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Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

Dime qué comes y te diré qué bioacumulas

Irene Romero Nájera Cita

Resumen

En la búsqueda de hábitos saludables, es crucial considerar los riesgos asociados a nuestros alimentos. A pesar de la mayor información nutricional disponible, muchos productos no revelan la presencia de plaguicidas o metales pesados, como el mercurio en el pescado, que se acumulan en los tejidos de los seres vivos. Este artículo explora el fenómeno de la bioacumulación, destacando cómo afecta tanto a la red alimentaria como a la salud humana. La bioacumulación ocurre cuando organismos como el pescado absorben y acumulan sustancias tóxicas a lo largo de su vida, poniendo en riesgo a quienes los consumen. Este proceso puede magnificarse a lo largo de la cadena alimentaria, aumentando la concentración de contaminantes a medida que se asciende en ella. Es fundamental que los consumidores estén informados sobre estos riesgos para tomar decisiones alimenticias más conscientes y saludables. A pesar de las etiquetas nutricionales y guías como el plato del buen comer, aún falta información crítica en muchos productos que consumimos diariamente. Con este conocimiento, podemos mitigar los riesgos para la salud y contribuir a un consumo alimenticio más seguro y sostenible.
Palabras clave: bioacumulación, alimentación saludable, metales pesados, contaminantes en alimentos, riesgos para la salud.

Tell me what you eat and I’ll tell you what you bioaccumulate

Abstract

In the quest for healthy habits, it is crucial to consider the risks associated with our food. Despite the wealth of nutritional information available, many products do not disclose the presence of pesticides or heavy metals, such as mercury in fish, which accumulate in living tissues. This article explores the phenomenon of bioaccumulation, highlighting its impact on both, the food web and human health. Bioaccumulation occurs when organisms like fish absorb and accumulate toxic substances over their lifetimes, posing risks to those who consume them. This process can magnify along the food chain, increasing contaminant concentrations as they ascend it. It is essential for consumers to be informed about these risks to make more conscious and healthier dietary choices. Despite nutritional labels and guides like the eatwell plate, critical information is still lacking in many products we consume daily. With this knowledge, we can mitigate health risks and promote safer, more sustainable food consumption.
Keywords: bioaccumulation, healthy eating, heavy metals, food contaminants, health risks.


Introducción

Cuando se trata de alimentación, dietas y salud, es probable que hayamos escuchado que la carne más beneficiosa para el consumo humano es la de pescado. Es fácil de digerir, ligera, baja en grasa y no contiene hormonas, especialmente si proviene de su ambiente natural en lugar de granjas donde se reproducen de manera controlada para la venta y consumo. Sin embargo, el medio natural donde habitan estos organismos también está expuesto a contaminantes, que pueden llegar por la lluvia, descargas de drenaje a ríos, lagos, lagunas y mares, así como por otras fuentes directas de contaminación, como la basura arrojada en cuerpos de agua o en sitios donde los lixiviados (líquidos que se desprenden de la descomposición de materia orgánica) se filtran al agua subterránea.

En algunos casos, estos contaminantes pueden biodegradarse (descomponerse en formas más simples por organismos como bacterias y hongos) y no llegar hasta los cuerpos de agua. Sin embargo, hay otros que pueden ser potencialmente tóxicos para los seres vivos y que llegarán hasta los organismos acuáticos que posteriormente consumiremos. Entonces, resulta que lo que considerábamos la carne más beneficiosa no lo es tanto, ya que bioacumula elementos dañinos como el mercurio, el cual tiene efectos negativos en la salud.

El objetivo de este artículo es explicar qué es la bioacumulación, dar algunos ejemplos y mostrar cómo afecta a toda la red alimentaria para que intentemos modificar, en la medida de lo posible, los hábitos de alimentación que podrían poner en riesgo nuestra salud.

Pero, ¿qué es la bioacumulación?

La bioacumulación es la acumulación de sustancias o elementos químicos en el cuerpo de un organismo a través de diversas fuentes de exposición a lo largo del tiempo (Pittinger, 2007; GreenFacts, 2022). Estas fuentes pueden ser bióticas (como otros organismos) o abióticas (como agua, suelo o aire) (Pittinger, 2007; Pérez y Gardey, 2017; GreenFacts, 2022). Los elementos químicos se incorporan en los tejidos de los seres vivos a través de la respiración o la alimentación (Pérez y Gardey, 2017).

Es decir, que al ingerir el pez un elemento tóxico, como el mercurio u otros metales pesados, estos se integran a sus propios músculos y tejidos, donde se acumulan conforme el pez ingiere más del mismo elemento a lo largo de su vida. Cuanto más joven sea el pez, menos sustancias tóxicas bioacumulará en su cuerpo.

El problema se agrava cuando estos elementos tóxicos afectan a otros organismos que son consumidos a lo largo de la cadena alimentaria. En una cadena alimentaria, se transfieren sustancias nutritivas a través de los diferentes eslabones que la componen: cada eslabón (formado por diferentes especies) se alimenta del eslabón inferior y sirve de alimento al eslabón superior. Una cadena alimentaria típica incluye al menos tres eslabones: las plantas (que producen su propio alimento), los herbívoros (que se alimentan de las plantas) y los carnívoros (que se alimentan de carne). Existen cadenas alimentarias más complejas que pueden incluir otros eslabones como los descomponedores (hongos y bacterias) o eslabones intermedios entre herbívoros y carnívoros, como los omnívoros (que consumen tanto plantas como carne).

Cuando la bioacumulación se extiende a toda la red alimentaria (conjunto de varias cadenas alimentarias), se le conoce como biomagnificación. Así, conforme se asciende en la cadena, aumentan las concentraciones de elementos tóxicos incorporados en los organismos (GreenFacts, 2022). Por ejemplo, un pescado pequeño (como el charal) tendrá una menor concentración de sustancias tóxicas que uno más grande (como el atún). Esto se debe a que los organismos pequeños son presa de los más grandes, y a mayor tamaño, mayor concentración del contaminante (ver Figura 1).

El camino del taco

Figura 1. Nivel de contaminantes a lo largo del tiempo y de la cadena alimenticia. Crédito: Luna (2017).

¿Qué organismos pueden bioacumular sustancias tóxicas?

En general, todos los seres vivos son capaces de bioacumular contaminantes, aunque algunos serán más tóxicos que otros. Desde el nivel más bajo de una cadena alimentaria, como las plantas y las algas, hasta los niveles más altos, donde se encuentran los depredadores que se alimentan de carne, como osos, lobos, tiburones y seres humanos, entre otros, encontraremos organismos bioacumuladores.

Algunos ejemplos recientes que evidencian este fenómeno incluyen la bioacumulación de metales pesados en ostiones, plaguicidas en ajolotes, mercurio en manglares, nanopartículas atmosféricas en plantas, así como cobre, zinc y plomo en musgos (Álvarez-Díaz et al., 2020; Hernández et al., 2013; Molina et al., 2019; Abrica-González y Gómez-Arroyo, 2022; Lara-Almazán et al., 2021). Dependiendo de la cantidad acumulada y la toxicidad de cada elemento, existe un riesgo toxicológico específico. Por ejemplo, en el caso de los ostiones, los niveles de metales pesados en dicho estudio, superan los límites permitidos por las normativas mexicanas, por lo cual se consideran un riesgo para la salud.

¿Qué es el riesgo toxicológico?

El riesgo toxicológico se define como la probabilidad de que ocurra un efecto en la salud después de que un organismo haya estado expuesto a una determinada cantidad de una sustancia o elemento químico (atsdr, 2019). Incluso en dosis bajas, algunas sustancias pueden tener efectos negativos. La magnitud del riesgo depende de la cantidad, así como de la duración y frecuencia de la exposición al elemento. Además, hay rutas de exposición más susceptibles de causar efectos, como el contacto a través de la piel, inhalación, consumo o inyección (atsdr, 2019).

Un estudio realizado por semarnat (2009) resume que para identificar el peligro vinculado a la exposición de un compuesto químico con riesgo para la salud, se revisan datos del desarrollo de la enfermedad a través de dos tipos de estudios: experimentos de laboratorio y registros epidemiológicos.

En los experimentos de laboratorio, se utilizan organismos como ratas, expuestos a diferentes concentraciones y tipos de sustancias tóxicas. Estas pueden causar daños a diferentes órganos, especialmente al hígado y los riñones, que se encargan de limpiar la sangre y convertir las sustancias tóxicas en moléculas menos dañinas para ser expulsadas del cuerpo a través del sudor, la orina o el excremento. Este fenómeno se conoce como biotransformación.

Por otro lado, los estudios de registros epidemiológicos se utilizan para evaluar el riesgo de una sustancia tóxica en la salud humana. Generalmente, se comparan grupos de humanos expuestos al elemento tóxico con grupos no expuestos y se observan durante un período de tiempo, documentando la aparición de síntomas y enfermedades en ambos grupos (semarnat, 2009). Estos estudios ayudan a prevenir impactos negativos en la salud y el ambiente.

¿Qué tanto es tantito?

Diferentes especies reaccionan de manera distinta a la exposición de elementos tóxicos en el ambiente. Los estudios que evalúan la mortalidad de especies tras la exposición a elementos tóxicos se basan en la concentración que puede ser letal para ellos. Por ejemplo, en Campeche se registró la muerte de tiburones expuestos a zinc y cobre, siendo las hembras las más afectadas con mayores concentraciones de estos contaminantes en el hígado en comparación con los machos. A pesar de esto, no se excedieron los límites máximos permitidos por las normativas, por lo que el consumo de su carne no representa un riesgo para la salud humana (Esparza-May et al., 2023). En la laguna Mandinga, Veracruz, se observó el efecto del cadmio en ostiones mediante un experimento de laboratorio donde los organismos perdieron peso y finalmente murieron al ser expuestos a altas concentraciones de este elemento tóxico (Barrera-Escorcia y Wong-Chang, 2010).

Hay varios contaminantes bien identificados cuyas dosis y rutas de exposición se sabe que causan efectos en la salud humana. Por ejemplo, el cadmio, utilizado en la elaboración de pilas, pinturas y cerámica, afecta diferentes sistemas del cuerpo, incluyendo el respiratorio, digestivo, urinario, reproductor, óseo y nervioso. Otro elemento tóxico bien estudiado es el mercurio, cuyas rutas de exposición pueden ser por consumo, inhalación y absorción. La exposición aguda al mercurio puede causar problemas respiratorios, renales, cardiovasculares, gastrointestinales, dermatológicos y neurológicos, mientras que la exposición crónica causa principalmente síntomas neurológicos, carcinogénicos, tiroideos, inmunológicos y reproductivos (semarnat, 2009; Gaioli et al., 2012).

Entonces, el riesgo de consumir plantas o animales que bioacumulan sustancias tóxicas dependerá de factores determinados como la cantidad, la concentración y la ruta de exposición. No es lo mismo tocar una planta que consumirla. Si sólo la toco, probablemente tendré urticaria (ronchas y comezón en la piel), mientras que si la consumo puedo acabar en el hospital por intoxicación. No es lo mismo comer pescado una vez a la semana que consumirlo diariamente; cuanto menos organismos bioacumuladores ingiera, menor será el riesgo de afectar mi salud.

Importancia de los organismos bioacumuladores

La expansión de la bioacumulación de sustancias tóxicas en las redes alimenticias es fundamental para identificar lugares contaminados que pueden representar riesgos para la dinámica y el buen funcionamiento de los ecosistemas, así como para la salud humana (García et al., 2017). Estos organismos, conocidos como bioindicadores, responden a las alteraciones en su entorno de diversas maneras: pueden enfermar, cambiar de forma y color, modificar sus hábitos, desaparecer, colonizar nuevos sitios o bioacumular sustancias tóxicas (García et al., 2017).

Por ejemplo, el lirio acuático que prolifera en los canales de Xochimilco es un indicador claro de la presencia de contaminantes en el agua (ver Figura 2; Cardinalia, 2020). La presencia cada vez más frecuente de delfines, orcas y ballenas varados en las playas, como menciona Hobson (2021), también puede atribuirse a la presencia de contaminantes en su entorno marino. Estos animales, al enfermarse, suelen salir del mar para morir, siendo los contaminantes como el petróleo derramado o los microplásticos consumidos como basura, algunos de los motivos de estos varamientos.

El camino del taco

Figura 2. Reproducción descontrolada de lirios acuáticos en los canales de Xochimilco en la CDMX. Crédito: Psagency1990 (2015).

Otros ejemplos de organismos bioindicadores incluyen a los líquenes (ver Figura 3), cuya ausencia o escasa presencia indica baja calidad del aire que respiramos, posiblemente debido a contaminantes emitidos por vehículos o parques industriales (Lijteroff et al., 2010). En el caso de la calidad del agua, además de las plantas como el lirio mencionado anteriormente, la presencia de ciertas especies de algas, corales, erizos y caracoles también puede indicar contaminación (García et al., 2017). Algunas especies de hongos funcionan como bioindicadores de radiactividad y, al ser consumidos por otros seres, como los roedores, la radiactividad puede biomagnificarse en eslabones posteriores de la cadena alimentaria (Valenzuela et al., 2010).

El camino del taco

Figura 3. Líquenes bioindicadores de la calidad del aire. La contaminación del aire afecta su supervivencia. Crédito: Green (2024).

Conclusiones

Si bien sería ideal evitar por completo los alimentos con sustancias tóxicas, especialmente en entornos urbanos donde es difícil acceder a opciones completamente orgánicas o cultivar nuestros propios alimentos, podemos adoptar medidas realistas. Moderar el consumo de alimentos procesados y dar preferencia a opciones naturales, revisar etiquetas nutricionales para elegir productos con menos ingredientes perjudiciales como grasas trans y conservadores artificiales, es un primer paso importante.

En México, los sellos informativos en el etiquetado de alimentos nos ayudan a identificar aquellos con excesos de ingredientes críticos para la salud, orientándonos hacia elecciones más saludables. Sin embargo, aún con estas herramientas, la información y la conciencia del consumidor son fundamentales. Es crucial mantenernos informados a través de fuentes confiables para entender los riesgos asociados a nuestra alimentación.

El estudio de la bioacumulación y el uso de bioindicadores en la evaluación de calidad ambiental nos permiten comprender cómo los contaminantes ingresan en la red alimentaria y afectan la transferencia de nutrientes entre sus componentes. Esto es valioso para identificar zonas vulnerables y riesgos para la salud humana derivados del consumo de organismos que acumulan toxinas. Como parte integral de esta red, nuestras decisiones alimentarias impactan no sólo nuestra salud, sino también el equilibrio ambiental y la biodiversidad global.

Referencias



Recepción: 18/11/2022. Aprobación: 03/03/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

Miomas bajo control: nutrición y ejercicio en acción

Alejandra Loyola Leyva y Juan Pablo Loyola Rodríguez Cita

Resumen

Los miomas son crecimientos no cancerosos que se desarrollan en la pared del útero. Estos se deben a múltiples factores, incluyendo la dieta y la actividad física. Las mujeres que tienen miomas pueden tener mayor sangrado menstrual, cólicos intensos, ciclos irregulares, dificultades para lograr el embarazo o riesgo durante éste. Estos síntomas disminuyen la calidad de vida de las mujeres que los padecen. Por ello, es importante su prevención o tratamiento a través de la dieta y la actividad física. Una alimentación alta en frutas y verduras, las cuales son ricas en vitaminas, minerales, fibras y antioxidantes, así como el consumo de algunos lácteos que contienen calcio y vitamina A pueden ayudar a evitar la presencia de los miomas. De igual manera, la suplementación con vitamina D puede ser de gran ayuda para disminuir el tamaño, evitar el crecimiento o su aparición. Además, el realizar actividad física varios días a la semana puede disminuir el riesgo de la presencia de miomas. Por el contrario, el consumo de carnes rojas y carnes procesadas puede implicar un mayor riesgo de presentar estos fibromas uterinos.
Palabras clave: miomas, dieta, prevención, actividad física.

Myomas under control: nutrition and exercise in action

Abstract

Myomas are non-cancerous growths that develop on the uterus wall. Their growth is due to multiple factors, including diet and physical activity. Women that have myomas may present increased menstrual bleeding, intense menstrual cramps, irregular cycles, difficulties in achieving pregnancy, or pregnancy complications. All these symptoms can reduce the quality of life of women who suffer from them. Therefore, its prevention or treatment through diet and physical activity is important. A diet high in fruits and vegetables, which are rich in vitamins, minerals, fiber, and antioxidants, and consuming some dairy products that contain calcium and vitamin A can help prevent the presence of myomas. Likewise, supplementation with vitamin D can help reduce the size and prevent its growth or appearance. Additionally, doing physical activity several days a week can bring benefits such as reducing its risk. In contrast, the consumption of red meat and processed meats can increase the probability of developing these uterine fibroids.
Keywords: myomas, diet, prevention, physical activity.


Introducción

En la actualidad, existen múltiples desórdenes ginecológicos que afectan a las personas con útero en edad reproductiva, uno de ellos son los fibromas uterinos o miomas. Éstos pueden causar diferentes síntomas que afectan la calidad de vida. Uno de sus principales tratamientos son las histerectomías, una cirugía para extirpar el útero, lo que, por un lado, implica una cirugía mayor y, por otro, afecta la capacidad reproductiva de quienes aún no han tenido embarazos y los quieren.

En el mundo, entre el 20 y 80% de las personas con útero pueden llegar a presentar miomas. Un estudio en Alemania reportó que el 41.6% de las mujeres estudiadas presentaron miomas, y estas cifras aumentaban con la edad. En mujeres de 30 a 35 años se observó una prevalencia de 21.3% y en mujeres entre 46 a 50 años de 62.8% (Ahrendt et al., 2016). Sin embargo, para México no encontramos reportes sobre el número de mujeres que presentan miomas, por lo que sería importante que se realizaran estudios para conocer dichas cifras y, así, proponer intervenciones.

Además, los miomas generan grandes costos para los servicios de salud y para las quienes los padecen. Las personas con útero que presentan miomas pueden tener gastos por la compra de analgésicos, productos de higiene femenina, consultas con médicos, cirugías, tratamientos, ultrasonidos y otros indirectos debidos al transporte para acudir a hospitales, centros de salud o pérdidas por no presentarse al trabajo debido a cólicos intensos o sangrados abundantes.

Un estudio en 2012 en Estados Unidos reportó que los costos anuales por costos directos que incluyen las cirugías, admisiones en hospitales, prescripción de medicamentos y consultas médicas fue de 4.1 a 9.4 billones de dólares y por paciente de $5,563 a $8,665 dólares. Mientras que los costos indirectos debidos al ausentismo o discapacidad a corto plazo generaron costos de $4,449 a $30,075 por paciente (Cardozo et al., 2012). Otro estudio reportó que los costos por paciente estuvieron entre los $9,319 y $9,473 dólares y los costos directos e indirectos desde $11,717 hasta $25,023 por paciente por año después del diagnóstico de fibroma uterino en países como Holanda, Alemania, China, Italia, Canadá, Francia e Inglaterra (Soliman et al., 2015). Tampoco se encontraron datos para México.

Por lo anterior, es importante hacer un énfasis en la prevención, para evitar la aparición de los miomas, lo cual podemos lograr con una dieta adecuada, actividad física y ejercicio, ya que son factores que podemos modificar y mejorar. En este artículo te diremos qué son los miomas, qué síntomas presentan y por qué se producen, para que puedas comprender cómo la dieta y la actividad física pueden tener un papel importante en su prevención y desarrollo.

Definición de miomas

Los miomas también se conocen como fibromas uterinos o leiomiomas. Son crecimientos no cancerosos (tumores benignos) que se desarrollan en la pared del útero y son muy comunes en mujeres en edad reproductiva, pero se presentan mayormente en mujeres de 35 a 50 años.

En cuanto a sus características morfológicas, los miomas son redondos y pueden tener diferentes tamaños. En mi caso me sacaron 7 miomas, los más pequeños de un tamaño entre 3 y 5 cm y el más grande del tamaño de mi puño (aproximadamente 8 cm). Sin embargo, hay miomas que puede medir más de 20 cm.

Existen tres tipos, los cuales reciben su nombre dependiendo de la localización dentro del útero. Los subserosos están localizados en la pared externa del útero, los submucosos dentro de la cavidad uterina y los intramurales aparecen dentro de las paredes del miometrio (Abdel Aziz y Mohamed, 2016).

Tipos de miomas

Figura 1. Tipos de miomas.
Crédito: elaboración propia.

Síntomas que se pueden presentar debido a los miomas

Muchos miomas no presentan síntomas y sólo se detectan cuando se realiza un ultrasonido durante la consulta ginecológica. Por otra parte, 30% de quienes presentan miomas reportan mayor sangrado menstrual —que puede provocar anemia—, ciclos menstruales irregulares, dolor pélvico y al tener relaciones sexuales. Los miomas también pueden ocasionar alteraciones reproductivas, como infertilidad y abortos, así como riesgos en el embarazo, como labor pretérmino, mayor necesidad de cesáreas y hemorragias postparto (Hernández Valencia, 2017). En los casos donde el o los miomas son grandes, puede haber presión en la vejiga, —lo que ocasiona más ganas de orinar—, y crecimiento en el área abdominal baja —lo que crea una ilusión de embarazo—. Todos estos síntomas impactan en la calidad de vida de quienes los padecen (Bano et al., 2023, ver figura 2).

Síntomas que se pueden presentar con miomas

Figura 2. Síntomas que se pueden presentar con miomas.
Crédito: elaboración propia.

Como mujer que vivió con miomas, te puedo platicar que mis síntomas fueron tener sangrado abundante, cólicos mortales y crecimiento en el área abdominal baja. Los dos primeros síntomas en ocasiones me impedían ir a trabajar o hacer mis actividades diarias, por lo que afectaban mi calidad de vida. Además, llegué a presentar anemia, la cual yo como nutrióloga me detecté, porque ningún ginecólogo me comentó que debía tomar hierro o que debía evaluar mis niveles de hemoglobina o hacerme otros estudios bioquímicos.

Por ello, si te identificas con algunos de estos síntomas te recomendamos acudir con una ginecóloga o ginecólogo para una evaluación, y con una nutrióloga especialista en problemas ginecológicos para evitar deficiencias de vitaminas o minerales.

Desarrollo de miomas

No se conoce exactamente por qué se desarrollan los miomas, pero hay algunos factores de riesgo que contribuyen a su crecimiento. Éstos pueden ser genéticos, como tener mamá o abuelas con miomas; hormonales, que incluyen el uso de anticonceptivos, tener elevadas concentraciones de estrógenos y progesterona; inmunológicos, y ambientales. Asimismo, hay otros factores, como elevados niveles de estrés, no haber tenido embarazos, fumar tabaco, tomar bebidas alcohólicas, consumir ciertos tipos de alimentos y la inactividad física (Bano et al., 2023).

En cuanto a los miomas hormonales, se considera que dependen de estrógenos y progesterona debido a su alta abundancia en mujeres durante la edad reproductiva. Dichas hormonas pueden estimular a las células musculares en el útero, lo que lleva al crecimiento de los miomas. En el mismo sentido, se cree que pueden disminuir después de la menopausia, ya que bajan los niveles de estas dos hormonas (Bano et al., 2023).

Dieta y miomas

La dieta juega un papel importante en la prevención y en el desarrollo de los miomas. La obesidad es consecuencia de una ingesta excesiva de calorías y baja actividad física y se ha relacionado con mayor riesgo de presentar miomas. En personas con obesidad hay mayor tejido adiposo (grasa) que está relacionado con una mayor producción de estrógenos, así como mayores niveles de insulina; ambos pueden promover el crecimiento y desarrollo de los miomas.

Frutas y verduras

La Organización Mundial de la Salud (oms) recomienda el consumo de 400 g de frutas y verduras al día. Esto equivale a dos porciones de frutas y tres de verduras, ya que contienen fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y fitocompuestos, los cuales confieren muchos beneficios a la salud y previenen diferentes enfermedades.

En cuanto a la prevención de miomas, hay estudios que han reportado el poder protector de las frutas y verduras (Wise et al., 2011). Se recomienda el consumo de frutas cítricas y manzanas, y el de verduras como repollo, brócoli y tomates. En otra investigación se encontró que comer cuatro porciones de frutas y verduras todos los días reduce el riesgo de fibromas comparado con consumir una porción al día (Afrin et al., 2021). También la fibra incluida en las frutas y verduras influye en las hormonas sexuales como los estrógenos y progesterona; esto altera el metabolismo en el intestino y aumenta la excreción de estas hormonas por las heces.

Lácteos

Cuando hablamos de lácteos nos referimos a la leche, yogurt y quesos. Los lácteos contienen minerales (calcio y magnesio) y vitaminas (vitamina D y A), que evitan la aparición de tumores e inflamación. Por ello, algunos estudios reportan que un mayor consumo de lácteos (especialmente el yogurt) reduce el riesgo de presentar miomas (Krzyżanowski et al., 2023). Otra investigación en mujeres negras encontró que los lácteos bajos (light) y altos en grasa (enteros) y el calcio se relacionaron con menor riesgo a presentar miomas (Wise et al., 2010).

Carne roja y procesadas

Las nuevas guías alimentarias saludables y sostenibles para la población mexicana recomiendan disminuir el consumo de carnes rojas y procesadas y preferir consumir pescados, huevo o pollo (Secretaría de Salud, 2023). Lo anterior con la finalidad de disminuir la huella de carbono, ayudar al cambio climático, prevenir enfermedades crónicas no transmisibles y mejorar la salud. Sin embargo, estas recomendaciones también pueden ayudar a disminuir la aparición y desarrollo de miomas.

Diferentes investigaciones han encontrado que a mayor consumo de carnes rojas (carne de res y cerdo) y carnes procesadas (jamón, salchicha, salami, entre otros embutidos) mayor riesgo de presentar los miomas. Un estudio reportó que las mujeres que consumieron más de una porción de carne al día tuvieron 70% más riesgo de presentar miomas comparadas con aquellas que consumieron una menor cantidad (Chiaffarino et al., 1999). Las carnes rojas y procesadas generalmente tienen un elevado contenido de grasas saturadas, las cuales han sido asociadas con mayores niveles de estrógenos, que empeoran los fibromas uterinos (Abdel Aziz y Mohamed, 2016).

Existen dos tipos de vitamina A: la provitamina A (ß-carotenos, alfa-carotenos y ß-criptoxantina), que se encuentra en frutas (melón y mango) y verduras (hojas verdes, espinacas, brócoli, calabaza). El licopeno, el carotenoide más potente, provee de pigmentos rojos a los tomates, pero carece de actividad para formar vitamina A. La vitamina A preformada o retinol, que se puede hallar en productos animales (hígado, lácteos y huevo), la cual tiene una mejor absorción en el cuerpo. Además, la vitamina A es una vitamina liposoluble, lo que significa que necesita de una dieta con grasa (aceites, nueces, aguacate, alimentos de origen animal y lácteos) para poder absorberse en el cuerpo.

En estudios con animales se ha visto que el consumo de carotenoides disminuye el riesgo de padecer miomas. En algunos estudios con humanos se ha reportado que a mayor consumo de alimentos con vitamina A, hubo menor riesgo de presentar miomas, pero esto se observó solo con la ingesta de vitamina A de origen animal (Wise et al., 2011).

La recomendación de consumo de vitamina A al día es entre 600 y 700 microgramos para mujeres adultas. La cual podemos cubrir comiendo media taza de zanahoria picada y media taza de brócoli cocido (ver figura 3).

Cantidad de vitamina A en alimentos

Figura 3. Cantidad de vitamina A en alimentos.
Crédito: elaboración propia.

Vitamina D

La vitamina D se obtiene de la exposición al sol, alimentos y por el consumo de suplementos. En cuanto a los alimentos, la vitamina D no se encuentra naturalmente en muchos de ellos, pero podemos consumirla en pescados grasosos como salmón, atún, sardinas, aceites de pescado, leche fortificada y algunos cereales fortificados.

En cuanto a miomas y vitamina D, se ha encontrado mayor aparición de miomas principalmente en mujeres con deficiencia de vitamina D. En México, se ha reportado que el 46.1% y 31.6% de las mujeres en edad reproductiva tiene insuficiencia y deficiencia de vitamina D, respectivamente. Esto a pesar de que en nuestro país tenemos una buena exposición al sol. No obstante, el uso de protectores solares, el tener piel morena y estar largos períodos dentro de los hogares, trabajos y escuelas nos impiden tener una adecuada exposición al sol. Mientras que tener la piel más clara y la actividad física moderada pueden ayudar a prevenir la insuficiencia y deficiencia (Contreras-Manzano et al., 2021).

La deficiencia de vitamina D activa el crecimiento de las células del fibroma, y daña y reduce la capacidad de reparar el adn. Un estudio realizado en Estados Unidos con mujeres de 35 a 49 años con niveles adecuados de vitamina D en sangre reportó que estas tuvieron 32% menor riesgo de aparición de miomas comparado con mujeres deficientes de vitamina D (<20 ng/mL) (Baird et al., 2013). Otro estudio en Italia demostró que en mujeres con deficiencia de vitamina D la suplementación con la misma redujo el riesgo de cirugías para retirar los miomas y menos tratamientos médicos (Szydłowska et al., 2022).

Por otra parte, se han realizado estudios para probar si la vitamina D pudiera servir como tratamiento para los miomas: se reclutaron mujeres con miomas y deficiencia de vitamina D y se dividieron en dos grupos. Uno de ellos recibió suplementos de vitamina D (50,000 IU cada semana o cada 2 semanas por 8-10 semanas) y el otro grupo no recibió tratamiento. En el grupo que recibió vitamina D se observó un menor crecimiento o reducción del tamaño de los miomas, y menor porcentaje de pacientes que necesitaron cirugía para retirarlos (Vergara et al., 2021).

El consumo recomendado de vitamina D para mujeres menores de 50 años y que no tengan alguna deficiencia es de 200 IU al día. En caso de que se presente una deficiencia se deberá tomar una dosis mayor. Sin embargo, es recomendable que antes de suplementarte te realices un estudio para conocer tus niveles de vitamina D en sangre.

Alimentos que previenen o que se relacionan con mayor riesgo de miomas

Figura 4. Alimentos que previenen o que se relacionan con mayor riesgo de miomas.
Crédito: elaboración propia.

Actividad física y miomas

Tanto la actividad física como el ejercicio pueden ser un factor protector para los miomas, pues ayudan a regular los niveles de hormonas (estrógenos y progesterona) y mejoran la sensibilidad a la insulina, lo que reduce la posibilidad de tener fibromas uterinos. Un estudio con mujeres estadounidenses encontró que las mujeres que realizaban al menos cuatro horas de actividad física vigorosa a la semana tuvieron una disminución en el desarrollo de fibromas uterinos (se evitaba el inicio de los miomas más que el crecimiento) (Baird et al., 2007).

Hasta el momento no hay una actividad física o ejercicio específico para la prevención o tratamiento de miomas. Sin embargo, la recomendación que da la oms en adultos es realizar actividad física moderada de entre 2.5 horas a 5 horas por semana o intensa entre 1.25 horas a 2.5 horas por semana, junto con dos o más días con actividades de fortalecimiento muscular, lo cuál puede ser con nuestro propio peso (lagartijas, sentadillas, etcétera) o usando pesas. Esta recomendación la puedes cumplir con la actividad física o ejercicio que más te guste o la que se adapte a tus necesidades: si tienes alguna lesión, espacio para hacerlo, recursos económicos… Lo importante es mantenerte activa y prevenir enfermedades (ver figura 5).

Definiciones de actividad física y ejercicio

Figura 5. Definiciones de actividad física y ejercicio, y tipos de actividad física.
Crédito: elaboración propia.

Conclusiones

La dieta y la actividad física nos pueden ayudar a prevenir la aparición de miomas o su crecimiento. El tener una dieta saludable está relacionado con tener una mejor salud y es un factor que podemos modificar en cualquier etapa de nuestras vidas. De igual manera, es esencial que las mujeres conozcan que la dieta tiene una relación con los miomas. Por ejemplo, el tener un mayor consumo de frutas cítricas, manzana, brócoli, repollo, tomates, lácteos (yogurt), alimentos ricos en vitamina A (hígado, huevo, verduras de hoja verde, calabaza, zanahoria, mango, melón) y la suplementación con vitamina D se han relacionado como factores protectores y evitan el desarrollo de miomas. Mientras que el consumo de carnes rojas y procesadas se asocian con mayor riesgo de presentar miomas. También el realizar actividad física o ejercicio de manera regular para cumplir con las recomendaciones de la oms puede ser beneficioso para evitar los miomas.

Por otra parte, aunque el mejorar la alimentación y hacer más actividad física y ejercicio nos pueden ayudar a prevenir la aparición de miomas y hasta disminuir su tamaño, es importante recordar que no en todos los casos esto evitará que se desarrollen, ya que su presencia también depende de otros factores, en especial los niveles de las hormonas sexuales.

Por lo anterior, te recomendamos que acudas con una nutrióloga(o) especialista en problemas ginecológicos, si es que quieres tener un plan de alimentación adecuado a tus necesidades y para que pueda orientarte mejor sobre los cambios que debes hacer para mejorar tu alimentación.

Referencias

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Recepción: 03/04/2024. Aprobación: 07/06/2024.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

Nutriología: un compromiso con la salud de México desde las aulas

Eréndira Elizabeth Hernández Trejo Cita

Resumen

La nutrición en México enfrenta complejos retos como la desinformación, el acceso limitado a alimentos nutritivos y estilos de vida poco saludables. La autora, egresada de la licenciatura en nutriología, ha sido testigo de esta realidad y ha enfrentado desafíos al atender a pacientes y participar en iniciativas comunitarias. La autora, destaca su compromiso con la mentoría y el intercambio de conocimientos, implementando estrategias de aprendizaje efectivas y promoviendo el bienestar físico y mental entre su comunidad. Este enfoque integral refleja su visión de la nutriología como clave para el bienestar general. Su narrativa subraya el papel esencial de los nutriólogos en la mejora de la salud en México y en la promoción de un futuro más saludable para la población.
Palabras clave: nutrición; salud pública; alimentación saludable; nutriólogos; desinformación alimentaria; nutriología.

Nutrition: a commitment to the health of Mexico from the classrooms

Abstract

Nutrition in Mexico faces complex challenges such as misinformation, limited access to healthy foods, and unhealthy lifestyles. The author, a nutrition student, has witnessed these realities and tackled challenges while caring for patients and engaging in community initiatives. Emphasizing mentorship and knowledge exchange, she implements effective learning strategies and promotes physical and mental well-being among peers. This holistic approach reflects her view of nutrition as pivotal to overall well-being. Her narrative underscores the essential role of nutritionists in improving health in Mexico and advocating for a healthier future for the population.
Keywords: nutrition; public health; healthy eating; nutritionists; food misinformation; nutriology.


Introducción

Soy una orgullosa egresada de la Licenciatura en Nutriología de la unam, perteneciente a las primeras generaciones formadas en la Facultad de Estudios Superiores (fes) Zaragoza. He sido testigo del crecimiento y evolución de la carrera, inmersa en un universo vibrante y en constante transformación. La Licenciatura se presenta como una propuesta innovadora y en constante evolución dentro del panorama académico, comprometida con una visión integral de la salud. Su enfoque preventivo, centrado en el estilo de vida y fundamentado en un plan de estudios interdisciplinario, la convierte en una herramienta fundamental para enfrentar los retos actuales en materia de salud pública en México (unam Global, 2019).

Esta carrera me ha formado con las habilidades y actitudes necesarias para diseñar, implementar y evaluar programas de promoción y atención a la salud, destacando su enfoque interdisciplinario, de género e intercultural, que me permite comprender las complejidades de la salud desde una perspectiva amplia y crítica. La Licenciatura en Nutriología de la fes Zaragoza se posiciona como una opción educativa vanguardista y comprometida con el bienestar de la población, invitando a las nuevas generaciones a ser parte de la transformación hacia una sociedad más sana (tv unam, 2019).

Retos y oportunidades para las nuevas generaciones de nutriólogos

Mi trayectoria académica y profesional ha estado marcada por un profundo compromiso con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades a través de la alimentación. En este artículo, compartiré mi experiencia como estudiante pionera de la Licenciatura en Nutriología en la unam. Me enfocaré en los retos y oportunidades que esta carrera ofrece a las nuevas generaciones de profesionales de la salud. Abordaré la importancia del enfoque multidisciplinario en el estudio de la nutrición y destacaré el papel fundamental que jugamos los nutriólogos en la promoción de la salud y el bienestar individual y colectivo de los mexicanos. Espero que mi historia inspire a otros a considerar la nutriología como una licenciatura gratificante y llena de posibilidades para contribuir al bienestar de las comunidades y construir un futuro más saludable para todos.

La nutrición en México: un panorama complejo y un desafío educativo

Las alarmantes cifras de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles en México, como indica la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 (Reveles, 2021), se ven agravadas por la desinformación en materia de nutrición. Mitos, creencias populares y rumores circulan fácilmente, confundiendo a la población y dificultando la promoción de hábitos alimenticios saludables (Espinoza et al., 2020).

Esta desinformación impacta negativamente en la salud, llevando a decisiones alimentarias incorrectas que aumentan el riesgo de enfermedades crónicas. Por ejemplo, la creencia de que el consumo de frutas y verduras no es importante puede llevar a una dieta deficiente en nutrientes esenciales, mientras que la percepción de que los productos “de dieta” son saludables puede conducir a un consumo excesivo de azúcares añadidos y productos ultraprocesados (Wilson et al., 2019).

Combatir la desinformación: un desafío multidisciplinario

Combatir la desinformación en materia de nutrición es un desafío urgente que requiere un esfuerzo conjunto de diversos actores, incluyendo el gobierno, las instituciones académicas, los medios de comunicación, los profesionales de la salud y los usuarios y/o pacientes (Drewnowski et al., 2020). Es necesario desarrollar e implementar estrategias de comunicación efectivas que brinden información confiable y basada en evidencia científica sobre la alimentación y la salud. Además, es importante promover la educación nutricional en todos los niveles educativos.

En este contexto, nosotros los nutriólogos jugamos un papel fundamental como educadores y promotores de la salud. A través de nuestro trabajo, podemos ayudar a la población a comprender la importancia de una alimentación saludable y a tomar decisiones informadas sobre lo que comen de acuerdo a sus requerimientos individuales. Es crucial desarrollar estrategias innovadoras que utilicen nuevas tecnologías, redes sociales y un lenguaje accesible para conectar con la población y transmitir mensajes claros sobre la alimentación saludable (Mendoza et al., 2020).

La educación nutricional como herramienta clave

La educación nutricional es esencial para combatir la desinformación en materia de alimentación y salud. Empodera a la población con el conocimiento y las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas sobre su alimentación, previniendo enfermedades crónicas y mejorando el bienestar general. Es crucial implementar la educación nutricional desde temprana edad en escuelas y hogares, fomentando hábitos alimenticios saludables desde la infancia (Ho,T. et al., 2021).

Los programas de educación nutricional deben ser culturalmente sensibles y adaptados a las necesidades de cada comunidad (Adeola et al., 2023). Esto implica considerar factores culturales, sociales y económicos que influyen en los hábitos alimenticios de la población. Es vital diseñar estrategias que tengan en cuenta las tradiciones culinarias locales, la disponibilidad de alimentos y las creencias culturales relacionadas con la alimentación. Además, es importante usar un lenguaje claro y sencillo para que toda la población comprenda la importancia de una alimentación saludable y la práctica de actividad física en todas las etapas de la vida.

El rol de los profesionales de la nutriología

Nosotros, los nutriólogos, como expertos en alimentación y nutrición, somos esenciales para liderar la educación nutricional en todos los ámbitos. Nuestro conocimiento y experiencia nos permiten brindar información confiable y basada en evidencia científica a la población, combatiendo mitos y creencias populares que afectan negativamente la salud (Domínguez et al., 2020). Nuestro trabajo es fundamental para:

  1. Combatir la desinformación en nutrición, desmintiendo mitos y brindando información veraz (Mendoza et al., 2020).
  2. Educar a la población sobre la importancia de una alimentación balanceada, promoviendo el consumo de alimentos nutritivos y adecuados a las necesidades individuales.
  3. Fomentar hábitos alimenticios saludables, contribuyendo a la prevención de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas, minimizando el consumo de alimentos procesados.
  4. Diseñar planes alimenticios específicos para poblaciones vulnerables, como infantes, adolescentes, deportistas, personas con discapacidad, personas hospitalizadas y adultos mayores.

En definitiva, nosotros, los profesionales de la nutriología, jugamos un papel crucial en la construcción de un futuro más saludable para la población. Nuestra labor como educadores, comunicadores y promotores de hábitos saludables nos convierte en agentes clave para combatir la desinformación y fomentar una alimentación balanceada que contribuya al bienestar integral de la sociedad.

Compartiendo mi experiencia: de estudiante a promotora de la salud

Mi experiencia como estudiante de nutriología me ha impulsado a ser un agente de cambio en la lucha contra las enfermedades crónicas no transmisibles en México. Estoy convencida de que, a través de un enfoque multidisciplinario que combata la desinformación, promueva la educación nutricional y fomente hábitos alimenticios saludables, podemos construir un futuro más sano para todos los mexicanos.

El Comité de Mejora Continua: impulsando el crecimiento de nuestra Licenciatura

El Comité de Mejora Continua ha sido un motor de cambio en nuestra Licenciatura al ser el primer comité dentro de toda la universidad y el primero de nuestra facultad. Mi participación como representante general en el CoMeCE-Nutriología ha fortalecido dentro de mi licenciatura y mi comunidad nuestras habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y pensamiento crítico, permitiéndonos convertirnos en agentes de cambio para el futuro de la nutriología en México. En definitiva, ha sido un pilar fundamental en el crecimiento de nuestra Licenciatura, consolidándola como un referente de excelencia académica y compromiso con la formación integral de profesionales de la salud.

Desafíos y oportunidades de ser nutrióloga en México

Ser nutrióloga en México es un desafío constante, pero también una oportunidad única para hacer un cambio positivo en la vida de las personas. A través de la educación, la investigación, la práctica profesional y la mentoría, podemos contribuir a la construcción de una sociedad más sana, consciente y preparada para afrontar los retos del futuro.

Formación integral para nutriólogos: más allá de la teoría

Mi camino en la nutriología no ha sido fácil. He enfrentado diversos desafíos, tanto académicos como personales. La carrera es relativamente nueva, y como parte de las primeras generaciones, he vivido de primera mano la implementación del plan de estudios y la constante actualización de conocimientos. Sin embargo, estos desafíos me han permitido comprender la importancia de la formación integral de los nutriólogos. No sólo basta con dominar la teoría, sino que es fundamental saber cómo aplicarla en el mundo real. México enfrenta una grave crisis de salud pública relacionada con la alimentación. La desinformación, la falta de acceso a una alimentación adecuada, los estilos de vida poco saludables y el sedentarismo son algunos de los principales retos que debemos enfrentar como profesionales de la salud.

Experiencias que marcan: aprendizajes desde la práctica

En mi formación, he comprendido que la promoción de la salud es un pilar fundamental de la nutriología. Es necesario que los nutriólogos en formación seamos agentes de cambio que eduquen a la población sobre la importancia de una alimentación balanceada y un estilo de vida activo. A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de participar en diversos proyectos que me han permitido aplicar mis conocimientos en diferentes áreas. He trabajado en la prevención de trastornos de la conducta alimentaria (tca), he brindado información sobre la correcta alimentación en las diferentes etapas de la vida y he promovido la actividad física como parte de un estilo de vida saludable.

Uno de los momentos más desafiantes de mi carrera fue atender a mi primer paciente. La inexperiencia y el nerviosismo me invadieron, pero también me impulsaron a aprender y mejorar constantemente. He vivido situaciones donde la distancia domiciliaria y las limitaciones de recursos económicos han dificultado el seguimiento de pacientes en la fes Zaragoza, y he presenciado la deserción de pacientes por motivos ajenos a mi voluntad. Estas experiencias me han enseñado la importancia de la empatía, la flexibilidad y la búsqueda de soluciones creativas para que los pacientes presenten una adherencia a las recomendaciones de carácter nutricional.

Compromiso con la salud: un futuro prometedor

Mi pasión por la nutriología me ha llevado a participar activamente en iniciativas que buscan mejorar la salud de la población. He sido pionera en el Comité de Mejora Continua de mi facultad, he impartido talleres a estudiantes y padres de familia en escuelas de nivel básico, y he brindado capacitación a mis colegas. Este proceso de mentoría ha sido una experiencia de aprendizaje mutuo. Mientras comparto mis conocimientos, me encuentro con dudas que yo misma tenía y que, gracias al intercambio con mis profesores y compañeros, he podido resolver. Juntos, hemos construido un espacio de aprendizaje constante, donde los conocimientos vivenciales juegan un papel fundamental.

En este camino de aprendizaje, no sólo he profundizado en temas como el cálculo dietético, la evaluación nutricional y la elaboración de planes alimenticios, sino que también he desarrollado habilidades esenciales para la interacción con pacientes. He aprendido la importancia del lenguaje corporal, la seguridad al hablar y la correcta realización de mediciones antropométricas. He aprendido a escuchar con atención las necesidades de cada paciente, a entender sus preocupaciones y a adaptar mis recomendaciones a su estilo de vida y contexto cultural y económico. He desarrollado la capacidad de generar confianza y empatía, creando un espacio seguro para que los pacientes se sientan cómodos y expongan sus inquietudes.

A medida que avanzo en mi formación, me siento cada vez más comprometida con la promoción de una alimentación saludable y con el bienestar de las personas. Seguiré preparándome en esta área de la salud tan necesaria para mi país.

La mentoría: un espacio de aprendizaje mutuo

Mi experiencia como mentora me ha impulsado a buscar nuevas formas de construir conocimientos de manera efectiva y accesible, utilizando herramientas tecnológicas y didácticas innovadoras, y aprovechando el poder del aprendizaje colaborativo, autodirigido y digital. Enfrento el futuro con ilusión y optimismo, segura de que la formación integral que he recibido en la unam me permitirá afrontar con éxito los retos y desafíos que me esperan como pasante y como futura licenciada en nutriología. Próximamente, me incorporaré al Programa Universitario de Alimentación Sostenible (puas) para realizar mi servicio social, comprometida con la contribución que desde mi campo de conocimiento pueda aportar a mi universidad.

El equilibrio entre la vida personal y profesional

Como profesional de la salud, soy consciente de la importancia del autocuidado. He implementado estrategias de programas de pausas activas para promover el bienestar físico y mental de mis compañeros. Es crucial que nosotros, como futuros profesionales de la salud, no descuidemos nuestra propia salud. Debemos aprender a compaginar nuestras responsabilidades con todas las esferas de nuestra vida, creando un equilibrio que nos permita brindar un servicio de excelencia a la sociedad.

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Recepción: 31/05/2024. Aprobación: 18/06/2024.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

Barreras vivas de nopal y agave: un escudo natural contra incendios forestales

Michelle Farfán Gutiérrez, Lorena Vargas Rodríguez y Yann Godbert Cita

Resumen

Las barreras vivas de nopal y agave no sólo son parte de nuestro patrimonio biocultural, sino también una solución basada en la naturaleza para proteger el medio ambiente. Estas plantas, conocidas por su capacidad de retener agua, actúan como cortafuegos naturales, ayudando a prevenir incendios forestales. Inspirados por los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la onu, hemos creado una infografía para mostrar cómo estas barreras vivas benefician a las comunidades: generan empleo, mejoran la calidad del aire y promueven la biodiversidad. Te invitamos a descubrir cómo las barreras vivas de nopal y agave pueden transformar la forma en que protegemos y cuidamos nuestro entorno, promoviendo la sostenibilidad y la resiliencia en nuestras comunidades.
Palabras clave: barreras vivas, nopal y agave, protección ambiental, incendios forestales, sostenibilidad.

Living barriers of nopal and agave: protection against wildfires

Abstract

Living barriers of prickly pear and agave are not only part of our biocultural heritage, but also a nature-based solution to protect the environment. These plants, known for their water retention capacity, act as natural firebreaks, helping to prevent forest fires. Inspired by the un Sustainable Development Goals, we have created an infographic to show how these living barriers benefit communities: they generate employment, improve air quality, and promote biodiversity. We invite you to discover how nopal and agave living barriers can transform the way we protect and care for our environment, promoting sustainability and resilience in our communities.
Keywords: living barriers, nopal and agave, environmental protection, forest fires, sustainability.


Introducción

La creación de la infografía se inspira en nuestra firme motivación de difundir y compartir con nuestros lectores la riqueza de los beneficios socioambientales que ofrecen las barreras vivas de nopal y agave. Estas plantas son parte integral de nuestro patrimonio biocultural y se integran en los agroecosistemas de diversas regiones de nuestro país desde hace varios siglos.

En nuestra infografía, nos hemos apoyado en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ods) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para destacar los múltiples beneficios proporcionados por las barreras vivas de nopal y agave. Hemos identificado 12 objetivos que detallan los valiosos servicios que estas barreras vivas brindan, y hemos enfocado nuestra atención en su destacada capacidad como retardantes del fuego. Esto es posible dado su alto contenido de agua a nivel de los tejidos y piel, que al menos para el caso del nopal, solo su piel tolera 250 grados centígrados (Vargas-Rodríguez et al., 2023). En particular, estos aspectos se presentan de acuerdo con los ods 1, 11, 13 y 15, que ocupan un lugar prioritario en nuestra infografía. A continuación, se describen dichos ods y su impacto en la prevención de los incendios forestales y la adaptación al cambio climático.

  • ods 1. Fin de la pobreza. El cultivo y mantenimiento de nopal y agave para las barreras vivas pueden generar empleo e ingresos para las comunidades locales, especialmente en áreas rurales donde las oportunidades económicas pueden ser limitadas. Las mujeres a menudo desempeñan un papel crucial en la agricultura y la gestión de los recursos naturales. Involucrarlas en proyectos de barreras vivas puede empoderarlas económica y socialmente.
  • ods 11. Ciudades y comunidades sostenibles. Las barreras vivas de nopal y agave actúan como cortafuegos naturales, protegiendo las viviendas y la infraestructura de los incendios forestales, un riesgo creciente en muchas áreas debido al cambio climático. Actúan como infraestructura verde, contribuyendo a la creación de espacios verdes en las ciudades y comunidades, mejorando la calidad del aire, reduciendo la erosión del suelo y proporcionando hábitats para la biodiversidad. Además, contribuyen a la resiliencia al proteger a las comunidades contra los incendios y otros impactos del cambio climático.
  • ods 13. Acción por el clima. Tanto el nopal como el agave son plantas suculentas que almacenan carbono en sus tejidos, ayudando a mitigar el cambio climático. Las barreras vivas ayudan a las comunidades a adaptarse a los impactos del cambio climático, como las sequías y los incendios forestales, al proporcionar protección por su resistencia a las altas temperaturas. Al reducir la propagación del fuego, las barreras vivas evitan la liberación de grandes cantidades de carbono a la atmósfera y pueden reducir la severidad de un incendio forestal.
  • ods 15. Vida de ecosistemas terrestres. Las barreras vivas de nopal y agave pueden proporcionar hábitats para diversas especies de plantas e insectos, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad local. Estas plantas pueden crecer en suelos pobres y degradados, ayudando a restaurarlos y prevenir la erosión. El cultivo de nopal y agave para barreras vivas promueve un uso sostenible de la tierra, ya que proporciona beneficios ambientales y económicos a largo plazo.

Es relevante mencionar que existe una notable escasez de trabajos, tanto en el ámbito de la divulgación como en la investigación científica, que aborden las funciones de las barreras vivas como cortafuegos.

Consideramos que estas barreras vivas representan una solución basada en la naturaleza que puede abordar una variedad de problemas, reduciendo la exposición al riesgo en un contexto de calentamiento global. Además de su capacidad para prevenir incendios forestales, también desempeñan un papel fundamental en la mitigación de otros desastres socioambientales, como deslizamientos de tierra e inundaciones. Su capacidad para estabilizar y mejorar el suelo y controlar la erosión, así como su habilidad para retener y liberar gradualmente la humedad, son elementos esenciales en la gestión de estos riesgos y la agricultura, lo que las convierte en una herramienta valiosa para la resiliencia y la sostenibilidad en nuestras comunidades y paisajes.

Para nosotros como autores orientados en diferentes áreas de investigación, la infografía representó un ejercicio de construcción multidisciplinaria del conocimiento. Al combinar nuestras diferentes experiencias y perspectivas, logramos una visión más completa de cómo las barreras vivas pueden contribuir a la resiliencia de las comunidades locales y al cuidado de nuestro entorno. Esta infografía es un testimonio de la importancia de la colaboración entre disciplinas para abordar los desafíos globales de manera integral y efectiva. Además, nos motiva a seguir explorando nuevas formas de aprovechar la sabiduría de la naturaleza para enfrentar los problemas ambientales que actualmente nos aquejan.

Referencias





Recepción: 16/11/2023. Aprobación: 27/07/2023.


Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

 


Vol. 25, núm. 4 julio-agosto 2024

La milpa mazahua: cosmovisión de dos generaciones

Miguel Ángel Silva Flores y Eunice Véliz Cantú Cita

  •  

Resumen

Este ensayo trata de la milpa mazahua, un sistema agrícola tradicional, vista a través de dos generaciones de campesinos durante la pandemia. La milpa mazahua es un sistema agroecológico que sostiene a la comunidad con maíz, frijol y calabaza (en colaboración con el ganado bovino y equino, que fertilizan el suelo mediante rotación). A pesar de las influencias modernas y del uso de insumos químicos, algunas prácticas tradicionales persisten y la milpa sigue siendo vital para la economía y la alimentación de los campesinos.

Palabras clave: agricultura, agroecología, milpa, revolución verde.

The mazahua milpa: cosmovision of two generations confined

Abstract

This essay is about the Mazahua milpa, a traditional agricultural system, viewed through two generations of farmers affected by the pandemic. The Mazahua milpa is an agroecological system that sustains the community with maize, beans, and squash (in collaboration with cattle and horses that fertilize the soil through rotation). Despite modern influences and the use of chemicals, some traditional practices persist and the milpa remains vital for the rural economy and food supply.

Keywords: agriculture, agroecology, milpa, Green Revolution.


La revolución verde

La revolución verde fue un modelo de modernización del agro mexicano que Estados Unidos promovió y que consistía en la introducción de paquetes tecnológicos que incluían semillas mejoradas, riego, agroquímicos, maquinaria y equipo agrícola, asesoría técnica e investigación para incrementar la productividad agrícola (Pichardo, 2006). Gracias a este “milagro mexicano” la agricultura nacional adquirió un papel protagónico en nuestra economía de 1940 a 1970: aumentaron los rendimientos, ingresos y utilidades en algunos cultivos (Hernández, 1988), y se logró expandir la frontera agrícola con una agricultura más intensiva (Romero, 2002; Herrera, 2006).

La revolución verde cambió los modelos de producción. Pronto prevalecieron cultivos de importancia económica en lugar de cultivos básicos. Con ello comenzó la mecanización en el campo, y los sistemas de riego se convirtieron en una necesidad que trajo consigo la explotación de los mantos freáticos, antes sólo usados para consumo animal y humano. Así, este modelo de producción fomentó una visión reduccionista del monocultivo de hortalizas (papa, jitomate, chile, entre otros), abandonando parcial o definitivamente la siembra del maíz, frijol, calabaza, propios de la milpa.

La milpa

El vocablo milpa proviene del náhuatl milpan de milli “parcela sembrada” y pan “encima de”. Ésta incluye más de tres especies sembradas al mismo tiempo, es decir, es un policultivo. En la milpa, el eje es el maíz, al que típicamente se le acompaña con frijol y calabaza; aunque, también puede estar asociado con chilacayote, haba, quelites cenizos, entre otros. Además, implica saberes relacionados con los sistemas agrícolas tradicionales: conocimientos ambientales y rituales agrícolas que, en conjunto, conforman una memoria o patrimonio bioculturales (Toledo y Barrera-Bassols, 2009; Boege, 2010).

La milpa mazahua

Hay varios tipos de milpa y esto depende de las características de suelo, del clima, de las especies disponibles, de las tradiciones y saberes locales, así como de los gustos y necesidades alimenticias del campesino. Aquí tratamos la milpa mazahua, propia del pueblo originario San Miguel Xooltepec, en el Estado de México. Ahí la milpa es considerada actividad primordial, pues fomenta la convivencia familiar y comunitaria que, mediante su ejecución cíclica anual, permite recrear la memoria colectiva en torno al cultivo de la tierra, mediante la cual se entrelazan conocimientos campesinos y creencias que se aplican para conseguir su buen desarrollo y abundante productividad (Vásquez et al., 2017).

Ilustracion de maiz maduro

El mazahua es uno de los 68 pueblos indígenas de México. Su cultura se extiende por trece municipios localizados hacia el Noroeste del Estado de México, parte de Michoacán y en los límites con Querétaro, los cuales tienen interacciones naturales y socioculturales entre sí (Serrano et al., 2011). La propiedad de la tierra en esta región es diversa: va desde la ejidal, la comunal, la privada o la combinación de algunas de ellas. Esta zona ha sufrido transformaciones en los últimos treinta años: construcción de nuevas carreteras, invernaderos en las comunidades (algunos abandonados) y casas con estilo norteamericano, resultado de la migración y el establecimiento de algunos centros comerciales en las cabeceras municipales (Skoczek, 2010; Serrano et al., 2011).

San Miguel Xooltepec, que pertenece al municipio de Donato Guerra, tiene fuertes raíces tradicionales mazahuas. No obstante, sufre la influencia y las consecuencias de la cercanía con Valle de Bravo, pueblo cuyo motor económico gira en torno al turismo y la migración de extranjeros que encuentran un espacio agradable para establecerse.

La cosmovisión de la milpa en San Miguel Xooltepec desde la mirada retrospectiva de la generación adulta del campo contrasta con la visión de los jóvenes campesinos que, en algunos casos, no consideran o no tienen este quehacer como preponderante o principal. Para ellos, las actividades agrícolas no son relevantes en los núcleos familiar y comunitario: algunos están enrolados en actividades ajenas a la parcela como la construcción, el comercio, la artesanía, etcétera, dejando el trabajo en la milpa como actividad complementaria, vespertina o de fines de semana. A pesar de ello, la milpa sigue siendo el sostén primario de la economía campesina y base de la alimentación de este poblado (Kato et al., 2009).

Según lo refiere la generación adulta, como consecuencia de la influencia la revolución verde, el sistema de milpa tradicional que se practicaba en algunas regiones fue pervertido y tentado para incluir en sus prácticas insumos químicos, los cuales se usaron para el control del gusano (insecticidas) o para calentar la tierra (fertilizantes). Sin embargo, existen modelos productivos más conservados que no fueron seducidos por las “bondades” del modelo hegemónico implantado, pero en los que, incluso, con el paso del tiempo, han permeado algunas actividades de producción intensiva.

La milpa en la pandemia

Bajo el confinamiento que produjo la pandemia y que limitó la movilidad de la población, fue posible convivir con una familia de San Miguel Xooltepec, integrada por dos generaciones: una adulta y una joven, de más y menos de 40 años, respectivamente (ver figura 1). Esto nos permitió conocer los cambios que ha sufrido la milpa a través del tiempo, vistos desde la cosmovisión de dos generaciones de campesinos mazahuas que se vieron en la necesidad de vivir en el encierro durante la pandemia.

La generación adulta considera que la milpa es un sistema complejo que no sólo es productivo, sino que es parte de su ser y “el sentir de sus sentires”. Se trata de un pedazo de cielo terrenal del cual cosechan lo que necesitan para saciar parte de sus necesidades alimentarias, es en donde con amor siembran el maíz, el frijol y la calabaza: “la tríada mesoamericana”. Además, el predio agrícola a menudo es parte del solar aledaño a la vivienda.

En esta zona, desde su compleja cosmovisión de la milpa —particularmente en esta familia—, se considera al ganado como un elemento esencial, ya sea mayor (bovino y equino) o menor (ovino, porcino y aviar). Esto es porque permite labrar la tierra antes y durante la siembra.

Al término del ciclo del cultivo, con el rastrojo se hacen mogotes1 en la misma parcela. Entonces, de tener una función solo para el cultivo, el terreno se convierte también en corral de pastoreo. Esta actividad, que pareciera no tener trascendencia, es parte medular del proceso agroecológico, pues, mientras sirve como un lugar para alimentar al ganado, el suelo se va abonando con las excretas de los animales, y adquiere un suministro paulatino y sistemático de materia orgánica, con lo que se cierra el ciclo energético y de vida. Esta práctica de pastoreo entre los esquilmos2 de la cosecha se replica por dos o tres ciclos, en tanto que la otras parcelas con que cuenta el núcleo familiar se dejan descansar y en su momento reemplazarán a las parcelas en uso.

A pesar de conservar estas prácticas, hoy por hoy la milpa también presenta rasgos que se adoptaron como consecuencia de la revolución verde, como la adición de fertilizantes de síntesis química, o bien algunos insecticidas que se emplean para el control de plaga:

—Así le hacia mi papá y yo veía que mi abuelo también así sembraba: no se usaban químicos y se daban buenas siembras. Ahora se le tiene que echar, aunque sea poquito, fertilizante para que dé la milpa.

La generación adulta, con rangos de edad que van de entre los 40 y 60 años, percibe el uso de los insumos de síntesis química como “un mal necesario”, ya que considera que, a pesar de llevar a cabo algunas prácticas agroecológicas como la rotación, labranza con yunta, semillas criollas, entre otras, no se puede cosechar sin ellos. En contraparte, los integrantes de la generación de personas con menos de 40 años creen que se puede tener la esperanza de cosechar la milpa si se fortalecen la capacitación y los modelos de organización, mientras que, al mismo tiempo, se accede a retomar esas prácticas.

—Dice mi papá que debemos usar esos químicos, que son muy poquitos; pero yo creo que la tierra sí da y que es mejor no usarlos y usar cosas biológicas.

El ciclo de cultivo en San Miguel Xooltepec sucede de la siguiente manera. Entre mayo y julio se hace la siembra del maíz, frijol, calabaza y haba, con yunta y tapa pie (con coa o pala). Los hombres abren el surco con la yunta mientras que las mujeres depositan la semilla en el surco y la cubren con su pie (de ahí la frase “sembrar a tapa pie”).

Para arrimar tierra,3 a finales de julio y mediados de agosto, cuando la planta tiene de 20 a 30 centímetros de altura, se lleva a cabo la primera escarda, es decir, se echa tierra a la milpa y se quita la hierba. En el deshierbe participa toda la familia: hombres, mujeres, niñas y niños. Además, en esta actividad se aplica abono, que puede ser tierra de monte (humus), estiércol de animal o fertilizantes químicos. En este trabajo, los hombres conducen la yunta mientras que las mujeres, niños y niñas levantan las plantas de maíz que llega a tirar la cultivadora, además de que, de manera manual, aplican el fertilizante.

Entre agosto y principios de septiembre se hace la segunda escarda corriente4. Se le llama así porque la tierra que mueve el arado jalado por la yunta le llega a “la pata” del maíz, sin la necesidad de ir deshierbando. Por último, en noviembre y diciembre se cosecha la milpa de manera manual; en esta labor participa y comulga toda la familia.

En cada fase del cultivo de la milpa, la mujer —además del rol conferido en la parcela— es la encargada de cocinar para quienes trabajan desde la preparación de la tierra hasta la cosecha. De esta manera, tiene un rol fundamental en el proceso y en la comunión especial del binomio mujer-milpa.

Antes de que termine el ciclo de la milpa existe un período intermedio de cosecha, que estará a cargo de las mujeres, niños y niñas. En él, la familia puede obtener los beneficios económicos de la calabaza tierna para su comercialización en el mercado municipal. La calabaza que no se vende y que llega a madurar se cosechará para consumo familiar: en dulce, para alimento de puercos, o para la extracción de semilla y su potencial comercialización. De igual manera, el maíz se cosecha como elote tierno para su consumo o comercialización; además, como subproducto, se sacará la hoja para la manufactura de tamales en las festividades venideras.

En cambio la mazorca que se pisca5 es almacenada en un tipo de granero muy particular al que llaman sincolote, propio y característico de esta zona. Aquí, además de preservar el alimento se resguarda la simiente o semilla para el próximo ciclo. Por ello, tiene una asociación religiosa: porque hay una comunión y convergencia de rituales transgeneracionales mediante los que se dan gracias a Dios con la deposición en la parte superior de una cruz de arvenses, tratando de asegurar, a través del sincolote, la fertilidad de la semilla conferida a su cobijo.

Reflexión final

A pesar de los disturbios en la práctica y de la influencia de la agricultura intensiva y hegemónica, ambas generaciones conservan intacto y sin brecha generacional el amor a la tierra y a la parcela, que visualizan como una red de un todo: de relaciones intrincadas entre los seres vivos como una totalidad indivisible, en la que confluyen cultivos-animales-hombre-suelo-agua, para que la vida se manifieste en su esplendor. Así, la milpa es un orden universal fundamentado en el conjunto del todo y no en las partes aisladas; la agroecología es una propuesta de seres y saberes.

En un nuevo paradigma, las personas que se dedican al campo deben considerarse unidades culturales más allá de unidades de producción: seres que se unen incluso en situaciones adversas como las que provocó la pandemia que los recluyó en ese mundo: su mundo ancestral de toda la vida, el de siempre, en el que la independencia y la soberanía alimentaria se manifiestan lejos de los estantes y anaqueles de los centros comerciales y cerca de la tierra y de su cultural campesina que posee su propia identidad. En esta cultura colectiva y familiar, estas personas construyen su propia historia a partir de sus acciones individuales. Es en la memoria colectiva donde radica la herencia histórica de las comunidades, y, en muchos casos, como el que aquí comentamos, esta memoria se transmite verbalmente de las voces con más años de experiencia a las más jóvenes.

Agradecimientos

Agradecemos a la familia Miguel Segundo, encabezada por Josafat y Victoria, y a sus hijos Diego y Rodolfo Miguel Segundo, por su disposición para compartir sus saberes y sus sentires en torno al ombligo de su mundo y origen ancestral: su parcela, su milpa.

Eternamente agradecidos…

GALERÍA

Referencias

  • Boege, E. (2010). El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México. Hacia la conservación in situ de la biodiversidad y agrodiversidad en los territorios indígenas. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. https://tinyurl.com/y64s6w8u
  • Hernández, X. E. (1988). La agricultura tradicional en México. Comercio Exterior, 38(8), 673-678. https://tinyurl.com/yahv9ud6
  • Kato, T. A., Mapes, C., Mera, L. M., Serratos, J. A., y Bye, R. A. (2009). Origen y diversificación del maíz: una revisión analítica. Universidad Nacional Autónoma de México; Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. https://tinyurl.com/mpzteza2
  • Vásquez González, A. Y., Chávez Mejía, M. C., Herrera Tapia. F., y Carreño Meléndez, F. (2017). Ritual agrícola Mazahua en el escenario del patrimonio biocultural. En F. Carreño Meléndez, C. Rodríguez Soto y J. A. Castellanos Suárez (Coords.), Patrimonio biocultural. Experiencias integradoras (pp. 101-126). http://www.siea.uaemex.mx/cedes/libros/patbiocultural.pdf
  • Pichardo, G. B. (2006). La revolución verde en México. Agrária, 4, 40-68. https://doi.org/10.11606/issn.1808-1150.v0i4p40-68
  • Romero, P. E. (2002). Un siglo de agricultura en México. Textos Breves de Economía. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas. http://ru.iiec.unam.mx/1769/1/UnSigloAgriMex.pdf
  • Serrano Barquín, R. Gutiérrez Cedillo, J. G., Cruz Jiménez, G., y Madrigal Uribe D. (2011). REGIÓN MAZAHUA MEXIQUENSE: una visión desde Sistemas Complejos para la evaluación Multicriterio-Multiobjetivo. Gestión turística, (16), 95-125. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=223322452005
  • Skoczek, M. (2010). Transformaciones socioeconómicas en el Noroeste del Estado de México (1980-2010). Revista del cesla, 2(13), 491-501. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=243316493009
  • Toledo, V., y Barrera-Bassols, N. (2009). La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Editorial Icaria.

Recepción: 04/09/2023. Aceptación: 01/05/2024.

Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0.

 

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Revista Digital Universitaria Publicación bimestral Vol. 18, Núm. 6julio-agosto 2017 ISSN: 1607 - 6079