenazado debido a la sobrepesca que su captura ilegal comenzó a verse como una alternativa. Así nació el tráfico ilegal de totoaba, cuyo destino final era el mercado asiático (Cisneros-Mata et al., 2020).

¿Qué ocurre cuando una especie está al borde de la extinción?

Cuando una especie se encuentra en riesgo de desaparecer, se implementan estrategias para incrementar su población. En 1994, la Universidad Autónoma de Baja California (uabc) inició un ambicioso proyecto para recuperar la totoaba, una especie clave tanto ecológica como económicamente para la región. El proyecto se enfocó en su reproducción en cautiverio con tres objetivos principales:

  1. Estudiar la biología de la especie.
  2. Producir totoabas para el consumo humano y reducir la pesca de ejemplares silvestres.
  3. Liberar juveniles en el Alto Golfo de California para favorecer su recuperación.

Gracias a este esfuerzo y al trabajo conjunto con otras instituciones, se han liberado más de 500,000 juveniles en su hábitat natural (Enríquez Paredes et al., 2023). Además, desde 2011, la carne de totoaba cultivada en la uabc se comercializa de manera legal (Figura 2) (Enríquez Paredes et al., 2023).

Cultivo de totoabas

Figura 2. Cultivo de totoabas en la Universidad Autónoma de Baja California (arriba). De izquierda a derecha: juvenil de totoaba, tanque con totoabas juveniles, totoabas adultas reproductoras.
Crédito: L. Enríquez, I. Giffard (2019).

No obstante, para mejorar el éxito de este proyecto es necesario profundizar en el conocimiento de la biología de la totoaba en su entorno natural. Comprender su dieta requiere estudiar su hábitat a lo largo de las distintas etapas de su vida (juveniles, preadultos y adultos), sus migraciones y sus necesidades energéticas. Esta información permite diseñar dietas óptimas en laboratorio para su crianza en cautiverio.

¿Cómo descubrimos lo que come la totoaba?

Investigar la dieta de una especie requiere el uso de diversas técnicas (Nielsen et al., 2018), y la elección de la más adecuada depende de los hábitos alimenticios de la especie en cuestión.

  1. Observación directa. Esta técnica es útil para especies terrestres, pero resulta inviable en el caso de la totoaba, que habita en el mar, lo que impide presenciar sus hábitos alimenticios en tiempo real.
  2. Análisis de excretas. Permite identificar restos de alimentos, pero para la totoaba, recolectar muestras resulta complicado debido a su entorno.
  3. Análisis de contenido estomacal. Implica capturar ejemplares y examinar sus estómagos en busca de restos de presas. Este método tradicional requería sacrificar múltiples individuos y dependía de que el alimento no estuviera completamente digerido.

Sin embargo, para las especies en peligro de extinción, la extracción de estómagos resulta inviable. Por ello, se ha recurrido a una técnica más avanzada: la metagenómica, que consiste en el estudio del adn presente en una muestra para identificar las especies que han interactuado con ella, incluso si ya han sido digeridas (Pompanon et al., 2012).

El adn, compuesto por cuatro nucleótidos1 (adenina [A], guanina [G], citosina [C] y timina [T]), forma secuencias únicas en cada especie (Figura 3) (Watson y Crick, 1953). Al analizar el contenido estomacal de una totoaba mediante metagenómica, se pueden identificar las especies consumidas con gran precisión (Fernandes et al., 2018).

Diagrama de la estructura de una molécula de ADN

Figura 3. Diagrama de la estructura de una molécula de ADN. Cada especie tiene una secuencia única de nucleótidos (letras), lo que permite su identificación a partir del ADN. Crédito: A. Abadía (2023).

Análisis forense: descifrando la dieta de la totoaba

Tras el decomiso de las totoabas, surgió una nueva oportunidad para entender más a fondo a estos gigantes marinos. El análisis forense, utilizando la innovadora técnica metagenómica, permitió adentrarse en el misterio de su dieta. Al emplear esta técnica, los científicos pudieron descifrar los secretos de lo que las totoabas realmente consumen en su hábitat natural, incluso cuando los restos de su alimentación ya han sido digeridos.

Estómago de totoaba abierto
Figura 4. Estómago de totoaba abierto para la obtención de muestras (~0.02 g), las cuales se colocaron en tubos para la posterior extracción de ADN.
Crédito: A. Abadía (2020).

El proceso comenzó con una disección minuciosa de los ejemplares. Se realizó un corte continuo desde la base de la boca hasta el costado, para exponer los órganos sin moverlos de su lugar. Una vez identificados los órganos, se extrajeron para ser pesados y medidos.

Luego, se extrajo el adn de cada muestra y se secuenció, obteniendo las secuencias de nucleótidos únicas de cada especie presente en el contenido estomacal. Estas secuencias se compararon con las de una base de datos global llamada GenBank, que alberga información genética de miles de especies.

Este trabajo se llevó a cabo en colaboración con el grupo de Nutrición Acuícola de la uabc, quienes tomaron datos físicos de los ejemplares, como tallas y peso. Mientras tanto, el equipo de investigación del Laboratorio de Ecología Molecular de la misma universidad extrajo los estómagos de las totoabas y los colocó en charolas de disección (Figura 4). Los estómagos fueron cuidadosamente abiertos para evitar contaminaciones y se encontraron partes de peces como anchovetas, así como estructuras duras como escamas y huesos. A pesar de la digestión avanzada, se lograron extraer seis muestras del contenido estomacal para analizarlas en el laboratorio.

¿Qué comieron las totoabas adultas?

Gracias al análisis metagenómico, se descubrió que las totoabas se alimentan de al menos 11 especies diferentes. Las presas más comunes fueron la anchoveta del Pacífico (Cetengraulis mysticetus), la lisa común (Mugil cephalus), la anchoveta de California (Engraulis mordax) y el chano norteño (Micropogonias megalops), todas ellas especies comunes en el Golfo de California. También se identificaron diversas especies de krill, pequeños crustáceos similares a camarones (Figura 5).

Principales especies consumidas por la totoaba

Figura 5. Principales especies consumidas por la totoaba.
Crédito: A. Abadía (2023).

Se encontraron parásitos y microorganismos en el contenido estomacal, pero estos no forman parte de su dieta, sino que probablemente fueron ingeridos incidentalmente (Mroue-Ruiz et al., 2023).

Este estudio es el primero en documentar la dieta de la totoaba mediante metagenómica, una técnica que ofrece muchas ventajas sobre los métodos tradicionales. Análisis previos basados en técnicas convencionales (Berdegué, 1955; De Anda-Montañez et al., 2013) sólo habían identificado cinco de las 11 especies encontradas en este estudio, lo que demuestra la mayor precisión de la metagenómica.

Si bien la metagenómica es una herramienta valiosa, no está exenta de limitaciones. Por ejemplo, sólo permite detectar la presencia o ausencia de una especie en la muestra, sin proporcionar información sobre la cantidad de presas consumidas, su tamaño, etapa de desarrollo o sexo. Por ello, se recomienda complementarla con técnicas tradicionales de reconocimiento morfológico en futuros estudios. De esta manera, se obtendrá un panorama más completo que incluya tanto la identificación de especies como la cantidad consumida de cada una.

¿Cómo ayuda la metagenómica en la conservación de la totoaba?

El uso de la metagenómica como método alternativo para analizar la dieta de la totoaba tiene implicaciones importantes para su conservación y el manejo de sus poblaciones en cautiverio. Este estudio permite comprender mejor la interacción de la totoaba con otras especies a través de su alimentación, así como analizar variaciones en su dieta a lo largo del año o entre individuos de diferentes edades.

Uno de los mayores desafíos en el cultivo de totoaba ha sido la formulación de dietas adecuadas para su óptimo desarrollo. Gracias a este estudio, ahora es posible diseñar dietas más cercanas a su alimentación natural, lo que podría mejorar la supervivencia, la salud y el crecimiento de los ejemplares criados en cautiverio.

En conclusión, este trabajo amplía el conocimiento sobre la dieta de la totoaba en su entorno natural y demuestra las ventajas de la metagenómica como herramienta para la investigación biológica y la conservación de esta especie emblemática.

El avance científico permite mejorar la precisión de las investigaciones y optimizar el manejo de los recursos naturales. Al aplicar herramientas innovadoras como la metagenómica, se promueve la conservación de especies clave y se favorece la producción de alimentos sanos y sostenibles, con un impacto positivo en la salud del planeta y en nuestra calidad de vida.

Agradecimientos

Agradecemos a la Dra. Asunción Lago Lestón y a la Biól. Fadya Hussein Mroue Ruiz por su participación fundamental en la realización de este proyecto. El proyecto fue financiado por la 20ª convocatoria interna de la Universidad Autónoma de Baja California. También agradecemos al personal de la Unidad de Manejo Ambiental (uma) de Reproducción y Crianza de Totoaba de la uabc por su apoyo en la facilitación de los especímenes.

Referencias

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Recepción: 2023/10/12. Aceptación: 2024/10/04. Publicación: 2025/03/11.




Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.


Vol. 26, núm. 2 marzo-abril 2025
Número especial

Muelas en apuros: historia del dolor dental

Marine Ortiz Magdaleno y Amaury de Jesús Pozos Guillén Cita

Resumen

Quienes han experimentado un dolor dental saben lo desagradable que puede ser. En muchos casos, este dolor se debe a la pulpa, un tejido ubicado en un espacio hermético dentro del diente, rodeado por la dentina y el esmalte. Las enfermedades pulpares, especialmente las causadas por caries, generan una sensación de presión, ya que la pulpa está confinada en una estructura cerrada llamada cámara pulpar. Esto puede provocar un dolor extremadamente intenso.
El objetivo de este artículo es analizar las causas del dolor originado en el tejido pulpar, una molestia que puede llegar a ser una verdadera pesadilla para quien lo sufre.
Palabras clave: dolor dental, diente, pulpa, caries, tejido pulpar.

Trouble with molars: a history of tooth pain

Abstract

Anyone who has experienced dental pain knows how unpleasant it can be. In many cases, this pain is caused by the pulp, a tissue located in a sealed space inside the tooth, surrounded by dentin and enamel. Pulp diseases, especially those caused by cavities, create a sensation of pressure, as the pulp is confined within a closed structure called the pulp chamber. This can lead to extremely intense pain.
The aim of this article is to analyze the causes of pain originating in the pulp tissue, a discomfort that can become a true nightmare for those who suffer from it.
Keywords: dental pain, tooth, pulp, cavities, pulp tissue.


Historia del dolor dental

La humanidad ha padecido problemas de salud oral desde la prehistoria, buscando diversas soluciones para mitigarlos o eliminarlos. Los pueblos primitivos mostraron un interés particular en aliviar los padecimientos dentales, siendo los egipcios los primeros en desarrollar tratamientos para el dolor dental, alrededor del año 2600 a. e. c. Se ha evidenciado que, entre el 2900 y el 2750 a. e. c., los remedios consistían en remover la caries con un cincel de metal, perforando los dientes para aliviar el dolor, el cual era considerado un verdadero tormento. Pero ¿cómo era posible someterse a este procedimiento sin la existencia de anestesia dental? En aquella época, el uso de herramientas metálicas era la única alternativa para eliminar el dolor (Díaz de Kuri, 1994). Debido a la extrema incomodidad y sufrimiento que causaba, los pacientes solían ser inmovilizados en sillas, generalmente inconscientes durante el procedimiento.

Las civilizaciones antiguas también empleaban remedios herbales: el opio y el cannabis eran utilizados como analgésicos para curar el dolor. Cada cultura aliviaba el dolor dental de acuerdo con sus creencias, realizando procedimientos paliativos y alguno curativos. El conocimiento científico de la historia del dolor comenzó en el siglo xix: cuando existía una herida visible era comprensible el origen y la causa del dolor. Sin embargo, de no encontrarse una causa aparente, se creía que la persona había sido hechizada, poseída por un espíritu maligno o que los demonios se habían apoderado de su cuerpo; por ello, se pensaba que un rezo o una plegaria eliminaría el dolor (Sanfilippo 1986).

¿Qué es el dolor de muelas?

Asistir al dentista puede llegar a ser realmente atemorizante para algunas personas. Incluso, a veces, lo evitamos y prolongamos el tiempo de la consulta lo más posible, resistiendo el dolor a toda costa y autorrecetándonos medicamentos, pensando que las molestias desaparecerán en cualquier momento. No obstante, el famoso dolor de muelas indica que algo no anda bien en el diente. Por un lado, uno de sus orígenes más comunes es el tejido pulpar. Por el otro, existen diversos motivos del dolor de muelas: un golpe, una fisura en el diente, enfermedades de las encías, y el desgaste dental severo conocido como bruxismo (Iaculli et al., 2022).

La caries es una de las enfermedades infecciosas más prevalentes a nivel mundial y la principal causa del dolor de muelas. Se trata de un proceso destructivo provocado por bacterias presentes en la boca, que inicia en el esmalte1 y progresa hacia la dentina.2 Estas bacterias metabolizan los azúcares y almidones de los alimentos y bebidas, generando ácidos que atacan el componente mineral del diente, debilitando su estructura progresivamente (Bae et al., 2020). Si no se trata a tiempo, la caries puede evolucionar hasta convertirse en una lesión extensa y agresiva. Cuando alcanza el tejido pulpar, provoca irritación e inflamación, una afección conocida como pulpitis (ver figura 1). Es importante destacar que el dolor pulpar puede aliviarse con el tratamiento adecuado (Kahler et al., 2023).

Dolor de muelas

Figura 1. El dolor de muelas ocasionado por el tejido pulpar es espontáneo, intenso y pulsátil, dura minutos inclusive horas.
Créditos: iStock, uso reservado.

¿Por qué es tan intenso el dolor pulpar?

La pulpa es un nervio con una alta irrigación de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que mandan impulsos a nuestro cerebro, lo que puede ocasionar un dolor punzante y agudo. Es el único tejido blando dentro de la estructura del diente y se localiza en un espacio hermético conocido como cámara pulpar, que funciona como una caja fuerte protegida por el tejido más duro del cuerpo humano: el esmalte dental (Ommerborn et al., 2023).

A pesar de la dureza del esmalte, el diente se debilita debido a la pérdida gradual de minerales como el calcio y el fosfato, un proceso conocido como desmineralización. Como resultado, los dientes se vuelven más frágiles y propensos a fracturarse, y la dentina se ablanda y pierde su resistencia, lo que facilita la formación de cavidades que destruyen la estructura dental. En casos avanzados, estas lesiones pueden alcanzar la cámara pulpar, exponiendo el tejido pulpar y poniendo en riesgo la vida de la pulpa (Iaculli et al., 2022). En las primeras etapas, la caries es tan pequeña que no causa dolor. Sin embargo, si no se trata a tiempo, las bacterias continuarán avanzando, destruyendo poco a poco el diente y provocando un dolor intenso (Tong et al., 2022).

¿Existen diferentes enfermedades pulpares?

La pulpa manifiesta su estado de salud a través del dolor en diferentes intensidades: leve, moderado o severo; sin embargo, éste no necesariamente representa la gravedad de la lesión (Santos et al., 2021). Así, la pulpitis reversible ocurre cuando la pulpa está inflamada, pero después de que se elimina la caries el dolor desaparece, lo que significa que las bacterias responsables de la caries ocasionaban la dilatación de los vasos sanguíneos y, por lo tanto, el dolor; no obstante, la pulpa continua con vitalidad (Lin et al., 2020).

Si el dolor pulpar continúa a pesar de que ya se haya eliminado la caries, se diagnóstica una pulpitis irreversible, en la que la pulpa está gravemente enferma y no será capaz de retornar a un estado sano. Aquí se elimina la pulpa con un tratamiento endodóntico, conocido popularmente como matar al nervio. En casos graves pueden formarse abscesos dentales que son acúmulos de pus causados por la infección bacteriana. La pus proviene del absceso dental y fluye por una fístula (ver figura 2), que es conducto de drenaje que conecta el sitio de la infección con la superficie de la encía. El tratamiento consiste en un antibiótico para eliminar la infección, y así evitar su propagación y mantener la salud bucal (Kahler et al., 2023).

Absceso dental

Figura 2. El absceso dental es una acumulación de pus causada por una infección bacteriana; está localizado cerca del diente afectado.
Créditos: iStock, uso reservado.

Otra enfermedad es la necrosis pulpar, que ocurre cuando las bacterias de una caries extensa e invasiva en el tejido dental y pulpar terminan con la vida de la pulpa. Entonces ésta ya no responde a los estímulos de frío y calor; es decir, el paciente no tiene la sensibilidad para sentir los cambios térmicos en el diente afectado. Al igual que en la pulpitis irreversible, el tratamiento consiste en realizar una endodoncia para eliminar el tejido pulpar muerto (Lin et al., 2020).

¿Cómo puedo saber si tengo pulpitis?

Este temible dolor pulpar resulta sumamente molesto y puede desencadenarse al masticar ciertos alimentos o al ingerir bebidas frías o calientes. Se presenta de forma repentina e intermitente (ver figura 3). El dolor pulpar es un síntoma, una experiencia sensorial y emocional desagradable que puede intensificarse hasta el punto de afectar la rutina y las actividades diarias, obligando a solicitar una consulta dental urgente para identificar y tratar la causa del dolor (Longridge y Youngson, 2019). En algunos casos, el dolor puede sentirse hasta la cabeza, el oído y la mandíbula, y suele aumentar al recostarse sobre el lado afectado debido a la presión ejercida en el área de la cara. Además, producen cambios en la coloración del diente, mal aliento, fracturas e incluso la formación de orificios (Aminoshariae y Kulild, 2021).

Caries dental

Figura 3. La caries dental ocasiona dolor de muelas, que puede iniciar al masticar o simplemente al tocarnos el diente afectado, al dormir en determinada posición, al ingerir bebidas frías o calientes, y al comer alimentos dulces y ácidos.
Créditos: iStock, uso reservado.

Los síntomas asociados con el dolor pulpar pueden variar dependiendo de la gravedad o la presencia de infección. Algunos de los más comunes incluyen dolor intenso, palpitante y persistente, hinchazón en la zona afectada, sensibilidad dental con alimentos y bebidas calientes o frías, sangrado de la encía y presencia de pus. La intensidad de los síntomas clínicos puede variar dependiendo del grado de inflamación de la pulpa, la presión en la cámara pulpar y la viabilidad de las fibras nerviosas. En casos severos, el dolor puede ser tan intenso que interfiere con la masticación y el habla. El dolor pulpar puede comenzar durante la mañana, pero en la noche empeora, porque al acostarnos la sangre fluye hacia la cabeza y la presión dentro de la cámara pulpar aumenta, con lo que se intensifica el dolor (Pigg et al., 2021).

Pruebas de vida en el tejido pulpar

Para reconocer el estado de salud de la pulpa, es decir, si la pulpa está viva o muerta, es necesario realizar varias pruebas clínicas en el diente afectado. Éstas consisten en aplicar estímulos para saber si el tejido pulpar reacciona o no. Una de las más comunes es la prueba térmica, que consiste en realizar cambios de temperatura en el diente: si el paciente tiene la sensación del cambio de temperatura en el diente significa que la pulpa está viva, en caso de que no sienta la sensación del frío o calor la pulpa está muerta. Para confirmar este diagnóstico, es indispensable que el odontólogo tome una radiografía y así identifique la profundidad de la caries y su cercanía con la cámara pulpar, que alberga al tejido pulpar (Ommerborn et al., 2023).

Recubrir la pulpa para mantener su vitalidad

En caso que la caries no alcance la cámara pulpar, pero se encuentre muy próxima, es recomendable colocar un material dental conocido como base cavitaria. Este material recubrirá indirectamente a la pulpa de manera preventiva para evitar lesiones irreversibles y así preservar su vitalidad. Las bases cavitarias, además de proteger a la pulpa, estimulan la formación de dentina, y funcionan como materiales de aislamiento para evitar sentir los cambios bruscos de temperatura, que agreden a la pulpa (Pergolizzi et al., 2023).

Pero ¿qué pasa si la caries logra atravesar la cámara pulpar por un pequeño orificio? Entonces el dolor se intensificará debido a que la pulpa queda expuesta, y será necesario realizar un recubrimiento pulpar directo, el cual consiste en colocar un material dental en contacto directo con el tejido pulpar para lograr preservar su vitalidad. Es recomendable que este tipo de procedimientos se realice en pacientes jóvenes, cuya lesión fue producida por un traumatismo accidental o al momento de eliminar la caries, y siempre y cuando sean atendidos lo más pronto posible. Es importante señalar que el éxito de recubrir de manera directa la pulpa depende del tamaño de su exposición (Tedesco et al., 2020). En el caso de la exposición pulpar muy extensa es necesario realizar el tratamiento endodóntico: se anestesia de manera local el diente y se hace una cavidad en el diente llamada acceso pulpar, que permite la entrada para los instrumentos que eliminan el tejido pulpa (Tong et al., 2022).

¿Cómo cuidar el tejido pulpar?

Es necesario mantener los dientes sanos para evitar las enfermedades pulpares. La prevención y la higiene oral es la mejor manera para evitar daños en los dientes. Las recomendaciones son: cepillarse los dientes después de cada comida utilizando el cepillo adecuado, no ingerir excesos de alimentos ácidos y azucarados, acudir al dentista mínimo una vez al año. En caso de tener un dolor de muelas es importante ir lo antes posible al dentista, quien revisará e identificará la causa del dolor y así realizará el tratamiento adecuado.

Conclusión

La pulpitis es una dolorosa inflamación del tejido pulpar y su principal causa es la caries. Mantener una adecuada higiene oral es clave para evitar su presencia. Las características de este dolor dependen de las condiciones del estado de salud de la pulpa, por lo que la importancia de un diagnóstico temprano se traduce en poder realizar un tratamiento conservador en el diente afectado y evitar sufrir de mucho dolor.

Referencias

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Recepción: 2023/09/30. Aprobación: 2024/10/07. Publicación: 2025/03/11.




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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079