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Vol. 24, Núm. 2, marzo-abril 2023
Número especial




Marea roja en La Malinche: el ataque del descortezador

José Manuel López Vásquez Cita

Resumen

El cambio climático y sus consecuencias se han ido materializando de forma cada vez más evidente en la vida diaria del ser humano, sin embargo, otros seres vivos, como los insectos, también están siendo seriamente afectados. Los efectos causados por el cambio climático, como el aumento de la temperatura atmosférica y oceánica, influyen directamente en la dinámica de sus poblaciones, su tasa de reproducción y su propia existencia. Estas alteraciones inician una reacción en cadena que pueden devastar poblaciones completas de otros seres vivos. La quinta montaña más alta de México, La Malinche, con el aumento desmedido del escarabajo descortezador (Dendroctonus mexicanus) es un ejemplo de dicha problemática.
Palabras clave: Descortezador, calentamiento global, La Malinche, insecto, Tlaxcala.

Red tide in La Malinche: the attack of the Barker

Abstract

Climate change and its consequences have been materializing in an increasingly evident way in the daily life of human beings, however, other living beings such as insects are also being seriously affected. The effects caused by climate change, such as the increase in air and ocean temperatures, directly influence their population dynamics, their rate of reproduction and their very existence, these alterations initiate a chain reaction that devastates other living beings and the fifth highest mountain in Mexico, La Malinche, is an example of this with the attack of the bark beetle (Dendroctonus mexicanus).
Keywords: Barker, global warming, La Malinche, insect, Tlaxcala.

Introducción

A dos mil setecientos metros de altura sobre el nivel del mar, los árboles se tornan de un color escarlata como la sangre, la presencia de aserrín y grumos de resina blanquecina, en las ya pálidas cortezas, abren paso al cementerio de árboles muertos en pie, como se les conoce a estos cadáveres en La Malinche. Este escenario es el resultado del festín del escarabajo descortezador (Dendroctonus mexicanus), cuyo alimento primordial es la madera de varias especies vegetales del bosque templado.


Durante siglos este escarabajo ha coexistido con el bosque, son organismos degradadores y recicladores dentro de los ecosistemas templados, es decir, cuando están presentes en bajo número en los bosques de coníferas, cumplen una función de saneamiento del bosque, explica la doctora Susana Guillén, investigadora de la Universidad Veracruzana. Lo anterior quiere decir que ayuda a eliminar a los árboles enfermos o poco vigorosos, dando lugar a que crezcan árboles sanos. Sin embargo, cuando las poblaciones del descortezador crecen exponencialmente, saliéndose de las proporciones naturales, debido al mal manejo de los recursos naturales o a factores ambientales, se convierten en un problema al provocar la muerte de un gran número de árboles (figura 1).

Agujero en corteza del árbol

Figura 1. Agujero en corteza del árbol que indica que un descortezador ha comenzado a alimentarse de su tejido.
Fotografía: Susana Guillén.

Actualmente, debido a la sequía atípica y a otros estragos asociados al cambio climático registrado desde hace más de una década, muchas especies de plantas y animales no han sido capaces de adaptarse. Tal es el caso de este coleóptero, cuyos ciclos de reproducción se han acelerado, lo que ha derivado en una sobrepoblación que está arrasando con todo a su paso.

Los insectos, al igual que los reptiles, no producen su propio calor y dependen de la temperatura ambiente para regular su temperatura corporal. Esta circunstancia aumenta su vulnerabilidad ante el calentamiento global, pues, como menciona la entomóloga de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Sandra García, los episodios climáticos extremos y cortos, como las olas de calor o las variaciones de temperatura estacionales, pueden tener efectos en su desarrollo, movimiento, reproducción y comportamiento.

Sólo en México, los escarabajos descortezadores forman un género (Dendroctonus sp.), con once especies, se caracterizan por ser de cuerpo cilíndrico, su tamaño oscila entre tres y nueve milímetros, son de color café oscuro o negro y presentan un declive en el ápice de las alas. Estos coleópteros habitan en todos los bosques templados mexicanos.

Descortezadores cavan galerías

Figura 2. Los descortezadores cavan galerías por debajo de la corteza de los árboles para alimentarse del floema o tejido vegetal por donde se transporta la savia de los pinos.
Fotografía: Susana Guillén.

Hoy en día, la montaña más alta de la región limítrofe entre los estados de Tlaxcala y Puebla, La Malinche, está perdiendo gran parte de su cobertura vegetal en su gradiente más bajo. Influenciado por las altas temperaturas que imperan, especies como Pinus leiophylla y Pinus montezumae asociados con encinos y Alnus, están muriendo dos meses después de ser invadidos por el descortezador; además, el peligro de que continúe subiendo por el gradiente es latente.

Lo anterior cobra importancia debido a que, de seguir en la misma situación, estaría en riesgo una amplia diversidad faunística, cerca de 937 especies, decenas de ellas endémicas (semarnat, 2016), que dependen directamente de las interacciones con la flora que habita en esta montaña. Además, al formar parte de las cuencas del río Atoyac y Guadalupe, el abastecimiento de agua en los estados colindantes, a partir de los mantos freáticos de la región, se vería seriamente disminuido.

Lamentablemente, de acuerdo con el Informe de Emisión de Notificaciones de Saneamiento de Plagas Forestales de la Secretaría de la Comisión Nacional Forestal (conafor), el descortezador, como plaga, se identificó en bosques de Tlaxcala desde 2010, y pasó de destruir 2 ha y 39 m2 en ese año, a 619 ha y 41 m2 en 2021, distribuidos en más de la mitad de los sesenta municipios del estado.

De seguir así, el “pino de las alturas” podría desaparecer en La Malinche para 2060, explica la doctora Guillén, pues diferentes procesos fisiológicos vitales para las plantas están regulados por la temperatura, de tal manera que un pequeño cambio en esta condición ocasiona que los árboles se debiliten y tengan baja capacidad de producir defensas y de reproducirse, porque toda su energía está enfocada en sobrevivir. De esta manera, los árboles adultos que mueren no pueden ser sustituidos por individuos juveniles, lo que finalmente provocaría la extinción de bosques enteros.

Galerías de descortezador

Figura 3. Galerías de descortezador.
Fotografía: Susana Guillén.

Además de modificar directamente la cobertura vegetal, estas condiciones de temperatura ambiental influyen también en la actividad de oviposición o alimentación de los insectos, lo que genera una presión de selección sobre los árboles, por parte de las poblaciones de insectos bajo condiciones de sequía extrema. Algunos estudios han demostrado que bajo estas condiciones las plagas que más se ven favorecidas son aquellas denominadas invasoras. Se ha confirmado que insectos pertenecientes al orden Hemiptera, Thysanoptera y Coleoptera, como las chinches, trips y descortezadores, son los más beneficiados, puesto que el aumento en la temperatura favorece su tasa reproductiva (Quiroga, s/f).

“Él (descortezador) no es malo, son organismos degradadores y recicladores dentro del bosque”, menciona la doctora García, pero la actividad humana ha hecho que los procesos de este insecto, como los de la biodiversidad de La Malinche, sufran graves consecuencias y sus relaciones inter-especie se modifiquen.

Y el tiempo sigue corriendo. Se ha determinado la presencia del descortezador en zonas forestales de 28 estados de la República Mexicana. Tlaxcala, y en específico el gradiente más bajo de La Malinche, es una de las zonas con riesgo alto, a pesar de los esfuerzos de saneamiento por parte de instancias gubernamentales, como la conafor, para que se aminore este problema.

A nivel local, los aserraderos locales y foráneos acallan el grito desesperado de la montaña con motosierras, cortando los árboles infectados por el escarabajo descortezador, uno de los métodos menos invasivos para evitar la propagación de la plaga; sin embargo, este tipo de estrategias son apenas efectivas, pues dependiendo de la situación y la especie de descortezador, en algunos casos también se debe trozar, descortezar, quemar, astillar o aplicar un químico en puntas, ramas y tronco (conafor, 2021), lo que no sólo vuelve más lento el proceso, sino que también se irrumpen las condiciones de las especies que habitan los lugares donde se lleva a cabo.

Árbol rojo y seco

Figura 4. Árbol rojo y seco por ataque de descortezador.
Fotografía: Susana Guillén.

“La madera de los árboles afectados por el descortezador es considerada de baja calidad, sin embargo, sigue siendo útil, aunque su valor económico disminuye”, afirma la investigadora de la Universidad Veracruzana, quien también propone “vacunar” a los árboles a través de una inyección compuesta de insecticidas, fungicidas, aminoácidos y fertilizantes, una medida preventiva poco implementada en México.

Otra idea novedosa y que ha conllevado un largo debate es la reforestación asistida, la cual consiste en sembrar árboles por arriba de su límite de distribución altitudinal, explica la doctora Guillén. Sin embargo, algunos investigadores sugieren que debería migrar no sólo la especie de pino, sino además varias de las especies con las que los pinos establecen una asociación positiva o de “ayuda mutua”, como aquella que se establece con los hongos. Además, se debe de llevar a cabo después de una minuciosa planeación y amplio conocimiento de las especies endémicas, indica la doctora García, pues han surgido muchos grupos cuyas acciones, aunque bienintencionadas, irrumpen el ecosistema.

Ante tal situación, la investigación para la identificación de posibles soluciones en México es extensa. Por un lado, la evaluación de los factores que limitan la regeneración natural de los bosques en especies afectadas como P. montezumae contribuyen a la identificación de disfunciones en sus múltiples fases: producción y dispersión de semillas, germinación y establecimiento de las plántulas, tal como ha trabajado la doctora Guillén en La Malinche; por otro lado, identificar y correlacionar mediante trabajos interdisciplinarios otros factores como el estrés hídrico y la interacción con determinadas especies, además del estudio propiamente del escarabajo descortezador.

El panorama no luce esperanzador, de hecho, se estima que este insecto continúe su paso por La Malinche y más bosques templados de la República Mexicana, mientras los árboles literalmente lloran resina desde su interior, en un intento desesperado por protegerse de la intromisión del insecto, lo que resulta inútil.

El final de esta situación se consideraría agridulce. Al parecer, es inminente la pérdida del bosque como lo conocemos actualmente, pero “¿qué viene detrás de todas las especies ya afectadas? Las especies de árboles latifoliadas, los encinos, por ejemplo”, menciona la investigadora de la Autónoma de Tlaxcala, pues habrá una especie de rotación de cobertura vegetal, es decir, las especies arbóreas serán sustituidas por otras cuya resistencia sea mayor, “con nuestra ayuda o sin ella a ese bosque le van a salir árboles”.

Y aunque la situación es inexorable, como humanos causantes del cambio climático, podemos llevar acciones que aminoren la problemática, como cuidar los bosques y prevenir el inicio de los incendios forestales, que pueden arrasar con las plántulas y los bancos de semillas naturales, proteger de la sobreexplotación de los recursos forestales, la tala ilegal y localmente no perturbar aún más el ecosistema, pues este puede ser el punto de inflexión en donde el bosque se recupere o acelere su pérdida.

El tiempo de los árboles, comparado con nuestra percepción del tiempo, es diferente. Como humanos no veremos crecer en su totalidad a muchos árboles, pero ellos atestiguarán el crecimiento de muchos humanos, y, cuando el bosque se recupere, quizá ya hayan pasado muchas generaciones que sólo vieron agonizar innumerables especies vegetales por nuestra negligencia.

Referencias

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  • conafor (2021). Informe de Emisión de Notificaciones de Saneamiento de Plagas Forestales. Comisión Nacional Forestal. Gerencia de Sanidad. https://bit.ly/3mTt1l3.


Recepción: 10/11/2022. Aprobación: 16/02/2023.




Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.


Vol. 24, núm. 2 marzo-abril 2023

Cambio climático y diversidad sexogenérica: reducir la vulnerabilidad también es cuestión de equidad

Francisco Almonacid Buenrostro Cita

Resumen

El cambio climático tiene una gran afectación sobre los grupos vulnerables, incluidas las personas que conforman la diversidad sexogenérica. En este artículo se explora la relación entre la vulnerabilidad ante el cambio climático y la diversidad sexogenérica en distintos contextos; también se presentan algunos ejemplos de los impactos desbalanceados del cambio climático para estos grupos. Es importante visibilizar este tema con la finalidad de perfilar alternativas que permitan reducir la inequidad y la vulnerabilidad ante el cambio climático para esta población. En este trabajo se identifican algunos de los factores considerados como causantes de dicha vulnerabilidad y se mencionan algunas alternativas para reducirla.
Palabras clave: diversidad sexogenérica, cambio climático, vulnerabilidad.

Climate change and gender diversity: reducing vulnerability is also a matter of equity

Abstract

Climate change will affect vulnerable groups, including sexual and gender-diverse communities. This text aims to explore the relationship between vulnerability to climate change and sexual and gender diversity. Even though this topic is becoming increasingly relevant, there is a theoretical gap in its approach. It is critical to analyze it in order to outline alternatives that will allow reducing inequity and vulnerability to climate change for this population. Here, we identify some of the factors considered as causing this vulnerability. In addition, we mention some alternatives to reduce vulnerability to climate change.
Keywords: sexual and gender diversity, climate change, vulnerability.

Introducción

Los reportes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés ipcc (2021), señalan que los grupos vulnerables se verán afectados en mayor medida a causa de los impactos del cambio climático. Entre las causas se encuentran la inequidad y marginalización ligadas al género (United Nations y Framework Convention on Climate Change, 2019). En el caso de las poblaciones que integran a la diversidad sexogenérica, la afectación provoca una mayor vulnerabilidad que se traduce en estigma social, falta de empleo formal y acceso limitado a espacios seguros (Goldsmith y Bell, 2022).

Es decir, para las poblaciones que integran la diversidad sexogenérica, la vulnerabilidad ante el cambio climático constituye una amenaza a sus medios de vida, su salud y seguridad. De esta situación todavía no hay suficiente documentación, existen pocos textos que hablen de cómo estas poblaciones se ven afectadas por el cambio climático (Vinyeta et al., 2015). Lo cual, más que negar que exista una relación entre ambas cuestiones, es una prueba de la invisibilidad sistemática que origina que estas comunidades se enfrenten a desafíos únicos para hacer frente al cambio climático (Borderon et al., 2021; Dwyer y Woolf, 2018), así como a otros peligros que se ven agravados por las experiencias de discriminación y violaciones a los derechos humanos en su vida cotidiana (por ejemplo, Takács, 2006).

Con la finalidad de contribuir a subsanar ese vacío en la literatura, en este texto se identifican algunos de los factores a los que se asocia la vulnerabilidad de las poblaciones que integran a la diversidad sexogenérica ante el cambio climático. También se describen algunos ejemplos que consideran que la reducción de esta vulnerabilidad contribuye a la equidad de género.

La relación entre la población de la diversidad sexogenérica y la vulnerabilidad que enfrentan ante el cambio climático

Como punto de partida, consideramos que el término diversidad sexogenérica hace referencia a una categoría de subalternidad, porque proporciona un corpus teórico-analítico que se centra en los sectores que se consideran marginados y en las clases inferiores de las sociedades (ver Carbalido Coria y Torres Cruz, 2014). También, diversidad sexogenérica se refiere a todas las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir su sexualidad, así como su identidad y su orientación sexual (González Barreda y Raphael de la Madrid, 2019; ver video 1).



Video 1. ¿En qué consiste y cómo se nombra la diversidad sexual? (Cultura UNAM, 2019).


De hecho, este concepto permite la inclusión de otras identidades, como la idea de tercer género que existe en otros países no occidentales (ver Castañeda Camey et al., 2020); aunado a las categorías ampliamente usadas para referirse a las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (ver video 2).



Video 2. Terminologías LGBTI (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2018).


En este sentido, debemos señalar que por primera vez México cuenta con una encuesta nacional sobre diversidad sexual y de género, la endiseg (inegi, 2022). La figura 1 muestra algunos de los datos más relevantes contenidos en ella. Se destaca el porcentaje y número de personas que se identifican como parte de la diversidad sexogenérica, el rango de edades, su estado civil, y las principales entidades que concentran la mayor cantidad de personas que son parte de la diversidad sexogenérica.



Datos INEGI 2022 encuesta nacional diversidad sexual y de género

Figura 1. Datos relevantes presentados en la encuesta nacional sobre diversidad sexual y de género.
Crédito: elaboración propia a partir de datos del INEGI (2022).

Teniendo esto en mente, para tratar de entender cómo afecta el cambio climático a las poblaciones que integran la diversidad sexogenérica debemos de enfatizar que éste afecta a las personas de manera diferente, y los más discriminados son los más afectados, alterando su capacidad para garantizar sus derechos a la seguridad y el acceso a la justicia social (Whitley y Bowers, 2023). Incluso se ha documentado que, en general, las poblaciones de la diversidad sexogenérica tienen menor seguridad financiera que sus contrapartes heterosexuales y cisgénero (DeFilippis, 2016) y, por lo tanto, menor capacidad para responder ante eventos climáticos.

Es decir, los eventos como olas de calor extremo o huracanes afectan de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables, en particular, a las personas de la diversidad sexogenérica (Castañeda Camey et al., 2020, p. 143; Kivioja et al., 2023, p. 2). Esto es importante porque, entre los adultos jóvenes, las personas de la diversidad sexogenérica tienen un riesgo mayor de quedarse sin hogar que las personas que no son parte de estas poblaciones (ver Takács, 2006). Asimismo, las personas transgénero son más propensas a quedarse sin refugio debido a la discriminación que sufren en los espacios destinados para cuando ocurre un desastre (Takács, 2006, p. 3). Estas poblaciones vulnerables corren el riesgo de hipotermia, hipertermia, dificultad respiratoria por el humo de los incendios forestales y enfermedades infecciosas por inundaciones, entre otras condiciones (Reta, 2022).

De manera adicional, durante los desastres naturales, es posible que las familias homoparentales y lesbomaternales no reciban apoyos destinados para este fin si el Estado no las reconoce como parejas legítimas en los marcos normativos que operan al respecto (Whitley y Bowers, 2023). De forma similar, las personas no binarias no siempre tienen acceso a servicios específicos, pueden ser rechazadas en los refugios de emergencia o enfrentar otros desafíos para recibir ayuda durante los esfuerzos de rescate y recuperación (Castañeda Camey et al., 2020, p. 143). El estigma en torno a la diversidad sexogenérica provoca que algunos miembros de la comunidad desconfíen de buscar ayuda por temor a ser discriminados o condenados al ostracismo (Badgett, 2014).

Factores a los que se asocia la vulnerabilidad ante el cambio climático

Después de haber considerado algunos datos sobre las poblaciones de la diversidad sexogenérica y las afectaciones que sufren a causa del cambio climático, ahora revisaremos cuáles son los factores a los que se asocia la vulnerabilidad ante el cambio climático. Para ello, la figura 2, basada en los trabajos de Gee y Payne (2004) y Goldsmith y Bell (2022), muestra algunos de los principales factores causantes de la vulnerabilidad ante el cambio climático. Si bien no pretende ser exhaustiva, ilustra la complejidad asociada a la vulnerabilidad que enfrentan las poblaciones de la diversidad sexogenérica. De este modo, la vulnerabilidad ante el cambio climático es causada, principalmente, por factores institucionales, factores personales y factores ambientales que actúan como estresores.



Factores asociados a la vulnerabilidad ante el cambio climático para poblaciones LGBTIQ+

Figura 2. Factores asociados a la vulnerabilidad ante el cambio climático para las poblaciones de la diversidad sexogenérica.
Crédito: elaboración propia a partir de los trabajos de Gee y Payne (2004), y Goldsmith y Bell (2022).

Además, los factores asociados a la vulnerabilidad en muchas ocasiones se conjugan entre sí, dando como resultado entornos cada vez más precarios para las personas. En palabras de Vinyeta et al.:

Las mujeres y poblaciones de la diversidad sexogenérica pertenecientes a comunidades originarias se ven afectadas en mayor medida porque interseccionan su raza y su género, dando lugar a un conjunto de retos ambientales y socioeconómicos que afectan su resiliencia ante el cambio climático. (2015, p. 21)

Por su parte, los determinantes sociales de la salud, como las condiciones de vivienda, las oportunidades económicas y el acceso a la atención médica, pueden afectar negativa y desproporcionadamente a la población de la diversidad sexogenérica, y además reducen su capacidad para responder al daño ambiental. Por ejemplo, obtener la atención médica necesaria (Goldsmith y Bell, 2022).

Reducir la vulnerabilidad ante el cambio climático es una cuestión de equidad

Para comenzar a reducir la vulnerabilidad ante el cambio climático se requiere de un cambio de paradigma que permita atender esta problemática y que incorpore la perspectiva de equidad de género2. Para ello, son prioritarias las acciones que disminuyan la vulnerabilidad que las poblaciones de la diversidad sexogenérica presentan frente al cambio climático. Dicho cambio de paradigma debe de verse reflejado e ir acompañado de modificaciones en las políticas implementadas desde el Estado. Esto no es un asunto menor, pues, al menos en el caso de México, en términos generales, el Estado ha actuado como el principal mediador entre la naturaleza y la sociedad (Boyer y Cariño Olvera, 2018). Trazar esa ruta es una tarea necesaria, sobre todo para reducir las brechas de desigualdad. De este modo, se considera que una manera viable de reducir la vulnerabilidad, en términos de lo que expresa el reporte del ipcc (2022), sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad, es justo a través de la implementación de políticas públicas. Principalmente, porque las poblaciones de la diversidad sexogenérica han sido objeto de políticas federales y locales que conducen a altos niveles de discriminación institucional en sectores como la vivienda, el empleo, y la salud (Goldsmith y Bell, 2022).

Entre los ejemplos de cambios que consideran una cuestión de equidad la reducción de la vulnerabilidad ante el cambio climático, se encuentra la integración de consideraciones de género en políticas, planes y acciones climáticas nacionales (United Nations y Framework Convention on Climate Change, 2019). Estos tienen en cuenta como grupos vulnerables a las comunidades urbanas pobres, rurales y remotas, personas lgbtiq+, y mujeres. En el mismo sentido, Roy et al. (2022) identifican que las acciones de adaptación al cambio climático deben de incorporar de manera intencional objetivos centrados en el género en las etapas de priorización, diseño, planificación e implementación, para que tengan impactos positivos en la igualdad de género (Kivioja et al., 2023). En otro ejemplo, la empresa estatal de petróleo y gas de México, Pemex (Petróleos Mexicanos), ha implementado, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), una estrategia institucional de inclusión social para crear conciencia sobre la igualdad de género y la no discriminación, y para empoderar a las mujeres y empleados lgbtiq+ en sus lugares de trabajo (Castañeda Camey et al., 2020, p. 122).

Por todo esto, las acciones orientadas a la reducción de la vulnerabilidad en el contexto del cambio climático deben asegurar, como condición necesaria, la igualdad de derechos, oportunidades y trato igualitario para las personas que integran las poblaciones de la diversidad sexogenérica. Además, las acciones deben aplicarse de manera local y en los casos donde exista la oportunidad de modificar los ordenamientos aplicables en la materia. Esto incluye los instrumentos que contemplen la mitigación y adaptación al cambio climático, así como las estrategias locales y los programas de acción climática, al igual que los instrumentos que orientan la atención a las personas de la diversidad sexogenérica para garantizar las medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.

Conclusiones

La vulnerabilidad ante el cambio climático que enfrentan las personas que forman parte de la diversidad sexogenérica tiene múltiples causas. Aún queda mucho por avanzar, debido a que hoy la inclusión aún está limitada por las barreras del modelo que no contempla por completo a las poblaciones de la diversidad sexogenérica, y que mantiene invisibilizados los desafíos que viven frente a los impactos del cambio climático.

Existe la posibilidad de que se orienten las acciones necesarias para reducir la vulnerabilidad en el contexto del cambio climático, las cuales deben asegurar la igualdad de derechos, oportunidades y trato equitativo para comunidad de la diversidad sexogenérica.

Además, las políticas climáticas, las estrategias locales y los programas de acción climática, así como los instrumentos que dan atención a las personas de la diversidad sexogenérica, representan un área de oportunidad. Esto permite enfrentar los desafíos que representan los impactos del cambio climático, especialmente para grupos vulnerables como el que conforman la diversidad sexogenérica.

Referencias

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Recepción: 15/11/2022. Aprobación: 15/02/2023.




Vol. 24, Núm. 2, marzo-abril 2023
Número especial




Cambio climático: amenaza para la ballena gris

Omar García Castañeda y Lorena Viloria Gómora Cita

Resumen

El cambio climático está teniendo efectos en prácticamente todas las zonas oceánicas, entre las que destacan sitios tan importantes como el Océano Ártico, debido a su gran número de especies y procesos oceanográficos. El aumento de temperatura y derretimiento de hielo oceánico genera alteraciones tales como el incremento de la productividad en la columna de agua y la disminución en los nutrientes del fondo marino. Una de las especies más impactadas por estos cambios es la ballena gris (Eschrichtius robustus), que se alimenta durante el verano de pequeños invertebrados del fondo ártico y durante los meses de invierno realiza una de las migraciones más grandes a las lagunas de reproducción en la península de Baja California, México. Asociado a una falta de alimento, a partir de 2019 se reportó un Evento de Mortalidad Inusual de la ballena gris, en el que además de organismos varados, se registró un incremento en el número de ballenas con una condición nutricional pobre y una disminución en la cantidad de crías. Aquí describimos los efectos que el cambio climático está provocando en la ballena gris a nivel global y compartimos algunos de los resultados de estudios realizados por el Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.
Palabras clave: cambio climático, ballena gris, océano ártico.

Climate change: threat to the gray whale

Abstract

Climate change is having effects in areas such as the Arctic Ocean, an important site for a large number of species and oceanographic processes. The increase in temperature and melting of ocean ice is having effects such as increased productivity in the water column and a decrease in nutrients from the seabed. One of the species most impacted by these changes is the gray whale (Eschrichtius robustus), which feeds during the summer months on small invertebrates from the Arctic seabed and during the winter months makes one of the largest migrations to the lagoons of reproduction in the peninsula of Baja California, Mexico. Associated with a lack of food, as of 2019 an Unusual Mortality Event of the gray whale was reported, in which, in addition to stranded organisms, an increased number of whales with a poor nutritional condition and a decrease in the number of calves. In this paper we describe the effects that climate change is having on the gray whale at a global level, and we show the results of the studies carried out by the Programa de Investigación de Mamíferos Marinos of the Universidad Autónoma de Baja California Sur.
Keywords: climate change, gray whale, arctic ocean.

Introducción

El cambio climático está provocando distorsiones sin precedentes en los ecosistemas marinos de todo el mundo, obligando a la biota oceánica a adaptarse a nuevos estados ambientales. Quizá uno de los indicadores más claros de las alteraciones observables en el clima, es la pérdida de hielo en los mares del Ártico. En 2020 el Artic Report Card reportó un aumento de 1.9°C respecto al promedio anual en la temperatura correspondiente a 1981-2010, lo que trajo consigo una disminución significativa en el espesor del hielo marino de 12.6% por década (figura 1) (Notz y Stroeve, 2018).



Océano Ártico y extensión de hielo histórica

Figura 1. Océano Ártico y extensión de hielo histórica. A) Se muestra la diferencia entre la superficie de hielo marino en septiembre 2017, la línea amarilla muestra la extensión media histórica en el mismo mes (disponible en: earthobservatory.nasa.gov). B) Porcentajes mensuales de anomalías en la extensión de hielo marino (disponible en: nsidc.org). Crédito: elaboración propia.

Cabe mencionar que el hielo marino ártico desempeña un papel transcendental como plataforma para mamíferos marinos y aves, además funge como hábitat para una comunidad altamente especializada de algas, bacterias, invertebrados y microrganismos que contribuyen a los ciclos biogeoquímicos de los mares polares. Los organismos de esta zona se han especializado y adaptado a los ciclos de congelación en invierno y derretimiento de hielo en la primavera y verano. Al inicio de la primavera, cuando el agua aún está muy fría, el fitoplancton (algas unicelulares) crece poco debido a la temperatura, permitiendo que nutrientes como el carbono puedan llegar al sedimento y sean aprovechados por los organismos del fondo marino (bentónicos). Sin embargo, el cambio climático está propiciando un calentamiento anormal del océano, así como cambios en las dinámicas oceanográficas, por lo que ahora el fitoplancton crece rápidamente desde inicios de la primavera, disminuyendo la exportación de carbono al fondo marino, lo que repercute negativamente sobre las comunidades bentónicas (Frey et al., 2022).

La ballena gris: especie centinela

La ballena gris (Eschrichtius robustus) se alimenta en los mares árticos durante el verano y realiza uno de los viajes migratorios más sorprendentes en el mundo, nadando cerca de 11,000 km hasta las aguas cálidas de Baja California Sur en México, para aparearse, parir y cuidar a sus crías durante los meses de invierno (figura 2). Aunque la ballena gris también puede alimentarse de microorganismos en la columna de agua (plancton), es la única especie de ballena que se alimenta dragando el sedimento del fondo marino. Sus principales presas son pequeños crustáceos marinos llamados anfípodos, que viven en el suelo de los mares de Bering y Chukchi (figura 1). Dada la alta sensibilidad de las ballenas grises a los cambios en el Ártico, fue una de las primeras especies de cetáceos en ser reconocida como centinela del ecosistema (Moore et al., 2014).



Movimientos de una ballena gris

Figura 2. Movimientos de una ballena gris marcada el 12 de febrero en la zona de reproducción y su migración a las zonas de alimentación en verano
(Tomado de: Urbán et al., 2021).

Efectos del cambio climático en la ballena gris y su visita a aguas mexicanas

Mortalidad inusual y ballenas flacas

Directamente relacionado con el efecto que el cambio climático está provocando en las comunidades bentónicas del ártico, incluyendo el principal alimento de la ballena gris, recientemente se declaró un Evento de Mortalidad Inusual (ume por sus siglas en inglés). El ume fue derivado de un reporte realizado por la nooa, en el cual 384 ballenas grises vararon muertas entre 2019 y 2020 en las costas de México, Estados Unidos y Canadá. Esta cifra contrasta enormemente con los 15 organismos varados registrados por año entre 2000 y 2018 (nooa, 2021). En México, entre 2019 y 2022 se reportaron anualmente entre 38% y 78% de las ballenas varadas, principalmente adultos y jóvenes, tanto hembras como machos.

La evaluación visual de las poblaciones de ballena gris por medio de fotografías a nivel del dorso y a partir de vehículos aéreos no tripulados (drones), que forman parte del monitoreo del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (primma–uabcs) y Laguna San Ignacio Ecosystem Science Program (lsip) en la laguna de reproducción de San Ignacio, bcs (lsi), han permitido describir un aumento en la proporción de ballenas flacas (principalmente ballenas solitarias y jóvenes) entre 2018 y 2020 y un aumento en la proporción de hembras lactantes en condición ‘regular’ entre 2018 y 2019 (figura 3) (Christiansen et al., 2021; Ronzón-Contreras et al., 2020).



Aumentó la proporcion de ballenas grises lactantes en condición regular

Figura 3. A) Ballenas con condición corporal normal y pobre a partir de técnica de fotografía. Las flechas señalan la depresión de la escapula, lo que indica una condición corporal pobre (Fotos de PRIMMA-UABCS y LSIP).
B) Serie de fotos tomadas con drones. Se observan tres condiciones de cuerpo, normal, regular y pobre (Fotos: Fabián Rodríguez-González de PRIMMA-UABCS y LSIP).

Efecto en la producción de crías

Hasta ahora se piensa que la mala nutrición podría haber afectado la tasa reproductiva de las ballenas, de acuerdo con datos generados por el primma–uabcs, en los últimos cinco años (2018-2022) en las lagunas de San Ignacio y Bahía Magdalena (bmag), en México hubo una caída importante en el número de crías de ballena gris. En LSI la cantidad de hembras con cría contadas entre 2011 y 2017, promedió 60 pares, hasta casi 130 durante marzo, sin embargo, para 2022 durante toda la temporada se mantuvo un conteo de menos de 10 parejas de hembras con cría y un máximo de 18 pares en marzo. En el caso de bmag, particularmente en el canal Santo Domingo, un área históricamente descrita como importante para las hembras con cría, se contaron 55 y 44 pares de madres con cría durante 2016 y 2017, respectivamente, mientras que en 2019 sólo se contabilizaron 6 y únicamente 2 para 2022. Sin embargo, estas pocas hembras con crías fueron observadas con buena condición corporal (Valerio-Conchas et al., 2022). Esto puede deberse a que las hembras están tomando más tiempo para recuperar la energía invertida en alimentar a las crías. Al pasar más tiempo en la zona de alimentación, evitan migrar bajo un déficit de energía y posponen la reproducción hasta obtener reservas adicionales de grasa (Perryman et al., 2020).

También se ha descrito que la cantidad de ballenas grises en las lagunas de reproducción depende de la temperatura del agua. Con temperaturas menores al promedio, las ballenas viajan más al sur, e incluso entran al Golfo de California (Salvadeo et al., 2015; Urbán et al., 2022).

Posibles respuestas de la ballena gris al cambio ambiental

Se ha descrito que la ballena gris tiene la adaptabilidad para alimentarse de presas en la columna de agua, secundariamente a las presas de fondo (su principal comida). Este cambio ayudó a que la especie lograra adaptarse a los eventos de glaciaciones del pleistoceno (Pyenson y Lindberg, 2011), por lo que se presume, podría ayudar también en la situación actual. De hecho, se reconoce que un grupo de alrededor de 200 ballenas grises identificadas entre las costas de Canadá y California, puede cambiar entre varias especies de presas según su disponibilidad a lo largo de todo el año (Nelson et al., 2008). De acuerdo a lo anterior, actualmente algunas investigaciones están dirigidas a conocer qué tanto el resto de la población de ballenas grises podría presentar esta misma capacidad y si este cambio puede cubrir el requerimiento energético para sus actividades de migración, preñez y amamantamiento de crías, entre otras (Moore et al., 2022).

Conclusión

El cambio climático está influyendo negativamente en la región del Océano Ártico y en las comunidades biológicas que lo habitan. Los impactos observados en el comportamiento de las ballenas grises hasta ahora se relacionan con el cambio de presas, la forma de alimentación y el tiempo que podrían tardar en recuperar la energía gastada en la migración. Si bien, las ballenas tienen facilidad de adaptación para alimentarse de presas diferentes, es posible que estas no le aporten la suficiente energía para realizar la migración y la reproducción. Aún no conocemos del todo el impacto que el cambio climático vaya a tener en el futuro, tampoco si la población de ballena gris se recupere de este evento de mortalidad y desnutrición. Por ahora, es fundamental que se incrementen los estudios que permitan conocer mejor los cambios futuros en los mares árticos, así como los efectos sobre su dinámica oceanográfica y sobre las especies que lo habitan.

Referencias



Recepción: 10/11/2022. Aprobación: 16/02/2023.




Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.





Vol. 24, Núm. 2, marzo-abril 2023
Número especial




Cambio climático para mí, para ti, para todas, todos, todes

Guillermo Murray-Tortarolo y Rafael Ojeda-Flores Cita

El cambio climático ya nos alcanzó, como lo muestra indudablemente el último reporte de El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (el famoso ipcc). Estamos experimentando un incuestionable aumento térmico planetario, debido a la constante emisión de gases de efecto invernadero ligada a las actividades humanas. Junto con ello se acompañan cambios en la precipitación, en los extremos climáticos (como las sequías, las inundaciones y los huracanes) y en la estacionalidad dentro del año. Los impactos que esto trae y traerá son muchos, pero con eso también las oportunidades para generar una nueva forma de relacionarnos con la naturaleza y nuestro mundo. En este número especial de la Revista Digital Universitaria abordamos el tema del cambio climático moderno desde muchas perspectivas.

En un comienzo tenemos una hermosa colección de artículos sobre cambio climático y nuestra propia humanidad. En el primer artículo, Fabiola Murguía nos cuenta cómo han sido los cambios en el clima durante toda la historia de la humanidad en “Los cambios climáticos durante el tiempo del Homo sapiens”; esto da paso a preguntarnos si como humanidad hemos vivido tantos extremos, ¿será que el cambio climático tiene algo realmente que ver con nosotros?, la respuesta está en el artículo “Más allá de la negación: aceptar nuestro papel en el cambio climático” por Harumi Takano. Más allá, se trata también de pensar en los grupos marginados, en las minorías y como este fenómeno les está impactando, esto nos lo cuenta Francisco Almonacid en “Equidad frente al cambio climático: la diversidad sexogenérica importa”.

Pero no se trata sólo de los impactos a la humanidad, sino también a los seres con los que compartimos el planeta. En la segunda parte se compila una serie de artículos sobre el impacto del cambio climático en la vida. Primero partimos con las marcas que ya han ocurrido desde los genes hasta los biomas, donde Rafael Ojeda y Guillermo Murray les contamos “La huella del cambio climático en la vida”. Nos encontramos también con insectos que han sido muy beneficiados por el calor, y Erika Gómez-Pineda y M. Isabel Ramírez nos cuentan sobre “Descortezadores y cambio climático: una relación preocupante”, así como José Manuel López nos describe la “Marea roja en La Malinche: el ataque del descortezador”. Por otro lado, ha habido insectos muy perjudicados por la falta de humedad como es el caso de las luciérnagas, del cual Carla Isabel Arreguín y Leticia Gómez nos cuentan su historia en “Encendiendo las luces: una llamada de acción para salvar a las luciérnagas”. Las ballenas no se quedan atrás y dos artículos nos narran el “Cambio climático: amenaza para la ballena gris” por Omar Castañeda y Lorena Viloria; así como Lili Pelayo, Enrique Martínez, Guillermina Alcaraz y Lenin E. Oviedo nos cuentan sobre “Ballenas jorobadas: mensajeros transoceánicos en la coyuntura climática”.

La tercera parte tiene dos artículos sobre nuestras actividades productivas y cómo se están viendo afectadas por el cambio climático. En particular, Esther Sánchez-Villalba, Hernán Celaya-Michel y Miguel Angel Barrera-Silva nos cuenta cómo “El calentamiento global está afectando a todos los cerdos del mundo” y Lizbeth Ferrer, Adriana Lucía Trejo y Francisco de Jesús Guerra nos traen a la mesa los impactos marinos en “Un futuro de océanos desiertos: pesca, acuicultura y cambio climático”.

Frente a escenarios tan alarmantes, necesitamos buscar soluciones novedosas. La cuarta parte de este número se centra en ese aspecto. Guillermo Castillo nos cuenta el papel de las “Intervenciones en el paisaje urbano desde la funcionalidad ecológica”. Siguiendo con los temas urbanos Israel Rosas nos trae alternativas de empleo en “Ciudades sostenibles y empleos verdes: soluciones disruptivas para el cambio climático”.

No es raro que estos temas también nos causen mucho malestar, pero por suerte tenemos el artículo de Karen Hinojosa y Amanda Melissa Casillas en el que nos proponen “El parque como cura de la ecoansiedad” y la bella historia de Zuleyma Espinosa y Ana Cristina Gómez de cómo una botella de plástico las hizo pensar globalmente y actuar localmente “Escuelas por el reciclaje: un proyecto local con visión global”, para motivarnos a llevar a cabo acciones para cambiar nuestro mundo. Asimismo, en la sección Universidades contamos con un texto de Ana Bohne, Mónica Bruckmann y Adrián Martínez que nos habla de “Las universidades y su contribución al desarrollo sustentable: un modelo de evaluación”.

Cerramos el número con los matices artísticos del cambio climático. Primero, Alma Mendoza nos habla del impacto de este fenómeno en la música, en un artículo sumamente original titulado “Sonidos en peligro de extinción: la música frente al cambio climático”. Finalmente, Nadia Osornio nos muestra una fusión de lo pasado y lo moderno, en su exposición fotográfica que va “Más allá del canto apocalíptico: un vistazo al cambio climático desde el arte”.

Esperamos que disfruten los artículos de este número tanto como nosotros el haber sido invitados como editores al mismo. Las perspectivas aquí plasmadas son muy diversas y nutritivas, muestran muchas facetas de este complejo problema y nos traen esperanza para hacerle frente.

Sitios de interés




Vol. 24, Núm. 3, mayo-junio 2023




Multirresistencia a antibióticos y alternativas para resolver esta crisis

Brandt Bertrand, Adriana Morales-Martínez, Pablo Luis Hernández-Adame y Carlos Muñoz-Garay Cita

Resumen

Los antibióticos convencionales cada vez son menos efectivos contra bacterias y hongos patógenos, debido a que en estos microorganismos se han seleccionado estrategias de autoprotección. Por lo tanto, la búsqueda y desarrollo de nuevos medicamentos efectivos es primordial para la salud humana. Existe un gran número de productos naturales provenientes de distintos organismos vivos, que históricamente se han empleado como antibióticos. Algunos de estos se han utilizado como remedios caseros, por diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad, para contender contra infecciones microbianas. En este artículo, explicaremos el fenómeno de la resistencia a múltiples fármacos por parte de los microorganismos. Además, por un lado, discutiremos sobre las alternativas tradicionales y modernas que tienen un potencial uso en la prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas. Por otro, se mencionan los enfoques de última generación que han tomado fuerza y se han implementado en el campo de la medicina moderna para combatir el problema de la multirresistencia.
Palabras clave: antibióticos, resistencia a los antibióticos, tratamientos alternativos.

Multiresistance to antibiotics and alternatives to solve this crisis

Abstract

Increasingly, conventional antibiotics are less effective against pathogenic bacteria and fungi, because strategies have been selected in these microorganisms that prevent various antibiotics from being able to harm them. Therefore, the search and development of new effective drugs against these multiresistant microorganisms is essential for human health. There are many natural products from different living organisms, which have historically been used as antibiotics. Some of these are home remedies to fight against microbial infections in different cultures throughout human history. In this article, we will explain the phenomenon of multidrug resistance by microorganisms. Additionally, in one hand, we will discuss traditional and modern alternatives that have potential use in the prevention and treatment of infectious diseases. On the other hand, we will talk about the latest approaches that have been implemented by modern medicine to combat the problem of multiresistance.
Keywords: Antibiotics, Antibiotic resistance, Alternative Treatments.

Introducción

La aplicación de los antibióticos en la medicina moderna revolucionó la prevención y el tratamiento de las enfermedades. Antes del siglo xx, las enfermedades infecciosas eran las principales causas de morbilidad y mortalidad humana (Aminov et al., 2017). Actualmente, enfrentamos una crisis mundial de salud pública debido al creciente número de microorganismos patógenos que ahora son resistentes a múltiples fármacos comerciales, como la penicilina, ciprofloxacino, azitromicina, cefalexina, doxiciclina, sulfametoxazol, gentamicina, entre otras, y que tienen una diseminación rápida en la población mundial.

La organización mundial de la salud (oms) advierte que, si no se toman acciones para resolver esta crisis de forma inmediata, para 2050, la tasa de mortandad por infecciones causadas por patógenos multirresistentes superará las muertes relacionadas con el cáncer, es decir, más de 10 millones de muertes cada año (Aminov et al., 2017).

La resistencia a los antibióticos está relacionada con su uso inadecuado y la capacidad natural de los organismos para evadir el efecto del fármaco. Lo anterior crea una crisis de salud a la que se le suma la falta de interés por parte de las industrias farmacéuticas en la generación de nuevos medicamentos; esto en gran medida por la exigencia de requisitos regulatorios solicitados para su aprobación (Ventola 2015; Zaman et al., 2017). A pesar de la necesidad de nuevos antibióticos, en los últimos 40 años, sólo fueron aprobados pocos medicamentos (Desriac et al., 2013). Durante el período de 1983 a 1987 fueron autorizados 17 antibióticos nuevos, mientras que de 1998 a 2002 sólo siete, lo que resulta en un drástico decremento en los productos autorizados, siendo ésta disminución una constante en la ultima década (Chan et al., 2006).

El desarrollo de nuevos fármacos no es tarea fácil, ya que representa un gran desafío para su diseño e implementación. Aún así, la demanda de estos productos sigue en aumento. Un estudio reciente mostró que 97,200 toneladas de antibióticos (de un total de 36 antibióticos diferentes) fueron consumidos sólo en China en 2013. El 48% fueron aplicados en humanos y el resto en animales. Además, se estima que el consumo de antibióticos en ese país aumentará en un 30% para el año 2030 (Qiao et al., 2018). De este modo, aparte de la necesidad de comprender el surgimiento de la resistencia adquirida por los microorganismos, el desarrollo de nuevos fármacos que abatan estos nuevos microorganismos es un desafío que vencer.

Los antibióticos

La función primordial de los antibióticos es erradicar a los microorganismos que causan una enfermedad infecciosa en el cuerpo y que son mejor conocidos como microorganismos patógenos (bacterias y hongos). Esto se logra atacando algún blanco molecular del patógeno relevante para la sobrevivencia o reproducción de los patógenos.

Un blanco molecular es un sitio localizado dentro del microorganismo, que es capaz de ser reconocido por un fármaco y producir con ello una respuesta negativa en el crecimiento del patógeno. Algunos ejemplos de blancos moleculares son la membrana plasmática, la pared celular, el material genético y las enzimas. La membrana plasmática es una barrera física que da forma, delimita y mantienen íntegras a todas las células ya sea de tipo animal, vegetal, hongo o de bacteria. Su función es la de separar un ambiente intracelular de un extracelular . Algunas células cuentan con una pared celular adicional (ricas en proteínas, lípidos, entre otros componentes), que refuerza la frontera con su medio ambiente.

Un grupo de antibióticos provoca la muerte celular al perturbar la membrana plasmática y la pared celular (ver figuras 1a-1b). Otro interactúa con el ácido desoxirribonucleico (adn), que por un lado codifica la información genética de la célula, y por otro regula la replicación, un proceso de copiado del adn que la célula emplea para duplicarse (ver figura 1c). Esto lo logran atravesando la membrana plasmática, sin dañarla. Algunos antibióticos pueden interferir con la lectura de los genes que ocurre durante la síntesis del ácido ribonucleico (arn) (proceso conocido como transcripción), útil para poder producir las nuevas proteínas a partir de ella (traducción) y que son esenciales para la vida de la célula (ver figura 1d). Este proceso de traducción ocurre en el ribosoma, que es una máquina molecular para la producción de proteínas y que sirve como blanco frecuente de los antibióticos (ver figura 1e). Otros fármacos detienen la actividad de las enzimas, que se encargan de los procesos vitales de la célula (metabólicos; ver figura 1f). A grandes razgos, los antibióticos pueden alterar las estructuras que contiene la célula, inhibir la síntesis de proteínas y la reproducción o crecimiento celular, induciendo así en todos los casos la muerte del patógeno (Brown, 2015).

Blancos moleculares de los antibióticos

Figura 1. Blancos moleculares de los antibióticos convencionales a nivel celular, mediante la perturbación o inhibición de: a) membrana plasmática; b) pared celular; c) replicación de adn; d) transcripción o lectura del adn; e) traducción o síntesis de proteínas y f) activación de proteínas esenciales.

Resistencia a antibióticos

La resistencia a los antibióticos se refiere a la capacidad de las bacterias y otros microbios para tolerar o proliferar en presencia de un antibiótico (Crouch et al., 2015). Los microorganismos como las bacterias están adaptados para sobrevivir en entornos cambiantes. Esto se debe a su alta capacidad de mutación, que les permite sobrevivir en condiciones extremas, ya sea del medio ambiente o en la presencia de dosis altas de algún medicamento.

Las estrategias que usan los patógenos para lograr ser resistentes incluyen: a) la producción de proteínas que pueden eliminar (degradar) a los medicamentos, logrando así reducir o desaparecer el antibiótico; b) expulsar al antibiótico de su medio intracelular antes de causar algún daño permanente, estrategia bastante frecuente en bacterias; c) modificar su membrana plasmática y/o pared celular (ver figura1, a-b), hasta formar colonias de microorganismos que simultáneamente producen una malla densa externa de proteína (matriz extracelular o biopelículas), que evita la difusión del antibiótico hacia el interior del patógeno (Brown, 2015). En resumen, la alta tasa de mutación que ocurre en los microorganismos puede propiciar que eventualmente una sola bacteria logre su proliferación aún en presencia de algún antibiótico.

De esta manera, la nueva generación patógenos puede sobrevivir y resistir en condiciones cambiantes; estos son comúnmente conocidos como cepas resistentes. Por lo tanto, en el tratamiento de infecciones causadas por microorganismos patógenos, es necesario realizar un análisis de laboratorio (antibiograma) para identificar el tipo de antibiótico al cual el microbio es sensible y con base en ello poder iniciar un tratamiento con el fármaco que sí puede matarlo. De modo contrario, si se emplea un antibiótico en el que el microorganismo puede sobrevivir, éste continúa perpetuando su descendencia resistente al antibiótico y distribuyéndose en la población humana.

Alternativas tradicionales para tratar infecciones microbianas

Mucho antes del descubrimiento de los antibióticos, desde hace más de 60 mil años, las infecciones se trataban con medios naturales. Tradicionalmente, la fitoterapia es uno de los métodos más populares y eficaces para calmar muchas afectaciones inducidas por patógenos microscópicos. Ésta se define como el tratamiento de las enfermedades mediante plantas enteras o extractos vegetales. Los resultados terapéuticos a menudo daban resultados positivos en la cura de algunas enfermedades. No obstante, los casos por envenenamiento ocurrieron en tasas muy altas (Cowan,1999).

Debido a la creciente problemática de la ineficiencia de los antibióticos tradicionales y sus altos costos de producción, en los últimos años, ha habido un auge en el uso de terapias alternativas naturales. Las plantas han evolucionado durante milenios para defenderse contra los microorganismos que quieren aprovecharse de sus recursos y colonizarlos, así que más de 1,200 compuestos de origen vegetal que presentan actividad antimicrobiana se han aislado y se ha reportado su acción antibiótica (Domingo y López-Brea, 2003). Plantas como el eucalipto (Eucaliptus globulus L.), regaliz (Glycyrrhiza glabra L.), tomillo (Thymus vulgaris L.), llantén mayor (Plantago major L.), manzanilla (Matricaria chamomilla), arándano rojo americano (Vaccinium Macrocarpon Ait.) y gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), por mencionar algunas, se usan para tratar problemas respiratorios, de piel, de vías urinarias, entre otros.

Del mismo modo, condimentos de origen vegetal como el ajo (Allium sativum), cebolla (Allium cepa), clavo de olor (Syzygium aromaticum) y canela (Cinnamomum verum) se han usado como remedios caseros contra diferentes tipos de infecciones (Isasa et al., 2013; Chalar Vargas et al., 2014; Pastrana-Puche et al., 2017; ver figura 2). Los compuestos activos de las plantas medicinales usados en remedios caseros que presentan actividad antibiótica incluyen quinonas, taninos y flavonas (Domingo y López-Brea, 2003; Díez, et al., 2014).

La miel de abeja también es conocida por sus propiedades antimicrobianas. Es usada popularmente en la curación de heridas y síntomas de infección como la tos. Sus propiedades como osmolaridad (relacionada con su contenido de agua) su baja acidez (pH), la presencia de peróxido de hidrógeno y algunos componentes fitoquímicos específicos, provenientes de las diferentes clases de plantas (transferidos por el néctar recolectado por la abeja), hacen de la miel un remedio conocido y usado desde la antigüedad (Becerra Torrejon et al., 2016; ver figura 2).

Compuestos de los remedios caseros

Figura 2. Compuestos de los remedios caseros tradicionales utilizados para combatir infecciones patógenas. Comúnmente, estos remedios se elaboran mezclando al menos dos de los elementos mostrados.

Desde la invención del proceso de destilación, el etanol se ha usado como un potente agente antiséptico. Es por ello que las bebidas alcohólicas como el vino, la cerveza y el ron también fueron usadas por mucho tiempo como remedio contra infecciones y como antisépticos. Aparte del etanol, los ácidos orgánicos como el acético, cítrico, succínico, málico y tartárico presentan propiedades antimicrobianas (Anand et al., 2015, Edima et al., 2010).

Durante la peste bubónica, que arrasó con un tercio de la población del continente europeo, el alcohol concentrado fue usado como un solvente esencial para la eliminación de infecciones cutáneas (ver figura 2). Por otro lado, los farmacéuticos preparaban extractos de hierbas con etanol para sus remedios caseros (Kockmann, 2014). La búsqueda de compuestos químicos con actividad antimicrobiana provenientes de plantas sigue siendo un campo amplio de investigación actual.

Alternativas modernas con base en tecnologías de última generación

Dada la alta frecuencia de microbios multirresistentes y la falta de antibióticos útiles para contender contra ellos, en la actualidad, existe un grupo patógenos bacterianos altamente virulento y resistente, llamado ESKAPE, (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.). Estos microorganismos son importantes para los investigadores por su papel en muchas infecciones en órganos humanos, como los pulmones y el tracto urinario.

A medida que van surgiendo cada vez más bacterias resistentes a los antibióticos comerciales, se deben buscar otras opciones para el tratamiento de enfermedades infecciosas. A pesar de que la naturaleza cuenta con alternativas para contender con infecciones bacterianas, el desafío es implementarlas en tratamientos clínicos de forma segura.

Los enfoques de última generación que han tomado fuerza en el campo de la medicina moderna para combatir el problema de la multirresistencia incluyen ciencias como la biotecnología, la ingeniería genética y química sintética. Éstas han abierto nuevas vías en la búsqueda y aplicación de productos que puedan sustituir a los antibióticos convencionales para el tratamiento de pacientes. En la figura 3, se pueden apreciar las principales alternativas modernas desarrolladas con base en las tecnologías de última generación. Éstas, en conjunto con los antibióticos convencionales, ayudan a mitigar la creciente crisis de salud internacional.

Alternativas modernas a los antibióticos

Figura 3. Alternativas modernas existentes a los antibióticos para combatir enfermedades infecciosas.

Dichas alternativan incluyen a los probióticos (alimentos con microorganismos benéficos que protegen contra bacterias patógenas), como el yogurt, el queso y la enterogermina, que normalmente se administra después de tratamiento oral de antibióticos convencionales para reforzar el tracto gastrointestinal. Los probióticos producen lisinas (enzimas que degradan a la membrana plasmática de bacterias) y bacteriocinas (toxinas o venenos microbianos que eliminan agentes patógenos).

Otro enfoque de última generación es la implementación de péptidos antimicrobianos (pams), los cuales son pequeñas proteínas que son considerados como antibióticos naturales y forman parte de la respuesta inmunitaria innata de todos los seres vivos, actuando directamente sobre los patógenos para su erradicación (Hernández-Adame et al., 2022). Estos pueden ser sintéticos o naturales. En la actualidad existen cremas y pomadas a base de pams, que son utilizadas para el tratamiento de dermatitis atópica en bebés.

La estimulación de anticuerpos es otra de las estrategias modernas que se utiliza para la inactivación de toxinas microbianas o desintegración de células patógenas. Asimismo, la aplicación de fagos y de edición de genes son las tecnologías más recientes y avanzadas para combatir microorganismos que presentan multirresistencia.

En la tecnología de fagos se utilizan las propiedades de los virus para que infecten y eliminen bacterias patógenas. Un ejemplo de esta tecnología es la vacuna contra tuberculosis (bcg). El sistema de edición de genes crispr/Cas9 naturalmente funciona como defensa genética, cortando el adn de patógenos invasores (Ghosh et al., 2018).

Conclusiones

La era dorada de los antibióticos convencionales terminó hace más de 50 años. Por lo tanto, no se pueden seguir empleando los mismos enfoques para tratar las enfermedades de hoy. Los microorganismos patógenos han ido evolucionando con el paso del tiempo y han aprendido a vivir en presencia de los antibióticos con los que en antaño nos protegíamos de sus infecciones. Si pretendemos ganar la guerra contra estas enfermedades, deberíamos actualizar nuestro enfoque de prevención y tratamiento.

Las alternativas modernas tienen un potencial inmenso para combatir las enfermedades infecciosas; sin embargo, no se han aplicado como se esperaba. Aunque la necesidad del desarrollo de nuevos antibióticos sigue creciendo, el sector farmacéutico privado ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo de fármacos que sean activos contra enfermedades crónicas (como el Alzheimer), donde el beneficio económico para la industria es mucho mayor en comparación con el desarrollo de antibióticos. En este sentido, el Estado, a través de los científicos de las universidades y de sus centros de salud, tiene la tarea de seguir apoyando la investigación en esta área para lograr el desarrollo de nuevos fármacos. De igual forma, para que el conocimiento generado no se quede en las mesas de trabajo y llegue a la población como medicamentos de nueva generación, se requiere de la participación de otros sectores involucrados en producción, comercialización, regulación, patentes, entre otros.

Referencias

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Recepción: 12/10/2022. Aprobación: 19/04/2023.




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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079